Capítulo #11
Palabras Sin Pronunciar
Antes de que ningún otro de los presentes tuviera tiempo a reaccionar, otra silueta apareció en la habitación y la temperatura del lugar disminuyó considerablemente (aún más ^^U).
-Zellas, ¡Qué sorpresa!. Hace mucho que no venías a visitarme.-
-Sabes que detesto el clima frío.-
-Bien, ¿Y a qué debo el honor de tu presencia?.-
La Señora De Las Bestias rió irónicamente. –Dy-chan, Dy-chan. Dy-chan, siempre tan ocurrente. ¿Tú crees que es de nobles andar por ahí secuestrando sirvientes?.-
-Pues Zellas querida, permíteme informarte que fue ella quien aceptó quedarse con nosotros.-
Zellas caminó unos pasos hacia donde se encontraba Ame y le puso una mano sobre el hombro. –Pero vaya que ésta vez me has sorprendido Dy. Mira que usar artimañas tan sucias para lograr tus metas.-
Ha Ou esbozó una sonrisa maliciosa. –El fin justifica los medios. Pero aún así, te demostraré que no he perdido mi sentido del honor. Haz lo que esté en tus manos para recuperar a la niña, si es que puedes...-
Un taconazo en el helado suelo hizo saltar al resto de los testigos. -¡¿Pues con quién crees que estás hablando?!. ¡Ame-chan es mi sacerdotisa y sé que ella jamás me traicionaría.-
Sherra soltó una risita. –Ilusa...-
Ame que al fin había reaccionado, se apartó instantáneamente de Zellas poniéndose en guardia. -¡No quiero escuchar ninguna palabra tuya!. ¡Tú y Xelloss, los dos son unos asesinos!.-
Juu Ou parpadeó confusa y luego dirigió su mirada hacia su sacerdote general, que a su vez miró al suelo.
-Pero Ame-chan, ¿Por qué...?-
-¡¿Por qué?!, ¡¿Y todavía preguntas por qué?!. ¡¡Tú mataste a mi madre!!.-
La expresión de la Dark Lady se tornó aún más confusa. -¿Quién... quién te dijo eso...?.- Y respondiéndose ella misma se giró rápidamente dirigiéndole una mirada feroz al joven que permanecía parado en el mismo lugar. -¡Dynast!.-
-Ehm... Lady Zellas.- Interrumpió Nast. -Ha Ou-sama nada tiene que ver en esto.-
-¿Cómo?.-
-Así es, yo misma te escuché hablándolo con Xelloss la noche en que me hiciste tu sacerdotisa.-
El mazoku de ojos amatista, que al fin parecía encontrarle sentido a las cosas, trató de intervenir. –Ame, creo que malentendiste todo, lo que Zellas-sama y yo hablábamos...-
-No Xel, no te involucres en esto.-
-Pero, mi señora...-
Zellas sacudió la cabeza. –Me temo que es hora de aclarar muchas cosas que debieron ser habladas mucho antes.- Sacudió la cabeza mientras suspiraba. Y miró a Dynast esperando algún comentario por su parte.
-Adelante, sería conveniente que se enterara de una vez de la maravillosa ama que tiene. Pero no demores mucho.-
La joven de piel morena gruñó una vez más, esperó un poco a estar tranquila y volvió a dirigirse a la ryumazoku.
-Escucha Ame, sólo te pido que escuches lo que tengo que decirte. Después de eso, será tu decisión si quieres volver, o quedarte a servir a Santa.-
Ésta vez fue el Rey Supremo quien resopló mientras los demás reían disimuladamente.
Ame asintió, dando así oportunidad a que Zellas comenzara a hablar.
-Ame-chan, tú sabes que hace muchos años, durante la Guerra De Kouma, fue cuando se originaron los conflictos entre las razas de dragones. En aquel entonces, y sintiéndose dueños de todo, gracias a su victoria, comenzaron las guerras entre ellos mismos, todo por conseguir ser la raza más poderosa y dominar al resto.
-Lo sé, todo eso ya lo sé...-
-No Ame, hay cosas que no sabes, déjame continuar por favor. Antes de que todo esto ocurriera, durante la Gran Guerra De La Caída De Los Demonios, a mi me tocó hacer frente a cierta ryuuzoku muy particular. Era una dragón negro, la raza más pequeña y más poderosa de ese entonces.
