Hola queridas les recomiendo esta vez a mi Paty Cantú de nueva cuenta con Rompo contigo, sirvió de mucho para varias escenas del capítulo, también hubo una de Shakira que se llama Tú, aunque la escuche por casualidad en Yuridia, salió y un cover What should I do? De mi Jang Keun Suk, es coreana pero el cover fue en español, me inspiró también xD... por cierto, nunca les he contado como surgió esta idea... hoy tengo ganas, así que les contaré, escuchaba una canción algo viejita se llama Voces en mi interior y la canta Porta y Santa Flow, si la escuchan se darán cuenta del porque la idea del psiquiátrico y también quizás se queden WTF? xD porque no tiene mucha relación, la canción es de un chico buleado que comete un crimen, aunque al final en la última estrofa dice "Ha pasado el tiempo, no he vuelto al colegio tampoco a casa, pero este lugar tiene ventajas aquí no me maltratan aunque es todo muy frío y me dan pastillas que me hacen estar tranquilo, a veces gozo imaginando la manera de matar alguna enfermera y me tengo que controlar, sé que con el tiempo me tendrán que soltar..." eso me dio mucho material para imaginar, pero igual la historia fluctuó mucho hasta llegar a la idea final, pero esa canción es la responsable de este fic, ahora si espero disfruten la lectura.

Hinata condujo dejando que la música de la radio sonara en su auto, aun sus pensamientos giraban en sus nuevas decisiones y en cómo causarle menos daño a Naruto con las mismas, sonrió con ironía cuando la emisora transmitió una canción que hace pocos días se encontraba de moda, el título se amoldó a la acción más importante de su día: "Rompo contigo", tarareó el inicio "Nadie como tú qué sabes medir como hacer mi sangre doler hasta hervir, es que sólo tú me haces sufrir casi tanto como me haces feliz", sabiendo que las estrofas se ajustaban a sus sentimientos sus ojos se humedecieron mientras la canción seguía y el moreno se instaló en su mente sin poder eliminarlo.

Llegar a su pequeña casa como últimamente sólo le trajo malos recuerdos, suspiró viendo esa llave en la mesa de centro, hace un mes que Sasuke la depositó ahí antes de irse y ella no se atrevió a tocarla, se sentó en su mullido sillón abrazando uno de los dos cojines, cuestionándose una vez más si había hecho bien al no ser del todo clara con Naruto, y también si valía la pena sus nuevas acciones; se sentía un poco más aliviada al ser de cierta manera liberada por el azabache, decidiendo su vida de manera más inteligente, aunque ese vacío en su pecho diciéndole que lo necesitaba demasiado la atormentaba y que decir de esa preocupación que pensó desaparecería con él pero que no lo hizo, sus ojos estaban enmarcados por ojeras debajo del maquillaje por lo poco que lograba dormir, comenzaba a sentirse exhausta realmente y no sabía si podría seguir dándole la cara al mundo, quizás necesitaba mudarse de ese lugar donde perdió su virginidad y dónde vivió tanto con él porque lo cierto es que en cada rincón él la hizo suya... pero en tal caso debía deshacerse de los muebles, necesitaba un nuevo comienzo.

Caminó con pereza para servirse un poco de cereal, extrañamente sentía hambre miró la hora en su celular 9:30, quizás darle tantas vueltas al mismo asunto acababa con sus reservas de energía, miró con desanimo que ya no tenía leche, salió de su casa aflojerada directo a la tienda más cercana, mientras caminaba se dio cuenta que el clima había descendido ciertos grados abrazó su cuerpo queriendo entrar en calor al no portar suéter y seguir vistiendo su delgado uniforme de enfermería, siguió con su trayecto tratando de despejar su mente.

El Uchiha salió de la carretera aparcándose a un lado de ésta, su cuerpo se encontraba alterado y no solo por la pesadilla, aquel temblor y la hora en la cual había recibido una última dosis de medicamentos se habían unido para hacerle más difícil distinguir entre la realidad y la fantasía y así mismo tener su organismo en equilibrio.

-Fue una pesadilla—Se dijo tratando de racionalizar la situación, su cuerpo sudoroso le hizo resentir la frialdad del ambiente aun encerrado en su coche.

La mente del azabache vagó de nueva cuenta a lo que recordaba de su reciente mal sueño, la cobija infantil manchada de sangre, el rostro del pequeño, la cara envuelta en sufrimiento de Hinata, y finalmente el disparo que se la llevó; negó con la cabeza volviendo a poner su pie en el acelerador, uniéndose a los autos que transitaban, con un destino en mente.

Una vez que la ojiluna regresó a su casa e intentó cerrar la puerta el movimiento fue impedido, con incertidumbre retrocedió su acción para ubicar al causante, su labios se entreabrieron con sorpresa, él seguía con el pants negro que le vio en el baño del bar aunque ahora con la capucha puesta, no fue necesario verle el rostro sabía de quién se trataba perfectamente.

Después de esa tarde donde pelearon lo tenía ahí ¿temblando?

Sasuke dejó que el aire contenido saliera de sus pulmones, había pasado un par de minutos decidiendo si ir a tocar la puerta para verla y cuando resolvió irse la vio llegar con pasos lentos y una bolsa plástica en una de sus manos, estaba ahí frente a él tal como la vio por la tarde con el uniforme blanco de enfermería, su pelo azulino atado en su cabeza en un simple y ya despeinado chongo, debía irse pero en vez de eso en el último momento la siguió.

-¿Qué sucede?—Cuestionó la peliazul con incertidumbre, sintiendo como el corazón quería salirse desbocado de su pecho, su cerebro le decía que fuera prudente pero su cuerpo estaba estremecido por la emoción por el simple hecho de verlo, había querido asimilar que todo había terminado definitivamente y estaba frente a ella, se controló por no abrazarlo para no hacer una tontería propia de una chiquilla enamorada queriendo actuar como una mujer que se amaba a sí misma, una que sabía lo que valía y lo que merecía.

El abrazo firme del Uchiha la hizo abrir sus ojos lunas como platos, inhalando su fragancia sin proponérselo sin embargo él si lo buscaba, necesitaba tenerla, sabía que todo había sido una maldita pesadilla, sus miedos encarándolo, reconocía que su acción era torpe, estúpida e incluso injustificada no sólo porque ella lo quería lejos, sino porque estaba siendo débil, se dejaba arrastrar por sus emociones, por la necesidad de verla a salvo y retenerla a su lado, lo cual no presagiaba nada bueno.

