CAPÍTULO 7 (PARTE II): Nuestro confidente

Se abría paso entre el gentío de las calles. Maldecía por lo bajo, confiando en que la gente ni siquiera percibiría su absurda presencia. No iba con su guía pero tampoco es que fuera algo esencial en aquel instante, además, ya conocía suficientemente Konoha.

-¡Hey, Temari-san!-la llamaron.

-¿Hm?-volteó a localizar la proveniencia de aquella voz-. ¡Choji! ¿Cómo estás? ¡Llevo aquí desde el miércoles y no te había visto aun!

-Sí, oí rumores sobre que habías llegado, pero como tú has dicho, no hemos tenido el placer de coincidir… ¡Hasta hoy! Estoy muy bien, ya me ves… ¿No deberías estar arreglando papeles en estos momentos? ¿Ya andas escaqueándote?

Retomaron el paso, iban a la par, el uno al lado del otro.

-¡Choji! ¡Claro que no! Es solo que… Necesitaba descargar mi rabia de alguna manera, y créeme que lo mejor era abandonar la Torre Hokage…

-Te creo, te creo. Oh, perdóname, que despistado soy, jaja, ¿como estás tú?-se disculpó caballerosamente.

-¿De verdad quieres una respuesta?

-¿Quién es la escoria a la que deseas la muerte con tantas ansias?

-¡Oh, mierda! ¿Lo has oído?

-Me llamó la atención verte de esa forma-rió el Akimichi-. No es algo que dejes que vean todos los días.

-Tsk… No es nada, ya sabes como soy…

-Pues sí, y temo por la vida de la persona que es odiada por ti.

Temari se carcajeó por todo lo alto, haciendo que algunos de los expectantes que paseaban alegremente por las calles girara a verla.

-¡Eso fue bueno! A decir verdad, si yo fuera ella también me temería.

-¿Ella? ¿Entonces es una mujer?

-Llámalo como sea…-menospreció a la nombrada con una sonrisa maliciosa.

-¿Ino?-preguntó. Y supo que había dado en el clavo de solo ver la cara que se le había quedado a su compañera al nombramiento de ésta.

-¿Q-qu…? ¿C-como demonios sabes que es Ino?-se paralizó. El mejor amigo de Shikamaru lo había descubierto con mucha facilidad. "Tanto juntarse con el genio lo está haciendo más inteligente…", pensó divertida.

-¿Lo es?-insistió el moreno.

-Si… Bueno, es mi problema más grave ahora mismo.

-¿Quieres hablar de ello?

-Tal vez.

A Choji le rugieron las tripas. Ella por inercia dirigió su vista hacia la barriga de su amigo.

-¿Estás de acuerdo en ir a comer a la barbacoa y por el camino pensarte si me lo quieres contar o no?-se rascó la nuca el joven.

-Absolutamente de acuerdo-le mostró una amable sonrisa.

-Invito yo.

-¿De verdad?-abrió los ojos por acto reflejo debido a su sorpresa.

-¡Por supuesto, la oportunidad lo merece! Además, tengo ganas de compartir un rato con la princesa de Suna.

-¡A qué esperamos, ¿entonces?-lo agarró del brazo y tiró de él-. ¡Rumbo a la barbacoa!

-Dime, ¿al final qué has decidido?-rompió el silencio Chouji a la vez que engullía un trozo de carne.

-Te lo contaré, pero no esparzas el rumor, ¿si?

-Claro, no te preocupes, puedes confiar en mí-sonrió.

-Lo sé-repitió la expresión de su acompañante-. Te haré un resumen… Ino se ha presentado esta mañana en casa de Shikamaru porque quería que la acompañara a la Torre Hokage. He abierto yo la puerta -pues me encontraba en su casa- y solo llevaba puesta una camiseta de Shikamaru, y más tarde él ha aparecido por el pasillo en calzoncillos… Por lo tanto, ha pensado mal a cerca de la situación y se ha puesto como novia celosa. Creo que te puedes imaginar el resto; las reacciones de ambas.

-Si, me hago una idea… jaja.