Tenía unos poderes y una voluntad enormes, capaces de darle pelea a la propia Juu Ou. No sé por cuanto tiempo combatimos, pero puedo decir que jamás me había enfrentado a semejante rival. Al final, la pelea no se decantó por ninguna de las dos partes, además, ambas estábamos exhaustas. Así que gracias a ciertas palabras que intercambiamos durante la batalla, y al desarrollo que esta había tomado al final, decidimos jurarnos lealtad eterna la una a la otra. Cuando te encuentras con un rival de estas magnitudes sólo puedes hacer eso o por el contrario, enemistarse por generaciones hasta que un lado gane.
Y así, cada una nos marchamos por nuestro lado, decidiendo mantener nuestra amistad en secreto, en caso de que se llegaran a presentar problemas con nuestros respectivos clanes.
El nombre de aquella valiente guerrero, era Cirrus Darknight.-
Ame abrió sus mucho sus ojos, sin poder esconder la sorpresa de su rostro. Permitiendo así a Zellas continuar con su relato.
-Al iniciar las guerras entre los dragones, la primera raza a exterminar era la de los dragones oscuros. El resto de ryuus decidieron tomar ventaja sobre ellos debido a lo pequeña que era la raza, además, eran muy pacíficos, lo que menos esperaban era un ataque por parte de los suyos.
Vista la situación, yo le ofrecí mi ayuda a Cirrus, le dije que podía resguardarse en Wolf Pack Island si así lo deseaba. Pero ella, con su gran sentido del orgullo y el honor, no aceptó, dijo que no sería una cobarde y que lucharía hasta el final, aún si eso le costaba la vida. Y a mi no me quedó más remedio que aceptar su decisión y desearle la mejor de las suertes.
Tu eras muy pequeña entonces, no tendrías más de cien años, es por eso que dudo que recuerdes todo esto.
Cirrus peleó, por su dignidad, por los suyos, por ti, pero ni así consiguió sobrevivir. En realidad jamás supe cómo es que tú lograste salvarte, pero supongo que algún otro dragón oscuro te habrá ayudado a escapar de la matanza.-
Entonces una nueva voz que hasta no había pronunciado palabra alguna, hizo una nueva interrupción.
-¡Y fue entonces cuando yo la encontré!.-
Todos se giraron a ver a Valgarv.
-Habían pasado unos meses de la matanza de los negros, que fue seguida por la de los antiguos, en ese entonces yo recién me había convertido en general de Gaarv-sama. Recuerdo que encontré a una pequeña niña, una ryuuzoku al borde de la muerte. Seguramente la habían encontrado y atacado, dejándola ahí para que muriera.
En realidad no sé qué me impulsó a hacerlo, tal vez mi ira contra los dorados, así que sin que nadie lo supiera curé sus heridas rápidamente y me alejé del lugar, esperando que sobreviviera.-
La Mazoku Lady asintió. –No sabes cuánto te debo Val. Por aquellos momentos yo estaba buscando como desesperada señales de vida de Cirrus y como era de esperarse jamás obtuve resultado. Fue hasta entonces que me topé con una presencia familiar, y esta presencia pertenecía a una niña que aparentaba no tener más de 4 años. Recordé que Cirrus había sido madre poco tiempo antes de comenzada la matanza y te reconocí como su hija. Por eso decidí llevarte a Wolf Pack Island, te criaría como a una Metallium en honor a tu madre.
Y como ya dije, fue gracias a Valgarv que tú jamás tuviste problemas al tomar tu forma de dragón.-
-¿Gracias a mi?.-
-Como sabrás, Gaarv tuvo que matar a Val para convertirlo en mazoku. Con esto se perdió una buena parte de su sangre de dragón. Ame por el contrario, jamás murió. Estuvo a punto de hacerlo, pero Val la salvó, transfiriéndole así algo de su naturaleza demoníaca recién adquirida. Yo noté esto, y percatándome también del error de Maryuu Ou te hice solamente mitad demonio, de ésta manera no sufrirías al transformarte y conservarías el linaje de tu madre.-
Todo el lugar se quedó silente por unos momentos.
