Hola de nuevo, me da mucho gusto seguir recibiendo tantos Reviews ya que me ayuda a conocer sus opiniones :). Agradezco a Mimi Star, ekida, Yukime Hiwatari, SandraPullman-Pataki, Princess By Poetry, hikaruchiba, rickhunter17, mari3304, Sams Brok por sus reviews, los cuales respondo al final. Espero les guste el capitulo :)

Disclaimer: Hey Arnold y sus personajes son propiedad de Nickelodeon y Craig Bartlett. A excepcion de los creados por mí para este fanfic.

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MAS QUE AMIGOS

El Hospital del Horror

Flashback…

En el interior de la casa de huéspedes, Gerald ayudaba a Arnold a terminar de empacar sus pertenecías. El chico con cabeza de balón se acerco a una de las cajas que tenía ya listas y saco una pequeña caja de cartón.

– Gerald – Arnold llama a su mejor amigo que está a un par de metros de él, bajando unas pesadas cajas al piso – quiero… quiero darte esto.

El moreno se gira y ve que Arnold le está extendiendo una pequeña caja – ¿para mí? Viejo me hubieras dicho que me habías comprado algo para traerte tu regalo de despedida.

Negando con la cabeza, Arnold le entrega la pequeña caja a Gerald – no es un regalo comprado Gerald, es algo que es muy importante para mi… y quiero que tu lo conserves.

Con cuidado, el moreno abrió la pequeña caja, quedando sorprendido por el contenido de la misma – ¿ESTO?... ¡es mucho para mí! viejo, en serio… Arnold, no creo que…

– Por favor Gerald, eres mi mejor amigo y quiero que cuides uno de mis tesoros más preciados, no quisiera perderlo en la mudanza.

– Pero Arnold… yo no lo sé…

– Vamos Gerald, para los dos este objeto es de gran valor sentimental y solo a ti te lo puedo dar... ¿Qué dices? ¿Lo cuidaras por mí?

Gerald clavo su vista en el contenido de la pequeña caja, después mira de reojo a su mejor amigo, dándole una sonrisa – claro viejo, no te decepcionare.

– Bueno Gerald tengo que irme, voy a buscar a… es que me tengo que despedir de… bueno tu sabes…

– Suerte hermano…

Después de esto, hicieron su saludo con los dedos, aunque irónicamente este tenía sabor a despedida. Arnold se fue dejando a Gerald afuera de la casa de huéspedes con una pequeña caja en sus manos.

Fin del flashback.

– ¡GERALD!

Gerald abrió grandes los ojos al escuchar su nombre dentro de un exasperado y perturbador grito, girándose hacia la persona que le llamaba – ¿sí?

– ¿Qué estas sordo? Llevo horas tratando de comunicarme contigo pero te has quedado ahí parado como zopenco papando moscas.

La persona que estaba regañando a Gerald con bastante ira no era otra sino Helga G. Pataki. Una vez más, la chica de dorada cabellera había amanecido de pésimo humor y aunque la idea de los chicos de la pandilla era jugar un pequeño partido de beisbol para relajarse después de lo sucedido, la noche anterior, en casa de Alan y al mismo tiempo como "válvula de escape" previo al partido de basquetbol; las circunstancias en las que se estaba desarrollando el juego demostraban todo lo contrario, siendo un ejemplo de esto que no se encontraban en el campo Gerald.

– ¿Eh?... ¿que acaso ya es mi turno para lanzar?

La rubia puso las manos en la cintura y comenzó a imitar a Gerald – ¿Acaso ya es mi turno para lanzar? Rayos, estoy rodeada de inútiles – se gira y le habla a Eugene – ¡Eugene! rápido lánzame una bola antes de que este tonto regrese a la luna.

Como tu digas Helga – toma la bolsa donde cargan las pelotas de beisbol pero ya no había ninguna – lo siento Helga, ya no tenemos pelotas.

¡Criminal! ¿Qué acaso nadie puede hacer nada bien? todo tengo que hacerlo yo – con el ceño fruncido se acerco a Eugene, que en reacción se oculto detrás de la bolsa, sin embargo, antes de llegar a él la voz de Gerald la distrajo.

¡Eugene! – Grito mientras se acercaba al plato para lanzar – en mi bolso/mochila traigo unas de repuesto, aviéntame una.

Eugene se acerco al bolso/mochila de Gerald, saco una bola pero antes de que pudiera verla bien, Helga se la arrebato en forma brusca y a su vez se la lanzo a Gerald – ahí te va pelos de espagueti.

Nadine era la que se seguía al bate. El moreno se concentro y realizo los primeros lanzamientos, expulsando sin dificultad a la chica de cabellos con forma de araña, elevando la furia de Helga.

– ¡DEMONIOS! Realmente estoy rodeada de perdedores – comenta la rubia que se acerca a Home solo para regañar a Nadine.

– ¿Si te crees tan buena por qué no lo haces tú, Helga? – pregunta Rhonda cruzándose de brazos y protegiendo a Nadine.

– Bien… ¡PERFECTO! – extiende la mano y Sid le entrega un bate. La rubia mira de reojo con el entrecejo fruncido al "pequeño" Sid (aunque había crecido, seguía siendo de los mas bajitos) le devuelve el mismo bate y espera a que le entregue otro.

– perdona Helga por favor no me golpees – replico con temor Sid, entregándole otro madero.

– parece que Helga amaneció de peor humor Rhonda – comentaba Nadine en voz baja a su mejor amiga.

Negando con la cabeza, Rhonda responde – no lo sé Nadine… después de lo de ayer, tal vez mi humor sería peor que el de ella – esto haciendo referencia a la amarga experiencia que vivió Helga en manos de Wolfgang – recordemos porque estamos aquí.

– Esta va a ser fácil Gerald, puesto que Helga batea como las niñas jajajaja – dice Harold que ahora está como cátcher.

Apretando los dientes y lanzando un gruñido, Helga sujeta con fuerza su bate, mirando con furia al chico rosado y dudando por un instante entre seguir jugando o estrellárselo en la cabeza.

Encogiéndose para cubrirse con su equipo de seguridad, Harold cierra la boca con miedo de hacer enojar más a Helga. Esto obvio no pasa desapercibido para Gerald.

– ¡Helga! Ponte en posición que voy a lanzar.

Golpeando con furia el plato, la chica hace su gorra hacia atrás, frunciendo el entrecejo con rabia – aquí te estoy esperando Geraldo.

