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XI – Ragnarok

Thor se dejó caer sobre la banca de los vestidores, sintiendo como si el mundo entero hubiese decidido caer sobre sus hombros, iban perdiendo, por siete puntos, pero a fin de cuentas perdiendo.

- Anímate ricitos – dijo Tony dándole una palmada en la espalda – hemos salido de peores.

Era una mentira, Thor podía darse cuenta de inmediato, pero aun así agradeció profundamente que tanto Tony como el resto de los aesir parecían apoyarlo, aun pese al patético resultado del juego.

Y es que, pese a que aquel día se celebraba el Ragnarok, y que estaba jugando el partido que podía definir su futuro, sólo podía pensar en una sola cosa, en la relación oculta de su viejo con Laufey, solo recordar las palabras de su madre en el mausoleo le provocaban arcadas.

Apretó los puños con fuerza, vaya con su padre, toda su vida le había enseñado, repetido hasta el cansancio que debía mantenerse lejos de los homosexuales, es más, gracias a él desarrolló un odio ciego y absurdo por la comunidad gay.

Aquello le enfurecía, aunque no sabía a quién dirigir aquella ira, a su padre por engañarlo, o a él mismo, por creer en todo lo que él decía, por dejarse manipular con tanta facilidad.

Perdido en sus pensamientos no se dio cuenta cuando los vestidores quedaron silencio, de súbito el equipo entero había desaparecido, solo una figura se mantenía altiva y prepotente en el centro de aquella habitación.

- Padre – dijo Thor con tono hastiado.

- También es un gusto verte chico – respondió el otro a modo de saludo.

Ambos quedaron en silencio por algunos segundos, afuera, Thor podía escuchar a los aficionados en las gradas, comprando bebidas y chatarra para comer, aún quedaban al menos diez minutos para que terminara el medio tiempo.

- Y dime – dijo Odín mientras paseaba alrededor de los vestidores - ¿Qué se siente?

Thor levantó una ceja interrogante.

- Perder, ¿Qué se siente ser derrotado? – Odín se sentó cerca de él – jamás he sido vencido, así que me causa curiosidad.

- No sé a qué viniste – el rubio se levantó de golpe acercándose a la puerta - pero será mejor que te vayas.

- Te dije que esto iba a suceder, que ibas a fracasar.

Thor lo miró fijamente, dispuesto a asestarle un puñetazo.

- Pero no tiene que ser así – sacó una cigarrera de su bolsillo – quien controla Yggdrasil lo controla todo, eso ya deberías saberlo.

- No me interesa – espetó el rubio – puedo seguir mi vida sin Yggdrasil, sin tu fortuna.

- No lo dudo, pero – una sonrisa siniestra cruzó por sus labios – ¿y tus amigos allá afuera? ¿También pueden hacerlo?

La furia de Thor se disolvió de golpe.

- Ganar este partido, el glorioso Ragnarok – Odín se puso de pie nuevamente, retomando el vaivén por el cuarto – significa todo para ellos, becas, prestigio, un asiento en la mesa directiva de Yggdrasil, un puesto en equipos profesionales.

Al ver el efecto de sus palabras la sonrisa de Odín se hizo mayor.

- ¿Qué decides? – soltó el humo del cigarrillo despacio, disfrutando de las reacciones de su hijo - ¿dejarás que tu egoísmo arruine la vida de todos esos chicos? No es mucho lo que pido Thor, solo quiero que tomes el lugar que te corresponde en la mesa directiva, a cambio, te ofrezco la victoria sobre Vanaheim.

- ¡Podemos ganar! – estalló finalmente el rubio – ¡No necesito de tus tretas y artimañas!

Odín lo alcanzó con dos pasos, sujetándolo por la camisa lo acercó hasta el bruscamente, Thor podía percibir el aroma del cigarro.

- No hijo, no puedes, no van a ganar porque no tienes la capacidad de liderar a este equipo – lo apretó más fuerte – piénsalo Thor, ¿cuándo has hecho algo, una sola cosa, sin mi apoyo? Haz llegado hasta este punto porque he allanado el camino para ti, he quitado y destruido cada obstáculo, por mínimo que fuese.

