Katniss
Sinceramente no me consideraría como una de esas chicas que lloran por cualquier cosa, desde pequeña aprendí que los problemas se resolvían poniendo empeño y buscando una solución para todo. En muchas ocasiones eso implicaba dejar atrás los sentimientos que pudieran nublar tu juicio para ser eficiente. Por ello, cuando me puse a llorar por ver a Effie sentada en la sala de mi casa, con mis padres y un sinfín de folletos con información acerca del embarazo, supe que algo estaba realmente mal. En ese día había derramado más lágrimas que en los últimos veinte años y lo peor de todo es que no había una razón verdaderamente buena para ese estúpido comportamiento de mi parte.
Por un momento nos mantuvimos en un completo e incómodo silencio, el poco ánimo que había recuperado de la cita con la doctora Primrose, se fue para siempre. Gale me tomó amablemente del brazo y me ayudó a llegar hacia el sillón desocupado, recuerdo que mis pies se negaban rotundamente a avanzar hacia mis padres por temor a lo que pudieran decir, además necesitaba concentrarme completamente en no gritarle de una forma grosera a Effie Trinket.
Indecisa levanté la mirada para toparme con los ojos de papá, eran igual de grises que los míos y justo donde esperé ver enojo o decepción solo pude encontrar un gran vacío. Tenía años sin ver la expresión de mi padre completamente en blanco, esa imagen solo la recordaba vagamente de mis años de infancia, antes de que nos instaláramos por completo en el distrito dos. Esa ausencia la había dejado Jessica, pero mi padre logró superarla sin embargo en este momento yo era la causante de ella, todo por ser una estúpida.
-Katniss- papá por fin habló, lo hizo tan tranquilamente que bien hubiera deseado que me gritara y me demostrara su enojo. Me apresuré a limpiar una de las tantas lágrimas que seguían saliendo de mis ojos-. La señorita Effie quería hablar contigo.
-Buenas noches, Katniss- sentí que mis hombros se tensaban al escuchar su voz cantarina. Estaba completamente segura que si decía una palabra más le hablaría de una manera poco cortés y lograría hacerla perder sus casillas.
-¿Qué es...?
-Conocía a una chica- Gale anunció en voz alta y por un breve momento toda la atención se centró en él. En definitiva me salvó de hacer una escena-. su nombre es Johanna Mason y ella...
-Cielo, vamos a platicar en la cocina- mamá Bonnie se levantó y tomó la mano de mi primo, creo que ninguno de los dos contaba con esa desviación en su plan de distracción. Gale me vio realmente apenado y siguió su tía hacia dónde le indicaba. el terror se apoderó de mí ya que esperaba poder atravesar por este momento junto a él y no completamente soloa como la presa frente a los depredadores.
-Katniss, creo que este sería un buen momento para comenzar a platicar un poco de tus inquietudes- Effie tomó los papeles de la mesa y se acomodó mejor en su lugar. La vi fijamente de mala manera, no podía entender su actitud, ¿porque se portaba de esa forma? ¿acaso era su forma de presionarme para que no abandonara la escuela?
-Preferiría hacerlo en otro día, ahora debo hablar con mi familia- logré decir a través de nudo en mi garganta y con pasos vacilantes llegué hasta la puerta para abrirla. La estaba corriendo de la casa en una forma pasiva agresiva y que no era del todo la más indicada.
-No tienes por que ser grosera, Katniss- tragué en seco por las palabras de mi padre y dejé libre la puerta para que se cerrara de inmediato-. La señorita solo está tratando de ayudarte.
-Sé que no debí venir de esa manera pero, encontré algunas cosas que podrían interesarte- Effie se puso de pie con algunos de los folletos y me los tendió como una ofrenda de paz
Bajé la mirada hacia los papeles y en cada uno de ellos se mostraba una chica embarazada o a un lindo bebé durmiendo, lo único constante era la palabra "Adopción" en cada uno de los folletos. Miré rápidamente a la señorita Trinket, ella había conseguido mucha más información que la que la doctora Prim me pudo dar. La sangre se me congeló en las venas al darme cuenta de la magnitud de lo que la consejera había hecho. No solo fue a mi casa a hablar con mis padres sin mi consentimiento sino que también les había dicho que estaba embarazada y que había decidido darlo en adopción. Inconscientemente hice puños mis manos, clavándome las uñas en las palmas como manera de frenar mis palabras hirientes hacia esa mujer que en algún punto consideré como la mejor del mundo.
