Después de varios días sin haber podido pegar ojo, por fin Mohinder sentía que había descansado de verdad. No sabía que hora era, ni siquiera sabía si había amanecido, pero metido entre la ropa de la cama, notando el cuerpo de Gabriel a su lado arrimado a él como si de otra parte de si mismo se tratara, su calor traspasando su cuerpo y su respiración sobre él, no había nada que pudiera necesitar en ese momento.

Hacía unos minutos que se había despertado, pero prefería seguir así, sin moverse, sin querer salir de aquel sueño que podía volverse una pesadilla en el momento en el que Matt o Nathan los descubrieran. Todo aquello era demasiado bonito como para romper el encanto del momento. Sin embargo, sabía que en algún momento tendría que volver a la realidad.

Gabriel se movió a su lado, aunque más bien parecía deslizarse como cualquier felino por la cama, silencioso y seguro, mientras rozaba su piel desnuda con sus manos. Mohinder se estremeció y sonrió a la vez que se mordía el labio intentando no hacer demasiado ruido y no despertar a nadie más en el apartamento. Las sabanas fueron apartadas de su cuerpo muy lentamente y poco a poco fue notando que el frío de la mañana llegaba hasta él.

Por fin abrió los ojos, mientras se removía en la cama ante el excitante tacto de los dedos de Gabriel sobre su vientre. Elevó los brazos y los dejó caer sobre su cabeza, al mismo tiempo que las manos del otro hombre, que lo miraba con intensidad y pasión se los sujetaba y le impedía cualquier otro movimiento.

Gabriel se acercó a su rostro y le habló al oído en lo que tan sólo pareció un susurro. "Te quiero." Mohinder suspiró y cerró los ojos, quiso que aquella noche, madrugada o cuando fuera que estuvieran, no terminara nunca. "He creído volverme loco estos días que no has estado a mi lado."

Los húmedos labios de Gabriel capturaron los suyos como si se tratara del trofeo de caza más preciado. Los mordió con intensidad, hasta conseguir que el profesor arqueara su cuerpo y lo levantara también a él.

Deslizó su boca por su barbilla y comenzó a lamer su cuello, excitándose cada vez más, al escuchar los pequeños gemidos provenientes del profesor. Bajó sus manos hasta tocar sus caderas, a lo cual Mohinder sólo contestó con un intenso gruñido.

"Gabriel por favor…" Mohinder levantó la cabeza. Tenía que ver a su amante, tenía que asegurarse que todavía estaba allí, que no estaba soñando cuando sentía que el corazón se le aceleraba con el contacto con sus manos o que sus ojos no le estaban engañando cuando se encontraban con la profunda y sensual mirada de sus ojos negros.

Gabriel se acercó de nuevo a él; pero se quedó ahí, mirándole, dejando que Mohinder recorriera con sus ojos los de él, su boca entreabierta, que formaba una media sonrisa, su cabello completamente negro y sus manos que ahora se posaban sobre su pecho para sentir su alterado corazón.

"Te quiero Gabriel, he intentado olvidarte, pero no puedo." Gabriel nunca hubiera pensado que escuchar algo así, sintiendo la boca de la otra persona susurrando junto a su oído de aquella forma que sólo pudo describir como melodiosa, pudiera hacerle sentir tan vivo así de repente, tan feliz como ninguno de los poderes adquiridos le había hecho sentir.

- o -

"Gabriel, no quiero que te vayas" Matt se despertó algo sobresaltado cuando aquel pensamiento fue proyectado en su mente de golpe. Levantó ligeramente la cabeza para encontrar que Nathan seguía durmiendo a su lado, por lo que él no le había dicho nada.

Se volvió a tumbar y apretó su cuerpo todavía más con el de Nathan, que se removió ligeramente y murmuró algo mientras dormía, pero siguió sin despertarse. "Te quiero Gabriel, te quiero tanto, que no se que va pasar después de esta noche..." Aunque la primera vez había terminado por pensar que estaba soñando, que no tenía de que preocuparse, ahora se convencía de que no era así, de que alguien había dicho eso de verdad y no tenía ninguna duda de quien se trataba.

Se incorporó en la cama y esperó un momento. Al sentir el movimiento, Nathan se despertó y miró al policía. "¿Qué ocurre?" Acarició su brazo mientras esperaba la respuesta.

"Sylar está aquí, con Mohinder." Nathan se incorporó todo lo deprisa que puedo, escuchar el nombre de aquel psicópata hacia que su estómago se revolviera. se quedó mirando a Matt cuya atención estaba completamente puesta en los fuertes pensamientos de Mohinder que llegaban hasta él.

"¿Estás seguro? Tal vez se trate de un sueño de Mohinder." Matt se volvió hacia él.