-Apártate—Su orden salió seca tras romper el abrazo tratando de recuperar su semblante estoico intentando no demostrarle la debilidad que poseía hacia ella.

La Hyuga lo hizo insegura sintiendo la desolación que le causó la forma de dirigirse, después de ese abrazo tierno que no pidió, que necesitaba pero que no pidió, mismo que la descolocaba ¿por qué iba a moverle su mundo de esa manera?

La cara de la chica reflejaba sin pretenderlo su melancolía, sus ojos fijos en el suelo pero perdidos, su ceño levemente fruncido y sus labios juntos en una fina línea.

Cerró la puerta sintiéndose abatida y tonta, debía echarlo y mantenerse firme, dejarlo tomar el control era un error y lo sabía bien; él rompió sus pensamientos obligándola a darse la vuelta sin darle tiempo de procesar nada la besó en los labios con tanta pasión que le fue difícil canalizarla, la mano femenina cedió al agarre de la bolsa que contenía la leche dejándola caer al suelo a su lado, él la abrazaba a la altura de la cintura con fuerza haciendo que ambos cuerpos chocaran, haciéndola sentir que no quería soltarla y era así, el azabache necesitaba su cercanía, que su organismo aceptara que la tenía ahí, a salvo y en sus brazos, Hinata lo tomó por las mejillas mientras sus lenguas peleaban queriendo sentirse, Sasuke bajó sus manos para apretar ese trasero que sus manos ansiaban tener y reclamar, amasándolo, acercándola a su hombría provocándose leves punzadas de placer por la cercanía.

-Sasuke—Hinata jadeó cuando sin saber cómo el moreno consiguió despojarla de su filipina exponiendo su cuerpo, él se regocijó al escucharla llamarlo con un tinte de deseo, así que no se tardó en besarla y tocarla por encima del sostén poniendo énfasis en los ya duros pezones.

-¿Esto te hace sentir el medicucho ese? Apuesto que tus bragas ya se encuentran mojadas—Le preguntó olvidando por un momento sus temores y dejando lugar a sus celos, sin pensarlo las manos de Hinata se movieron al abdomen del moreno intentando alejarlo y romper la cercanía.

-Deberías decirme qué haces aquí—Habló tratando de omitir la indignación que sentía y no queriendo entrar en las provocaciones del moreno, sus ojos lunas se encontraban húmedos por la contrariedad que su presencia le traía y por la seguridad que irradiaba con ella.

Él se detuvo dándole la cara omitiendo la furia que le provocó la resistencia femenina, al poco puso atención en el comentario que le hizo queriendo comprender que carajos hacía ahí y lo sabía, había intentado ahogar en Karin su deseo pero lo cierto es que no lo llenaba, no encontraba lo que buscaba.

Tras ver el rostro inocente, enojado pero teñido en el deseo aceptó que le gustaba más de la cuenta, mucho más, así que buscó una respuesta falsa que escondiera su verdadero motivo sin hallarla optó por volverla a besar con ímpetu agradeciendo que sus pesadillas solo fueran eso, verla caer muerta lo tenía temblando y aun viéndola sana el miedo no quería abandonarlo, exigiéndole que hiciera lo imposible para siempre mantenerla así.

Atrapó el rostro femenino entre sus manos para lanzarle la siguiente pregunta:

-¿Así que me corriste para poder coger con el medicucho?—Hinata entrecerró sus ojos con molestia, apretó sus puños controlándose, la besaba de esa manera y enseguida no tardaba en preguntarle eso.

Él rodó los ojos esta vez no iba a ceder con ella, trató de ser lógico la peliazul no podía estremecerse en sus brazos por simple deseo, había algo más ¿sería lo mismo que lo tenía ahí?

-Vete—Dijo decidida, pero Sasuke la tomó de las muñecas haciendo que topara con la puerta mirándola austero poniéndole las manos a los lados de su cabeza.

-¿Te gusta estar con él?—Él necesitaba respuestas y las quería de sus labios.

-No debería interesarte, ¿qué buscas en mí?—Le preguntó con el pecho oprimido, recordándole las pesadillas sobre todo el rostro de la ojiluna descompuesto en el dolor.

-Te cogeré hasta que te olvides de él—Anunció tratando de alejar sus memorias, Hinata intentó liberarse del agarre de sus muñecas sin conseguirlo y aunque intentó que no la besara él era hábil y más fuerte así que no tardó absolutamente nada en atrapar los dulces labios besándola a su antojo negándose a responderle verbalmente porque ni él mismo lo sabía y lo poco que reconocía no lo admitiría.

La ojiluna enfocó el rostro del Uchiha, lucía demacrado sus ojos negros estaban adornados de unas grandes ojeras, su rostro mucho más pálido de lo normal, temblaba sin control y su necedad de tenerla; todo eso comenzaba a revolver sus pensamientos, necesitaba saber qué le ocurría era algo que no podía dejar de lado, quizás no pudiera entender sus sentimientos o su mente pero su estado físico reflejaba quizás parte de su interior; y esa era su esencia, por eso era enfermera, para cuidar de la salud de los demás.

-¿Te encuentras bien?—Le preguntó logrando separarse por un instante de los labios que devoraban los suyos.

Sasuke peleaba por continuar ese beso, dibujó una sonrisa ladina porque comprendía que su preocupación era nata ganándose el siguiente pensamiento de su parte "ingenuamente tonta", aun así no pudo admitir que extrañaba ese comportamiento exclusivo de la chica frente a él, tratar de engañarse era más fácil.

-Te dejaré revisarme—Afirmó iniciando el juego—enfermera—La llamó tras comenzar a bajar el cierre de su suéter mostrando una playera blanca sencilla, ella levantó sus orbes lunas buscando la mirada oscura, realmente no lo entendía... – ¿No quieres revisar a tu paciente favorito?—Le preguntó aventando el suéter al sillón, volviendo a tomarla de la cintura acercándose nuevamente, quería sentirla tan cerca como fuera posible.

