Empire
Chapter 10
Feel Guilty
Sentirse culpable, es la peor de las condenas, porque la culpa es un parásito maligno, que se adueña del interior de una persona, lo devora y consume, la culpa generalmente, embarga a una persona, cuando esta revisa sus conductas y acciones, y se da cuenta de que las mismas no han sido las más adecuadas.
Sara llego a casa de Quinn, hacia casi 15 minutos que había recibido un mensaje de parte de esta, pidiéndole que fuera a verla, y la castaña tenia que admitir que se sentía confundida e intrigada por aquel mensaje, ya que su ex amante, pocas veces le escribía, casi siempre que deseaba hablar con ella o pedirle que se vieran, lo hacia a través de una llamada, pero pensó que quizás la rubia tenia algo importante que decirle, y por eso le pidió que fuera a su casa.
- Oye, Quinn, recibí tu mensaje, y debo decir que me parece… – Sara comenzó hablar apenas entro en la casa, pero sus palabras quedaron a medias cuando vio a la rubia tendida en el suelo, en medio de charco de sangre – QUINN – grito con desesperación mientras avanzaba hacia ella
Lauren se miraba en el espejo del baño, hacia más de 15 minutos que estaba ahí parada mirando su reflejo, miro sus manos ensangrentadas, y entonces se sintió mareada y con nauseas, por lo que tuvo que respirar profundamente. Abrió el grifo del agua y comenzó a lavar sus manos. Y una vez que estas se encontraron completamente limpia, saco su celular del bolsillo delantero de sus jeans, y marco el número de Kimberley.
- ¿Lo hiciste? – Kim pregunto de forma tajante al otro lado de la línea
- Esta hecho – Lauren confirmo y sintió como sus voz se quebraba completamente
- ¿Segura que esta muerta?
- Esta muerta – la rubia afirmo mientras un par de lagrimas rodaban por sus mejillas, entonces cerro la llamada y se hecho a llorar como una niña pequeña
La culpa comenzaba hacer estragos en la consciencia de la rubia, quien estaba profundamente arrepentida, por el acto tan monstruoso que había sido capaz de cometer, pero ya era tarde para los arrepentimientos, le gustase o no, había hecho algo muy malo, y ahora solo le quedaba, el tener que aprender a vivir con las consecuencias del error cometido.
- Presiona con mas fuerza Noah – Eric le exigió al moreno con tono autoritario y firme
- Eso hago, eso hago – Noah dijo elevando un poco su tono de voz – pero esta sangrando por todos lados – observando como su mejor amiga sangraba desmesuradamente por las cinco heridas que tenia en su cuerpo
- Ya se que sangra por todos lados, y es por eso necesito que presiones con mas fuerza – Eric volvió a exigirle al joven – Quinn, Quinn – llamo a la rubia que hasta los momentos se mantenía consciente, pero en estado de shock – necesito que te mantengas despierta, de acuerdo… se que te duele, se que estas cansada, pero no te duermas… no te duermas – le suplico bastante angustiado
- Tenemos que llevarla a un hospital – Noah le hizo saber al joven irlandés – y tenemos que llevarla ahora
- No, esa ni siquiera es una opción – el joven Connor descarto de inmediato la idea de Noah
- Si no la llevamos a un hospital va a morir…
- Un equipo medico ya viene en camino, atenderán a Quinn aquí mismo – Eric le hizo saber – y nuestro trabajo es mantenerla con vida hasta que el equipo medico llegue, y es por eso que necesito que presiones con más fuerza
- ESTOY PRESIONANDO, DE ACUERDO – Noah grito perdiendo por completo la compostura
- Oigan, no es el momento para gritarse – Sara reprendió a ambos jóvenes cuando entro a la cocina con una pila de toallas limpias y escucho la discusión que ambos sostenían – Quinn nos necesita completamente serenos
Quinn estaba desorientada, ansiosa, sus labios temblaban sin control y su rostro era un claro reflejo de que estaba sufriendo un intenso dolor. Y no era para menos, había recibido cinco puñaladas, tres en la parte superior de su abdomen, una en la parte baja y una mas en el vientre. Pero lo que más impresión causaba en esos momentos, era la cantidad de sangre que brotaba del cuerpo de la rubia, la escena parecía sacada de una película de Tarantino.
- Eric, ¿Dónde demonios esta el equipo medico que llamaste? – Sara le pregunto al joven comenzando a impacientarse
- Viene en camino…
- Eso mismo dijiste hace cinco minutos – Noah le hecho en cara al joven irlandés
- Y es cierto, de acuerdo… el equipo medico viene en camino, así que por favor, concéntrense en mantener a Quinn con vida – Eric les suplico, y noto como los espasmos de la rubia comenzaban a empeorar – tenemos que moverla a un punto más elevado – sugirió, entonces miro la entrada de la sala comedor – la mesa, tenemos que llevarla hasta la mesa – dijo tras meditar su idea unos segundos – Sara, quiero que mantengas tus manos sobre el abdomen de Quinn y lo presiones con fuerza, Noah, tu sostén sus pierna, pero no vayas a elevarlas, mantenlas paralelas a su zona abdominal – les ordeno – a la cuenta de tres la elevamos y comenzamos a movernos hacia la sala comedor – anuncio una vez que sus ordenes habían sido acatadas – bien, uno, dos, tres
Teniendo mucho cuidado de no provocar un daño mayor en Quinn, la fueron trasladando a la sala comedor, y con un cuidado extremo, la colocaron sobre la mesa. Entonces el timbre sonó un par de veces, el cual era el claro anunciante de que el equipo medico acababa de llegar.
- Yo abro – Eric se ofreció y sin esperar ningún tipo de respuesta corrió hacia la entra principal de la casa – John, gracias por venir – le agradeció al medico que lideraba el equipo
- ¿Dónde esta? – John le pregunto de forma directa al joven irlandés
- Por aquí – Eric les indicio dirigiéndose hacia la sala comedor,
El equipo medico que estaba conformado por un cirujano, dos enfermeras, y un anestesiólogo, siguió a Eric sin dudarlo. Ninguno de los recién llegado se mostro sorprendió ante la sangrienta escena en la sala comedor, ellos ya estaban acostumbrados a ver escenas muy parecidas o incluso peores.
- ¿Cuanto tiempo lleva temblando? – John pregunto mientras examinaba a Quinn para constatar la profundidad de sus heridas
- No mucho tiempo – Noah respondió haciéndose a un lado para que el medico trabajara
- ¿Cuánto? – John exigió saber
- 15 minutos, quizás menos – Noah le respondió algo nervioso por el tono empleado por parte del medico – ¿Qué tiemble es algo malo?
- Si es malo… porque esa es una señal de que esta comenzando a sufrir de hipotermia, por la perdida de sangre – el medico le explico – Eric, necesito que vayas a la ambulancia y traigas el respirador artificial, el monitor cardiaco y el equipo de resucitación… tu – anuncio señalando a Noah – ve con el y ayúdalo
Ambos jóvenes asintieron afirmativamente y corrieron a la ambulancia para buscar todo lo solicitado por John, por su parte Sara solo se limito a observar como el equipo medico comenzaba a socorrer a Quinn. Un par de minutos después Eric y Noah regresaron con todos lo solicitado por el medico, quien les pidió a los tres jóvenes que abandonaran la sala comedor, para así ellos poder trabajar cómodamente.
- Ellos van a salvarla, ¿cierto? – Sara le pregunto a Eric sin apartar su mirada de las puertas cerradas de la sala comedor
- Estoy seguro de que harán todo lo que sea necesario para salvarla – Eric le respondió intentando tranquilizarla
- ¿Quién creen que haya hecho esto? – Noah inquirió bastante preocupado
- Tal vez fue Russell – Sara respondió sin ninguna duda – para nadie es un secreto que odia a Quinn
- No creo que Russell sea el autor de este ataque – Eric descarto esa posibilidad de manera inmediata – si el hubiera planificado un ataque de tal magnitud contra Quinn, yo tendría conocimiento de dicho ataque
- ¿Por qué estas tan seguro de que Russell te iba hacer conocer sus planes? – Noah le pregunto de forma brusca a al joven irlandés
- Porque el confía en mi – el joven irlandés respondió con mucha seguridad
- Por favor novato, Russell no confía ni en su sombra…
- Me vuelves a llamar novato, y te saco la cabeza de un golpe – Eric le advirtió a Noah con un tono severo
- ¿En serio? – Noah inquirió con un tono desafiante mientras daba un par de paso para acercarse a Eric – ¿Por qué no lo intentas?, novato
- Muy bien, suficiente – Sara exigió interponiéndose entre ambos jóvenes – no es momento para pelearse, ahora tenemos que mantenernos unidos… después de que Quinn este fuera de peligro, son libres de gritarse, caerse a golpes o besarse, ustedes decidirán cual de las tres opciones llevan acabo, pero mientras tanto, nos vamos a mantener serenos y calmados… porque la vida de Quinn pende de un hilo.
Tanto Eric como Noah sabían que Sara tenía toda la razón, no era el momento para perder la compostura y enfrentarse entre ellos, había un enemigo, pero ese enemigo no estaba ahí, por lo que tenían que mantener la cabeza fría y serena, para poder dar con el responsable de lo sucedido.
