Naruto no me pertenece.

Mundo alterno (Actual).

Capitulo 11

Nunca lo olvides

Ya hasta había perdido la cuenta de cuantos días pasaron; lo único que resonaba en su cabeza el frío que llegaba y golpeaba con fuerza todo su ser y la cama cuando ella no dormía con él, que cabe resaltar que ya habían sido varios días. Más que la habitación principal, donde se supone que duermen marido y mujer, parecía una habitación más, una habitación llena de tristeza y nada cálida, además de sólo ser de él, del esposo si aun podía llamarse así.

Le hacía falta abrir los ojos minutos antes que su mujer despertara; escuchar como el despertador suena seguido de una queja de Tenten que lo apaga somnolienta. Le hacía falta ver por el rabillo del ojo como se levantaba cansada y arrastrando los pies caminaba al armario y sacaba su ropa, nunca se lo había dicho, pero le gustaba mucho como se vestía, hacía combinaciones arriesgadas pero que le quedaban a la perfección, tampoco lo mencionaba porque pensó que sería tonto en decirle a una arquitecta que su ropa combinaba, era como decirle a un chef que cocinaba bien o a un chofer que sabía manejar, por eso mejor se tragó el alago y se evito la burla que de seguro saldría de su mujer. Le hacía falta sentir el bochorno que salía de la regadera y le hacía falta oler los jabones de fruta que su mujer usaba cuando se bañaba. Le hacía falta verla cepillar su cabello y colocarse aquella fragancia que lo volvía loco, que hasta ahora no podía quitar de su mente porque era un buen aroma, aquel que percibes y te transporta a los recuerdos más preciados. Le hacía falta ver como se arreglaba, con aquella gracia, aquella delicadeza. Le hacía falta cruzar sus miradas antes de que ella saliera a despertar a las niñas para arreglarlas y llevarlas a la escuela.

Ahora que lo pensaba, le hacían falta muchas cosas.

Decirle: Te amo,es un ejemplo muy claro.

Decirle que amaba su respiración pesada al dormir, que amaba la manera graciosa en la que se enredaba en las sabanas. También amaba la delicadeza de su cuerpo, amaba su sonrisa, su cabello, el trato amable que ella le brindaba y las carcajadas que soltaba cuando estaba feliz, aunque él no fuera el responsable. Amaba sus suposiciones y su inteligencia, su cuerpo, sus curvas.

Amaba el silencio.

Amaba su voz.

La amaba a ella.

Y odiaba el vacio que existía en su lado de la cama, aquel que se creaba cuando él nunca le decía lo mucho que la amaba.

.

.

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Observó por última vez el plano que se encontraba en la pantalla de su computador. Sus ojos viajaron de un extremo a otro y estaba totalmente convencida, el plano de la casa le había encantado, le había gustado mucho y lo demostraba con la sonrisa ladina que aparecía en sus labios. Con cuidado oprimió el botón imprimir y después de desplazarse de su silla, salió caminando a las grandes impresoras para recoger su obra maestra y entregársela a Karin para que se encargara de enviarla.

Al llegar, observó que aun no había caído nada y resignada miró la pantalla de la impresora: tinta insuficiente.

Bufó molesta, pero impaciente por tener el plano en sus manos fue a la pequeña papelería, que se encontraba con la puerta entreabierta; la abrió por completo y se encontró con Sasuke que resurtía aquel cuarto.

— ¿Se puede? —Preguntó Tenten, mientras tocaba la puerta y se asomaba un poco.

—Es tu oficina, puedes entrar cuando quieras—Sonrió el joven, mientras dejaba una baja en el suelo y con su pie derecho la aplastaba.

—Pero estas trabajando—Sonrió la castaña, mientras entraba con dificultad—. Vine por unos cartuchos para la impresora, se ha terminado la tinta y me urge imprimir.

El joven de cabello azabache, observó a su jefa por el rabillo del ojo, la sintió de inmediato cuando su cuerpo rozó con el de él para tomar algunas cajas que se encontraban en la repisa trasera. Dio un paso hacia al frente para que ella pudiera tener más movilidad y se dio media vuelta para mirar como su pequeño cuerpo no alcanzaba aquella caja, obligándola a pararse en las puntas de sus pies, notando que aquel día la castaña no llevaba sus zapatillas con tacones, con unos simples zapatos deportivos había ido ese día a la oficina, y le hacían ver bien.

Tenten sintió el cálido aliento del hombre chocar contra su cuello, lo que ocasionó que todos sus vellos se erizaran por completo, un reconforte se formó en su pecho y unos pequeños nervios empezaron a crecer. Pasó saliva para refrescar su garganta completamente seca, pero no sirvió de nada, Sasuke ya estaba completamente pegado a ella, estirando su mano a la dirección de la caja, encontrándose con la de ella, para entrelazarlas y ayudarle a bajar la caja.

Los cartuchos ya estaban abajo, al frente de Tenten, y era sujetado por ambos. Contagiándose con todo el miedo que sentían, pero la valentía que se daban el uno al otro.

—Gracias—Balbuceó la mujer.

Y con aun más miedo, el Uchiha la soltó, resbalando desde sus nudillos y terminando acariciando sus muñecas, dejando su vida en cada caricia en aquellas manos que rápidamente aprendieron a amarse.

— ¿Necesitas ayuda para cambiar los cartuchos? —Le preguntó el hombre, sin trabarse.

—Sería estupendo que pudieras ayudarme—Sonrió, para darle la cara y verlo a los ojos, notando un brillo intenso en los orbes negros.

—Tus ojos—Susurró, Sasuke, perdido en aquellos ojos—, tienen mucho brillo.

Tenten volvió a tragar saliva para refrescar su garganta. ¿Sus ojos tenían brillo? Hace mucho que no lo tenían, Además su impresión de encontrarse con los ojos de Sasuke con el brillo, fue la impresión de que ella igual tenía aquel brillo especial.

