DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a JenRar. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Full Circle

Capítulo 11

POV Edward.

—Dios, te he extrañado tanto.

Me había tomado toda la fuerza y control que había ganado en mis casi ciento diez años como vampiro el separarme de Bella después de sus palabras. Cuando le dije que deberíamos parar y ella comenzó a sollozar, tratando de escapar de mis brazos, la sujeté más fuerte. Ahora, tenía que intentar reparar esta jodida situación antes de dañar aún más mi relación con ella.

—Isabella —dije con suavidad, tratando de deslumbrarla como lo había hecho tantas veces cuando ella era humana—. Mírame, por favor.

Sus manos se habían convertido en puños entre nosotros y ella los estaba mirando fijamente, evitando mi mirada.

—Bella, por favor —supliqué, sintiendo como mi corazón se rompía con sus sollozos.

Sacudió su cabeza y lo siguiente que susurró me destrozó por completo.

—T-tú no me quieres. —Antes de que pudiera decir algo, ella continuó—: Soy un vampiro ahora y aun así no quieres estar conmigo. No era lo suficientemente buena para ti antes; no sé por qué pensé que ahora podría ser diferente.

¡Mierda! ¿Eso era lo que ella pensaba?

—Isabella Marie Swan, mírame —dije con el mayor tono autoritario que pude.

Levantó su mirada sin llegar a mis ojos.

Tomándola por las caderas, la acerqué hacia mi erección, que seguía dura como una roca gracias a la posición de Bella en mi regazo.

—¿Crees que esto significa que no te quiero? —le pregunté, acercándola más a mí mientras levantaba mis caderas, haciéndonos jadear a ambos.

—Solo es algo físico —respondió, sacudiendo la cabeza—. Es la reacción natural de tu cuerpo ante…

—Bella, por favor —dije nuevamente—. Mírame. Mira mis ojos y dime que no te quiero.

Hubo una larga pausa antes de que ella finalmente —¡finalmente!— levantara su mirada hacia mí. Dejé que todo el amor que sentía por ella, todo el deseo me llenara, impregnando cada poro de mi cuerpo. Ella debió haber visto algo que la convenciera, porque después de un largo rato, jadeó.

—P-pero tú dijiste…

—Lo sé, amor —dije sacudiendo la cabeza—. Dije que deberíamos parar. No porque no te quiera, ¡Dios nunca pasará eso!, sino porque la primera vez que hagamos el amor no debe de ser en medio del bosque, y no sucederá hasta que tengamos la oportunidad de hablar.

»Mierda, Bella —suspiré—, jamás pienses que no te quiero o que tú no eres buena para mí. Tú siempre, maldición, siempre, has sido demasiado buena para mí.

—Antes dijiste que no me querías. ¿Cómo puedo...? —Su voz se perdió y sacudió su cabeza, una vez más.

Apretando mis dientes, me maldije de nuevo por mi estupidez.

—Bella, cariño, mentí, ¿recuerdas? Pensé que estaba haciendo lo correcto, así que te mentí. Nunca podría no quererte. Cada vez que te detenía, habría dado todo por ser capaz de continuar. De besarte en la manera en la que quería besarte. De sentir tus cálidas manos en mi helada piel. Antes, tu seguridad era la única cosa en mi mente. Estaba tan preocupado de poder herirte físicamente.

—¡Pero ya no soy frágil! —dijo con rapidez—. ¿Lo ves? —Levantó una pequeña roca y la convirtió en cenizas en un rápido movimiento de sus dedos.

Tragué pesadamente ante el recordatorio de que ahora ella era tan fuerte como yo —incluso más— y de que no tenía que controlarme como antes lo hacía.

—Sí, cariño, lo sé. Pero nosotros, tú, hemos pasado por demasiadas cosas. Necesito asegurarme de que tomaremos las cosas con calma. Ahora tenemos todo el tiempo del mundo y, esta vez, no quiero arruinar las cosas.

Cerré los ojos, esperando que ella entendiera.

Se mantuvo callada por un momento antes de que sintiera sus pequeñas manos en mi rostro, sus pulgares acariciaban mis mejillas.

—De acuerdo —suspiró—. No me gusta del todo, pero lo entiendo.

