Como un No muerto has vivido, como un Elegido fuiste seleccionado por tus defectos y virtudes, como Cazador te adaptaste al ambiente y como un Héroe serás recordado por tus acciones desinteresadas a lo largo del trayecto.
¡Ohayo!, lamento mucho tardanza pero dejemos eso para el final del capítulo. Me alegra volver y para comenzar rápido un saludo a "jimsop098" y "Oconner95" que comentaron en el anterior capítulo. Quiero dar una pequeña advertencia de que en este capitulo puede haber una parte que afecte a gente muy sensible, por lo tanto a esas personas se les advierte que lean bajo su propio riesgo. sin nada más que decir comencemos de una vez…¡LETS GO!
1)*(LUGAR-TIEMPO)*
2)-Dialogo-
3)*Pasamiento o acción*
4) (Pensamiento de Masasin)
Disclaimer: Fairy Tail y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima, por lo cual escribo sin lucro alguno.
CAPITULO 10: Imprudencia y Castigo
*Al día siguiente en Casa de Natsu*
Ha pasado un día desde que el grupo de Tenrou llego a Magnolia luego de estar 7 años desaparecidos. Ocurrieron los acontecimientos de las batallas entre los magos clases S y la inesperada pelea de los cinco alumnos del pelirosa contra su propio maestro, resultando en la indiscutible victoria de Natsu.
Natsu luego de despedirse de sus amigos dejo a sus alumnos en sus respectivos hogares para que descansen. Después se fue con Kagura y Zoe a su casa, y cuando la pequeña ya se encontraba dormida en su propia habitación fue el momento en el que la pareja tuviera su momento de intimidad.
Ahora ya eran las 6 de la mañana y los rayos de sol de un nuevo día entraban por la ventana de la alcoba de la pareja. Los cuales estaban en su cama matrimonial abrazados y sin ninguna prenda de ropa puesta.
La primera en mostrar señales de despertarse fue Kagura, la cual lentamente abría los ojos para ver como enfrente suya estaba su esposo aun con los ojos cerrados abrazándola protectoramente, cosa que causo una ligera risita en Kagura por lo tierno que se veía Natsu así.
-Buenos días Natsu-, dijo ella con un tono de voz suave y acogedor en el oído de su amado pelirosa, cosa que causo que Natsu comenzara a moverse un poco pero sin deshacer el abrazo que tenía sobre Kagura.
-Wooah…buenos días-, respondía el pelirosa somnoliento con una sonrisa mientras abría sus ojos para ver los ojos color ámbar de la chica que había robado su corazón.
Kagura se acercó para darle un beso a Natsu y después se levantó de la cama para estirarse un poco. Una vez hecho esto recogió su ropa que estaba dispersada por el suelo luego de su apasionada noche con Natsu.
-Me iré a bañar y cambiar para entrenar a Zoe, apúrate y despiértate bien-, decía la pelimorada viendo a Natsu mientras se acercaba a la puerta del baño de su habitación. El pelirosa seguía en la cama acostado boca abajo sin mostrar señales de que se movería pronto.
-Ya voy, déjame solo un minuto más-, dijo con cansancio y algo de sueño mientras que tenía su rostro completamente poseído por la suavidad de su cómoda y suave almohada que solo parecía tentarle para que se quedase.
Kagura sonrió ante esto y confío en las palabras de Natsu para luego adentrarse en el baño para comenzar a limpiarse todo el sudor que género por estar tan cariñosa con su esposo.
Pasaron aproximadamente 30 minutos y Kagura ya salía del baño con ropa interior negra limpia y con una pequeña toalla blanca en su cabeza secando su cabello. Busco ropa para ponerse y se vistió con un largo y hermoso vestido color pastel que le había regalado Milliana hace años, el cual era sostenido por dos cintas sobre sus hombros y descubría un poco sus pechos.
Se dejó el cabello suelto y se puso unas sandalias del mismo color que el vestido. Se puso el hermoso collar morado que le había regalado Natsu hace años y su anillo de compromiso de color rojo con morado. Al ya estar vestida volvió su vista hacia la cama y aun podía ver ese cuerpo inerte con cabellera bicolor que era su esposo.
No se movió ni un musculo desde que entro al baño ni tampoco parecía tener intención de hacerlo. Kagura se colocó al lado del lateral de la cama donde descansaba Natsu para después empezar a tratar de levantarlo de su profundo y relajante letargo.
-¿No que un minuto más?-, decía Kagura con una leve sonrisa de manera burlona mientras que levantaba a su esposo, el cual luego de unos segundos abría los ojos nuevamente para ver a la pelimorada.
-Emm… ¿los dragones perciben el tiempo diferente?-, se trataba de excusar Natsu con una sonrisa algo de nerviosa esperando que su esposa lo perdone por no haberse movido. Estaba despierto todo el tiempo, aunque por culpa de la sensación de suavidad de su cama se le era imposible moverse.
-Vístete-, dijo de manera fría e intimidante Kagura mientras que veía fijamente a Natsu. Esto fue suficiente para que una sensación de miedo y pánico recorriera desde los pies a la cabeza a Natsu.
-¡S-SI SEÑORA!-, exclamó como si fuera un soldado para después a gran velocidad pararse de su cama y luego adentrarse en el baño sin durar más de un minuto en su trayecto.
Kagura al ver esto solo suspiro con una sonrisa en su rostro ante la actitud de su pelirosa que a pesar de ser todo lo maduro, respetado y fuerte que es, seguía siendo el mismo niño al cual le costaba levantarse cuando eran pequeños.
TOCK TOCK
Alguien tocaba la puerta de la casa llamando la atención de la pelimorada, la cual se extrañó por esto y salió de su habitación para luego dirigirse a abrir la puerta.
-¿Quién será a estas horas?, normalmente los chicos vienen después de las 10-, se decía así misma Kagura refiriéndose a Nidus y los demás mientras que bajaba por las escaleras de su casa. La cual no era nada parecida a la que Natsu tenía hace 7 años.
Llegó a la puerta principal y abrió la puerta con cuidado solo para ver que afuera estaban Erza, Lucy, Levy, Kana, Mirajane, Lissana, Wendy, Juvia, Gray, Gajeel, Laxus Happy, Charle, Panter Lily, Makarov y Gildarts viéndola con amabilidad.
-Hola Kagura-, decida Makarov de manera cortés y educada mientras daba un paso al frente de todos con una leve sonrisa.
-Hola a todos, ¿que desean?-, preguntaba Kagura con algo de intriga acompañada de una leve sonrisa amable dirigida a todos. El pequeño hombre se aclaró la garganta un poco para luego mirar a Kagura de nuevo.
-Vinimos a visitarlos para hacerles unas preguntas, esperamos no molestar-, respondió Makarov con calma y con una sonrisa amable dirigida a la esposa de Natsu. La cual era increíblemente hermosa desde cualquier punto de vista posible.
Sonaría absurdo resaltar eso ahora, pero era la jodida verdad ahora que se fijaban nuevamente. Eran casi las 7 de la mañana y se le notaba llena de vida y energía, agregando lo hermoso que le quedaba el vestido color pastel y el hecho de que su hermoso cabello bicolor estaba levemente mojado indicando que se acababa de bañar.
Kagura había intuido que tendría preguntas desde hace tiempo pero era algo extraño verlos a ellos a esas horas de la mañana frente a su casa. De todas formas no había problema porque eran personas de confianza.
No hay problema, pasen-, aceptó Kagura con amabilidad y una hermosa sonrisa mientras dejaba pasar a todos los magos, los cuales al entrar sorprendieran por el radical cambio que había sufrido el hogar de Natsu en esos 7 años.
La "casa" ya no podía llamarse como tal, lo más correcto sería referirse a ella como una mansión. Era completamente de color blanco tanto por dentro como por fuera, tenía dos pisos, 1 espaciosa cocina que estaba conectada con la sala principal en la que habían varios muebles rojos alrededor de una mesita negra. La cocina también conectaba con el comedor donde había una gran mesa rectangular de color café con varias sillas alrededor.
Pues el diseño de adentro es completamente elegante y detallista como lo podría ser una mansión de estilo victoriano. Frente a la puerta principal estaban las escaleras que llevaban al segundo piso, las cuales en cierto punto se separaban perpendicularmente en dos direcciones opuestas para conectar con los pasillos del segundo piso.
-¿Por qué vienen tan temprano de visita?-, preguntó Kagura con una leve sonrisa sacando de su asombro a todos los presentes.
No es que no hayan visto o entrado a una mansión antes, la verdadera sorpresa era que esta era propiedad de su amigo Natsu, aunque no era muy difícil imaginar que con su nuevo estatus de primer mago santo y maestro de Fairy Tail ahora eso era normal para él.
-Pues Kinana nos contó que hoy nos querían decir algo importante por lo que antes de eso queríamos saber algunas cosas-, respondió Erza con una leve sonrisa volteando a ver a la pelimorada. La cual mientras hablaban los estaba guiando hasta la sala donde estaban varios muebles.
-Oh, con que es por eso, bueno siéntanse en casa-, dijo Kagura con amabilidad y una linda sonrisa mientras tenía sus manos entrelazadas detrás de su espalda, cosa que descolocó a Gildarts, a Makarov y un poco a Laxus, Gray y Gajeel debido a que ahora resaltaban más los pechos de Kagura sin contar que se podían apreciar levemente algunas partículas de agua debido a que ella se acababa de bañar.
Kana procedió a pegarle a Gildarts en el rostro, Mirajane le dio un golpe en el cráneo a Makarov, Lissana golpeó a Laxus en la quijada, Juvia pellizcó a Gray en el brazo con mucha fuerza y Levy con molestia pisoteó un pie de Gajeel. Kagura no entendió la razón pero aun así no pudo evitar reírse un poco.
-Está muy cambiada la casa-, decida Lucy con una sonrisa mientras ella junto con los demás se sentaban en los amplios y cómodos sillones.
-Esta preciosa, nunca pensé que la casa de Natsu se convertiría en esto-, concordó Erza con calma mientras observaba en distintas direcciones la gran mansión que ahora tenía su amigo pelirosa.
-Pues un tiempo después de que desaparecieran Natsu y yo utilizamos todo nuestro dinero para reconstruirla, Natsu tenía mucho dinero guardado que no usaba por lo que fue fácil-, explicaba Kagura con tranquilidad mientras se sentaba en un sillón frente a todos los demás.
-Con que allí es a donde iba a parar su parte de recompensas de las misiones-, decía Gray con una leve sonrisa algo irritada mientras se apoyaba de sus rodillas. Se sentía algo irritado debido a que su instinto competitivo lo atormentaba con tener una mansión también.
-Y yo mientras tanto a penas me podía mantener con lo poco que me quedaba de las destrucciones que causaba-, decía Lucy con unas lágrimas cómicas saliendo de sus ojos mientras tenía una leve sonrisa afectada. Pensar que ella a penas y podía pagar el alquiler cuando Natsu tenía dinero de sobra que no utilizaba era un duro golpe para la rubia.
-Lo siento por eso, fue mi culpa-, se disculpaba la pelimorada con rosado con una leve sonrisa mientras miraba a la rubia.
-¿Por qué seria tu culpa?, fue Natsu el que era destructivo-, dijo Makarov con algo de confusión mientras miraba a Kagura. No entendía que tenía que ver ella en los kilómetros y kilómetros de destrucción que causaba el pelirosa en sus misiones.
-Es porque él no quería volverse mago clase S debido a que quería pasar tiempo conmigo-, respondía Kagura con una leve sonrisa algo apenada mientras se rascaba una mejilla con los ojos cerrados.
-Es que él sabía que tendría más responsabilidades e iría a misiones más peligrosas de las que posiblemente no volvería con vida, por lo que para evitar eso no mostraba todo su potencial-, explicaba la pelimorada haciendo recordar a todos la explicación que les había dado Natsu cuando les presento a Kagura.
-Sabíamos eso pero… ¿Qué tiene que ver con lo destructivo que era?-, preguntó Charle con calma mientras se encontraba en el regazo de Wendy.
-Pues debido a que no iba a misiones más peligrosas no podía liberar la gran cantidad de magia que produce el "Generador", por lo que para no tener repercusiones en su salud lo liberaba en pequeñas cantidades en sus misiones-, respondió la hermosa chica de cabello bicolor mientras que le sonreía a la pequeña gata blanca.
Al escucharla todos pudieron comprender el porqué de lo destructivo del pelirosa y pusieron las bocas con formas de "o" como si ya todo tuviera sentido.
-Pues si yo hubiera sabido eso no le hubiera pegado ni regañado tanto-, decía Erza algo apenada mientras agachaba un poco la cabeza mirando su regazo. Ahora se sentía increíblemente mal debido a que lastimaba al pelirosa cuando este obligatoriamente debía liberar su poder, de otra manera su salud se comprometería.