—Se ven hermosos—Sonrió de lado, cuando ayudó a Tenten a cargar la caja y se dirigía la impresora.

Volvió a temblar, tal y como lo hacía cuando era joven y se enamoró por primera vez. Dándose cuenta sobre lo que de verdad sucedía con el Uchiha, si su mente no le hacía una mala jugada, ella se sentía atraída por Sasuke, ella empezaba a enamorarse de él.

Todo el día la habían pasado juntos, pues después de que cambiaran los cartuchos de las impresoras y de imprimir el importante plano que Tenten ya había entregado a Karin, fueron a comprar más tóner para las impresoras y era la hora para ir por las niñas a la escuela.

Cuando la castaña se reencontró con las sus hijas, se sintió completa de nuevo y regresaron a casa, para comer, acompañadas de Sasuke, haciendo las bromas de siempre y la plática más amena.

Después de hacer la tarea y cenar algo ligero, la mujer subió a las recamaras de las niñas para dormirlas, primero fue Min, que no tardo en quedar rendida, pero cuando estaba acomodando a Jiten en su cama, la menor dio un salto, diciendo que tenía algo importante que decirle y salió disparada a su escritorio, donde estaba su mochila.

—Hoy hicimos dibujos—Sonrió la niña—, hice uno para mis papás.

Tenten ladeo por completo su rostro: "Sus papás" Su hija había dicho una barbarie, de seguro una confusión, Jiten sólo tenía un padre, era Neji y él amaba con locura a sus hijas. La menor llegó con su madre y le extendió los dibujos, en una hoja estaba claro, con rayas primitivas y curvas de crayola, se miraba el contorno de Neji que tomaba a la menor de la mano. No le tomó mucha importancia, la niña siempre hacia dibujos de ese estilo, pero al dar la vuelta a la hoja sus ojos se abrieron de par en par, mientras la impresión la llenaba: Se trataba de un contorno que cargaba a Jiten, parecía abrazarla, más cariñoso que Neji, al revisar el contorno de la figura por segunda vez, notó a la persona que su hija intentó dibujar: Sasuke.

—Amor, ¿Quién es él? —Preguntó la castaña, teniendo la esperanza de sus ojos la estuvieran engañando.

—Es papá Sasuke—Sonrió y regresó a la cama—. Muéstrales mis dibujos a mis papás.

Y después de darle otra sonrisa, la menor se cubrió con las cobijas en espera de dormir.

La mujer apagó las luces y cerró con cuidado, su cabeza le dolía, y estaba segura que era por la confusión que empezaba a existir en ella.

Llegó al comedor, donde el Uchiha la esperaba y le sonreía.

Tenten le extendió el dibujo donde él aparecía y notó la expresión confundida del joven.

—Lo hizo Jiten—Comentó, sentándose en la silla junto a él—, dijo que dibujo a sus padres, y tú estás ahí.

Sasuke entendió aquellas rayas primitivas y la angustia le llegó de golpe, justo era lo que no quería, no quería que Tenten se enterara de que Jiten lo consideraba padre.

—Todo esto ha ido culpa nuestra—Murmuró la mujer—, Neji y yo siempre peleamos, casi nunca estamos bien, y tú convives mucho con las niñas, más que él—Se mordió el labio—, lo lamento.

— ¿Por qué Neji y tú tienen una mala relación? —Se atrevió a preguntar el joven, sacando el labio de la mujer con su dedo pulgar.

Tenten suspiró, aparte de su familia, Karin y Deidara eran las únicas personas que sabían aquella historia. Llevó sus ojos a Sasuke y se sintió protegida, se sintió amada y sentía que no sería juzgada.

Tal vez, con él podía desahogarse, Sasuke le daba confianza.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*Flashback*.*.*.*.*.*.*.*

El principio de esta historia ya se había contado, ya la sabían. Los Huyga y Amma eran socios, muy amigos, por lo que era normal que sus hijos crecieran juntos, fueron a los mejores colegios, juntos. Neji y Tenten crecieron juntos, sus padres se frecuentaban mucho, por lo que los menores desarrollaron una gran confianza entre ellos, convirtiéndose en los mejores amigos que nunca pudieron encontrar en sus familiares. Todo transcurre con normalidad, hasta que llegan a los 15 años, cuando ambos jóvenes entraron al colegio.

Tenten había dejado crecer su cabello; había dejado atrás el típico peinado de dos chonguitos que siempre la había caracterizado de niña, ahora lo lucia en una coleta alta y en los casos especiales lo dejaba suelto, dejando notar lo largo y rizado que era; también su cuerpo que había desarrollado, tenía el cuerpo jovial y saludable que cualquier chica a su edad quisiera; sus ojos habían desarrollado un gran brillo; su sonrisa era totalmente perfecta y alegre; su voz era dulce, suave y divertida; sus gestos eran marcados, maduros pero divertidos y agradables.

Por el otro lado, Neji también había madurado, su cabello tanto como él, había crecido, se mantenía totalmente lacio y el mismo peinado; su cuerpo lo había acompañado en el crecimiento, tenía los brazos más largos y fuertes, piernas del mismo modo y el tono muscular se desarrolló considerablemente, no en exageración, pero lo bastante para que cualquier persona se diera cuenta y lo mirara más de una vez; sus ojos violeta tenían la calma que cualquiera envidiaría; muy pocas veces reía, pero cuando lo hacía resaltaba toda la felicidad que un joven contiene; su voz era más gruesa, más fuerte, que con tan sólo susurros, sus diálogos se escuchaban a la perfección.