- Tienes razón Sara, no es momento de pelearnos – Eric dijo sin apartar su mirada de Noah – vamos asearnos, limpiar todo este desastre y rezar porque Quinn sobreviva – indico, luego avanzo un par de pasos hacia Noah – pero cuando todo esto acabe, tu y yo hablaremos
- Esperare ansioso esa charla, novato – Noah dijo con la firme intención de provocar mas aun a Connor
Lauren estaba sentada en la sala de su casa, tenía los codos apoyados en sus rodillas y cubría su rostro con ambas manos, mientras se balanceaba de atrás hacia adelante. Se sentía realmente mal por lo que había hecho, aun podía escuchar el chasquido de la piel de Quinn abriéndose con cada puñalada. Nunca había sido una persona violenta, pero cuando se sintió acorralada por Stevens, a su cerebro llego una gran cantidad de adrenalina, que la hizo reaccionar de forma errónea.
- Lauren…
- La rubia escucho la voz de su madre llamándola de forma cautelosa, levanto la cabeza y vio a Nelly parada en la entrada de la sala, mirándola con cierta preocupación – ¿Mama? – pregunto confusa – ¿Qué haces aquí?
- Bueno, te he estado llamando y como no atendías, decidí venir a ver si estabas bien – Nelly respondió acercándose a su hija – ¿cariño que te sucedió? – Pregunto cuando vio las heridas y los golpes que la rubia tenia tanto en la parte derecha como en la parte izquierda de su rostro – ¿Quién te golpe?
- Estuve practicando kick boxing y a mi entrenador se le paso un poco la mano – Lauren explico evitando mirar a su madre a los ojos
- Pero cielo, tu odias la violencia, no te gusta que te golpeen, ni mucho menos golpear a nadie – el ama de llaves le recordó con una sonrisa divertida, entonces vio como su hija seguía con la mirada fija al frente – Lauren, mírame por favor – le pidió a la rubia y esta obedeció su petición algo insegura – cariño, ¿quiero que me digas si alguien te hizo daño?
- Nadie me hizo daño – la rubia aseguro, y entonces se sintió mucho peor de lo que ya se sentía anteriormente – mama, ¿podrías abrazarme?
- Claro cielo – Nelly acepto gustosa la petición de su hija mientras la tomaba de forma protectora entre sus brazos – eres mi niña buena Lauren, eres mi niña buena
- Te amo mama – Lauren susurro con su voz completamente quebrada e intentando no romper en llanto
- Yo también te amo cielo – Nelly le aseguro apretando con mas fuerza a la rubia contra su cuerpo
El equipo medico seguía trabajando a puerta cerrada, mientras Eric, Sara y Noah se dedicaban a borrar todos los rastros de sangre que había quedado después del despiadado ataque del cual Quinn fue victima. Sara se encontraba terminando de limpiar la sangre del pasillo, cuando de repente se topo con un elegante y fino brazalete de oro blanco, el cual tenía una medalla en forma de L. La castaña frunció su entrecejo y tomo el brazalete, miro detalladamente la pendra recién encontrada, no sabia porque, pero tenia la sensación de haber visto aquel brazalete en algún lado, pero no conseguía recordar donde.
- ¿Todo bien Sara? – Eric pregunto apareciendo de repente en el pasillo
- La persona que ataco a Quinn es mujer – Sara respondió mientras se incorporaba y se giraba para ver al joven
- ¿Cómo sabes eso? – el joven irlandés quiso saber y entonces Sara le mostro el brazalete que acaba de encontrar – eso no significa nada, ese brazalete bien podría ser de Quinn
- No, se muy bien que esta prenda no le pertenece Quinn – la castaña le hizo saber con una firmeza absoluta y puso su atención nuevamente en el brazalete – este brazalete es del atacante, estoy segura de eso
- Bien, si lo que dices es cierto, entonces ya tenemos por donde empezar a buscar al culpable – Eric dijo de forma analítica, entonces vio que Sara miraba hacia todos lados, como si buscara algo – ¿Qué sucede?
- ¿Tienes el celular de Quinn contigo? – Sara pregunto, al darse cuenta de pronto que no había visto el celular de la rubia
- ¿Por qué me preguntas eso? – Eric quiso saber algo confundido por la pregunta
- Porque yo vine hasta aquí, por un mensaje que Quinn me envió – la castaña le explico al joven – pero no encontrado el celular, lo cual es muy raro, ¿no te parece?
- Quizás lo tiene Noah – el joven irlandés sugirió
- ¿Tengo que? – Pregunto Noah apareciendo de pronto
- ¿Tú tienes el celular de Quinn? – Sara interrogo al morena y este simplemente negó con su cabeza, entonces miro a Eric, quien frunció su entrecejo – pues esto es muy raro – comento bastante confusa por los resientes descubrimientos
Después de que terminaron de asear las zonas afectadas de la casa, el tiempo dentro de aquella vivienda comenzó a pasar de manera lenta. Paso una hora, luego dos, después tres, y no tenían noticias sobre el estado físico de Quinn, cosa que los preocupaba pero al mismo tiempo los alentaba, ya que el hecho de que el equipo medico no saliera de la sala comedor, significaba que la rubia seguía con vida, pero también los hacia entender que el estado de salud de esta, era bastante grabe. Para cuando las agujas del reloj marcaron las seis y media de la mañana, Eric, Sara y Noah, quienes se encontraban sentados en la sala, mirándose los unos a los otros, en absoluto silencio, pudieron escuchar como las puertas de la sala comedor finalmente se abrían y John, el cirujano a cargo del equipo medico emergía de la sala. El medico lucia agotado, y su uniforme, estaba ligeramente manchado con sangre.
- ¿Cómo esta? – Sara le pregunto al medico de manera directa – por favor, diga que esta viva – suplico preocupada
- Esta viva – John le respondió, entonces vio como la castaña respiraba de manera aliviada – después de muchas horas y complicaciones, conseguí reparar casi todo el daño causado… pero se encuentra bastante delicada debido a la cantidad de sangre que perdió, por lo que necesita una transfusión inmediata – les explico a los jóvenes – ¿alguien sabe el grupo sanguíneo de la señorita Stevens?
- Su sangre es tipo B – Noah fue el encargado de responder la pregunta de medico
- Yo soy tipo O, y estoy totalmente limpio, por lo que puedes utilizar mi sangre para transfundirle a Quinn – Eric le hizo saber al medico, quien asintió de manera afirmativa
- Usted, dijo que casi consiguió reparar todo el daña causado, ¿Qué quiso decir con eso? – Sara inquirió preocupada por las palabras dichas por el medico
- John miro a la castaña unos segundos, entonces tomo un poco de aire antes de hablar – desafortunadamente, una de las puñaladas daño severamente el útero de la señorita Stevens, por lo que me vi obligado a practicarle una histerectomía abdominal – le hizo saber
- ¿Y eso es malo? – Noah pregunto, al no comprender lo que John intentaba decirles
- Si Noah, es muy malo – Sara le aseguro al joven de la cresta – porque si Quinn tenia intenciones de ser madre, ya no podrá
- Joder – Noah se lamento visiblemente afectado por lo que acababa de escuchar
- ¿Ahora que John? – Eric le pregunto al medico, hablando por primera vez
- Ahora debemos realizar esa transfusión cuanto antes y luego esperar… yo ya hice todo lo que estaba en mis manos, ahora la vida de la señorita Stevens esta en manos de Dios
- ¿Hay alguna posibilidad de que la podamos trasladar a su habitación? – Eric quiso saber
- No, esta muy delicada para moverla – John se negó de forma inmediata – lo mas recomendable es que permanezca en donde esta hasta que se encuentre lo suficientemente fuerte para ser trasladada
- ¿La dejaremos sobre la mesa? – Sara pregunto algo incomoda la sugerencia hecha por John
- Si, hay tiene la estabilidad necesaria, lo que si va a necesitar es un par de almohadas y mantas
- Yo me encargo de eso – Noah no dudo en ofrecerse a conseguir lo solicitado por el medico
- Gracias John – Eric le agradeció al cirujano tendiéndole su mano derecha al medico
- Cuando quieras amigo, sabes que siempre puedes contar conmigo – John le hizo saber estrechando su mano con la de Eric – ahora acompáñame, porque hay que hacer esa transfusión – le pidió a su amigo señalando la sala comedor
- Sara vio ambos hombres dirigirse hacia la sala comedor y soltó un pequeño suspiro – bien Quinnie, ahora todo depende de ti – pensó ciertamente preocupada
Rachel bostezó por tercera vez mientras terminaba de maquillarse, se sentía tan cansada, no había conseguido dormir casi nada la noche anterior, y todo gracias a esa horrible pesadilla que había tenido, en cualquier otra ocasión, no le habría dado mucha importancia a un mal sueño, pero tenia una pesada incertidumbre aglomerada en su pecho, y dicha incertidumbre no la dejaba estar tranquila.
- Vamos Rachel, solo fue una estúpida pesadilla – la morena se dijo a si misma mientras miraba su reflejo en el espejo
Minutos después la joven Berry entro en la cocina esperando encontrarse con una muy enfadada Nelly, pero en lugar de eso, se encontró a una muy enfadada Ashley, quien estaba sentada frente a la isla desayunando un enorme plato de cereal.
- Buenos días pequeña rubia – Rachel saludo a su hermana con un tono juguetón
- No veo que tengan de buenos – Ashley señalo con un tono que dejaba ver claramente su mal humor
- Veo que alguien se levanto del lado equivocado de la cama – Rachel comento mientras se servía una taza de café y luego tomaba asiento junto a su hermana – ¿Qué pasa?, ¿algún chico no le dio me gusta a tu nueva foto de perfil de Facebook? – pregunto antes de darle un sorbo a su café
- No soy tan superficial como crees Rachel – la joven rubia se quejo por las suposiciones hechas por su hermana mayor
- De acuerdo, erre mi teoría, y lo siento – la morena se disculpo levantando su manos en modo defensivo – ¿y bien?, ¿me vas a decir porque estas de tan mal humor?
