Capítulo 11: SENTIMEINTOS
Armando, tras haber debatido bastante con los padres de Bunny para que se fueran a casa a descansar, acababa de despertarse de haber dado una cabezada en uno de esos incómodos sillones que hay en el hospital sin dejar de estar a la espectativa ni un solo instante del más leve movimiento que Bunny hiciera.
Habían pasado ya más de tres horas desde la última vez que habían estabilizado a Bunny, incluso, había dejado de sangrar.
Seiya, tras quitarse a sí mismo la vida, se encontraba en un lugar en medio de la nada en el cual, el dolor y la tristeza no existía, aunque eso no significaba que los remordimientos desaparecieran y dejaran de existir...
Seiya... - escuchó que alguien lo llamó – Seiya, dónde estás?.
Quién me busca?.
Seiya...
Princesa... - dijo al ver que se le apareció.
Seiya... porqué lo has hecho? - su voz sonó triste.
Lo siento... lo siento... lo siento... - se aferró a ella llorando al igual que un niño.
Volvamos a casa... - le dijo sin soltarlo ni un solo instante.
NO puedo... yo, ahora, estoy muerto...
No lo estás... tras lo que hiciste, el Cristal de Luz apareció dándonos a lso dos la luz para volver a regresar... vuelve conmigo... te necesito a mi lado...
Princesa...
Vuelve conmigo...
Bunny le dijo esas palabras rozándole los labios, con su cara entre sus manos y con los ojos llenos de lágrimas.
Cuando Seiya abrió los ojos tras esa cálida caricia, se encontró tumbado en el mismo lugar en el que había decidido dar su vida.
Se incorporó un poco aturdido auqnue se le pasó rápido al ver sobre su pecho, el Cristal que estaba buscando.
Bunny... - se levantó cogiéndolo y se marchó camino al hospital.
Cuando llegó, no se lo pensó y entró a la habitación donde estaban los padres de Bunny.
Qué haces tú aquí? - le espetó Kenji.
Señor Tsukino, puede odiarme todo lo que quiera y prohibirme cuantas veces quiera que no me vuelva ha acercar a su hija, no me importa porque, con todos mis respetos, es algo que no puedo cumplir... quiero pasar con Bunny el resto de mi vida y la voy hacer mi mujer le guste o no Señor Tsukino, amo a su hija, la amo más que a cualquier cosa en el mundo – miró a quien estaba al lado de la cama – Armando...
Solo tú puedes salvarla... - se apartó haciéndole paso.
Princesa... - se acercó y la besó en la frente – ya estoy aquí... perdóname por haber sido un estúpido... - puso el Cristal De Luz sobre ella – perdóname por todo... vuelve conmigo, te lo suplico... te necesito a mi lado...
El cristal comenzó a brillar tanto que llenó toda la habitación de una luz tan pura y clara que era difícil ver, aunque pasados unos segundos, todo volvió a quedar ténue.
Te quiero princesa... siempre lo he hecho... - le decía sin dejarla de mirar y sin dejar de acariciarle la cara – te quiero... - la besó aun sabiendo que los padres de Bunny lo estaban viendo.
De pronto, los monitores a los que Bunny estaba enganchada comenzaron a pitar.
Qué ocurre? - Seiya se asustó.
No te preocupes – notó la mano de Armando sobre su hombro – Bunny ha vuelto con nosotros... buen trabajo – sonrió.
Ambos se quedaron mirándose en medio de tanto movimiento de enfermeras.
Bunny... se va a poner bien?! - su cara se iluminó.
Ese cristal que le has puesto encima no se escatamente cual es su poder, pero supongo que es similar al cristal de plata, Bunny se pondrá bien, estoy seguro de ello, aunque de todos modos la revisaremos.
Ya está?!, viene éste criajo, dice cuatro cosas, le pone una piedra encima y ya está?! - Kenji estaba muy enfadado.
Señor Tsukino...
NO me hables!, eres la última persona a la que quisiera oír hablar... - cortó en seco a Seiya – óyeme bien muchacho... si es cierto que Bunny se recuperará del todo, cuando lo haga, le prohibiré que se acerque a tí, a tu lado, lo único que consigue es sifrir y si para ello tengo que irme de la ciudad, lo haré.
