Mi mejor némesis

Hola, quiero agradecerles por sus comentarios y opiniones siempre son bien recibidas, ya estamos llegando al fin de la semana lo que significa un nuevo cap de Korra *.* así que estoy de buen humor juajuajua, vamos a leer.

ADVERTENCIA: Este episodio contiene escenas no aptas para mentes puras. Cumplo con avisar como siempre xd


Capítulo Once: El juicio.

Era un nuevo día en la cabaña de San, dos policías de Ciudad República visitaban aquel lugar con el objetivo de fiscalizar el trabajo de Mako. Golpearon anunciando su autoridad, él detective los reconoció al instante, por lo cual no dudó en acatar las órdenes.

- Buenos días – Saludó el maestro fuego.

- Hemos venido a comprobar que todo esté en orden. La Chief debe reunir todas las pruebas suficientes para que Tarrlok se pudra en la cárcel, por eso, requeriremos de la honestidad de su esposa –

- Ella ha mostrado toda la transparencia ante el asunto, negando en absoluto algún conocimiento o participación en la actividad lucrativa de Tarrlok – Mako la defendía.

Uno de ellos asomó su cabeza para presenciar a una Korra con un vestido bastante ajustado, incitando su atención.

- Es guapa, ten cuidado, las mujeres así abusan de los policías como nosotros seduciéndolos y luego se salen con la suya – Le advirtió el otro agente.

Mako frunció el ceño, ¿Acaso estaba viendo a su Korra de una manera indebida?

- Si claro, estaré al tanto…- Respondió el ojidorado, a fin de cuentas, tenía que fingir.

- Mañana a primera hora debe estar en el juzgado, ningún minuto más – Dijo el policía antes de retirarse.

El pelinegro cerró la puerta, pensativo.

- Quien lo diría, primero me culpan de roba esposos y ahora de traficante – Manifestó Korra con sarcasmo.

- Detesto tu manía de querer recordar siempre lo peor de las personas –

- Lo siento Mako, me voy a replantear eso, ¿Por qué me gusta hacerlo?, ¡Quizás porque la gente ama culparme de todos sus problemas! –

- Está bien, me disculpo contigo por milésima vez pero ya no sigas – Mako ya estaba cansado de su actitud.

- Puedes hacerlo las veces que quieras, ¿Pero eso cambia en algo las cosas? –

- Desearía que todo fuera distinto y aunque creas que lo que estoy a punto de decir es descabellado agradezco haber sospechado, porque de otra forma jamás te habría conocido y nunca habría conocido el amor…tú me enseñaste lo que significaba amar Korra –

- El romántico Mako – Comentó la castaña - ¿Te gustan los huevos revueltos o estrellados? –

El solo sonrió, sabía que en el fondo de alguna manera ella seguía creyendo que nada estaba perdido.

- ¿Necesitas ayuda con eso? –

- No gracias, puedo manejarlo, aprendí de un buen cocinero, que por cierto era bastante gruñón – Bromeó la castaña.

Mako observó el sartén con miedo, los bordes quemados cada vez se hacían más visibles.

- Quizás te faltaron más clases privadas…- Tomó la mano de Korra con delicadeza para voltearla y quedar frente a frente.

Se quedaron viendo un momento, hasta que ella decidió evadir la situación.

- Claro, debo dejarte las tareas de cocina – Se retiró.

Luego de un frustrado suspiro, el maestro fuego se quedó arreglando el desastre que dejó Korra, mientras ella salió indiscretamente de la casa.

Había pasado un enorme rato sin saber de ella, así que preocupado salió a buscarla, sintiendo un llamativo sonido en el patio trasero, se encaminó hasta encontrarla cortando leña.

- ¿Puedo preguntar?- El joven alzó una ceja, mirándola muy divertido.

- Las noches son frías, necesitamos leña – Respondió agitada.

- No es necesario que lo hagas, debiste pedírmelo –

- Soy más fuerte de lo que imaginas Mako, no me subestimes –

- Para nada, solo quiero ayudarte – Se acercó para limpiar la enorme cantidad de tierra en el rostro de la morena.

Ella lo miró con ternura, no importaba lo desagradable que se portaba con él, parecía como si Mako aceptaba su culpa y estaba dispuesto aguantarlo todo por su perdón y quería perdonarlo, pero necesitaba más que lindas acciones.

- Bien, toma – Le pasó el hacha – Encárgate de la leña y yo veré la cena para esta noche –

- Mmm – Pensó el joven – Creo que te ves muy guapa con el hacha – Se la devolvió, entre risas.

Korra no pudo evitar reír, como en los viejos tiempos.


Mako se encargó de la cena y Korra de que no pasaran frío, así llegaron a una tranquila noche. Luego de comer ella se recostó en el sillón observando al inquieto joven que paseaba de la mano con una botella de vino.

- Ahora bebes…-

- Han cambiado muchas cosas, Korra – La botella parecía una extensión de su brazo.