Brainy junto con Lila, veía desde la banca la extraña actitud de Helga – ahhh… pensé que Helga ya estaba bien… ahhh ¿Qué paso?

Juntando las manos preocupada, la pelirroja habla en voz baja hacia Brainy – bueno… la verdad no estoy muy segura… cuando pase por Helga después de clases estaba histérica… más que de costumbre… y creo que todo fue por una llamada que recibió Gerald…

Flashback…

Los besos y caricias habían sido cruelmente interrumpidos al entrar una llamada inesperada en el celular de Gerald.

– ¿Pho-Phoebe?

Soltándose de Gerald y poniendo las manos en la cintura, la rubia frunció el entrecejo al escuchar el nombre de la persona que los había interrumpido – ¿Phoebe? Genial, simplemente genial.

Si… veras… – comienza a explicar la joven oriental – voy de regreso a Hillwood… bueno en realidad iba de regreso a Hillwood pero el avión que íbamos a abordar presento dificultades técnicas y bueno… mi equipaje… mmmh ¿recuerdas la maleta que me prestaste?

Gerald giro los ojos hacia la rubia que ya se estaba retirando, caminando furiosa a paso firme como es su costumbre. El moreno se apresuro a alcanzarla y la toma de la mano, sin soltar el celular – si… ¿Qué paso con ella?

En respuesta, Helga aventó lejos la mano del moreno, dirigiéndose de vuelta hacia la salida pero el chico rodeo una vez más su cintura, abrazándola hacia él.

si bueno… se equivocaron y mandaron mi equipaje en el vuelo anterior y… veras… todas las maletas tienen mi nombre, pero solo la tuya muestra una dirección y me aseguraron que una vez llegando a Hillwood las iban a mandar – al otro lado de la línea, se escucha un pequeño suspiro por parte de la pelinegra –… van a llegar a tu casa.

Quedando en silencio, el moreno dio un largo suspiro tratando de encontrar la solución de su predicamento con respecto a esto – permíteme un momento – tapa el micrófono del aparato y suelta a Helga que una vez más intentaba salirse de su "prisión"

– Helga, es Phoebe… dice que por error mandaron sus maletas a mi casa. Parece que viene de regreso a Hillwood.

– Y casualmente tenía que ser a tu casa ¿verdad? – se gira furiosa cruzándose de brazos.

Tocando su mejilla con la firme idea de calmarla, Gerald se acerca a la chica de dorada cabellera que una vez más voltea la cara – vamos Hel, solo fue un error y tu sabes que esto no es mi culpa.

– ¿ah si? Y dime chico listo ¿por qué no le has dicho a Phoebe que estás conmigo? ¿eh?

Elevando las dos cejas, el moreno se sonroja cuando al fin se da cuenta que le estaba pasando a la rubia – acaso estas… ¿celosa?

Si en aquel momento el moreno hubiera anticipado la reacción de la rubia, jamás hubiera formulado esa pregunta. Alzando los brazos como cohetes al cielo, Helga está a punto de elevar la voz enardecida, pero al último segundo se detiene – ¿sabes qué? está bien… adelante… contesta el teléfono y atiende a Phoebe.

Extrañado ante la respuesta de Helga, no puede evitar preguntar – ¿en serio?

– claro… después de todo para ti ¡ELLA AUN ES TU NOVIA! – al fin reclama la pelirrubia, gritándole en la cara a Gerald e inmediatamente se gira para alejarse de él.

– ¡Demonios No!… ¡Helga espera!

Fin del Flashback.

Volviendo al campo, Helga ya llevaba dos strikes, más sin embargo; todos percibían la ira de Helga por lo que nadie se atrevía a decir nada.

– Oye Rhonda, ¿es cierto que tu prima Paris viene a la ciudad? – pregunta Sheena acercándose a la chica de cabello oscuro, distrayendo un poco a Helga.

Haciendo su larga cabellera a un lado, Rhonda responde – es verdad Sheena, debo admitir que fue muy difícil convencerla, después de todo dejar el glamor de la ciudad de New York ah-ah… pero no viene sola, parece que viene con…

Apretando fuerte los dientes, Helga entrecerró los ojos sujetando con bastante fuerza el bate, mirando con ira al chico cabeza de cepillo.

Gerald lanza la bola y como cámara lenta, Helga toma el madero con todas sus fuerzas sacudiéndolo y resultando en un hit que fue a parar a un ventanal de un viejo edificio, cercano al terreno de juego.

El clamor no se dejo esperar en el campo, puesto que con este hit el equipo de Helga se aseguraba el triunfo – ¡Bravo! ¡Bien hecho Helga! ¡Buen golpe!

La rubia estaba terminando su recorrido de la victoria y antes de llegar a home vio que Gerald se acercaba despacio a ella – Helga… necesito hablar contigo.

– No lo dudo – responde Helga secamente, cambiando su dirección hacia las gradas

Apresurando el paso, Gerald camina al compas de la pelirrubia – En serio Helga… es sobre lo de ayer. Tú sabes que te he estado marcando al celular y cuando fui a tu casa…

Deteniéndose en seco, Helga le muestra la palma de la mano al moreno – para tu tren pelos de espagueti, se exactamente hacia dónde vas y la verdad no me interesa.

Poniendo una mano en su nuca, el moreno intenta de nueva cuenta razonar con la joven rubia – vamos Helga… necesito decirte algo importante… – ruedan los ojos y se percatan que todos sus compañeros estaban atentos, curiosos a lo que Gerald iba a decir –… pero no aquí.

Con manos en la cintura, Helga se voltea pero sus ojos se dirigen a Gerald – tienes un minuto cabeza de cepillo.

Entusiasmado, Gerald se acerca a la banca donde seguía sentado Eugene y toma su bolso/mochila – espera un momento Helga, solo déjame guardar mis cosas – levanta sus pertenencias sin fijarse que estaba abierta la bolsa/mochila, cayendo al piso las tres bolas de repuesto que siempre cargaba.

Poniendo ojos como platos, el moreno se inclina y se pone a estudiar con cuidado cada una de las bolas, cambiando su rostro a uno de mayor preocupación – Oh Dios mío... Eugene ¿de dónde tomaste la bola que me lanzaste?

– De tu bolso/mochila Gerald, como me lo pediste.

– No, no puede ser… – el chico vacía el contenido de la bolsa/mochila y desesperado busca entre sus pertenencias la bola que seguramente le pasó Eugene.

