Notas del capítulo._

Bien, onceavo capítulo. Sé que dije que si llegaba hasta aquí me mataría pero... si me mato no hay continuación y ya toca el lemon así que me disculparé por continuar con vida xD. En fin, a leer! No sé que tal me habrá quedado, solo espero que les guste y tendré que admitir que la fantasía en las historias nunca han sido mis puntos fuertes para escribir. Por lo general me gusta más relatar drama y realismo. Bueno, era para aclarar, sufro escribiendo fics de Kyo kara maou pero por alguna razón son adictivos, como las drogas que a pesar de saber que son malas uno las continúa consumiendo n_n. Bueno, a leer! Esperaré comentarios para saber qué tal estuvo!

Aclaraciones del capítulo._

Kyou kara maou no me pertenece sino a su respectivo autor. Este fic es corto y ya dispongo de mucho más tiempo hasta febrero, iré actualizando poco a poco.

Espero que les guste y gracias a todas (os) aquellos que me dejaron un review! De veras se agradece. Bien, empecemos ya...

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Capítulo 11.­­_.:·:Momentos cruciales... ¡Un paso adelante los valientes!:·:._

_.:·:Tu felicidad... ¿mi martirio?:·:._

El maou tenía apresados los labios del rubio contra los suyos. Lo estaba disfrutando, no podía negarlo. Al fin su premonición se cumpliría y por fin acabarían las muchas noches de desvelo y los sueños húmedos.

¡Por fin terminaría su martirio personal!

Abrió más la boca, devorando de un solo bocado el labio inferior del rubio, tratando de entrar en la húmeda cavidad de su prometido. Estaba extasiado, sí que Wolfram era exquisito.

El demonio de fuego comenzaba a envolverse en la inexperiencia del moreno, su corazón palpitaba muy fuerte amenazando con salir, sintiendo el mismo miedo que el otro experimentaba.

Abrió también la boca, sintiendo como la cálida lengua del maou chocaba temerosamente contra la suya, moviéndose de un lado a otro sin sabe que hacer. Rió por lo bajo, sinceramente Yuuri se estaba esforzando, ya le daría un premio por ello.

De pronto, cayó en cuenta de que había olvidado lo más importante ¡Rayos! Intentó separarse del moreno pero le era imposible. Coló ambas manos por entre los brazos de su prometido hasta llegar al pecho, donde trató de empujarlo para que lo soltara, ocasionando que el agarre en el que lo tenían aumentara.

– ¡E-espera un poco! – espesó aún con los labios del rey sobre los suyos – ¡Yuuri! – lo llamó entre gritos. El moreno parecía reaccionar y, aumentando el carmesí de sus mejillas, soltó la cintura que con tanto ímpetu sujetaba.

– L-lo siento – tartamudeó producto del nerviosismo ¡Oh no, había empezado mal! – ¿Qué pasa Wolf? – trató de aparentar calma.

– Es que... ¿Trajiste lo que necesitábamos? – preguntó de pronto.

– Te refieres a... –

– ¡Eso mismo! –

– Claro, están junto a la cama, dentro de la bolsa –

Wolfram tragó duro y se acercó al lugar mencionado, bajo la atenta mirada de su acompañante. No tardó en divisar la bolsa de papel que reposaba en el suelo, pasaba bastante inadvertida para contener lo que... ¿necesitaban?

Suspiró tratando de tranquilizarse y, tomando las soguillas a ambos lados del objeto, sacó uno por uno el contenido, con suma delicadeza.

– ¿Es todo? ¿No falta nada? – preguntó Yuuri mirando detenidamente los tres objetos.

– Lubricante, pañuelos, condones... – nombró Wolf sin evitar hacer ruido al tragar – El libro decía que con esto bastaría –

Un incómodo silencio se interpuso entre ambos.

– Wolf... – finalmente llamó el moreno – ¿Puedo... preguntar algo? –

– Desde luego baka – respondió más que enfadado, nervioso – ¿Y... de qué se trata esta vez? –

– Pues... es sobre lo que estábamos haciendo –

– ¡Eso ya lo sé! – respondió tratando de relajarse – Especifica –

– Quiero saber... si yo... te puedo tocar... ahí – finalmente dijo señalando el miembro que yacía entre sus piernas.