- Al menos no me intoxico como tú –

- Te intoxicas casada con ese imbécil, fingiendo que lo amas y entregándole tu dignidad –

- Solo le entregue el privilegio de ser mi esposo, nada más…-

- Entonces, ¿Tú y él no se han acostado?-

- Claro que no tonto – Lo regañó – Tarrlok se acuesta con otras mujeres, ni muerta estaría con el de esa forma, menos cuando mi corazón y mi mente están en otro lugar…-

- ¿Dónde están? – Preguntó nervioso, sabiendo la respuesta.

- ¿Qué crees tú? –

Korra se le acercó y tomó su mano, trató de quitarle la botella pero él se percató y la escondió tras su espalda.

- ¿Qué haces?-

- Es suficiente, no quiero que sigas bebiendo…-

- No estás en condiciones de ponerme órdenes, la autoridad aquí soy yo –

- Por eso, señor policía – Korra enredó sus brazos en los hombros de Mako – Considero que sería muy peligroso compartir cabaña con un alcohólico, sobre todo con su temperamento –

- No se puede simplemente dejar de un día para otro –

- Hazlo por mí – Le pidió ella, persuadiéndolo.

- Cada vez que pienso en ti, desesperado por el hecho de que ya no me perteneces las ansias de hundirme en el alcohol crecen y crecen sin parar –

- Te lo estoy pidiendo Mako, e insisto, nunca he dejado de ser tuya…-

El confundido corazón del detective aceleró su paso, sintiendo aquellas palabras. Korra aprovechó de generar otro intento, tomando nuevamente la botella.

- ¿Lo harás?...- Preguntó asustada.

- Tu, haces esto tan insignificante – Le entregó la botella sin dolor alguno.

- Gracias…- La plenitud era visible en el rostro de Korra, se sentía más calmada y segura de que Mako le estaba diciendo la verdad.

En sus miradas se apreciaban sus verdaderas intenciones, era tan solo pensar en dos factores, el primero que estaban completamente solos en una casa aislada y el segundo que había pasado un gran tiempo de ansia del uno al otro.

La tomó por la cintura y la subió a la mesa de la cocina, acomodándose entre sus piernas reclamó sus labios otra vez. Korra esta vez no se negó, sujetando la camisa del maestro fuego y levantándola hasta quitarla por completo.

- Te amo…- Le susurró entre besos quien la desvestía.

- Nunca dejes de amarme, por favor…- Le pidió en su trance.

Mako asintió obediente, dispuesto a demostrarle lo que sentía por ella. Bajó sus besos hacia su resaltada clavícula, dejándole un pequeño mordisco a lo que ella respondió con un jadeo. Korra no le puso restricciones y permitió que bajara aún más por su estómago frenando en su ombligo, la morena acarició su cabello, dándole a entender lo mucho que le gustaba mientras él sonreía satisfecho, le encantaba complacerla.

Acarició sus pechos, recatado pero al mismo tiempo incandescente, quitando al fin esa molesta prenda que evitaba el contacto directo con la delantera de la Ojiazul. En comparación con la primera vez, su lado tímido había desaparecido por completo.

- Chico malo, me agrada – Korra estaba sorprendida por el cambio del detective.

- Hay muchas cosas sobre mí que aún no has visto –

Faltaba una última tela de vestir, quizás la más primordial para lograr su cometido. El la observó con fiereza decidido a quitársela con los dientes, no sin antes posar un pequeño beso en su condición de mujer, causando un enorme sonrojo en el rostro de la castaña acompañado de un gemido que aumentó más las ansias del impaciente pelinegro. Rematada su misión, terminó por dejar aquella molestia en el suelo para autorizar que Korra desabrochara su pantalón y se encargara de su bóxer.

Bajó veloz aquel cierre, la maestra agua completó su cuello con besos mientras lo desligaba de su pantalón, cuando estos cayeron se destinó hacia su ropa interior, encontrándose con un Mako listo para la acción. (Morí con esto XD)

Cuando ya no había nada interponiéndose, se adentró en ella. Pero todo cambió con un inconsecuente golpe en la puerta.

¡Toc-Toc!

- ¡Policía de Ciudad República!- Se anunciaron desde afuera.

- ¡Mierda!- Protestó Mako enfurecido, separándose rápidamente.

Korra atontada por todo lo ocurrido, corrió hacia la habitación para vestirse mientras Mako hacía lo mismo para abrir la puerta.

Abrió nuevamente, encontrándose con los mismos oficiales.

- Oficial Mako, le traemos el informe con todos los datos de la sospechosa – Le entregó unos papeles.

- Debe revisarlos señor – Le indicó el otro oficial.

- Gracias – Los revisó sin ganas, odiando a esos desubicados policías.

- Es necesario que los tenga en su poder, no queremos que lo tome por sorpresa –

- En absoluto colega, ahora si me disculpan…tengo una emergencia –

Los se quedaron viendo raro.

- ¿Acaso no van al baño ustedes?- Preguntó Mako envuelto en rabia.

- Si, como diga, lo siento oficial - Se disculpó uno de ellos – Nos retiramos entonces para que pueda hacer…ya sabe –

- Si, si, adiós – Cerró la puerta.