-Te ves cansado y será mejor que vayas a tu casa—La peliazul susurró tratando de encontrar una solución y luchando por ignorar los labios del azabache en su cuello, él sonrío con malicia al volver a sentir su preocupación pero sintiendo algo cálido en su interior, logrando controlar de cierta manera el miedo que hasta ese momento quería ceder.

-Vamos gatita—Le respondió al acariciarle la espalda y liberarla del sostén sin que ella pusiera resistencia, su simple voz pronunciando su sobrenombre la había convertido en una muñeca—No sabes las ganas que tengo de hacerte gemir—Confesó ronco por el deseo y la sensación que percibía en su polla con solo imaginarlo, Hinata no pudo evitar morderse el labio vislumbrando la acción—Naruto no te hará sentir lo que yo, te demostraré lo que es que te folle un verdadero hombre—Rompió el hechizo en la cual la había envuelto.

Agraviada intentó empujarlo, peleando para no dejarse tocar aun así lo vio perderse en sus pechos comiendo de ellos de manera desesperada como último recurso enredó sus delgados dedos en los cabellos azabaches para tirar de ellos y alejarlo logrando sólo que le mordiera su pezón derecho haciéndola jadear, sentía su interior preparándose para recibirlo, podía sentir la desesperación en su zona intima por tenerlo, ¿Dios por qué le hacía eso? Era obvio que lo deseaba ¿qué quería demostrar? ¿Qué buscaba con ella?

-Suéltame, no quiero hacerlo contigo, ya no quiero verte—Esa fue peor que una bofetada de la ojiluna, Sasuke la miró directo a los ojos en un acto que ella percibió cómo si quisiera ver entre sus pensamientos, la mirada oscura era tan iracunda que por un momento la hizo estremecerse.

-Eres mía.

-No lo soy—Soltó recuperándose e intentando aclararlo nuevamente— ¿Acaso es diferente? –Cansada de la situación se lo preguntó directamente— ¿Cuándo acordamos eso?—Sasuke sonrió ladinamente detectando a dónde iba la peliazul.

-Tampoco eres de ese cabrón—Afirmó.

-¿En qué cambia eso tu situación conmigo?—Preguntó sin poder reprimir sus lágrimas, Sasuke se sentía acorralado ¿por qué tenía que preguntarle en cada momento lo mismo? Ni él entendía del todo lo que quería, ni lo que deseaba con ella ¿cómo se lo iba a responder? —Déjame en paz por favor—Imploró afectada, no eran nada y él parecía solo querer reafirmarse como su dueño por un duelo de hombres que él se había autoimpuesto.

-No—Su respuesta fue concisa, la ojiluna lo miró frunciendo su entrecejo sintiéndose descontrolada, abatida y para su mala suerte sumamente excitada, él la besó apasionadamente y ella aunque intentaba no corresponder no lo logró del todo, él sabía envolverla—Esto es mío—Le dijo tras acorralar en cada mano uno de sus generosos glúteos, jadeó tratando de empujarlo con sus manos firmes en los pectorales masculinos tras haber sido liberada.

El Uchiha soltó el trasero que amasaba para dirigir sus manos a las mejillas atrapando su rostro para besarla y la ojiluna ya no pudo resistirse más entregándose en ese beso, él se encargó de desabrochar su pantalón mandándole toques eléctricos al sentir sus manos rozando su plano vientre.

-Si es como lo dices ¿qué eres tú para mí? –Le preguntó en susurros entrecortados.

-Soy tu dueño, tú eres solo mía—Sasuke volvió a dejar a su lengua hablar sin que su cerebro procesara sus palabras—Solo debes follar conmigo, toda tú me perteneces—Hinata negó con la cabeza alejando sus labios de los masculinos, luchando con su cuerpo para no dejarse llevar, no quería las cosas de esa manera—Te lo demostraré—Manifestando lo hábil que era la empotró contra la puerta, haciéndola jadear y sentir su dureza contra la intimidad femenina, besándole el cuello de manera tan sensual haciéndola estremecer—Eres mía—Le jadeó tras succionar su piel blanquecina e ingeniándoselas para sostenerla con una mano y llevar la otra a uno de los montes para masajearlo.

-Sasu ke –Gimió Hinata sin poder controlarse, él sonrió comprendiendo que le ocurría, a regañadientes soltó el pecho que acunaba para sostenerla de las nalgas con ambas manos y llevarla a la habitación, durante el trayecto no la descuido en ningún momento besándola y con eso humedeciendo su cuello, succionándolo para marcarla como suya, apenas entraron la puso en el suelo para despojarse rápidamente de la playera, el pantalón y ropa interior, volviendo a poner su atención en la ojiluna apenas hubo terminado su misión, haciendo lo mismo con la poca ropa que ella portaba pero decidido a marcar cada espacio de esa piel blanca con pasionales besos y una que otra mordida juguetona.

Verla nuevamente desnuda para él fue lo más erótico de sus últimos días, la deseaba tanto que por un momento no supo qué hacer, además después de la escena en el bar quería reafirmarse como su hombre, su pene volvió a auto lubricarse y sonrió con perversidad al saberse dominado en silencio, la empujó hacia la cama pero de alguna manera la Hyuga logró tropezarse con sus propios pies, él la tomó de la cintura evitando que cayera al suelo la besó en los labios y de alguna forma terminaron en el suelo Hinata recostada sobre la superficie de madera con sus manos por encima de la cabeza con una mano masculina sujetándoselas de las muñecas, Sasuke sobre ella comiéndose los labios rojos con desespero y su mano libre vagando en la pierna femenina acercándola a su cuerpo y frotando sus sexos con intensidad provocándola.

-Sasuke—El nombre le salió como una súplica y sin poder controlarse se soltó del agarre para llevar sus níveas manos a los glúteos masculinos intentando acercarlo imposiblemente más, buscando la unión que la calmaría, el moreno que besaba el lóbulo de la oreja izquierda femenina no pudo evitar esbozar una leve sonrisa, la peliazul empezaba a jadear, la humedad de su sexo era extrema y verla tan necesitada por él sanaba su ego.

-¿Qué quieres?—Le preguntó ronco posando sus manos a los laterales de la cabeza de la ojiluna, sabía perfectamente que quería pero también sabía que era lo que él quería, y quería verla suplicar, que le implorara que la hiciera suya.