-Shikamaru le ha dicho que no la iba a acompañar, que era mi guía y que como pronto me iba a ir quería pasar más tiempo conmigo.

-Uh… Aquí hay tema-miró con cara pervertida a la rubia. Ella tosió fuertemente para hacer que notara el enojo que le producían esos comentarios.

-A lo que iba, Ino se ha puesto furiosa y ha ido a contárselo a la Hokage para que ésta se indignara… Ha sido gracioso porque le ha salido el tiro por la culata, ya que a Tsunade no le ha importado en absoluto lo que nos trajéramos entre manos, sin embargo… La muy… ¡Había apostado con Shizune!

-¿Ah, si? Muy típico de Tsunade…-le salió una gotita en la cabeza-. ¿Y qué apostaron?

-Shizune decía que entre Shikamaru y yo acabaría habiendo algo más… Y Tsunade decía que no.

-Bien, repasemos, entonces estás cabreada porque Ino se ha metido donde no la llamaban y encima ha ido a joderos a los dos diciéndoselo a la Hokage, y luego te has enfadado aun más de ver que ésta última y Shizune habían apostado como si nada sobre vuestras vidas…

-¡Exacto! ¡Tal y como lo que pienso! ¡Choji eres el mejor, tú si que me entiendes!

-Gracias, mujer… Pero… Temari… Es una situación comprometida la que habéis pasado esta mañana tú y él, en parte tenía razones para malpensar…

-Supongo… ¡Pero eso no le da derecho a ir a esparcir patrañas que no sabe ni si son ciertas!

-¿Y lo son?

-¿Huh?

-¿Son ciertas?-la miró profunda y seriamente, como queriendo sonsacárselo todo sin palabras, como intentando acorralarla.

-Choji ahora no estamos hablando de eso-trató de sonrojarse lo mínimo posible, pero aun así, el tono rosado no tardo en emerger en la tez.

-Pero quiero saber… Él es mi mejor amigo y-trató de explicarse, pero su acompañante lo interceptó.

-Si tan amigo tuyo es, pregúntaselo a él cuando lo veas.

-D-demo… Tú también eres mi amiga y ahora estoy hablando contigo-probó suerte-. Va… Dime… ¿Quién ganó, Tsunade o Shizune?

-Pf… Está bien-suspiró-. En realidad no es ni una ni la otra.

-¿Qué quieres decir?

-Pues… Verás gana Tsunade porque Shikamaru y yo somos mejores amigos, nada más…

-Ya veo…-se decepcionó.

-Sin embargo… Shizune…-se tapó la cara para evitar que viera sus mejillas de un notable color rojo ardiente.

-¿Shizune…?-la animaba a continuar. Ella puso una mano a un costado de su boca y apoyó su peso delante para quedar más cerca de Choji. El comprendió rápidamente que se lo iba a decir en un murmullo.

-Shikamaru y yo nos acostamos-finalmente dijo.

El del pelo extremadamente largo quedó de piedra. Se sentó de nuevo en su posición inicial mirándola pasmado, con sus ojos como platos, sin moverse un milímetro, aun tratando de dejar atrás el shock de la situación.

-¿E-e-en… s-s…? ¡¿En serio?-murmuró casi alcanzando el tono normal de voz.

-¡Sht!-lo mandó callar-. Sí.

-D-d-demo… ¿Qué pasó? ¿C-cómo fu-?-iba a terminar la frase, pero esta vez era una voz que aun se le hacía más conocida la que no permitió que finalizara.

-Gracias a Dios que te encuentro mujer, llevo horas buscándote por toda Konoha.

-Sufre-contestó riendo para darle a entender su tono de broma. Olvidando lo que le había desvelado a su compañero.

-Tsk… De verdad que eres la mujer más problemático de la Tierra.

-¡Hala, tampoco exageres! ¡Mira que siempre te pasas conmigo…!-reprochó como una niña pequeña, aun siguiendo con el juego.

-¿Por qué demonios tienes que irte sin esperar a nadie y hacer que te busque?