Ambos jóvenes entraron temerosos a la preparatoria, pero juntos lograron superar las primeras semanas hasta que aquella escuela se fue convirtiendo en costumbre y en su segunda casa. Se juntaban en la casa de alguno para hacer la tarea, estudiar o sin ningún pretexto se juntaban para pasar aunque sea un rato agradable en compañía del otro. Cualquier lugar era perfecto a comparación de la "compañía" de su familia, pero estar con el otro no era cualquier lugar, era su lugar.

—Dale—Sonrió la joven, recostándose junto a él—, llevamos cuatro semanas, alguna chica te debió de llamar la atención.

Neji, suspiró largo mientras miraba por el rabillo del ojo a su mejor amiga, impaciente de la respuesta, como si le interesara más que cualquier cosa la repuesta que estaba a punto de decir. Miró alrededor, la habitación de Tenten no había cambiado mucho, tal vez fue porque la personalidad de ella nunca cambio.

—No entiendo para que quieres saberlo—Comentó el Hyuga, volviendo a cerrar sus ojos para sentir lo acolchonado de la cama.

Se escuchó una risita por parte de la castaña, que se sentaba en la cama y lo miraba directamente, obligando a su amigo a abrir los ojos para que la observara. Y de nuevo los ojos aperlados se encontraron con los de su amiga, desarrollando algo totalmente extraño en su interior, aunque, sí lo pensaba bien, no era totalmente ajeno, siempre había sentido aquello cuando Tenten lo miraba o estaba cerca de él, lo que no conocía era aquel sentimiento, ¿Qué era? ¿Por qué pasaba sólo cuando Tenten estaba cerca?

Aceptaba que su amiga era una chica realmente guapa, y después de leer más de diez novelas románticas por pura cultura general, se había dado cuenta que se sentía atraído por ella, su mejor amiga le gustaba, y mucho. Pero suponía que era normal, era su mejor amiga, por eso estas con ella, por eso le hablas mucho a tu mejor amiga y por eso le llamas mejor amiga, porque te gusta.

Pero tampoco podía negar que había otras chicas lindas en la escuela, aunque ninguna se le comparara a su Tenten, cabe mencionar, además la pregunta de la castaña no era sobre quien le gustaba, si no, quien le llamaba la atención de la preparatoria. Así que tras otro suspiro, volvió a cerrar los ojos.

— ¿Recuerdas a Ino? —Susurró.

La chica dio un respingo rápido y soltó un chillido de emoción, asustando levemente a su compañero.

— ¡¿Cómo olvidarla?! —Gritó emocionada— Sí es la jefa de grupo, aparte de ser la chica más linda del salón y convertirse en alguien muy popular en menos de un mes—Sonrió—. Es una joven muy guapa, tienes buenos gustos—Se empezó a reír para recostarse de nuevo junto a él.

Neji sintió como su amiga se acurrucaba a su lado y soltaba un suspiro, sabía que se quedaría dormida en cualquier momento, y necesitaba saber quién era la persona de la que su amiga gustaba.

— ¿Tú? —Murmuró tímido, jugando con los mechones de cabello sueltos de la mujer.

—Dirás que es una tontería por fijarme en alguien mayor que yo—Abrió lentamente sus ojos y los enfocó en los aperlados—, pero Kiba Inuzuka de segundo grado me atrae—Volvió a cerrar sus ojos, acurrucándose con su amigo—, mucho.

El joven no dijo nada más, ¿Qué más podía decir? No tenía mucho que comentar de aquel chico, sólo sabía un par de cosas, era el capitán del equipo de futbol de la escuela, era mayor y muy popular. ¿Sentía celos? Claro que los sentía, además de que él no era nada en la preparatoria, Kiba era todo, muchas chicas quisieran algo con él, y entre aquellas muchas se encontraba Tenten.

De lo único que se sentía bien, era de Neji compartía más tiempo con ella.

Algunos menes habían pasado, ambos jóvenes se habían adaptado por completo a la escuela, tenían mucho más amigos sin olvidarse del otro y sin dejar de compartir el mismo tiempo que siempre se habían dedicado.

Aquella mañana, después de una clase larga de matemáticas, estaban en la espera de que el siguiente maestro llegara. Tenten platicaba abiertamente con Neji de algunos asuntos que empezaban a murmurarse entre la asociación que existía entre sus familias, notaban una situación tensa y difícil para sus familias, pero como siempre, sin ninguna comunicación a ellos para enterarse por completo de que sucedía.

—Hola, ¿Interrumpo? —Habló una chica rubia, que llegaba tímida y miraba fijamente a Neji.

—Para nada—Respondió Tenten, con una gran sonrisa—, necesito ir al sanitario, los veo al rato.

El Hyuga tragó hongo, pasó saliva por su garganta que se había secado por la impresión, era cierto que hablaba con muchos del salón, pero nunca había hablado con Ino, y era ese momento cuando Yamanaka se acercaba tímida a entablar una conversación. La observó de reojo, tenía las mejillas levemente sonrojadas y notó por completo su rostro de cerca, sus ojos eran enormes y de un azul turquesa que hacía su mirada más paciente y hermosa.

—Me presento—Sonrió Ino, mientras le ofrecía su mano derecha—, Ino Yamanaka.

—Neji Hyuga—Seguro tomó la mano de la joven y la miró a los ojos.

Aquella chica le agradaba, no tanto como alguien más, pero podía surgir algo.

Se miró de nuevo al espejo, ¡Pero por favor! Ella no podría competir contra In, los hicos de seguro prefieren unos ojos azules de lugar de unos cafés sin chiste, un cabello largo y rubio a uno castaño, de seguro prefieren un cuerpo como el que Ino tenía con curvas pronunciadas, no como el de ella, sin chiste y curvas escuálidas. Era una tonta, nunca podría llegar a los gustos del Hyuga ni en sueño. ¿A quién quería engañar?

Molesta, bufó bajo.