De anda servirá – Seiya contestó desafiante – por muy lejos que se lleve a Bunny y por mucho que la esconda, la encontraré, da igual lo que haga porque siempre terminaré al lado de su hija – lo miró – entiendo su enfado y también entiendo su postura hacia mi, pero, debe de entender que ni Bunny, ni sus amigas, ni yo, ni tan siquiera Armando, somos personas normales y al no serlo, estamos expuestos a ciertas cosas que la gene como usted, no lo está – su voz sonó más serena – Señor Tsukino, quizás no lo entienda pero, Bunny está ahí, si Bunny sigue con nosotros, ha sido por el sacrificio que he hecho... he entregado mi vida por ella y lo haría milveces si sé que con ello, Bunny va a vivir; sabe que contiene éste cristal en su interior? - lo señaló y obtuvo una negación – mi alma... la cosa más pura de todo ser vivo, mi vida, a cambio de ésto para poder salvar a Bunny... Señor Tsukino... - se quedó mirando el cristal – soy capaz de hacer cualquier cosa por ella sin pensar en las consecuencias que pueda tener para mí, porque la amo y es a ella a la que quiero hacer feliz el resto de mi vida, le guste o no, Señor Tsukino...
Seiya... - oyó una ténue voz la cual lo hizo girarse – Seiya...
Princesa... - apenas le salió la voz – princesa... - corrió a su lado y se dejó acoger por el regazo de Bunny – estás viva... - comenzó a llorar como un niño – estás viva... - la abrazó con cuidado debido a que aún tenía cables conctados – estás viva... - la miró y dejó que Bunny le limpiara las lágrimas con sus manos – te quiero tanto...
Bésame... - apenas se le escuchó llevándose a la misma vez la cara de Seiya hacia la suya – y nunca te separes de mi...
Nunca lo haré.. - sus labios se juntaron bortando de ello un largo beso.
Seiya – Armando los interrumpió – debemos llevarnos a Bunny.
Si... claro... después nos vemos preciosa – la besó en la frente.
Armando.
Si?.
Espera un momento – paró la camilla – papá...
Dime hija – se dejó ver.
Sabes que te quiero mucho, pero, si odias a Seiya, tendrás que odiarme a mí también porque a cualquier lado que vaya, yo lo seguiré. Papá, amo a Seiya...
Armando empujó de nuevo la camilla perdiéndose con ella por ese largo camino.
En esa habitación, Seiya se quedó en compañía de Ikuko, Kenji y Singo.
Estaban en silencio, aunque no se podía decir que era un silencio incómodo ya que cada uno andaba metido en sus pensamientos.
Tic, tic, tic – sonaron todos los intercomunicadores a la vez – chicos...
Seiya! - dijeron todos a la vez.
Tú no... - dijo Taiki.
Si, pero he regresado... - sonrió – y Hoshi, cómo está?.
Ahora mismo con Chibiusa, desde ayer tarde desde que perdimos tu energía, ha estado bien – dijo Amy.
Cómo me alegro... - dijo tras suspirar – podríais traerla al hospital? Me gustaría verla y así de paso, veis a alguien que se alegrará de veros.
Bunnny?!...
Está viva chicos... - sus ojos se pusieron llorosos – shora mismo la andan inspeccionando, pero está despierta y viva...
Gracias a Dios... - Kei notó como se quitaba un peso de encima – no se lo que habrás hecho, epro gracias...
Lo que he hecho Kei, lo haría todas las veces que fuera necesario si es por ella...
Enseguidas vamos – dijo Ray y apagaron los intercomunicadores – no me creoq ue esté viva...
Tampoco sabemos el precio que habrá pagado Seiya...
yaten – Carola se acercó – sea lo que sea, él está orgulloso de ello y debemos de respetar su decisión. Amos siguen con nosotros...
Tienes razón – la abrazó.
Qué ocurre? - Chibiusa apareció con Hoshi.
Princesas, no vamos de paseo, vamos a visitar a una persona muy especial – Kei cogió a Hoshi – se va a legrar mucho de verte preciosa – la besó en la mejilla.
El Rey Resma se encontraba caminando de un lado a otro en esa sala en la que antes, no hacía muchos meses, se había sentado con todos sus mejores generales y capitanes.