- Mira mi desayuno – Ashley dijo señalando el planto de cereal que tenia frente a ella
- Rachel miro el cuenco durante unos segundos, luego miro a su hermana – ¿Qué hay de malo con tu desayuno? – pregunto sin entender lo que la joven rubia intentaba decirle
- Estoy desayunando cereal con leche – Ashley respondió visiblemente enfadada, entonces vio como su hermana mayor la miraba de manera inquisitiva – hoy es miércoles Rachel, los miércoles Nelly me prepara waffles con chocolate… pero heme aquí, un miércoles, desayunando cereal con leche, eso lo hago los lunes
- ¿Qué desayunas los martes?
- Huevos revueltos, con tocino y pan tostado
- Vaya ese es un buen calendario matutino – Rachel se burlo de su hermana con todas las intenciones de provocarla
- Búrlate como lo quieras Rachel, pero a diferencia de ti, yo me tomo todo muy en serio, y no me gusta salirme de mi rutina – Ashley se quejo un poco mas enojada que al principio – no tengo porque salirme de mi rutina
- Oye pequeña diva, quizás Nelly se quedo dormida – Rachel dijo defendiendo al ama de llaves – eso le pasa a todo el mundo alguna vez, de hecho a ti te pasa muy seguido
- Nelly no esta en su habitación – la adolescente le hizo saber de forma brusca
- ¿Qué dijiste? – Rachel pregunto algo descolocada por las afirmaciones de su hermana
- Dije que Nelly no esta en su habitación… su cama esta intacta, al parecer no paso la noche en la mansión
- Eso es raro, ella nunca ha hecho eso… ¿crees que le haya sucedido algo?
- Nelly esta bien… de seguro paso la noche con Lauren, otra vez
- A ese punto de la conversación, Rachel comenzó a comprender que el enfado de su hermana, nada tenia que ver con su desayuno – Ashley, ¿estas molesta por que Nelly esta pasando tiempo con Lauren? – se atrevió a preguntar, aun cuando ya sabia que la respuesta era afirmativa
- No, por supuesto que no – la joven Fabray negó de forma inmediata – ¿Por qué iba a estar molesta por eso?
- Ashley….
- De acuerdo, si estoy molesta – Ashley admitió – pero tengo derecho a estarlo porque…
- De hecho no tienes derecho a estar molesta Ashley – Rachel le hizo saber intentando no sonar ruda ni mucho menos cruel – Nelly no es de tu propiedad, y si ella de ahora en adelante, decide pasar todo su tiempo libre con Lauren, tu no puedes molestarte, ni mucho menos echárselo en cara, porque Lauren es su hija
- Ella la abandono durante cinco años – la adolescente le recordó poniéndose a la defensiva
- Todos cometemos errores jovencita, tu mejor que nadie lo sabes
- Por favor, estaba ebria la noche que estrelle tu auto contra ese centro comercial…
- Ese es el punto… para empezar, no debías estar ebria… cariño, ¿Por qué no me dices lo que en verdad te preocupa?, se que te molesta que Nelly pase tiempo con su hija, pero soy lo bastante lista como para saber que hay algo que te preocupa mas a fondo – Rachel vio como su hermana desviaba su mirada hacia un lado para evitar mirarla – vamos cielo, confía en mi, dime lo que te preocupa
- No quiero que Nelly me abandone también – Ashley dijo finalmente termino admitiendo su miedo, entonces vio como su hermana la mirada de forma desconcertada – todos me abandonan Rachel… primero fue mama, luego tu y ahora Nelly… no quiero quedarme sola
- Ashley, tu no estas sola… yo estoy aquí contigo cielo
- ¿Por cuánto tiempo?
- Cariño, mírame – la morena le exigió a su hermana y esta a regañadientes la obedeció – se que hace tres meses te falle, y lo lamento mucho, de verdad lo lamento, pero ahora estoy aquí, y no voy a ir a ningún lado, no voy a volver a dejarte
- ¿Lo prometes?
- La morena levanto su mano derecha – te doy mi palabra de niña exploradora – prometido de forma divertida – además, creo que estas olvidando que ahora la señora Agatha Corcoran esta en nuestras vidas…
- Ashley sonrió al recordar a su abuela materna y la divertida conversación que había sostenido con esta la noche anterior – la abuela y yo hablamos anoche por teléfono y me pidió que pasara el fin de semana con ella en New York – le hizo saber a su hermana
- Eso es genial Ash… por lo que veo, ya tienes planes para el fin de semana
- Si, será un gran fin de semana – Ashley dijo bastante emocionada, entonces vio como su hermana soltaba un enorme bostezo – Dios Rachel, pero que manera de bostezar – anuncio algo sorprendida
- Lo siento mucho – Rachel se disculpo algo apenada – pero anoche no dormí muy bien – admitió algo temerosa – tuve un sueño algo
- ¿Un sueño erótico? – la joven Fabray pregunto de golpe, consiguiendo tomar desprevenida a su hermana
- Ashley – la morena regaño a la joven rubia – yo no tengo sueños eróticos
- Sabes hermanita, para ser una persona sexualmente activa, te comportas como una mojigata a la hora de hablar de sexo…
- En primer lugar no soy mojigata, en segundo, tú no tienes edad para hablar de sexo y tercer lugar, ¿Cómo sabes que soy sexualmente activa?
- Ayer te escuche teniendo sexo con alguien en tu habitación
- Ah… yo… no… yo no estaba… teniendo sexo… estaba viendo una película – Rachel argumento bastante nerviosa y avergonzada
- ¿Una película porno?
- Rachel abrió sus ojos y su boca enormemente ante la pregunta hecha por su hermana – sabes que jovencita, estas castigada – sentencio incorporándose de su asiento y huyendo rápidamente de la cocina
- Oye, eso no es justo – Ashley se quejo mientras veía a su hermana salir de la cocina
- ¿Señorita Ashley? – el chofer pidió la atención de la adolescente
- ¿Si Paolo? – la joven rubia pregunto girándose para ver al chofer
- Se le hace tarde para el colegio – Paolo le recordó mientras señalaba el reloj que llevaba en su muñeca izquierda
- De hecho Paolo, hoy tampoco iré colegio – Ashley le hizo saber – me tomare el día libre y lo pasare junto a la piscina
- Me temo que esos planes no serán posible señorita Ashley… anoche Nelly me ordeno que no le permitiera faltar al colegio, o de lo contrario yo sufriría horribles consecuencias – el chofer le hizo saber – así que tome sus cosas, porque voy a llevarla al colegio
- Pero que difícil es rebelarme – la joven Fabray se quejo mientras se incorporaba de su asiento y tomaba su bolso – sabes Paolo, cuando cumpla 18 años, no iré a la universidad, voy a tomar un bolso y me irme de mochilera por todo el país – le hizo saber al chofer mientras caminaba junto a este hacia la puerta del jardín
- ¿Su hermana ya sabe los planes que tiene? – Paolo quiso saber y entonces Ashley negó un par de veces con su cabeza – ¿puedo estar presente cuando vaya a darle la noticia?
- ¿Por qué?
- No quiero perderme el momento justo cuando la señorita Rachel se desmaye
Sara sostenía la mano derecha de Quinn, mientras esta permanecía inerte sobre la mesa del comedor, la rubia estaba entubada y conectada a un monitor cardio-respiratorio, el cual se encargaba de anunciar su estabilidad física. La castaña aun le costaba creer lo que estaba sucediendo, porque siempre había visto a su ex amante como una persona fuerte, e intocable, tanto, que por un tiempo creyó que esta, era inmortal, pero al verla ahí acostada, toda moribunda, conectada tanto a un respirador artificial como a un monitor cordiaco, se dio cuenta de que esa mujer que tanto admiraba y respetaba, era solo un ser humano de carne y hueso, un ser humano que sangraba como cualquier otro e incluso que podía morir como cualquier otro.
- Sabes, estaba recordando cuando nos conocimos – Sara comenzó hablarle a la rubia – y no me refiero al día en que Noah me pago para que te quitara la virginidad, hablo de la noche que fuiste a buscarme, esa noche en la que me diste esperanza, esa noche en la que me hiciste ver que podía tener una vida mejor a la que llevaba en esos momentos, esa noche en la que me salvaste de mi misma – sintió como un grueso nudo se formaba en su garganta – hemos vividos muchas situaciones Quinn, y aun quedan muchas mas cosas por vivir, y es precisamente por eso que tienes que luchar, tienes que abrir esos ojos verdes, tiene que levantarte – se quedo observando a Quinn durante unos segundos, esperando que esta reaccionara, pero nada sucedió, entonces escucho unos pasos a su espalda, miro por encima de su hombro derecho y vio a Paul acercándose
Hacia un par de horas que Noah había decidió llamar al albacea de Quinn, para ponerlo al tanto de todo lo acontecido, y como era de esperarse, Paul al saber la noticia del cruel ataque que había sufrido su protegida, corrió a la casa, para ayudar en todo lo que pudiera.