Los ojos lunas enfocaron al hombre agitado encima de ella, los ojos negros tenían un brillo especial y esas ojeras que hace un rato le preocuparon ahora mismo las veía como otro rasgo atractivo el cual desear, ¿qué sucedía con ella? Su cuerpo le exigía ser suya, buscar la entrega que calmara el deseo en su vientre, que la hiciera estremecer con cada estocada, besarle el cuerpo como lo hizo con el suyo.

-No sé quién soy si se trata de ti—Confesó con cierta angustia en su pecho.

-Quizás esto te ayude a aclararte...

-¡Ah!—La estocada fue fuerte, llenándola, haciéndola temblar, sin darse cuenta arqueó su espalda entregándose.

-¡Mierda!—Fue mejor decir eso que gemir igual que Hinata, extrañaba esa estrechez, esa manera en la cual lo envolvía y lo aprisionaba apretó la mandíbula al retirarse, y se lamentó en cierta manera haber sido impulsivo otra vez se apresuraba perdiendo su oportunidad de verla rogando— ¿Querías esto?—Le cuestionó al darle otra profunda penetración haciéndola gemir nuevamente, en un acto inconsciente la peliazul acomodó su cuerpo brindándole una mejor posición enrollando sus piernas alrededor de las caderas masculinas abrazándolo.

¿Qué podía decirle? Nunca había odiado tanto su seguridad, ¿o sí? No lo recordaba, pero él sabía exactamente qué hacer con ella, cómo derribarla, como tirar sus frágiles paredes... ¿o era ella y su poca fuerza de voluntad? Sus labios volvieron a soltar otro gemido, Sasuke se encontraba enérgico parecía que no le bastaba llegar hasta sus profundidades, quería más llegar mucho más allá, seguía siendo esa muñeca que solo podía gemir y jadear para él, aferrándose a la ancha espalda con las yemas de sus dedos, disfrutando cada estocada, cada beso, cada caricia que le regalaba, sus labios rojos se posaron en el cuello del moreno devolviéndole parte de lo que le provocaba, queriendo hacer que sintiera lo que ella.

-¡Ah!—Hinata gimió alto cuando se vio levantada quedando sentada sobre las piernas del Uchiha y envolviéndolas con las suyas, consciente como aún en su estado excitado pudo burlarse de ella, lo tenía tan adentro que jadeó resintiendo la nueva posición, se abrazó a él aferrándose por el cuello de su acompañante, dejándolo elegir el ritmo.

Sasuke la movió a lo largo de su falo sosteniendo firmemente entre sus manos el trasero femenino para hacerlo, así mismo empujaba sus pelvis para obtener mayor profundidad buscando llegar más allá de donde ya había llegado, Hinata era suya y estaba decidido a probarlo, marcarla de alguna manera aunque no fuera racional.

-¿Lo sientes? Llegaré hasta el fondo—Le dijo con su voz ronca entrecortada.

La peliazul estaba al borde de su orgasmo, su cuerpo empapado y descontrolado le dio al azabache una nueva oportunidad, volvió a recostarla saliendo de ella escuchando el sonido de insatisfacción que soltó la chica, dejando su largo e inflamado miembro sobre la necesitada intimidad, haciéndola sentirlo pero no tenerlo, era una tortura con sus efectos adversos pero estaba dispuesto a soportarlo, él era después de todo un vengador era hora de hacerla pagar todo ese ácido que lo carcomió por verla en brazos de otro.

Confusa de la acción del Uchiha entreabrió sus ojos lunas, comenzando a disminuir su fuerza en sus manos liberando el cuello del chico, sintiendo claramente como él se encontraba empapado e incluso más agitado que ella, los brazos del moreno volvían a posarse a los costados de su cabeza sosteniéndolo y la mirada oscura fija en los ojos lunas.

-¿Q-qué sucede?—Susurró con la voz entrecortada, sin comprender porque se detenía.

-Te has portado bastante mal para merecerte un orgasmo—Los ojos lunas que poseían un brillo se humedecieron, inhaló aire llenando sus pulmones para retener las lágrimas, quiso reírse de sí misma al ver que se había dejado arrastrar para ser nuevamente humillada.

El azabache no supo descifrar el extraño comportamiento de la Hyuuga por un momento creyó que se echaría a llorar por otro parecía conforme de su anuncio, sin interés de actuar y no tal como lo predijo.

-¿No piensas pedirlo?—Su curiosidad no lo dejó pensar en su pregunta.

-No soy la única que lo necesita—Su decepción la ayudó a responder, ya había caído no podía hundirse más, negó con la cabeza tratando de ignorar el deseo, la necesidad y el afecto que quería recibir del Uchiha—Pero ya vete...

-¿Para qué llames al Uzumaki?—La furia y celos del azabache salieron en su cuestionamiento, haciéndola ponerle toda su atención sorprendida del cambio brusco de humor.

Por un momento pensó en preguntarle porque insistía en ese punto pero de inmediato supo que ella lo ocasionó esa misma tarde, y su cerebro le permitió por primera vez procesar todo.

-¿Estás celoso?—Fue apenas un murmullo, pero su mirada buscó la oscura.

-Yo soy incapaz de sentir esa mierda—Respondió al instante—No tengo porque, no contigo, ¿acaso él es mejor que yo?

Hinata no le respondió al notar de nueva cuenta a ese hombre arrogante e intimidante, haciéndola dudar de su conclusión.

-Respóndeme—Sasuke le urgió— ¿Es mejor? ¿Te gusta más?

Los labios femeninos no respondieron pero su cabeza lo hizo negativamente, dándole su respuesta sincera, misma que sabía que tranquilizaría a ese hombre que empezaba a perder los estribos.

-Eso es nena—El Uchiha restregó su sexo haciéndola aspirar aire y que las sensaciones en su vientre se avivaran por esa caricia—Los estás haciendo muy bien—Apremió acariciándole la mejilla derecha acercándose a sus labios apreciando la belleza de la Hyuga, eso era todo lo que necesitaba ¿por qué ella no actuaba siempre así? La requería así, bajo de él, a salvo y siendo él su centro—Es tan fácil enfermera, mantente lejos de ese cabrón—Unió sus labios suavemente haciéndola dudar de la inusual manera en la cual estaba siendo tratada pero pronto fue invadida por la lengua del azabache que solo quería provocarla y devolverlos a su actividad sexual.