-De cualquier manera, ¿Dónde están Natsu y Zoe?-, preguntó Lissana con curiosidad mientras veía en varias direcciones buscando con la mirada las distinguibles cabelleras de la preciosa Zoe y su padre.
-Pues Zoe está dormida y dentro de un rato debería despertar para el desayuno-, dijo Kagura con una leve sonrisa mientras se imaginaba a su pequeña milagro acostada en su acogedora cama acompañada de sus peluches que atesoraba con cariño.
-Natsu en cambio estaba bañand!-, seguirá la pelimorada con una leve sonrisa para ser interrumpida repentinamente.
-¡EY Kagura!, ¿no has visto donde están mis pantalones?, los perdí ayer cuando tú y yo tuvim!...-, decía Natsu en voz alta mientras aparecía frente a todos en la sala rascándose la cabeza para después detenerse en seco al notar la presencia de sus amigos.
La razón por la que se congelo es porque solo llevaba puesto sus boxers rojos muy apretados y tenía la piel húmeda debido a que recién estaba saliendo del baño.
Por su parte todas las chicas tuvieron una gran variedad de reacciones acompañados de sonrojos ante esto debido a que podían ver perfectamente el esculpido, trabajado y maduro cuerpo del pelirosa en todo su esplendor, sin contar que las partículas de agua lo hacían ver mejor por la refracción de la luz.
Natsu tenía su larga cabellera mojada, se le notaba una marca de un corazón negro con una flama dentro en el pectoral izquierdo. Había algunas pequeñas cicatrices en su cuerpo, pero lo más resaltable era un cicatriz en diagonal que estaba ubicada en sus abdominales.
Los únicos que se intrigaron por esa cicatriz fueron los chicos debido a que las chicas de alguna manera solo veían estas cicatrices como algo mas…¿atractivo?.
-H-Hola chicos, no sabía que estaban aquí-, saludaba el pelirosa con una sonrisa nerviosa y avergonzada mientras que veía a sus amigos en la misma posición en la que se congeló. Las chicas no respondieron y esto cabreó un poquito a Gray y Gajeel, los cuales cubrieron los ojos de sus chicas pero estas echaban un leve vistazo por los orificios.
-A-Acaban de llegar para visitarnos y hacernos unas preguntas-, notificaba Kagura con algo de pena mientras veía a su esposo con una leve sonrisa tratando de mantener la serenidad.
-E-Entonces me iré a vestir…¡Vuelvo pronto!-, dijo Natsu mientras daba algunos pasos hacia atrás para luego en una fracción de segundo desaparecer de la vista de todos dejando una brisa y su silueta hecha de aire que luego se deshizo.
La sala se quedó en silencio unos segundos hasta que…
-JAJAJAJAJA-, reía Gildarts a carcajadas mientras tenía su única mano en su abdomen.
-Ese Natsu en serio sigue siendo el mismo-, decía Makarov con una leve sonrisa mientras que tenía los brazos cruzados. Le agradaba haber visto a su hijo avergonzado pero lo que ahora ocupaba su mente era esa cicatriz.
-Pffft, Salamander pasando vergüenza es muy entretenido, Geje-, decía Gajeel conteniendo la risa lo mejor que podía mientras se recostaba en el sillón con los brazos extendidos. Levy sacudió rápidamente su cabeza para despejar su mente y quitarse su sonrojo.
-Ese cerebro de flama nunca cambiara, jajaja-, se burlaba Gray con una gran sonrisa mientras que a su lado Juvia murmuraba algo para sí misma como si fuera alguna especie de mantra o conjuro: "Solo piensa en Gray-sama, Juvia solo mira a Gray-sama, Juvia no caerá en la tentación y solo amara a Gray-sama, Gray-sama es amor, Gray-sama es vida".
Lissana despertaba de sus fantasías sacudiendo la cabeza y a su lado estaba Mirajane con la mirada perdida y una sonrisa boba mientras que un hilo de saliva salía de su boca. Lucy por su parte se golpeaba en las mejillas con las palmas tratando de sacar esos pensamientos de su cabeza…por ahora.
Erza en cambio tenía la vista fija en donde antes estaba Natsu sin comprender por qué se había sonrojado tanto. Lo había visto desnudo un centenar de veces y ya se había bañado con él con anterioridad.
Las únicas tres respuestas que le venían a la mente eran, Uno: antes no lo veía como interés romántico. Dos: su cuerpo maduró tanto en esos 7 años que la hipnotizó como a cualquier chica. Y tres: todas las anteriores son correctas.
-¿Ustedes son muy activos, verdad Kagura?-, preguntó Kana con un sonrojo en sus mejillas y con una sonrisa pícara mientras veía a Kagura, la cual se rió apenada y con un fuerte sonrojo en su rostro tratando de no ser muy obvia.
-¿De qué están hablando?-, preguntó Wendy con intriga mientras veía confundida a Kana y a Kagura. La verdad es su mente era simplemente pura por lo que no sabía la razón de su rubor ni nada de lo que estaba hablando Kana.
-Sera mejor que no lo sepas Wendy-, dijo Charle con seriedad mientras miraba a la peliazul, parecía ser una madre que no quisiera que la mente de su pequeña sea ensuciada.
-¿D-Dónde están Nidus y los demás?, ¿no viven aquí?-, preguntó Lissana con una sonrisa nerviosa tratando de cambiar de tema para así olvidar lo sucedido…aunque tenía planeado recordarlo cuando le fuera conveniente.
-Pues Nidus tiene su propio apartamento desde que cumplió los 16 años, Zeth se fue a vivir con él y no hubo problema porque Nidus lo vigilaba-, respondía Kagura con una sonrisa más calmada y un sonrojo menos notorio mientras volteaba a ver a la peliblanca menor.
-Thria, Selene y Yui comparten una casa desde los hace un año gracias a que se lo dieron de agradecimiento debido a que protegieron a un noble-, siguió hablando con calma causando que vatios sobre todo Lucy se sorprendan, debido a que ELLA había salvado varios nobles y nunca le dieron algo parecido, bueno… principalmente Natsu, Virgo, Aquario y ella desde una distancia segura.
-Ellos deberían venir más tarde debido a que tendrán que limpiar la casa-, comentó la pelimorado con una leve sonrisa mientras que escuchaba como alguien corría por los pasillos del segundo piso, luego el resto también lo escuchó y se intrigaron.
-¡Vamos papa!-, exclamaba la hermosa y tierna voz de Zoe denotando alegría y emoción causando que todos se intrigaran por su procedencia.
-¡Prepárate Zoe que aquí vamos!-, también exclamó Natsu con alegría desde algún lugar para después escucharse un extraño sonido como si se estuviera apagando una hoguera o fogata, o como si alguno de los hechizos de fuego de Natsu se hubiera dispersado.
Segundos después detrás del sillón de Kagura se formaron unas llamas de fuego que aumentaron su tamaño y luego tomaron forma revelando a Natsu vestido con unos shorts negros, un chaleco negro con franjas doradas abierto por el medio como en los viejos tiempos y unas sandalias del mismo color, cargando a Zoe entre sus brazos.
La pequeña llevaba puesto un vestido de color lila y unos shorts de color rosado mientras que aun llevaba su pulsera roja y la bufanda de su padre, esos eran objetos de los que nunca se despegaba debido a que eran regalos de su padre pelirosa.
Kagura suspiró con una sonrisa mientras volteaba a ver a Natsu, el cual estaba riendo un poco junto con su hija debido a que a ella le gustaba mucho cuando su papa los desplazaba a través del fuego.
-Se despertó hace poco, y cuando le dije que nos vinieron a visitar se emocionó-, dijo Natsu con una gran sonrisa cariñosa en su rostro mientras le daba su hija a Kagura para que esta la siente en el sofá junto a ella.
-¿Y por qué tuviste que correr Natsu?-, preguntó Mirajane con algo de curiosidad mientras tenía su vista fijada en la pequeña que con una sonrisa se bajó del sofá para luego ir a abrazar a Gildarts y a Makarov respectivamente, causando que ambos llorasen de alegría.
-Pues digamos que su emoción se me contagio-, respondió Natsu con una sonrisa apenada mientras se frotaba la nuca. Cuando se había cambiado y venia de camino pudo ver a su hijita salir de su cuarto, por lo que se le ocurrió la idea de alegrarle el día transportándose con ella, lo cual ella amaba desde bebe.
-¿No deberías ponerte más ropa?-, preguntó Lucy con algo de vergüenza mientras miraba en otra dirección con un sonrojo en sus mejillas queriendo evitar volver a fijarse en el cuerpo del pelirosa, cosa que extraño levemente a Natsu debido a que antes iba vestido así y nunca hubo quejas.
-Nah, de cualquier manera voy a hacer el desayuno para varias personas, por lo que es mejor estar cómodo-, decía Natsu con una leve sonrisa mientras tenia ambas manos en su cintura viendo a su amiga rubia.
-No queremos ser un problema, nosotros comeremos en el gremio-, decía Erza con calma y una leve sonrisa mientras que con señas le restaba importancia al asunto.
-No sean idiotas, están en mi casa ahora, por lo que siéntense y esperen-, dijo Natsu como si fuera una orden mientras que se iba en dirección a la cocina, luego siente que algo le está jalando del short y mira hacia abajo solo para ver a su hija.
-Quiero ayudarte papa-, decía Zoe de una manera muy tierna mientras miraba hacia arriba el rostro de su padre.
Natsu sencillamente se perdió en los ojos ámbar de su hija y no pudo evitar sonreír para luego cargarla por la cintura para levantarla en el aire. De verdad que se parecía mucho a su madre en varios aspectos, uno de esos era que simplemente no podía decirle que no cuando lo miraban con sus hermosos ojos.
-Por supuesto, vas a ayudar mucho a papa, ¿verdad?-, accedió el pelirosa padre con alegría mientras mirada a su hija, la cual divertida sonrió con la misma intensidad que su padre.
-¡Sí!-, exclamó Zoe para después ser dejada en el suelo y tomar la mano de su padre.
-Ya vuelvo, evita que se vayan Kagura-, le dijo Natsu a su esposa pelimorada mientras que junto con su hija se iba a la cocina. Kagura asintió con una hermosa y cálida sonrisa debido a que le fascinaba ver lo bien que se llevaban su esposo y su hija.
Los invitados no estaban muy diferentes, vieron la escena conmovidos por lo buen padre que es Natsu y por lo jodidamente adorable que era su hija Zoe.
-Definitivamente no cambió, pensé que iba a comportarse diferente después de lo que vimos ayer-, opinó Gildarts con una leve sonrisa y con ojos cerrados mientras que se sentía aliviado con el hecho de que Natsu en esencia seguía siendo el mismo que recordaba, solo que más maduro y fuerte.
-Él solo se muestra así cuando pasa algo importante, el resto del tiempo es alegre y cariñoso-, comentaba Kagura con una leve sonrisa mientras volteaba su vista a los invitados.
-¿Podemos hacerte algunas preguntas en lo que Natsu viene?-, preguntó Erza con una expresión algo seria mientras veía directamente a Kagura.
-Claro, adelante-, accedió Kagura con una linda sonrisa y con los ojos cerrados mientras se acomodaba en su asiento.
-¿Cómo es que Natsu tiene el cabello morado y tu rosado?-, preguntó primero Kana con mucha intriga mientras que se levantaba un poco de su siento para apoyar sus manos en la mesa negra frente a ella.
-Pues…-, decía Kagura con algo de nervios debido a lo impaciente y curiosa que se mostraba la castaña, ni si quiera le dieron tiempo de responder para hacerle otra pregunta.
-¿Y por qué puedes utilizar la magia Dragon Slayer de Natsu?-, preguntaba Laxus con una expresión seria mientras se encontraba de brazos cruzados viendo a la esposa de Natsu.
Kagura antes de que comenzaran a preguntar uno tras otro hizo que un gran estigma mágico apareciera en el suelo y comenzara a aumentar la gravedad de la sala, causando que todos sintieran el cambio gravitatorio y guardaran silencio.
-Está bien cálmense, esas dos cosas tienen la misma respuesta y es que Natsu hizo un vínculo conmigo-, respondió Kagura con una sonrisa calmada como si no hubiera pasado nada mientras que deshacía el estigma mágico dejando a todos con unas gotas de nervios en su sien debido a que la pelimorada también podía ser aterradora si se le hacia enojar.
-¿Vinculo?-, preguntaron varios con intriga. Gajeel era el único que sabía con respecto a esto y se quedó en su lugar con una expresión seria.
