Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, es de Okubo-sempai. Kuroshitsuji tampoco es mío, es de Toboso-sempai. Lo único mío es la trama.

¡Nuevo capítulo! ¡Y que viva México-kun! xD


Akuma no Bara

Rosa 10: La rosa del infierno 2

&.

Caminábamos por los largos pasillos de la Basílica de San Pedro, en total silencio.

La luz de la luna atravesaba las ventanas, dándole un aspecto un tanto tétrico al lugar. El estilo barroco de la estructura era abrumador, al punto de que sentías que poco a poco se abalanzaba hacia ti con intenciones de aplastarte. Miré al frente y contemplé el andar de mi Demonio, quien parecía más bien un gato al asecho; totalmente silencioso y con movimientos felinos, me recordaba a una pantera…

Mordí mi labio con fuerza, y comencé a jugar con mis dedos un tanto nerviosa. Nunca me había gustado estar en una iglesia o cualquier semejante. Me sentía… extraña, como si alguien estuviese observándome… juzgándome.

Recordé que cuando tenía cinco años y fuimos por primera vez a la iglesia, yo me perdí y terminé en una pequeña capilla. La imagen de Dios crucificado me miraba fijamente, y yo como toda niña curiosa, me acerqué a verlo mejor. Sin embargo, lancé un grito de terror cuando noté que la imagen comenzaba a llorar sangre. Cuando mis padres llegaron a mi lado al escuchar el ruido, no había rastro alguno de aquellas lágrimas rojas.

Desde ese día, nunca más había puesto un pie en alguna iglesia.

Así que ahora me encontraba sumamente nerviosa y un tanto alterada. Quería llegar a un lado de mi Demonio y sujetar su mano para saber que todo estaría bien y que nada malo me pasaría. Pero eso no era posible.

Sabía que Soul aun seguía molesto conmigo. No me había dirigido la palabra desde que salimos de la casa de Alessia, y conociéndolo, tardaría en volverme a hablar. Seguía sin entender muy bien que podía ser tan malo como para que él no quisiera contármelo, pero si quería seguir bien con él debía de mantener encerrada a mi yo curiosa.

— ¿Soul? — le llamé, un tanto tímida.

Él no me respondió, siguió caminando como si nada. Fruncí el ceño molesta e hice un pequeño puchero. ¡Era un idiota de primera…! Sonreí ampliamente ante ese pensamiento. Eres un idiota pensé en voz alta.

Soul me volteó a ver ligeramente, claramente molesto, para después volver a mirar hacia enfrente y seguir como si nada. Gruñí y me crucé de brazos, mientras que veía a la luna que se encontraba en lo más alto del cielo.

Esa noche la energía demoniaca se había reunido en la Basílica de San Pedro (lo cual era algo sumamente extraño, ¿qué harían los Demonios en una zona Santa?), así que habíamos venido y nos separamos para cubrir más el terreno. Suspiré, y sin darme cuenta, llevé mis dedos a mis labios.

En mi mente se repetía una y otra vez la escena que había sucedido en mi cuarto. Soul y yo demasiado juntos… ¿qué habría querido significar eso? Pareciera que él hubiera estado a punto de be…

Me paré de golpe, y no pude evitar soltar un par de carcajadas.

¿Qué Soul estuvo a punto de besarme? ¡Oh, sí, claro! ¡Y yo era Anastasia Románova! (1) Seguí riéndome mientras que retomaba mi caminata, haciendo que Soul me voltease a ver más de una vez, totalmente confundido. Bloqueé mis pensamientos para que él no supiera de qué me reía y se molestara más.

El silencio se volvió a hacer el rey del lugar. Yo iba totalmente distraída, contemplando todo a mí alrededor, hasta que de pronto, un ruido me llamó la atención. Era como un llanto.

Miré a Soul, y tal parecía que él no lo había escuchado ya que seguía caminando como si nada. Iba a llamarlo para que me acompañara a ver quién era la persona que lloraba, pero decidí no hacerlo. Caminé hacia el lugar de donde provenían los sollozos, era una pequeña capilla que estaba pasando unas enormes puertas de roble.

Era enorme, y en lo alto del techo había un bello vitral con imágenes de ángeles. Había filas y filas de bancas con reclinatorios, y al fondo, sobre el altar había una imagen de Cristo Crucificado. Tragué saliva nerviosa, y comencé a caminar hacia el interior del lugar, buscando a la persona que lloraba.

La encontré en el altar, dándome la espalda. Al parecer era una chica con ropas de gitana. Me preocupé por ella y avancé a paso lento hacia donde se encontraba llorando.