La hizo hincarse al borde de la cama, observó con perversión como se apoyaba en el colchón con sus manos y como esos grandes pechos chocaban con esa superficie blanda, su rostro angelical con los ojos entrecerrados, sus mejillas rojas y sus labios jalando aire erráticamente sin querer pensar.

-Abre más las piernas—Le ordenó viéndola desde su posición comenzando lentamente a arrodillarse detrás de ella, buscando la entrada de la chica que los haría uno.

-¡Ah!— Hinata exclamó extasiada al sentir la estocada certera, apretó con fuerza el edredón sintiéndose aún más excitada y cómo él estaba igual que ella de necesitado, el ojinegro tomó los montes apretándolos entre sus manos al seguir golpeándose contra ella.

-Eres mía, solo mía—Le susurró al oído, ella sin poder evitarlo se lubricó más y el gimió— ¿tanto te gusta?—No le respondería, pero ella sabía que de hacerlo le daría un sí rotundo—Eres mía nena, solo mía—Gimió sin poder evitarlo, y ella lo imitó pensando que lo único que deseaba era serlo, pero que él también le correspondiera porque tanto rechazo la estaba matando.

-Cierra las piernas—Le mandó nuevamente después de un rato de estar embistiéndola, la peliazul lo hizo y al instante lo comprendió sintiendo como lo apretaba más, Sasuke le gimió en el oído y descontrolada busco la manera de encontrarlo en las penetraciones, los sonidos eran vergonzosos y su rostro se coloreó más al comprender que parecían dos animales en celo desesperados por esa entrega, negó tratando de alejar esos pensamientos concentrándose en lo que estaba sintiendo, en como él la besaba ya fuera en los labios mientras ambos en ocasiones sin poder evitarlo derramaban un hilo de saliva descontrolados, o aquellos besos húmedos en su cuello, las caricias bruscas pero deliciosas en sus senos, o aquel vaivén que la estaba haciendo gemir y hasta gritar descontrolada.

Las rodillas empezaban a lastimarla, esa postura deliciosa tenía sus contras, sus piernas temblaban y aquel nudo formado en su vientre se liberaba por fin tras casi una hora, gimió extasiada al sentirse liberada llevando su cabeza al colchón cansada, sintiendo como él seguía arremetiendo contra su interior una y otra vez con esa violencia exquisita, su respiración estaba agitada y le costaba respirar, su cuerpo completamente sudado y cuando pensó que ya no sería capaz de captar nada lo sintió inundarla, suspiró con cierta lujuria al escucharlo gruñir y recostar su cabeza sobre su espalda, queriendo recuperar el aliento.

Sasuke cerró sus orbes tras la liberación, aquello había sido tan malditamente bueno, olió la fragancia de la chica disfrutando extrañamente de lo caliente y sudada que estaba y volvió a gruñir frustrado y molesto, ¿por qué tenía que necesitarla justamente a ella para relajarse? ¿Por qué tenía que ir a buscarla? Se levantó rompiendo la unión siendo testigo como su semilla comenzaba a rodar por las piernas de la Hyuga, había tenido una eyaculación abundante sin duda alguna. Se sentó en el borde de la cama a su lado viéndola aún con los ojos cerrados, lentamente ella los abrió enfocándolo suspirando aún con dificultad.

-¿Has estado bien?—Volvió a cuestionarle con la voz entrecortada, preocupada por la cara desmejorada del Uchiha pensando que quizás ahora obtendría la respuesta.

-Estoy bien—Dijo áspero y dolida por la escueta respuesta giró su cabeza hacia el otro lado sobre el colchón conforme cerraba sus orbes perladas, él siempre la lastimaba con el más mínimo de sus actos—Levántate de ahí, tu piel es muy sensible mañana tendrás las rodillas moradas y doloridas—Le dijo tomando en cuenta esa observación de la cual anteriormente se había percatado.

Sasuke no sabía cómo sentirse la follada había sido estupenda, justo lo que necesitaba, la preocupación de la peliazul hacia él lo abrumaba, divertía, extasiaba y no tenía una maldita idea qué hacer con todo lo que le provocaba.

Ella sonrió amargamente.

-Adoloridas ya se encuentran—Reveló, tratando de juntar sus fuerzas pero el orgasmo la había dejado agotada.

De alguna manera él la arrastró hacia arriba de la cama recostándola.

-Eres bastante débil—Emitió tras verla agotada, pero percatándose que tenía ojeras y si no se equivocaba quizás había bajado algunos kilos, lucía agotada y no sólo por la entrega sexual.

-Lo sé—Respondió sin poder ocultar su tristeza.

Hinata descompuso su chongo dejando que su cabello cayera por el borde de la cama al haber quedado recostada diagonalmente, él la miró no comprendiendo del todo ¿qué le estaba haciendo ella? ¿Por qué jodidos la deseaba tanto? Su pene volvía a erguirse con solo verla recostada, aún agitada y muy cansada, se las arregló para acorralarla debajo de su cuerpo, la mujer abrió sus ojos lunas sorprendida enfocándolo, él lamió los labios femeninos haciéndola suspirar y volviendo a tomarla callando con su beso aquel gemido que soltó al sentirlo de nueva cuenta en su interior.

Hinata sentía su cuerpo como una posesión extra, si es que lo sentía, las oleadas de placer era lo único de lo que era consciente o cualquier caricia o beso que él le diera, se encontraba consumida, mientras él sólo la penetraba aunque por el ritmo que estaba tomando intuía que también se encontraba en su límite, gimió con fuerza cuando su liberación se hizo presente y lo escuchó imitarla casi al instante volviéndola a inundar con su semilla, salió recostándose a su lado e Hinata se movió para abrazarlo.

-Sólo quiero dormir—La escuchó decir con sus palabras entrecortadas pero acercándose acurrucándose en su cuerpo.

La miró con simulado desinterés quedarse dormida casi al instante, su mano se movió sola acariciándole delicadamente la mejilla femenina delineando el rostro y cada rasgo de éste, "perfecta", el sueño también quería apoderarse de él aunque verla dormir era lo que le impedía dejarse llevar, por alguna razón quería observarla, pronto se sintió un estúpido por haber ido a buscarla aunque había obtenido lo que buscaba se sentía inútil... y débil.