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!!.. - el grito resonó en esa sale vacía – malditos guerreros! - tiró lo que había encima de la mesa al suelo retumbando en todos los rincones – gracias a ellos he perdido a mis diez mejores generales... muertos!, maldita sea, muertos! - golpeó la mesa con la mano. Su enfado era comunal – y todo por conseguir esa maldita coronoa... pero no me importa – sonrió con malicia – yo mismo la conseguiré... - rió a carcajadas en aquel oscuro lugar haciendo que se escuchara esa malébola carcajada por todos los rincones de quel palacio ahora vacío.
En el hospital, Bunny seguía metida en aquella sala con Armando.
No paran de inspeccionarla por todos lados: boca, vista, oídos, movilidad, respiración, órganos, análisis de sangre... todo mirado muy minuciosamente y revisado por Armando para que no hubiera ningún problema una vez se le fuera dado el alta.
En la sala de espera, Seiya se encontraba sentado en una de las hileras de silllas que ahbía en una de las paredes teniendo enfrente, en otra hilera de sillas, a los padres y al hermano de la persna con la que quería psar el resti de su vida, los cuales deseaban acercarse y darle las gracias meintras que Kenji perecía que quería matarlo con tan solo la mirada.
Para no competir con las miradas, decidió apoyarse en la pared y cerar los ojos, hasta que qlguien lo sacó de su letargo.
Hoshi había llegado con todos los demás y nada más verlo, había salido corriendo de brazos de su tío para subirse a las sillas contíguas en donde Seiya estaba sentado para tirarse a su cuello a abrazarlo y darle un enorme beso en la mejilla.
Mi pequeña... - la recogió en su regazo sintiéndo en su interior una tranquilidad difícil de explicar – qué bien que estés bien... perdóname si te he hecho daño... - la abrazó muy fuerte.
No papi... - lo abrazó aún más – yo me porté mal por no querer haberme ido contigo...
Eso ya no importa preciosa – hizo que lo mirara y le sonrió aunque fue incapaz de retener las lágrimas – estás aquí conmigo y estás bien, no quiero nada más – la besó en la mejilla a la vez que cerró los ojos dejando caer esas lágrimas que llevaba aguantado desde que su pequeña había aparecido.
Seiya... - los demás lo llamaron desde la puerta.
Chicos... - los miró a todos y éstos correspondieron su mirada corriendo hacia él para abrazarlo.
Estabas loco o qué?! - le reprochó Ray – cómo se te ocurre hacer eso de nuevo?!.
Es necesario que te conteste ray?... ya sabéis que mi vida no sirve de nada si Bunny no está en ella...
Eres idiota... un idiota e irresponsable del que todos estamos orgullosos... - Kei lo aferró a él – pero no lo vuelvas hacer, porque como lo hagas, yo mismo me encargaré de rematarte – le dijo de broma sin dejar de reír.
Lo tendré en cuenta – rió.
Familia Tsukino – un doctor salió haiendo que todos le prestaran atención – pueden pasar a verla – les abrió la puerta y sin pensárselo, Kenji. Ikuko y Singo, se adentaron en aquel pasillo dejando a todos los demás en la sala de espera.
Armando... - Bunny se encontraba en su habitación con tan solo el suero puesto.
Dime.
Estoy... recuperada del todo?.
Aún tienes que coger energías, pero si, toda herida que hubiera sido hecha en aquel combate, estña completamente curada, Seiya se ha encargado de ello – la miró y sin dejarle de sonreír le apartó el pelo de la cara – Seiya te ha devuelto la vida, Bunny... - su voz sonó triste – cuando estés recuperada del todo, estaría bien que se lo agradecieras.
Está bien... - se quedó mirándolo – Armando...
Si me vas a preguntar que qué hago aquí, te digo que son mis vacaciones – sonrió – además, Seiya también vino a suplicarme que te curara... mira si le importas Bunny, que incluso me dijo que si te salvaba, se olvidaría de tí para siempre para no volverte hacer daño nunca más... - a Bunny se le pusieron los ojos llorosos de tan solo pensar en no tener a Seiya a su lado – ni te imaginas como ha estado por haberte dañado tanto...
Pero... sigue estando a mi lado, verdad Armando?! - las lágrimas cayeron por sus mejillas.
