Rose Pvo
Sonreí al despertarme. Era sábado y eso solo significaba quedarme en la cama hasta tarde y tomar el delicioso brunch de Carmen. Aunque la verdad, ayer no había visto a Emmett y aunque había hablado con él no era lo mismo. Tal vez mi querido profesor quería venir a pasar un buen rato. Antes de que Carmen llegara con mi desayuno, decidí escribir a Emmett, todos los sábados ella se iba al mercado y no llegaba hasta casi las 6, lo que significaba que estaría todo el día sola. "Buenos días, Emm. ¿Cómo has dormido hoy?"
"Muy bien y tú"? Fue su breve respuesta.
"Bien... Oye quería saber si te gustaría venir aquí para ayudarme con algo"
"¿Qué es ese algo?"
"Ven y te digo" Guiño.
"Hmmm" contestó dudoso. "¿Estás sola?"
"¿Vendrías si te digo que si?"
"No lo sé"
"Sí lo harías, sino...no me hubieras preguntado...o ¿no?-escribí sonriendo, estaba claro que vendría.
Esperé un par de segundos a que contestara, cuando respondió no pude estar más satisfecha.
"En un par de minutos estoy allí"
-Señorita Rose.-apareció Carmen en la puerta.-Su brunch.
-Mmmmm, Carmen. Cada día te superas.-dije sonriendo mientras veía mi tazón de fruta y los croissant.
Ella sonrió complacida por el halago.-Bueno, si no se te ofrece nada más, voy de compras y regresaré hasta más tarde.
-Ve tranquila, Carmen. Saluda a Camila y Francisca de mi parte.-
Antes de que Emm viniera decidí darme una ducha rápida y quitarme la pijama, porque no quería que me viera en estas fachas.
Decidí ponerme unos leggins y un lindo body abajo, para estar cómoda y guapa para mi atractivo profesor.
No tardó mucho en llegar, como ya era costumbre, primero me preguntaron desde la seguridad del edificio si estaba esperando a alguien y después de eso ya sentí el ascensor funcionar, estaba ansiosa, tenía ganas de verlo.
Y la puerta se abrió. Había olvidado lo enorme y robusto que era este tipo. Definitivamente la ropa deportiva le favorecía mucho. Venía con una sudadera ajustada que marcaba perfectamente sus músculos y unos joggers que le quedaban muy bien. Traía la gorra puesta. Parecía que iba a ejercitarse.
-Hola.-Me saludó.-¿Para qué me necesitabas?-Se quitó la gorra.
-Llevo intentando resolver un problema de química desde ayer, y no me apetece empeorar mi expediente.-le insté a pasar.-Aún no hemos empezado las clases.-dije rápido para no babear en frente de él.
-¿Me juras que estás sola?
-¿Ves a alguien más?-dije divertida.
-Rose...tú salón es mi casa entera, podría haber alguien en cualquier sitio.-sólo reí.
-¿Qué piensas portarte mal conmigo o que?-Levanté una ceja y me acerqué a él.
El rió nervioso.-No pero puede haber algún malentendido y no quiero problemas.-Se alejó unos cuantos pasos de mí.
-La verdad.-sonreí.-No me importaría para nada que te portaras mal conmigo.-dije como si nada.-¿Se te ofrece algo?-pregunté inocente mientras me sentaba en el sofá y acababa mi delicioso brunch.
-Rose...-me advirtió.-Hoy si vamos a empezar.
-Está bien.-Respondí y fui por mis ejercicios. Sentí la mirada de Emm cuando me giré y él se sentaba en el sofá.
Él me ayudó con los ejercicios aunque por ratos me desconcentraba al tener a semejante hombre a mi lado.
-¿Ves? No era tan difícil.-dijo con una sonrisa cuando terminamos.
-¿Tú crees?-dije frunciendo el ceño.-La verdad.-No estoy muy segura sobre eso...
-¿Necesitas que te lo explique otra vez?-sonrío divertido y a mí, debo admitir que me entraron ganas de tirarme encima suyo.
-No lo sé...Tal vez...¿una última vez?
-Está bien.-tomó el ejercicio y volvió a explicármelo de otra manera totalmente diferente a la anterior con la que por fin, conseguí enterarme.
Después de eso nos sentamos en el sofá a ver la tv un rato.
-Oye, Emmett.-el me miró.-¿Sabes? Desde hace un par de años vengo queriendo tener uno de esos.-señalé sus tatuajes.-o un pendiente...y quería saber si...podrías recomendarme un sitio.
-Pues la mayoría me los hice en LA aunque aquí en NY hay excelentes sitios como Studio 28.
-¿Y duele?-Pregunté mientras pasaba uno de mis dedos sobre su brazo que había quedado al descubierto ya que se había sacado la sudadera hace unos minutos.
-¿Te miento?-dijo divertido.
-¿No?-dije asustada.
-Es molesto, depende del sitio duele más o menos.-sonrío.-¿Donde lo quieres?
-Pues no lo sé...En las costillas o la cadera.