Y con la mirada cabizbaja salió del sanitario, pero alguien chocó con ella en el instante que cerraba sin ganas el baño, haciendo que Tenten se golpeara con la pared por el movimiento brusco.

— ¡¿Qué te sucede?! —Gritó de inmediato la castaña recobrando el equilibrio.

Llevó sus ojos chocolates al causante, con ganas de reclamarle mucho más de lo que se merecía. Y deseó morir en aquel instante, sus ojos captaron a Kiba, que igual estaba sorprendido por chocar de aquella manera.

—Lo lamento, pero tú también debes de fijarte—Refunfuño el Inuzuka, cruzando sus brazos ante él.

— ¿Tratas de decir que la culpa es mía? —Molesta, preguntó Tenten, cerrando sus puños con fuerza.

—Pues yo siempre llevo la mirada al frente—Golpeó levemente la frente de Tenten.

De un movimiento brusco, la chica apartó la mano del Inuzuka de ella, pero él en contraataque, tomó la muñeca de la castaña y la miró burlón, con una sonrisa ladina, empezando a ponerla nerviosa.

—Tu nombre—Dijo rápidamente—, dámelo.

—Tenten—Balbuceó la chica, completamente nerviosa.

Kiba la soltó suavemente, y se sintió con la libertad de regalarle una sonrisa completa a la chica, lo que ocasionó que la mujer quedara en un estado estático.

—Camina con más cuidado, Tenten—Acarició su mejilla, para seguir con su camino.

Su corazón palpitaba muy rápido, estaba completamente nerviosa, se sentía algo cálido en su pecho y una sonrisa se dibujo en su rostro. Hacía cuatro meses que había entrado a la preparatoria, lo que significaba que tenía cuatro meses gustando de Kiba, y en ese momento, aquel chico le había hablado.

Sonrió sincera, y tarareando una canción regresó a su salón.

Un par de meses más pasaron, Tenten le había contado con detalle a Neji lo que había sucedido con Kiba, así como le contaba todo lo que habían avanzado, los encuentros ocasionales que ocurrían, las llamadas por teléfono, los pequeños detalles que tenía con ella, las salidas que tenían y lo a gusto que se sentía con él. Por otro lado, Neji e Ino no fueron pareja como la mayoría pensaron, incluso, Yamanaka se le había insinuado varías veces al Hyuga, pero para él era imposible fijarse en alguien más que no fuera Tenten, que hasta ahora se retorcía de celos y coraje cuando su amiga corría a contarle lo bien que le iba con Kiba.

Después de un día realmente cansados ambos amigos empezaron a emprender el camino hacia la casa de Tenten, donde pasarían la tarde.

—Tenten—Llamaron cuando salían juntos del salón.

La chica llevó sus ojos ilusionada y se encontró con Kiba. Sin pensarlo, una sonrisa se le pintó en el rostro y corrió a saludarlo.

—Parece que será mejor hablar mañana— Comentó el Hyuga al notar lo ilusionada que se encontraba su amiga.

—Lo lamento—Lo observó Tenten con unos ojos tremendamente brillosos.

Neji negó, para así quitar cualquier preocupación que existiera en ella y dar paso a su casa.

La castaña llevó sus ojos de nuevo a Kiba, que se notaba nervioso y un tanto incomodo.

— ¿Sucede algo? — Ladeó su rostro confundida.

—Nada, sólo que hoy te ves muy linda—Le susurró, acercándose a ella, abrazándola por completo.

Tenten subió sus brazos, para a completar el abrazo y aspirar el aroma que tanto le encantaba del Inuzuka. A demás del alago que había recibido notaba la mirada cariñosa del castaño sobre ella.

—Oye, no quiero que te burles—Bromeó el joven.

Tenten sonrió, pero se quedó en silencio en espera de la reacción de su acompañante.

—Te quiero, mucho.

Los ojos chocolate se abrieron por completo, y la calidez llego a su pecho de nuevo, los nervios la invadieron. Estaba enamorada, por primera o segunda vez, no lo sabía, pero lo estaba. Y sin pensarlo se paró en las puntas de sus pies para juntar sus labios, regalando la inocencia de sus labios, dando su primer beso.

—Yo también—Se separó por un momento para susurrar sobre sus labios—, te quiero.

Y ahora fue Kiba, quien la sostuvo fuertemente y plantó sus labios sobre los de ella.

Tiempo después de que su relación empezó, su relación seguía, estaban a punto de cumplir un año de novios, y aunque las discusiones se hacían presente en varias ocasiones, buscaban la manera para arreglar el mal entendido y seguir con aquella relación que a muchos les había sorprendido, por tratarse de una chica de nuevo ingreso con el chico más popular del instituto. Pero los alumnos habían aprendido a tomar aquella pareja como una más de las tantas del instituto.

Neji y Tenten seguían lo la magnífica relación de amigos, aunque aceptaban que el tiempo que acostumbraban a pasar juntos se acortó por la relación de la chica. Algo que incomodaba notoriamente al Hyuga, por aun sentir todo aquello que lo relacionaba con la castaña de una manera más que la amistad. Aun se sentía atraído por la chica, le gustaba demasiado y el cariño era mayor aun.

Pero al verla sonreír con su novio aceptaba que aquella mujer no era hecha para él.

Tenten notaba las palabras frías de Neji cuando ella le contaba algo de Kiba, se sentía extraña al respecto, pero no podía hacer mucho. Quería a Kiba, le había tomado un cariño realmente inmenso, le gustaba mucho, pero Neji le gustó primero, quiso a Neji primero. Y ella no podía hacer más, porque estaba completamente segura que Neji nunca la vería con los ojos con los que ella lo miraba. Además, cuando ella estaba decidida a confesarle todo lo que sentía por él, Neji siempre le recalcaba que Ino le atraía, ella no podía hacer nada, no podía competir contra ella.