Junté nuestras frentes, aliviado, sintiendo como el agudo dolor en mi pecho lentamente desaparecía.

—¿Es…? —comenzó antes de sacudir la cabeza y tratar de ponerse de pie.

Abrazándola con fuerza, la mantuve en mi regazo y fruncí el ceño.

—¿Es qué, amor?

Suspiró.

—¿Es fácil para ti? Detenerte, quiero decir.

Sin soltarla, reí con remordimiento.

—Es fácil en algunas maneras y difícil en otras —admití. Antes de que pudiera entristecerse, me expliqué—. Antes, mi deseo por tu sangre y mi preocupación por tu seguridad, hacía que el detenerme fuera inevitable. Te quería tanto como te quiero ahora, pero sin importar cuánto deseaba continuar, no podía.

Respiré profundo antes de continuar.

—Ahora, es más fácil detenerme porque sé que tenemos toda la eternidad. No hay prisa para hacer cosas antes de que el tiempo se agote. Pero, amor, si piensas que es fácil… —Sacudí la cabeza—, no lo es. Te quiero tanto que no puedo soportarlo. He pasado un año y medio deseando estar contigo. Y ahora, cuando por fin puedo hacer algo al respecto, detenerme es la cosa más complicada en todo el mundo. No puedo… Dios, Bella, no puedo explicar lo difícil que fue parar en este momento. Incluso ahora, no puedo mantener mis manos alejadas de ti.

Bella me había estado observando mientras hablaba, sus ojos bien abiertos, sus labios fruncidos y su respiración inestable. Tragó antes de susurrar:

—Pensé que solamente era yo. Antes, pensaba que mis sentimientos eran más fuertes, y me preocupaba eso nuevamente cuando nos detuviste hace unos momentos. ¿Sientes lo mismo que yo con la misma fuerza, no es así?

Hice la única cosa en la que podía pensar en ese momento. Deslizando mis manos por sus brazos, tomé su rostro con suavidad y presioné mis labios con los suyos, dejando todo mi amor en el beso. Cuando nos separamos, ella sonrió ligeramente.

—No puedo mantenerme alejado de ti, amor. Incluso antes, me sentía… —Me detuve, inseguro de cómo continuar—, incompleto si no te tocaba de algún modo. ¿Ahora? El sentimiento es diez veces más fuerte.

Ella asintió, entendiendo lo que quería decir, y recargó su frente en mi hombro.

—Deberíamos volver —dije finalmente, poniéndome de pie con Bella y ayudándola a estabilizarse—. Quizá pueda encontrar una nueva camiseta.

Reí suavemente al ver los restos de mi ropa en el suelo a nuestro alrededor.

—Ups —dijo mientras reía.

Tomé la camiseta con una mano y sostenía su mano con la otra, y luego comenzamos a correr por el bosque hacia la casa.

Cuando llegamos, había una pila de ropa y una nota en la encimera de la cocina. Bella tomó la nota mientras yo tomaba la ropa.

—Alice dijo que ella y Jasper se fueron a cazar y que estarán de vuelta antes de que tu familia llegue —dijo, pasándome la nota mientras tomaba la ropa que le estaba ofreciendo—. Iré a tomar una ducha y a cambiarme de ropa. —Señaló su camisa arruinada y rio—. ¿Te importa si uso la tuya?

—Para nada, amor —murmuré, atrayéndola hacia mí para un beso rápido—. Estaré justo aquí.

Sonreí mientras ella caminaba hacia las escaleras a un ritmo humano. Para un neófito con tan solo unas semanas en esta vida, ella lo estaba haciendo extraordinariamente bien. Aunque no debería estar sorprendido, incluso como humana, ella siempre estaba sorprendiéndome.

Cuando escuché correr el agua, me dirigí al baño de invitados en el primer piso. Quería darme una ducha, pero eso tendría que esperar. No había tocado el piano desde que había vuelto —de hecho, habían pasado dieciocho meses desde que había tocado alguna tecla— y mis manos picaban por volver a tocarlo.