-Para empezar, escoge un lugar donde duela menos.
-¿Cómo cuál?-Pregunté curiosa.
-Busca un sitio donde no haya hueso.-dijo divertido.-El antebrazo es un buen sitio, por ejemplo.-acarició mi brazo mientras me lo decía, y parpadeé, ¿en serio estaba haciendo eso?
-Mmmmm, no queda tan elegante.-pusé un puchero. El rió.
-¿Qué es lo que quieres hacerte?
-Tengo que escogerlo con Leah, algo que sea especial para ambas.
-Entiendo.-Dijo divertido.- Matching tattoos.
-Ajá.
-Podrías intentarlo en el hombro también.-Apartó mi cabello mientras pasaba uno de sus dedos ahí. Ok Emmett estaba acariciándome. Ya no tenía dudas.
-¿Tú crees?-dije tratando de no suspirar, cosa que me fue imposible, estábamos demasiado cerca, y aunque ya nos habíamos besado, no sabía que hacer.
-Totalmente, es "elegante"-dijo tratando de mi imitarme y sonreí.
-¿Cuál fue el primero que te hiciste?-dije curiosa, tratando de acercarme más a él.
-El águila que tengo en el pecho.
-No lo he visto. ¿Cómo es?
Él rió.-No creas que te lo enseñaré.
-¿Que tan malo es?-Pregunté inocentemente aunque claro mis intenciones eran otras.
-No voy a enseñártelo, Rose.-dijo algo ¿incómodo?-No es como los del brazo.
-Por favoooor.-supliqué.-Solo quiero verlo, es el primero que te hiciste, tiene que ser especial. ¿No?
-Si es especial, por eso no voy a enseñártelo.-sonrío fanfarrón.
-Jooooo, Emm.-pedí.
-Otro día.-dijo al fin.
-¿En serio?-me acerqué a él apoyándome en su pecho, quedando a unos milímetros de sus labios.
-Rosalie.-Suspiró.-Por favor, no hagas esto.-Se alejó de mi un poco.
-¿Qué?
-Las cosas difíciles.
-Emmett.-suspiré.-Quieres esto.-Nos señalé.-Tanto como yo, no lo niegues... ¿por favor? Él bufó molesto y cuando pensé que lo de rogar no había funcionado...Me sorprendió...
Con un movimiento brusco había tomado mi cara entre sus manos mientras estampaba sus labios con los míos.
-Emmett.-gemí su nombre inconscientemente mientras nos besábamos con impaciencia. Sus manos bajaron de mi cara hasta mi cintura, donde yo misma coloqué una de sus grandes manos sobre mi trasero y yo me dediqué a pasar las mías por su escultural cuerpo. Aunque sea por encima de la tela.
-Lo siento.-Dijo apartándose de mí.-Esto no puede pasar.-Pude notar que su cuerpo deseaba lo contrario.-Esto no está bien.
-Emmett.-bufé molesta.-Tu cuerpo dice otra cosa.- señalé su entrepierna, que estaba presionándome.
-Rose, por favor...no me tientes... No sabes lo difícil que es para mí.-Gruñó entre dientes.
-Mira un beso es inofensivo, así que no te enfades por esto. -Él ya no me veía, simplemente estaba acomodándose su entrepierna. Y no pude evitar darle una mirada descarada hacia esa zona.-Además te dije que estamos solos.
-Ya, por favor.-Dijo tomando su bebida.-Esto es...-El sonido y el vibrador de su móvil terminó de estropear sus nervios que ya estaban más que alterados.-¡Maldición!-Se quejó cuando todo el líquido del vaso cayó sobre sus joggers.
-¡Mierda!-dije sorprendida.-Déjame que te ayude.
Fui corriendo a la cocina a por un paño para ayudarlo. Cuando lo cogí traté de limpiarlo.
-Rose.-contuvo la respiración y ahí me di cuenta de donde estaba frotando. Pude notar su duro y palpitante miembro que con mi constante roce había despertado y comenzado a crecer justo frente a mis narices. Al instante sentí hervir mi cara de vergüenza. El pobre hombre también estaba aturdido. Me había tomado del cabello con suavidad, alejándome. Le costaba respirar.
-¡¿Pero que mierda?!-Escuché la voz de mi amiga acompañado del golpe seco sobre la alfombra. Era su celular.
Rápidamente me incorporé y Emmett arregló sus pantalones.
-Le le Leah.
-¿Qué me he perdido?-Preguntó anodada intercalando la mirada entre Emmett y yo.
Él por su parte, tomó su sudadera y su gorra tratando de esconder la obvia erección que ya era demasiado notoria en sus pantalones.
Y que decir de mi amiga se lo estaba comiendo con la mirada.
-No es lo que parece. Yo ya me iba. Adiós.-Salió rápidamente, dejándonos solas.
-¡Perra, ¿qué significa esto?!-Demandó mi amiga con una sonrisa pícara y ojos desorbitados.