Empezó a hacerse a la idea de que aquel hombre no era hecho para ella.

Después de la escuela fueron a la casa de Tenten, Kiba había prometido ayudarle a escoger un vestido que la chica usaría para una cena muy importante, según sus padres.

Cuando llegaron a la gran casa de la mujer, se dirigieron a la cocina, se prepararían algo de comer y subirían a la habitación de Tenten.

—Entonces, emparedados y jugo—Sonrió la chica, sacando de la despensa pan de caja.

— ¿Y los besos? —Preguntó con ironía su novio, mientras caminaba a ella y la abrazaba por atrás—. No pensaras que comeré sin besarte.

—Nadie te está diciendo eso—Se empezó a reír Tenten.

Dejo el pan en la barra de la cocina, para girarse y ver los ojos brillantes que su novio tenía, acaricio suavemente la mejilla izquierda de su hombre y sonrió.

—Hoy te ves hermosa, siempre te ves hermosa—Murmuró Kiba, acercándose a ella y abrazándola con fuerzas.

Tenten sonrió, era muy normal que su novio le dijera halagos, era la forma de ser del Inuzuka, y a la chica le gustaban aquellos, ¿A qué mujer no le gustaba recibirlos?

Pero una persona entró a la cocina, interrumpiendo el momento romántico que los chicos habían iniciado. Haciendo que se separaran rápidamente y con vergüenza miraran a la mujer que entraba y caminaba a ellos.

—Tenten, ¿No te dije que llegaras temprano? —Le preguntó su madre.

—Ya llegué—Murmuró, aun apenada.

—Da igual, tu padre está en la sala, necesita que vayas—Se dio media vuelta y comenzó a salir—, ahora.

La castaña rodó los ojos y los llevó a su novio.

—Lamento que no te saludara.

—No hay problema—Habló el chico, mientras se agachaba y besaba suavemente sus labios—, ve a ver que necesita.

Tenten asintió, y después de un suspiro salió de la cocina, cruzó el comedor, un pasillo y llegó a la sala, donde se encontraba su padre, fumando como chimenea, con los ojos hinchados y piel pálida. Últimamente había notado a sus padres muy tensos, algo iba mal en el trabajo, pero como tuvieron buena comunicación, sus padres nunca le contaron lo que sucedía. Pero notaba algo mal, igual Neji le había comentado que en su casa las cosas iban igual, por lo que ambos dedujeron que se relacionaba con la asociación que ambas familias tenían.

Su padre llevó sus ojos cansados a su hija, y de nuevo los bajó al que parecía un boceto de periódico o revista.

—Mamá me ha dicho que necesi…

—Termina la relación que tienes con ese muchacho—La cortó de ponto—, para esta tarde máximo.

La chica abrió sus labios, y sintió un balde de agua fría caer en ella. ¿Terminar a Kiba? No podía hacer eso, aquel chico era, aparte de Neji, lo único bueno que le había pasado en la vida.

—No voy a termin…

—Cállate—Murmuró su padre, acariciando su sien.

Una tercera persona entró a la sala, se trataba de su madre, que caminaba segura hasta su esposo.

—Mamá, mi padre quiere que termine a Kiba, pero yo no puedo hacer eso, yo…

—Lo que diga tu padre, es lo correcto—La calló, mientras llegaba a donde estaba sentado su esposo—. He llamado, los convencí para cancelar la publicación, pero dicen que tenemos que dar algo mejor. Vendrán mañana—Le habló al señor, con una sonrisa.

Él sólo asintió y arrojó el boceto al piso, donde Tenten pudo captar el encabezado: "La estafa más grande, ¿Rompimiento de asociación H&A?" Los ojos chocolate se abrieron en su totalidad, la asociación H&A era la que su familia tenía con los Hyuga, ¿Una estafa? Estaba segura que nadie podría hacer una estafa, y menos la estafa más grande, tenía que platicar con Neji en ese momento.

Se dio media vuelta y camino a la cocina, su celular estaba ahí, pero cuando entró se encontró con Kiba, con los emparedados ye terminados, sirviendo jugo y regalándole una de esas sonrisas burlonas. Había olvidado lo que tenía que hacer. ¡Pero es qué no podía! Y mucho menos al sentir al muchacho acercarse a ella y abrazarla, mucho menos cuando comenzó a besarla suavemente.

— ¿Qué pasó? —Murmuró astado, mientras se separa de ella y acariciaba sus mejillas.

La mujer ya no había aguantado, un hilo de lágrimas caía y resbalaba por sus mejillas hasta que era interrumpido por las manos de Kiba. Un sollozo, tras otro. Su mundo se estaba cayendo, ella no podía hacer nada, quería que todo fuera una broma, pero no lo era. Su novio que acercaba a ella de nuevo, con ganas de hacerla sentir bien, ¡Pero nada la podía hacer sentir bien!

—Lo siento—Susurró la castaña—, pero no puedo seguir contigo.

Una risa salió por los labios de Kiba, aquello era imposible, Tenten y él se llevaban de maravilla, a veces peleaban, lo aceptaba, pero encontraban la manera de solucionar todo. Su Tenten no podía cambiar en los diez minutos que fue a hablar con su padre, había pasado algo y no le gustaba lo que escuchaba.

—No me importa—Dijo en voz baja, volviendo a abrazarla.

— ¡No te quiero! —Estalló por primera vez, empujando al chico—, lárgate de mi casa.

Y fue así, donde la primera relación de la chica terminó, y el purgatorio empezaba.

Había escuchado mucho alboroto en su casa, gente hablando o hasta gritando. Pero nunca salió de su habitación, aquí se sentía segura, se sentía tranquila, incompleta, pero estaba. Ya iba a anochecer, estaba lista, su cabello lo llevaba suelto y tenía puesto el vestido que más le gustaba a Kiba, al menos así lo podía tener un poco más cerca.