Soltó un respiro, ya más calmado por deshacerse de sus colegas.

- Esos idiotas merecen una medalla por interrumpir…- Dijo Mako caminando hacia la habitación, enmudeciendo al percatarse que Korra se había quedado profundamente dormida.

¿Era una broma?, pensó. Pero ya no había nada por hacer, Korra estaba rendida ante el sueño.

Luego de maldecir en silencio, fijó su mirada en el rostro de la castaña, tan lleno de paz, tan sereno. Recordaba cómo era despertar cada día a su lado, acarició su mejilla despacio para no despertarla y luego se acomodó junto a ella, tratando de buscar la tranquilidad.


A la mañana siguiente.

Korra empacó todas sus cosas de nuevo mientras Mako revisaba su moto. Estaban listos para partir al juzgado, ella debía enfrentar las acusaciones en su contra. Se acomodaron y partieron camino a la sede de policía.

- Lamento lo que ocurrió anoche – Dijo Korra mientras su cabello se desordenaba con el viento.

- Está bien, tan solo fue mala suerte para ambos – El detective manifestó su frustración.

- Tengo que ser honesta y decirte que tengo un poco de miedo –

- ¿Por el juicio?, debes estar tranquila, yo te protegeré. Solo debes decir la verdad…–

- Eso haré –


Había pasado un rato, cuando llegaron a la sede fueron recibidos por dos policías que esposaron ambas manos de la cómplice, pero Mako nunca la dejó sola y la acompañó hasta el salón donde se realizaría el juicio.

Presentaron todas las pruebas que confirmaban el crimen de Tarrlok, luego Korra debía declarar.

- Señorita Korra, ¿Tenía usted conocimiento del tráfico de sustancias ilícitas de su esposo?- Preguntó el fiscal.

- No, señor –

- ¿Había notado alguna situación sospechosa el tiempo que vivieron juntos?-

- Siempre estaba rodeado de sus guardaespaldas de mala sangre, así arreglaba sus conflictos –

- ¿Era una persona agresiva?-

- Si, la mayor parte del tiempo…-

Tarrlok la observaba desde su asiento, rezongando.

- ¿Sufrió usted algún ataque ya sea físico o psicológico de parte de su esposo?-

- Sí – Respondió nerviosa.

Siguió cada uno de los pasos que Mako lo aconsejó, siendo declarada inocente a mitad de la audiencia.

- Luego de tener una larga conversación con el consejo – Dijo el Juez – Hemos llegado al veredicto de que el imputado Tarrlok, es inocente de todos los cargos por tráfico en su contra –

Todos menos Tarrlok y su abogado se levantaron sorprendidos.

- ¿Cómo es posible?- Lin Beifong estaba enfurecida.

- ¿Están locos o qué?, ¿Qué más pruebas necesitan? – Mako también se opuso.

- Esto no se va a quedar así – Lin se acercó desafiante ante el juez.

- Tenga bastante cuidado con lo que hará Chief Beifong, recuerde quien es el jefe acá – Le advirtió el impotente Juez.

- ¡JAJAJA! – Se burló Tarrlok de quienes reclamaban – Lamento que se esforzaran tanto en verme tras las rejas, pero fue inútil –

- Al menos podría explicar porque lo dejó libre…- Insistió la jefa de policía.

- ¡Tú! – Tarrlok sujetó a Korra bruscamente por el brazo – Vienes conmigo…tenemos que ponernos al día con nuestro matrimonio -

- ¡Suéltala asqueroso! – Mako lanzó una fuerte llama hacia el dueño del bar Agni Kai, cortando una de sus peculiares colas.

- ¡Imbécil!, me las vas a pagar – Tarrlok aprovechó una pequeña fuente de agua para lanzar estacas de hielo al maestro fuego pero Korra las detuvo.

- ¡No!, Deténganse…- Korra se puso en el medio – Me iré contigo Tarrlok, pero no sigan con esto…-

- Vamos – El maestro agua la agarró nuevamente para que no se escapara.

- Estaré bien Mako, lo prometo, no arriesgues tu trabajo por esto – Korra quería tranquilizarlo, lo que menos deseaba era perjudicarlo.

Hasook sujetó al Ojidorado para que no hiciera alguna locura, no podía demostrar preocupación alguna por ella, eso podría empeorar las cosas. Lin se acercó al Pelinegro de manera discreta.

- Haré hasta lo imposible para investigar lo ocurrido, Tarrlok compró al juez y hay que detenerlo –

- Lo sé Chief, cuente conmigo para lo que sea, no dejaré que se salga con la suya –

Mako no podía quitarse la triste mirada que la castaña le brindó antes de irse, que muy en el fondo sabía que ella corría peligro y tenía que pensar en algo pronto o sería demasiado tarde.

Continuará…


¡Waaaa! queda muy poquitoooo, pronto ya estaré con la continuación...

Infinitas gracias por su tiempo, les deseo un lindo fin de semana a todos.

Saludos :D