-Yo...Yo.-estaba tartamudeando sin parar, tratando de pensar en que iba a decir.-Solo...Dios...¡Nos besamos! Y la bebida se cayó en sus pantalones y yo solo, trataba de ayudar, y no me di cuenta de donde estaba frotando lo juro.-dije finalmente tirándome rendida en el sofá.
-¿Se besaron? ¿Solo eso?-Preguntó incrédula.-Porque créeme, desde mi ángulo parecía que le estabas dando la mamada de su vida.-Se tiró una enorme carcajada antes de desparramarse a mi lado. Yo no pude hacer otra cosa más que ruborizarme.
-¿Qué cosas dices? Ya te expliqué lo que pasó. -Me llevé las manos a la cara.-Y ahora se ha ido y seguro se ha enojado conmigo.
-No está enojado, créeme.-sonrío.-Además... ¡¿acaso no viste o sentiste que su Emmettconda estaba a punto de salir de sus pantalones?!
-¡Oh Leah! ¡Cállate!-Me sentí caliente de solo recordarlo justo frente a mi cara.
-¿Qué?-se dió de hombros.-Solo resalto los atributos de semejante hombre y déjame decirte que ese hombre está para comérselo.-se lamió los labios y reí con ella.
-No te molestes Le, pero...¿habíamos quedado?-dije confundida, sino no le habría dicho nada a Emmett.
-No pero estaba aburrida. Sin embargo, me alegro de haber venido. Hiciste mi día.-Volvió a reír.-Es que hubieran visto sus caras.
-¿No podías al menos avisar que vendrías?-Pregunté molesta.
-Oye...-Contestó ofendida.-Pensaba que ésta también era mi casa.
Yo rodé los ojos ante su dramatismo. La verdad es que tenía razón entraba y salía cuando le daba la gana.
-O mejor, podrías haberle dicho a Sam que te distrajera.-refuté.
-De hecho vengo de su casa.-sonrío maliciosa.-He dormido con él.
-¿Seguro que habéis dormido?
-Hemos intercalado, ha sido mi cardio de hoy.-sonrío. No pude evitar reír, mi amiga era un caso.
-¿Nunca has pensado en estar con otros chicos?-le pregunté, mi amiga podía ser una descarada, pero estaba totalmente enamorada del moreno.
-No lo sé, tal vez como fantasía pero no en realidad.-sonrío.-¿Por qué?
-Uhhhhh ¿tan bueno es Sam en el sexo?-pregunté riendo.
Se dio de hombros.-Es el único con el que he estado... Y pues la verdad no me ha defraudado.-Sonrió pícara.-Y ¿tú? -Volvió a verme.-¿Estás pensando seriamente en liarte con el profesor, verdad?-Preguntó entrecerrando los ojos.
-No voy a mentirte ,la verdad es que me lo he estado planteando y James.-suspiré algo triste.-no es como antes, no sé pero no es igual.
-Ouwnnn, cielo.-me abrazó.-Cuentas conmigo para lo que necesites ¿si?
-Lo sé.-sonreí. Siempre habíamos dicho que éramos hermanas separadas al nacer, aunque por razones obvias eso no era verdad, sonreí.
-Y...suéltalo vamos...¿Cómo besa? Tiene que ser increíble.
-Pues al principio vaciló pero luego no pudo resistirse y se dejó llevar un poco hasta que volvió en sí.-Suspiré.-Pese a eso, fue muy apasionado.
-Bueno... Eso solo significa algo...
Alcé una ceja.-¿Qué?
-Que yo tenía razón.-Dijo con aire de suficiencia.-Así que paga.-Extendió la mano con una brillante sonrisa que resaltaba en su rostro.
-¿Ahora?-dije poniendo mi mejor puchero.
-Llevo dándote mucha tregua, Hale...además... parece mentira que no me conozcas, te has puesto casi todo mi armario. Podrás volver a verlo,cielo.-sonrío
-Está bien.-dije triste. Y subí los escalones hasta mi habitación con mi morena y a veces mala amiga detrás.
-Eres una exagerada.-me instó.-Vamos...-con un solo movimiento saqué el vestido del armario y se lo entregué.
Leah estaba que no cabía de la emoción. Me lo arrebató y fue a ponérselo.
-¿Ves? Ni siquiera te queda.-Me quejé al ver que mi vestido le quedaba más corto de lo normal.
-¿Y eso qué problema es?-preguntó divertida mirándote al espejo.
-Sam se va a poner celoso.-canturreé divertida.
-Le va a encantar.-sonrío.- Y lo sabes.
-Sobretodo cuando se ponga de celoso porque todo el mundo te mire el culo.
-De culo ya vas tú sobrada.-dijo riendo y mirándome mal mientras apretaba mi trasero fuertemente con su mano.
-Oye.-Me quejé apartando su mano.-Pues tú de tetas estás igual de sobrada.
-Lo sé.-Sonrió satisfecha.-Aunque las tuyas no están mal.
-¿Cuáles?-volví a verme.-Si no tengo.
-Pues tienes 2 y son bonitas.-Me las agarró con sus manos.-Puedes andar sin sostén y no hay problema. En cambio, yo...