-Porque de esta manera dejas de hacer el vago. Es la única manera de que muevas ese culo tuyo-deseó haberse callado… En realidad había otras maneras, y ella las había descubierto la noche pasada.

Temari bebió un trago del té sobre la mesa para mostrarse indiferente.

-Hmp…-se sentó a su lado en la mesa, haciendo el esfuerzo de dejar atrás las memorias aun en carne viva de la noche que habían pasado y que aquel comentario había traído de nuevo a su retorcida mente.

-Hola, Shikamaru, yo también me pregunto como estás y esas cosas que se dicen los amigos de toda la vida que hace un par de días que no se ven, no sé, digo yo… Corrígeme si me equivoco…-habló con ironía sacándolo de su ensueño.

-Perdón, Choji, no fue mi intención. ¿Cómo estás?

-Pues aquí, ya ves, calmando el sufrimiento de una mujer.

-¿Esta es la mujer que sufre?-la señaló torciendo su boca en su típico gesto aburrido, apoyando el codo sobre la mesa y la cabeza sobre la mano.

-Así es.

-¿De verdad sufres?-se giró hacia ella.

-Más de lo que crees-afirmó.

-Es por lo de hoy, supongo, ¿no?

-Obviamente. ¿Debería aplaudirte por ser tan perspicaz?-no se molestaba ni en mirarlo a la cara para enfrentarlo en aquellos retos en los cuales solo intercambiaban palabras.

-Wao, que receptiva y cariñosa estás-ironizó-. Bah, olvídalo Temari, Ino a veces es un poco…

-¿Posesiva? ¿Escandalosa? ¿Irritante?

-Sí.

-Ya me he dado cuenta-recordó la última conversación que había tenido con ella. Ella iba a llevarse un pedazo de carne a la boca, pero Shikamaru lo comió de sus palillos antes de que pudiera cumplir su objetivo.

-¡Oye! ¡Me estás quitando mi carne!

-No te sulfures, solo es un pedacito de carne… ¡Además las mujeres debéis conservar la figura…!

-¡¿Qué demonios estás insinuando Nara?-apareció un aura de fuego detrás de ella.

-¡N-n-nada…!-movió energéticamente sus manos negando, para calmar a la fiera que había ante sus ojos.

-Tsk… ¡Idiota!-se sentó toda indignada.

-Oh, ¡venga…!-exclamó acercándose más a ella para hacer que lo perdonara.

El sucesor de los Akimichi observaba la escena en parte sorprendido por la gran confianza que habían cogido en tan poco tiempo. "Lo que realmente le ha importado es que fuera su parte de carne, no que babeara sus palillos…".

-Estoy muy feliz-dijo de repente Choji.

-¿Hm?-lo miraron los dos dejando de lado lo que estaban haciendo.

-Si, estoy muy feliz de que estéis así de enérgicos, cercanos y contentos, de que Shikamaru realmente te haya hecho olvidar lo malo que ha tenido el día por un momento y hayas vuelto a sonreír, Temari. Hay muy buen rollo entre vosotros... Me alegro mucho, de verdad-una sonrisa sincera asomó en su redondito rostro.

Ambos quedaron absortos ante aquella citación. Se miraron mutuamente y ella apartó la vista hacia el plato, enganchó otro pedazo de carne y se lo dio a la boca a Shikamaru.

-Toma, ya no tengo más hambre. Acábatelo tú-le cedió los palillos y él, asombrado, aceptó con gusto.

-¿Segura?-un simple gesto de asentimiento fue suficiente para comprender que tenía su consentimiento. Choji lo acompañó. Ella simplemente se dedicaba a mirarlos mientras platicaban de cosas que no alcanzaba a entender puesto que su mente la mantenía en el limbo donde no había sonidos que valieran. Eran tan buenos amigos, se compenetraban tanto. Reían a carcajadas. La sensación de plenitud y calidez que sentía cerca de ellos era ineluctable.

-Temari-superó el trance fugazmente cuanto percibió su ronca voz.

-¿Hm?