De nuevo llamaron a la puerta, y de nuevo no abrió, habían llamado muchas veces ese día, los había ignorado muchas veces más. Hasta que escuchó una llave deslizarse y como el seguro cedía. Sólo dos personas en el mundo tenían la llave de su habitación, la primera persona era ella misma, que la guardaba en el cajón de su ropa interior, la otra persona era su amigo, Neji. Se puso de pie y tan rápido como el chico entró a la habitación, ella se abalanzó.

—Te tardaste en venir— Habló contra su pecho.

En ese momento, el Hyuga la abrazó fuertemente, sabía que no estaba bien, le había marcado en media noche para llorar por teléfono y quedarse dormida, murmuraba el nombre de Kiba, pero era todo lo que escuchó. Ahora sabía algo más, había analizado algunas cosas y habló con Hinata, una de sus primas, para que le diera información sobre lo que pasaba con la asociación, fue así que su prima accedió y ahora él sabía todo.

—Vine en la mañana, pero olvidé mi llave y tuve que regresar por ella—Acarició su cabello—, ¿Qué pasó con Kiba?

Y de nuevo el llanto vino, la castaña le contó todo lo que había sucedido el día anterior, y todo lo que le dolía dejar al muchacho. Neji escuchó atento, estudiando todas las acciones para memorizarlas y ver si era una pieza fundamental para aquel rompecabezas, pero nada de lo que se había enterado tenía relación con la exigencia de los señores Amma a que su hija terminara a su novio. La chica también contó lo que había visto en la revista, teniendo sed de mucho más.

—Lo sé todo, Hinata me lo contó.

— ¿Hinata está en la ciudad? —Preguntó la chica, tomando asiento al filo de la cama, junto a su amigo.

—Sí—Soltó un suspiro—, se irá la semana que viene, pero eso no importa. Un empleado hizo un fraude, robó mucho dinero por años, tuvo muchos cómplices, por lo que el robo no fue captado. Mi padre se dio cuenta y le reclamo a tu familia, no se sabe con exactitud quienes fueron, por lo que culpar a una familia es horrible, se habló se terminar la asociación, pero los escándalos ensordecerían a todos, quieren ocultarlo con algo más, parece que hoy le dirán a la prensa—La abrazó—, tu jardín está lleno de camarógrafos y periodistas, tenemos que bajar.

Tenten bajó la mirada y se entró con su mano unida con la de Neji, al menos se había calmado un poco.

—Por cierto, hoy te ves muy linda—Se acercó a ella y besó su frente.

La castaña sonrió débilmente, y tomada de la mano de su amigo, bajaron al jardín.

Lo que había dicho el joven era cierto, el jardín estaba completo de periodistas y camarógrafos, era normal, la muchacha ya se había acostumbrado a que fueran a entrevistar a sus padres.

Fue ahí, donde el padre de Tenten y el de Neji, subieron al estrado, comenzaron a agradecer a todos por venir y los discursos típicos que aburrían a ambos jóvenes que estaban sentados hasta enfrente y empezaban a cabecear.

—La noticia por la que los he citado, me llena de alegría—Sonrió el padre de Neji.

—A mi también, porque además de ser familia como los amigos que somos, por fin tendremos un lazo mucho mayor—Todos se quedaron en silencio, hasta el par de amigos, que la plática les había interesado—, quiero hacer pública la relación que mi hija, Tenten Amma, sostiene con el heredero de los Hyuga, Neji.

Un reflector alumbró a los jóvenes que estaban totalmente sorprendidos. Millones de aplausos llegaron, el flash de las cámaras se hizo presente, tomando fotografías de sus manos que seguían juntas. No pensaron que sus padres los obligarían a tener una relación, y mucho menos para ocultar una bajeza que empleados, nada que ver con ellos, habían cometido.

Algunos meses habían pasado, tenían que soportar las entrevistas que la prensa quería, también las sesiones de fotos y para terminar, siempre llevar una sonrisa para no levantar sospechas. Aquel día, sus padres habían organizado una cena, se dieron la tarea de investigar en qué lugar estaría algún periodista para que notara que la pareja era de verdad.

Tenten bajó a la sala, estaba totalmente arreglada, tenía un vestido azul, y unos zapatos negros con un poco de tacón, su cabello estaba suelto y jugaba con las joyas delicadas que llevaba en el cuello y en su muñeca izquierda. Miró a Neji, sentado, esperándola, igual estaba formal, tenía un traje negro, haciendo relucir lo apuesto que era el hombre. Cuando los ojos perla la captaron, se puso de pie de inmediato y trató de sonreír.

—Al menos alguien no ha perdido la belleza—Bromeó Neji.

Una sonrisa sincera apreció en los labios de Tenten, que llegó a él y lo abrazó.

Su relación había disminuido considerablemente, había algunas cosas que por vergüenza ya no se contaban, porque era verdad, su relación tenía que ser real en todo momento. A Neji le encantaba la idea, tener a su lado a la mujer que siempre quiso era algo bueno, pero él no importaba, a él le importaba su Tenten. No sabía qué era lo que de verdad pensaba o lo que quería, ya no se lo decía.

—Neji—Murmuró la chica, tomando asiento—, me gustaría hablar contigo.

El Hyuga la imitó, tomando asiento junto a ella y mirándola a los ojos, notando un brillo hermoso en ellos.

—Antes de que yo empezara a salir con Kiba, me gustabas—Bajó la mirada avergonzada—, y me gustabas cuando yo seguía con él, y me gustas ahora—Volvió a mirarlo—, te pido una disculpa, sé que nosotros, bueno… que tú no quieres esto, de seguro te gustaría estar con Ino, o con otra chica, y soy una tonta—Bufó—. Perdón por ver nuestra amistad como algo más.