Iba a decirle que estaba completamente seguro, que sabía diferenciar lo que eran pensamientos de sueños. Sin embargo, al ver la preocupación dibujada en los ojos de Nathan, que esperaba que le dijera que seguramente no era nada, prefirió no decirlo.

"Será mejor comprobarlo." Matt se levantó de la cama y cogió del cajón de su mesilla su arma, que sujetó con fuerza.

"¿Quieres entrar en su habitación y ver si está dormido?"

"Quiero saber si tienes razón o nos ha vuelto a engañar." Matt se dio la vuelta y salió de la habitación. Los dos caminaron lentamente por el pasillo, si realmente había alguien en la habitación del profesor, no querían levantar sospechas.

Al llegar a la puerta de la habitación de Mohinder, ambos se detuvieron y se quedaron mirando por un momento. Matt sabía muy bien que si estaba en lo cierto, si Sylar estaba allí, podía suceder cualquier cosa y ninguna de las posibilidades en las que estaba pensando, le gustaban especialmente. Se volvió de nuevo hacia la puerta, mientras cogía con fuerza el arma con una mano y con la otra se hacía con la mano de Nathan.

- o -

Matt comenzó a abrir la puerta lentamente, sin hacer ruido prácticamente, tan silenciosamente, que en otras circunstancias Mohinder y Gabriel nunca se hubieran dado cuenta de su presencia en el cuarto, pero la fuerte voz de Matt les hizo sobresaltarse.

"¿Qué demonios estás haciendo?" Sus ojos se clavaron en los de Mohinder, que de haber podido, hubiera deseado desaparecer allí mismo, que la tierra se le tragara y poder marcharse de allí.

No es que se sintiera avergonzado por lo que estaba haciendo, pues sabía perfectamente a lo que se exponía cuando permitió que Gabriel se quedara a pasar la noche con él. Pero si hubiera preferido que las cosas hubieran salido de otra forma, que al menos durante un tiempo pudiera haber mantenido aquello en secreto.

Mohinder se levantó de la cama. Dio gracias por no estar completamente desnudo en ese momento y llevar puesta la ropa interior, al igual que Gabriel y se puso frente a Matt, con la oscuridad de la madrugada apenas podía verlo desde la cama.

"Tranquilízate, ¿de acuerdo?"

"¿Cómo quieres que me tranquilice? ¿Cómo has podido hacerlo, cómo has podido permitir que ese asesino sin escrúpulos esté ahora aquí, otra vez?, ¿Tantas ganas tenías de tirártelo?" Matt apenas podía controlarse ya y mucho menos cuando Mohinder parecía estar tan tranquilo, como si nada de todo lo que estaba sucediendo fuera con él en ese mismo momento.

"No te consiento que digas eso, porque no sabes lo mucho que he intentado que esto no llegara a ocurrir, lo mucho que he sufrido." Mohinder tensó su cuerpo mientras hablaba, sin apartar la miada de Matt. Por fin estaba diciendo todo lo que había guardado para si durante aquellos días tan deprimentes, tan vacíos, en los tan sólo respirar le costaba una eternidad y todo lo que hacía le recordaba a Gabriel. "Tu más que nadie tendrías que entenderme después de lo que sufriste por Janis."

"Eso era diferente, estamos hablando de un asesino."

Matt alternó la mirada entre Mohinder y Gabriel. Le sorprendía ver tan alterado al profesor, hacía ya mucho tiempo que lo conocía y nunca hubiera creído poder verle así. Pero no le importaba, no cuando de nuevo, una vez más había puesto en peligro a su familia y de nuevo no le había dicho nada al respecto.

Cuando miró a Gabriel o Sylar, porque ya no sabía de quien se trataba en cada momento, durante un breve instante, creyó ver una sonrisa que se dirigía hacia él, como si supiera que aquello ocurrir, como si quisiera todo aquel momento sucediera para conseguir algo. Sin embargo, al momento siguiente, lo que parecía haber sido un espasmo o una revelación de sus oscuros pensamientos, había desaparecido, dejando paso a una expresión de preocupación.

Gabriel se levantó de la cama y fue hacia los otros dos hombres. "No te muevas." Le increpó Matt, a la vez que le apuntaba con el arma. Sin embargo, Gabriel siguió adelante hasta colocarse a la misma altura de Mohinder. "He dicho que te quedes donde estás, no lo voy a repetir más veces." Matt subió el tono de su voz mientras hablaba, mientras sujetaba cada vez con mayor fuerza el arma.

"Matt, ¿Qué estás haciendo? Baja ese arma." Mohinder dio un paso hacia el policía. Podía ver que sus intenciones eran muy claras y que si las cosas se ponían feas no tendría ningún problema en disparar a Gabriel. "Podemos hablar sobre esto. ¿Por qué no bajas el arma?."