-Cuando Natsu me propuso matrimonio antes de que nos fuéramos a Mermaid Heels me hizo esta marca-, decía Kagura con calma mientras que movía un poco una de las cintas en sus hombros para revelar su marca de pareja la cual tenía exactamente la misma apariencia que la marca que tenía Natsu en su pectoral izquierdo. Cabe mencionar que las chicas que iban tras Natsu sintieron una pulsada en su pecho al escuchar de la propuesta de matrimonio.
-Con ella estableció un vínculo en el cual ambos tuviéramos las magias del otro y compartiéramos sentimientos-, siguió explicando Kagura con una linda sonrisa mientras se volvía a tapar la marca y volvía la mirada a sus invitados.
-¡Que romántico!, has una conexión conmigo Gray-, dijo Juvia embelesada con el romántico gesto mientras que con una gran sonrisa se apegaba al pelinegro avergonzándolo un poco mientras este trataba en lo posible de mantenerse sereno.
-No creo poder hacer eso, seguro es cosa de Dragon Slayers-, le decía Gray a Juvia mientras evitaba el contacto visual debido a que le peliazul se encontraba muy cerca de su cara.
-Tienes razón hielitos, solo los Dragon Slayers podemos hacerlo con nuestra pareja-, dijo Gajeel con calma desde su asiento causando que todos voltearan a verlo intrigados, sobre todo Levy que estaba justo a su lado.
-¿Tu sabias de esto?-, preguntaba Levy evidentemente sorprendida mientras que se acercaba al rostro de Gajeel con algo de molestia debido a que no le había dicho nada.
-Me lo enseño Metalicana antes de desaparecer-, respondió Gajeel con sencillez mientras desviaba la mirada en otra dirección tratando de ignorar el hecho de que Levy estuviera peligrosamente cerca de su cara cuando están con sus amigos presentes.
-Ok, entiendo lo de las magias, ¿y el cabello?-, dijo Mirajane con intriga mientras volvía a mirar a la pelimorada.
-Pues después de que nuestra relación se hiciera más…profunda, el color de nuestros cabellos cambiaron como ustedes ya ven-, contestó Kagura algo avergonzada y con las mejillas algo coloradas mientras que jugaba con sus dedos e intentaba disimular su vergüenza.
No era necesario ser un genio para darse cuenta de a que se refería la esposa de Natsu, y esto causo varias reacciones en los invitados, aunque los más resaltables serían las de las chicas que iban tras el pelirosa, las cuales al entender a Kagura se sonrojaron a niveles descomunales dejando en ridículo el rojo del cabello de Erza.
-¿Y Zoe tiene el cabello así naturalmente?-, preguntó Gildarts con normalidad causando que los demás se preguntaran lo mismo.
-Sí, cuando nació nos sorprendió a Natsu y a mi debido a que esperamos que lo tuviera de un solo color, pero me alegro siempre que veo su cabello debido a que me parece un recordatorio de mi unión con Natsu-, contestó Kagura con una cálida y hermosa sonrisa que podía irradiar felicidad mientras recuerda el día cuando nació su hija y como Natsu la cargaba con cariño mientras le cantaba.
Makarov al oír esto no pudo evitar sonreír para sí mismo con mucha alegría, pensar que su alborotador hijo pelirosa estaría con una chica tan preciosa y perfecta como lo aparentaba Kagura era su mayor orgullo, además que entre ambos dieron la vida a la pequeña que quizás sea la niñita más pura del mundo.
-Me alegro de que hayas cuidado de Natsu en nuestra ausencia-, dijo Makarov con amabilidad y una sonrisa agradecida dirigida a Kagura, a lo cual Gildarts y otros de los invitados concuerdan con un asentimiento.
-Mentiría si dijera que no se ha puesto en riesgo, pero la verdad ha sido él quien siempre ha cuidado de mí, desde al principio hasta ahora-, respondía Kagura con una leve sonrisa y con tranquilidad para después rememorar toda su historia con Natsu y de cómo este siempre la apoyo desde pequeños hasta la actualidad.
Después de que se formara un cálido y calmado silencio se escucharon unos pasos y en cuestión de segundos llegaba Natsu con un delantal negro sobe su ropa mientras se limpiaba las manos. Atrás de él estaba Zoe con las manos en su espalda y con una linda sonrisa mientras se mantenía cerca de las piernas de su padre.
-Ya está lista la comida, ¿Kagura puedes venir a ayudarme?-, notificó Natsu con una sonrisa mientras miraba a su esposa, recibiendo un asentimiento para después la pequeña y feliz familia dirigirse a la cocina mientras eran observados por los invitados.
En cuestión de minutos ya todos se encontraban alrededor de la gran mesa del comedor. Natsu, Kagura y la pequeña Zoe arreglaron los platos y los cubiertos, los invitados aunque ofrecían su ayuda Natsu la rechazaba gentilmente.
Ya todos tenían enfrente los platillos de comida preparados por Natsu con ayuda de la tierna Zoe, entre los platillos había ensaladas, pastas, distintas carnes, sopas y pequeños trozos de pastel de fresas hechos a mano por el pelirosa.
Los invitados veían la comida completamente hipnotizados por el olor y su impecable imagen, varios podían sentir como sus estómagos pedían a gruñidos devorar tales manjares, varios como Gajeel y Gildarts estaban a punto de comenzar a babear como sabuesos, simplemente estaban en el Valhala, hasta olvidaron que esas comidas no eran nada usuales como desayuno.
-Coman sin pena, prepare suficiente como para repetir-, dijo Natsu con una gran sonrisa mientras que a sus lados estaban sentadas las dos chicas que eran el centro de su universo, Kagura y Zoe.
Luego Natsu volteó la vista a Erza y le guiño el ojo en señal de que ella entendiera que hizo pastel de fresas debido a que era su favorito, pero la pelirroja solo se sonrojo ante el gesto de Natsu, ella por los nervios no llego siquiera a entender las intenciones del pelirosa.
Luego todos comenzaron a comer dejándose llevar por el sublime sabor de la comida, si el paraíso existía pues allí la comida debía saber igual a la de Natsu. Todos se maravillaron ante el sabor de tan deliciosas platillos.
Kagura y Zoe por su parte estaban acostumbradas a comer tales delicias a diario pero eso no quitaba el hecho de que estaban igual de maravilladas que los demás. Una vez todos terminaron de comer se dirigieron de nuevo a los muebles para hablar.
-¡Haaa, delicioso!-, dijo Kana complacida con el gran banquete mientras se dejaba caer en el sofá con una mano en su ya satisfecho estómago.
-Eres de verdad muy bueno cocinando Natsu-san-, halagaba Wendy con una sonrisa mientras veía al pelirosa.
-No es nada, todo fue gracias a que Zoe me ayudo-, dijo Natsu con un sonrisa mientras que apachurraba a la pequeña Zoe que estaba sentada sobre su regazo, a lo cual la pequeña empieza a decirle a su padre con una sonrisa: "Solo ayude un poco papa, tu eres de verdad un chef profesional" causando que el pelirosa se alegre más y no se despegue de ella.
-Natsu siempre ha sido bueno cocinando, quisiera probar uno de sus pescados rostizados-, dijo Happy con una sonrisa para empezar a fantasear con dichos pescados mientras tenia cara de bobo y se le caía un hilo de saliva.
-Sera la siguiente Happy, ¿te importaría llevarte a Zoe al patio para que jueguen?-, decía Natsu con una leve sonrisa mientras miraba a su pequeño compañero felino, a lo cual la pequeña Zoe ve a Happy con unos ojitos ilusionados e irresistibles, a lo cual el gato asiente feliz.
-¡Siii, Happy jugara conmigo!-, exclamaba Zoe mientras se bajaba de las piernas de su padre para después correr en dirección al patio siendo seguida por Happy quien volaba igual de emocionado que la pequeña.
Una vez ambos se fueron al patio Natsu volteó a ver a Charle y a Panter Lily con una leve sonrisa que le dio una idea a los Excced sobre qué diría a continuación.
-¿Podrían por favor cuidar a Happy?-, pidió Natsu con una leve sonrisa y con gentileza en su tono.
-Ese gato macho de verdad que es un inútil-, dijo Charle con su típica actitud fastidiada mientras comenzaba a volar en dirección a donde se fueron Zoe y Happy, luego fue seguida por Panter Lily quien no tenía problemas con hacerle el favor a Natsu.
Una vez los Excced se fueron al patio la habitación había sido invadida por un silencio algo tenso. Kagura estaba sentada junto a Natsu en un sofá viendo a todos los invitados que estaban sentados en los otros sofás.
-Ahora díganme que vinieron a preguntarme-, dijo Natsu con una actitud más seria y algo intimidante mientras que apoyaba sus codos sobre sus piernas y se encorvaba hacia adelante.
El tono de Natsu puso nerviosos a varios quienes a pesar de que venían a hablar con él, ya no sentían la misma seguridad que antes. Varios se miraron entre si y como si hubieran tenido competiciones con la mirada todos terminaron viendo a Lucy para que ella fuera la que hablara primero.
-P-Pues, nos preguntábamos ¿Por qué llevas una espada Natsu?-, preguntó Lucy con algo de nervios mientras se encogía de hombros en su asiento y miraba a Natsu.
-Pues porque cuando veía a Kagura entrenar me atrajo la idea, ahora vayan al punto-, contestó Natsu sin quitar su actitud seria mientras que sobre su regazo se materializaba de unas sombras su espada guardada en su funda, lo cual sorprendió a varios debido a que algo así solo sería posible si fuera magia de Re equipamiento.
-¿Por qué esa espada desprende un aura extraña?-, preguntó Lissana viendo intriga la misteriosa espada del pelirosa sintiendo un extraño aura que esta desprendía.
-No tiene sentido negar que es especial, pero me temo que no se los puedo decir-, respondió Natsu con algo más de calma mientras que con un semblante sereno se recostaba de su asiento para rodear con un brazo a su esposa Kagura atrayéndola hacia si mismo.
-Oh vamos, ¿somos tus amigos y aun así no quieres contarnos de una simple espada?-, decía Gray algo ofendido mientras elevaba un poco su tono de voz debido a que no podía creer que su amigo les estuviera ocultando un secreto a pesar de la confianza que se tienen.
-Sabes que no es así Gray, si no les quiero decir es por una razón muy importante-, dijo Natsu con calma mientras veía a su amigo pelinegro causando que este entendiera eso y tan solo se tranquilizara resignado.
-¿Ahora tienen otra pregunta o ya terminamos?-, preguntaba Natsu con serenidad mientras que miraba fijamente a sus amigos, de verdad odiaba comportarse de esa forma con ellos pero era necesario.
-¿La pulsera que lleva Zoe está relacionada con tu espada?-, preguntó Erza con intriga mientras que miraba algo insegura a Natsu, era difícil ver como Natsu se comportaba de esa manera con ellos pero aun así esa actitud denotaba lo maduro que era el pelirosa ahora, por lo cual no podía evitar sonrojarse un poco.
-Es como supones, esa pulsera se la di a Zoe en el momento que nació y tiene relación con mi espada-, respondió Natsu con una leve sonrisa mientras miraba a su amiga pelirroja, a su vez también recordaba la felicidad que sentía cuando cargaba a su pequeña Zoe apenas esta nació.
Luego la sala se volvió a quedar en un silencio algo incómodo, los invitados ya no sabían que decir, además de que presionar al pelirosa no era una opción factible si no querían salir con un castigo por parte del maestro.
-Ahora será mejor que se vayan yendo al gremio, después de que los chicos vengan y limpien les alcanzaremos-, dijo Kagura con una amable sonrisa y un tono de voz tranquilizador y acogedor que logró calmar el ambiente. Todos asintieron ante la propuesta debido a que por ahora ya no había nada que podían hacer allí para sacarle información a Natsu.
-Está bien, entiendo tu decisión Natsu, estaremos preparados para escucharte cuando estés listo-, decía Makarov con calma y una leve sonrisa mientras se paraba de su asiento siendo imitado por el resto.
-Gracias abuelo, cuando Panter Lily, Charle y Happy lo vean conveniente irán con ustedes-, dijo Natsu con una leve sonrisa agradeciendo lo comprensivo que era el pequeño anciano, luego todos los invitados con distintas reacciones se dirigieron a la salida mientras que agradecían la comida para luego despedirse.
Ahora solo quedaron Natsu y Kagura sobre su sofá con un pequeño silencio. Luego el pelirosa suspiró cansado para despues en una serie de movimientos acostarse sobre su sofá con su esposa pelimorada acostada sobre él.