-¡¿Y qué de los dorados?!.-
Una nueva voz proveniente del fondo de la habitación, los sorprendió.
-Filia...- Murmuró Valgarv.
-¡Vaya!, ¡Pensé que nunca saldrían de ahí XD.- Pero Nast no pudo reír mucho, ya que un mesazo lo volvió a dejar K.O.
-Filia, yo puedo responder por eso... eso, lo hice... por Sherra...-
-¡¡CÁLLATE IDIOTA!!.- Dijo Sherra al tiempo que trataba de darle una estocada.
Filia enmudeció.
-En aquél entonces Sherra y yo éramos muy jóvenes aún. Salimos por un tiempo... y una de las misiones de Sherra durante la Guerra, era encargarse de todos los ryuuzokus que trataran de intervenir. Ella era muy joven como ya lo dije, acababa de ser nombrada general y pensé que tal vez podría ayudarle de alguna manera...-
-¡¡Ya te dije que te calles!!.- Repitió una vez más la muchacha de la trenza, esta vez con lágrimas de dolor e ira en los ojos.
Filia sacudió la cabeza. –No... no lo entiendo.-
-El asunto es que Sherra se sintió inútil e indigna por todo esto y dejó a Xel, le guarda rencor desde entonces pero en el fondo, tanto como quiere vengarse, lo quiere a él.- Respondió Zellas en un tono relajado.
-¡¡Zellas-sama, cuidado!!.-
La Señora De Las Bestias no tuvo tiempo a reaccionar, ahora era ella quien se había convertido en blanco de la general.-
-¡¡No!!.-
-¡¡Ame-chan!!.-
Un charco rojizo se extendía por el hielo mientras Ame tosía sangre. El dolor era tan intenso que apenas podía quejarse.
-Oh, que pena, yo no quería Zellas, lo lamento.- Dijo Sherra en un tono burlón. –Al menos ahora sabremos qué efectos tiene mi Dulgofa en una ryumazoku.- Sonrió mientras quitaba un poco de la sangre de la espada con su dedo, para luego probarla ella misma.
-¿Efectos?.- Preguntó Valgarv, tratando de conseguir algo de tiempo.
-Verás, todos saben que si mato a un humano con Dulgofa éste se convertirá en mazoku. Si mato a un mazoku con ella, destruiré su forma astral y si lo hago con un dragón, pues simplemente lo mato.-
Xelloss le arrebató rápidamente la espada por atrás. -¡Sigues siendo muy distraída Sherra-chan!.-
-Y tú demasiado confiado Xelloss. Dynast Breath.- Dijo Nast casi en un murmuro al tiempo que dirigía su ataque entero al mazoku.
-¡Zellas Bleed!.- Se giró rápidamente Xelloss para contraatacar, pero por alguna extraña razón su ataque fue totalmente anulado y recibió el conjuro de Nast de lleno.
-Vaya, no recordaba que fueras tan débil Zellas.- Dijo Dynast en un tono irónico.
Zellas, que estaba en el suelo cuidando de Ame, se puso más roja que una manzana. -¡Cállate tonto!.-
Dynast parpadeó sin entender, y Xelloss que estaba recuperándose del ataque sólo murmuró. –Zellas-sama, es...-
-¡¡Si es eso!!, ¡¡No hagas más comentarios al respecto!!, ¡¿Quieres?!.-
Filia se sorprendió. –O sea que incluso las mazoku...-
Sherra resopló. –Si, ni siquiera nosotras nos salvamos.-
La joven dragón ahogó un grito, era demasiado tarde para darse cuenta de que Sherra ya estaba amenazándola con el filo de su recién recuperada espada.
-¡Filia!.- Gritó Xelloss.
-Oh no, nada de eso Xelloss, tú rival aquí soy yo.- Dijo Nast poniéndose frente a él.
-¡¡Fireball!!.- Y una de las paredes del lugar se derrumbó muy cerca de donde estaban Filia y Sherra. Pero ésta última saltó ágilmente enfundando la espada y ahogando a la dragón dorado.