Cuando tuvo delante a Mohinder, que lo miraba con la misma seguridad de siempre, tan sereno y compresivo que era imposible llegar a pensar que hubiera hecho nada que les pudiera perjudicar, Matt pensó que se había pasado, que todo aquello podía tener una buena explicación y que si el profesor confiaba en ese hombre al que estaba protegiendo, tal vez tuviera razón.

Sin embargo, aquel pensamiento duró poco, aquel momento de duda desaparecido como si nunca hubiera existido, en el mismo momento en el que volvió a ver la misma sonrisa de maldad en el rostro de Gabriel, el cual había dejado paso, hacía mucho tiempo al asesino en el que se había convertido que tan sólo vestía la piel de cordero.

Aunque había llegado a bajar el arma cuando Mohinder se lo había pedido, al ver de nuevo los ojos que parecían arder y la sonrisa vacía completamente de humanidad en la cara de Gabriel, volvió a apuntarle de nuevo. Miró durante un segundo a Nathan que también había visto el cambio en el otro hombre y que ahora le miraba a él y comprendió lo que tenía que hacer si Sylar intentaba algo.

Gabriel volvió a dar un paso adelante y entonces fue cuando Matt se decidió a disparar. Sin embargo, no llegó a hacerlo, Mohinder le apartó la mano y el arma dejó de apuntar a Sylar.

Llevado por el impulso de ira del momento, Matt se volvió hacia Mohinder con rabia en los ojos y lo apartó de en medio, sin calcular su fuerza, sin pensar en poder hacerle daño o no al profesor. Tan sólo quería sacarlo de en medio, evitar que una bala perdida pudiera hacerle daño.

Ni siquiera miró cuando le golpeó, pero si que se volvió cuando escuchó el golpe contra el escritorio y el débil gemido proveniente de Mohinder, que caído en el suelo, mantenía los ojos cerrados con fuerza por el dolor en la cabeza.

"Mierda, lo siento, no pretendía…" Matt dejó de estar concentrado un momento en Sylar, pues de todo lo que esperaba que ocurriera nunca hubiera pretendido lastimar a Mohinder.

"¿Por qué gritáis tanto?" La voz somnolienta de Molly sonando de repente en la puerta de la habitación, con el pelo ligeramente revuelto y restregándose los ojos, hizo que todos fijaran en ella.

"Nathan, sácala de aquí." Matt volvió a tomar las riendas de la situación, si Mohinder estaba herido se preocuparía de él cuando todo aquello acabara, pero ahora había algo más importante por lo que preocuparse. Por ello volvió a apuntar el arma hacia Sylar.

A partir de ese momento, las cosas se sucedieron demasiado rápido, tanto que ninguno de ellos pudo predecir, tan sólo Sylar que en ningún momento parecía haberse alterado, pues sabía perfectamente lo que hacer.

Sylar levantó la mano con rapidez, haciendo que el arma de Matt saliera disparada lejos de su alcance, hasta que fue a parar a la mano de Sylar. Luego viendo que Nathan estaba a punto de llegar hasta Molly, repitió el mismo movimiento e hizo que el cuerpo del otro hombre acabara contra la pared con un golpe seco que le hizo protestar por el dolor.

Libre ya de cualquier obstáculo, pues Matt no se había movido de donde estaba, intentado proteger a un Mohinder todavía en el suelo y con una mano en la parte trasera de su cabeza, por si Sylar volvía a intentar ir a por él, fue hasta la niña y alargó el brazo para cogerla.

Sin embargo, hubo algo que ni siquiera Sylar hubiera esperado que sucediera en ese momento. Los tres hombres fueron hacia él para tratar de salvar a tiempo a Molly. Nathan era el más cercano, aunque la espalda le estaba matando pues todavía estaba algo resentía por la última vez que Sylar le había atacado, por lo que teniendo el arma de Matt en la mano disparó contra él, sin fijarse demasiado bien donde impactaba la bala. Tan sólo quería sacarlo del juego.

Al ver aquello y por mucho que estaba preparado para situaciones de aquel tipo, Matt nunca hubiera esperado ver a Nathan caer al suelo de aquella forma, como si se tratara de un muñeco de trapo y verlo que se quedaba ahí como si estuviera muerto. Por ello todo él se paralizó y ni siquiera cuando vio a Sylar llegar hasta donde estaba Molly o cuando la niña gritó, pudo hacer nada.

Sylar creía haberlo conseguido por fin, que después de tanto tiempo intentando hacerse con los poderes de esa cría, por fin eran suyos, que se la podría llevar consigo y matarla en su apartamento sin prisas.

Sin embarga en el mismo momento en el que iba a tocarla y desaparecer con ella, otra mano fue la que se hizo con la suya y fue a otra persona a la que se llevó en lugar de Molly.