-¿No crees que fuiste muy rudo con ellos?-, preguntó Kagura algo apenada por el tenso ambiente al cual sus amigos se vieron expuestos cuando solo tenían preguntas. Natsu en respuesta rodeó con sus brazos la cintura de Kagura para juntarse más mientras que él parecía estar arrepentido de haberse comportado así.
-Puede, pero si no lo hacía seguirían insistiendo, y sabes porque no les digo nada-, contestaba Natsu con serenidad mientras que tenía los ojos cerrados para luego sentir una mano de Kagura tocando su mejilla.
-Lo sé, ellos pueden aparecer de nuevo-, dijo Kagura con una expresión preocupada y algo vulnerable mientras que con su otra mano acariciaba el abdomen de Natsu donde estaba ubicada esa gran cicatriz, era un amargo recuerdo del pasado que aun en la actualidad le causa algunas pesadillas.
-De cualquier manera terminaré de vestirme para ir a entrenar a Zoe-, decía Natsu con algo más de ánimo mientras que con delicadeza se paraba del sofá dejando a Kagura acostada mirando al techo.
-Natsu-, llamó la pelimorada a su esposo mientras este se alejaba, el pelirosa se detuvo y volteó a ver a Kagura la cual lo veía acostada desde el sofá con una leve sonrisa.
-Te amo-, dijo Kagura con cariño y completa sinceridad causando que Natsu sonriera feliz y se acercara a ella para agacharse a la altura de su rostro.
-Yo también sirenita, vuelvo de inmediato-, dijo él con alegría para después besar en la frente a Kagura y luego dirigirse caminando a su habitación, debía vestirse adecuadamente debido a que ya casi era hora de entrenar a Zoe.
Kagura se quedó allí acostada un rato para luego ir al patio a supervisar a su pequeña que seguramente se esté divirtiendo mucho con los Excced.
*En Fairy Tail mas tarde*
En este momento estamos en Fairy Tail varias horas después de la visita a la casa de Natsu. Todos los que fueron de visita ahora se encontraban haciendo distintas cosas. Makarov bebiendo junto con Gildarts en la barra, Gajeel, Gray y Laxus estaban sentados en una mesa hablando mientras que en otra mesa estaban las chicas sentadas en sus usuales charlas, aunque en cierto punto comenzaron a hablar con respecto a su visita al pelirosa.
-Natsu parecía muy serio cuando mencionamos su espada-, dijo Levy con una mano en su mentón de forma pensativa atrayendo la atención de todas con su comentario.
-Debimos hacer caso a Diana, no debimos de preguntarle-, opinó Lissana algo decaída debido a que todavía tenía mal sabor de boca por la actitud que tomó Natsu para ocultar sus secretos.
-De cualquier forma no tiene mucha importancia, lo que importa es que estamos de vuelta y ahora tenemos gremio mejorado-, decía Kana con una gran sonrisa y con una jarra de cerveza en una mano tratando de alegrar el ambiente y olvidar lo pasado en casa de Natsu.
-Pues la verdad es que Natsu hizo un gran trabajo como maestro, hacer una alianza con Mermaid Heels y mejorar completamente la imagen de Fairy Tail son cosas que destacar-, comentó Erza con una leve sonrisa mientras veía a su alrededor lo vivo y lo hermoso que se había vuelto Fairy Tail en su ausencia.
-¿De qué creen que nos vaya a hablar Natsu-san?-, preguntó Juvia intrigada con una leve sonrisa.
-De algo importante seguro, solo espero que no vaya a organizar otras batallas-, contestó Lucy con una leve sonrisa para luego reírse un poco esperando que de verdad no organizara otras batallas.
Luego de unos minutos las puertas se abrieron completamente revelando a Natsu, a Zoe, los tres Excced y los 5 alumnos del pelirosa. Una vez al ver al pelirosa todos menos los magos de Tenrou saludaron con un"¡BIENVENIDO MAESTRO!" a Natsu.
Happy fue volando con Lissana debido a que estaba muy cansado, Panter Lily y Charle se fueron con sus respectivos Dragon Slayers en mejor estado que Happy. Natsu solo camino de la mano con Zoe mientras que Nidus y los demás se dispersaban para hablar con los magos con los cuales pelearon el día anterior.
-Hola Gajeel, ¿estuvo intenso nuestro combate ayer, eh?-, decía Zeth con una leve sonrisa mientras se acercaba con las manos en su nuca a la mesa donde estaban sentados Gray, Laxus y Gajeel.
-Puedes apostarlo, pero no creas que me volverás a ganar cuando me ponga serio-, respondía Gajeel con su semblante serio y algo desafiante mirando al pelinegro con blanco que le derrotó el día anterior.
-Aunque debo admitir que tienes mi reconocimiento Zeth, la próxima te machacare-, agregó el pelinegro con una sonrisa desafiante mientras le extendía el puño al alumno de Natsu.
-Eso espero Gajeel, por ahora llevémonos bien-, contestaba Zeth con una sonrisa igual para luego responder al gesto de Gajeel chocando sus puños de manera competitiva y amistosa como si fueran rivales.
Gray veía esto con calma pero luego sintió como alguien se acercaba a la mesa y cuando voltea se percata de que Selene se estaba acercando con pequeños saltos infantiles y energéticos acompañados de una sonrisa juguetona o hasta burlona.
-¿Hola hielitos, ¿te duelen aun tus heridas?!-, exclamaba la pelirroja con su sonrisa mientras que al llegar a la mesa se inclinaba un poco para ver las pocas vendas que le quedaban a Gray por las heridas causadas por su batalla de ayer.
-Deberías mostrar más respeto, sabes?, técnicamente sigo siendo mayor que tu-, dijo Gray manteniendo la calma mientras que cruzaba los brazos con aires de superioridad reclamando más respeto por parte de la extrovertida y alegre pelirroja, a lo cual Selene aun con su sonrisa niega con la cabeza.
-¡Eso no importa, mentalmente tienes mi edad!-, contestó Selene restándole importancia mientras que con una mano señalaba su cabeza.
-Tch, ten por seguro que la próxima vez que luchemos seriamente seré yo quien te haga morder el polvo-, retó Gray con una expresión desafiante y decidida mientras que ponía las manos sobre la mesa y se paraba de su asiento buscando verse imponente.
-Quiero ver que lo intentes, estaré alegre de volver a demostrarte de lo que estoy hecha-, respondía Selene sin cambiar su alegre expresión para luego golpear el brazo de Gray de manera amistosa aunque desafiante, causando que Gray sonriera esperando que la pelirroja fuera un buen reemplazo del rival que fue Natsu.
Luego Gray, Selene, Gajeel, Zeth y Laxus notaron como se acercaba Yui con calma y con las manos juntas hacia la mesa. Laxus se mantuvo en calma y esperó con los ojos cerrados hasta que llegó la peliverde.
-Hola Laxus, espero que te hayas recuperado bien de tus heridas-, saludó Yui con suavidad y con cordialidad mientras que con una leve sonrisa veía al rubio que aún mantenía varias vendas que tapaban las numerosas quemaduras y moretones que le dejo el día anterior en su pelea.
-No te preocupes por eso, discúlpame por antes ser muy brusco y arrogante-, contestó Laxus con serenidad y evidentemente arrepentido por su comportamiento mientras se mantenía de brazos cruzados viendo a la adolescente que le dio semejante pelea.
Las palabras de Laxus descoloran un poco a Gray y a Gajeel quienes no esperaran que esas palabras salieran de la boca del temperamental y orgulloso mago que era Laxus Dreyar.
-Estoy consciente de que actué mal frente a alguien que forma parte de nuestra familia-, siguió hablando el rubio para después sonreírle levemente a la chica peliverde, quien se puso algo nerviosa por las palabras gentiles del rubio.
-No se preocupe, yo también me excedí en nuestra pelea por lo que lo siento-, se disculpaba Yui con una leve sonrisa nerviosa sintiéndose mal por haberse sobrepasado en su pelea contra Laxus.
-Solo demostraste que tan fuerte eres-, dijo Laxus con una leve sonrisa causando que Yui se reincorpore y tan solo sonriera un poco.
-Por cierto, no te di las gracias por enseñarme a como movilizarme, muchas gracias, voy a asegurarme de entrenar para la próxima vez superarte-, agradecía el rubio con una sonrisa desafiante mientras se paraba de su asiento imponiendo su gran estatura y musculatura intimidante aunque esto no causo ningún efecto en Yui.
-Muy bien, en ese caso yo también estaré entrenando para estar preparada-, respondió Yui con una leve sonrisa alegre y llena de emoción mientras que sentía un poco de nervios al actuar así enfrente de varias personas, sobre todo frente a Zeth que la estaba mirando con alegría.
-Buenas tardes Gildarts-, saludaba Nidus con su característica calma y serenidad mientras se acercaba a la barra donde estaban bebiendo Makarov y Gildarts.
-¡Ey Nidus, buen combate el de ayer, eres un monstruo aun para mí!-, decía Gildarts con una emoción y actitud dignas de un ebrio aunque la verdad es que estaba completamente sobrio.
-No sé si es un halago, pero lo tomare como uno-, dijo el peliblanco con calma mientras que se sentaba al lado del hombre maduro.
-¡De verdad que Natsu hizo un gran trabajo entrenándote si lograste darme semejante paliza, me diste algo de miedo!-, comentaba Gildarts con emoción mientras que invadía el espacio personal de Nidus para después darle varios tragos a su cerveza.
-Pues Natsu-Sensei es muy estricto durante el entrenamiento además de que es muy impredecible, pero supongo que es por eso que ahora soy como soy-, opinaba Nidus con completa calma sin ser afectado por la actitud de Gildarts. Luego recordó varios momentos del pasado donde Natsu le daba varios sermones que sencillamente lo ayudaron a crecer como individuo.
-Pues Natsu hizo un gran trabajo haciéndote quien eres-, comentó Gildarts con una leve sonrisa mientras miraba al peliblanco.
-Ahora recuerda esto Nidus, no he entrenado en muchos años y créeme que si me pongo a entrenar te alcanzare y superare muy pronto-, dijo Gildarts de manera desafiante y retadora mientras que miraba de reojo al peliblanco, el cual volteó a verlo con una muy leve sonrisa.
-Espero que sea muy pronto Gildarts, porque no parare de hacerme más fuerte-, contestaba Nidus con tranquilidad en su tono aunque la verdad es que el mensaje le llego fuerte y claro a Gildarts que tan solo asintió con una gran sonrisa.
-¡Esa es la actitud, ahora quédate a beber conmigo!-, propusó Gildarts con mucho ánimo mientras que rodeaba con un brazo el cuello de Nidus, el cual se mantuvo imperturbable y sereno.
-No gracias, no bebo debido a malas experiencias-, dijo Nidus con calma para luego poner una expresión algo ¿asqueada?, ¿perturbada?, ¿fastidiada o cansada?, era difícil de describir, simplemente hay que resaltar que varias memorias de esas malas experiencias invadieron momentáneamente al peliblanco.
En otra parte del gremio estaba Thria acercándose con calma y una leve sonrisa a la mesa donde estaban las chicas, más concretamente es donde estaba Mirajane.
-Hola Mira, diste un buen combate ayer-, dijo Thria con sinceridad y una amable sonrisa mientras se ubicaba frente a la albina.
-Me alegra oírlo, la verdad es que llevo sin pelear años por lo que estaba algo oxidada-, dijo Mirajane con una sonrisa algo apenada mientras se rascaba la cabeza con algo de nervios, luego le extendió la mano a Thria en señal de que estaban bien, a lo cual la pelinegra responde con alegría.
-¿Puedo sentarme con ustedes?-, pregunta Thria de manera amable y serena mientras mira a las demás chicas, las cuales no ven ningún problema en esto.
-Claro, por qué no-, aceptó Lucy con una sonrisa alegre dándole permiso a la pelinegra, quien al escuchar a la rubia tomó asiento.
-¡Yo también me uno, ven Yui!-, exclamó Selene desde el otro lado del gremio para después tomar de la mano a la peliverde arrastrándola consigo.
-Ah, p-pero…-, decía Yui con nervios y algo insegura de si era correcto, pero en segundos ya estaba siendo llevaba a la mesa de las chicas por lo que se rindió en resistirse.
Una vez ambas chicas llegaron a la mesa Selene se sentó en una silla libre con completa seguridad mientras que Yui saludaba tímidamente con una mano a las chicas.
-Hola chicas, supongo que no hacen falta presentaciones a estas alturas, ¿verdad?-, decía Selene con su expresión alegre y emocionada mientras miraba a todas las chicas sentadas en la mesa, esto causo que Thria se tapara los ojos avergonzada por el comportamiento de su amiga.