-Papá- me giré hacia él, esperando que entendiera mi súplica silenciosa y por un breve momento me reconfortó darme cuenta que no apartaba la mirada con desprecio sino que me veía fijamente, a la espera de alguna explicación. Quizá no lo había arruinado del todo-. No quiero hablar con ella justo ahora.
-Niss, por favor- Effie usó mi apodo tratando de ganar mi simpatía, pero traté de ignorarla-. No me has escuchado- me giré hacia ella y estoy segura de que mi expresión no era para nada amigable. vi en sus ojos miedo y arrepentimiento mientras movía nerviosamente sus manos-. yo tengo la solución.
-Escuchala, Katniss- la voz de mi padre se escuchaba completamente agotada, él no debería estar pasando por estos dramas familiares, sino que debería estar descansando mientras ve una película en la televisión con mi madre.
suspiré derrotada, en ese momento haría cualquier cosa con tal de estar bien con mi padre y si eso significaba escuchar las opciones de una maestra traidora, entonces lo haría sin replicar nada en absoluto. Me senté en la parte más alejada a donde estaba Effie y me crucé de brazos mientras que de reojo observaba a mi padre, esperando que me diera a entender que no todo estaba perdido.
-Katniss, todos estos folletos son de clínicas a las que mi esposo y yo hemos acudido esperando que nos ayuden con la adopción de un hijo. Yo no puedo tener bebés y hemos pasado al rededor de seis años esperando que nos llamen y tocando muchas puertas, pero no hemos tenido suerte- tuve que toser para evitar atragantarme con mi propia saliva ante la declaración de Effie, por eso su actitud tan interesada aquel día en su oficina. No supe muy bien como debía sentirme al respecto, si muy conmovida o indignada por la forma tan baja de actuar con tal de obtener un beneficio para ella-. No pretendo justificarme, fui muy impulsiva e incluso quise que Haymitch viniera conmigo, peo él me dijo que no era muy buena idea
-¿Ustedes quieren a mi bebé?- no se suponía que fuera una pregunta, más bien esperaba que fuera una confrontación directa, pero la duda seguía presente.
-Si decides aceptarnos, lo amaremos y le daremos absolutamente todo lo que necesite. Cuidaremos de ti durante el embarazo, pagaremos absolutamente todo lo relacionado al parto y a lo que necesites en estos meses. Sé que trabajas y te aseguro que el dinero que mi esposo y yo podemos darte va a ser suficiente para que dejes de hacerlo y te enfoques completamente en tus estudios.
Nunca en mi vida creí que llegaría a sentir repulsión por esa mujer que era completamente genial para mi, pero en ese momento no quería ni siquiera verla de frente, básicamente me estaba ofreciendo comprara mi bebé y eso era inaceptable.
-No necesito ese dinero- hablé lo más firme que pude y esperando que no me escuchara demasiado grosera-. Voy a dar a este bebé en adopción, no voy a ganar ningún beneficio de eso.
Effie se vio como si le hubiera dado una cachetada y debo admitir que esa expresión me trajo satisfacción. Esa mujer necesitaba ver su error.
-No es necesario que respondas ahora, tienes la información y tienes mi número. Puedes llamarme a cualquier hora, nosotros vamos a estar dispuesto a hablar- la señorita Trinket me extendió una tarjeta de presentación idéntica a la que yo tenía en mi cartera.
-Solo una condición para poder considerarlos como posibles padres- dije las siguientes palabras muy despacio para que ella me entendiera por completo-. No van a acercarse a mi a menos que yo los llame. No quiero que me estén acosando para tomar un decisión.