-Ya exploraste mi cuerpo lo suficiente, ¿no crees?-Ella rió y apartó sus manos. Leah tenía sus momentos.
-Me encanta, simplemente me encanta.-Dijo girándose una y otra vez.
Yo suspiré mientras me veía en el espejo.-Desearía ser más alta.
-Tu estatura no está mal. Al menos no eres un duendecillo como Alice o un hobbit como Charlie.-Comentó divertida.
-Ya, pero mírate tú. Me sacas al menos 10 centímetros.
Leah se encogió de hombros.-Mi papá fue jugador de baloncesto, ¿lo olvidas?
-No, no lo hago.-suspiré.
-Deja de sacarte defectos ¿quieres? Eres perfecta tal y como eres, y...por eso tienes loco al profesor Cullen.-alzó las cejas un par de veces.
-¿Quieres dejarlo ya?-bufé desparramándome en el sillón de mi vestidor.-Estás increíble.-dije dándome por vencida.
-Gracias,cielo.-dijo tomándose un selfie en el espejo. Seguro se lo mandaría a Sam. Se acercó y me dio un beso en la mejilla para tirarse junto a mí.
-Vas a arrugarlo.-La miré mal.
-Ya es mío.-sonrío con superioridad.
-Oye...¿Te importa que venga Sam un momento? Dice que me dejé algo en su casa y tiene que dármelo.
-No hay problema.-sonreí.-seguro te dejaste el sujetador allí otra vez.
-¿Tú crees?-dijo confusa.-Los guarda siempre en su cajón de los bóxers, no es eso.-reí con ella.
Un par de minutos más tarde, el moreno apareció por la puerta. Se le veía angustiado aunque su expresión cambió justo cuando vio a mi amiga con el vestido.
-Dios, Nena.-suspiró. Solo carraspeé después de que terminaron de besarse.
-Estoy aquí.-sonreí.
-Hey, ¿como estás rubia?-sonreí.
-¿Qué pasó?-preguntó mi amiga. Él sacó algo de su bolsillo y se lo dio a mi amiga.
Eran las píldoras de Leah. Rodé los ojos mi amiga era tan olvidadiza a veces. Decí darles algo de espacio y fui a buscar a Oscar.
De repente mi teléfono sonó y fui a buscarlo, sonreí. Era un mensaje de Emmett.
"Rose, siento haberme ido así, espero que no estés enfadada."
Le respondí inmediatamente."No lo estoy. Yo también quiero disculparme por abusar de tu confianza" emoji culpable.
"Descuida. El torpe fui yo. Al ensuciarme los pantalones" emoji apenado.
"No, enserio. Yo tuve la culpa de todo. Siento si te incomodé, lo que hice no estuvo bien" dije apenada, tenía la sensación de "eso" que teníamos iba a terminar por esta conversación.
"En realidad...no estuvo tan mal" emoji sugerente.
¡¿Qué?! .Mío. ¿Estaba leyendo bien? Iba a responder pero me cayó otro mensaje.
"Pero por favor no lo hagas de nuevo. No es bueno para mi salud"
"Ok" respondí "Aunque tú no deberías reprimirte" carita feliz.
-Oscar, bebé ven aquí.-llamé a mi perrito que feliz vino corriendo hacia a mí.
Lo cargué y lo acaricié. Revisé el teléfono y tenía otro mensaje de Emmett"¿Leah es de fiar?"
"Totalmente" puse una carita molesta "Es mi mejor amiga, no dirá nada"
Con mi perrito en mis brazos bajé las escaleras, cuando vio a Sam saltó de mis brazos y corriendo fue a ladrarle. No pudimos evitar reír.
Sam se asustó pero luego se agachó y empezó a jugar con él.
Emmett escribió de nuevo"Ok, no te enfades... Solo me estaba asegurando"
-Vayaaaa, parece que me puedo ir tranquilo.-sonrío Sam mientras tomaba a mi amiga de la cintura.-Tenéis un buen protector, aquí.
-No lo sabes tú bien.-le dije divertida mientras alzaba a mi cachorrito.
-Te veo luego, muñeca.-Sam besó a su novia y me abrazó a mí antes de acariciar a mi cachorro y salir de mi apartamento.
-Emmett escribió.-Le conté a mi amiga una vez quedamos solas.
-¿Y qué dice el grandulón?-Preguntó interesada.
-Se ha disculpado, y me ha preguntado si eres de fiar.-eso pareció molestarla.-Pero.-continúe antes de que me cortara.-Le asegurado que sí.
-¿Y? ¿Para qué quiere saberlo? ¿Acaso quiere que sigáis con esto?-dijo sorprendida.
-Él dice que no... Pero yo sé que sí.-Sonreí satisfecha.-Mientras tanto supongo que seguiremos con las lecciones.
-¿Enserio no intentarás nada más?-dijo divertida.-Voy a quitarme el vestido. ¿me dejas un pijama o algo?-sonrió.
-¿Vas a quedarte?-rió.