-No seas tan brusca Selene-, dijo Thria ahora con un aura intimidante mientras veía fijamente a Selene, la cual al sentir la mirada de la pelinegra sintió un fuerte escalofrió recorrer su espalda.
-Está bien, un placer conocerte Selene, tu combate de ayer estuvo increíble-, dijo Erza con calma y una leve sonrisa mientras miraba a Selene. Por fortuna Thria dejo de intimidar a Selene una vez Erza le restó importancia a lo impulsiva que era la alumna de Natsu.
-Muchas gracias, tú también ayer estuviste asombrosa, hay muy pocas personas que pueden pararse luego de recibir algunos ataques normales de Kagura-Sensei-, respondió Selene con una gran sonrisa mientras volteaba a ver a Erza. Varias incluyendo a Erza se sorprendieron al escuchar que los ataques de Kagura solo eran "normales", definitivamente la pelimorada era mucho más peligrosa de lo que creían.
-Ustedes cinco de verdad que son muy fuertes, Natsu debe de haberles hecho pasar por un infierno-, comentó Levy con una leve sonrisa nerviosa tratando de cambiar el tema. Al decir esto tanto Thria, como Yui y Selene sintieron un escalofrió recorrer sus cuerpos acompañados de algunos recuerdos de su entrenamiento infernal con Natsu.
-Y-Y así f-fue-, dijo Selene con una sonrisa temerosa y nerviosa mientras se abrazaba así misma e intentaba dejar de temblar. Ante esto las chicas supieron que las alumnas de Natsu para tener esa reacción de verdad tuvieron que pasar por una pesadilla en el entrenamiento con el pelirosa.
-D-De todos modos Natsu-Sensei siempre era compasivo y amable cuando tocaba, p-por lo que el entrenamiento no fue tan malo-, decía Yui con una sonrisa lo más calmada que podía en ese momento mientras que veía a todas queriendo aclarar que no todo fue un entrenamiento intensivo hecho por un malévolo y cruel Natsu.
-Dejando eso de lado Tú y Wendy tienen mucho en común, son Dragon Slayers, tienen casi la misma edad mentalmente hablando y ambas tienen coletas-, mencionó Kana con una expresión animada y algo juguetona mientras que miraba a Wendy y luego a Yui comparándolas a ambas, cosa que avergonzó a la peliazul de coletas.
-Pues no sé qué decir con respecto a eso-, dijo Yui con una sonrisa nerviosa sin saber exactamente cómo reaccionar, si sentirse halagada u ofendida por que la compararan o si solo era una broma por parte de la castaña.
-No te preocupes por eso, Kana solo quiere molestarlas a las dos-, intervino Lucy con una leve sonrisa mirando a Yui. Luego de oír esto Kana ríe para sí misma para luego seguir bebiendo cerveza y a algunas les da gracia esto, incluyendo a Yui que a pesar de apenas conocerlas la verdad es que eran agradables.
-Algo que me preguntado es ¿cómo fueron derrotados ayer?-, preguntó Lissana intrigada por la manera en la que Natsu los derroto a los 5 al mismo tiempo antes de que todos se dieran siquiera cuenta.
-Pues…Natsu-Sensei se movió a una velocidad impensable y nos derrotó, jeje-, respondió Selene rápidamente y con una sonrisa algo nerviosa y sospechosa como si quiera ocultar algo, cosa que intrigó a varias.
-Seguro…-, decía Levy haciendo la vista gorda ante lo sospechosa que se oyó la pelirroja. A penas se estaban conociendo y no quería fastidiarla con un profundo interrogatorio, lo que ahora acontecía era familiarizarse con sus nuevas compañeras.
Por su parte en el centro del gremio estaba Natsu con Zoe a su lado mirando a la puerta por donde estaba entrando la maestra Diana. Ella entró con calma y una leve sonrisa y se ubicó justo al lado del pelirosa sin intenciones de coquetear… o esa parecía.
-¡Reúnanse todos por favor!-, pidió Diana elevando la voz lo suficiente como para que todos atendieran al llamado y comenzaran a acercarse.
-Como ya la mayoría sabe, dentro de 3 meses son los grandes juegos mágicos, este año competiremos bajo el nombre de Fairy Tail-, comentó Natsu con calma y su actitud en modo "maestro", lo cual significaba que ahora hablaría de manera imponente y seria aunque también inspiradora.
Al escuchar al pelirosa las chicas del gremio de Mermaid Heels y Fairy Tail comenzaron a silbar y vitorear emocionados por el más importante y famoso evento de todo el continente.
-Ahora lo único que faltaría seria ver quienes ocuparan la plantilla de este año-, dijo Diana con una leve sonrisa y también en su modo "maestra" dirigiéndose a todos los presentes.
-Déjenselo de nuevo a Thria y el resto, lo hicieron muy bien el anterior año-, dijo Macao con despreocupación y una sonrisa mientras que apuntaba a los alumnos de Natsu que ya estaban reunidos junto al resto.
-Es cierto, en Mermaid Heels las únicas a la altura son Kagura y la maestra Diana, deberíamos ir a lo seguro y dejarlos a ellos de nuevo-, decía Milliana con la misma actitud que Macao como si ya tuvieran el primer lugar en sus manos, una actitud que con la acumulación de victorias con el paso de los años ya tenían varios miembros de la hermandad.
-Eso no sería justo, les daremos un periodo de prueba a los recién llegados para que demuestren su potencial, una vez pase ese tiempo decidiremos nuestra plantilla-, declaró Natsu con serenidad para después voltear a ver a sus amigos que apenas habían vuelto el día anterior, los cuales le sonrieron agradeciendo su consideración.
-Entonces dices que entrenemos y nos hagamos fuertes para ser merecedores de participar-, dijo Erza con una leve sonrisa y con los brazos cruzados mientras sentía como poco a poco su espíritu competitivo empezaba a incrementarse, algo que no solo ocurrió con ella sino con varios magos.
-Pues básicamente eso, tienen dos meses y 3 semanas para demostrar que tan fuerte se hayan hecho, durante ese tiempo pueden hacer lo que quieran, si entrenar o dejarlo de lado, es su decisión-, confirmó el pelirosa con calma mientras que miraba a Erza y luego cerrar los ojos y agachar la vista como si no le importara, aunque en realidad ya sabía las respuestas que le darían sus amigos.
-Espero que no hables en serio Salamander, evidentemente me haré más fuerte y peleare contra los más gremios más fuertes-, dijo Gajeel con una gran sonrisa desafiante y salvaje mientras daba unos pasos al frente haciéndose notar.
-Yo no me quedare sentado mientras cabeza de cubeta entrena, me haré más fuerte que él-, habló Gray con exactamente el mismo comportamiento que el pelinegro mientras que daba unos pasos al frente con los brazos cruzados de manera orgullosa.
-Espero que estés preparado para incluirme en la plantilla Natsu, porque voy a enseñarte mi poder-, decía Laxus desde atrás de ambos pelinegros con una sonrisa emocionada y desafiante. Natsu al oír sus palabras puso una sonrisa de lado y cuando abrió los ojos se percató que en la barra alguien tenía la mano levantada.
-Yo no participare Natsu-, fueron las palabras de Gildarts que descolocaron a varios de los presentes. El hombre maduro había declarado que no participaría en tan importantes juegos.
-¿Q-Qué?, ¿Por qué?-, preguntó Kana confundida e intriga mientras miraba a su padre sin comprender sus razones, después de todo él deseaba hacerse fuerte, ¿por lo que pelear contra los más fuertes gremios no era lo más indicado?.
-Pues porque mis años de fama ya pasaron, solo entrenare para hacerme más fuerte y así proteger a mi gremio, de todos modos iré de espectador-, respondió Gildarts con una leve sonrisa y una mirada calmada en dirección a su hija para después dirigir su mirada a Natsu, el cual le asintió con una leve sonrisa dando su aprobación.
-¿Y tú Mirajane?, ¿participaras, verdad?-, preguntó Thria con un semblante tranquilo y una leve sonrisa mientras miraba a la albina mayor.
-Claro, ahora tengo varias razones para demostrar mi fuerza-, aceptó Mirajane con ánimo y determinación acompañados de una sonrisa.
Esa actitud competitiva no era usual en Mirajane pero ella ahora no era la misma, ahora se comportaría como era realmente Mirajane Strauss, eso fue lo que le prometió a Natsu. Además que destacar en los juegos puede darle varios puntos con el pelirosa.
Luego varios por no decir todos voltearon la vista para ver a Erza, la cual se mantenía callada y con la mirada agachada aparentemente seria, todos esperaban escuchar que tenía que decir ella ante la situación.
-Je, evidentemente iré pase lo que pase… ¡nosotros dejaremos en claro que hemos vuelto!-, exclamó Erza Scarlet dejando bien en claro su convicción y motivación recordándole a varios miembros de Fairy Tail que no por nada ella era un fuerte pilar de su gremio.
-No esperaba menos de ustedes-, dijo Natsu con una leve sonrisa y con serenidad mientras que internamente sentía mucha nostalgia por escuchar aquellas respuestas que no escuchaba desde hace años por parte de sus amigos.
-¿Alguien más que quiera hacer alguna declaración?-, preguntó Diana asegurándose de que ya todo estuviera dicho. Luego todos pueden ver como una mano es alzada entre la multitud de manera tímida y lenta como si la persona que lo levanto no estuviera segura.
-P-Pues yo también voy a esforzarme-, declaró Lucy con nervios, preocupación y algo de timidez mientras que sentía como poco a poco el valor que tenía o mejor dicho estupidez la abandonaban.
-Guao Lucy, ¿tú también quieres participar?-, dijo Levy sorprendida de que su mejor amiga estuviera dispuesta a participar en las que prometían ser las más difíciles batallas a las que se enfrentaría la rubia hasta el momento, evidentemente descartando a Acnologia.
-Pues puede que así obtenga más dinero para sustentarme-, respondía Lucy con una sonrisa nerviosa justificándose ante todos. La verdad es que era en parte por eso, pero la principal razón es que por momentos el "comportamiento imprudente" que criticaba tanto de Natsu la poseyó diciéndole que podría atraer la atención del pelirosa, por lo que se dejó llevar y ahora solo se consideraba estúpida por haber sido tan impulsiva.
-Como ustedes deseen…chicos-, dijo Natsu con alegría en sus palabras para después mirar hacia abajo y ver a Zoe sonriéndole debido a que estaba emocionada por las respuestas de los amigos de su padre.
-¡Pues con todo dicho les deseamos buena suerte a todos!-, exclamó Diana con ímpetu y una gran sonrisa para después apagar su modo "maestra" para dirigirse a la barra a beber, pero de la nada Kinana y Bisca la tomaron por los hombros para llevarlas a rastras a los pisos superiores, esto debido a que ella tenía la obligación de redactar una carta para el consejo indicándoles que su plantilla no estaría decidida hasta una semana antes del evento.
Ahora todos se dispersaron volviendo a sus propios asuntos. Nidus y Selene se fueron juntos a la ciudad, Zeth se quedó hablando con Gray, Gajeel y Laxus. Yui y Thria volvieron con las chicas de Tenrou para conocerse mejor y fortalecer sus lazos.
Natsu por su parte se quedó en el centro del gremio junto a Zoe para hablar con su hija, la cual parecía emocionada por algo que le había dicho Natsu. Luego ambos se dirigieron a la salida y esto llamó la atención de la mesa de las chicas.
-¿Natsu ya se van?-, preguntó Erza con una sonrisa mientras se acercaba a el padre y la hija de cabellos bicolor. La velocidad a la que se desplazó fue completamente imperceptible para el resto de chicas que cuando se percataron vieron que Erza había recorrido varios metros en solo fracciones de segundos solo para hablar con el pelirosa.
Cuando vio a Natsu dirigirse a la puerta junto a Zoe pensó que sería su oportunidad para pasar tiempo con ambos sin tener a Kagura cerca, por lo que se desplazó rápidamente para que nadie le detuviera en su plan.
-Pues Kagura se fue de misión y yo me iré con Zoe de paseo-, respondió Natsu con una sonrisa alegre y viva al ya desactivar su "modo maestro". Zoe por su parte miró a la pelirroja para asentirle emocionada confirmando las palabras de su padre.
-¿Puedo acompañarlos?, quiero ver como cambio la ciudad en todo este tiempo-, pedía Lissana apareciendo de la nada al lado de Erza sorprendiéndola, ella también quería pasar tiempo a solas con Natsu pero la pelirroja se le había adelantado.
Por su parte en la mesa de las chicas varias seguían sorprendidas por la velocidad a la que se movieron ambas Erza y Lissana, incluyendo a Thria y Yui que la verdad si hubieran estado atentas las hubieran visto pero al parecer algo dentro de esas chicas las hacia desaparecer de un momento a otro si se trataba de su maestro pelirosa. Luego varias notaron que algo faltaba y cuando todas se fijan notan que hay dos sillas vacías donde antes estaban una castaña y una rubia.