-Consideralo un hecho- Effie me prometió solemnemente, llena de esperanza
Me giré por completo para ver a mi padre, esperando si aprobación. Papá asintió levemente con la cabeza y esa fue la señal que esperaba. Me puse de pie y Effie me imitó de inmediato, abrí la puerta para ella y me alejé cuando trató de abrazarme para despedirme. La consejera de la escuela pasó junto a mi dejando un rastro de su oloroso perfume y tuve que luchar contra la necesidad de correr al baño y regresar el contenido de mi estómago.
Al cerrar la puerta busqué con la mirada a papá, él me sonreía tristemente pero no hizo ningún comentario acerca de lo que acababa de pasar, entonces supuse que todo estaba bien. Con los años había aprendido que si el tema era verdaderamente importante, entonces hablaríamos inmediatamente de él y si no era así, entonces lo dejaríamos en el olvido.
...
Peeta
Enobaria estaba afuera de su casa con mi hija sentada en los escalones de la entrada abrazada a su peluche y con la mochila de sus cosas cerca de sus pies. A primera vista parecía como si hubiera llegado tarde por ella a la escuela. Sin saber muy bien a lo que me enfrentaría me acerqué hasta mi suegra y le tendí los brazos a mi hija para cargarla.
-Se supone que tienen la cita a las siete de la tarde con esa psicóloga que tanto te empeñas en pagar, por lo menos podrías llegar puntual y evitar desperdiciar tanto tu dinero- no me sorprendió la ausencia de saludo por parte de Enobaria, tomé todas las cosas de mi hija y le tendí el pago a mi suegra. No iba a contestarle nada que ella pudiera usar en mi contra. Le dediqué una leve inclinación de cabeza y me fui de regreso a mi auto-. Mañana no vamos a estar para cuidar de Delly- me congelé al llegar a la cerca de la casa, ella no podía hacerme esto.
-Pero habíamos quedado que tenían toda las semana disponible- regresé sobre mis pasos y tuve que bajar a Galleta porque algo me decía que esta conversación iba a ser algo complicada y no quería cansar mis brazos-. Sé que tienen derecho a hacer su vida, pero mañana tengo una guardia de medio día en el hospital.
-Es sábado, Peeta. Jules y yo necesitamos tiempo para nosotros. Después de todo, nosotros ya hemos criado a nuestros hijos y nos lo merecemos- mordí tan fuerte el interior de mi mejilla que sentí el sabor metálico de la sangre en toda mi boca. Odiaba la manera en la que me hacía quedar como un mal padre y una carga para ellos, aun cuando ella fue la primera en proponer nuestro trato.
-Bien, no te preocupes, conseguiré a alguien para que cuide de Galleta- ignoré olímpicamente la mueca de disgusto en el rostro de mi suegra y de nuevo tomé a mi hija en brazos para salir de ese lugar lo más pronto posible ya que deseaba en realidad llegar a la cita con la psicologa de mi hija.
Delly y yo corrimos por el estacionamiento del consultorio como si fuéramos muy tarde para nuestra cita, mi pequeña hija reía abiertamente mientras sostenía mi mano y abrazaba a su peluche de maíz. Sentí una gran calidez en mi pecho al verla divertirse con algo tan simple como correr junto a mí lo que me hizo darme cuenta que quizá no estábamos pasando demasiado tiempo juntos.
Llegamos a la recepción y Galleta disminuyó el paso al darse cuenta de la presencia de dos personas además de Johanna, de nuevo era la pequeña introvertida. Le dí un breve apretón a su manita con tal de animarla a seguir adelante, incluso quise haberme puesto a su altura para decirle que no debía tener miedo de nada pero en ese instante identifiqué a las dos personas que estaban en la sala.
Katniss Everdeen caminaba de un lado a otro luciendo completamente nerviosa mientras su primo Gale revisaba atentamente su teléfono celular. La chica de cabello castaño se giró solo un poco al darse cuenta de nuestra presencia y tomé eso como señal para comenzar a hablar. Pude haber dicho un saludo cordial o un simple "hola" pero mis habilidades sociales quedaron en el pasado y solo pude olvidar mis modales.
-Viniste- si acaso necesitaba alguna confirmación de que no había actuado adecuadamente, la sorpresa en el rostro de Katniss me lo confirmó por completo
-Debía hacerlo, fue parte de nuestro trato- me alegraba saber que en verdad estaba interesada en el bienestar de su bebé. Eso hablaba muy bien de ella.