– ¡D-des-d-de l-lue-ego, baka! – intentó decir, sonrojándose a más no poder.

– ¿Qué dijiste? – preguntó el moreno que aún esperaba por la respuesta.

– ¡¿P-por qué tienes que p-preguntar cosas tan... a-absurdas?! – le reclamó el rubio apretando sus puños fuertemente.

– ¡Necesitaba saberlo! – se defendió Yuuri – Y... ¿Puedo meter los dedos por...? –

– ¡Ya basta! ¡Puedes hacer lo que quieras! –

– ¿De veras? –

– S-si –

– También puedo... –

– ¡SII! –

– ¿Y...? –

– ¡¿No comprendes lo que significa todo?! –

Yuuri rió por lo bajo mientras veía enfurecer a su rubio querido ¡Simplemente detrás de esa máscara de indiferencia y orgullo, estaba una frágil criatura!

– ¡¿Qué es tan gracioso?! – preguntó Wolfram con claras ganas asesinas.

– Es que... – no podía parar. Se tranquilizó antes de continuar – Te amo Wolf – le declaró con lagrimas en sus orbes, productos de la risa.

El rubio quedó perplejo por varios segundos ¿Había oído que... lo amaba? No lo creía, sin duda era un sueño... aunque de los mejores que había tenido (y el que parecía más real también).

– Yo... – quiso contestar de igual manera ¡Claro que amaba a su enclenque prometido! ¡Lo amaba a más que nada en el mundo! Pero su orgullo... su orgullo no lo dejaba manifestarlo como el quería – Yo... – volvió a repetir, bajando la cabeza y apretando los puños con más fuerza.

Yuuri sonrió tan sinceramente como siempre y, acercándosele un poco, lo volvió a tomar por la cintura, tomando su mentón con una mano y levantando su rostro.

– Te amo – repitió ya sin miedo, mirándolo fijamente, y apresó sus labios en un beso. Wolfram cerró los ojos dejándose llevar por las diferentes sensaciones que solo el moreno le hacía sentir, relajando su cuerpo y colocando por inercia ambos brazos alrededor de su cuello para profundizar el gesto.

Estaban muy cerca de la cama, eso le facilitó mucho las cosas a Yuuri quien, avanzando con pequeños pasos, obligaba a su prometido a retroceder. Una vez chocaron contra la litera, el moreno se separó del rubio, sonriéndole para tranquilizarlo. Luego, en un descuido del otro, lo empujó suavemente, haciéndolo caer sobre la cama.

Sin más, gateó sobre el chico y, sacándose la chaqueta negra que siempre utilizaba, la lanzó por quien sabe donde. Después desabotonó los primeros botones de su camisa blanca para estar más cómodo, y así colocar tanto sus brazos como sus piernas a los lados del cuerpo de su prometido quien lo miraba con ojos expectantes.

– ¿Listo? – preguntó el moreno viendo desde arriba a su prometido.

– Sabes que sí – respondió parco el rubio ladeando la cabeza para que no viera su sonrojo. Yuuri sonrió y con una mano comenzó a desabotonar los primeros botones de la chaqueta azul del soldado. Wolfram continuaba quieto, esperaría hasta saber que es lo que planeaba su rey.

Una vez terminada la labor, Yuuri se abalanzó sobre el cuello del rubio, tocando primero con la yema de sus dedos la delicada y nívea piel bajo suyo. Luego, dando dos besos fugaces y rápidos, comenzó a lamer su cuello tan lentamente que excitaba al soldado. Sintió pequeños espasmos provenir desde el cuerpo bajo suyo, seguidos de unos leves gemidos que comenzaban a inundar la habitación. Excelente, lo estaba haciendo bien.

Continuó descendiendo a ritmos tortuoso y, una vez llegado al pecho, se encontró con un par de rosáceos botones que permanecían erectos.