-Claro, entre más mejor, ¿verdad Zoe?-, decía Natsu con una cálida sonrisa para luego mirar a su hija.
-Si papa, Lissana-san también quiere pasear-, dijo la dulce Zoe con alegría y emoción mientras le sonreía a la albina menor, la cual no pudo evitar estremecerse ante lo adorable que era la pequeña.
Erza por su parte se quedó paralizada debido a que la albina se le había adelantado en su pedido de acompañar a Natsu y a su hija, ahora parecería que estaba muy interesada por ir, y no quería actuar raro frente a Natsu por lo que buscaba alguna excusa para acompañarlos.
-¡Nosotras también vamos!-, exclamó Kana con emoción y una gran sonrisa apareciendo de quien sabe dónde justamente al lado de Natsu. La castaña llevaba cogida del cuello a una confundida Lucy quien hasta hace unos segundos pensaba que estaba sentada en su silla con las otras chicas.
-¡¿E-EH?!, p-pero Kana!...-, reclamaba la rubia algo avergonzada por la forma tan brusca en la que Kana la estaba obligando a ir con ellos, no es que no quisiera, pero no tenía sentido si iba acompañada de Lissana y Kana.
-Vamos, quiero ver como cambio la ciudad en este tiempo, y sobre todo si hay nuevas cantinas-, insistía Kana con una leve sonrisa burlona mientras acerca su cara a la de Lucy, causando que esta suspira fastidiada debido a que no tenía sentido hablar con la morena.
-Ugh, está bien-, accedió la rubia resignada para luego ser liberada por Kana. La verdad es que no sería tan malo pasar tiempo con Zoe para acercarse más.
-Pues vámonos-, dijo Natsu con una gran sonrisa ajeno a las intenciones de sus amigas para luego comenzar a caminar tomado de la mano con Zoe en dirección a las calles de Magnolia siendo seguido por Lissana, Lucy y Kana.
Erza por su parte se quedó impactada en su mismo lugar sin poder creerse que perdió la oportunidad de preguntar si podía acompañarlos, ahora 3 chicas lo iban a acompañar y ella se tardó mucho y ya era demasiado tarde.
Ciertamente podría caminar por la ciudad y "accidentalmente" encontrarse con ellos pero el hecho de haber fallado la había dejado sin posibilidad de pensar en otra cosa que no fueran futuros planes para estar a solas con Natsu y con Zoe.
*En un Parque, horas más tarde*
Entonces Natsu y Zoe junto con Lissana, Lucy y Kana comenzaron a pasear por toda magnolia. El pelirosa padre les dio un pequeño tour a las chicas sobre algunas edificaciones nuevas que se construyeron y demás cosas. Después él se centró más en pasar el tiempo con su hija en zonas más familiares.
Fueron al centro comercial donde le compró una pequeña pulsera negra con diseño de escamas de dragón. También llevo a su hija a comer helado donde también les invito a sus amigas, gesto que ellas agradecieron. Y por último habían ido llegado a un parque donde había una pequeña zona de juegos para niños.
Durante todo el camino Zoe ha estado hablando alegremente con las 3 chicas divirtiéndose mucho y una vez llegaron al parque quería que dos la acompañaran. Ante esto las 3 chicas en una veloz competencia por ver quien la acompañaba, la perdedora que resultó ser Kana tendría que acompañar a Natsu mientras Lissana y Lucy jugaban con Zoe.
Aunque ahora que ellas lo piensan, de alguna manera Kana fue la que salió verdaderamente victoriosa. En estos momento Natsu y la castaña estaban sentados en un banco verde viendo como Lissana y Lucy jugaban con Zoe en el tobogán, cabe decir que ambas chicas estaban absortas disfrutando cada momento que pasaban que la tierna y maravillosa niña, a la que fácilmente podrían categorizar como un ángel.
Kana estaba callada viendo a la pequeña Zoe reírse de una manera tan sincera y linda. Pensar que esa niña era hija de Natsu no era nada descabellado sin tener en cuenta el aspecto físico, después de todo era muy parecida a él de pequeño cuando siempre sonreía e alegraba a todos de alguna manera.
-Es muy bonita tu hija Natsu, pensar que algún día serias padre-, decía Kana con una leve sonrisa mientras volteaba a ver a Natsu. Por mucho que no le gustara recordar que esa hermosa niña no era suya, tenía que admitir que era un alivio que Zoe haya heredado también la hermosura y algunos otros rasgos de Kagura, como puede ser el caso de sus hermosos ojos de color ámbar.
-Je, ya me lo habían dicho mucho-, respondió Natsu con una leve sonrisa rascándose la cabeza mientras volteaba a ver a Kana, la cual se quedó viéndolo detalladamente cosa que extraño al pelirosa.
-No entiendo cómo es que tú y Kagura se ven tan bien a pesar de que pasaron 7 años-, comentó Kana algo confusa por lo perfectamente bien que se ven Natsu y Kagura a pesar de los años que pasaron, se notaban cambios físicos denotando su madurez y crecimiento y todos fueron a mejor.
-Pues la marca que nos vincula causa que la velocidad con la que envejezcamos sea más lenta, debe ser por la unión de dos Dragon Slayer simulando la longevidad de un dragón-, teorizó Natsu con una leve sonrisa y con un tono maduro y sereno mientras que señalaba con un dedo índice la zona en su pectoral izquierdo donde estaba ubicada su marca de pareja.
-Vaya, de verdad que no me acostumbre a oírte hablar así, siempre fuiste tan… extravagante y animado-, opinaba Kana con una sonrisa mientras se frotaba la nuca sin poder creer completamente la diferencia que había entre el Natsu que ella pensó que conocía al verdadero Natsu.
-Solo exageraba ese aspecto mío para animar al gremio, me gustaba verlo siempre vivo y animado-, dijo Natsu con calma mientras que elevaba su mirada hasta el cielo recordando el gran número de veces donde tuvo que arriesgar su salud para provocar a Mirajane y a Erza para que estas le den una paliza causando que por consiguiente las risas aumentaran.
-Me gusta eso, pero también había ocasiones en las que te ponías muy serio-, decía Kana con calma recordando también las veces en las que Natsu se mostraba furioso contra Phamtom Lord, Oración Seis y demás, aunque ahora que lo piensa todas esas veces él tuvo que contenerse para así no levantar sospechas con respecto a su verdadera fuerza.
-Pues que puedo decir con respecto a eso, algunas cosas sencillamente me enfurecían-, contestó Natsu con una expresión calmada mientras que se recostaba hacia atrás en el banco estirando sus brazos.
-Y aun así no mostraste toda tu fuerza-, comentó Kana algo irritación disimulada debido a que pudo haber terminado tantos combates difíciles pero aun así no dio todo de si debido a que se contenía.
-Pues por mucho que quisiera tenía que hacerlo creíble, mi prioridad era Kagura-, respondía el pelirosa entendiendo bien los pensamientos de Kana, pero aun así no podía debido a que si mostraba todo su poder tendría más responsabilidades que le impedirían ver a Kagura.
-Oye Natsu, ¿amas mucho a Kagura, verdad?-, peguntó Kana con seriedad aunque en su rostro podía verse algo de pena y tristeza. Natsu al escucharla volteó la vista a Zoe que seguía divirtiéndose para después poner un rostro de cariño puro que hipnotizó a la morena.
-Daria mi vida por ella y por Zoe, las amo a las dos por sobre todas las cosas-, respondió Natsu con toda la sinceridad de su corazón causando que cada palabra fuera una estaca en el corazón de Kana.
-Ya veo…-, dijo ella algo decaída mientras agachaba la mirada causando que su cabello hiciera sombra sobre sus ojos. Era evidente que el pelirosa lo decía con completa sinceridad por lo que dolía mucho escucharlo declarar su amor por Kagura con tanta honestidad.
Luego de unos minutos de un silencio incomodo se acercaban Zoe, Lissana y Lucy con expresiones alegres.
-Oigan, vamos al gremio, Zoe quiere ver si Kagura ya volvió-, dijo Lissana con una sonrisa feliz debido a que cada momento en que se divertía con la pequeña Zoe era sencillamente maravilloso, era muy similar a cuando ella junto con Natsu criaban a Happy pero de alguna manera estos momentos eran más…reales.
Después de todo en aquel entonces solo eran dos niños jugando a la casita con el pequeño Excced que simulaba ser su hijo, cabe decir que Natsu por su parte no mostró interés en eso de casarse con Lissana pero aun así eso no mataba la ilusión de la albina.
-Oh no se preocupen por eso, ella ya debe estar por llegar-, dijo Natsu con una leve sonrisa mientras se paraba del banco en el cual estaba sentado. Este comentario causo que las 3 chicas que lo acompañaban se confundieran hasta que…
-¡Mamiii!-, exclamó Zoe con felicidad mientras corría en dirección a Kagura que se estaba acercando con calma y una leve sonrisa mientras caminaba imponiendo su belleza y clase.
Lucy, Lissana y Kana estaban muy sorprendidas por lo acertado que estuvo Natsu con respecto a la proximidad de la pelimorada.
-¿Cómo lo supiste Natsu?-, preguntó Lucy muy intrigada mientras volteaba a ver al pelirosa.
-Pues debido a que sentimos los sentimientos del otro a través de la marca, podemos utilizarla como un localizador-, explicaba Natsu con calma mientras que Kagura llegaba a su lado para besarle la mejilla y luego saludar a las chicas con la mano, a lo cual ellas respondieron mientras escuchaban a Natsu.
-Solo emitimos por voluntad alguna emoción muy fuertemente y el otro podrá sentirlo y ubicarlo-, finalizó de hablar el pelirosa mientras que de alguna forma graficaba su explicación de la siguiente manera. Hay dos figuras Kawaiis de Natsu y Kagura que están separados por cualquier distancia, ahora Natsu solo frunce el ceño como si estuviera forzándose a sentir ira y esa emoción será recibida por Kagura como si fuera un radar de un submarino.
-Hace unos momentos Natsu sintió mucha alegría al ver a Zoe divertirse y eso me permitió encontrarlos-, explicaba Kagura con una leve sonrisa mientras que se agachaba un poco para sobarle el cabello a su linda hija.
Las chicas se quedaron asombradas debido a que esas marcas tenían mucha más utilidad que solo compartir magias y sentimiento.
-De cualquier manera, ¿cómo estuvo la misión?-, preguntaba Natsu a su esposa cambiando de tema.
-Simple como siempre, actualmente no hay ningún gremio oscuro que presente algún reto-, respondió Kagura con una amable y linda sonrisa como si estuviera satisfecha.
-Eso es excelente-, dijo Natsu con mucho alivio y emoción en su tono causando que las 3 chicas que lo acompañaban se descolocaran y ensancharan los ojos.
-¿Seguro que eres Natsu?, el Natsu que yo conozco se molestaría por no estar luchando-, comentó Lucy sin poder creerse lo que acababa de oír siendo apoyada por Kana y Lissana quienes asintieron rápidamente.
-Jeje, es mejor si los días están en paz, quiero que no haya absolutamente ningún peligro que pueda poner en riesgo estos días felices-, decía el pelirosa con una mirada cariñosa y algo melancólica mientras miraba a su hija para revolverle el cabello con una alegre sonrisa, cosa que causó que Zoe hiciera un lindo puchero para después sonreír igual que su padre.
-Volvamos al gremio, necesito hablar con Zeth sobre algo-, decía Kagura con una sonrisa que ocultaba algo. Ella tenía planeado comenzar a hablar con Zeth sobre cómo debería progresar para darse cuenta de que está enamorado de Yui y cómo debería tratarla para confesar sus sentimientos.
-Yo también-, coincidió Natsu con una sonrisa complica teniendo exactamente las mismas intenciones que Kagura, simplemente que con un tono más…directo.
Luego Kana y Natsu comenzaron a caminar con Zoe en medio tomándoles de las manos mientras que detrás de ellos caminaban Lissana y Lucy con sonrisas falsas ocultando el hecho de que les dolía no ser ellas las que estuvieran en el lugar de la pelimorada.
-Oye Kana, ¿no vienes?-, preguntó Lucy con intriga mientras veía que Kana no se había movido de su sitio y estaba a varios metros de ellos. Todos los demás también se detuvieron para ver a la morena quien parecía estar algo distraída.
-No, yo iré a visitar las nuevas cantinas para ver si son de calidad-, respondió Kana con una leve sonrisa nerviosa mientras hacia un ademan con la mano como si estuviera bebiendo alcohol, cosa que causó que todos menos Zoe sintieran unas gotas de sudor en la sien.