- Te traje un poco de café – Paul anuncio tendiéndole una taza a la castaña
- Gracias – Sara le agradeció soltando la mano de Quinn, para así poder tomar la taza de café que el abogado le ofrecía – ¿Cuánto tiempo ella va estar inconsciente? – quiso saber mientras volvía a mirar a la rubia
- El medico dijo que su estado es delicado, por lo que podría tardar horas en despertar, o quizás días
- ¿Días? – Sara cuestiono sin podérselo creer – vamos cielo, tienes que despertar – le hablo a la rubia con un tono suave y cariñoso
- Es increíble verla en ese estado de vulnerabilidad – Paul comento mirando a su protegida – ella siempre ha sido tan fuerte y ruda que…
- Que parece surrealista que ahora se encontré tendía e inconsciente sobre esa mesa – Sara completo por el abogado, nuevamente volvió a mirar a su ex amante – pero ella es fuerte, es una de las mujeres mas fuerte que he conocido, y se que va a superar esto, se que pronto va despertar – aseguro de mucha determinación
- Sabes, la primera vez que vi a Quinn, fue cuando la liberaron del centro correccional, en ese entonces tenia 18 años, era solo una niña, pero estuvo a punto de patearme el trasero ese día – el abogado conto un poco divertido al recordar el primer encuentro que tuvo su protegida
- La primera vez que yo la vi, estuve a punto de patearle el trasero… pero también supe que ella iba a cambiar mi vida – Sara dijo y sintió como un grueso nudo se formaba en su garganta – para bien o para mal, pero sabia que iba a cambiar mi vida
- Tú la quieres, ¿cierto?
- Si, la quiero mucho – Sara confeso tomando nuevamente la mano de Quinn entre las suyas – pero no de la forma en como tu piensas… porque esta rubia que ahora esta aquí acostada, y toda vulnerable, representa una parte muy importante en mi vida… y es por eso que me rehusó a perderla
- Oigan, miren lo que encontré – Noah dijo entrando de pronto en la sala comedor, con un hoja en sus manos
- ¿Qué es? – Sara quiso saber incorporándose casi de un brinco
- Es una amenaza – Noah respondió girando la hoja para que la castaña la viera – al parecer alguien ha estado enviándole mensaje muy amenazadores a nuestra rubia
- Sara tomo la hoja entre sus manos – "Vas a sufrir" – leyó el mensaje impreso en un susurro, entonces miro a Paul – ¿Tu sabias algo respecto a esto?
- El abogado miro a Noah, luego volvió a mirar a Sara, noto que ambos esperaban ansiosos su respuesta – no, por supuesto que no tenia ni idea de que esos mensajes existieran – respondió algo nervioso – pero averiguare sobre el asunto – les prometió a ambos jóvenes, y sin darle tiempo a que ninguno dijera algo mas, salió de la sala comedor a toda prisa
Agatha intentaba ponerse al día con los asuntos administrativos de la fundación, por lo que había decidido comenzar con los registros del departamento de relaciones públicas, revisaba minuciosamente todas y cada uno de los documentos archivados, desde el inicio de la fundación, pero nada todo lucia transparente, nada parecía sospechoso, todos y cada uno de los documentos que la señora Corcoran había leído, no mostraban ninguna variantes fuera de lo normal.
- Noc, noc – Rachel dijo apenas entro en la oficina de su abuela y vio que esta se encontraba muy concentrada en el ordenador – ¿interrumpo?
- Solo un poco cielo – Agatha declaro sin apartar su mirada de los documentos que tenia en sus manos en ese momento – si vienes a pedirme algún favor, de una vez te digo que no
- No viene a pedirte ningún favor – la morena dijo sintiéndose algo ofendida por aquellas palabras y tomo asiento frente a su abuela
- Bien… ¿ha que has venido entonces? – la señora Corcoran inquirió finalmente mirando a su nieta – porque dudo mucho que tu visita sea una visita social
- En eso tienes razón, esta no es una visita social… estoy aquí para solicitarte trabajo aquí en la fundación
- ¿Hablas en enserio?
- Muy en serio
- Vaya, debo confesar que tu solicitud me sorprende un poco cariño
- ¿Por qué?, si desde un principio has sabido que la fundación me ha interesado… y mucho
- Si en eso tienes razón – la mujer mayor acepto lo dicho por su nieta – bien señorita Berry, ¿dígame que desea hacer?
- ¿Puedo trabajar en el área administrativa?, ya sabes, donde pueda tener acceso a los balances económicos y ver donaciones que se reciben
- ¿Puedo preguntar por que quieres trabajar en el área administrativa?
- ¿Necesito tener una razón?
- Estas pidiéndome que te permita trabajar en una área especifica, y en la cual tengo la impresión de que no tienes el mas mínimo conocimiento… discúlpame, pero eso me parece algo sospechoso
- Abuela…
- Rachel Berry, hasta ahora he sido muy tolerante y condescendiente contigo, he aceptado hacer cosas sin preguntar, pero ya no lo hare, a menos que me des una buena explicación
- Rachel trago con fuerza, al ver que se encontraba entre la espada y la pared, tomo un poco de aire antes de hablar – tengo fuertes sospechas de que "A Helping Hand" ha estado siendo utilizada para el lavado de activos – confeso de forma cautelosa
- Jesucristo Rachel… ¿Tienes idea de lo absurda que es tu sospecha? – Agatha inquirió con un tono que dejaba ver claramente su descontento
- Se que es difícil de creer, pero – la morena mas joven intento explicarse, pero su abuela la hizo callar de forma inmediata
- Pero nada… ¿sabes lo grabe que es tu acusación?, ¿y como dicha acusación pone en duda la ética moral de tu madre?
- No estoy diciendo que mi madre sabia, ella no…
- Rachel basta, ya no sigas hablando – Agatha volvió a interrumpir a la joven dando una fuerte palmada sobre su escritorio – quiero que te retires de mi oficina ahora mismo – exigió con un tono severo
Rachel por unos instantes quiso pedirle a su abuela que la dejara explicarle bien las cosas, pero cuando vio la mirada severa que esta le daba, prefirió darle un poco de tiempo, hasta que su enojo no fuera tan grande. Por lo que en un absoluto silencio, se incorporo de su silla y abandono la oficina sin mirar atrás. Por su parte Agatha espero hasta que su nieta hubiera salido de su oficina para dejarse caer totalmente rendida sobre el espaldar de su silla y entonces suspiro con bastante pesadez.
- ¿Señor Fabray? – Eric pido de forma cautelosa la atención del empresario, que en esos momentos se encontraba mirando a través del enorme ventanal de su oficina – ¿Pidió verme?
- Acércate por favor – Russell le pidió al joven sin moverse de su sitio – ¿Qué ves Eric? – le pregunto al joven señalando hacia el exterior
- Personas – el joven irlandés respondió mirando a las personas que en esos momentos transitaban por ahí – personas muy pequeñas
- ¿Sabes lo que yo veo?... personas comunes y corrientes, que no tienen nada de especial – después de decir aquello el empresario miro a Eric – mi padre siempre me dijo que los Fabray somos mejores que los demás, que nacimos para ser ricos y poderosos… y tenia razón, porque heme aquí, mucho años después, soy tan rico y poderoso como lo era el cuando tenia mi edad… hay que saber aceptar Eric, hay quienes nacieron para lideres y otros nacieron para ser esclavos
- Eric contrajo su mandíbula con fuerza, deseaba con todas su fuerzas estrellar su puño contra la cara del empresario, pero sabia que no podía hacer eso, necesitaba controlarse – la grandeza es para quien lo merezca señor Fabray, y sin duda alguna usted la merece – finalmente dijo con un tono que no dejaba ver para nada, la rabia que estaba sintiendo en esos momentos
- Claro que la merezco Eric… ahora déjame felicitarte, porque anoche hiciste un excelente trabajo, demostraste que tienes un gran temple a la hora de realizar los trabajos sucios, por lo que he decidido darte un buen aumento de sueldo… ya sabes, para retribuirte un poco tu buena voluntad
- Muchas gracias señor Fabray… me alegra ver que mis esfuerzos son rápidamente recompensados
- Lo mereces, por tu eficiencia y compromiso… y ahora me queda más que claro que no tienes límites cuando se trata de llegar a la cima.
- La cima siempre ha sido mi meta señor Fabray… Y si para llegar ahí debo arrojar a unos cuerpos hacia el precipicio, pues no tenga dudas de que lo hare…
- Después de los acontecimientos de anoche, no me cabe la más mínima duda de lo que estas dispuesto hacer para conseguir el éxito – el empresario dijo con bastante complacencia – de ahora en adelante, serás mi mano derecha Eric, te confiare trabajos que nadie mas podría hacer y te daré información que nadie mas podría obtener
Eric sonrió más que complacido por las palabras del empresario, por fin había conseguido llegar justo al punto que necesitaba llegar. Se había ganado la confianza del grande y poderoso Russell Fabray. Ahora solo era cuestión de tiempo para que este bajara la guardia por completo, y cuando eso sucediera, el iba a poder averiguar el paradero de Shelby Corcoran.
