11.
Serena: me parece increíble que nuestra hija menor vaya a casarse- dijo mientras se encontraba sobre el pecho de su esposo quien miraba fijamente el techo.
Serena: Darién qué te ocurre has estado muy raro desde que apareció el pequeño Aarón.
Darién: lo sé querida pero es que todo ha ocurrido con tal velocidad que me ha sido difícil afrontarlo… por alguna razón yo amo a ese pequeño… sin embargo no puedo evitar sentir que hay algo que nuestra hija no nos ha dicho respecto de su origen… sí sabemos que cayó del cielo directo a sus brazos… ¿pero qué más? No creo que ella no sepa nada más como dice… y creo que también Febo sabe bien lo que de veras ocurrió.
Serena: Darién Helene vino a verme tan pronto terminó el almuerzo con los invitados, ella me contó lo que había visto, yo simplemente no encontré el momento adecuado para contártelo, disculpa si por ello te has preocupado más de la cuenta…
Darién, mirando cálidamente a su esposa: Serena sabes que soy incapaz de enojarme contigo, pero ahora por favor dime lo que sabes.
Serena: de acuerdo cariño, el hecho es que ese pequeño es en realidad la semilla estelar de un hechicero que por poder renunció a todo vestigio de bondad que quedara en su alma, sin embargo la semilla que debió haber sido extinguida cuando el mal se apoderó de su cuerpo, no era tan débil como él imaginaba y luchó por vivir… y tal como ocurrió con galaxia salió al espacio en busca de ayuda y protección, cuando encontró la energía emitida por Helene le envió una señal con lo poco que le quedaba de fuerza, Helene me dijo que ella sintió como si algo la llamara, yo creo que en ese momento nuestra hija entró en trance porque no recuerda exactamente cómo fue que el bebé apareció en sus brazos. Ahora bien no sólo helene sintió la llegada del pequeño, Febo también tuvo la misma sensación y se dirigió directo a donde ellos se encontraban sin que nadie le dijera donde se hallaba nuestra hijita.
Darién que había escuchado todo con mucha atención luego de meditar un poco todo lo que su esposa le acababa de confesar dijo: esto quiere decir que el mal ha vuelto- con algo de congoja. – y lo ha hecho en una forma muy poderosa. No interesa ahora estamos para proteger a la tierra, a la luna y a todo aquel que lo necesite. Pero hay algo que no entiendo, tú pudiste devolverle a galaxia su semilla.
Serena: sí es cierto pero con este niño es muy diferente, él ya no puede regresar al cuerpo del que provino porque se ha materializado como un ser absolutamente independiente, su dueño renegó de él y por eso ahora su lazo con su antiguo cuerpo es irreconciliable, galaxia por su parte resignó su semilla para que ésta subsistiera y eventualmente volviera a ella.
Darién: comprendo… pero te has dado cuenta d algo?
Serena:¿de qué mi amor? Pregunto algo confundida
Darién: ¡ahora somos abuelos!
Serena: ¡oy es verdad! Aunque creo que tiene unos abuelos muy guapos Aaroncito, sobre todo su abuelo Endimión.
Darién: ¿tú crees? Pues yo creo que su abuela de la luna no está nada mal.
Y dando por finalizada la charla se dieron un beso y se durmieron acurrucados, como acostumbraban.
En los jardines de Tokio de cristal
Febo: eres mi hijo Aarón y como tal eres el heredero al trono del sol, y aunque por ahora no podamos estar juntos allá en mi palacio, pronto lo conocerás, te encantará mi pequeño, te enseñaré todo lo que sé y lo que no, veré que te lo enseñe el mejor, tienes una familia que te ama, que nunca se te olvide eso.
Helene que miraba la postal a unos metros de distancia no podía entender cómo había dudado de los sentimientos que tenía por ese hombre, no contaba aún con 18 años y ya era madre, hecho que a cualquier otra joven le hubiera escandalizado a ella la hacía sentir una enorme felicidad. Y ver que no debía hacerlo sola la reconfortaba enormemente. Febo que había sentido su presencia se dio vuelta y se acercó a ella con Aarón en brazos. El príncipe que siempre había tenido un porte real extraordinario para la edad que tenía, ahora podría ser tomado como rey con facilidad.
Helene: no sabes cuánto me alegra que estés… aquí
Febo: no puedo esperar a que nos casemos, son un suplicio los días que paso lejos de ustedes.
Helene: realmente tienes un corazón enorme, mira que aceptar un bebé que no es tuyo y nombrarlo tu heredero al trono, por sobre tus posibles futuros hijos de sangre…
Febo: Aarón es mi hijo del corazón, y será tratado como si fuera un primogénito de mi sangre, porque él princesa es tu hijo lo es mío también, porque tú y yo estamos unidos por fuerzas que aún no podemos comprender del todo y por un poder que no está completo si no estamos los dos.
Helene tomando al pequeño en brazos: mi príncipe, no podría haber nacido con mejor suerte, estando a tu lado sé que este hijo crecerá fuerte, sano, valeroso, bondadoso, ojalá que todo lo que le enseñes lo aprenda y se parezca a ti.
Febo acariciando a su futura mujer y a su hijo: él será un soberano del que podremos sentirnos orgullosos ambos algún día, yo ya tengo lo que siempre soñé: una familia contigo, nada más me hace falta
Helene: y que piensas de hijos propios
Febo: lo que los dioses me quieran regalar lo aceptaré y agradeceré con ganas y si ellos vienen los amaré tanto como lo amo a este pequeño
Helene: sabes… cuando te muestras así… tan tú… y no tan rey del sol… no entiendo como no pude entender antes lo mucho que te amo.
Febo quedó rendido después de eso y acercó a Helene dándole un tierno beso de despedida luego acarició a su hijo y se marchó con un "los amo" en los labios.