Wolfram entendió qué es lo que quería Yuuri, por lo que se levantó un poco, apoyándose sobre sus codos, y comenzó a sacar la molesta prenda. Despareció de un solo tirón tanto la chaqueta como la camisa que llegaba puestos ya que el moreno se había encargado de facilitarle el trabajo desabotonándolas simultáneamente. El maou se sorprendió ante la disposición del mazoku, sin duda esto era muy importante para él.

Miró de soslayo al rubio quien cerraba los ojos cada vez que sus labios tocaban su piel. Se acomodo mejor entre las piernas del rubio y comenzó a lamer sus pezones, escuchando jadear a su prometido.

– Yuu... ah... nn... – decía aferrándose a las sábanas. El maou sonrió. Continuó examinando las reacciones del rubio hasta que se decidió por comenzar a succionar la tetilla izquierda mientras que simultáneamente estimulaba la derecha con la mano.

Un fuerte alarido se escuchó en toda la habitación y Yuuri se sonrojó al creer que todo el castillo lo había escuchado. Intentó acallar al rubio así que optó por darle un beso y ahogar su grito en su garganta. El soldado se movía incesantemente en la cama, quería gritar, y para su mala suerte, continuaban ambas manos estimulándolo.

Sintió como el brazo del moreno se movía y de pronto apresaba ambas extremidades suyas sobre su cabeza. Intentó liberarse con fuertes movimientos pero le era imposible, el debilucho tenía más fuerza de la que demostraba.

– Quédate quieto – dijo Yuuri con voz firme y mirada seria. Wolfram obedeció y sintió como el rey colaba una mano hasta su parte baja y lo acariciaba por sobre las telas. Un nuevo gemido se dejó oír y un nuevo beso lo acalló.

Paseó su mano tanto como pudo por encima de las telas, identificando solo con el tacto las firmes nalgas de su compañero, sus testículos y su glande erecta. Continuó acariciando aquellas zonas erógenas, deleitándose con el cantar de su prometido, excitándose tanto como podía.

Decidió indagar más y así lo haría. Desabotonó con cuidado el pantalón del rubio y luego bajo con igual atención la cremallera. Ya listo, coló una mano por detrás de la espalda del soldado y levantó sus caderas para así sacar la incómoda prenda. El rubio no protestó pero le incomodó ser el único desnudo.

– No es justo – se quejó volviendo a apoyarse sobre sus hombros para sentarse pero le fue imposible por el peso del cuerpo de Yuuri. Ya molesto, también decidió quitarle el pantalón a su prometido de la misma forma, sería divertido.

Como el moreno estaba tan cerca de él, levantó con cuidado sus caderas hasta chocar contra las de su prometido, frotando tortuosamente ambos miembros erectos.

Yuuri jadeó e instintivamente comenzó a moverse también ¡Sin duda Wolfram sabía hacerle perder la cabeza! El rubio aprovechó este descuido y terminó de casi arrancarle el pantalón a su rey ¡Misión cumplida, él no era ningún cobarde ni nada parecido! Ahora faltaba quitar la prenda interior y el moreno estaría en desventaja.

Llevó los brazos a ambos lados de la cadera de su rey e intentó bajar la trusa negra que llevaba. El moreno se percató a tiempo de aquel movimiento por lo que cogió una de las manos del rubio y las llevó a su propio miembro, masajeándolo con sus dedos que permanecían entrelazados a los del mazoku.

Wolfram volvió a gemir una y otra vez ¡Maldito enclenque, se le había adelantado! Y lo peor era que por su descuido, ahora tenía que aguantar el vaivén producido por su propia mano bajo las instrucciones de la de su prometido que no hacía nada más que guiarla.

Intentó acallar su voz mordiendo su labio inferior pero no era posible. Yuuri sonrió como siempre lo hacía al ver que sus mejillas se tornaban rosadas.

Giró hacia su derecha tratando de acallar sus continuos gemidos, divisando cierta prenda que se le hacía familiar ¿Cuándo es que Yuuri había lanzado al suelo su ropa interior? Se miró a sí mismo y luego al otro. Bien, ahora sólo él estaba desnudo, vaya desventaja.

– No... ah... Yu... ah...para que... yo me... – pero no pudo terminar de decir nada por que cierta mano liberó a la suya y la dejó libre.