- ¿Que haces aquí Kim? – Lauren pregunto inquieta cuando al abrir la puerta de su casa se encontró a Kimberley esperándola al otro lado
- No cumpliste con el trabajo que te di – Kim acuso a la rubia arrojando un periódico contra el pecho de esta y abriéndose paso al interior de la vivienda
- Claro que lo hice – Lauren aseguro mientras cerraba la puerta y miraba el periódico que segundos antes había sido arrojado contra su pecho
- ¿Crees que soy estúpida Lauren?... no hay ni una sola noticia sobre el fallecimiento de Quinn Stevens, ni en la prensa, ni el la televisión
- Quizás los medios aun no saben sobre su muerte – la rubia argumento dejando aun lado aquel periódico
- De verdad que tú confirmas la teoría de que las rubias son muy estúpidas – Kim ataco sin piedad a la rubia – hablamos de Quinn Stevens, la dueña de una importante constructora, en verdad crees que su muerte pasaría desapercibida para la sociedad de los Hampton…
- No, supongo que no…
- Lo que me deja con una sola conclusión, no asesinaste a Stevens – Kimberley volvió acusar a la rubia
- Por supuesto que lo hice – Lauren afirmo comenzando a perder la paciencia, se encontraba agotada, tanto física como mentalmente, así que lo menos que deseaba en esos momentos era tener que lidiar con la presencia de Kimberley
- ¿Dónde esta el cuerpo entonces? – Kim exigió saber – porque necesito pruebas físicas, que confirmen tus afirmaciones
- Disculpa… no sabia que debía tomarme una foto con el cadáver de Stevens y enviártela… eso se vería muy bien en mi juicio, ¿no crees? – Lauren se defendió con bastante sarcasmo
- Escúchame bien rubia malcriada, mi paciencia tiene un límite, y tu me estas llevando al final de la línea – Kim le advirtió a la rubia con un tono y una mirada bastante severa – llamar a la policía y acusarte es lo menos que puedo hacer… si quiero puedo matarte y nadie se enteraría de que fui yo
- ¿Y por qué no lo haces entonces? – Lauren desafío a la castaña sin dejarse intimidar – oh, ya se porque… no tienes el temblé necesario para matar a nadie Kimberley, solo eres una niña asustada, que se escuda detrás de su dinero y obliga a otros hacer el trabajo sucio
- Bravo Lauren, casi haces que me sienta mal conmigo misma – Kimberley se burlo con un tono sarcástico – pero eso no cambia las cosas, no cumpliste con tu trabajo…
- Apuñale a Quinn Stevens cinco veces, es imposible que haya sobrevivido…
- No tan imposible, porque la muy condenada sigue con vida, por lo que vas a tener que buscarla y terminar el trabajo
- No Kimberley, no lo hare – Lauren dijo negándose aceptar las ordenes de la castaña – yo ya cumplí con mi trabajo, he terminado… si quieres a Steven muerta, entonces deberás matarla tu misma, porque yo ya me ensucie las manos de sangre y no pienso volver hacerlo
- De acuerdo, por esta vez, te dejare tranquila – Kimberley acepto de forma serena – pero mucho cuidado y abres la boca para contar algo de lo sucedido, o de lo que voy hacer, porque ahí si no voy a tener ni un poco de misericordia contigo
- Descuida, no le diré nada a nadie – la rubia acepto sintiendo como un grueso nudo se formaba en su garganta y su pecho se contraía con fuerza
- Por tu propio bien, espero que sea así – Kimberley sentencio con ímpetu, para luego darle la espalda a Lauren y marcharse sin mirar atrás
Lauren no sabía de donde había sacado el coraje necesario para negarse a obedecer las órdenes dadas por Kimberley, pero estaba feliz de haberlo hecho, porque ya había cometido el mayor error de su vida, aunque sabia que ahora, con esa promesa de guardar silencio, ante los planes de Kimberley de intentar matar nuevamente a Quinn, estaba cometiendo un error igual o mucho más grande que el anterior. ¿Acaso se podía caer mas bajo en la vida?
- Sabia que te encontraría aquí – Alison dijo cuando encontró a Ashley escondida en el último pasillo de la biblioteca de la escuela – ¿no te cansas de esconderte?
- No me escondo – Ashley aseguro sin apartar su mirada del libro que tenia entre sus manos – mas bien disfruto de la soledad
- Dicen que la soledad solo es buena cuando se esta acompañado – Alison aseguro tomando asiento junto a Ashley, quien al escuchar sus palabras no pudo evitar mirarla de forma inquisitiva – es un juego de palabras
- Pues no entendí ese juego de palabras – la joven Fabray le hizo saber – y creo que tu tampoco lo haces
- Alison le regalo una encantadora sonrisa a su prima – tengo un pequeño problema y necesito tu ayuda – le hizo saber a la otra joven
- Si vas a pedirme dinero para comprar drogas, de una vez te digo que no
- Pero que mala eres Fabray, estas frustrando mis planes de una noche de drogas y sexo desenfrenado – Alison dijo en forma de broma – no, el problema que tengo, no tiene nada que ver con drogas ni sexo
- ¿De que se trata entonces? – Ashley pregunto mirando finalmente a la otra joven
- Alison tomo un poco de aire antes de hablar, sabia que su prima no le iba a gustar para nada lo que estaba a punto de decirle o mas bien, pedirle – veras, ya comenzó las competencias de polo juvenil femenino en el club, y yo tuve la brillante idea de formar un equipo, y mañana en la tarde a mi equipo le toca el primer juego – le fue informando despacio – y resulta ser que hace un rato, una de mis jugadora se lesiono la rodilla mientras hacia educación física por lo que necesito un remplazo… entonces estuve averiguando por toda la escuela con el fin de conseguir un remplazo y todos a los que he consultado me han dicho que tu eres una de las mejores jugadoras de polo
- Ashley frunció su entre cejo levemente – ah no, no señor, no voy a jugar polo – dijo negándose rotundamente a aquella petición
- Por favor Ashley, estoy desesperada, si no consigo un remplazo vamos a perder por default… imagínate, perder sin ni siquiera jugar el primer partido
- Alison…
- Oye somos familia, y una vez me dijiste que la familia esta para ayudarse – la joven Bells alego utilizando las misma palabras que una vez su prima le había dicho
- Eso es chantaje emocional Bells…
- Lo se, pero estoy desesperada… por favor Ash, hare lo que pidas, por favor, únete a mi equipo de polo – Alison suplico colocando cara de perrito regañado
- Ashley puso sus ojos en blanco y negó un par de veces con su cabeza – de acuerdo, jugare en tu equipo – dijo finalmente aceptando la petición que su prima le estaba haciendo
- Gracias, gracias – Alison le agradeció dejan un beso sobre su mejilla – sabia que podía contar contigo – saco un uniforme de su bolsa – este es el uniforme, y el partido es mañana después de la escuela, en el club campestre
- De acuerdo, de acuerdo – la joven Fabray dijo mientras tomaba el uniforme, entonces vio como Alison se puso de pie y luego se marcho – estoy muerta, muerta, muerta – susurro para si misma
Rachel aguardaba pacientemente en el interior de su auto, el cual estaba estacionado en un oscuro y frio estacionamiento. De pronto la morena noto como una camioneta Grand Cherokee 2015 negra, se estacionaba aun lado de su vehículo, entonces segundos después Kaito Sasaki descendía de la camioneta e ingresaba a su auto por el lado del copiloto.
- Gracias por venir señor Sasaki – Rachel le agradeció al asiático apenas este estuvo en el interior de su auto
- Tenia que hacerlo, se escuchaba bastante preocupada – Kaito le respondió con ese tono tan firme que lo caracterizaba – ¿y bien?, ¿Qué sucede?
- Cometí una grabe equivocación – la morena confeso algo temerosa – esta mañana me reuní con mi abuela e intente que me diera acceso los balances económicos de la fundación, pero ella exigió una explicación y entonces yo estúpidamente le dije que alguien había estado utilizando la fundación para lavar activos, entonces ella se puso histérica porque pensó que estaba acusando a mi madre de haber sido la persona que…
- Señorita Berry, cálmese y respire, que comienza a ponerse verde – Kaito le pidió a la morena cuando noto lo nerviosa que esta se encontraba – no tiene porque desesperarse, el que se desespera pierde el control y no estamos para perder el control
- ¿Acaso no escucho lo que acabo de decirle?
- Si, escuche… y no tiene nada de que preocuparse… deje este asunto en mis manos, yo personalmente me encargare de su abuela
- Espera, usted no va hacerle nada malo a mi abuela, ¿cierto?
- Por supuesto que no señorita Berry, hablare con ella e intentare hacerla entender lo que sucede
- ¿Cree que lo consiga?
- Señorita Berry, yo soy un hombre muy persuasivo y siempre consigo lo que quiero – Kaito le dijo bastante seguro de si mismo – si tenemos suerte, pronto conseguiremos un nuevo aliado para nuestra causa
- ¿Y sino tiene suerte?
- Yo siempre tengo suerte señorita Berry, nunca olvide eso – el asiático le respondió con una sonrisa sínica – ahora debo irme, que tenga un gran día – le deseo a la morena para luego salir del auto de esta y subir al suyo propio
- Ese hombre si que es presumido – Rachel susurro mientras veía la camioneta del asiático alejarse
Noah se encontraba cuidando de Quinn, quien seguía inconsciente sobre la mesa de la sala comedor. Hacia menos de treinta minutos que John había chequeado a la rubia y para buena fortuna, todo marchaba bien, los signos vitales de esta, permanecían estables, pero eso no significaba que su mejor amiga fuera a despertar pronto, porque aunque sus signos vitales permanecían estables, su condición aun era delicada, por lo que aun no estaba completamente fuera de peligro.
- Quinn… ¿puedes escucharme? – Noah pregunto inclinándose un poco hacia adelante para quedar cerca del rostro de su mejor amiga – si puedes escucharme, necesito que luches rubia, tienes que levantarte, es muy pronto para que te vayas – le suplico con la voz completamente quebrada – sabes, durante un gran tiempo estuve enamorado de ti… si, se que eso fue algo masoquista, pero la verdad es que resulta imposible no enamorarse de ti Quinn Stevens, debajo de esa fachada de chica mala y vengativa, se encuentra una hermosa persona que merece lo mejor del mundo
- Vaya, por fin te atreves admitir en voz alta lo que siempre he sospechado – Akita dijo apareciendo de repente a espaldas del moreno
- ¿Que demonios haces tú aquí? – Noah pregunto incorporándose de un brinco de su asiento
- Fui a tu casa a buscarte, pero no estabas, por lo que imagine que estabas aquí – Akita explico sin moverse de su sitio, entonces poso toda su atención en Quinn – ¿Qué le paso a Stevens?
- ¿Por qué no me lo dices tú? – el moreno le pregunto con un tono desafiante
- ¿Crees que yo le hice esto?