-Él lo sabe, ¿verdad?-sabía perfectamente que hacía referencia a su amigo que estaba sentado frente a ellos-. ¿Se lo has contado?

Soltó una bocanada de aire.

-Si…

-De acuerdo.

Silencio en aquella mesa. Únicamente el ruido del restaurante cobijaba su nervioso pulso y sus agitadas respiraciones debido a la ansiedad que estaba por dominarlos.

-Oh, venga, cuanta tensión en el ambiente. Tranquilizaos-habló Choji en un intento de relajarlos-. ¿Cuál es el problema?

-Bueno, es una situación extraña… Problema no hay ninguno, para nosotros, vamos-Shikamaru miró a Temari en busca de apoyo en lo que acababa de decir, ella aprobó lo dicho-. Dime, ¿qué piensas tú? ¿Qué se te ha pasado por la cabeza cuando te lo ha contado?

-Eso es algo que no debería importaros si vosotros no tenéis ningún problema.

-No es que nos importe, es que sería interesante contar con la opinión de un fiel amigo-se introdujo en la conversación la de las cuatro coletas.

-Bueno… Me sorprendió bastante…-ambos prestaban atención, temiendo las posibles respuestas-. Y no es porque Shikamaru sea menor ni ninguna tontería de estas que la gente se toma tan a pecho y no es para tanto, sino que, con perdón, Shikamaru, una mujer bella que podría tener a cualquier hombre a sus pies, que podría acostarse con quien quisiera, se fuese a fijar en ti, que a pesar de tener tus cualidades, pareces no ser para nada el prototipo de persona que le guste a ella... Pues como que choca.

-Bueno, los polos opuestos se atraen-sonrió Temari-. De todas formas, gracias por el cumplido, si es extraño, incluso para mí… Pero quién sabe…-levantó la vista y se cruzó con la de su íntimo azabache camarada. La mantuvo, aquellos ojos tan profundos la perdían al completo-. Somos mejores amigos, antes de que esto sucediera eran varias las ocasiones en las que nos habíamos besado y anoche… Supongo que era algo que tenía que pasar. Y que quede aquí dicho que no me arrepiento… Entre nosotros tres.

-¡¿Ya os habíais besado?-se exaltó-. ¿Cuándo pensabas contarme eso Shikamaru? ¿Por qué no me lo dijiste?

-No hagas un drama, Choji, sabes que habría acabado diciéndotelo. Prefería mantenerlo bajo llave por el momento…

-Bueno… Te lo perdono porque nos conocemos desde hace mucho-le guiñó un ojo-. Etto… Temari, ¿puedo preguntarte algo? No estás obligada a responder-se acercó un poco más a ellos y preguntó en un tono muy bajo-. Dime, tú… Tú… ¿Eras…?

-Si, Choji-contestó por ella el de la coleta alta-. Sé por donde van los tiros y si, si lo era.

-Vaya, eso se me hace aun más increíble…-se dejó caer de nuevo sobre el asiento. Temari se encontraba absolutamente roja y sentía un fuerte calor en su interior debido al desasosiego. Gracias a Dios, su gran hombre-apoyo había decidido intervenir… Ella no se habría visto con fuerzas de decir que Shikamaru la había desvirgado.

-Y puestos a preguntar… ¿Me contaréis que pasó exactamente para que ninguno de los dos pudiera reprimir esos impulsos sexuales tan fuertes?

-Qué remedio, te conozco y sé que insistirás con la excusa de "esto es por no haberme contado nada antes"…-aclaró. Vencido en una batalla que desde el principio veía perdida, se propuso contarlo todo.

-Estás en lo cierto, como siempre…-manifestó orgulloso de la estrecha relación que los ataba.

-¿Y qué esperabas? Son muchos años de experiencia…-se miraron, cómplices-. Bueno, para empezar, aclaro que fue su culpa.

-¡Oye! ¡Fue culpa de los dos!-se quejó ella.

-Tú me provocaste.

-Hmp…-hinchó sus mofletes.