-Solo no te quedes bebiendo hasta tarde, ¿está bien?, sino te vendré a buscar-, dijo Natsu con una leve sonrisa observando a la castaña quien tenía la manía de siempre quedarse bebiendo hasta tarde.
-Claro claro, nos vemos-, decía Kana de manera despreocupada mientras que se despedía con una mano de todos. Ante esto todos siguieron su camino en dirección al gremio dejando a la morena parada en su mismo lugar con una expresión apagada.
Luego de quedarse así por unos minutos se dirigió a cualquier bar que encontrara cerca de la zona, necesitaba ahogar sus penas y frustraciones bajo los efectos de aquella adicción de la cual no se podía despegar sin importar qué.
*Magnolia en la noche*
Kana fue de bar en bar realizando varias competencias de bebidas en las cuales siempre resultaba victoriosa, una vez se cansaba de un bar por estar muy lleno se iba al siguiente como si fuera por instinto que solo actúa en un ciclo que la verdad bien podría parecer infinito.
Ahora ya eran altas horas de la noche y Kana estaba saliendo del último bar abierto a esas horas. Ella se encontraba considerablemente afectada por las cantidades indecentes de alcohol que había entrado en su organismo.
-Oh mierda, se me paso *hip* el tiempo-, decía Kana con sus mejillas algo coloradas y tambaleándose un poco mientras que observaba como ya era de noche.
Luego camino y camino durante algunos minutos y ya sea porque estaba algo ebria o por que no reconocía el entorno, la verdad es que estaba perdida.
-¿En dónde termine a parar?-, se preguntaba así misma Kana sin tener ninguna maldita idea de su paradero, no había sido la primera vez que le pasaba por lo que haría como siempre ha hecho, caminar y caminar hasta encontrar su casa o la de alguna amiga de Fairy Tail.
Y así lo hizo, camino y camino tambaleándose de manera envidiable para cualquier ebrio. Llego cerca de una plaza donde había una hermosa fuente que era iluminada por la luz de la luna. Se sentó allí para tratar de aguantar las ganas de vomitar y luego de unos minutos pudo ver como alguien se le acercaba.
Era un hombre joven de cabello café con una camisa blanca, una chaqueta de cuero, pantalones azules y unos zapatos negros. Tenía un rostro aceptable y la verdad es que parecía ser un chico amable y honestó a pesar de sus ropas que podrían significar dos cosas, o era un motociclista o era alguien con un sentido de la moda anticuado.
-Ey oye, ¿estás bien?, ¿necesitas ayuda?-, preguntó el castaño con preocupación en su tono mientras se acercaba a Kana para tratar de verificar el estado en el que ella se encontraba, desde lejos se le podía oler la esencia del alcohol.
-No gracias, estoy *hip* bien, tan solo un poco mareada-, respondía Kana con una sonrisa ebria mientras que rechazaba la ayuda del caballeroso chico.
-No puede estar una hermosa chica como tú a estas horas en ese estado-, insistía el chico con mucha preocupación en su rostro mientras que veía a Kana con una mirada algo atractiva.
-Cálmate Donjuán, tan solo estoy un poco desorientada-, decía Kana alejándose un poco del chico castaño mientras rechazaba de nuevo su ayuda. Luego Kana se trató de parar pero en un descuido se tropieza y estaba a punto de caerse a la fuente pero no sucedió.
El chico castaño la había sostenido por la cintura mientras que con su mano libre le sostenía la cabeza. Fue algo inesperado para Kana que le salvara en ese momento y de esa manera tan… especial o hasta romántica debido a que estaba junto a la fuente mientras la luz de la luna iluminaba sus rostros.
-Oh vaya, si quiere le ayudo señorita-, dijo nuevamente el chico para reincorporar bien a Kana. Luego esta estaba por tambalearse de nuevo algo mareada pero el chico la sostuvo por los hombros para después cargar a la castaña con un brazo alrededor de su cuello.
-No hace falta, *hip* en serio-, decía Kana algo avergonzada y sin poder evitar que el chico la ayude.
-Insisto, confié en mi-, dijo el chico con una amable y cálida sonrisa para después caminar mientras sostenía a Kagura mientras esta se dejaba llevar por el chico que la cargaba por un solo brazo alrededor del cuello de él.
Pasaron los minutos y habían llegado a una zona más demacrada y sucia de Magnolia, el chico miraba a todas las direcciones preocupado y confundido como si no supiera donde estaba. Kana estaba igual que él y constantemente se decía así misma que estaban yendo en el camino equivocado.
-Oye ¿dónde estamos?-, preguntaba Kana con intriga mientras ella y el chico entraban a un callejón oscuro, el chico parecía estar igual que ella pero antes de que contestara algo se escuchó.
-¡En nuestro lugar secreto perra!-, exclamó un bandido gordo muy corpulento y grande para después darle una cachetada a Kana causando que esta caiga al suelo. El chico de cabello castaño fue empujado hacia una pared como si fuera muy débil.
De la nada varias siluetas aparecieron en todo el callejón, habían aproximadamente 23 bandidos de distintos tamaños, tatuajes y colores vestidos acorde a su oficio, de trapos desechos o de ropas de simples obreros o herreros, lo que si era igual en todos era que tenían rostros de criminales que eran distinguibles desde lejos.
-Miren que tenemos aquí, una hermosa señorita indefensa-, dijo otro bandido de contextura musculosa mientras sonreía con malicia y le echaba varios polvos rosas a Kana, los cuales en un principio parecían no tener efecto alguno en ella.
Kana se encontraba en el suelo ya más consiente debido al golpe, tenía una mano en su mejilla lastimada mientras que sentía como la ira contra el maldito que la golpeó aumentaba.
-¡C-Cabrones, no debieron de meterse conm!-, exclamaba Kana con furia mientras se levantaba pero fue interrumpida por un golpe en el estómago cortesía del bandido musculoso. Esto causó que ella escupiera saliva y perdiera por momentos el aire para luego retorcerse de dolor en el suelo.
-Esta puta tiene la boca muy grande, hablando de cosas grandes miren sus tetas-, dijo otro bandido con una sonrisa pervertida y burlona, este tiene una contextura larguirucha y era calvo.
Se acercó a Kana para luego ver de manera lujuriosa a la castaña que en ese momento solo llevaba puesto un bikini que cubría sus pechos y su pantalón azul como prenda inferior.
Ella con rapidez se reincorporó y se cubrió los pechos para alejarse un poco mientras seguía en el suelo. Ella veía con odio a los malditos que no sabían que se estaban metiendo con una maga de Fairy Tail.
Ella lanzo varias de sus cartas pero estas no hicieron absolutamente nada, tan solo cayeron al suelo como si fueran cartas comunes y corrientes. Seguramente eso debió ser culpa de ese polvo rosado que le lanzaron.
Se paró del suelo aguantando el dolor con la intención de correr por donde vino para salvarse y así poder pedir ayuda que logre poner a salvo al chico que intentó ayudarla, pero algo le detiene por los brazos y le impide escapar.
-Vamos a divertirnos señorita-, decía el mismo chico castaño que la había ayudado pero con una expresión repugnantemente perversa y lujuriosa mientras que aprovechaba su estado débil para evitar que ella huyera.
Kana se quedó impactada debido a que ese aparente buen chico la había engañado y la había dirigido a una trampa.
-¡S-SUELTENME BASTARDOS!-, exclamaba Kana con fuerza intentando ser escuchada por cualquier persona en los alrededores. Luego recibió otra cachetada muy fuerte cortesía del bandido corpulento del principio.
-¡Cállala rápido!-, exclamó el bandido larguirucho con ímpetu al bandido musculoso, el cual obedeció y con cinta le cubría la boca a Kana asegurándose de que no pueda elevar la voz.
*¡No puede estarme pasando esto cuando apenas vuelvo a Magnolia!*, prensaba Kana muy molesta y frustrada sin poder creer que estaba siendo arrinconada por unos hijos de puta como estos bandidos.
-¡Hphm!...¡Ugh!-, intentaba gritar Kana para pedir ayuda pero era completamente inútil. No podía liberarse del agarre del chico castaño, estaba aún bajo los efectos del alcohol haciéndola débil y para colmo no podía utilizar su magia.
-¡Miren nada más que melones!-, decía el bandido corpulento con una sonrisa lujuriosa mientras se acercaba a los pechos de Kana para en un brusco movimiento romper el bikini dejando a la vista los grandes pechos de la morena, quien intento gritar y liberarse pero era inútil.
Todos los bandidos se asombraron ante los pechos de Kana y varios ya estaban riéndose de maneras enfermizas que tan solo causaban que la inseguridad y el miedo de Kana fueran aumentando gradualmente.
*¡S-Suéltenme malditos, los voy a matar!*, exclamaba Kana mentalmente sintiéndose muy vulnerable y débil mientras sentía esas desagradables manos manoseando bruscamente sus pechos.
-¡HPMHHMM!-, seguía intentando gritar y forcejeaba más intentando liberarse pero el resultado fue el mismo…nada. Además de que el bandido musculoso le dio un golpe en el abdomen causando que esta perdiera el aire nuevamente y se comenzara a retorcer de dolor.
*Natsu siempre me lo advirtió y n-no hice caso*, pensaba Kana mientras lagrimas amenazaban con salir de sus ojos debido a lo asustada y temerosa que estaba en ese momento de completa debilidad.
El bandido larguirucho se acercó a la zona inferior de Kana para empezar a quitarle el pantalón, Kana adolorida trataba de evitarlo pero se acercaron más bandidos para retener sus movimientos.
Varios aprovecharon para manosearla y unos pocos perturbados lamieron el rostro de Kana causando que esta comenzara a liberar lágrimas de desesperación. Al final le lograron quitar el pantalón dejándola solamente con sus bragas negras que eran la única prenda que le quedaba.
*N-Natsu…por favor sálvame*, pensaba Kana desesperadamente comenzado a forcejear con todas las fuerzas que le quedaban. El bandido musculoso comenzó a tocar las piernas de Kana causando que ella se desesperara aún más.
*¡NATSU!*, exclamaba Kana con todas sus fuerzas intentando que algún milagro ocurra y aparezca el hombre que amaba para que la rescatara. Estaba completamente desesperada y atemorizada sintiendo muchísimo miedo.
Después el bandido corpulento se acercó a las bragas de Kana con intenciones de quitárselas con brusquedad, Kana cerró los ojos ya sin esperanzas de salvarse pero algo sucedió, alguien de la nada apareció y de una fuerte patada en la cara mandó al bandido contra una pared incrustándolo.
-¡¿PERO QUE MIER…?!-, preguntaba el chico castaño descolocado y sorprendido sin entender qué coño ocurrió mientras veía como una silueta estaba parada justamente en frente del bandido gordo incrustado en la pared del callejón.
Kana ensancho los ojos y reconoció que esa silueta era Natsu.
-Malditos bastardos de mierda, van a pagar por esto-, decía Natsu un el tono más siniestro y frió que se pueda imaginar. El simple hecho de pronunciar estas palabras provocó que varios bandidos se cagaran encima por el jodido miedo que transmitía el pelirosa.
-¡¿Y tú quién coño eres?!-, exclamaba el bandido larguirucho de manera hostil demostrando lo cantidad de estupidez que tiene al siquiera pensar en enfrentarse al famoso primer mago santo y maestro de Fairy Tail.
-Su peor pesadilla-, respondió Natsu con su tono aterrador mientras volteaba para ver a los bandidos, los cuales sintieron como que todo el valor que tenían se desvanecía al ver los ojos del pelirosa que dejaban un mensaje claro a todos: "Se van a arrepentir por el resto de sus cortas vidas".
-¡Ataquen!-, exclamaba el chico castaño mientras lanzaba a un lado a Kana, la cual al ser liberada se alejó contra la pared opuesta mientras se cubría sus pechos lo mejor que podía.
Lo siguientes minutos solo pueden ser descritos como una maldita tortura. Natsu no tuvo piedad en romperle los huesos al bandido musculoso como si fueran palillos de madera, con mucha facilidad le fracturaba los brazos y piernas al bandido larguirucho, al bandido gordo que parecía recobrar la conciencia le dio una buena tunda de golpes en el estómago y en la cara dejando heridas internas que no importa cuanta magia se use, nunca iban a sanar de nuevo.
Los gritos de dolor podían escucharse perfectamente a los alrededores pero al parecer por estar en una zona no muy poblada nadie salía de sus casas, además era imposible que alguien se armara de valor para ir al origen de tan desgarradores gritos que tan solo transmitían dolor y desesperación.
