SAINT ANDREWS, ESCOCIA

Ralph , era prisionero en su propia mansión El Rey Jorge IV se había vuelto adicto al láudano, y tenía alucinaciones, pensaba que tenía enemigos en todas partes, los rumores que habían mandado a la pequeña Candice a América llegó a oídos del Rey y lo vio como un acto de rebeldía por parte de Ralph por lo que ordenó contra él arresto domiciliario, en una de sus crisis el Rey pidió que todos sus enemigos fueran llevados ante su presencia, salieron emisarios por todo el Reino Unido para arrestar a los que el Rey creía eran sus enemigos, llegaron a la mansión de Ralph.

-Ralph perdón, pero el Rey ha pedido que te llevemos ante su presencia-dijo el emisario el cuál había sido amigo de su padre.

Carol lo escuchó y se aferró a Ralph: ¡No a mi esposo no se lo llevaran!

-Señora es una orden del Rey, tenemos que partir hoy mismo.

Arremetieron contra Ralph para llevarlo al carruaje donde estaban otros prisioneros, fue tanta la impresión para Carol que sufrió un ataque cardiaco.

-¡Carol! Mi amor ¿Qué tienes?- dijo con voz angustiada Ralph, mientras lo tenían sujetado los militares.

Carol estaba tendida en el piso con los ojos abiertos.

La mamá de Ralph tomó la mano de Carol para checar si tenía pulso.

-¡Ralph, Carol está muerta!

-¡No! ¡Carol mi amor!

Los militares soltaron a Ralph para que llorara a su esposa.

-¡Que tragedia!-dijo el emisario-Ralph dejaremos que entierres a tu esposa y luego partiremos a Londres.

Todo el funeral fue rápido, el carpintero del pueblo siempre estaba preparado con ataúdes, después que enterraron a Carol se llevaron a Ralph.

Chicago, Illinois

Había pasado una semana desde que Candy y Albert habían llegado a la finca, Constanza salía a caminar con sus padres, en las tardes, la crisis de Esteban ya había pasado, la infección cedió, cuando llegó Josiah Gibbs encontró a su hijo consciente y fuera de peligro.

-¡No sabes lo que sufrí al enterarme que te habían disparado y estabas agonizando, le agradezco a Dios que tuvo misericordia de mí y no me quitó otro hijo.

-Papá ¡gracias por venir!

-¿Ahora que harás? Ya Constanza perdió a su engendro, no es necesario que se queden aquí, debes retomar tu vida en New Haven.

-Me daría pena con el Señor Andrew.

-Vinieron aquí porque tenían que ocultar el embarazo de Constanza, pero ya no existe tal.

Albert lo había escuchado y se metió en la plática: Tiene razón tu padre Esteban, debes retomar tu carrera, parece que el que quedó por ti en la universidad no es apto, quizás Constanza salga de la depresión si regresa a clases.

-¿Pero quién cuidará la Finca?

-No te preocupes por eso, estos días he recorrido el lugar y todo está en orden, mis muchachos son leales conmigo.

-Hablaré con Constanza, tengo que consultarlo con ella

Albert sonrió al escuchar que Esteban tomaba en cuenta la opinión de Constanza:

-Mi hija ha quedado en buenas manos, de ahora en adelante no me preocuparé por ella-pensó Albert.

Esa tarde Esteban bajó al comedor para almorzar, al anochecer Esteban contemplaba a Constanza.

-Nuestros padres me han sugerido que nos regresemos con ellos a New Haven, quiero saber qué opinas al respecto.

-Te dejo en tus manos esa decisión, yo estaré donde tu estés-contestó Constanza con sumisión.

-Entonces si no tienes objeción creo que nos regresaremos con ellos.

Constanza se dio cuenta que Esteban ya se estaba fortaleciendo y que la miraba diferente.

-¿Qué haré cuando él quiera tomarme?- se afligía al pensarlo.

Al día siguiente, el capataz le dio aviso a Albert que habían encontrado dos ovejas muertas de un tiro en la cabeza.

-Albert fue con algunos de sus hombres con el alguacil.

-Verá señor Andrew, diariamente vienen a mí con casos como ese, si me pusiera atenderlos a todos, tuviera la cárcel llena con los granjeros de Chicago. Es mejor que hable personalmente con su vecino y traten de llegar a un acuerdo.

Albert fue a la propiedad de su vecino con sus hombres.

-Buenas tardes soy William Albert Andrew su vecino, quisiera preguntarle cual es el motivo por el que mata a mi ganado e invade los límites de mi propiedad.

El hombre era un irlandés pelirrojo se llamaba Stuart Byrne, tenía la misma estatura de Albert sólo que estaba más delgado.

-El hombre que le vendió su Finca, fue el mismo que me vendió esta propiedad y en la medición me dio menos de lo que dicen las escrituras.

-¿Podría mostrármelas? Yo no quiero que haya más problemas entre nosotros quiero que vayamos al registro de propiedades para que quede asentado que le cederé un metro solamente a toda la circunferencia de mi cercado, yo tengo mis papeles en orden, no estoy obligado a hacerlo pues pagué lo justo por mi propiedad, pero para evitar que siga esta situación entre nosotros le ofrezco esta solución.

-Deben ser tres metros en toda la circunferencia.

-Sería un abuso, le cedo solamente 1 metro y medio a todo mi cercado.

-Son tres metros, no aceptaré menos de eso.

-Enséñeme entonces sus papeles.

-¡No tengo que enseñarle nada!

Albert fue al registro de propiedad a verificar si era verdad lo que decía ese hombre, ahí le dijeron que Stuart Byrne había ganado esa propiedad en una apuesta que no había comprado nada. Albert fue nuevamente con el alguacil y le expuso su caso, este decidió ir con Albert para que llegaran a un acuerdo.

-Podemos jugarlo creo que sería más justo, si yo gano me da los 3 metros, si usted gana sólo me da uno.

-No le debería de dar nada pues usted no compró la propiedad, pero a fin de evitar que sigan los problemas podríamos lo haré. le propongo una carrera de caballos. ¿Acepta o no?

-Acepto.

NEW HAVEN

El señor Douglas mandó a unos delincuentes para que atacaran a Will cuando saliera de la universidad, ya que iba sin Jack y Pablo, quería que le dejaran marcada la cara para que ninguna otra señorita se fijara en él.

Chicas un capítulo corto pues el zika llegó a mi casa y andamos con temperatura. Si hay algún errorcito de dedo me dicen por fis pues no lo edité, si algo no les pareció no es mi culpa es la temperatura que hizo estragos.