Los ojos de Neji se abrieron por completo, una sonrisa ladina apareció en su rostro.

—Eso era lo que quería escuchar—Le susurró cerca de los labios.

La chica ladeó la cabeza, en espera de una explicación.

—Porque yo también te he visto con otros ojos, desde que tengo memoria—Y la besó.

Al menos algo bueno podía salir de aquel pleito, si ellos no pudieron escoger el tiempo, al menos podrían seguir juntos, y felices, como siempre quisieron.

Ya podían verse como una pareja, teniendo la confianza suficiente para contar todo aquello que los incomodaba, para tener una relación mucho más duradera y añorada. Como ambos jóvenes habían pensado que sería. Se veían más alegres y eso les agradaba.

—Entonces iremos a la misma universidad—Comentó Neji, jugando con el cabello de su novia.

—Sí, eso es genial—Se sentó en la cama para ver a los ojos a su novio—, que guapo estas—Murmuró perdida en los ojos violeta.

El Hyuga llevó una de sus manos a la nuca de la chica, y la empujó suavemente para que sus rostros quedaran juntos, sus frentes pegadas y sus narices rozando.

—Tú estás hermosa—Y la besó.

El corazón de ambos empezó a latir con fuerza, su pecho se llenaba de algo totalmente cálido y los nervios volvían a salir de algún lado. El amor entre ellos nunca terminaba, y si hacía falta, ellos se encargaban de crear más.

—Te amo, Neji—Susurró la mujer.

Él dio una vuelta rápida, para que su novia quedara recostada en la cama, y él sobre ella, para volver a jugar con el cabello castaño y mirarla a los ojos.

—También te amo, Tenten—Dejó las hebras y buscó la mano femenina para entrelazarla—, te amo mucho, nunca lo olvides—Besó su frente.

La chica cerró sus ojos y volvió a entregarse al besó que su novio había comenzado.

Estaba segura que aquello era la felicidad, aquello le hacía bien, a ambos y esperaba que durara toda su vida. Ambos querían seguir juntos, cuando acabaran la carrera se casarían y después de vivir juntos y disfrutarse el uno al otro lo suficiente, sería momento para tener hijos, cuando tuvieran treinta años.

Era los planes de ambos y añoraban que se cumpliera a la perfección.

Ya habían entrado a la universidad, como se había dicho, ambos asistían a la misma escuela, sólo que Neji estudiaba administración de empresas y Tenten arquitectura. Cuando ambos jóvenes salían de la universidad, iban a la casa de Tenten, comían y realizaban la tarea juntos, para que al atardecer, casi noche, el Hyuga se regresara a su casa, en espera de ver a su novia el día siguiente.

Ese día no era la excepción, ambos jóvenes regresaron juntos a casa, pero cuando estaban a pasos de la entrada, millones de periodistas y fotógrafos empezaron a acercarse rápidamente, asustando a la pareja que estaba completamente confundida.

—Señorita—La intervino una reportera—, ¿Para qué fecha será la boda?

Tenten abrió los ojos sorprendida, pero antes de que contestara otra periodista se acercó.

—Háblenos sobre su boda, estamos al pendiente, cuéntenos la fecha—Ahora la mujer posicionó el micrófono frente a Neji.

Ambos chicos se dedicaron una mirada confusa, y rápidamente entraron a la casa, ignorando todas las preguntas y empujando a la prensa que empezaba a perturbar su espacio personal. Cuando por fin pudieron entrar, se dirigieron a la sala, de seguro ahí se encontraría el padre de Tenten.

Pero no se encontraba solo, estaba acompañado del padre de Neji, ambos sonreían y se dedicaron una mirada de alianza cuando notaron a los jóvenes.

— ¿Me puedes decir qué diablos pasa afuera? —Murmuró el Hyuga menor, caminando para estar frente a su padre.

El hombre alzó sus cejas, mostrándose indiferente a la situación.

—Afuera está la prensa—Ahora habló Tenten—, nos mencionaron algo de una boda, ¡Una boda, por Dios!

Los adultos volvieron a reír, confundiendo aun más a los jóvenes.

—Necesitamos ocultar algo de nuevo—Soltó el padre de la chica, sacando el humo del cigarro que fumaba—, no se nos ocurrió algo mejor que su boda.

Tenten bajó los ojos, apretó los puños con fuerza y sentía como su cuerpo era el contenedor para que su sangre no saliera dispara a todas partes, estaba enojada, mucho peor, furiosa, y ni se acercaba. Amaba a Neji, demasiado, y claro que quería casarse con él, pero no en esos momentos, iba en el primer año de la carrera, aun tenía mucho que vivir, y sentía como todo lo añorado se borraba de su lista de planes, y como su padre rayaba sin sincronía el papel. Sintió algo que se desprendió de su pecho, de su alma y se iba de ella, muy lejos.

Neji llevó sus ojos a su novia, notó que el brillo llamativo y hermoso de los ojos chocolate bajaba de intensidad y se cambiaba por unos ojos rojos a punto de llorar e inyectados de sangre por el coraje. Él estaba dispuesto a casarse con ella, ¿Cómo no hacerlo? Tenten era la mujer de su vida, su único amor, pero no ahora, eran demasiado jóvenes, aun eran inmaduros y torpes, en cualquier desliz mandarían todo muy lejos, la quería demasiado para que se terminaran odiando.

—Tengo 19, padre—Murmuró la chica—, quiero seguir estudiando hast…

—Ya está decidido—La calló su padre—, se casaran en tres meses.

Su mundo se estaba desvaneciendo.

La mano del joven entrelazó la de su novia, para darle a conocer sin palabras que no estaba sola en aquello, que él la quería y que estaría con ella.

Sólo esperaban que las cosas entre ellos salieran bien.