— ¿Estás bien? — le pregunté mientras que tocaba su hombro.

Sin embargo, para horror mío el cuerpo se cayó como si fuese un simple muñeco. Grité asustada cuando vi su rostro lleno de sangre al igual que sus ropas. Escuché un par de pasos detrás de mí y me giré rápidamente. A lo lejos, una chica de cabello rosa corto y desordenado caminaba hacia mí. Vestía un sencillo traje de monja, pero sin el velo que le cubriese la cabeza. Sus ojos eran azules y vacíos, como si… no tuviese alma.

— Ella no era una gitana de verdad… — susurró, con la mirada perdida en algún punto de la habitación. Retrocedí lentamente, mientras que mi cuerpo temblaba asustado. La chica desprendía un aura demoniaca muy grande, ¿acaso sería ella quien asesinaría a los gitanos? —. Medusa-sama se enojará… — murmuró y frunció el ceño.

— ¿Q-quién eres t-tú? — pregunté.

Ella me volteó a ver, como si apenas se hubiese dado cuenta que yo estaba allí.

— Una desconocida… no sé lidiar con los desconocidos… — susurró para sí misma, mientras que desviaba la mirada y se sujetaba un brazo.

— ¡T-te hice una pregunta! — dije, tratando de ocultar mi nerviosismo, mientras que en mi mente le gritaba con todas mis fuerzas a Soul para que viniese.

— Él no te escuchará — murmuró la chica, y siguió caminando hacia mí —. Aquel chico que venía contigo no te escuchará. No debe de hacerlo… Ah… ya veo — dijo, mientras que miraba hacia el techo como si alguien le estuviese hablando —. ¿Matarla? Pero ella no es una gitana… — habló consigo misma, y me asusté todavía más. ¡Por eso odiaba las iglesias…! —. Entiendo… no quiero que Medusa-sama me castigue…

Se paró en seco, y yo también lo hice tan pronto sentí la pared contra mi espalda. No despegaba la mirada de la chica, por temor a que en un descuido quedase como la gitana que estaba tirada frente a mí. Muerta. Asustada como estaba, contemplé como la hoja de una espada negra se asomaba por una de sus mangas, para luego apuntarme con ella.

— Muere — susurró, y en un parpadeo, se abalanzó contra mí.

Logré escapar del filo de la espada por pura suerte, pero no evité que me cortara un par de cabellos. Realmente ella era súper rápida. Me lancé hacia un lado y me incorporé rápidamente, para luego comenzar a correr hacia la salida. La chica saltó, logrando caer a unos cuantos pasos frente a mí. Blandió nuevamente su espada y me hice a un lado, aunque esta vez no tan rápido como hubiese deseado. Me hizo una pequeña herida en el brazo un poco profunda, la cual comenzó a sangrar rápidamente. Lancé un gritito de dolor, y antes de que volviese a lastimarme, ya me había vuelto a correr, lejos de ella.

Zigzagueé por las bancas, las cuales ella cortaba con suma facilidad con su espada. Recibí varias heridas en los costados y en las piernas, y a veces me resbalaba con mi propia sangre. El aire me faltaba de tanto correr y escapar de la loca maniática de la espada.

Tropecé y caí de cara al suelo, lastimándome severamente la barbilla. Sería un milagro que no me tirase un diente algún día de estos. Adolorida, me giré, quedando boca arriba. Por ese pequeño lapsus de tiempo olvidé que había una loca asesina tratando de matarme, y no fue hasta que abrí los ojos que contemplé como el filo de la hoja caía en dirección hacia mí. No me daría tiempo ni de parpadear, así que simplemente contemplé la escena, horrorizada…

Un destelló me hizo quedarme ciega por unos segundos, y cuando por fin pude enfocar bien, un par de lágrimas se escurrieron por mis mejillas.

Soul estaba frente a mí, con su espada en alto y deteniendo el ataque de la chica. Ella seguía con el rostro inexpresivo, incluso aún cuando mi Demonio la lanzó lejos de nosotros. Aterrizó a unos cuantos metros y ladeó la cabeza, mientras que nos miraba fijamente. Soul se arrodilló a mi lado, mientras que me ayudaba a incorporarme lentamente, sin despegarle por un momento la vista a la chica.

— Maka, ¿estás bien? — me preguntó serio.

— ¿Parezco estarlo? — le pregunté con sarcasmo.

— Tú… sí, es verdad… — murmuró la chica, con la mirada ausente en el techo.