Odín lo soltó finalmente, se reacomodó el saco y finalmente se dirigió hacia la puerta.

- Un solo gesto de tu parte y me encargaré de que todo salga bien, para ti… y tu patético equipo.

Cuando el hombre salió Thor sintió que el mundo caía sobre sus hombros, se desplomó en la banca más cercana, hundiendo el rostro entre sus manos.

- Tiene razón – murmuró mientras intentaba recuperar la calma– no puedo hacerlo, no puedo….no puedo….

- ¿Y? ¿Qué piensas hacer?

Una voz familiar lo obligó a levantar la mirada, apoyado en la pared Loki lo miraba con un dejo de tristeza y comprensión.

- ¿Estabas escuchando?

Loki asintió, cerrando la puerta tras de sí se acomodó al lado del rubio.

- Todo ¿y sabes algo? – Loki esperó hasta que Thor alzó la vista hacia él – mereces perder.

La reacción de Thor fue como un estallido de dinamita, sujetando a Loki por la camiseta lo estrelló contra los lockers cercanos.

- ¡Más vale que te retractes Laufeyson! ¡Hazlo! – dijo levantando el brazo.

- ¡No! – respondió el otro, sin siquiera inmutarse ante la posibilidad de que Thor le diera un puñetazo - ¡No voy a retractarme porque tengo razón! ¡No eres más que un cobarde!

- ¡Cállate! – el puño de Thor se incrustó en la puerta metálica pero el moreno permanecía impasible – No sabes nada…

- ¿Ya terminaste de auto compadecerte? – preguntó mientras se zafaba del agarre – tienes razón, hay cosas que desconozco, pero, sé que el equipo confía en ti, y que los he visto entrenar arduamente, al grado de la extenuación sin escuchar un solo quejido de su parte. Pueden ganar Thor, lo sabes, todos allá afuera lo saben.

- No estoy seguro Loki, escuchaste al viejo, si perdemos….

- ¡No van a perder! – Loki tomó entre sus manos el rostro de Thor - ¡Mírame! Son el mejor equipo que Asgard ha tenido en décadas, sólo….confía….

- ¿En serio lo crees?

- Lo creo – dijo sinceramente – no dejes que tu padre gane, demuéstrale que se equivoca.

- Tienes razón – aceptó finalmente el rubio – ya es hora de que alguien le enseñe una lección al viejo.

Thor se puso el casco nuevamente, casi al tiempo que se escuchaba el fin del medio tiempo.

- Thor - el rubio volvió la vista para mirar al moreno que extendía un puño cerrado hacia él - ¡Aesir!

- ¡POR LA VICTORIA! – dijo chocando el puño con el de Loki.

Pasaron algunos minutos antes de que Loki saliera de los vestidores y regresara a su asiento en las gradas, cuando se sentó Fandral le ofreció una lata de gaseosa sin siquiera mirarlo.

- ¿Molesto? – preguntó Loki dando un trago a la bebida de naranja.

- ¿Quieres que te conteste? – respondió el otro, con la mirada fija en el campo – que quede una cosa clara Loki, solo estoy aquí por lo bien que se ve Steve con ese uniforme, nada más.

- Fan… - esperó hasta que el otro volvió el rostro – gracias.

- Claro, todo sea por verlos en esos pantalones tan ajustados.

El resto del partido fue lo que se podría catalogar como de infarto, aun sin saber realmente la mecánica del juego, Loki veía los puntos en el marcador acercarse, empatar, y luego separarse por distancia de uno o dos.

Para cuando quedaban apenas unos minutos en reloj, Thor, después de un fantástico pase lanzado por Tony, anotó el touchdown que les dio la victoria, el estadio entero estalló en gritos y aplausos, y muchos de los aficionados saltaron al campo para abrazar al victorioso equipo.

Loki estuvo tentado a hacerlo, pero cuando vio un torbellino de cabello chocolate entrando al campo se quedó petrificado en su asiento, cuando Foster saltó a los brazos de Thor para darle un apasionado beso, fue cuando recordó todos los eventos de días pasados, en especial la pelea que Fandral y Thor tuvieron afuera de su habitación.