– ¿ocurre algo Gerald? – se acerca Stinky rascándose la cabeza.

– no encuentras una de tus estúpidas bolas de beisbol ¿y qué? No por esto se va a acabar el mundo Geraldo, así que apresúrate que me estoy impacientando – comenta la chica cruzándose de brazos.

Mirando algo incomodo a la rubia, responde – no es cualquier bola Pataki, esa bola de beisbol está firmada por Mickey Kaline.

La pandilla se sorprendió de sobremanera al escuchar esto – WOW Gerald, esa bola debe de valer una fortuna – comenta Stinky con su tono campesino.

– El dinero no es lo que importa Stinky, sino que esa bola… le pertenece a Arnold.

Descruzando los brazos, Helga se gira estupefacta al escuchar sobre Arnold, algo que

Gerald noto, frunciendo un poco el entrecejo y molestándose por eso – si… Arnold me la regalo cuando se fue a San Lorenzo.

– Pero Gerald, esa bola fue a dar directo al hospital del horror – comenta Sheena abrazándose a sí misma por miedo.

– ¿El hospital del horror? ¿Por qué le dicen así? – pregunta Lila poniéndose detrás de Brainy.

Subiéndose a lo alto de las gradas. Sid comienza a dar la introducción – como parte de las leyendas urbanas, la historia de "el hospital del horror" ha pasado de generación en generación siendo Gerald el guardián del relato… cuéntanos Gerald.

– Hace muchísimos años, en la difícil época donde aun no se inventaba el televisor a color, el mismo edificio que esta a nuestras espaldas llego a ser un hospital de excelente reputación, donde solo laboraban distinguidos médicos y especialistas.

– Un día – continua Gerald – llego un joven y apuesto doctor llamado Ernest Cassidy que recién había terminado su especialidad de cirugía y acababa de contraer nupcias con una hermosa colega, la doctora Marie Stone. Todo era felicidad para ellos, hasta que ingreso al pabellón de cirugía una joven enfermera de nombre Alice Whitman que se enamoro perdidamente del guapo y talentoso galeno.

– Algunos dicen que Alice Whitman era correspondida por el médico, muchos aseguran que solo eran amigos mientras que otros mencionan que su trato era meramente profesional. Cualquiera que haya sido la relación entre ellos, había afectado a la enfermera Whitman que termino obsesionada por él.

– Una noche, la joven esposa del doctor enfermo de apendicitis, por lo que necesitaba una cirugía urgente siendo trasladada al hospital donde laboraba su cónyuge. Ocurrió entonces que Alice Whitman estaba de turno nocturno, recibiendo a la paciente y siendo la encargada directa de prepararla para quirófano. Según lo acordado por el mismo doctor Cassidy, las luces de los cuartos de pacientes graves y que necesitaban atención constante debía permanecer encendidas; de lo contrario o la habitación estaba vacía o el paciente ya se encontraba en recuperación. La enfermera aprovecho esto y una vez que instalaron a la esposa del doctor, se acerco sigilosa y apago la luz de la habitación sin decirle a ninguna compañera sobre la nueva paciente, sabiendo lo que esto significaría… dejaría a la doctora Marie Cassidy fuera de su camino.

– Durante el transcurso de la noche, la pobre mujer se la paso llamando al personal de enfermería, lamentablemente el dolor no la dejaba hablar en voz alta – por favor… enciendan la luz… por favor… enciendan la luz…

– A la mañana siguiente durante la entrega de guardia, el doctor Cassidy recorrió junto con los jefes el piso de cirugía, descubriendo con horror que su esposa estaba internada… ya sin vida.

– En el funeral de su esposa, perturbado por saber la verdad, el doctor se puso a revisar mentalmente el personal que laboro esa noche y solo pudo dar con un nombre: Alice Whitman.

– A la siguiente guardia, en la noche; el doctor entro a quirófanos y agarro el serrucho más grande, el que es tan filoso que sirve para cortar los huesos… y se dirigió a la central de enfermería en busca de Alice Whitman – ¿doctor Cassidy?… no por favor… NOOO…

– Después de esto, apago todas las luces del piso de cirugía para que ningún paciente fuera atendido esa noche.

– A la mañana siguiente, el personal directivo del hospital se entero de los trágicos sucesos por lo que acudieron al piso de cirugía en búsqueda del doctor Ernest Cassidy… encontrándolo colgado en el mismo cuarto donde falleció su esposa…

Harold estaba completamente aterrado, comiéndose las uñas y escondido detrás de Rhonda. Lila en cambio permanecía abrazada de Brainy (quien está completamente sonrojado, prestando poca atención al relato) pero sobre todo, lo que llamo la atención de todos fue que Sheena estaba cargando a Eugene – jeje lo siento chicos – comenta el pelirrojo al tiempo de bajar de los brazos de Sheena.

– mph, mph – Gerald aclara su garganta para continuar – pero los extraños acontecimientos no terminaron ahí. Según cuenta la leyenda, los días de cada mes que coinciden con la noche de los horribles crímenes, se escucha una voz que pide desesperada "por favor… enciendan la luz… por favor… enciendan la luz", espantando tanto al personal médico como a los pacientes hospitalizados, orillándolos a cerrar el hospital. Sin embargo el sistema eléctrico nunca ha dejado de funcionar para mantener en paz a los fantasmas del doctor Cassidy y la enfermera Whitman que aun buscan venganza… fin.

Bajo el calor de los aplausos, Helga se adelanta para gritarle a Gerald – Lindo muy lindo… ¡pero qué historia más estúpida cabeza de cepillo! En primera, el hospital cerró porque abrieron uno más grande, en segunda ¿Cómo sabes que aun tiene electricidad? nadie ha entrado allí en siglos, en tercer lugar si los fantasmas se mantienen en paz con la bendita luz ¿por qué entonces buscarían venganza? y por ultimo ¿a quién se le ocurre cargar con esa bola? ¡Solo a un tonto como tu GERALDO!

– Además, ya se está haciendo de noche – comenta Harold temblando, observando fijamente el edificio.

Gerald veía bastante mortificado el edificio, estaba seguro que la bola que entro por el ventanal era la que Arnold le confió. Da un largo suspiro y se gira hacia Helga tomándola de los hombros, dándole un inesperado y fugaz beso en la mejilla sorprendiendo a los presentes – lo siento Helga linda, pero lo que quiero decirte tendrá que ser después… tengo que entrar al viejo hospital y recuperar la pelota de Arnold… y siempre la llevo a los partidos porque siento que me da suerte.