Katniss extendió una mano hacia mi y sin pensarlo la acepté mientras dejaba la manita de Galleta que permaneció a mi lado, estaba completamente seguro que no tardaría demasiado en esconderse detrás de mí. Estuve tentado a alentarla a ir hacia la zona de juegos pero recordé que no quise presionarla, de todos modos no había más niños con los cuales jugar. seguía sin saber muy bien que más decirle a Katniss, hasta que Gale levantó la vista de su celular y de inmediato vino hacia nosotros
-Doctor Mellark, es un gusto verlo- acepté el saludo del chico de ojos grises.
-Lo mismo digo, Gale. Veo que los golpes están sanando- señalé distraidamente su rostro.
-Lo cierto es que casi no me duelen. Pero quería hablar con usted acerca de la donación del riñón para mi tío- traté de parecer tranquilo, Gale no podría reclamarme absolutamente nada por ayudar Katniss a ocultar su embarazo-. ¿Yo podría ser donador aun cuando no somos parientes directos?
-Creo que para eso necesitaríamos hacer pruebas y descartar o confirmar cualquier posibilidad. Aunque si es cierto que si no son parientes directos las posibilidades podrían reducir un poco. No perdemos nada con revisar- Distraídamente moví mi man hacia atrás, esperando toparme con la cabecita de mi hija, pero sorprendentemente no la encontré ahí. El primo de Katniss perdió mi atención por un momento mientras buscaba con la mirada a Galleta. Una gran sonrisa amenazó con dibujarse en mi rostro una vez que vi a mi pequeña Delly cerca de Katniss, aparentemente teniendo una charla. Bueno, para ser más específicos la chica Everdeen parecía ser la única que comentaba algo, pero ya era un gran avance que Galleta se sintiera en confianza para acercarse a ella.
Gale seguía hablando sin parar sobre la reunión que iba a tener su familia, pero aún no sabían con exactitud que domingo usarían para eso, quedó formalmente de avisarme apenas tuviera una noticia de ello. Poco tiempo después mi niña regresó junto a mi y en esta ocasión abrazó mi pierna, escondiéndose. El pequeño nudo de angustia en mi pecho se deshizo y acaricié la cabeza de Galleta.
-¿Peeta Mellark?- Johanna Mason nos llamó desde su puesto en la recepción. Extrañamente casi pude escuchar un leve resoplido por parte de Katniss, quizá ellos ya tenían mucho tiempo esperando-. Pueden pasar al consultorio seis, por favor.
-Gracias Jo. Gale, necesito entrar, pero si tienes más dudas podemos hablar una vez que me desocupe con la psicóloga- tomé a mi hija en brazos y fui a despedirme de ellos dos-. No voy a tardar demasiado, solo voy a acompañar un momento a Delly, ¿verdad Galleta? Diles adiós.
Galleta sacudió su manita libre en dirección a Katniss y le regaló una de las más enormes y lindas sonrisas que ella reservaba solo para mi y sus abuelos paternos. Pude haberme sentido celoso por perder esa exclusividad, pero eran tan pocas las sonrisas auténticas de mi hija que no importó en lo más mínimo hacia quién sonreía, simplemente me sentí pleno. Aún me encontraba en un estado eufórico cuando me despedí de Gale y creo que esa es la única excusa que tengo para haberme aventurado a besar la mejilla de Katniss,
Al pasar junto a Jo ella me guiñó un ojo y casi al instante hizo un puchero, como si se encontrara decepcionada de cierta forma. Luché contra la vergüenza que sentí, después de todo no había hecho nada malo y entré al consultorio de Twill.
La licenciada Twill Green era hermana de Primrose a ambas las conocí en un congreso de salud física y mental que se realizó hace tiempo en ese mismo distrito cuando mi hija aún no nacía. Por alguna razón congeniamos y nos hicimos buenos amigos, sobra decir que a ellas les confiaría mi vida ya que fueron un gran apoyo una vez que decidí dejar atrás el Capitolio para buscar el bienestar de Delly.
