Echadle un ojo al capitulo anterior. He añadido cosas que faltaban. Lamento haber tardado tanto en continuar con el fic, pero han ocurrido bastantes cosas en mi vida común que requerían mi atención. Ya sabéis el proceso si queréis más. Dejadme reviews nn

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La siguiente semana fue muy interesante en Sky High. El lunes comenzó con un silencio antinatural por sus pasillos.

Los hábitos sociales adolescentes imponen que los sucesos recientes sean comentados hasta la náusea. En el caso de no existir sucesos recientes, estos deben construirse a partir del más mínimo detalle reseñable, engordándolo hasta que alcanza las dimensiones de una noticia digna de portada nacional, o que pase a engrosar las filas de las leyendas urbanas. La construcción que se establece alrededor del punto de anclaje suele tener poca consistencia, pero una buena dosis de pintura disimula todo defecto. Dicha tarea ocupa la mayor parte de rutinas que impliquen comunicación entre adolescentes. Por ello, la riada de alumnos que se esparció ese lunes por los pasillos de Sky High parecía irreal, como si le faltase una de sus dimesiones, concretamente la sonora.

Los estudiantes se cruzaban y esquivaban por los pasillos con el roce de telas y chirridos de zapatillas como única banda sonora. En las aulas los profesores se sintieron más observados que nunca al no tener que clamar por la atención y el silencio. Y, por fin, cerca del medio día, sucedió lo que esperaba la directora Powers.

El silencio cobró entidad propia y empezó a pesar sobre todas las mentes pensantes de Sky High, como un ente vivo que leyese y juzgase a cada uno de los que paseaban bajo él. Muchos sitieron el picor de la inquietud sacudiéndolos, como si compartiesen habitación con un vecino desagradable que los observase sin pestañear. Pero en realidad era el encontronazo frontal con su propia conciencia, y juicio, ahora que nada podía distraerlos de ella.

Hubo una zona del pasillo que resultó interesante a todo lo largo de la mañana. Ciertos alumnos la esquivaban compulsivamente, como si hediese. En cambio, otros se aglomeraban alrededor con gesto reflexivo. Se trataba del tablón de anuncios. Expuestas en él estaban las listas de los alumnos por niveles. Al lado de cada nivel habían colocado dos listados en blanco encabezados por los títulos "Equipo 1" y "Equipo 2". Con esas simples hojas de papel los profesores habían declarado sus intenciones. Esperaban que los alumnos formasen por sí mismos equipos mixtos sin intervención adulta. Y el silencio fue como un blindaje... No pudo haber intentos de negociación, persuasiones ni extorsiones. Cada ente individual de Sky High optó por los grupos que se estaban formando atendiendo sólo a lo que sus mentes podían explicarles. Los curritos Jimmy Law y Terry Madison, encabezaron la lista del Equipo 1 de primer curso.

Layla dudó un poco. A pesar de desear estar junto a sus amigos de siempre, la idea de que debía empezar a confiar en sí misma y a salir de la burbuja de protección en la que nadaba la tentaba. A pesar de todo, optó por apuntarse junto a los demás al equipo 2 para no desairarles o que considerasen su gesto un rechazo o insulto.

En el camino habitual hacia su taquilla, Layla se cruzó con estudiantes silenciosos y reflexivos, los mismos que la hubiesen sometido a cualquier intento de humillación en circunstancias normales. Layla entendía por qué la directora había impuesto aquel castigo. Lo que algunos habían llegado a hacer con la palabra en Sky High había sido terrible. Lo que debería haber sido comunicación lo habían pervertido hasta darle la forma de un arma con la que atacar como perros rabiosos a todo lo que les rodeaba ante el temor de ser atacados a su vez. Tal vez por eso Layla se sentía tan a gusto en aquel ambiente. A lo largo del día había sentido como si el silencio se uniese a ella en una perfecta simbiosis, como un pez en su mar.

Vio a Warren caminando en sentido contrario. Llevaba su mochila al hombro y su actitud de "déjame en paz a menos que quieras morir rápido" habitual en él se vislumbraba entre los mechones de cabellos que velaban sus rasgos. Layla no lehabía visto en todo el fin de semana y el enlace entre ellos había acabado de debilitarse. Ya no podían escuchar sus pensamientos mutuamente. Pero era un silencio que ambos necesitaban. La mirada de él tropezó con la de Layla y ella le sonrió, sin ni siquiera planteárselo, no sólo son su rostro, sino con todo su ser. Entonces, por un breve instante, la mirada adusta de Warren perdió todo vestigio de agresividad y sus rasgos esbozaron una sonrisa para ella. El universo de Layla confluyó hacia aquel gesto y todo a su alrededor dejó de tener importancia. Pero entonces Warren devolvió su mirada y atención al mundo que los rodeaba y su breve dedicatoria se esfumó como si jamás hubiese existido. Por el pasillo siguió avanzando aquel inadaptado social y aspirante a delincuente que todos conocían por "Warren Peace".

Ese mismo día se iniciaron los entrenamientos después de las clases. Se debían realizar turnos para ocupar el espacio del campo mientras el resto del instituto observaba las evoluciones "deportivas" de sus compañeros desde las gradas. En principo los equipos se crearon por cursos, sin atender al nivel de los poderes. Penny se demostró ser una inútil completa. No sabía hacer trabajo de equipo. Era incapaz de coordinarse con los demás al estar acostumbrada a depender sólo de ella y sus otros yos, pero sus poderes, aparte del de multiplicarse eran inexistentes.