- ¿lo hiciste?
- Akita soltó una risa sarcástica – claro que no, si yo hubiese sido la persona que la ataco, te aseguro que en este momento ella no estaría viva – aseguro sin dejar de mirar a la rubia – pobre Stevens, se ve tan indefensa, y seria tan fácil darle fin
- Noah desenfundo su arma de la parte trasera de su cintura y sin ningún tipo de dudas apunto a su ex amante – intenta tocarla y no voy a dudar en tirar del gatillo – le advirtió con un tono severo
- ¿Serias capaz de matar a la mujer que lleva en su vientre un hijo tuyo?
- Noah de pronto pareció recordar ese pequeño detalle y entonces bajo su arma – lo mejor será que te vayas Akita – pidió con un tono calmada y suplico mentalmente que esta accediera sin poner ningún tipo de problema
- ¿Seguro que deseas que me vaya? – Akita cuestiono algo insegura – porque puedo quedarme y ayudarte a cuidarla
- No necesito tu ayuda – el moreno le aseguro con un tono rígido y severo
- Noah, esto es grabe, porque la persona que intento matar a Stevens, podría regresar en cualquier momento para terminar el trabajo… y también podría lastimarte a ti
- Gracias por tu preocupación Akita, pero tenemos todo cubierto y bajo control
- De acuerdo, confiare en que así sea – Akita dijo aceptando lo dicho por su ex amante – pero si llega a suceder algo, por favor, por favor, no te vayas a morir
- ¿No sabia que te preocupabas por mí?
- Aunque te parezca increíble Noah, me importas mucho – Akita le aseguro al joven con un tono sutil, entonces fijo su mirada en Quinn – a diferencia de esta rubia, que lo único que ha sabido hacer es utilizarte
- Adiós Akita – Noah se despidió con un tono severo, entonces vio como su ex amante le daba una mirada rígida antes de marcharse
Nelly se encontraba sentada frente a la isla de la cocina revisando el listado de la compra, que hacia unos minutos atrás había recibido de parte del chef. En un momento dado levanto su mirada y vio que Rachel entraba por la puerta del jardín. Por unos instantes las miradas de ambas mujeres se cruzaron, pero fue el ama de llaves la encargada de romper el contacto visual, y regreso su atención a la lista que tenia entre sus manos.
- Nelly – Rachel llamo al ama de llaves de forma cautelosa, pero no obtuvo ninguna respuesta por parte de esta – de acuerdo, se que estas enojada conmigo, y tienes todo el derecho de estarlo, pero quiero que sepas que…
- En verdad siente lo sucedido – Nelly completo por la morena – sabe señorita Rachel, últimamente a usted se le esta volviendo una costumbre el pedir disculpas
- Rachel no pudo evitar sentirse mal al escuchar las palabras del ama de llaves – se que mis disculpas suenan falsa, pero – intento hablar pero guardo silencio cuando el ama de llaves la miro de forma severa
- Señorita Rachel, yo en ningún momento he dicho que sus disculpas suenan falsas, solo le digo que no es conmigo con quien debe disculparse – Nelly le recordó a la morena
- Y yo ya te dije que Lauren no quiere verme ni en pintura
- Pues inténtelo de nuevo… mi hija vale la pena ¿no cree?
- De acuerdo Nelly, intentare volver hablar con Lauren – la morena acepto respirando un poco mas aliviada al ver que el ama de llaves comenzaba a bajar un poco la guardia
- Nelly poso su atención en la mano izquierda de Rachel y noto que ya no tenia puesto el anillo de compromiso que llevaba el día anterior – veo que se quito el anillo – comento sin ningún tipo de malicia
- Rachel miro su mano izquierda – ah si… Nelly… con respecto a ese asunto quisiera – intento hablar pero una vez mas el ama de llaves no la dejo
- No voy decirle a nadie señorita Rachel – Nelly le aseguro con mucha sinceridad y vio como la morena respiraba con alivio – aunque debo decir que no entiendo porque la decisión de mantener oculto su compromiso con la señorita Stevens
- Es complicado … pero algo si te aseguro, todo lo que hago, tiene una razón y un porque
- De acuerdo, confiare en que usted sabe lo que hace – el ama acepto no muy segura ni convencida de las palabras de Rachel – pero cuando quiero que tenga la certeza de que cuando usted este lista para hablar, yo estaré lista para escucharla – le hizo saber tomando las manos de la joven entre las suyas
- Gracias Nelly – Rachel agradeció mientras le sonreía con cordialidad al ama de llaves – hay otro asunto del cual debo hablarte
- ¿Que asunto?
- Es Ashley… ella…
- No me diga que volvió a robarse su auto
- No, gracias a Dios no ha hecho eso… veras Nelly, mi hermana esta molesta contigo
- ¿Molesta conmigo?, ¿Pero yo que le hice?
- Ashley piensa que vas a irte con Lauren… y eso la tiene preocupada, por decirlo de una manera sencilla…
- Vamos, sea completamente sincera conmigo… ¿Qué tan histérica esta su hermana?
- Histérica al estilo Ashley Fabray
- ¿Voy a necesitar una armadura para hablar con ella?
- Estoy segura de que conseguirás sobrevivir Nelly… pero de igual manera te deseo suerte a la hora de enfrentarte al pequeño dragón Fabray…
Eric estaciono su camioneta a las fuera del mismo almacén abandonado, que la noche anterior sirvió como punto de encuentro entre Russell y Marshall Carisi. Antes de entrar en el depósito, miro hacia todos lados, asegurándose de que no hubiera nadie cerca de ahí, lo ultimo que necesitaba en esos momentos era que algún entrometido le complicara la existencia.
- ¿Como paso la noche señor Carisi? – Eric interrogo al gerente bancario, que permanecía amordazado y esposado a un tubo. Vio como Marshall lo miraba de forma suplicante, entonces arranco de forma brusca la cinta adhesiva que cubría la boca del gerente bancario – ¿Y bien?... ¿Cómo paso la noche?
- Infeliz bastardo – Marshall le hecho en cara al joven – si vas a matarme, hazlo de una vez
- Señor Caris, si matarlo fuera el plan principal, lo hubiese hecho anoche – Eric le aseguro con una sonrisa sínica – lo he mantenido secuestrado aquí, porque necesitaba ganar tiempo…
- ¿Tiempo para que? – el señor Carisi pregunto confundido por las palabras del joven
- Para preparar todo los documentos necesarios y enviarlo a donde Russell Fabray no pueda encontrarlo – Eric le explico al gerente mostrándole el sobre que tenia entre sus manos – dentro de este sobre, va encontrar los papeles de su nueva identidad – le hizo saber – ahora, lo voy a llevar al aeropuerto y usted va a tomar un avión a cualquier parte del mundo, no importa adonde decida ir, mientras sea lo suficientemente lejos de aquí, no habrá problemas
- ¿Mi familia vendrá conmigo? – Marshall pregunto rogando mentalmente que la respuesta del joven fuera afirmativa
- Usted ya no tiene familia – Eric le respondió de manera contundente y con un tono severo
- Claro que tengo familia…
- No, Marshall Carisi, es quien tiene una familia, pero la persona que esta dentro de ese sobre no la tiene…
- El gerente bancario frunció su entrecejo – ¿Pretende que me olvide de mi familia? – pregunto horrorizado y molesto por las palabras de Eric – porque eso no voy hacerlo… yo…
- Escúcheme bien señor Carisi – Eric interrumpió al hombre con un tono severo – le estoy dando la oportunidad de salir ileso de esta situación, pero si se niega aceptar mi oferta, entonces me veré en la penosa obligación de tener que asesinarlo, y eso es algo que no quiero hacer…
- Marshall se sintió intimidado por la severidad con la que el joven le había hablado – ¿algún día volveré a ver a mi familia? – pregunto con un tono lloroso
- Si las cosas salen como las tengo planificadas, usted volver a ver a su familia pronto, pero mientras tanto, deberá ser muy paciente – Eric le hizo saber y el gerente bancario asintió afirmativamente
Rachel miraba la pantalla de su iphone, había estado intentando comunicarse con Quinn desde la mañana, pero cada vez que marcaba el numero de su novia, la llamada iba a dar directo al buzón de voz, se dijo mentalmente que no tenia porque preocuparse, ya que quizás, la rubia estaba atrapada en alguna reunión de negocio o algo por el estilo, pero entonces a su mente llegaban los recuerdos de la horrible pesadilla que había tenido la noche anterior y esa pesada incertidumbre que había estado sintiendo en su pecho, se intensifico.
- ¿Todo bien? – Nelly interrogo a la morena cuando vio que esta se encontraba sumida en sus pensamientos
- Si Nelly, estoy bien – Rachel respondió intentando sonar convincente, pero fracaso de forma estrepitosa
- ¿Segura?, ¿Por qué lleva más de 15 minutos mirando la pantalla de su celular?
- Es que he estado llamando a Quinn, pero la llamada siempre va directo al buzón de voz – la morena explico mirando nuevamente la pantalla de su celular
- Tal vez la señorita Stevens esta ocupada en una reunión
- Si, tal vez es eso, pero es que…
- ¿Qué?
- Nelly, desde anoche tengo una fuerte opresión aquí en mi pequeño, es como una angustia o algo por el estilo…
- ¿Cómo un mal presentimiento?
- Si, exacto, como un mal presentimiento…
- A ver si entiendo – el ama de llaves pidió intentando organizar las palabras de Rachel – ¿Usted cree que algo le paso a la señorita Stevens?