Llegó agotado de la escuela, había tenido demasiados exámenes aquel día y había un tráfico horrible cuando regresó a casa. Cuando abrió la puerta de su casa, notó la sala tal y como la dejó en la mañana, así como la cocina. Frunció el ceño, su estomago estaba vibrando de hambre y no había nada en la estufa. A estancadas se dirigió a su habitación, donde encontró a su esposa guardando ropa en el armario.

—Llegue—Le avisó recostándose en la cama.

—Ya te vi—Murmuró la mujer—, levántate, acabó de tender la cama, la arruinaras—Bufó.

—Tengo hambre—Le hizo saber el hombre poniéndose de pie.

—Se acabó la despensa, nuestros padres ya mandaron dinero, ve a comprar las cosas—Empezó a estirar las cobijas arrugadas de la cama.

El hombre rodó los ojos y se cruzó de brazos.

—No quiero, vengo del tráfico y la cabeza me duele horrible.

—Yo tampoco quería casarme—Soltó un suspiro la castaña—, pero lo hice.

Ambos jóvenes se miraron a los ojos, los ojos cansados de Neji eran muy notorios, Tenten se había dado cuenta que su esposo había tomado malos hábitos de sueño, se dormía muy tarde y era el primeo en estar despierto, notaba la tristeza de sus ojos y como su vista se iba desgastando. Por otro lado, Neji miraba los ojos de su esposa opacos, el brillo que un día existió en ellos, era recuerdo.

—Sólo, ordena algo para comer—Se recostó la chica.

Neji se acercó, cauteloso y lento. Se acostó junto a su mujer, mientras una de sus manos acariciaba la suave piel de la chica.

—Lamento que tengas que vivir todo esto—Besó su cabello—. Yo tampoco lo gozo, tengo 20 años y no te puedo garantizar la madurez que debe tener el hombre que mereces.

Tenten cerró los ojos y se dio media vuelta para darle la cara y de nuevo abrir los ojos.

—Esto nos está matando.

Subió una de sus manos al rostro de su esposo y acaricio cada facción masculina que ya sabía de memoria. Para dar paso a un beso apasionado, que poco a poco se convirtió en la entrega del uno al otro. Aquello se había convertido en la rutina para satisfacer el cuerpo de ambos, también para quitar algún malestar que tenían, incluso para sentirse unidos.

Sólo tenían relaciones sexuales cuando estaban molestos, para desquitarse, cuando estaban adoloridos, para recordar que su historia dolía mucho más, para tener aunque sea un contacto en el día, porque se estaban alejando cada vez más.

A ambos les dolía, mucho, pero no podía hacer nada, eran dos simples títeres, para cubrir otro fraude que sus propios padres habían cometido, y para acabar de variar, era mucho mayor que el primero.

Su relación ya no era buena, era mala. Mucho.

Muchas veces no cruzaban palabras en días, el único contacto que tenían era el sexo y después de este no tenían nada que decir. Cuando hablaban era para reclamar algunas cosas o exigir otras tantas. Empezaban a hartarse de ellos mismos, de no poder tener el tiempo necesario para saber qué era lo que sucedía con el otro, se habían hartado de que sus padres manejaran sus vidas y se habían hartado de que ellos no fueran lo suficientemente valientes para enfrentarse a ellos, sólo se quedaban callados, bajan la mirada y con el dolor en su pecho volvían a tomarse de las manos y a sonreír para la prensa, ocultando a la perfección las viles de mentiras que sus familias tiraban.

Empezaron a pensar que "Actuar" hubiera sido una mejor carrera.

A Neji se le rompía el corazón cada vez que escuchaba a su esposa llorar en las noches, cada una de sus lagrimas era una apuñalada en su pecho y el dolor era aun más intenso cuando él intentaba ayudar, pero la mujer se negaba rotundamente, haciendo que la barrera entre ellos creciera más, haciendo que el Hyuga, al no poder ayudarla, se alejara de ella cada vez que lloraba. No soportaba verla llorar, y no podía hacer nada.

¿Dónde quedo los mejor amigos?

Estaba seguro que si las cosas que hubieran hecho al tiempo que ellos hubieran pensado, su relación estaría perfecta, de maravilla. Y probablemente su amistad seguiría intacta. Pero no eran tan valientes para afrontar todo aquello.

Y ese día había sido uno en los que toda la desesperación se desbordaba por su cuerpo. A penas tenía 21 años, aun no era maduro de todo su propio ser, para cuidarse a él, no era totalmente maduro para cuidar a su esposa, y ahora, su familia le había exigido tener un hijo. ¿Por qué? Los fraudes ya no se podían esconder, por lo que la asociación se rompió, el escándalo fue mucho mayor de lo que pensaron, pero para disimular que sólo había sido el termino de la asociación, pero que la familia se seguía llevando de maravilla, dieron en anuncio del primer hijo con descendencia Hyuga y Amma, ocultando así, los rumores de resentimiento entre ambas familias.

Estaba en la sala de su casa, y hasta este lugar se escuchaban los sollozos que de seguro Tenten quería reprimir inútilmente desde el baño de su habitación. Odiándose cada vez más, se puso de pie y camino a la habitación, tenían que tener un hijo, era una orden, y aunque le hubiera encantado esperar aunque sea a terminar la carrera, no tenía elección.

Sería padre, a los 21 años y con un matrimonio forzado, con una relación destruida y con una chica a la que le habían robado todas las esperanzas.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*Fin del Flashback*.*.*.*.*.*.*.*

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Hola c:

Espero que les haya gustado el capitulo, la verdad me tarde estas dos semanas en escribir la historia de Neji y Tenten, lo demás lo hice como dos horas xD

¿Les gustó la historia?

En el siguiente capítulo estará la reacción de Sasuke, algo relacionado con Neji y Sakura, se pondrá muy bueno UwU

De verdad los quiero mucho.

¡Feliz día de muertos!

Saludos.

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