-Hahahaha, no te enfades mujer, no puedes negarlo-le estiró la mejilla levemente. Concluyó y comenzó a narrar-. Bueno, volviendo al tema, Choji, así es como sucedió todo...

Una persona paseaba por las estrechas calles de Konoha, cabizbaja, como alma en pena. A través de un cristal divisó tres siluetas que se le hacían familiares y se acercó con el simple cometido de descubrir qué hacían dentro de aquel restaurante. Sin que nadie se percatara de aquellos ojos acusadores que los observaban en la lejanía, desde fuera se veía perfectamente que la conversación era entretenida.

-¡Otra vez Temari! ¡Y esta vez no solo está con Shika sino que también está Choji! ¡Maldita perra! ¡Esto no va a quedar así!

Ino no percibió que otra rubia le echaba el ojo a través de los cristales.

-Chicos, yo me largo, presiento que si me quedo se armará gorda.

-¿Eh? ¿Por qué?-quisieron saber los dos acompañantes.

Ella señaló a la Yamanaka que visiblemente enfurecida se proponía entrar en el local.

-Shikamaru, para que luego no tengas que darme la charla de que es "muy problemático" buscarme por la aldea, te informo de que estaré en la Torre Hokage avanzando trabajo. ¿Podrás estar sin mí durante un ratito?-rió a lo grande.

-Jajaja, ¡pero qué orgullosa! Ni lo dudes-masculló el aludido, aunque en realidad le habría gustado gritar que no podía respirar si no era cerca de ella.

-¡Ey, Temari!-la retuvo Choji.

-¿Huh?

-¿Mañana a qué hora irás a trabajar y a qué hora saldrás?-interrogó.

-Iré por la mañana, tengo que apurarme con los papeles. Supongo que sobre las cinco seré libre.

-Perfecto, te paso a buscar a las 5. ¿Te parece bien?-sonrió con picardía.

-Me parece genial. Nos vemos-un guiño de ojos hacia ambos y un sutil pellizco en la mejilla del Nara fueron símbolo de su despedida.

-Tsk…-fingió molestia Shikamaru-. ¿Se puede saber a qué ha venido eso?

-No te pongas celoso, va, solo quiero hablar con ella.

-No estoy celoso, Choji…-negó inútilmente.

-Yo diría que si… De verdad, no te preocupes, no le pondré una mano encima.

-Es solo mi amiga, no me importa lo que hagas o dejes de hacer con ella siempre que tengas su consentimiento.

-Oh, no me digas… ¡Pero qué buen amigo eres! Y sobretodo, ¡qué protector! Entonces puede que reconsidere la idea de ponerle la mano encima…

-¡Choji! No me jo-

-¡Shikamaru! ¡Choji!-un chillido estruendoso anunció la llegada de su compañera de equipo, impidiendo que aquellos dos hombres siguieran intercambiando ideas.

Por lo visto, de alguna manera Temari consiguió no cruzarse con ésta. De haberlo hecho le habría propinado un par de golpes y habrían tenido que correr a detenerlas. Se acercaba a ellos a paso decidido y el enfado evidente que tenía se había esfumado como por arte de magia y era sustituido por una falsa sonrisa-. ¿Qué hacéis por aquí?

-Pues comer, ¿qué íbamos a hacer, Ino…? A veces haces unas preguntas…-expresó Shikamaru desganado.

-¿Puedo acompañaros?-se sentó al lado del azabache, feliz.

-La verdad es que ya hemos terminado y nos retirábamos…-contestó apenado Choji intentando no dañarla.

-Oh, vaya… ¿Y qué os parece si vamos mañana a comer, eh?-probó suerte.

-Tengo trabajo en la Torre, Ino… No puedo ir a comer a ninguna parte-respondió el de la coleta.

-Y yo no tengo mucho tiempo, le he dicho a Temari que la pasaría a buscar a las 5-utilizó una coartada el castaño.

-¿Temari? No sabía que os llevarais tan bien-apretó los dientes la joven reprimiendo sus ganas de explotar.

-En realidad es solo que tengo que tratar un par de asuntos con ella.