- Rachel tomo un poco de aire antes de hablar – quiero pensar que no ha sido a si – se encontró admitiendo – y es por eso que estado llamándola, pero ella no responde y eso solo hace que la angustia que siento se incremente
- Porque no la llama a su casa – el ama de llaves le sugirió, entonces vio como la morena hacia una pequeña mueca – ¿Por qué la mueca?
- ¿Y si contesta? – Rachel pregunto algo preocupada
- Eso significaría que no le ha sucedido nada…
- Significaría que ha estado ignorándome Nelly
- Señorita Rachel, porque siempre esta buscándole las cinco patas al gato… si la señorita Stevens no contesta su llamada, piensa que algo le paso, y si la contesta, entonces piensa que la esta ignorando… usted saca de quicio hasta al mas paciente, de verdad
- Me acabas de romper las alitas del corazón Nelly – Rachel dijo fingiendo estar dolida por las palabras de la mujer
- Todo lo que acabo de decir es cierto – Nelly se defendió y mantuvo su punto de vista
- Bien, acepto que lo es, pero aun así me duelen tus palabras…
- Mire, porque mejor no llama a casa de la señorita Stevens y ya…
- De acuerdo, si tanto insistes – Rachel acepto fingiendo molestia y marco el numero de la casa de su novia, espero pacientemente a que la llamada cayera. Un tono, dos tonos, mordió su labio inferior con cierto nerviosismo, para cuando el tercer tono llego, escucho como la llamada era atendida y entonces contuvo su respiración durante unos segundos
- Residencia Stevens – una voz femenina bastante conocida por Rachel respondió al otro lado de la línea
- ¿Sara? – Rachel pregunto aun cuando sabia muy bien que la mujer al otro lado de la línea era la ex amante de su novia
- Oh, señorita Berry – Sara dijo con un poco de entusiasmo al reconocer la voz de la morena
- ¿Por qué has contestado tu el teléfono y no Quinn?
- Porque Quinn en estos momentos se encuentra indispuesta – la castaña le explico de lo mas tranquila – pero si hay algo que desee decirle, puede decírmelo a mi y yo con mucho gusto le daré el mensaje
- Quiero que pongas a Quinn al teléfono ahora mismo – Rachel le exigió a la castaña intentando no perder la compostura
- Lo siento, pero eso no podrá ser posible, como ya te dije antes, Quinn esta indispuesta
- Escúchame bien estúpida arrogante, pondrás a Quinn al teléfono o de lo contrario voy a – la morena comenzó a exigirle con un tono severo, pero sus amenazas fueron interrumpidas por la otra chica
- ¿Vas a que? – Sara reto a la morena sin importarle nada – sinceramente tus amenazas no me dan ni cosquillas, así que ahórratelas – le hizo saber, para luego cerrar la llamada
- Rachel se quedo estupefacta ante las desafiantes palabras de Sara, miro la pantalla de su celular y frunció su entrecejo – pero que estúpida – murmuro muerta de enfado
- ¿Sucede algo malo? – Nelly inquirió al notar la cara de pocos amigos que la morena tenia
- No estoy segura…
- ¿Qué quiere decir con que no esta segura?
- Es que Sara fue quien respondió el teléfono – la morena respondió con un tono rígido
- ¿Quién es Sara?
- Una mujer muy estúpida y pedante, que en un tiempo determinado salió con Quinn – Rachel vocifero muerta de rabia al recordar lo sucedido segundos antes
- A ver si entiendo, ¿la ex novia de la señorita Stevens fue quien le atendió la llamada? – Nelly pregunto de forma cuidadosa y vio como la morena asentía afirmativamente – bueno, debo decir que a mi criterio, eso no puede ser bueno
- Si estas insinuando que Quinn me es infiel, de antemano te digo que esa ni siquiera es una posibilidad – la morena dijo poniéndose totalmente a la defensiva – Quinn me ama y jamás se atrevería hacer infiel
- Yo no insinuó nada señorita Rachel, solo digo que algo esta pasando – el ama de llaves se defendió de las acusaciones recibidas
- En eso tienes mucha razón Nelly, algo esta pasando y ahora mismo voy averiguar que sucede – Rachel sentencio con un tono decidido e incorporándose del banco que en esos momentos ocupaba frente a la isla de la cocina
- Oiga, no vaya hacer una locura – Nelly le suplico a la morena mientras veía a esta alejarse hacia la puerta del jardín
Agatha atravesó las puertas del enorme y elegante edificio donde se encontraba su pent-house, le dio una cordial sonrisa al joven que se encontraba en la recepción, y sin detener su paso se dirigió hacia el ascensor, cuando las puertas del mismo se abrieron la señora Corcoran hizo amago de ingresar, pero detuvo su acción para dejar que tres personas que venían en el montacargas salieran, en ese momento su celular comenzó a sonar, miro el identificador y noto que se trataba de Jerry.
- ¿Si Jerry? – la señora Corcoran pregunto atendiendo la llamada mientras ingresaba en el ascensor – ya hablamos de eso Jerry, el evento de recaudación de fondos del club tendrá que ser pospuesto hasta que terminen los partidos de polos – le recordó al relacionista publico – de acuerdo, si consigues un lugar acorde, entonces autorizare el evento… hasta mañana Jerry
Las puertas del ascensor se abrieron directamente en el pent-house de la señora Corcoran, quien salió del mismo sin prisa alguna, mientras caminaba hacia la sala, aprovecho para despojarse de su abrigo, pero se detuvo en seco se encontró con que un hombre de estatura media y elegante traje negro, se encontraba ahí, mirando por el enorme ventanal de la sala.
- ¿Quién es usted?, ¿y como entro aquí? – Agatha cuestiono mientras se acercaba de forma cautelosa aquel hombre, el cual se dio la vuelta sin prisa y entonces pudo notar que se trataba de un hombre de origen asiático
- Mi nombre es Kaito Sasaki – Kaito se presento entornando una sonrisa sínica – y a partir de este momento, seré su mejor amigo señora Corcoran
- ¿Mi mejor amigo?, ¿acaso cree que tenemos 13 años? – la señora Corcoran inquirió con un tono bastante sarcástico – mire señor Sasaki, no se como entro aquí, pero voy a pedirle que se vaya, o me veré obligada a llamar a seguridad
- Me iré, una vez que le haya dicho todo lo que vine a decirle – Sasaki informo mientras se acercaba a la licorera y llenaba dos copas con coñac Courvoisier – así que tome asiento señora Corcoran, porque tendremos una platica muy larga – le hizo saber ofreciéndole una de las copas
- Agatha miro de forma desconfiada al asiático – no me gusta el alcohol – le hizo saber rehusándose a tomar la copa que le era ofrecida
- Lo va a necesitar, créame – Kaito le aseguro sin retirar la copa que le ofrecía a la mujer mayor
Noah dormitaba sobre su asiento, luchando para no rendirse ante el sueño que insistía en apoderarse de su consciencia, de repente, el timbre resonar con insistencia. Se incorporo de un salto, pero se quedo muy quieto, como si estuviera analizando si debía o no abrir la puerta, entonces el timbre volvió a sonar.
- Espero que no sea tu atacante rubia – Noah murmuro por lo bajo mientras se dirigía hacia la entra principal de la casa
Rachel volvió a presionar el timbre con impaciencia, estaba furiosa, tanto, que si la persona que abría la puerta resultaba ser Sara, no iba a durar en estrellar su puño contra la cara de la castaña. Escucho como alguien se acercaba al otro lado de la puerta, ella apretó su puño derecho con fuerzas, vio como la puerta comenzaba abrirse de forma cautelosa, por lo que comenzó a levantar su brazo, pero este quedo a medias cuando vio a Noah.
- Rachel, ¿Qué haces aquí? – Noah pregunto algo confundido por la presencia de la morena
- Bueno veras Noah, estaba por el vecindario y decidí pasar a visitar – Rachel respondió de forma sarcástica
- ¿En serio?
- No idiota – Rachel negó con un tono brusco – quiero ver a Quinn, ahora mismo
- Noah sintió como sus piernas flaqueaban al escuchar las exigencias de Rachel – bueno Rachel… veras… lo que sucedes es que Quinn – relataba de forma nerviosa – Quinn… Quinn… esta de viaje – concluyo de forma brusca
- ¿De viaje?
- Si de viaje, se fue ayer en la tarde…
- Es curioso que digas que Quinn se fue ayer en la tarde de viaje, porque ayer, nosotras pasamos toda la tarde juntas… ¿quieres que te diga todo lo que hicimos?
- Oh si, definitivamente si quiero
- NOAH – Rachel le grito totalmente exasperada – ¿Dónde esta Quinn? – exigió saber mientras se abría paso hacia el interior de la vivienda
- ¿Qué demonios haces tú aquí? – Sara pregunto de forma brusca apareciendo de repente
- ¿Yo?, ¿Qué demonios haces tu aquí golfa? – Rachel ataco a la castaña sin ningún tipo de compasión
- Ey, mide tus palabras o…
- ¿O qué?...