Si... - le limpió las mejillas – de todos modos yo no hubiera acpetado ese trato... - la miró a los ojos – a pesar e que te sigo amando, se que no puedo obligarte a estar junto a mi... el mero hecho de que pasó algo entre nosotros en el pasado, no debería de unirnos en el rpesente si alguno de nosotros no lo sentimos... - le dijo mientras le acariciaba el pelo – el tiempo que llevo en España me ha hecho darme cuenta de que hacía mucho que ya no eras feliz a mi lado y que solo lo seguías estando por lo que ocurrió... con quien de verdad eres feliz es con Seiya y me alegro mucho de que ño hayas elegido a él puesto que es el único que verdaderamente merece tenerte en cuerpo y alma... - tocaron a la puerta y se giró – Señor y Señora Tsukino... adelante – se volvió hacia Bunny – te djo con ellos.
No, no te marches Armando – dijo Kenji – queríamos agradecerte todo lo que has hecho por...
Señor Tsukino – lo interrumpió – en verdad yo no he hecho nada, si Bunny está viva no es precisamente por la medecina...
Hija... - su madre la abrazó – menos mal que estás bien...
Mamá... Singo... - Bunny agradecía esos abrazos.
Todos están fuera esperando – dijo Singo – Seiya los ha llamado.
Dejarlos entrar.
No – su padre interrumpió la conversación que tenía con Armando – no quiero que te acerques a ellos.
Si no los dejas entrar, entonces saldré yo – intentó incorporarse.
Por Dios hija... - su madre estaba apurada.
Si te levantas de esa cama, dejarás de ser mi hija – su voz sonó furiosa.
No me importa papá... - le aguantó la mirada – sabes que nunca te he contradecido y que me he esforzado cada día para que te sintieras orgulloso de mí, pero... ésto si que no puedo hacerlo, no puedo sacar de mi vida a todos mis amigos y a Seiya solo porque tú quieras – se quedaron en silencio mirándose – por si no te has dado cuenta aún papá,no soy una chica normal, soy una guerrero, la reencarnación de la Reina Selene. Ambas cosas acarrean momentos duros y siempre estaré en peligro, eso no lo vas a poder cambiar – se incorporó aún más hasta quedar sentada en la cama – cuando mamá y tú empezásteis a salir juntos, los abuelos te hicieron lo mismo a tí – dijo con dificultad mientras intentaba ponerse en pie – y... qué es lo que hiciste papá? - espero una contestación que no llegó – luchaste por mamá y... por qué?! - lo miró – es obvio, no crees? - su padre seguía sin decirle palabra alguna, sabía que su hija tenía razón – se que me entiendes papá... a pesar de todos mis fallos, siempre me has entendido... - su voz sonó serena – se que sigo siendo una niña en muchos aspectos, soy consciente de ello, quizás no quiera crecer en ello y seguir sintiéndome una niña por muchos años que pasen, pero, también es cierto que cuando se lo que quiero, nadie me va hacer cambiar de opinión.
Pero hija... - la vos de su padre sonó más calmada - a pesar de todo eso, no puedo como padre, dejar que mi hija esté... - vio que Bunny tenía la mirada fija en lapeurta y se giró – tú... - apenas le salió la voz al ver a Seiya de pie en el humbral de la puerta con todos los demás tras él.
Seiya... - Bunny intentó ponerse en pie apoyada en la cama a pesar del esfuerzo que eso le suponía – Seiya... - los ojos los tenía llenos de lágrimas y el estar de pie hacía que le doliera todo el cuerpo, pero quería ir hacia donde él estaba – Seiya... - intentó dar un paso, pero aún estaba muy débil.
Princesa... - Seiya había corrido hacia ella sin importarle los demás y la cogió cayendo con ella al suelo con cuidado haciendo que Bunny lo agarrara con fuerza – princesa...