-Ya veo… ¿Y si vamos a-

-Ino, deja de insistir, mejor otro día lo organizamos mejor, ¿si? No nos urge prisa.

-¡Pero es que siempre es lo mismo, Shikamaru! ¡Si no es una cosa es la otra! ¡Y lo peor es que normalmente está Temari de por medio!

-¿Y qué hay de malo en eso?

-¡Pues que pasáis de mi como de la mierda!

-¡¿No has pensado nunca que quizás tu forma de actuar es exasperante y que nos estresas con tanta presión?-dio un golpe sobre la mesa y se levantó sin poder soportarlo más. Ella se sobresaltó de ver a su amigo de la infancia fuera de sus casillas y se llevó una mano a la boca, sorprendida-. Tsk… Joder, lo siento. Me voy, nos vemos Cho-puso sus manos en los bolsillos y tras salir por la puerta caminó a sus anchas por las estrechas y abarrotadas calles de Konoha.

-A-a-adiós…-pudo articular el susodicho unos segundos después de que él partiera. Fijó su mirada en Ino, aun nerviosa y con lozana sacudida que se le había proporcionado-. Perdónalo, últimamente anda un poco angustiado…

La pobre se marchó sin dirigirle una palabra y corrió sin saber hacia donde dejando al Akimichi absolutamente desconcertado.

-De puta madre, y me dejan plantado los dos. Más bien los tres, contando a Temari-bufó y alzó su mano-. Señorita, ¡tráigame la cuenta!

-En seguida-obedeció una de las hermosas camareras del restaurante.

El sonido de la puerta cerrándose y un resoplido la hicieron apartar la vista de lo que tenía entre las manos.

-Ya era hora-lo regañó-. Creía que no ibas a venir nunca y tendría que lidiar con todo yo sola.

-No me hagas rabiar tú también, no estoy para bromas.

-¿Qué tanto ha pasado en mi ausencia?-posicionó los papeles sobre la mesa, entrelazó sus dedos a la altura de su busto y se echó para atrás hasta respaldarse en el cómodo sillón. Él se dejó caer sobre una silla.

-No quieras saberlo.

-Pues ya me lo contarás cuando te dé la gana-volvió a centrarse en lo que estaba, impasible.

-Cuanto me alegra que te preocupes tanto por lo que me ocurra-ironizó.

-No me vengas con tus memeces, crío. Te he preguntado que qué ha pasado y no te has dignado a contestar, ¿qué pretendías? ¿Hacerte el interesante? ¿Ser el centro de atención por un momento? A mi no me vengas con esas porq-

-¡Que si, Temari! Suficiente-levantó su trasero de aquel mueble y se apoyó en el cristal de la ventana-. No me interesan t-

-¡No me interrumpas después de provocarme!-perdió la paciencia y barrió todo lo que había encima de la mesa provocando que se estrellara contra la pared. Pegó un puñetazo a la mesa quedando en pie.

-Está claro que ninguno de los dos ha tenido un día que podamos llamar fantástico.

-¡Aun no he terminado!-lo encaró-. ¡Luces tan apacible y sin embargo estás tan furioso por dentro! ¡Te presentas aquí, con el deber de trabajar y lo primero que haces es intentar que me preocupe por ti, consiguiéndolo para mi desgracia! ¡¿Y sin embargo no respondes a mi pregunta y luego me reprimes el "no interesarme en qué cojones te pasa"? ¡¿Me estás tomando el pelo, Shikamaru?

Se detuvo a contemplarla. No pensaba replicar, con eso solo empeoraría la situación. Su rostro reflejaba toda la rabia contenida y su mueca de ansiedad no hacía más que levantar pasiones en sus adentros. Cada día que pasaba descubría que si una faceta suya lo excitaba la siguiente lo hacía perder por completo la cabeza. Y en esos momentos, dejaba de lado su juicio para guiarse por instinto.