– Yo te acompaño Gerald – comenta Sid, seguido por Stinky – si Gerald, si esa bola es tan importante para ti como para Arnold, no la podemos dejar ahí.

Detrás de ellos se acercan Sheena junto con Nadine y Eugene – Claro Gerald, si es por Arnold cuenta con nosotros.

– Ahhh… también vamos… ahhh… – dice Brainy que camina junto con Lila.

Enarcando una ceja, Gerald mira dudoso a la pelirroja – no te preocupes Gerald, no pienso despegarme de Brainy – responde Lila sin soltar el brazo del chico.

Rhonda se acerca al grupo llevando a Harold casi a empujones – nosotros también los acompañaremos, ¿verdad Harold?

Con una amplia sonrisa, el moreno asiente con la cabeza al ver que sus amigos se ofrecían a acompañarlo en su búsqueda. Todos menos una chica de rubia cabellera que lo miraba de lado.

– aaaay… la verdad tengo mucho miedo… – reclama Harold – pero tengo que entrar con ustedes sino van a decir que soy un gallina ¡Y NO SOY UNA GALLINA!

El grupo de amigos que ya se puso de acuerdo, rueda los ojos hacia cierta rubia que no había dicho palabra alguna – ¿Qué? ¿Acaso tengo monos en la cara?

– Bueno Helga – se le acerca Lila – ¿no piensas acompañarnos? Estoy segura que si tú vienes no vamos a sentir tanto miedo.

– Buena idea señorita perfección, estaba pensando ¿Cómo voy a pasar la tarde del viernes? ¡Ya se! Me voy a meter a un edificio que está a punto de caerse para buscar algo que no me pertenece – dice la rubia en tono sarcástico acomodando las manos en su cintura – pues no lo creo LILA.

Elevando ojos al cielo, Gerald sabía muy bien que si Helga realmente no quería acompañarlos, nada iba a hacerla cambiar de opinión – está bien amigos, será mejor que nos apuremos antes de que la noche nos alcance.

– ¡AASH! De acuerdo – se acerca la rubia abriéndose paso entre todos – pero si encuentro la dichosa bola me vas a deber una, pelos de espagueti.

– si Helga, lo que tu digas – responde el moreno dando un cansado suspiro.

Los chicos se apresuraron a conseguir unas linternas para iluminarse en el interior del inmueble. Entrando por una puerta que seguramente era de lavandería, comienzan a recorrer los pasillos del edificio con el fin de encontrar la pelota de Arnold, caminando lo más cercanos entre ellos por el miedo que les daba las viejas instalaciones.

– Parece que este es el vestíbulo de entrada – comenta Gerald al ver la entrada principal, que detrás de la gran mesa de recepción, colgado en la pared, permanecía un plano de las áreas del hospital así como las rutas de evacuación.

– Excelente deducción, Sherlock – se acerca la rubia, empujando con el hombro a Gerald para poder revisar bien el plano arquitectónico. Esto obviamente desespera al moreno.

– ¿nos podemos apurar? Tengo que llevar a Rhonda temprano a su casa – comenta Harold que ha permanecido detrás de su novia desde que ingreso al nosocomio.

– ¡Harold! ¿No me habías invitado al cine después de…? – los reclamos de Rhonda son interrumpidos por el chico rosado, que le tapaba la boca al tiempo que susurraba al oído.

– baja la voz Rhonda, si salimos vivos de esto te prometo comprarte lo que tú quieras para tu cumpleaños.

Dando un pequeño salto, la pelinegra se sujeta del enorme cuello de Harold – ¡suena estupendo!

– Creo que sufrirá mi bolsillo – comenta el panzón tratando inútilmente de hacer cuentas con los dedos.

Sid se sube a la mesa de recepción para ver mejor el plano – bueno, según la trayectoria del hit que conecto Helga y el ventanal que rompió… y basándome en la perspectiva desde afuera… lo más seguro es que la bola entro a una habitación del cuarto piso, que esta… – acerca la lámpara para buscar las escaleras y mueve su mano para señalar – por allá.

– cielos, ¿en serio teníamos que gastar nuestro dinero en estas tontas linternas? Geraldo no dijiste que aun había electricidad en el edificio ¿Por qué no simplemente encendemos las…?

Como rayo, Gerald, Sheena, Harold, Sid, Nadine, Stinky y Eugene pusieron su mano en la boca de la rubia – no lo digas Helga, puedes despertar a los fantasmas de la enfermera Whitman y el doctor Cassidy – replica Eugene bastante nervioso.

Aventando las manos de todos, la rubia se molesta – ¡ARG! No puedo creer que me haya dejado arrastrar hasta aquí por todos ustedes bola de miedosos… vamos que tengo cosas más importantes que hacer – toma del brazo a Lila y a Brainy dirigiéndose hacia las escaleras.

– Estoy de acuerdo con Helga, será mejor apurarnos para salirnos lo más pronto posible – comenta Nadine acercándose a los demás e inmediatamente siguen a Helga.

Pasada más de una hora, los jóvenes ya habían recorrido todo el cuarto piso, sin encontrar una sola habitación con los ventanales rotos de la parte de abajo como lo había dejado Helga, juntándose en el pasillo.

– ¿alguien pudo encontrar la bola? – pregunta Stinky a sus amigos.

Temblando como maraca, Harold niega moviendo enérgicamente la cabeza – no, se me hace que los fantasmas ya se la llevaron ¡ya vámonos de aquí por favor!

Analizando mentalmente el plano, Gerald se percata de una omisión que cometió Sid – oye Sid, antes de entrar… cuando viste la ventana que golpeo la bola… ¿de pura casualidad tomaste la planta baja como el primer piso?

Todos los ojos estaban puestos sobre Sid – jeje… ups… creo que sí.

– Ahhh… eso significa… ahhh… que la bola esta en…

– ¡que la bola esta en el tercer piso! – responde Harold ya comiéndose las uñas.

Abriéndose paso entre los chicos, la pelirrubia comenta con fastidio – ¿y eso qué? Solo estamos un estúpido piso más arriba, bajemos y terminemos con esto.

– pero Helga… el pabellón de cirugía esta en el tercer piso – responde Sheena que también se junta más al grupo de amigos.

– Amigos, recordemos la razón por la que estamos haciendo esto – Gerald se dirige a paso firme rumbo a las escaleras – ¿Quién me acompaña?