Soul la miró extrañado, para luego voltear a verme, confundido. Yo simplemente me limité a encogerme de hombros. Tampoco sabía qué demonios estaba pasando aquí.

— ¡Hey, tú, mocosa! — le gritó Soul, haciendo que la chica le mirara — ¡¿Quién carajos te crees tú para lastimar a mi Contratista?

La chica ladeó ligeramente la cabeza, para después fruncir el ceño.

— Un Akuma… — murmuró, claramente molesta —. Mi nombre es Chrona Makenshi, ¿quién eres tú?

— El que te pateará el trasero — siseó Soul, y en un latido de corazón, ya había desaparecido de mi lado y había reaparecido frente a Chrona, listo para atravesarle el pecho con su mano…

… pero justo en ese momento, alguien más apareció y detuvo a mi Demonio a tiempo.

Era un chico alto, del mismo tamaño que Soul. Su cabello era medio largo, por debajo del mentón pero un poco más arriba de los hombros y de un intenso color negro, pero con las puntas blancas como la nieve. Sus ojos eran de un azul opaco, idénticos a los de Chrona. Usaba un pantalón de mezclilla y una playera negra de mangas cortas ceñida al cuerpo, contrastando así con su pálida piel. Sonrió, lleno de arrogancia, y lanzó a Soul hacía donde yo me encontraba.

— Vaya, vaya — rió, divertido —, ¡pero miren a quien tenemos aquí!

— Tú… — gruñó Soul, mostrando los colmillos.

El chico se inclinó un poco para poder observarme. Yo me encogí en mi lugar, tratando de volverme invisible ante sus ojos, cosa que no logré. Él sonrió ampliamente y luego volvió a pararse derecho, sin dejar de mandarle una mirada burlesca a mi Demonio.

— Nueva Contratista, ¿eh? Creí que te habías retirado del negocio, Evans.

— Tú no eres nadie para llamarme por mi apellido, sabandija.

Miré a mi Demonio, sorprendida. ¿Acaso conocía al tipo este? Soul gruñó en respuesta a mi pensamiento, claramente diciéndome un sí. El chico rió nuevamente, para luego hacer una pequeña reverencia en mi dirección.

— Mi nombre es Ragnarok, el Demonio de la Rosa Azul — recitó divertido, para luego incorporarse y posar una mano en el hombro de Chrona, quien seguía con la mirada ausente —. Ellos son los indicados — le dijo.

Chrona asintió.

— ¿Entonces… qué estamos esperando? — susurró mientras que sonreía de una manera un tanto macabra. En cuestión de un parpadeo, él había desaparecido de mi vista. Un escalofrío recorrió mi espalda —, detrás de ti.

Me giré, y si no hubiera sido por la barrera de fuego que creó Soul en último momento, Ragnark hubiera atravesado mi espalda. Se alejó entre risas, mientras que el sonido del metal rozando contra el suelo de mármol inundó mis oídos e hicieron trisas mis tímpanos. Mi Demonio me cargó en brazos justo a tiempo, antes de que Chrona atravesara la barrera de fuego y me cortara con su espada.

Aterrizamos en el balcón de la planta alta, donde supuse que era donde los integrantes del coro se paraban para poder escucharse mejor. Ragnarok y Chrona llegaron en cuestión de segundos a nuestro lado, y en una perfecta sincronía, se lanzaron contra nosotros con armas en alto: dos negras espadas con la hoja sumamente afilada.

Soul me lanzó por el barandal y se abalanzó contra Ragnarok mientras que comenzaban a pelear. Yo por mi parte maniobré tanto como mi herido cuerpo me permitía para poder aterrizar y no morir en el intento. Sin embargo, Chrona no me lo dejó fácil, ya que también se lanzó contra mí y comenzó a atacarme mientras que estábamos en el aire.

Tan pronto mis pies hicieron contacto con el suelo, comencé a correr, buscando un arma o cualquier cosa con la que me pudiese defender. Lo único que encontré fue un porta velas de metal largo.

Chrona blandió su espada contra mí, y usé mi nueva 'arma' como escudo o intento de. El sonido del metal chocando me desorientó un poco, cosa que mi enemigo aprovechó para golpearme en el pecho y lanzarme contra la pared más cercana. Escupí un poco de sangre, y mis piernas me fallaron a tal punto de que fui incapaz de ponerme de pie y caí de sentón al suelo.

— ¡Maka! — me llamó Soul preocupado, mientras que luchaba contra Ragnarok en la planta alta de la capilla.