-¿Tu que crees?-solo reí, claro que iba a hacerlo.
-Vayamos al grano.- dijo cuando se había sentado en la cama y Oscar jugaba con ella.-¿Que fantasías tienes con el profesor? Tal vez...¿Hacerlo encima del pupitre?
-Sería muy incómodo...En su escritorio estaría mejor.-Le seguí el juego a mi amiga.
-Eres descarada.-Rió
-Tú me lo has preguntado.-sonreí.
-¿Como crees que es?-preguntó, la miré obvia.-Quiero decir ya sé que es grande. Pero...tal vez ni te entra entera.
-¡Oh dios, Leah!-Me estremecí de solo imaginarlo.-No lo había pensado. Ya hasta miedo me dio.-Me asusté.
Leah estalló en una carcajada.-No seas una llorona. Si sabes que nuestra vagina es flexible ¿no?-Yo asentí.-Osea que puede adaptarse según sea el tamaño de lo que introduzcas ahí.
-¿Por qué sabes tanto?-reí.-Eso no lo hemos dado en biología.-Ella rió.-Cuando Sam y yo comenzamos a hablar sobre ello me informé, él ya lo había hecho ¿sabes? Y le había visto antes,
Así que me puse a investigar.-guiñó.
-Eres muy estudiosa cuando te conviene, ¿eh?
-Pues claro... Además he visto casos.
-¿Ah?
Ella se encogió de hombros.-Pues en la computadora... Un día-Continuó.-Mi hermano había tomado mi laptop porque la suya estaba descompuesta. Y pues vi el historial y... Fue ahí que me entere de un par cosas... Obviamente me deshice de mi laptop luego de echar un vistazo.
-Ay no... Acaso había...
-¡Si! Y por lo que vi chicas más bajas que tú no tienen ningún problema con tipos grandes.
-Leah... Has notado que no soy una actriz porno, ¿verdad?-Comenté irónica.-Seguramente si algo así pasa mi pobre vagina acabará destruida.
-Ya se que no eres actriz porno.-dijo rodando los ojos.-Pero eso no tiene nada que ver.
-Conclusión.-reí.- ¿A tu hermano le van las bajitas?-solo rió.
-Y las blancas como tú.-Rió.-Aunque en realidad, no lo sé, todas las chicas se ven bajitas a su lado.-sonrió.-En realidad seguro que lo busco por ti, tiene un tremendo crush contigo.
-Bueno gracias a esa información... La próxima vez pensaré dos veces ir a quedarme a dormir a tu casa.
Leah rió.-Eres una exagerada. Sabes cómo es...se moriría antes de decirte algo.
-Aún me sorprende que sea tan tímido con la hermana mayor que tiene.-ella rió.
-Es mi pequeño.-alzó las cejas. Y yo reí.
-Tienes demasiado instinto maternal, creo que Sam debería asustarse con eso.
-Naaaah.-Le restó importancia.-Solo lo uso con Seth.
-Lo que digas.
Emmett pov
-Hola Emmett. No sabía que volverías.
Estampé mis labios con los suyos, dándole a entender que no venía a charlar sino que tenía en mente otra cosa.
Por supuesto, ella no se negó. Quedó medio en shock pero me correspondió. Rápidamente nos conducimos a su habitación y no perdimos más el tiempo.
-¿Te has levantado juguetón?-dijo divertida mordiendo sus labios.
-Lauren...-me costó decir su nombre ya que, mierda, seguía pensando en Rosalie, en todo lo que me gustaría hacer con ella. Ella solo me miró y me alentó a continuar.-Lo siento, ni siquiera me he...
-Oh, es igual, lo necesitaba.-le restó importancia.-Además valía la pena repetir lo de anoche.
Sonreí y le dí un rápido beso en la mejilla. Era la ventaja de que ella fuese medio ninfómana. Tomé mi celular y revisé mis mensajes. No tenía minguno. Suspiré.
-¿Qué pasa?-Preguntó curiosa.
-Nada... Es solo que no puedo quedarme.-Me levanté y comencé a vestirme.
-¡Oye!-Me tomó del brazo.-¿Ni siquiera vas a quedarte a comer o tomar algo?
-Lo siento, pero aún tengo trabajo.-Me excusé. La verdad era que no quería involucrarme mucho.
-Oh venga.-dijo divertida.-solo un ratito. Puedes irte cuando acabemos.-jugó con la sábana que la cubría. En realidad tenía pensado buscar a Rose para asegurarme que no estaba enfadada.
-¿Lo dejamos para otro día, sí?-Bese el dorso de su mano.
-Está bien.-Contestó y me despedí saliendo de ahí.
-Rose...contéstame.-traté de llamarla una tercera vez desde mi móvil.-Mierda.-Volví a decir cuando no contestaba.
-¿Emm?-respondió por fin.
-¿Hola? Yo... Yo me preguntaba ¿si estabas sola?
-¿Quieres venir?-
-No bueno si... La verdad no sé, pero si no tienes ningún inconveniente.-¿Que rayos me pasa? No debería de ponerme tan nervioso.