Casi al mismo tiempo, el grupo empezó a desviar la mirada para evitar darle una respuesta al moreno.

– ¿Helga?

Cruzándose de brazos, Helga le voltea la cara a Gerald – ya perdí mucho de mi valioso tiempo en este tonto hospital pelos de espagueti, no pienso pasar ni un minuto más aquí – sin más, la rubia empuja de lado al moreno y baja las escaleras.

– lo sentimos mucho Gerald, pero vamos a esperarte en la planta baja… cualquier cosa nos echas un grito – finalizo Rhonda siendo seguida por el resto de la pandilla que también fueron bajando las escaleras,

Mirando como todos sus amigos descendían a la planta baja, Gerald dio un largo suspiro y se armo de valor – por ti viejo… voy a recuperar esa bola de Mickey Kaline.

Con bastante temor, el moreno bajo al tercer piso, sintiendo como un escalofrío recorría su espalda al leer la entrada del pabellón, pasando un enorme trago de saliva – "Pabellón quirúrgico Dra. Marie Cassidy Stone"

La noche estaba comenzando a hacer su presencia en Hillwood, por lo que Gerald decidió apurarse, iluminándose con la linterna – veamos… ventanal roto, ventanal roto… Dios ¿Cuántos ventanales pueden estar rotos en este piso?

Pasada media hora, ya había recorrido cuatro habitaciones que tenían el ventanal roto, arrepintiéndose de la pregunta que el mismo se había formulado, entrando a la quinta habitación – Dios mio… espero que esta sea la que tiene la… ¡LA BOLA!

Entrando como bólido, el chico estaba a centímetros de tomar la pelota cuando de repente el piso se desquebrajo por la humedad, rompiéndose por completo y solo alcanzo a sujetarse porque un madero desgarro la manga izquierda de su chaqueta – ¡AAAH!

Gerald quedo entre los dos pisos, suspendido solo por la tela de su chaqueta que poco a poco iba rompiéndose – Dios mio… la bola… – para no balancearse mucho, con sumo cuidado estiro el otro brazo y con los dedos alcanzo a tomar otro madero y muy despacio empezó a impulsarse hacia arriba – tengo que… subir…

Por desgracia, el madero en el que se sujeto Gerald también estaba en pésimas condiciones y al agregar el peso extra del moreno, término quebrándose lo que ocasiono que bajara con efecto de péndulo y desgarrara más la chaqueta – ¡Rayos!

Abriendo enorme los ojos, Gerald ya prácticamente estaba paralizado por el miedo, tanto que ya rodaba los ojos hacia abajo para ver sobre que iba a caer, sin poder distinguir nada pues el hospital ya estaba casi en penumbras y su linterna cayó cerca de la bola de beisbol. Un sonido seco, solo el sonido de ropa desgarrándose, que parecía hacer eco en los pasillos fue lo que puso al tanto a Gerald de que ya no habría marcha atrás. Y como cámara lenta sintió el inicio de un fugaz descenso hasta que salió una mano del piso donde estaba y detuvo bruscamente la caída.

Minutos atrás, en la planta baja los chicos permanecían sentados en algunas de las sillas que aun se mantenían de pie, esperando a que el moreno descendiera – me siento mal por dejar solo al pobre de Gerald – comenta Sid llevando una mano a su nuca.

Tomando el brazo de Brainy, Lila comenta preocupada – oigan amigos ¿no creen que ya se tardo? Debería de subir alguien solo para asegurarnos que está bien.

Una vez más, el silencio se hizo presente en medio de los adolescentes. Nadie se atrevía a jugar al valiente y subir a buscar a Gerald.

Algo incomodo, Harold se pone en pie – ¡todos ustedes me dan lástima! Nuestro amigo Gerald esta allá arriba tratando de encontrar algo de Arnold y nadie lo ayuda… ¡está decidido, yo subiré! – finaliza el panzón dirigiéndose en forma valiente hacia las escaleras.

Un fuerte sonido llamo la atención, resultado del fragmento de piso que se desquebrajo, asustando a los presentes.

– ¡MAMAAAAA! – El chico rosado inicia una larga carrera hacia la salida, pero es alcanzado por Sid y Stinky, que lo traen de regreso.

– tenemos que subir…ese ruido se escucho muy fuerte, pareciera que el edificio se fuera a caer, como la última vez que fui a Dinolandia cuando tenía 9 años – puntualiza Eugene.

Cruzándose de brazos, Rhonda le da la razón al pelirrojo – bueno… si alguien sabe de accidentes y caos ese eres tu Eugene.

– ¡Gracias Rhonda!... creo…

Gerald estaba pasmado, casi congelado, pues no sabía a qué le tenía más miedo, si a caer sobre algo desconocido o a esa mano que lo estaba sujetando con fuerza para que no cayera – ¿es… u-u-usted la do-do…?

– ¡Criminal Geraldo no te atrevas a decirlo!

Rondando los ojos hacia arriba, Gerald alcanza a distinguir a la persona que evito su caída – ¿¡HELGA!... pero yo pensé que tu…

Tomando a Gerald con ambas manos, la rubia estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no dejar caer al moreno – ¿quieres callarte? Siento que si hablas te mueves mucho… y vaya que pesas cabeza de cepillo ¿has subido de peso?

Rodando los ojos hacia arriba, el chico busca en forma desesperada algún madero donde se pueda impulsar para poder subir, siendo en vano su búsqueda. Dando un largo suspiro, cierra los ojos – Helga por favor… toma la bola de Arnold.

– ¿QUE ESTAS LOCO?... ¡tendría que soltarte para tomar la bola de Arnold!

– Helga soy más pesado que tu… si nos mantenemos así te terminaría jalando, además la madera está podrida… puede romperse en cualquier momento y tu también caerías.

– ¡No me importa!… ¡AAAH! – Helga se golpea en el piso, puesto que se había levantado un poco para tratar de subir a Gerald.

– ves a lo que me refiero… estoy a un solo piso, no me va a pasar nada…

En un nuevo intento por levantarse, responde – ¡No te voy a dejar ir Gerald! Te voy a subir y nos vamos a ir juntos de este escalofriante lugar.

– ¡SUELTAME!

– ¡NO!

– ¡HELGA!... – analizando la situación, sabía perfectamente que podían caer los dos y estaba dispuesto a todo con tal que la rubia no se hiciera daño. Da un largo suspiro al no encontrar más que una salida –… yo me voy a soltar entonces.