La peliazul abrió sus orbes lunas con pereza la habitación empezaba a iluminarse aunque tenuemente, se sintió por primera vez en muchos días descansada aunque estaba consciente que en realidad había dormido poco, la fragancia del moreno a su lado la hizo sonreír lo buscó en la tenue oscuridad encontrándolo a su lado, sonrío aún atontada, recordando lo sucedido la noche pasada "Eres mía", él se lo dijo varias veces, recordó los ojos negros cada vez que se lo proclamó, cada caricia posesiva, había algo más que se escondía al declararlo y su corazón se agitó al relacionarlo con algún sentimiento oculto, y si era así ¿sería amor tal vez? no quiso pensar porque las posibilidades se encontraban empatadas, besó aquellos labios entrecerrados con ternura para dejar desbordar su necesidad, sus miedos volviéndolo un beso un tanto posesivo realmente extraño en la Hyuga, por su parte Sasuke fue arrancado de su sueño pero de alguna manera su cuerpo correspondió en automático sabiendo que era ella quién lo besaba, Hinata que le acariciaba el cuello y pectorales no tardó en subírsele encima reconociendo que no despertaba sólo sino con una prominente erección, casi al instante lo montó haciéndolo jadear y ella soltando su respiración contenida.

-Sasuke—Lo llamó y aquella voz le pareció tan seductora, él gimió disfrutando como lo cabalgaba, estaba bastante enérgica o quizás él demasiado aletargado por haber sido arrancado de los brazos de Morfeo, las pequeñas y suaves manos recorrían su cuerpo en caricias abrasadoras, se ensartaba con maestría y lo besaba indomablemente.

-¿Qué te pasa?—Le cuestionó sorprendido y jadeante ante la ardiente iniciativa, mientras ella seguía en su tarea le tomó por la cintura y se levantó lo necesario para atrapar un pezón y saborearlo escuchando un gemido enseguida, soltó el erecto botón tratando de enfocarla con la poca luz proveniente del exterior— Hinata—Gimió descontrolado, admirando a la diosa que lo montaba, aumentando su excitación.

-No lo sé—Reconoció jadeante, quería ser una con él eso era evidente, calmar esa necesidad que surgió al creer que él podía quererla pero realmente no tenía una respuesta concreta.

-Muévete más rápido—Le indicó extasiado, ella le obedeció recibiendo un gemido como premio— ¿Qué mierda me estás haciendo?—Exclamó tomando impulso sentándose haciéndola jadear al sentirlo tocar una parte sensible en su interior por esa posición.

-¿El amor?—Respondió sin procesarlo.

-Entonces se siente bien—Le respondió divertido siendo consciente que no captó el verdadero significado de su pregunta, y también sin conectar su cerebro con la lengua— ¿Qué te pasa?—Interrogó mirándola a los ojos con lujuria, deteniendo por un instante sus movimientos, sonrió con malicia volviendo a adentrarse, observando como la hacía cerrar sus ojos y echaba la cabeza hacia atrás disfrutando su penetración, se sintió ahora más en control empezando a moverse estimulándola robándole gemidos.

-Sasuke—Lo llamó intentando verlo.

-Mmmph—Fue la respuesta que obtuvo y se abrazó con fuerza a él.

-Déjame cuidarte—Le susurró en el oído mientras le mordía el lóbulo de la oreja, Sasuke jadeó por la sensación que le provocó por la petición—Podría ser lo que deseas, si quieres que sea tuya lo seré pero quédate conmigo—Sugirió con sus pensamientos confusos y necesitados de ese hombre, haciéndose participe en las estocadas, Sasuke sonrió apenas perceptiblemente, ignorando esas sensaciones que le despertaba.

-¿Un poco de placer y crees que puedes dominarme?—Lo preguntó porque de alguna manera se sintió acorralado.

-Regresaste por esto—Expuso mordiéndole el labio inferior al mismo tiempo que lo encontraba haciéndolo gruñir... podía darse cuenta de lo patética que estaba siendo al pedirle un poco de su atención así que ¿por qué no ir por todo? Su cuerpo temblando no solo por la excitación sino por el miedo, quería intentarlo una vez más, después de eso ya no podría arrepentirse, si él volvía a alejarse al menos luchó con lo que tenía para alcanzar su amor.

-No soy el único que lo disfruta—Debatió, ganándose un silencio donde solo podía escucharse los sonidos de su entrega—Pero tienes razón me gustas y cogerte se ha vuelto una adicción —Los ojos lunas de no haber estado dilatados lo hubieran hecho ¿era necesaria entonces para el Uchiha? —Pero eso no me une a ti—Aclaró deteniendo la avalancha de conclusiones.

-Pero me necesitas—Se defendió no muy segura queriendo convencerse a sí misma que no podía ser solo sexo, él la penetró más enérgico aceptando internamente con pesar que era así, la necesitaba.

-Tal vez—Balbuceó besándola en los labios y recostándola en la cama, utilizó sus manos para darse soporte y seguir embistiéndola—Eres con la única persona que consigo dormir sin tener pesadillas—Confesó eso de lo cual se había dado cuenta hace tiempo, ella entreabrió sus labios un tanto sorprendida.

-Entonces duerme conmigo cada noche—Expuso sin pensarlo, él sonrío altanero era una oferta tentadora.

-La gatita no quiere perder a su amo—Le dijo propiciándole una fuerte estocada que la hizo soltar un grito de satisfacción "y el amo no quiere perder a su gatita", se aceptó.

-Yo ya no puedo dormir si te vas—Reveló avergonzada, él sonrió— ¿Te acostumbré a tu lechita antes de dormir?—Hinata lo miró apenada comprendiendo el verdadero sentido de su pregunta.

-Sasuke, deja eso no puedes seguir haciendo daño porque es cansado y te lastimas a ti mismo—Esta vez soltó un quejido, el azabache la penetraba violentamente causándole daño.

-Ya te dije que dejes de opinar al respecto—Indicó tomándola por la nuca cediendo en la brusquedad de las penetraciones, dándole un respiro—Así que si quieres que me quede para satisfacerte, será mejor que cierres la boca—La peliazul negó con su cabeza pero ya no dijo nada dándose por vencida, sintiéndolo moverse en su interior aceptando los labios que callaban sus sonidos, siendo consciente como con cada estocada el rostro varonil se hacía más visible, los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar su habitación, incluso la melodía de su celular se hacía presente indicándole que era hora de despertar, y sólo podía gemir disfrutando de la unión que estaba teniendo.