Lo volteé a ver, y me asusté un poco al notar que sólo veía puntitos de colores. Entonces fue que recordé que estaba perdiendo mucha sangre por culpa de mis heridas anteriores, y eso me asustó un poco. Fue un milagro que lograse ver a tiempo como Chrona se acercaba hacia mí, lista para partirme a la mitad con su espada. Rodé en mi lugar, y el chirrido del metal cortando la pared me puso los vellos de la nuca de puntas.

Como pude me incorporé gracias a la porta velas y me encaré a mi atacante. Chrona ya se había preparado para comenzar a atacarme nuevamente, pero yo me le adelanté y busqué a tientas mi navaja. Recordatorio para la próxima misión, nunca guardes tus armas dentro de tu chaqueta, serán más difíciles de sacar que si están en la cintura.

Logré sacarla a tiempo y lastimar el brazo izquierdo de Chrona cuando está se lanzó a tratar de cortarme otra vez. Ella lanzó un grito de dolor y retrocedió, haciendo que Ragnarok la volteara a ver preocupado. Dejó de pelear con mi Demonio para acercarse a ver como estaba ella, por lo que Soul aprovechó para reunirse conmigo.

— Debemos de irnos de aquí y ponerte a salvo — me dijo serio al ver mis heridas.

— Primero tenemos que acabar con ellos — le dije con la voz entrecortara. El aire empezaba a faltarme…

Soul frunció el ceño, claramente en desacuerdo, pero al final terminó suspirando. Se acercó a mí y me bajó el cierre de la chamarra, haciendo que me sonrojara levemente sin entender el por qué. Se suponía que ya debería de estar acostumbrada. Di un respingo cuando los labios de Soul tocaron mi cuello y su respiración me hizo cosquillas, erizándome los vellos de los brazos.

Et au nom de Marie, bénissez, ange pécheur — susurró.

Au nome de Marie, de boire ce sang pécheur âme (2) — respondí, y el dolor de mi cuello pronto apareció.

Sentí como Soul extraía poco a poco mi sangre, tratando de que no me fuese a afectar esto después. Una vez que estuvo saciado, lamió mi herida y se puso de pie, dejándome a mí con cuidado en el suelo. Realmente estaba muy mareada…

Miré como a lo lejos Ragnarok ayudaba a Chrona a levantarse del suelo. Noté que ella se había arrancado la manga de su traje para hacerse un vendaje y limpiarse un poco la sangre, y, al contemplar bien su brazo izquierdo, sentí que el alma se me iba.

Tenía la marca de la mariposa sin alas.

— Serán malditos… — siseó Ragnarok molesto, mientras que obligaba a Chrona a mostrarle su cuello —. El único que puede hacerle daño a Chrona soy yo.

— Estás enfermo — gruñó Soul, mientras que comenzaba a transformarse.

— Eso ya lo veremos, usagi — murmuró, mientras que sus colmillos comenzaban a crecer hasta llegar al punto de que sobresalían de la comisura de sus labios.

Ahogué una expresión de sorpresa al ver como mordía con fuerza el cuello de Chrona, sin siquiera detenerse a preguntarle si podía beber su sangre o no. Ella soltó un grito de dolor, y cuando Ragnarok dejó de beber de su sangre, la tiró al suelo como si se tratase de una simple muñeca de trapo. A pesar de que Chrona era mi enemiga, no pude evitar sentir pena por ella. No se merecía que la tratasen de aquella manera.

Ragnarok se relamió los labios, y mientras que una sonrisa macabra crecía en sus labios, su aura demoniaca iba creciendo más y más. Temblé de pies a cabeza cuando noté que era mucho más poderosa que la de Soul, y más cuando mi Demonio se dio cuenta de ello y comenzó a gruñir de manera amenazadora.

— Que empiece el juego — susurró, para luego desaparecer de mi vista.

Mi Demonio hizo lo mismo, y antes de que lograse enterarme de lo que pasaba, ambos ya se encontraban luchando en el aire. El choque de sus cuerpos y el sonido de los golpes que se propinaban era tan fuerte que hacía temblar todo el lugar, mientras que la energía demoniaca que desprendían ambos era tan inmensa que destrozaron el vitral que se encontraba en el techo.

Lancé un grito mientras que trataba de protegerme de los vidrios que caían, por lo que no me di cuenta del momento en el que Chrona se acercó a mí para tratar de matarme nuevamente.

No tuve mucho tiempo para reaccionar. Aún seguía débil, así que a duras penas podía moverme. Traté de hacerme hacia atrás, pero sólo logré enterrarme cristales en las palmas de mis manos. La espada de Chrona se enterró en mi costado, y mi grito de dolor no se hizo esperar.