– ¡NO Y DEJA DE INSISTIR! ¡No te voy a dejar ir por nada del mundo estúpido cabeza de cepillo, ni siquiera por Phoebe!

Por un breve momento, el silencio se apodero de la habitación. Gerald se quedo más que impactado ante tal declaración de la rubia, tanto que por un breve instante dejo de ejercer fuerza en el apretón de manos que lo estaba salvando de la caída, resbalando y cayendo de golpe a la habitación inferior – ¡AAH!

– ¡GERAAAAALD! – grita en forma desesperada la pelirrubia, estirando las manos como si así lo pudiera alcanzar. De forma casi inmediata se pone en pie para salir corriendo de la habitación, regresándose solo para tomar la bola y la linterna que el moreno había dejado caer.

– Estoy seguro que escuche unos gritos – Decía Sid a sus amigos que a paso de tortuga, iban subiendo las escaleras.

– Ahhh… Rhonda… cuida a Lila… regreso enseguida…

Rhonda y Lila cruzaron miradas – claro Brainy, aquí esperaremos.

El chico de la graciosa respiración subió hasta el segundo piso, encontrándose a Helga en las escaleras – Ahhh…Helga… pensé que te habías… ido…

Tomando al chico por los hombros, lo sacude como si fuera una lata de pintura en aerosol – ¡BRAINY VE POR AYUDA! Gerald de seguro esta herido.

Afirmando con la cabeza, Brainy se bajo como rayo para conseguir ayuda mientras que Helga se apresuro a buscar la habitación donde había caído Gerald, distinguiéndola por el enorme agujero que tenía en el techo, pues los escombros parecían ocultar al moreno

Con pulso de maraquero, Helga ilumina la habitación, localizando al chico por la chaqueta roja, acercándose lentamente ya sin poder contener las lagrimas – Gerald... Oh Dios mio…

Brainy llega con la pandilla, poniéndolos al tanto de lo que le había expresado Helga y subieron rápidamente en su ayuda.

Aferrándose al cuerpo de Gerald, Helga no dejaba de llorar – Gerald eres tan estúpido, tan idiota, tan imbécil… tonto zopenco… snif… si me hubieras dejado subirte no estarías aquí herido… y todo por mi culpa tarado cabeza de cepillo… si no me hubiera puesto celosa y no hubiera conectado ese hit… nada de esto hubiese pasado… ¡BUAAA!

Inconsolable, la rubia se recarga en el pecho del moreno para poder llorar con libertad, siendo su llanto interrumpido cuando siente como una mano pasa tiernamente por su mejilla limpiando las abundantes lágrimas.

– te dije… que estaría bien… Pataki…

– ¡GERALD! – emocionada da un gran salto sobre el pobre de Gerald, abrazándolo tan fuerte que no solo lo lastimaba sino que estuvo a punto de dejarlo sin aliento.

– ¡AAY! No… tan fuerte.

Separándose de golpe, la rubia de nuevo se volvió a poner nerviosa – Si, si… cierto… cierto… tenemos que llevarte a un hospital.

– Helga…

– Voy a buscar alguna madera para que te sirva como férula… tu solo recuéstate y cálmate.

– Helga…

– ¡Ah sí! Disculpa… antes de eso tengo que ver que brazo te fracturaste – toma una pierna de Gerald y la levanta – ¿te duele?

– ¡HELGA!

Soltando de repente la pierna, Helga se acerca al moreno – lo siento pelos de borrego ¿te lastime?

– Helga… solo recuéstate… aquí conmigo…

Bajando la mirada, el rostro de Helga comenzó a teñirse de un suave carmesí y muy despacio se inclino para ponerse a un costado de Gerald, recargando su cabeza en el pecho y hombro del moreno. Este la rodea con un brazo para acercarla y retirar algunos cabellos que caían sobre su rostro.

Una vez acomodada, Helga se empezó a sentir tan relajada que ni siquiera recordaba en el lugar donde se encontraban. Escuchar su respiración realmente la tranquilizaba y sobre todo saber que se encontraba bien. Estira su brazo para rodear la cintura del moreno, pero al bajar la mano, sintió sobre que estaba recostado Gerald.

– un momento… esto es… ¿una cama?

– si Helga, es una cama.

Levantándose como resorte, la rubia se irrita al descubrir donde había caído Gerald – ¿una cama?... Todo este tiempo que estuve preocupada por ti… y hasta LLORE… ¿y tú has estado acostado sobre UNA CAMA?

Incorporándose despacio, el moreno se toca la cabeza – bueno… la caída me dolió muchísimo, además que aun me duele la cabeza por el golpe de ayer.

– ¡Y una vez más te aprovechaste de la situación Geraldo!

– ¿Chicos se encuentran bien? – se escucha una voz proveniente del piso de arriba, siendo el grupo que se estaba asomando por el enorme hueco – pensábamos que estaban en el tercer piso – comenta Nadine que los apunta con la linterna.

Cruzándose de brazos, la pelirrubia se aleja de Gerald con el rostro enrojecido – estamos bien Nadine, el estúpido de Geraldo se cayó por el agujero donde se están asomando.

– Ahhh… vamos para allá… no se muevan… – comenta Brainy, siendo seguido por los chicos.

Aun sentado en la cama, Gerald se toca adolorido la espalda y la cabeza – en serio Helga, no me estaba aprovechando… la caída fue muy fuerte pero gracias a Dios todavía había una cama en esta habitación.

– Aja si… y las vacas vuelan ¿no? – Responde con molestia, caminando rumbo a la puerta – ¿Por qué rayos se están tardando esos zopencos? – sin darse cuenta, la rubia se recargo en el interruptor de luz y al accionarlo hizo un pequeño cortocircuito en la central de energía, esas con las que siempre cuenta un hospital para cuando hay falla de electricidad. Todo esto resulto en que todas las luces del hospital se encendieran, como si algo "mágico" las hubiera encendido al mismo tiempo.

Poniendo los ojos enormes, Gerald cuestiona a la rubia que ya temblaba como gelatina – ¿Helga?... ¿encendiste las luces?

Se escucharon los gritos de sus compañeros así como el ruido producido del bajar rápido las escaleras, algo que en definitiva puso completamente histérica a Helga – ¡AAAAH! ¡Gerald encendí las tontas luces! ¡Encendí las luces!

Bastante nervioso, Gerald se acerco a la rubia – Helga cálmate, tenemos que salir de aquí – la toma de la mano pero la chica no se mueve.