-Está bien. Te espero.
Antes de ir de nuevo a su casa, pasé a darme una ducha rápida y cambiarme de ropa. Llegué casi a las 5 al edificio. Y justo cuando iba a hacer el mismo ritual de siempre en la recepción, me di cuenta que Rose y Leah venían bajando del ascensor con su mascota. Cuando me vieron ambas se detuvieron y vi como la rubia le dijo algo a Leah, quien simplemente me saludó y siguió caminando con el cachorro, mientras que Rose se quedó ahí parada, esperando que me acercara y así lo hice.
-Pensé que ya no vendrías.-Fue lo primero que me dijo.
-¿Te dije que vendría no?-ella simplemente se dio de hombros.
-No se cuando creerte.-dijo.-Cambias mucho de opinión.-no pensé que lo haría pero dolió como la mierda escucharla decir eso.-¿Qué quieres?
-La verdad venia a ver si estabas enfadada.-dije ya en el ascensor.-Pero mejor no pregunto.
-Pues no lo estoy.-Contestó mientras se quitaba el gorro y arreglaba su cabello dorado.-Es solo que... Me confundes. Es como si quisieras y a la vez no estar conmigo.-Sus preciosos ojos azules me veían hacia arriba.
-Es complicado, Rose y lo sabes.-Llegamos a su piso y la seguí. Al entrar se deshizo del abrigo y pude ver que traía puesta una falda muy corta con un par de botas altas. Se veía muy linda.
-¿Y bien?-me hizo volver en sí.
-Rose yo...-ella me miró instándome a hablar.-¿No hay nadie?
-Solo estoy yo.-dijo molesta.
-A la mierda.-dije en alto, y me acerqué a ella para besarla.
-Emm.-dijo en cuanto pudo.-Dios...-sólo la alcé por el trasero y la apoyé en la mesa para no perder el equilibrio.
Y seguimos así hasta que nos hizo falta el aire.-Quería decirte...-Continué respirando con algo de dificultad.-Que disfrute el beso de la mañana.
Sus labios carnosos y entreabiertos estaban tentándome a darles otro beso de nuevo. Me veía un poco aturdida y ruborizada mientras sus brazos estaban enredados tras mi nuca.-Me alegra saber que no fui la única que lo hizo.-Comentó con una sonrisa de lado.-¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?-Preguntó mientras sus ojos azules me veían expectantes.
-Pues porque...-suspiré.-Eres hermosa, Rose y no sé...solo tenía ganas de besarte de nuevo,después de haber sido un idiota.-No iba a decirle que sentía algo por ella y que no sabía lo que era.
-Pues...-acarició mi cara.-Yo también tenía ganas de besarte de nuevo.-sonrío y sonreí.
-Me gustaría intentar otras cosas contigo también.-Dije sin pensar con claridad mientras pasaba uno de mis dedos sobre su suave y bonito rostro.
-¿Cómo que?-Alzó una ceja mientras una sonrisa pícara se dibujaba en sus labios.
-Pues...-deslicé una mano desde su mejilla derecha lentamente hasta su cintura, ella suspiró y sonrió. Ella deslizó su mano peligrosamente en mi pecho.
-Oye...me gustaría ver ese tatuaje que no querías enseñarme en la mañana...-sonrió.-Me muero de ganas, en realidad.
-¿Aquí?-Pregunté inseguro y ella se encogió de hombros.
-Si... O bueno si quieres... Podemos ir a mi habitación.
-Está bien.-Me rendí y la bajé de la mesa.
-Vamos.-ella tomó mi mano y ese pequeño roce ya hizo mi polla saltar. Antes de llegar a la puerta la alcé en brazos, ella rió. Entré con ella en brazos y con delicadeza la tumbé en la cama.
-Dios, Rose...-me acerqué y la besé antes de alejarme para quitarme la camiseta para mostrarle el tatuaje.
-Está increíble.-Susurró delineando mi tatuaje con uno de sus dedos. Cosa que también hizo palpitar mi polla de nuevo.-Y tú también estás increíble.-Se mordió el labio inferior recorriéndome con la mirada mientras se sentaba en el borde de su gran cama de sábanas moradas. Una de sus manos ahora se deslizó hacia mi vientre, llegando peligrosamente a mi entrepierna. Con los nudillos acarició mi erección sobre mis pantalones deportivos y cuando una de sus manos se deslizó dentro, tuve que detenerla sino quería correrme como un maldito adolescente. Sin embargo, Rose lucía anonadada y juraría ver algo de temor en su mirada.
Así que decidí cambiar de posición, me puse de rodillas y le quité las botas. Acaricié sus piernas en el proceso. No pude evitar meter mis manos bajo su mini falda, y jugar con su centro a través de sus bragas.
-Emmett.-suspiró, agarrando la sabana con ambas manos mientras mordía el labio.
-Déjalo ir, Nena...-continúe mientras ella se estremecía.-Eso es...