-Puntuales como siempre- Twill hizo un gesto exagerado apra apartar su cabello de su rostro y de inmediato llegó hasta mí para tomar a Galleta de is brazos y bajarla-. Creo que tu señor padre no ha entendido que eres una niña grande que puede caminar, ¿verdad Galleta?
-Si- murmuró muy bajito y después de un tiempo en el que la licenciada la vio, recordándole en silencio las reglas de su consultorio-. Pero me gusta.
Me obligué a hacer un esfuerzos sobrehumano para no echarme a llorar mientras abrazaba a mi hija. Muchas personas ansiaban los viernes porque era el fin de semana laboral. En cambio, yo los amaba por que era el día en el que volvía a escuchar el dulce sonido de la voz de mi hija. Ahora fue mi turno de recibir un regaño silencios de Twill. El trato era que yo podía estar presenta los primeros diez minutos de la terapia si guardaba la compostura, pero ella simplemente no entendía la alegría tan grande que tenía al escucharla.
-Delly, a veces hay cosas que nos gustan, pero eso no nos obliga a hacerlas ¿vale?- la psicóloga de mi hija me vio fijamente al hacer esa última pregunta. Supuse que ella se refería a que por más que a mi me gustara escuchar hablar a Galleta, aún no era el momento de empujarla a hacerlo fuera de ese consultorio.
-Vale- Galleta fijó su vista en sus zapatillas nuevas y la verdad es que no sabría decir si mi hija estaba triste o solo apenada por la llamada de atención de su psicóloga.
-Bueno, bueno que este no es un momento para estar tristes- Twill tomó la mano de mi niña y la llevó con ella hasta una zona donde había varios juguetes. Galleta se animó a dejar su muñeco favorito en una de las sillas y tomó varias muñecas para jugar-. Galleta tu papi tiene que salir, ¿hay algo que le quisieras decir?
-Gracias por mis zapatos y mi ropa nueva- Delly sonrió y dejó los juguetes en el piso para correr y abrazarme las piernas. Sin dudarlo me hinqué para estar a su altura para poder abrazarla de una manera correcta-. Te amo.
-Y yo a ti mi cielo- besé su mejilla y lo alto de su cabecita, tratando de controlar mis sentimientos y no echarme a llorar porque eso sin duda afectaría el avance de mi hija-. Pórtate muy bien con Twill, ¿vale?
-Promesa- Galleta se apartó de mi para poder entrelazar su dedo meñique con el mío. Algo que su madre le había enseñado desde hacía tanto tiempo, era lindo que lo recordara.
Dejé libre su mano y llegué hasta Twill que ya me esperaba en la puerta del consultorio, me tendió una mano que consideré era para despedirse, pero negó con la cabeza y señaló mi mano izquierda, entonce lo entendí. Suspiré pesadamente y le dejé ver mi mano, específicamente mi dedo anular. La psicóloga sonrió complacida al ver la ausencia de mi argolla de matrimonio, después me dio una leve golpe en el dorso de mi mano y supuse que esa era su forma de pedirme que saliera.
Me senté en una de las sillas de la sala de espera completamente solo, Johanna ya no estaba en su lugar, ni siquiera se encontraba Gale o Katniss. Toqué el bolsillo de mi pantalón de vestir color negro y encontré lo que buscaba. Tomé entre mis manos la argolla, símbolo de mi matrimonio con Delly Cartwright, había sido lo fuerte como para retirarlo de mi mano, pero no lo suficiente como para dejarlo en mi casa. Twill no se cansaba de decirme que lo más sano para mi era deshacerme de ese anillo, pero para mí era una tarea casi imposible, después de todo solo eso tenía como recuerdo de la mujer que tanto amé.
Mi única forma de compensarlos por la tardanza es hacer un capítulo con doble perspectiva y aquí lo tienen. Creo que es un poco revelador y muy lindo. Muchas gracias por leer, votar y comentar.
Nos leemos pronto, besos desde mi escritorio en el trabajo donde estoy publicando a escondidas jajaja
P.D. Disculpen los errores ortográficos y la falta de guiones largos xD