Al final de la joranda, Larry fue mandado con los de segundo curso dada la extrema gravedad de sus capacidades y Warren lo celebró. Larry se centró en él, y Warren tuvo una excusa para desahogar la agresividad que llevaba reprimiendo tanto tiempo sabiendo que cualqueir golpe o llamarada rebotaría en ese cacho de roca con patas.

En los siguientes días, los encontronazos entre Peace y Larry se hicieron cada vez más impresionantes. Desde las gradas, algunos chicos empezaron a animar sus acciones. Y Amanda, en el mismo equipo que Larry, se dedicó a regalarle las jugadas a Peace y a lanzarle miradas insinuantes cada vez que él pasaba cerca de su posición. Pero parecía que él solo tenía ojos para su rival.

Y por fin sucedió el jueves. Fue durante una jugada en la que un compañero de Larry trató de pasarle la bandera. Warren corría para interceptarla y Larry lo detuvo a su estilo, interponiendo una mole de granito en forma de brazo en su trayectoria. Warren fue catapultado hasta el otro extremo del campo y su caída fue tan violenta que hubo un grito unánime en las gradas al presenciarlo. Y entonces, Larry soltó la bandera y se dirigió hacia donde había caído Peace. Él ya se estaba incorporando. La inmensa mole de Larry lo ayudo a ponerse en pie y parecieron intercambiar unas palabras. Finalmente Warren se volvió hacia el árbitro del partido y alzó el brazo para indicar que estaba bien. Hubo un silencio de expectación en las gradas que acabó desembocando en aplausos. La directora Powers sonrió satisfecha.

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Warren aprovechó que no tenía turno en el restaurante esa tarde para darse una buena ducha en el vestuario y contar los moratones que tenía. El agua caliente tendía a despertar todos los pequeños dolores que la adrenalina del partido camuflaba. Era ridículo pensarlo, pero los partidos le sentaban muy bien, sobretodo si jugaba Larry. Era el hermanito pequeño que siempre habría deseado tener, alguien con quien desahogarse, con quien jugar duro. Era genial.

Warren se secó y se puso los pantalones antes de salir hacia el vestuario. Oyó la puerta abrirse y dedujo que se trataba de alguno de los otros chicos así que se llevó una sorpresa mayúscula cuando se volvió y se encontró de frente con Amanda Jinx. Sonreía.

-Se supone que no puedes entrar aquí...

A Warren le quedaron claras sus intenciones cuando le enlazó los brazos al cuello y lo besó. Era una chica con ganas de jugar... Bien. Él soltó la totalla, puso las manos en las caderas de ella y devolvió el beso.

Amanda de inmediato pasó las manos a los hombros de él y a su pecho, sin cejar en sus besos, y Warren trató de estar a la altura. Pero de inmedito supo que algo no iba como debería. Estaba respondiendo de manera mecánica.

Me falta algo...

Deslizó las manos bajo la camisa de ella, y recorrió la suavidad de la piel de su espalda en una caricia ascendente hasta que topó con el cierre de su sujetador.

¿Como debe soltarse un cacharro de estos?

Ella se apartó un momento y se quitó la camisa. Parecía que Amanda iba a por todas. Warren no pudo evitar alzar las cejas por la sorpresa.

-No me conviene que te encuentren conmigo aquí. Llevo varias amonestaciones encima.

Ella rió.

-No te encontrarán. He colocado un campo de fuerza en la puerta. No se abrirá a menos que yo lo decida. Además... Tenemos un buen rato hasta que vengan los jugadores de primer curso.

-Dominas los campos de fuerza... Así que me estabas regalando las jugadas.

-Por supuesto, tonto.

Ella volvió a besarlo y cuando los dedos de Peace llegaron al cierre del sujetador se detuvo un momento para murmurar en el oído de él.

-Es un corchete...

Warren peleó unos instantes con el artilugio hasta que logró soltarlo y esa sensación de estar actuando de manera mecánica volvió a asaltarlo. Era como si se observase realizar esas acciones a sí mismo, como si no participase totalmente de ellas. Su cuerpo reaccionaba a expensas de él, pero su deseo no acababa de acompañar a todo aquello.

Me falta algo...

Debería haber sentido un cosquilleo de deleite, haber sentido placer sólo por estar con ella.

Haber sentido... Más... Me falta algo...

Entonces se percató de que la estaba comparando con Layla, con todo lo que había sentido estado tan solo junto a Layla. Warren cogió de los hombros a Amanda y la apartó con suavidad.

-Me voy a meter en problemas, Amanda. Es mejor que lo dejemos para otro momento.

Ella sonrió y se apartó de él para que su sujetador cayese definitivamente al suelo. Warren bajó la vista del rostro de ella a sus pechos. Eran atractivos, no podía negarlo y de inmediato quiso comprobar su tacto.

-¿Estás seguro?- preguntó ella.

Él se obligó a coger aire y el breve lapso que tuvo lo aprovechó Amanda para abrazarlo y que sus pieles desnudas se tocasen. Las manos de Warren se movieron a expensas de su voluntad hasta la curva de los pechos de ella.

Nunca imaginé que algo así me iba a pasar a mí.