– Aún no Wolf... – respondió el moreno divertido.

Wolfram ladeó el rostro enojado, la verdad es que no se imaginaba que le hiciera caso, bufó. El maou se sentó en la cama y respiró hondo, necesitaba un descanso.

Mientras tanto, el rubio no estaba del todo feliz de ser el que menos prendas tenía. A duras penas logró pararse y se acercó gateando hacia su rey quien lo miraba sorprendido por que a pesar de la dolorosa erección que tenía, aún se movía.

Avanzó a gatas hacia su prometido y, situándose frente a él, se agachó rápido y lo empujó con un leve golpecito en el pecho. El moreno cayó tendido en la cama y Wolfram se adueñó de sus caderas con un rápido movimiento y, sacando de la prisión de telas su miembro, lo engulló antes de que el otro protestase.

– Ah... Wolf... p-pero.... ah... ah... – gemía Yuuri tirando hacia atrás la cabeza, producto de la excitación. El rubio sonrió por su logro y continuó con lo suyo, tratando de no usar los dientes para evitar cualquier contrariedad o dolor.

Comenzó de arriba abajo, primero rápido y luego lento. Sintió que el cuerpo de su prometido se tensaba y supo que era momento de acariciar los testículos de éste, rozándolos apenas con suaves caricias que volvían loco al rey.

Sonrió diabólicamente y, tal y como lo habían echo antes con él, se detuvo cuando sintió que se vendría.

– ¡Wolf! – protestó Yuuri arqueando una ceja. Al menos él sí se había quejado...

– Eso te pasa por... hacerme enojar – respondió el rubio cruzándose de brazos, ya sentado frente al moreno.

El maou retomó el control y se acercó a la mesita de noche donde habían acomodado sus pertenencias. Tomó el frasco de lubricante y untó un poco en sus dedos.

– ¿Será suficiente? – le preguntó al rubio.

– Yo qué sé – le respondió.

Yuuri movió sus dedos para que así la sustancia vistosa se esparciera mejor por todos sus dedos y luego miró por última vez a Wolfram a la cara.

– Voy a empezar – anunció aún moviendo sus dedos.

Wolfram asintió y le dio la espalda, colocando su pecho contra la cama. El moreno lo tomó de las caderas y las levantó un poco, excitándose al rozar el miembro despierto de su prometido.

Primero metió un dedo con suma delicadeza, tratando de no causarle ningún dolor al soldado. Sintió como la pronta invasión ocasionaba que el rubio se tensara y acarició su espalda para tranquilizarlo.

– ¿Todo bien Wolf? – preguntó curioso, lo que menos quería es que se lastimara.

– Comienza a moverlo ya – sugirió el rubio levantando un poco más la cadera, para que la invasión sea más fácil. El moreno obedeció y comenzó un movimiento circular que trajo como consecuencia más gemidos y jadeos del rubio.

Una vez creyó que ya no estaba lo bastante estrecha, untó aún más lubricante en sus dedos y metió un segundo dedo, provocando un fuerte alarido.

– ¡Lo siento! – se disculpó sacando ambos dedos, lo que provocó una segunda queja, necesitaba dilatarlo más pero como era su primera vez tenía muchas dudas.

– No es nada – respondió el rubio – Continua –

Yuuri asintió con un rápido movimiento de cabeza y volvió a meter los dedos. Eran dos y los intentaba mover en las diferentes direcciones que se le ocurrían. Wolfram se aferraba a las sábanas y, cogiendo una almohada, desfogaba su dolor.

El moreno no lo soportó más y volvió a quitar los dedos. Hacer el amor con un hombre era más difícil de lo que creía. Wolfram se volvió a quejar y el moreno volvió a sacar ambos dedos de su interior, no estaba dispuesto a dañarlo, eso jamás.

– Entonces pasemos a lo último de una vez – sugirió el rubio sin siquiera voltear a verlo al notar que Yuuri permanecía quieto.

– Pero... – dudó un momento el maou.

– Dije que no me arrepentiría.... aún no lo hago – anunció el rubio con total confianza. Yuuri sonrió por lo bajo y, cogiendo firmemente sus caderas, trató de entrar de una sola estocada.