Seiya... - ambos se miraron – no vuelvas hacer nunca más lo que has hecho ya dos veces... - sus ojos se llenaron de lágrimas y su voz sonó triste. Seiya se quedó mirándola un poco parado sin saber que decirle – no lo hagas más... - las lágrimas recorrieron sus mejillas – ahora, ambos compartimos el mismo alma, los dos somos uno... - le enseñó el cristal de plata el cual se había sufionado con el cristal de luz – si uno de nosotros muriera, el otro... - no hacía falta que sigueira hablando, todos la habían entendido – pensaba que había sido un sueño las veces que te he visto hasta que me he dado cuenta de que era real cuando Armando me ha dicho que estaba viva gracias a ti... - no dejaba de mirarla a los ojos – nunca he soportado estar alejada de tí y ahora, simplemente, ni puedo y ni quiero – tenía la cara de Seiya entre sus manos. Podía sentir su suave piel.
Bunny... - estaba sonrojado.
Tan solo quédate a mi lado para siempre... - termiando la frase, Bunny se acercó y lo besó.
Todos los presentes se quedaron inmóviles, mirandolos en silencio y terminando por marcharse en silencio para dejarlos solos.
Una vez en la sala de espera, Ikuko se acercó a las chicas.
Perdonar... - llamó la antención de todos – me gustaría poder pediros disculpas por el mal trato que os hemos dado... - estaba toda avergonzada – nuestra actitud no ha sido la mejor para ésto y, a pesar de que Bunny es nuesta hija, en muchas cosas nos va a ser imposible protegerla, por ello... me gustaría pediros que nunca la dejéis sola...
Señora Tsukino... - Amy salió detrás de todos los demás separándose de Taiki – Bunny no nos necesita a nosotras, somos nosotras la que la necesitamos a ella – las demás chicas asintieron – antes de que Bunny apareciera en nuestras vidas, todas nosotras habíamos estado solas, nunca habíamos tenido amigas, nunca nos habíamos relacionado con las demás personas por diferentes cosas... Bunny a sido la única que ha podido hacerlo, a pesar de nuestras diferencias, todas nos necesitamos para seguir adelante y para poder hacerlo, es imprescindible que Bunny esté a nuestro lado... - cada una de ellas asintió mientras que en cada una de sus mentes, se les vino el primer encuentro que tuvieron con Bunny y con el cual, nunca más se separaron.
Gracias...
No tiene que darlas... - Amy negó con la cabeza dejando que las lágrimas recorrieran sus mejillas. Taiki se acercó para abrazarla y Singo al verlo, se marchó – ahora vuelvo... - se separó de Taiki y salió a buscar a Singo.
Tras buscarlo por varios pasillos, lo encontró sentado en un banco en el recibidor del hospital.
Singo...
Amy... - se limpió con rapidez las lágrimas.
Si quieres llorar, hazlo... - se sentó a su lado – todos lo hacemos...
Pero no quiero que tú me veas... - su voz sonó triste.
Por qué?, todos lo hemos hecho al ver a Bunny...
No es por Bunny – la cortó – son por tí... - dijo sin mirarla ni un solo instante.
Por... mi... - apenas le salió la voz.
Amy... desde hace mucho tiempo, eres amiga de mi hermana... no creo que necesite decirte nada más.
Lo siento Singo...
No digas eso Amy, me hace mucho mas daño... aunque la culpa es mía por ilusionarme y pensar que una chica como tú se podría fijar en alguien como yo... - su voz sonó mucho más triste – si Taiki fuera un chico normal y corriente, se que podría ganarle y podría ganarme tu corazón pero, no lo es... así que no puedo competir con él por tí – se levantó y se puso delante de ella haciendo que sus miradas se encontraran – ojala hubiera sido capaz de haberte dicho antes de que Taiki apareciera, lo especial qeu eres para mi Amy y ojalá hubiera sido un poco más mayor... - le sonrió con tristeza – supongo que para cada chico, su chica es especial y tú lo eres para mí Amy... - con más nervios de los que él se imaginaba, se acercó y la besó en la mejilla – siempre lo serás... - le susurró en el oído para después separarse de ella con la rapidez de una bala y desaparecer entre la gente que entraba y salía del hospital.
Amy se quedó sentada en aquel banco, paralizada al recordar y analizar cada una de las palabras que Singo le acababa de decir.
Hacía mucho tiempo que lo conocía, más o menos desde el mismo tiempo que conocía a Bunny y aunque sabía que desde hacía mucho, Singo se había fijado en ella, ella nunca había querido pensar en Singo como en algo más que el hermano pequeño de su mejor amiga.