- Señoritas es suficiente – Noah ordeno interviniendo en la disputa – Rachel debes irte, no puedes estar aquí – le hizo saber a la morena
- No me iré sin ver a Quinn – Rachel sentencio manteniendo una postura firme
- Ya te dije que Quinn esta indispuesta, así que vete…
- Ya les dije que no me iré a ningún lado – la morena se negó rotundamente a marcharse – se que algo esta pasando, y quiero saber que sucede ahora mismo
- Escúchame bien Rachel…
- Sara – Noah interrumpió a la castaña, quien lo miro de forma interrogante – Rachel tiene derecho a saber
- No creo que sea lo mas adecuado Noah – Sara dijo negándose aceptar lo dicho por el moreno
- No importa lo que creas, Rachel tiene derecho a saber…
- ¿A saber que? – Rachel pregunto algo inquieta, aquel tira y encoge por parte de Sara y Noah comenzaba a impacientarla
- Sara suspiro con pesadez, luego miro a Rachel fijamente – anoche atacaron a Quinn y como resultado de ese ataque, ella termino recibiendo cinco puñaladas – le hizo saber a la morena sin ningún tipo de contemplación
- Si que haz sido delicada Sara – Noah se quejo de la forma tan brusca en como la castaña había anunciado lo sucedido a su mejor amiga
- Rachel sintió como las piernas le flaquearon de golpe, por suerte, Noah fue lo suficientemente rápido y alcanzo a sujetarla antes de que cayera al suelo – por favor Noah, dime que Quinn no esta muerta – le suplico al moreno mientras sentía como sus ojos se empeñaban de lagrimas
- Ella esta viva Rachel, pero esta bastante delicada – Noah le hizo saber con un tono suave
- ¿En que hospital esta? – Rachel quiso saber mientras intentaba contener su llanto
- ¿Hospital? – Sara cuestiono con un tono sarcástico – no querida, Quinn esta a menos de diez metros de distancia – dijo señalando la sala comedor
- ¿Acaso están dementes?, ¿Por qué no la llevaron a un hospital? – Rachel pregunto asqueada al saber aquello
- Porque no sabemos quien demonios quiere a Quinn muerta, por lo que si la trasladamos a un hospital, la persona que la ataco podría volver hacerlo y esta vez quizás si consiga matarla – Sara le explico el porque no se habían atrevido a sacar a la rubia de la casa
- Rachel intentaba procesar toda aquella información, cuando de pronto se sintió mareada, entonces aspiro con fuerza, en un intento desesperado por no desmayarse – necesito verla – le pidió a Noah, quien asintió y tomo su mano derecha para llevarla hasta la sala comedor
Con cada paso que avanzaba hacia la sala comedor, Rachel podía sentir como su corazón se aceleraba, y cuando entro en la sala comedor y vio a su novia tendida sobre aquella mesa, entubada a un respirador artificial y conectada a un monitor cardiaco, no pudo evitar que sus ojos se inundaron con lagrimas, no estaba preparada para aquella escena, no estaba preparada para ver a la mujer que amaba en ese estado tan lamentable e indefenso. Una vez mas sus piernas le fallaron, y por segunda vez Noah la sostuvo a tiempo y evito que cayera de bruces contra el suelo.
- Esta bien Rachel, todo esta bien – Noah le susurro mientras la ayudaba a mantenerse en pie
- No Noah, nada esta bien – Rachel le contradigo al joven rompiendo en llanto, se sentía molesta consigo misma, pero mas que nada se sentía avergonzada de si misma, porque había fallado en su intento de mantener a Quinn a salvo
Agatha miraba de forma cautelosa a Kaito, quien se encontraba sentado frente a ella, mirándola con una sonrisa sínica y presuntuosa. No podía evitar sentir curiosidad y se preguntaba, ¿que podía querer aquel hombre con ella?, pero al mismo tiempo sentía miedo, porque, una voz en su interior, le advertía, que algo estaba a punto de cambiar en su vida.
- Y bien señor Sasaki, ¿Me dirá a que ha venido? – Agatha finalmente pregunto, ya cansada de aquel incomodo silencio en el cual se habían sumergido
- Veo que siente curiosidad por mi presencia – Kaito le respondió con un tono algo sarcástico
- Es inevitable no sentirla, cuando usted se ha metido a escondidas en mi pent-house…
- Señora Corcoran, estoy aquí, porque ambos tenemos un enemigo en común – el asiático le hizo saber a la mujer mayor – y es un enemigo muy poderoso, que solo caerá, si sabemos mover las fichas sobre el tablero
- Yo no tengo ningún enemigo – Agatha negó con un tono severo – y si lo tuviera, no creo que fuera el mismo enemigo que usted tiene
- Russell Fabray – Kaito profirió el nombre del empresario con sutileza
- Russell no es mi enemigo, el es solo…
- El hombre que separo a su hija de usted…
- Por mas que me duela admitirlo, fue Shelby quien decidió casarse con Russell…
- Pero fue el señor Fabray, quien decidió acabar con la vida de su hija
- ¿Qué ha dicho? – Agatha pregunto sorprendida por la reciente confesión emitida por el asiático
- Lo que acaba de escuchar señora Corcoran…
- Esta muy equivocado señor Sasaki… mi hija murió en un accidente aéreo
- Si, eso es cierto, pero fue Russell Fabray, quien provoco dicho accidente
- Agatha sintió como si de pronto alguien hubiera arrojado un balde de agua fría sobre su cabeza – no, usted esta mintiendo, Russell no seria capaz de hacer algo tan monstruoso – dijo negándose a creer en las afirmaciones hechas por Sasaki
- Para un hombre que se cree superior que los demás, explotar un avión en mil pedazos le es tan fácil y tan sencillo, como chasquear sus dedos…
- No puede ser, Russell mato a mi hija – Agatha susurro sin poderse creer lo que acababa de escuchar
- Si lo hizo – Sasaki le confirmo
- ¿Por qué? – la señora Corcoran quería saber los motivos de Russell, para querer asesinar a su hija
- Porque ella descubrió la clase de monstruo que el es, y tenia intenciones de exponer sus crímenes, pero lamentablemente el señor Fabray se aseguro de que eso no sucediera… pero ahora usted puede hacerlo pagar
- Voy a matar a ese infeliz…
- No señora Corcoran, usted no va a matar a Russell, usted va exponerlo
- ¿Exponerlo?
- Recientemente, supimos que el señor Fabray, ha estado utilizando a "A Helping Hand" para lavado de activos, pero no tenemos pruebas físicas de dicho crimen, por lo que necesitamos que usted, como nueva presienta de la fundación, consiga esas pruebas
- Agatha de pronto recordó la conversación que había tenido esa misma mañana con Rachel – Oh por Dios, mi nieta Rachel, ella… ella… ella esta metida en este asunto, ¿cierto?, ¿fue ella quien lo envió hablar conmigo? – pregunto, sintiendo de pronto como una rabia enorme se apoderaba de su cuerpo – es por eso que se empeño tanto para que ocupara la presidencia de la fundación
- El plan original, era que su nieta tomara la presidencia, pero cuando Russell no se la cedió, tuvimos que cambiar un poco las estrategias
- Así que, a esto se resume todo, un enorme juego de venganza, donde hasta el menos pensado esta incluido…
- Todos tenemos un papel importante en esta historia, solo hay que saber desarrollarlo
- No, todo esto, me sobre pasa, yo no puedo…
- Señora Corcoran, se que en este momento se siente, molesta, asqueada, sorprendida, confundida e incluso temerosa, pero debe tener muy presente, que Russell Fabray es un monstruo, el cual tiene que ser detenido, porque de lo contrario, el seguirá destruyendo las vidas de otros inocentes… así que, aquí y ahora mismo usted debe tomar una decisión, ¿esta adentro o fuera del juego?
- Agatha miro fijamente al asiático – me jure a mi misma, que protegería a mis nietas con mi vida si fuera necesario, y eso es lo que voy hacer – le dijo con un tono firme
- Bienvenida al juego señora Corcoran – Kaito le dijo con una sonrisa llena de satisfacción, al ver que había conseguido lo que fue a buscar, claro, que el nunca dudo de su poder de convencimiento.
Rachel miraba a Quinn, que seguía inconsciente sobre la mesa de comedor, sintió como un par de lagrimas rodaron por sus mejillas, aun no podía creer que aquello estuviera sucediendo, aun podía creer que fuera verdad, veía a su novia, que estaba justo frente a ella, pero no conseguía reconocerla, aun cuando era la misma persona, que el día anterior estuvo haciéndole hasta dejarla sin fuerzas.
- Sabes, cuando estaba en Japón – Rachel comenzó hablarle a Quinn – hubo un momento en el que pensé que iba a morir en aquella diminuta celda, recuerdo que mi corazón latía con fuerza, con la sola idea de morir, entonces, cerraba mis ojos y divisaba tus ojos, tus hermosos ojos, y una calma absoluta me invadía… me decía a mi misma, que no me importaba morir ahí sola, porque te había conocido a ti, porque tu me habías amado, y eso era suficiente, el que tu me hubieras amado, hacia que todo valiera la pena, incluso morir a manos de una persona déspota – acaricio el rostro de su novia de manera tierna y sutil – te amo Quinn, nunca he amado, ni voy amar a otra persona, como te amo a ti… vuelve a mi cielo, por favor, despierta Quinn – suplico rompiendo en llanto y dejándose caer rendida contra el cuerpo de la rubia
La primera vez que Rachel vio a la rubia, fue en aquella fiesta de beneficencia, y lo que mas le llamo la atención de esta, fueron esos hermosos ojos verdes ámbar, los cuales la hipnotizaron casi de inmediato y la enamoraron de manera súbita. Rachel en verdad amaba esos ojos, porque con una sola mirada, estos eran capaces de llevarla tanto al cielo como al infierno. Pero ahora esos hermosos ojos verdes ámbar, estaban cerrados, y se negaban abrirse.
Cuando se hiere a alguien, o cuando se causa dolor, la culpa aparece, y muchas veces no lo hace sola, porque la culpa cuenta con aliados poderosos, como el remordimiento y el arrepentimiento, los cuales también hacen estragos, tanto en la conciencia como en el interior de las personas...
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: ni Glee ni sus personajes me pertenecen. Al igual que las canciones que puedan aparecer en esta historia.
Se aceptan comentarios buenos, malos, pero no sean tan rudos por favor
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