Escuchó a Sasuke gruñir mientras el líquido caliente la inundaba, al poco convulsionó en su propio orgasmo y su celular sonaba por tercera vez, él la liberó de su peso rompiendo su unión volviendo a crear un ambiente distante entre ellos e Hinata lo comprendió no había más que hablar, las palabras soltadas se quedarían olvidadas, después de unos minutos se levantó sintiendo su cuerpo fatigado pero enfocada en sus responsabilidades y si no se daba prisa llegaría tarde al hospital.

Se arregló lo más rápido posible y Sasuke la observó venir de aquí para allá en la habitación, sonrío con cierta malicia sabiendo el motivo de su preocupación, "se lo buscó sola", pensó en las palabras de la Hyuga con cuidado y chasqueó la lengua no lo había dicho abiertamente pero era evidente que se había enamorado de él, levantó sus oscuras orbes enfocándola parecía estar lista para irse.

-Cuídate mucho... —La escuchó decir en un susurro de voz en el umbral de la puerta de la habitación, lo poco que captó del rostro femenino emanaba tristeza que intentó cubrir con una falso intento sonrisa, dándose la vuelta y marchándose murmurando algo más.

Repasó mentalmente la última frase casi inentendible de la ojiluna y sonrío ladinamente.

-¿Cuídate mucho por favor?—Repitió borrando su sonrisa, levantó su oscura mirada hacia donde la vio perderse ¿no debería ser ella quién se cuidara?

Dándose tiempo de reflexionar todo lo hablado y lo vivido, gruñó sin encontrar nada claro para guiarse, "¿celos?" ¿Los había sentido? Entrecerró sus ojos viendo las sábanas "Entonces duerme conmigo cada noche" las palabras de la ojiluna se atravesaron...

-No es mala idea—Claro que no lo era, así se aseguraría de que se mantuviera alejada de Naruto y al mismo tiempo seguramente ella desaparecería de sus pesadillas.

Se volvió a recostar y esta vez le fue fácil conciliar el sueño, cuando sus oscuras orbes se abrieron el sol se encontraba en lo alto del cielo, se levantó tomando su ropa del día anterior a sabiendas que ya tendría varios asuntos que arreglar y ese hecho lo malhumoraba al instante.

Hinata por su parte se la había pasado pensando en lo ocurrido en la noche y la mañana, suspiraba recordando como olvidó todo, absolutamente todo durante la madrugada dejándose llevar por una Hinata que desconocía, los fuertes brazos del Uchiha aferrándose a su cuerpo, esas manos gruesas y grandes tocando sus zonas más erógenas, sus besos, sus palabras; aunque también existían cosas negativas una de ellas la posesividad egoísta del Uchiha queriéndola pasar como algo de su propiedad sin dar nada a cambio y con pesar tuvo que aceptar que prácticamente le rogó y estaba mal, pero sin duda alguna había sido algo inevitable, ella quería al moreno y sólo quería ayudarlo, librarlo de ese rencor aunque de antemano sabía que era algo perdido y más lo fue no haber mantenido su decisión, nadie se enteraría de su debilidad, nadie sabía lo que deseó y lo que pretendió hacer pero esto no se trataba de los demás sino de ella y se falló, tenía que mantenerse fuerte hasta que él volviera a pararse frente a ella, si ocurría ya no caería se prometió.

-Hola—Escuchó la voz de Naruto y le sonrío en respuesta reacomodándose en la silla de escritorio tratando de ocultar cierta parte de su cuello mirándolo detrás del computador—Hoy te ves radiante—Agregó observándola detenidamente, ella se sonrojó quedándose sin palabras y conociendo a la perfección el motivo de su belleza, desviando su perlada mirada en ese pequeño espacio dedicado para las enfermeras en su piso, apenada.

Sus orbes lunas vagaron a ver las azules, y entonces la duda la carcomió.

- Naruto, ¿tú... tuviste algún comportamiento no ético hacia Uchiha Sasuke?—El rubio la miró pensativo por lo extraño de la pregunta.

-¿Qué?

-Es sólo que tengo dudas...

-Hinata no lo han localizado pero relájate, aquel loco debe andar por ahí perdido en las drogas—La nombrada agachó la mirada—Si es que sigue con vida.

-Debo irme ya le tocara la medicación a mis pacientes—Mintió alejándose del Uzumaki un tanto pensativa, sabía por experiencia propia las humillaciones y comentarios soltados por Kiba, que si bien se le hacían innecesarios para su venganza podrían tener justificación en el volátil estado del azabache, sin embargo cuando hablaba de Naruto había un resentimiento incluso más grande, algo que ella desconocía sucedió ahí y ahora estaba decidida a averiguarlo.

-¡Deja de sentirte culpable, Hinata!—El rubio le gritó mientras la veía alejarse por un pasillo que la llevaría a las habitaciones convencido que su inusual cuestionamiento tenía que ver con la fuga del Uchiha del psiquiátrico.

Volvía sentirse agotada cuando la tarde llegó, su jornada había terminado y aunque no había tenido tanto trabajo lo cierto es que darle vueltas y vueltas al asunto la dejaba sumamente agotada, ya no quería ponerse a pensar al respecto puesto que sabía que estaría así hasta que él volviera a posarse frente a ella y la hiciera olvidarse de todo.

Al llegar a su casa abrió la puerta con cierta nostalgia preparándose para el golpe que se llevaría al tener que enfrentar sus errores pero su corazón dio un vuelco.

-Entonces dile a Deidara que vaya preparando los explosivos—Lo escuchó decir y dejando de lado la conmoción por encontrarlo en su casa hizo una mueca de preocupación por lo que oyó, Sasuke se giró tras escuchar un chirrido de la puerta, ella la cerró de inmediato—Me lo imagino, dile que mañana le dejo el siguiente paquete—La peliazul depositó su bolso en el sillón al observarlo hablando, sin embargo un escalofrió la recorrió al recordar lo de los explosivos, suspiró sentándose, percatándose que el moreno vestía formal, un traje negro y una camisa blanca con una corbata rosa, juntó su entrecejo tras notarlo—¿Qué tal tu día en esa morgue? –Sasuke le cuestionó sentándose a su lado embrollándola.