– ¿ir a donde? Si son seres sobrenaturales zopenco, ¡donde quiera que vaya me van a encontrar!

– Helga por favor… cálmate, que me asustas.

– ¡y con razón pelos necios! ¡TODOS VAMOS A MORIR!

Tomándola de los hombros, Gerald la sacude para tratar de calmarla y como relámpago, recordó lo que hacia Phoebe para hacer entrar en razón a la rubia, sin embargo no se atrevía a darle ese "tratamiento", además que si la bofeteaba seguro seria hombre muerto – ¡HELGA! No me obligues a hacerlo…

– ¡EL DOCTOR Y LA ENFERMERA VAN A VENIR POR NOSOTROS!

– ¡HELGA! Me estas obligando a hacerlo…

– ¡VAN A ENCONTRAR NUESTROS CUERPOS SIN…!

Decidido, el moreno acerco sus manos al rostro de Helga, pero en vez de darle el "tratamiento Phoebe", el chico le planto un apasionado beso. En respuesta, Helga seguía manoteando desesperada, pero al sentir los cálidos labios del moreno posados sobre los suyos, poco a poco se fue calmando, acomodando las manos alrededor de la cintura de Gerald, correspondiendo al beso.

– ¿Quién encendió la luz?

Al escuchar esa voz proveniente del pasillo, los chicos se separaron dirigiendo su mirada hacia afuera de la habitación y la rubia pego un brinco para caer en los brazos del moreno – ¡AAAH!

La figura que ahí estaba no fue reconocida en un principio, porque la lámpara del pasillo parpadeaba mucho. Era la sombra de un hombre bajo con algo parecido a una "bata" y se apreciaba que algo "largo" llevaba en la mano. Su identidad se descubrió hasta que la persona que los sorprendió entro a la habitación – ¿Gerald? ¿Eres tú?

– ¿¡SEÑOR POTTS! ¿Qué hace aquí? – pregunta el moreno al reconocer a uno de los inquilinos de la casa de huéspedes.

– ¿Qué hago yo aquí? ¿Qué hacen tú y tus amigos aquí?– comenta el hombrecito, que traía un impermeable amarillo y un plano de construcción en la mano – ¿Qué no saben que este edificio está programado para su demolición? Van a construir un centro comercial.

– lo sentimos señor Potts, tuve que entrar a recuperar la bola de Arnold.

– pues cuando los encontré no estaban buscando ninguna bola jejeje – responde divertido, moviendo las cejas, con los ojos entrecerrados en señal de complicidad.

Ambos adolescentes se sonrojaron y la chica de cabello rubio se baja de los brazos de Gerald, dándole un pequeño empujón con el codo.

– vamos chicos, será mejor que salgamos de aquí, los ingenieros van a comenzar a trabajar.

Ya van a medio pasillo y Ernie se regresa a apagar la luz – continúen en un momento los alcanzo.

– señor… ¿podría encender las luces?

– Claro señora – vuelve a encender la luz y se da cuenta que en la habitación no hay NADIE – eeer… ¡chicos espérenme!

Una vez afuera, la pandilla se reunió en las gradas del campo donde habían tenido su partido, riendo al escuchar que todos se habían espantado cuando vieron al personal de la empresa constructora.

– jajajaja lo mejor vino cuando Harold estuvo a punto de mojar los pantalones al toparse a la ingeniero con un folder que parecía expediente de enfermería – menciona Stinky.

– Eso no es divertido chicos – comenta Harold con enojo – además Sid grita como las niñas.

– Pues yo estoy segura que los ingenieros fueron muy amables al regalarnos estas yahoo sodas – comenta Lila, dando un trago a su yahoo soda.

– Gracias a que Gerald les narro la historia del "hospital del horror" – responde Eugene, que abre su yahoo soda, saliendo el refresco como si fuera la lava de un volcán y llenándolo por completo de bebida. Todo indicaba que la suerte de Eugene no había cambiado con los años.

– cielos Eugene ¿estás bien? – pregunta Sheena acercándose al pelirrojo.

– Estoy bien – jala su camiseta y la exprime.

– lo que no entiendo es porque es señor Potts se puso bastante nervioso – se preguntaba Gerald al ver que mientras avanzaba en la narración, Ernie mordía más su casco, bastante asustado.

– Si muy interesante… bueno montón de fracasados, será mejor que me vaya a casa – Helga da un largo trago a su bebida, terminándola de un solo golpe y arrojando la botella a un recipiente de reciclaje – nos vemos.

De inmediato, Gerald se acerca a la rubia – Helga, quedamos en que íbamos a hablar.

Acomodando manos a la cintura, la rubia le desvía la mirada – no cabeza de cepillo, TU quedaste en hablar conmigo y YO te di solo un minuto de mi tiempo… ¿y qué crees? ese minuto tiene como tres horas que se acabo.

Ambos se giran al escuchar como sus amigos "torpemente" se iban despidiendo – bueno yo me voy – yo también Sid – Harold quedaste de llevarme al cine – Eugene tenemos que ir a la farmacia – Ahhh Lila… te llevo a tu casa… – nos vemos Helga, Gerald – esto para poder dejar a los "novios" a solas.

– ¿ves? Ya es tarde cabeza de cepillo, será mejor irnos a nuestras respectivas casas – la rubia inicia su marcha con la firme intención de alejarse del moreno.

– Sobre las maletas… llegaron esta mañana – menciona Gerald obteniendo la atención de Helga.

– ¿y? ¿Viste a tu dulce noviecita Geraldo? – pregunta con amargura, empuñando las manos.

– Helga, Phoebe también es tu mejor amiga y no… no la vi.

Volteándole la cara, Helga reanuda su marcha – cuando la veas, salúdala de mi parte cabeza de cepillo.

Acelerando el paso, Gerald alcanza a Helga – no la vi porque yo no lleve las maletas Helga, le pague un taxi a James y él se encargo de eso.

Sorprendida ante el comentario, la rubia se gira rápido mirándolo incrédula – ¿co-como? Pe-pero ¿Por qué? Esta era una oportunidad única para poder hablar y reconciliarte con ella.

– Puede que tengas razón, pero si me reconcilio con Phoebe, no podría hacer esto – toma la mano de Helga y se apoya en una rodilla – Helga Geraldine Pataki… este… bueno…

Con una sonrisa nerviosa y el rostro completamente rojo, Helga no podía creer lo que intentaba decirle el moreno – ¿Geraldo? ¿Acaso tú te me estás…?