-¡¿Piensas quedarte callado toda tu puta vi-

La agarró por la nuca rudamente, haciéndola derretirse en aquel beso frenético y la obligó a sentarse en el estudio. Invadió completamente su boca, sin dejar lugar libre de su expedición. Le hizo probar de su furia con el énfasis de sus succiones y ella parecía sucumbir a sus encantos, pues no existía queja alguna por su parte, la cual cosa lo indujo a seguir. Una de sus manos masculinas se adentro entre sus telas para alcanzar su seno derecho y acariciarlo con deleite, rozando la yema de sus dedos con su ya erecto y rosado pezón. Con el cometido de disfrutar al máximo de aquellas caricias, Temari llevó su cabeza hacia atrás, permitiéndole entrada libre a su yugular. Sin retraimientos se lanzó a ésta por tal de volverla absolutamente loca. Mordió, lamió y besó su cuello, como maniobra de distracción y dirigió sus dedos hacia las finas tiras de su tanga de encajes a los costados de sus caderas y la despojó de aquel trozo de tela que no hacía más que estorbar en dadas circunstancias. El color dorado de su brillante cabello descendía por sus delicados hombros. Se dejó hacer, no iba a negarse a aceptarlo, en parte porque sabía que de esta manera el padecimiento de él quedaría un poco más aliviado tras liberar toda su tirantez, y en parte también porque se veía incapaz de rechazar el acto de alcanzar el cielo con uno de sus seres más preciados. Sumamente concentrada en sus razonamientos fue sorprendida por un dedo corazón intruso que venía emparejado con el anular. Ambos se habían adentrado en su intimidad y tocaban sin pudor sus paredes, forzándola a agitar su respiración, ahora convulsa. Se liberó de tanta reflexión y lo agarró del borde del pantalón, haciendo circular una pizca de electricidad que recorrió sus pieles tras el pequeño frote de su índice con su pubis. Tiró del pantalón para que quedara más apegado a ella y lo rodeó con las piernas. No hubo necesidad de pararse a apreciar su sexo, con un ligero acercamiento notó su extrema rigidez cerca de su intimidad. Teniéndolo ya bien agarrado, asió con su otra mano el pantalón y lo desabotonó mientras jugaba a provocarlo entre relamidos en sus clavículas y derivados. Incluso estando aflojado el pantalón del uniforme, se mantenía a la misma altura, por lo tanto, para no tener que hacer más esfuerzos y por temor a ser descubiertos, únicamente sacó el miembro de sus calzoncillos y lo magreó a la vez que sus dedos competían en su interior por hacerla llegar a un punto próximo al orgasmo. Shikamaru despegó las zarpas de ella de aquel pedazo de carne y la obligó a quedar con la espalda pegada al escritorio y con sus brazos por encima de la cabeza, atados de la muñeca por una cadena de carne y hueso; su mano derecha. Con su desocupada mano la agarró del muslo izquierdo para levantarla y facilitarle la inserción. Quiso detenerse a mirarla antes de proceder, quería disfrutar de cada momento en que pudiera tenerla a su merced. Su cara estaba totalmente enrojecida, jadeaba de forma desbocada. Su kimono se hallaba casi deshecho y caía hasta sus codos, aportándole una agradable visión de sus pechos, asomados por debajo del sujetador sin desabrochar, subiendo y bajando en un compás acelerado causado por su trastornado intercambio de gases. Sin miramientos, y sin poderse contener más la penetró, todavía manteniéndola firme bajo sus ataduras y un tembleque provocado por el gusto le hizo flaquear. La joven acercó su boca a la mano de Shikamaru y mordió con ligereza sus dedos para reprimir un grito que veía venir. Jamás se acostumbraría a tener una hombría como la suya dentro de ella. Comenzó la marcha con firmeza y a compás rápido. Esta vez la cosa había sucedido de manera completamente diferente a la noche pasada, aunque eso no implicaba que fuera menos o más placentero, era simplemente diferente. Ambos permanecieron callados durante todo el acto, siendo los gemidos los claros protagonistas. Transcurrido un tiempo indefinido, y no iba a perder el tiempo en tratar de adivinarlo, se dio cuenta de que las embestidas se tornaban más secas y seguidas. Al igual que él tampoco tardaría mucho en llegar. Ya viéndose a ambos en el último tramo de la carrera se soltó del agarre de Shikamaru y lo apegó a su cuerpo cogiéndolo de la cara. Al final del descenso lo besó con ímpetu mientras se amarraba a su cintura con las piernas. Finalmente, y siendo los causantes de ello la rudeza y el carácter innovador del joven, el orgasmo la sacudió con violencia. Enarcó su espalda y tiró –sin intención de dañarlo- del cabello de aquel chico al que ella había convertido en hombre. Éste, tras sentir la calidez del flujo de Temari no pudo contenerse más y se corrió, vertiendo todo el contenido en su apretado y resbaladizo interior. Se dejó caer y envolver en el abrazo de su "mejor amiga", o así la llamaba aun, mientras recuperaba el aire que no había respirado por dar su mejor esfuerzo y proporcionarle el deleite que ella se merecía. Así persistieron contados segundos hasta que él se irguió y se ató de nuevo los pantalones. Se apoyó en la mesa mientras ella se colocaba la ropa interior y arreglaba su vestimenta.