Natsu no podía permitir que ellos continuarán viviendo tranquilamente aun si sobrevivían a sus heridas, por lo que aseguró muy bien de que pase lo que pase la mayoría queden lisiados, traumados y posiblemente en estado vegetal luego de todas las cosas que tendrían que ver.
Él era el Shinigami, pero aun así consideraba que cosechar las sucias almas de esos malditos no era castigo suficiente por lo que le hicieron pasar a Kana, por lo que era mejor dejarlos vivir sufriendo.
El pelirosa se tomó su tiempo con cada uno, ninguno podía escapar gracias a que Natsu los retenía con gravedad, fueron cayendo uno por uno y ninguno presento algún problema para Natsu.
Por ultimo dejo al chico castaño que parecía ser el líder que hacia el papel de "chico bueno" para atraer a chicas en su sucia trampa. Natsu con una mirada gélida le cortó ambas piernas y luego con mucha lentitud detuvo la hemorragia. Se aseguró que el castaño no perdiera la conciencia para que sintiera bien el dolor y la desesperación.
Kana no pudo ver la mayoría de estas cosas por una razón, cuando Natsu le fracturo un brazo al bandido larguirucho se pudo apreciar como parte de la piel, tejido y el hueso salían por una parte, por lo que Kana por el shock se desmayó.
-¿Uh?-, dijo Kana mientras despertaba de su inconsciencia para después levantarse bruscamente al recordar todo lo que había pasado. Para su suerte todo había terminado, absolutamente todos los bandidos estaban en el suelo en un estado en el cual fácilmente se les podía dar por muertos.
Ella llevaba puesto ahora la camisa morada de Natsu que decía en letras grandes "Shinigami" en color negro. A su lado estaba Natsu arrodillado con una mirada suave y cálida mientras que ahora llevaba puesto su gabardina roja abierta por el medio revelando su torso debido a que le dio su camisa a la morena.
-Ahora todo termino Kana-, decía Natsu con una voz reconfortante y cálida que fueron suficientes como para que Kana se llenara de alivio y seguridad. Pero aun así debía desahogar todo su dolor.
-¡NATSUUU!-, exclamó Kana para luego abalanzarse sobre Natsu con intenciones de sentirse protegida. Él con calma la recibió en un protector abrazo indicándole que ya no había ningún peligro.
-T-Tenia *Snif* tanto miedo-, lloraba la castaña con el rostro pegado al torso de Natsu liberando toda sus desesperación y tristeza en su llanto.
-Lo sé lo sé, ahora todo está bien-, reconfortaba Natsu con la mayor gentileza posible mientras que le sobaba la espalda y el cabello a Kana para tranquilizarla.
Luego de unos minutos ya la morena se calmó lo suficiente como para que Natsu la lleve a su casa.
-Ven te llevare a tu casa-, dijo Natsu con una leve sonrisa mientras se separaba del abrazo para luego limpiarle las lágrimas a su amiga.
-G-Gracias, de verdad-, agradecía Kana mientras se paraba al igual que Natsu, los efectos del alcohol se habían ido por la adrenalina y su magia parece haber vuelto.
-Te advertí que tuvieras cuidado-, recalcó Natsu con suavidad mientras cargaba a Kana estilo nupcial para después comenzar a saltar de azotea en azotea en dirección a la casa de Kana.
-L-Lo sé, fue mi culpa *Snif*, soy una estúpida-, respondía Kana realmente arrepentida por no haber hecho caso antes, luego Natsu solo le sonrió de manera cálida para calmarla antes de que volviera a llorar.
-Bueno, ya todo pasó, lo importante es que estas bien y esos malditos no-, dijo Natsu recalcando ese innegable hecho, en definitiva esos bandidos nunca más tendrían la opción o el pensamiento para hacer el mal.
*En casa de Kana*
En cuestión de casi 15 minutos Natsu había llegado a casa de Kana, donde una vez adentro la cargo hasta su alcoba para acostarla sobre su cama.
-Listo, ahora me voy-, decía Natsu con calma para darse la vuelta para comenzar a irse pero algo le tomaba del brazo y cuando voltea ve a la castaña con la mirada agachada sosteniéndole del brazo.
-¿Kana?-, pregunta Natsu preocupado por su amiga mientras se acerca a ella. Luego la morena levanta la mirada mostrando una expresión vulnerable y delicada nada usual en Kana.
-Quédate por favor-, pidió Kana con esa expresión que pedía a gritos ser consolada y protegida.
-No puedo Kana, Kagura y Zoe me esperan en casa y…-, decía Natsu comprendiendo bien que ella se sienta mal, pero aun así no podía dejar sola a su familia. De todos modos fue interrumpido cuando sintió que Kana le apretaba más del brazo como si estuviera pidiendo atención.
-T-Te lo suplico *Snif*, por favor-, decía Kana levantando su mirada mostrado sus ojos llorosos y su expresión afectada y triste. Esta acción causó que Natsu suspirara con una leve sonría para luego sobarle el cabello a Kana con su mano libre.
-Está bien, pero júrame que nunca te volverás a exceder con la bebida-, condicionó Natsu con una suave sonrisa llena de protección y calor. A lo cual Kana acepta con un ligero asentimiento debido a que de todos modos después de esa noche no cometería el mismo error dos veces,
-Voy a dormir en el sofá, buenas noches-, dijo Natsu con calma para luego salir de la habitación de Kana para irse a dormir en el sofá de la sala.
-Buenas noches Natsu-, respondió Kana mientras se acomodaba en su cama y veía como el pelirosa salía de su habitación con esa sonrisa que tenía la habilidad de aliviarle de la manera más acogedora, como si fuera una hoguera que con su calor te libera de tus demonios y preocupaciones.
Pasaron varios minutos y Kana decidió salir a la sala para ver si el pelirosa seguía despierto, a lo cual cuando sale descubre que está profundamente dormido boca arriba. Ella se acercó para contemplar a su héroe quedándose embelesada con su rostro y lo que él significaba para ella.
-¿Qué haría yo si no me estuvieras cuidando?-, decía Kana para su misma en voz baja mientras se agachaba hasta estar cerca del rostro del dormido Natsu.
*Solo un beso, solo uno pequeño*, se decía así misma Kana mentalmente mientras acercaba sus labios a los de Natsu que parecían tan provocativos para ella que eran casi irresistibles. Pero antes de juntarse ella pudo escuchar como Natsu decía "Las amo", lo cual causó que se detuviera.
-N-No… no puedo hacerlo-, se dijo Kana mientras apretaba los labios y pequeñas lágrimas de tristeza corrían por sus mejillas.
Estaba consciente de que esas palabras estaban dirigidas para Kagura y Zoe, simplemente no podía robarle un beso a Natsu debido a que su corazón ya pertenecía a dos personas. "Las amo a las dos por sobre todas las cosas" eran las palabras de Natsu que le hacían reflexionar.
Luego Kana se separó de Natsu y se quedó viéndolo mientras trataba de aguantar todas las lágrimas de tristeza.
*¿Por qué enamore de ti? o ¿Por qué no te conocí antes que ella?*, se preguntaba así misma Kana mentalmente sintiéndose muy desafortunada por no ser ella la elegida para quedarse con su héroe pelirosa.
-Quisiera que fueras solo mío-, dijo Kana con una leve sonrisa en un susurro mientras que le movía un mechón de cabello a Natsu para despejar su cara profundamente dormida.
*¿Pero no podrá ser, verdad?, soy solo una amiga para ti*, pensaba Kana sintiéndose al borde del llanto, por lo que se apresuró y con delicadeza le dio un beso en la frente a Natsu para luego dirigirse a su cuarto, antes de entrar se detiene en la entrada y voltea a ver el sofá donde descansaba su héroe.
-Te amo Natsu Dragneel-, declaraba Kana con la sonrisa más cálida y gentil que podía hacer en ese momento mientras algunas lágrimas recorrieran sus suaves mejillas. Tenía que decirlo si o si debido a que si quería seguir adelante no podía tener arrepentimientos.
Luego la castaña se acostó en su cama para comenzar a llorar con su rostro contra la almohada evitando en lo posible que Natsu la escuchara y se despertara.
Ese momento nunca lo olvidaría, dejando de lado el leve trauma que le dejaría el casi ser violada, esa noche se había decidido a continuar adelante para dejar ir a Natsu para que este viva su vida con su familia.
Había que aceptar el hecho de que ya no podía hacer nada para cambiar el corazón apasionado y fiel de Natsu. Ahora ella apoyaría a la familia de Natsu en su felicidad y a la vez buscará la suya propia en alguien que pueda llegar a llamar como su propio héroe.
*En Fairy Tail al día siguiente*
Al día siguiente Kana se había despertado y se dio cuenta de que Natsu se fue temprano debido a que debía hablar con Kagura lo más pronto posible para explicarle su ausencia la noche anterior.
La morena se cambió y se fue al gremio. Donde una vez entro se dirigió a la mesa donde estaban Lucy y Wendy.
-Hola Kana, ¿Cómo estás?-, saludaba Lucy con una sonrisa enérgica y alegre debido a que había soñado que ella era la madre de Zoe y jugaba con la pequeña con Natsu a su lado.
-B-Bien, tan solo tengo un poco de sueño-, respondió Kana con una leve sonrisa para después bostezar, tallarse los ojos y luego sentarse al lado de la rubia.
-¿No dormiste bien ayer Kana-san?-, preguntaba Wendy con algo de preocupación por la castaña que aunque era muy leve parecía tener los ojos un poco rojos, la peliazul pensaba que era por no haber dormido lo suficiente o porque estuvo llorando. Lo que ella no sabría es que fueron ambas.
-¿Sabes que es extraño?, hoy encontraron a un grupo de bandidos al borde de la muerte en la zona donde paseamos-, comentó Lucy algo sorprendida contando lo que oyó de camino al gremio, eso había sido tomado como el trabajo de un caza recompensas debido a su brutalidad.
-Qué extraño, no espere que estuvieran vivos-, susurró Kana para sí misma recordando lo poco que logró a ver en la oscuridad del callejón una vez despertó de su inconciencia.
-¿Qué dijiste?-, preguntaba Lucy confundida e intrigada por lo que murmuró su amiga.
-¡N-Nada!-, dijo Kana negando nerviosamente.
Luego a lo lejos pudo ver como estaba Natsu con Zoe y Kagura en la barra desayunando en familia mientras también hablaban con Kinana. El pelirosa llevaba una camisa negra con la palabra "Shinigami" escrita en letras blancas grandes.
*Bueno, supongo que tan solo esperare por el indicado que pueda hacerme olvidarte*, pensó Kana con una sonrisa afligida y algo decaída aunque la verdad albergaba esperanza de que ese hombre indicado fuera parecido a Natsu.
Pero por ahora tendría la camisa de Natsu como pijama hasta que supere por completo su amor por Natsu. Después de todo el amor no se va de la noche a la mañana.
-¿Estás bien Kana-san?, te noto algo extraña-, comentó Wendy algo preocupada por la morena, la cual al escuchar la Wendy la volteó a ver con una cálida sonrisa.
-No es nada Wendy, ¡es solo que me provoca una buena taza de café!-, exclamó Kana animada y con energía causando que ambas chicas se sorprendan ante la palabras "café" saliendo de la boca de Kana.
-¿café?, ¿segura que estas bien?-, preguntaba Lucy ahora sorprendida, descolocada y preocupada por su amiga quien tan solo bebía cerveza. Ahora era muy extraño que se antojara de algo diferente.
-Solo quiero controlarme con el alcohol-, aclaró Kana con una linda sonrisa feliz de que ahora se controlaría más con el alcohol para cumplir su promesa con Natsu.
La verdad es que ahora después de lo que le pasó comenzaría a entrenar con Lucy para que nunca más, ya sea con magia o sin ella vuelva a verse en una situación de peligro parecida.
*FIN DEL CAPITULO*
Y ese fue todo por este capítulo. Sé perfectamente que fue una larga espera para subir este capítulo, pero la verdad es que me fue imposible, mi laptop se dañó y no pude escribir hasta hace poco. De todas formas lo siento y esperemos que este percance no se vuelva a repetir.
Espero que les haya gustado el capítulo y que por favor dejen sus opiniones, comentarios, criticas, etc en los reviews. Es muy gratificante para el autor leer sus opiniones sin importar que tan sencillas sean, son muy inspirativas y me emocionan más para proseguir con esta historia.
Como ya he dicho anteriormente, esta historia es solo NatsuxKagura, por lo que no hay ninguna posibilidad de que Kana termine con Natsu en esta historia, aunque sé que todos ya sabían eso pero no viene mal recordarlo.
Dejen una review si pueden y sin nada más que agregar me despido hasta la siguiente actualización…¡SAYONARA!