-¡¡Maldición!!.- Dijo Val mientras trataba de alcanzar a Sherra.
-Bueno Zellas, parece que a fin de cuentas yo gané. No creo que en ese estado tus niños puedan hacer mucho por defenderse... y si tomamos en cuenta que la ryuuzoku es una nulidad por ahora...-
Juu Ou dio un puñetazo en el suelo conteniendo las lágrimas. -¡¿Por qué haces esto?!, ¡¿Por qué sigues aferrado a lo mismo?!.-
-Tú sabes que lo único que yo quiero, es apoderarme del mundo. ¿Qué te extraña?. Esa ryumazoku es justamente el elemento que yo necesito en mis filas para lograr mi objetivo. Una mezcla de las dos razas más poderosas con conocimientos mágicos envidiables.-
-Antes eras diferente Dynast, no sé qué pasó contigo.-
-Antes Juu Ou, tú lo has dicho, antes.-
Mientras tanto, la pelea entre ambos sacerdotes generales, iba con bastante ventaja para el lado Grausherra. Por cada ataque de Xelloss, Nast le respondía con cuatro.
-¡Aoi cuidado!.-
-Nani?.- Se giró Nast para ver de qué hablaba Xelloss.
-Caíste.- Sonrió Xel mientras abría los ojos y le daba un rodillazo en el estómago a Nast.
Aoi sacudió la cabeza con una gota mientras retenía a Sherra. –Ese baka...-
-¡Suéltame!, ¡¿De qué lado se supone que estás?!, ¡¿No eres una mazoku?!.-
-Precisamente por eso.- Le sonrió Aoi. –Pero Val-kun es mi mejor amigo, qué le voy a hacer. Ya después me comeré a esa ryuuzoku.-
-Te debo una Aoi-chan.- Respondió Val mientras trataba de reanimar a Filia, pero en ese instante otro conjuro le pegó de lleno.
-¡Freeze Arrow!.-
Xelloss, que ya daba a Nast por servido se sorprendió, pero muy tarde ya que otra flecha helada le había herido un costado, dejando ver una herida del plano astral.
Val se había interpuesto para que el ataque no le diera a Filia, y Sherra había aprovechado la conmoción para soltarse de Aoi.
Zellas observaba desesperada. -¡Detén esto Dynast!, ¡No es una pelea justa y lo sabes!.-
El Señor Del Hielo clavó sus grises ojos en ella. -¿Y qué con eso?, Nadie dijo que los demonios peleáramos limpio.-
Zellas se volvió llena de ira. -¡Qué rápido olvidas los favores y lo que alguna vez hubo entre nosotros!, ¡Estás haciendo que me arrepienta de todo!.-
Ha Ou guardó silencio por unos momentos, como meditando esas últimas palabras, pero su respuesta fue interrumpida por otra voz.
-¡¡FIRE STORM!!.-
Todos pudieron ver como una maltrecha Ame que apenas podía estar en pie, se rodeaba de un aura rojiza. Segundos después, un montón de chispas y flamas comenzaron a caer sobre todo el lugar. Como una lluvia de pequeños meteoritos que cada vez se iba haciendo más intensa.
-¡¡Valgarv!!.-
Y muy a su pesar, el joven de cabello turquesa asintió al llamado de otro maltrecho Xelloss.
-¡¡DRAGON SLAVE!!.-
Un grito que fue secundado por el sonido de una explosión, parte del castillo comenzó a derrumbarse.
-¡Dense prisa!.- Dijo Filia ya en su forma de dragón, mientras Valgarv y Zellas ayudaban a Xel y Ame con Inazuma en brazos a subir a su lomo.
-¡Aoi, vamos, no hay mucho tiempo!.- Le dijo el dragón demonio a su amiga.
-Váyanse ustedes, les daré una mano en caso de que las cosas se pongan feas. ¡Te veré luego Val-kun, y a ti también Filia-san!.- Respondió ella con una sonrisa de dar miedo.
-Ahora sólo espero que Mamá-chan no se entere que estuve ayudando a los Metallium -_- .- Pensó mientras se aseguraba de que el resto pudiera escapar. -¡Dolph Strash!.-
Epílogo
Capítulo #10
Prncipal