Quité toda la tierra y suciedad de la cacería con el jabón que Alice había dejado en el baño y me vestí con la ropa que había tomado de la cocina. Podía escuchar a Bella en el baño de arriba, lavando su cabello. Era un sentimiento extraño —aunque reconfortante y familiar— el poder escucharla, pero sin tener ningún ruido en mi mente. Era la primera vez en mucho tiempo, que me sentía en paz.

Dejando mis ropas arruinadas en el baño, volví a la sala de estar, sentándome en el banquillo del piano con un suspiro de alivio. La música era una parte tan importante de mí que, literalmente, se sentía como volver a casa luego de una prolongada ausencia. Toqué unas cuantas notas sin sentido, a modo de calentamiento, antes de tocar la canción de Esme. Mientras tocaba, podía escuchar a Bella moviéndose en el piso de arriba, cepillando su cabello y poniéndose la ropa nueva. Cuando cambié a la nana de Bella, escuché su suave jadeo. Si su corazón siguiera latiendo, sabía que habría enloquecido como tantas veces lo había hecho.

Continué tocando, pasando de la nana de Bella a "Claro de luna", otra canción que significaba mucho para ambos; había sido la primera cosa que había aprendido sobre Bella que realmente me había sorprendido y me había hecho darme cuenta de que ella era mucho más que una adolescente regular.

—Extrañaba tanto escucharte tocar —escuché suavemente detrás de mí—. ¿Tocabas mucho cuando estuviste lejos de aquí? —Se movió y se sentó en el banquillo junto a mí.

Inhalé su limpia esencia —todo era fresias, fresas y, simplemente, Bella— y sacudí la cabeza.

—No escuchaba ninguna música. No podía —admití—. Se sentía incorrecto, como si tratara de ser feliz y… bueno, no sentía que fuera algo que yo merecía.

Bella se inclinó hacia mí, rodeando mi cintura con sus brazos y abrazándome con suavidad.

—Tampoco escuché música por un tiempo. No hasta que estaba por la mitad de mi embarazo.

Sonreí con tristeza al ver lo mucho que le había afectado mi partida.

—¿Puedes decirme más acerca de dónde estuviste este tiempo? —preguntó, desviando su mirada hacia mis dedos moviéndose por las teclas.

—En realidad no es tan emocionante —resoplé ligeramente—. Al principio me quedé con la familia, fuimos a Alaska…

—Conocen a otra familia de… vegetarianos… ahí, ¿no es cierto? —interrumpió ella, curiosa.

—Para ver a Carmen, Eleazar, Kate, Irina y Tanya, sí. Fue ahí donde Laurent estuvo por un tiempo, aunque no se quedó con ellos, obviamente. —Fruncí el ceño, preocupado de recordarle a Bella el porqué de su estado actual. Ella apretó mi cintura de nuevo, alentándome a continuar—. Solo estuve ahí unas semanas, hasta que se volvió muy incómodo estar alrededor de todas las parejas felices y las atenciones de Tanya.

Bella alzó su cabeza.

—¿Sus atenciones? —preguntó—. ¿Qué quieres decir?

Hice una mueca y sacudí la cabeza ante el recuerdo.

—Tanya y sus hermanas son… criaturas altamente sexuales. Les gusta decir que son el súcubo original. Por años, Tanya se ofreció a mí, creo que fue porque no está acostumbrada a ser rechazada. Cuando vio lo mal que estaba, creyó, al igual que sus hermanas, que todo lo que necesitaba era pasar tiempo con una mujer, y ella… expresó muy bien sus intenciones de cuál de ellas debería ser la elegida. Después de muchas semanas de tener que escuchar sus pensamientos y amablemente rechazar sus ofertas, tuve suficiente. Me despedí de la familia y me dirigí al sur.

Durante todo el tiempo que estuve hablando, había estado tocando, cambiando de canción en canción. Bella se había puesto más y más tensa.

—¿Tú… no la quieres? —murmuró contra mi hombro.

Ante la pregunta, moví mis manos a su alrededor para tomarla por la cintura y ponerla en mi regazo, para que quedáramos frente a frente. Cuando ella miró hacia abajo, usé un dedo para alzar su rostro y que me mirara a los ojos.

—Bella, amor, si no la quise cuando no te tenía, ¿qué te hace pensar que la quiero ahora cuando tengo a la única mujer que me ha puesto de cabeza o capturado mi corazón en ciento seis años en la Tierra?