Ardía, más que cualquier otra herida que me hubiese hecho antes. Y no lograba entender el por qué, se suponía que era una simple espada…

Todo se volvió borroso, y tosí un poco de sangre. Chrona sacó su espada de mi cuerpo y la alzó sobre su cabeza para darme de una vez por todas el golpe de gracia. Yo ya no sentía nada, e incluso se me hacia raro que mis brazos aún soportaran mi cuerpo y que no cayese de espaldas al suelo.

Estaba de rodillas, a merced de mi enemigo. Reí tontamente cuando noté la ironía del asunto. Chrona parecía un ángel caído con la luz de la luna bañando su cuerpo, y yo parecía… bueno, no sé que parecía yo, pero por un momento recordé la imagen del Arcángel Miguel venciendo al Demonio que se encontraba a sus pies.

Suspiré, sabiendo que sería mi último aliento. Lo próximo que vi, fue la hoja de la espada descendiendo…

… y la sangre salpicando todo a su paso.

Mi rostro se mojó de aquel líquido caliente, y sin pensarlo, mis manos tocaron mis mejillas. Cuando vi mis dedos, manchados de negro, comencé a temblar y dejé que un par de lágrimas se escaparan de mis ojos.

Grité nuevamente, hasta desgarrarme la garganta, cuando el cuerpo inerte de mi Demonio cayó al suelo frente a mí.

— ¡SOUL!

Chrona se alejó de nosotros, mientras que lamía la sangre negra que manchaba el filo de su espada. La ignoré, y centré toda mi atención en Soul, quien no se movía para nada. No lo veo respirar, pensé con terror, mientras que observaba como un enorme charco de sangre negra comenzaba a formarse debajo de él. Gateé hasta su lado y coloqué su cabeza en mi regazo, mientras que mis lágrimas se encargaban de limpiar su rostro sucio.

— Soul… Soul… ¡Soul! — lo llamé, con la voz rota y con el corazón en la garganta.

Dejé de respirar en cuanto vi como comenzaba a abrir lentamente sus ojos. Por un momento, me alegré de ver aquel intenso color rojo que tanto me atraía. Llevó su mano a mi mejilla izquierda, mientras que una ligera sonrisa surcaba sus labios y sus ojos se humedecían.

— Te protegí… Peter… — susurró, para luego dejar caer su mano y cerrar los ojos.

Yo lo miré entre sorprendida y confundida.

¿Peter? ¿Quién era Peter? Moví ligeramente el cuerpo de mi Demonio, tratando de despertarlo, sin embargo no lo pude lograr. Un escalofrío recorrió mi espalda cuando una pequeña risa sádica resonó en toda la habitación. Lentamente alcé la mirada y me encontré con un infierno color azul.

Ragnarok alzó su espada sobre su cabeza, y sonrió.

— Y en las llamas del infierno, los ángeles arderán — susurró.

Y blandió su espada…

Continuará…


1: Maka hace alusión a la hija del último zar de Rusia (Nicolás II), Anastasia Nikoláyevna Románova, quien murió asesinada a la edad de 17 años junto con toda su familia a manos del ejército bolchevique. Según algunas "leyendas", la zarina supuestamente logró escapar. Muchas personas dijeron ser ella, la más conocida fue Anna Anderson, pero resultó ser una impostora.

2: "En nombre de María, bebe de esta sangre, alma pecadora". Tanto este verso como el que dice Soul están en francés. Sé que antes había dicho que estaban en italiano, pero me equivoqué, lo lamento n.ñ


Chan chan chan~

¡No, Soul! T~T ¿qué te hice? D: Ejem… pasando a otras cosas… ¡Bendito bicentenario! Nuestro "querido" presidente de la nación nos ha dado puente vacacional hasta el lunes, que felicidad~ Espero poder subir otro capítulo antes de que terminen mis mini vacaciones. En fin, ¿qué les pareció el capítulo? Sé que está corto y un poco extraño, pero decidí dejarlos en suspenso ;D ¡Ya aparecieron Chrona y Ragnarok! ¿Ahora que les pasará a Soul y a Maka? ¿Lograrán salir vivos de esta? ¿Y quién es Peter? ¡Esto y más en el próximo capítulo! xD Gracias a todos por sus reviews, me hacen muy feliz~

¡Antes de irme! Renové el soundtrack del fic, quienes quieran escucharlo mientras leen el fic pueden pasar a mi perfil donde está el link ^^ ¡Nos leemos!


¿Review?