– por favor… que esto no es fácil… mph, mph, mph… – da un largo suspiro y cierra los ojos – Helga… ¿quieres… ser mi novia?

No muy lejos de ahí, un conocido repartidor de periódicos y apostador estaba tratando de abrir una maleta que había llegado en el transcurso de la tarde, a cierto domicilio.

– Estoy seguro que con este desarmador se va a abrir el candado – comentaba Oskar.

– ¡Kokoshka! Pequeño delincuente deja ahí – reclama el señor Hyunh.

Desde el fondo del pasillo, se abre la puerta del baño y aun con pantalones en mano, sale el abuelo Phil – ¿Qué está pasando aquí?

Levantándose del piso y empujando al señor Kokoshka, el señor Hyunh toma una de las maletas que habían llegado – abuelo qué bueno que llega, en la tarde mientras no estaba llegaron estas maletas, solo que Kokoshka las recibió y las tenía en su habitación, gracias a Dios llego Suzie y las saco.

Ajustándose sus pantalones, se acerca a revisar las maletas – ¡no puede ser!… si estas maletas son de…

Brincando por todo el pasillo y vestida como porrista, la abuela grita con júbilo la gran noticia a los miembros de la casa de huéspedes, que poco a poco se iban juntando – ¡De Arnold, de Arnold!... ¡Arnold vuelve a casa!

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ConTinUarA...

Bueno al fin Gerald ha tomado una decisión... ¿Qué le responderá Helga? Lo que le dijo Helga en el interior del hospital fue bastante revelador, ¿será que le dirá que si? Y Arnold también ha llegado a la ciudad, ¿le dirá algo a Gerald cuando se entere de esto? y sobre todo, ¿Qué le dirá a Helga? Bueno amigos nos vemos en el siguiente capítulo… y no olviden encender las luces jeje chao.

MaRyMoRaNTe:)

Mimi Star: Hola amiga, me dio gusto (y un poco de risa) saber que a cada rato checas tu correo esperando una notificación de mi fic. REALMENTE ME LEVANTAS EL ANIMO AMIGA ;). Con respecto a Phoebe, la oriental quiso poner "en orden" sus prioridades sin darse cuenta que estaba cometiendo un grave error. Gerald como has leído, va muy en serio con Helga, la cosa es que ahora que salga Arnold ¿Qué pasara? Obvio Phoebe no se va a quedar atrás y bueno. Ya sabes espero tu Review y te mando un gran abrazo. Por cierto la vez pasada si fuiste la primera en dejar Review :P

ekida: ¡Hola amiga! Espero que te guste también este capítulo y ya sabes que sigo esperando el dibujo del beso eeeh. A ver si yo lo hago la semana que entra :P. Saludos amiga nos vemos en Devian :)

Yukime Hiwatari: ¿Cómo? ¿Dejaste un Review? ¡Te voy a dar una paliza! Jajaja es broma :P. Con respecto a tu Review, tienes razón, por desgracia ambos vienen de una relación triste y fracturada y como dices sin querer terminaron juntos. Arnold y Phoebe tendrán que hacer mucho si es que quieren recuperar a su expareja. Gerald por fin se le declaro a Helga, solo falta saber la respuesta de la rubia… aunque ahora se va a presentar Arnold y las cosas se pueden poner peor. Por cierto, tienes mucha razón en dos cosas ¿Por qué Phoebe no le conto a Helga que corto con Gerald? Y como que algo más paso entre Helga y Arnold (en serio que eres muy observadora) a lo largo de la historia te enteraras de eso jiji. Te mando un enorme saludo :)

SandraPullman-Pataki: Hola amiga gracias por la felicitación. Me da gusto que te haya encantado el capitulo y si, tuvo de todo jejeje. Lo que dices en tu Review es verdad, la relacion entre ellos comenzó "por accidente" y con el paso del tiempo se fue haciendo más fuerte su amistad hasta que sin darse cuenta, esa amistad cambio haciendo el sentimiento más profundo. Ahora, como has leído, Gerald ya se le declaro a Helga, solo falta la respuesta de la rubia… y ver como Arnold y Phoebe toman el posible noviazgo de sus exnovios y mejores amigos. Te mando un gran abrazo junto con un agradecimiento por tomarte la molestia de leer y dejar el Review. Espero pronto tu próximo Review :)

La historia "Rosas Rojas" fue escrita por hikaruchiba, otra escritora que me tiene encantada con sus Fanfic y esa historia en especial es tan bella como trágica.

Princess By Poetry: Hola amiga, como puedes leer, Gerald le ha pedido a Helga que sea su novia. ¿Qué le contestara la rubia? Espero que le diga que si, aunque Arnold ha llegado a la ciudad… y ahora que harán. No olvides dejarme Review diciéndome que te gustaría ver ;) estaré esperándolo.

hikaruchiba: Holaaa amiga… siii esos dos están muy juntitos y no solo puede llegar a interrumpir Phoebe, sino también Arnold porque como dices… "aun falta mucho por resolver" Sera que Helga le dirá que si a Gerald. ¿Tú qué opinas? Te mando un gran saludo y un abrazo y espero que sigas dibujando :)

rickhunter17: Pues ya llego Arnold a la ciudad amigo… y ni idea tiene de lo que se va a encontrar jajajaja. Te mando un gran saludo y espero que sigas leyendo y dejes Reviews :)

mari3304: Hola amiga… entonces ¿todavía te tengo en las palmas de mi mano? Jajaja ay amiga tú también me das bastantes ánimos :) sobre todo porque ya hablaste con Phoebe y como siempre, trato de responderte con sus argumentos científicos y "bien pensados" pero NO, mari3304 la pone en su lugar y la obliga a que tome cartas en el asunto al igual que Arnold. Bueno amiga, nos vemos ya sabes espero tu Review y espero que te guste este capítulo :)

Sams Brok: Hola Sams Brok, si recuerdo muy bien cuando comentaste que un momento como este no lo soportarías, pero ya ves, sin querer el amor está surgiendo entre ellos (y por lo que leí, te dejo impactada el beso repentino que le dio Gerald a Helga, ¿será que el moreno ya no pudo resistir la tentación de besar a su mejor amiga?) y la escena del balcón fue muy romántica. ¿Qué le responderá Helga? ¿y Arnold que hará cuando se entere? ¿Tú qué opinas Sams Brok? Jejeje te mando un gran abrazo y espero tu Review.