Tampoco se le había pasado por la cabeza que Singo fuera capaz de decírselo y mucho menos de sentir la calidez de sus labios sobre su piel... había sido una sensación extraña y le había hecho sentir, aunque solo fuera unos instantes, cosas que con Taiki no había sentido ni una sola vez en todo el tiempo que llevaban juntos.
Qué miras? - su voz sonó dulce.
A tí – le sonrió sin dejarla de mirar y de acariciarle el pelo – solo a tí... - hizo que se sonrojara – a la princesa de mis sueños, a la mujer de mi vida, a la niña de mis ojos...
No digas esas cosas – se puso más colorada aún.
Es maravilloso el saber Bunny, que pase el tiempo que pase, tengas las mismas reacciones cuando te miro a los ojos y te hablo... es tan tierno...
Para... - le dio más vergüenza aún girando la cara hacia el otro lado por encontrarse tumbada en la cama del hospital.
Bunny...
No voy a mirate, me vas hacer pasar mas vergüenza...
No... te lo prometo.
De verdad?.
De verdad.
Está bien, pero...
Todo fue mirarlo y Seiya la besó correspondiendo a ese beso, por muchos que se dieran, era imposible cansarse de ellos.
Casémonos en cuanto te recuperes.
Ca... sarnos?.. - dijo sorprendida.
Si... - agachó la cabeza – desde que he aparecido de nuevo, solo he conseguido que te ocurrieran cosas malas... es por ello – la miró con los ojos llorosos – que quiero que empecemos de nuevo, juntos, los dos, para poder forjar nuestra propia vida juntos y nuestro baúl de recuerdos, para cda día bajarte la luna y hcerte tocar las estrellas, para hacerte feliz a cada segundo que estuviera contigo y así también, poder formar nuestra propia familia... - le acarició la cara – se que ya te lo pedí y que me dijiste que si, ahora, tras todo lo ocurrido, espero que tu contestación no sea distinta... - notó las cálidas y suaves manos de Bunny sobre su cara.
Me duele que dudes de mi respuesta y más sabiendo que te seguiría a fin del mundo – sus miradas se encontraron.
Pa... pá... - los dos miraron hacia la puerta.
Preciosa... - Seiya siempre tenía palabras cariñosas para sus dos únicas chicas – qué ocurre?.
Todos se han ido y...
Ven – Bunny la llamó – durmamos juntas – sonrió y Hoshi también tras notar como Seiya la cogía en brazos para subirla a la cama – te he hechado mucho de menos mi niña... - la acurrucó en su regazo a la misma vez que Seiya la tapó.
Yot ambién mami – se acomodó mejor abrazándose al brazo de Bunny y bostezando.
Que descanses mi pequeña – la besó en la frente.
Y tú también princesa – la besó y la tapó mejor – voy a ir a por algo caliente y a pedir unas mantas para mi, enseguidas vuelvo – Bunny asintió, Seiya se marchó y ella se acurrucó más a Hoshi quedándose dormida casi al instante.
Al regresar, Seiya se quedó contemplándolas un buen rato de pie en el marco de la puerta.
Hacía días que esos momentos de tranquilidad y agradecimiento por tener a mabas a su lado, no los había tenido por todo lo que había acontecido, pero ahora, daba gracias por tenerlas a ambas a su lado a pesar de todo lo que había pasado.
Tras mirarlas por un buen rato, entró, cerró la puerta y después de darles otro beso a cada una en la frente, se sentó en ese frío sillón, se hechó la manta y dio una cabezada.
Los demás se habían marchado a casa, yaten había acompañado a carola como otras veces lo había hecho, solo que esa vez era distinto, el caminar juntos cogidos de la mano sin poder mirarse ni tan siquiera a la cara, era más de lo que ambos hubieran imaginado, quizás un sueño anhelado y cumplido al final.
En cambio, Taiki y Amy no habían vuelto como siempre.
A pesar de que ambos eran iguales en cuestión de dejar ver sus sentimientos hacia los demás, lo cierto era que desde el primer beso que se habían dado en esa cafetería, Taiki había dejado de ser tan reservado y de vez en cuando, solo de vez en cuando, era él mismo yse portaba tal y como era con respecto a Amy, pero esa tarde era distinta, después de volver Amy a la sala de espera tras haber ido en busca de Singo, su comportamiento había sido distante y callado, como lo era de camino hacia su casa, cosa que a Taiki le incomodaba un poco.