-Oh Dios. Quiero sentirte,Emm...-trató de rodearme con sus piernas, cosa que me pareció divertida verla tan desesperada.
-Tranquila, ahora mismo voy.-sonreí.
Me deshice de sus bragas e introduje uno de mis dedos. Gimió y se retorció cuando empecé a penetrarla con él. Su espalda se arqueó contra el colchón cuando introduje otro dedo. Era increíble lo apretada que estaba. Seguí metiendo y sacando ambos dedos hasta que se corrió con un grito. Decidí intentar introducir un tercero pero Rose era muy estrecha. Definitivamente no entraría por ahí si ella no se relajaba.
-Vamos nena, relájate.-Susurré antes de besarla. Eso es...-Seguí besándola mientras la follaba con dos dedos.-Vamos.-Pellizqué su clítoris y otra vez se corrió.-Se contrajo contra mis dedos.
-Eso es, pequeña.-Besé una vez más sus labios antes de levantar su falda y comenzar a follarla con mi boca. Si no podía penetrarla con mi polla, lo haría con mi lengua. Y así lo hice. Su pequeño cuerpo se había empezado a retorcer de placer y no podía estar más que complacido ante su reacción. Ella lo estaba disfrutando.
-Emm, Emmett.-gritó.-Dios, necesito.-supiró.-Te necesito.-dijo suspirando tratando de acercarme más a ella.
Volvió a correrse, ella estaba tratando de recobrar la respiración, y por primera vez en mi vida, estaba orgulloso de la reacción de la mujer de mi lado, no me sentía frustrado por haberme preocupado por su placer en vez de por el mío.
-Emmett.-me llamó.
-Dime,preciosa.
-Ven aquí.-sonrió, exhausta.
-Estas agotada.-sonreí.-Necesitas descansar.-ella negó y volvió a llamarme.
Me quité los zapatos y me desplomé a su lado. Sentía que iba a a explotar cualquier momento. Así que cuando ella se acomodó y se sentó a mi lado, ya no puse objeción alguna cuando introdujo una de sus manos dentro de mis pantalones.
Comenzó a desplazar su pequeña mano de arriba hacia abajo. Jugó con la pretina de mis pantalones y le facilite el trabajo, levantando mi cadera al adivinar sus intenciones. De un tirón liberó mi erección. Su reacción fue épica.
Ella abrió los ojos como platos y un jadeo de sorpresa se escapó de sus labios a la vez que quitaba sus manos.
Me miró insegura antes de seguir con lo que estaba haciendo, solo le sonreí para alentarla, estaba nerviosa. Era simplemente fascinante.
-Vamos.-Mi polla se movió y ella vaciló.-Tomé su mano.-No tengas miedo. Puedes tocar lo que quieras.
-Emm, yo...-La miré a los ojos, estaba insegura.
-No pasa nada, sino quieres hacerlo está bien. No quiero incomodarte y no.-sonreí.-No me lo debes por lo de antes, lo he hecho porque quería.
Así que decidí hacerlo por mi cuenta. Empecé a desplazar mi mano de abajo hacia arriba ante la mirada atenta de Rose.-Déjame.-Susurró agarrando mi mano.-Quiero hacerlo.-Susurró. Y con gusto dejé que hiciera conmigo lo que quisiera.
-Eres hermosa.-le dije mientras acariciaba su pelo y ella estaba concentrada en su trabajo. Suspiré y sostuve su mano para ayudarla.-Eso es...-ella sonrió sonrojada, era adorable.
-Sabia que era grande pero...-Nunca había visto algo así.-Yo reí por su halago antes de besarla y llevar uno de mis dedos a su centro. Al hacerlo ella bajó el ritmo de lo que estaba haciendo y cerró las piernas.
-Si continúas con eso... No podré ayudarte.
-Está bien.-Sonreí y dejé que ella terminara su tarea.
Cuando por fin llegué al climax sonreí y la acerqué a mí.
-Emmett.-no la dejé continuar simplemente la besé por agradecimiento.
-¿Qué?-sonreí.-Solo quería comprobar lo que andabas diciendo sobre tus pechos.
Ella se sonrojó adorablemente mientras me pasaba un clínex para que me limpiara.
-¿Quieres verlos?-Preguntó insegura.
-Si.-Sonreí y la ayudé a desvestirse.
-Hermosa.-sonreí.-simplemente hermosa.-estaba idílicamente desnuda frente a mí. Decidí besarla y crear un delicioso camino desde sus labios a su ombligo.
Cuando empecé a jugar con sus pequeños pezones rosados escuché voces en el piso de abajo.
-Emmett.-dijo suspirando.
-Shhhhh, Nena. Escucha.-ella trató de recuperar la respiración.
-Oh, mierda.-dijo bajito.-Mierda, mierda mierda.- se levantó de la cama y comenzó a mirar su habitación.-Al vestidor.-Dijo incorporándose como un resorte y metiendo nuestra ropa bajo su cama.
Luego me tomó de la mano y me condujo hasta ahí.
Quedamos parados frente a uno de los enormes espejos que estaban dentro de su closet.