El rubio dio un grito callado y enterró la cabeza en la almohada. El miembro del moreno no había terminado de entrar pero dolía demasiado, y eso debido a la mala preparación.

– Termina con esto – dijo el soldado con el rostro aún oculto. El rey asintió y enterró su miembro entre las nalgas de su prometido, escuchando un último grito.

Temía por lastimarlo, ya ni siquiera sabía si debía moverse o no. Intentó relajar al mazoku dándole besos en la espalda, lo que comenzaba a mostrar efecto y, sintiendo las paredes anales no apretar tanto contra su miembro, comenzó con las embestidas primero suaves y luego más fuertes y rápidas.

Ambos jadeaban y gemían como nunca. Yuuri sentía su pelvis chocar contra las nalgas de Wolfram y eso le encantaba, lo incitaban. Cogió con ambas manos aquellas firmes posaderas y clavó sus uñas sin malas intenciones, tan solo llevado por el deseo y la emoción de poseerlo.

Llevó luego una mano hacia el miembro de Wolfram, el cual acarició y masturbó sin pudor alguno con un solo cometido en la mente: Venirse juntos.

Aceleró un poco el movimiento y, tras dos largos jadeos, ambos se derramaron, uno dentro del rubio y el otro sobre las sábanas.

Estaban cansados, sudorosos y totalmente desnudos. Yuuri calló rendido sobre el cuerpo del soldado que, también agotado, luchaba por mantenerse despierto.

– Yuuri... – lo llamó con los ojos entrecerrados.

El moreno hizo un último esfuerzo y se levantó un poco para salir del interior de su prometido. Ya afuera, rodó para acostarse a su lado, extendiendo una mano para coger la del mazoku que aún permanecía despierto.

– Yo... – intentaba decir con los ojos ya entrecerrados producto del cansancio – Yo... también te quiero – le dijo antes de caer en brazos de Morfeo.

Yuuri sonrió para sí y también se dejó arrastrar para el mismo mundo, sin soltar la mano de su ahora amante.

Esta noche dormiría en paz, lo presentía.

Notas finales del capítulo._

Espero que les haya gustado, para ser sincera, es mi primer lemon (recuerden que en mi historia anterior nunca llegué al coito). Ahorita es de noche (tengo mucho sueño), así que no sé como me habrá quedado el capítulo. Últimamente le pasa algo a mi cuenta, a lo peor y se le metió un virus o algo por que está actualizando mal y me mezcla los textos y eso me enerva de sobremanera!

Bueno, ya idearé algo para solventarlo, nos vemos en la siguiente entrega! xD Felicidad para todos y... Banzai! Banzai! (Griten y armen una ronda alrededor de un árbol, luego bailen y caerá lluvia).

Cuídense y gracias por leer... esta historia está por terminar así que agradeceré a todas aquellos (as) que me leen y ya saben que cualquier cosa aquí abajo están los reviews. Agradecería que mínimo y me dejaran uno todas aquellas que se rieron, enojaron, entristecieron, y hasta les dio hambre leyendo mi fic, es una gran motivación para continuar con otros.

Hasta pronto! Me despido de ustedes y les manda muchos saludos...!

Preguntas a responder._

Ahora que ya pasó lo que tenía que pasar ¿Yuuri seguirá queriendo a Wolfram? ¿Cómo actuarán de ahora en adelante? ¿Qué pasará con el resto de personajes en el castillo? ¿Vendrá una nueva aventura? Y cómo nos encanta hacerle la vida imposible a Yuuri ¿Aparecerá una nueva premonición que diga "Tírate a Wolf con todos los juguetes sexuales del mundo humano que encuentres"? ¿Le gustará la idea a Wolfram? ¿Y a Yuuri? Y si la habilidad es transitoria... ¿Algún otro tendrá premoniciones? Ah! ¿Ya nadie leerá el siguiente capítulo porque ya pasó el lemon? Esto y mucho más en el siguiente capítulo de "Of premonitions and dreams"

Hasta muy pronto y cuídense! Se despide...

Suika-chan