Bella sonrió de una manera hermosa y se inclinó para besarme suavemente.

—Qué bien. Odiaría tener que patear su trasero. De acuerdo a los rumores, soy mucho más fuerte que ella en estos momentos y no me gustaría lastimarla —bromeó ella, haciendo que yo riera y asintiera—. ¿A dónde fuiste después?

—La mayor parte del tiempo corría. Pensé que eso me ayudaría a olvidarte a ti, mis sentimientos, toda la situación. Pero, obviamente, no lo hizo. Tú estabas conmigo a donde quiera que yo fuera. El año pasado, para estas fechas, estaba en Chicago, pasando algunos días en la casa de mi familia ahí. Está siendo rentada, pero la compañía que la maneja estaba haciéndole algunos arreglos en ese entonces, así que estaba vacía. Además de eso, visitaba con frecuencia las casas que Carlisle y Esme tienen y me mantenía alejado de la civilización tanto como fuera posible.

Descansado su cabeza en mi pecho mientras tocaba y hablaba, Bella suspiró. Estuvimos en silencio, solamente escuchando la música del piano, hasta que mi curiosidad me venció.

—¿Qué hay de ti, amor? —pregunté con recelo—. Yo, uh, sé lo que pasó en marzo, pero, ¿puedes decirme antes de eso? —Se tensó en mis brazos y me apresuré a decir—. Si no quieres hacerlo, está bien. Lo entiendo. Definitivamente no me debes una explicación ni nada.

—No… —contestó ella, alargando la palabra—. No es eso exactamente. Los primeros meses no fueron bonitos, Edward. No sé si realmente quieres escuchar sobre eso.

Tragué la rabia ante el dolor que le había causado a mi Bella y traté de sonreír.

—Isabella, quiero escucharlo todo, o todo lo que tú quieras contarme. Por favor. —Suspiré.

Sin mirarme, ella comenzó a hablar.

—Durante el primer mes, parecía estar en estado de coma. Trataba de no dormir porque eso significaba pesadillas, y las pesadillas significaban que iba a despertar gritando. Terminé con laringitis de tanto gritar. Apenas y comía lo necesario para sobrevivir; casi todo lo que comía, lo vomitaba al poco tiempo. Jake, Ang y Jessica realmente se convirtieron en mi sistema de apoyo, al igual que el de Charlie. Ellos venían y me ayudaban a entrar y salir de la ducha todos los días, hacían que comiera adecuadamente...

Me sentí completamente enfermo mientras la escuchaba. No me había sentido tan asqueado desde que era humano, tenía miedo de vomitar toda la sangre y el veneno en mi cuerpo si escuchaba más. Tragué todo de vuelta y asentí para que ella continuara cuando me miró con una sonrisa triste en el rostro.

—Después de un mes, Charlie amenazó con llamar a Renée y hacer que me llevara de vuelta a Florida con ella. Incluso hablaron de internarme en el hospital. Nada realmente me importaba hasta que un día, Angela se sentó al borde de mi cama y preguntó si tú querías que hiciera lo que estaba haciendo. Por supuesto, ella no sabía nada a dónde habías ido o por qué lo habías hecho, ella solo pensaba que te habías mudado y terminado conmigo, pero ellos ya lo habían intentado todo, incluyendo evitar mencionar tu nombre cuando yo estaba cerca, así que ella estaba haciendo lo que pensaba que era la última cosa que podía hacer.

Vi la vulnerabilidad y el dolor en esos oscuros y hermosos ojos que siempre había amado. Mi pecho se llenó de dolor ante su tristeza, pero me forcé a ignorarlo cuando ella continuó.

—Eso fue lo que finalmente me sacó de mi estupor, al menos por un tiempo. En ese entonces, aún creía que te habías ido porque no era buena para ti o porque no me amabas…

Tensé la mandíbula, odiándome por haberla hecho sentir de esa manera.