-¿Esto es un...7 minutos en el paraíso?-dije divertido.
-Oh Dios, Emm, calla.-dijo visiblemente sonrojada.
-Señorita Rosalie.-Carmen la estaba llamando y ella entró en pánico.
-Carmen.-Esa era la voz de Leah.-seguro que está duchándose.
-Gracias a Dios.-cogió un albornoz y rápidamente se colocó una toalla en la cabeza para hacer su papel.
-Quédate aquí y no hables.-Me ordenó antes de salir del armario dejándome solo.
Luego de un par de minutos regresó otra vez.
-¿Sabias lo sexy que estás con ese albornoz?-sonreí tirando de ella.
-¿Emmett?-dijo divertida.-¿Quién eres tú y donde está mi profesor cascarrabias?
-Sigo siendo el mismo.
-Pues me gustas más así.-Contestó deshaciéndose de su albornoz y quedando desnuda frente a mí. Se giró y vio nuestros cuerpos reflejados en el espejo.
-Pareces un gigante a mi lado.-Comentó mientras tomaba su teléfono con una mano. La verdad es que le sacaba al menos 30 centímetros de diferencia.
-¿Qué haces?-Pregunté nervioso al darme cuenta de lo que estaba haciendo.
-Nada.-Contestó mientras agarraba mi pene con su mano libre.
Había sacado una foto. Yo me preocupé.-¡Dame eso!-Me quejé.
-¿Por qué?-dijo divertida.-solo lo quiero de recuerdo.
-Rose...No estoy jugando.-dije molesto tratando de quitarle su teléfono.
-Pues hace un momento que si lo estabas haciendo.
-No bromees con esto, ¿Si?-Dije dándome por vencido.-Está bien, guardalo de recuerdo si quieres.
-Gracias.-Dijo con una sonrisa.
-Pero prométeme que no se lo enseñaras a nadie, ¿de acuerdo?
-Lo que tu digas, profesor Cullen.
-Oye...-Comenté sintiéndome un poco incómodo por primera vez.-¿Te importaría devolverme mi ropa, por favor?-Me rasqué la nuca.
-¿De verdad quieres que te la devuelva?-sonrió malévolamente.-Podemos seguir jugando aquí...
-Rose...-suspiré mientras ella pasaba sus manos desde mi nuca a mi abdomen.
Agarré sus manos cuando iba en busca de mi entrepierna.-Ya no estamos solos... Es hora de que me vaya.
Ella lo dudó un poco.-Está bien. Tienes razón... No podemos arriesgarnos. Pero esto... ¿Continuará?-Preguntó un poco insegura, esperando mi respuesta.
Solo la besé para darle a entender que aunque me detuvieran... después de haberla probado no iba a soltarla aunque me obligaran. Ella me devolvió el beso con efusividad y sonreí.
-Rose...
-Está bien.-bufó y salió por mi ropa para dármela.
Me vestí mientras Rose me veía complacida. Me sentí algo cohibido.
-¿Qué?-Alcé una ceja.
-Eres todo un espectáculo, Cullen.-Dijo mientras se ponía el sostén y las bragas. -Dejame limpiarte el camino para que salgas.- se puso de nuevo su albornoz y arregló su cabello.
La seguí a la habitación.-Te mandaré un mensaje.-Me indicó antes de dejarme solo.
El mensaje no llegaba, pero ella tardaba mucho, suspiré, seguí esperando hasta que mi teléfono sonó. Salí por la puerta.
Gracias al cielo no me topé con nadie. Me subí al ascensor rápidamente.
Caminé tranquilamente por el vestíbulo y salí del edificio.
Al otro lado de la calle un auto se estacionó y vi que se bajó el novio de Rose. Traía un enorme ramo de flores y una caja pequeña en la otra mano. Seguramente era algo costoso. Bufé.
Seguí caminando y vi una limusina estacionarse en frente del edificio. De ella se bajó un tipo elegante, alto y rubio, lo reconocí inmediatamente era el hermano de Rose.
Tuve que apresurar el paso hacia la oscuridad antes de que cualquiera de los dos me viera.
Venía discutiendo por el teléfono y cuando vio al otro chico colgó y lo vio enojado. No pude escuchar que le dijo pero ambos entraron juntos al edificio.
Hellouuuuuu :) Bueno pues otro cap, bastante importante, de esta historia debo decir xD
Tecupi: totalmente de acuerdo contigo xD ¿Qué te parece lo que han hecho estos dos?
Nelita: La confianza sigue subiendo... xD
Vecca: ¡Bienvenida! Nos encanta que te encante :) Esperamos que el suspenso se te haya pasado un poquito o...agrandado aún más. Pues lo de Jazz&Alice no lo sé, aunque supongo que ya se conocen, porque Alice es muy amiga de Rose, no tanto como Leah, que son como hermanas... pero sí, así que, creo que ya se conocen.
Y... sobre Emily, tampoco lo hemos pensado xD Tal vez y hacemos algo pero... Sam&Leah Forever 3