Gracias por acompañarme – su voz sonó inexpresiva – pero no deberías de molestarte.
Sabes que me gusta hacerlo – sonrió.
Si... lo se... bueno, gracias – se giró para entrar al bloque de pisos.
Amy – la llamó y ésta se volvió – hoy no me dices ni un "hasta manñana"...
Es cierto... "hasta mañana" yaiki... - se giró para comenzar a subir los escalones.
Amy... me quieres? - le dijo al verla subir los escalones para entrar al recibidor.
Por qué lo preguntas? - se paró en el último escalón y lo miró.
Si o no – Amy permaneció en silencio – y... a Singo? - notó como se sorprendió al mencionarlo – Amy... - comenzó a subir los escalones hacia donde ella estaba – he de admitirte que desde que estoy contigo, me ha sorprendido el haberme dado cuenta de lo que se siente tener a alguien especial a tu lado y lo que es darlo todo por esa persona – se paró un escalón por debajo de ella – ahora entiendo muchas locuras de Seiyalas cuales yo nunca había imaginado que sería capaz de hacer, pero – la cogió de la mano – a pesar de ello, tampoco puedo obligarte a estar conmigo si tu no quieres...
Taiki... - Amy tenía la cabeza cabizbaja, nunca la había visto así – yo si que quiero estar contigo, además, eres el único que en muchos aspectos me comprender, es solo, que Singo es más especial para mí de lo que yo había imaginado y siento como si te engañara con eso...
Pero... lo quieres?...
No es cuestión de quererlo o no Taiki... si no de no haceros daño a ninguno de los dos y a Singo se lo he hecho... - sus lágrimas cayeron dobre las manos de Taiki.
Amy... - se sorprendió al verla llorar, era muy raro que ella lo hiciera – si necesitas un tiempo para pensar en...
No... - lo abrazó – no me dejes sola...
Tiki no dijo nada más, tan solo correspondió a su abrazo.
Mientras Amy y Taiki estaban con sus líos amorosos, Kei y Patricia habían llegado a su apartemento acompañados por Chibiusa ya que pensaron que sería mejor que estuviera con ellos dos antes que en casa con los padres de Bunny tras todo lo que había ocurrido.
Tras ducharse y comer algo, habían caído completamente rendidos a la cama quedándose dormidos ya que, con tantos sobresaltos no daban para descansar mucho.
Habían pasado 3 horas desde que todos habían llegado a sus casa para descansar, encontrándose todos dormidos, cuando alguien perturbó sus sueños... uno a uno hasta pasar por todos y encontrándose todos en un mismo lugar en sus sueños.
Estamos soñando? - preguntó carola a la vez que pellizcó a Yente.
Hay! - se quejó – se supone que los sueños estas cosas no duelen... - contestó tocándose la parte pellizcada.
Pero es imposible que estemos aquí, yo estaba tumbada en la cama con Patricia y Chibiusa... - Kei miró a todos lados mirando a cada uno de ellos.
Jajajajajajaja... - se oyó una voz reír – guerreros! - les gritó – bienvenidos al letargo de mi espada... aquí permaneceréis hasta que yo quiera sacaros y eso será... nunca! - volvió a reír – con vosotros aquí, no me será nada difícil acabar con vuestra princesa y obtener, de una vez por todas, la legendaria corona...
No dejaremos que le hagas nada! - gritó Ray tras correr intentando localizar alguna pared o algo.
Salir si podéis... quizás cuando lo hagáis, será demasiado tarde...
Mierda!, tenemos que salir de aqui como sea – dijo Yaten.
Pero no podemos transformarnos, nuestros poderes aquí no funcionan – dijo Amy tras comprobarlo con su ordenador haciendo que todos se miraran.
Seiya había caído rendido en aquel sillón hasta que un frío extraño lo hizo despertar.
Qué crees que haces? - interpuso su espada entre Bunny y la de Resma al verlo al despertar y con los reflejos de un lince.
Vaya... creía que a tí también te había dormido...
Para hacerlo, necesitarás más que un simple truco... - con un movimiento apartó la espada de Resma - qué es lo que quieres?.