—… así que estaba determinada a, por lo menos, probar que estabas equivocado, quizá con la esperanza de que, de alguna manera, tú verías eso y volverías a mí. —Ella rio con tristeza—. No tuve éxito. Quiero decir, los demás creían que había funcionado. Pretendía estar bien, Charlie y mis amigos se dejaron de preocupar, pero, por dentro, seguía emocionalmente muerta. Luego, en enero, el hermano de Angela fue diagnosticado con cáncer. Me di cuenta de que tenía que recomponerme, ser su amiga y apoyarla, así como ella lo había hecho conmigo. Comencé a vivir un poco más. Aún no volvía a la normalidad, pero estaba cerca. Isaac, su hermano, ahora está en remisión, gracias a Dios, pero por un tiempo, las cosas se pusieron muy mal.

Mientras cambiaba de tema, ella se movió en mi regazo, acomodándose mejor.

—Como sea, como Victoria aún estaba rondando por aquí, Jacob cambió por primera vez en febrero, así que las cosas entre nosotros estaban distantes. Cuando… todo pasó y volví a casa, él vino conmigo y me abrazó mientras lloraba. Estaba impactada por su apariencia, había crecido como un metro y ganado varios músculos desde la última vez que lo había visto. Por supuesto, él me explicó el asunto de los lobos, a pesar de que no tenía permitido hacerlo, así que todo su crecimiento tuvo más sentido.

Dejé de tocar durante su historia y envolví mis brazos a su alrededor, necesitando sentirla tan cerca como fuera posible. Quería estar aquí para ella ahora, apoyarla de la manera en la que debí haberlo hecho. Sus brazos estaban abrazándome de la misma manera.

—Tenía planes de ir a la Universidad Estatal de Washington, había obtenido una beca académica completa, pero la violación lo cambió todo. Pensé en solamente saltarme un semestre y volver en la primavera, porque no estaba segura de estar lista para estar lejos de casa, pero luego descubrí que estaba embarazada. Jess y Angela tenían miedo de dejarme por la escuela, Jess también había obtenido una beca en la UEW, y Angela está en Nueva York, en Columbia, pero Jake prometió estar ahí para mí y el bebé, así que les dije que estaba bien que se fueran.

De repente, tenía curiosidad sobre una cosa.

—¿En ese entonces Jake ya era el Alfa de la manada?

Bella negó con la cabeza.

—Sam lo era, hasta que cumplí seis meses de embarazo. Luego Emily, su esposa, quedó embarazada, y como Jacob había madurado mucho para ese tiempo, Sam se retiró y dejó que Jacob tomara su lugar. Sam había regresado a la posición en la que se encontraba cuando cambió por primera vez. Él es el mayor del grupo, así que fue fácil para él continuar al mando hasta que Jacob estuviera listo.

Asentí mientras lo entendía. El abuelo de Jacob, Ephraim Black, había sido el Alfa cuando Carlisle y yo hicimos un trato con él. Jacob era el verdadero heredero de la posición, y por lo que había visto de él con Bella, era un buen hombre para el trabajo.

—¿Y Sue? Escuché algo en los pensamientos de Jacob acerca de… ¿ella y Charlie?

Bella sonrió y suspiró.

—Empezaron a verse poco tiempo después de que te fueras y se casaron cuando tenía cuatro meses de embarazo. Sue… —Ella resopló, sacudiendo la cabeza—. Sue fue una enviada del cielo después de la violación y durante mi embarazo. Era difícil para Charlie, verme tan triste, y no estaba seguro de lo que podía hacer por mí. Sue sabía que solo necesitaba alguien que me dejara llorar en su hombro, que me dijera que todo iba a estar bien.

Estaba por decirle lo agradecido que estaba de que ella pudiera contar con el apoyo de Sue y Jacob, cuando escuché a mi hermana y a Jasper en su camino de vuelta a la casa.

—Alice está por llegar —murmuré contra la piel de su cuello—. Gracias por decirme, mi Bella.

Había sido duro de escuchar, pero sabía que no había sido nada comparado con vivirlo. Ella era más fuerte de lo yo había pensado, y si ella me dejaba, pasaría el resto de mi existencia tratando de remediar lo que le hice pasar.

—Gracias por escuchar —susurró ella. Movió su cabeza y me besó con lentitud, sin rastro de nada más que amor puro en sus caricias.


¡Gracias por leer!

Hasta el siguiente viernes :)