-¿Qué vas a hacer con esos explosivos?— Cuestionó tratando de omitir el inusual comportamiento del Uchiha hacia ella, lo veía como una trampa.

-No te interesa—Refutó seco, sintiéndose idiota por no obtener una respuesta a su cortes cuestionamiento, tampoco es que pensara que le contaría del Uzumaki pero no perdió la esperanza hasta el final, miró la hora en su celular confirmando que la enfermera había llegado antes de lo que pensó, la vio negar ofuscada captando el motivo—Entiéndelo no te metas en mis asuntos—La tomó del mentón haciéndola que lo viera deseando dejárselo claro—De otra manera me iré—Amenazó, esa era su forma de ser.

-¿Qué?—Preguntó atónita y no pudiendo creer que hubiera escuchado bien.

-Querías que me quedara, aquí estoy, pero no te metas en mis asuntos o de otra manera me iré—Repitió cansino pero esclareciendo las cosas de una vez, la ojiluna lo miró a los ojos sorprendida e incluso incrédula.

-¿Qué quiere decir eso? –Tuvo que preguntarlo, era inusual y su razonamiento le decía que algo debía haber oculto.

-Que—Sasuke guardó silencio buscando las palabras para que no sonara demasiado empalagoso o romántico, porque ahora mismo ni él sabía lo que quería, lo único de lo que estaba consciente es que quería pasar las noches entre las piernas de la peliazul— Que no te metas en mis asuntos—Volvió a indicar—Me gusta estar contigo—Admitió mientras veía las pupilas de la chica dilatarse—Podemos probar, pero no olvides mi única condición.

¿De dónde diablos había salido eso? Chasqueó la lengua molesto ¿qué mierda le ocurría para decirlo de esa manera? Respiró tratando de mitigar su enfado, no tenía porque perder los estribos eran solo palabras ¿por qué se complicaba?

Ella entreabrió levemente sus labios mirándolo atentamente, no pudiendo creer lo que acaba de escuchar se vio tentada a debatir pero tras sentirlo acercarse para besarla se olvidó, correspondiendo ese beso, disfrutando el agarre firme en su cintura, el calor que le fue brindado al llevarla a su lado.

-Tengo hambre—Le dijo el moreno separándose al poco tiempo, ella coloreó sus mejillas estaba más que consciente que su refrigerador no tenía provisiones hacía tiempo que no cocinaba, basando su alimentación en ramen instantáneo o cereal.

-Entonces... debería ir a comprar no tengo nada—Reveló, al ponerse de pie dispuesta a irse procesando aún todo, Sasuke chasqueó la lengua y no muy seguro la siguió con las manos en las bolsas de su pantalón, si se enfocaba a buscar una razón para hacerlo no la encontraría, ya que era incapaz de reconocer que quería la compañía femenina.

Hinata estaba incrédula lo tenía caminando a su lado por unas simples compras de comestibles y más aún de la nueva situación misma que no se atrevió a profundizar, lo miró sólo para confirmarlo y no estarlo confundiendo con un sueño pero era demasiado real, ahí lo tenía a su lado.

En el pequeño supermercado cercano Sasuke la siguió en silencio mientras ella se apresuraba a meter en la canasta algunos víveres, no tenía muchas ideas así que pensó que un poco de arroz y unas verduras al vapor sería una buena cena. El camino de regreso fue mucho más verosímil para ella, demasiado ya que ahora pudo percatarse de cómo algunas mujeres veían al elegante y atractivo hombre a su lado.

La cena fue silenciosa, Sasuke estuvo pendiente del celular prácticamente ignorándola, lo vio poner varias muecas de contrariedad tras responder y leer mensajes, eso que planeara lo tenía así y ella no podía dejar de preocuparse sabiendo que nada bueno se avecinaba con eso.

-Necesito un baño—Lo escuchó decir, Hinata sonrió recordando cuando ella lo hacía por él.

-¿Quieres que te dé un baño?—Preguntó con una sonrisa, decidiendo no pensar en todo lo que estaba viviendo diciéndose a sí misma, "un día a la vez"—Como en los viejos tiempos—Agregó en un murmullo.

Lo vio poner los ojos en blanco denotando que su broma no le había parecido graciosa, sin embargo ella soltó una risita un tanto nerviosa que a él lo turbó mirándola reír despreocupada, divertida, notando algo que antes no vio, ignorando eso entrecerró sus ojos y prácticamente la arrastró hasta el baño aun escuchando la risa de la joven, abrió una de las llaves y la arrojó bajo la lluvia de agua fría aun vestida, la ojiluna protestó al sentir la frialdad chocar contra su pequeño y desprotegido cuerpo pero el Uchiha le impedía librarse, intentaba escapar de ese chorro logrando solo traerlo a su lado.

-¿Esto te sigue pareciendo divertido?—Le cuestionó seco al verla temblar y como su anatomía se dejaba ver con la ropa mojada pegada a su cuerpo.

-Esta helada—Protestó, observando que el Uchiha se encontraba empapado como ella logró abrir el agua caliente y la lluvia comenzó lentamente a perder la frialdad.

-Pero esto querías—Sasuke debatió, Hinata aun atontada sonrió ignorando el mal humor del azabache bajando el cierre de su filipina para despojarse de ella decidida a ducharse y matar el frío que la consumió hace unos segundos. El moreno chasqueó la lengua sin perderla de vista—Parece que lo único que querías era meterte a la ducha conmigo.

-¡No!—Respondió con las mejillas rojas por la pena—No es eso—Explicó al llevarse ambas manos a los pechos tratando de cubrirlos, él le sonrió cínicamente.

-¿Tanto así me deseas?—Le preguntó acorralándola entre sus fuertes brazos y contra la pared disfrutando su pudor.

No pudo responder solo mirarlo a los ojos burlescos reconociendo que ambos se encontraban anhelantes por el otro.

No sé si algunos no sepan que la filipina es la prenda de ropa tipo blusa del uniforme, por si no pues lo aclaro.

He sufrido bastante con el capítulo, así que espero les haya gustado, nos vemos.