Acaso no lo sabes?.
Pierdes el tiempo, la corona nunca aparecerá.
Si no te importa, me gustaría comprobarlo yo mismo.
Eso nunca.
Casi como un acto reflejo, Seiya puso una barrera alrededor de sus dos princesas para que no les pasara nada, eran demasiado importantes para él y habían pasado tantas cosas en los últimos días, como para volverlas a perder.
Crees que con eso conseguirás que no me acerque a esa niña?.
Haré todo lo posible para que no roces ni un solo cabello de ellas dos – agarró con fuerza la empuñadura de su espada.
Los de éste planeta sois demasiados incrédulos... - Resma atacó y Seiya a la misma vez, valiéndose de ese poder que tenía para desplazarse a otros lugares, hizo que aparecieran entre las montañas – vaya, vaya... me impresinas... - Resma miró a todos lados – es que quieres morir solo? Porque si te mato aquí, nadie te encontrará.
Yo no estaría tan seguro de ello... - empiñó su espada transformándose en el Príncipe Taiyô.
Ésto si que no me lo esperaba... vas a usar todo tu poder?.
Utilizaré lo que haga falta con tal de que desaparezcas para siempre...
Los dos se miraron, agarraron sus espadas con fuerza y se lanzaron hacia el otro para ver cual de los dos salía victorioso de aquella pelea.
Lucharon y lucharon durante horas cuando los síntomas de agotameinto en Seiya comenzaron a aparecer dándose Resma cuenta de ello.
Parece que tus fuerzas están llegando a tu fin, principito... - rió – no crees que sería mejor que te dejaras ganas son más complicaciones?.
Eso es lo que a tí te gustaría... - sus espadas se volvieron a chocar hiriendo a Seiya en un hombro al separarse – ah... - se llevó la mano a esa herida que comenzó a sangrar.
Puedo hacerte más si quieres y matarte poco a poco – sonrió.
Aún no hemos acabado – se volvió a incorporar.
Sacando fuerzas de donde ya no las tenía por el tiempo que llevaba luchando, siguió empuñando su espada, esquibando una y otra vez los ataques de Resma e intentando encontrar algún punto débil para poerlo herir.
Media hora mas tarde y al límite de sus fuerzas, lo encontró, su espada atravesó el yelmo de Resma a la altura del corazón abriéndose paso entre la carne tras un grito de dolor.
Resma cayó de rodillas al suelo con su mano puesta en esa herida de la cual comenzó a brotar abundante sangre.
Seiya lo empujó con una pierna haciendo que éste cayera de espalñdas contra el suelo.
Resma comenzó a respirar con dificultad al notar como la sangre iba entrando en sus pulmones.
Adelante... mátame! - le gritó a la misma vez que la boca se le llenó de sangre.
Desde luego que lo haré... - se puso encima de ñel apoyando su espada en la misma herida que antes le había hecho – aunque no me gustaría hacerlo ya que nunca debiste de haber venido a este planeta ya que esa corona que tanto buscas, nunca aparecerá... - incó su espada haciendo que Resma se retorciera de dolor – porque para que apareciera era necesario que mi hijo, el que uno de tus comandantes mató, hubiera nacido... - incó hasta el fondo su espada retorciéndola después para que, en los últimos alientos de vida que Resma tuviera, se retorciera de dolor y sufriera tanto como él lo había hecho en muchos momentos gracias a él.
Minutos mas tarde, cada uno de ellos se despertó en el mismo lugar donde habían caído dormidos, levantándose un poco aturdidos.
Seiya había aparecido en el hospital junto a Bunny y Hoshi, se alegró de verlas dormir tan cual las había dejado antes de marchar.
Se acercó y besó en la frente a Bunny haciendo que ésta se despertara.
Seiya... - sijo somñolienta – ocurre algo? - se asustó al ver la herida de su hombro.
No... - no dejó de mirarla y notó que los ojos se le llenaban de lágrimas – todo está bien...
Pero... - le limpió las lágrimas sin dejarlo de mirar con miedo.
Todo está bien... - sintió los cálidos labios de su princesa sobre los suyos.
Por fin todo había acabado .
Por fin iba a poder hacer una vida normal junto a la persona que más amaba.