- Vámonos.

Eso escuchó decir a Fandral, o quizá solo lo imaginó, pero cuando menos se dio cuenta ya se encontraban afuera del estadio y caminaban apresuradamente hacia el pabellón acuático, aun cuando faltaba más de una hora para sus pruebas.

Fandral tenía el "te lo dije" en los labios, pero decidió permanecer en silencio.

Atravesaban el estacionamiento cuando vieron un Venom GT aparcando, un joven, que más bien parecía una montaña, bajó del auto, sus ojos ámbar recorrieron el entorno hasta situarse en Loki y Fandral, el segundo lo miró de vuelta para finalmente sonreírle.

- Algrim Kurse – dijo caminando hasta él y estrechando su mano con fuerza – ¿Qué te trae a Asgard?

- Guardaespaldas – dijo una voz aterciopelada desde el interior del auto.

El joven que bajó era alto, de piel y cabello tan claros que Loki pensó que podría ser albino, Fandral se acercó al recién llegado, abrazándolo efusivamente.

- ¡Mal!

- Siempre es un gusto verte Fandral – le sonrió ligeramente.

- Diría lo mismo – respondió el otro – pero no creo que hayan venido desde Svartalfheim solo de visita, ¿qué hacen aquí?

- Vinimos al Ragnarok desde luego – respondió Kurse con orgullo – este año será difícil que los Jotun se queden con la victoria.

Loki, que permanecía a una distancia prudente levantó el rostro al escuchar la mención de los Jotun, no había forma de que Kurse fuese nadador, con esa complexión más bien podría ser jugador de americano o luchador, sin embargo, Malekith era otra historia, desde donde estaba parado podía ver las líneas bien definidas de sus músculos y su cuerpo esbelto.

- Vamos Mal – dijo Fandral entre risas – sabes que no pueden ganarnos, Svartalfheim no tiene un equipo tan fuerte.

- Hemos entrenado mucho, este año no se las pondremos tan fácil.

- ¡Eh! – gritó Fandral para llamar su atención - ¿ya escuchaste lo que dijo?

Fue hasta ese momento que se percataron de la presencia de Loki, Malekith fue el primero en acercarse.

- Loki Laufeyson – dijo con voz suave, como si saboreara su nombre – las fotografías en los diarios no te hacen justicia, eres mucho más impresionante en persona.

Se inclinó para alcanzar la mano del moreno, depositando un beso en el dorso.

- Yo…eh….mucho gusto…. – respondió Loki, sintiendo como los colores le subían al rostro.

- Malekith – terminó el otro – y él es Kurse.

El aludido levantó una mano gigantesca a modo de saludo.

- Ahora entiendo porque Fandral decidió marcharse de nuestra escuela y venir aquí – Malekith recorrió a Loki de pies a cabeza, con una mirada tan intensa que éste se sonrojó de nuevo.

- Si bueno – intervino Fandral – seguro que tienes que prepararte para las pruebas, y nosotros también.

- Fandral – dijo Malekith - ¿recuerdas lo que solíamos apostar en el colegio?

Fandral volteó tan rápido que Loki alcanzó a escuchar como su cuello crujía, el rostro de su amigo se había tornado pálido y sus labios formaban una línea tensa.

- Ni lo pienses.

- Vamos Fandral, solo es una apuesta amistosa – una sonrisa perversa se formó en sus labios – a menos que no estés convencido de tus capacidades.

El rubio ignoró la puya y tirando de la mano de Loki comenzó a alejarse.

- O que seas un cobarde.

- ¡No es un cobarde! – dijo Loki indignado – no sé de qué va todo esto, pero te aseguro que puede ganarte con los ojos cerrados.

La sonrisa de Malekith se hizo más grande.

- ¿Aceptas entonces?

Fandral no dijo nada, simplemente asintió con suavidad, echó a andar hacia el pabellón con Loki pisándole los talones, dioses, ¿cómo iba a explicarle el lío en el que se habían metido?