-Lo siento-susurró él.

-¿Lo sientes? ¿Qué es exactamente lo que sientes? ¿El darme un buen orgasmo?-cuestionó sin entender ella a la vez que embellecía su imagen, aunque aquello le pareciera imposible al receptor.

-No… Venía agobiado, no quería discutir contigo… Ni que gritáramos, ni nada parecido…. Sin embargo no sé que me ha pasado. Yo…-intentaba defenderse.

-Lo sé Shikamaru, todo eso lo sé. Y creo que esta era la forma más rápida para que dejaras de comerte la cabeza, razón por la cual no me ha importado que siguieras, aunque tampoco quería que te detuvieras. Nunca le viene mal a uno tener un cambio de humor como el que tú has sufrido. De esta manera yo también he gozado de otra forma en la que haces el amor a una mujer-se acercó a él, se recargó también en la mesa y lo abrazó de costado-. No le des mas vueltas, ya está bien-le dio un beso en la mejilla-. Te quiero-eso no era lo que quería decir, o quizás si… Solo Dios sabía qué. Le salió solo, con espontaneidad. Solo esperaba que él no se incomodara, y que entendiera el verdadero significado de esas palabras, sin dar a cabo a una confusión de los hechos.

-Y yo a ti-le sujetó la nuca para más tarde besarla en la frente-. ¿Qué queda por hacer en el día de hoy, jefa?-sonrió poniéndose firme como un soldado.

-¿Tienes ganas de trabajar?-puso mueca maléfica.

-N-no en realid-articuló temiendo lo que podría venirle encima, siendo interrumpido.

-¿Por qué no empiezas con esos papelitos de ahí, guapo?-señaló una aglomeración de papeleo abismal.

-¡Dios bendito! ¡No me hagas esto Temari!-le cogió la mano y le rogó una pizca de piedad.

-Te has escaqueado casi toda la tarde, yo lo veo justo-se cruzó de brazos.

-¡Pero te lo he compensado de manera carnal!

-¡Trabajo y sexo no son cosas que van en el mismo nivel! Además, tú también has salido complacido, así no vale. ¡Tiene que ser algo que te joda solo a ti!-argumentó la rubia.

-Cuanta maldad en una preciosidad como tú, en una divinidad y-

-Nada de peloteo, Nara. ¡A trabajar, vago!-le dio una colleja-. ¡Y sin rechistar, que te veo venir!

-Mendokusai, Temari…


Lo sé, lo sé, ¡me demoré una semana!

Gomen, gomen, gomen, ¡mis más sinceras disculpas! u.u

He estado toda la semana de exámenes y no tuve tiempo de encender mi laptop ni siquiera... Así que bueno, aquí dejo el capítulo atrasado y esta semana me pongo con el siguiente que ya está a medias, de manera que pueda colgar el lunes que viene conti sin falta.

Muchas gracias por la paciencia, queridos lectores... haha las/os quiero! :3

Sayo, ¡que tengáis un buen día! ^^