10
Definitivamente no podía pegar el ojo, llevaba ya dos noches medio durmiendo temiendo que Li volviera a entrar a su habitación. Se sentía frustrada de estar encerrada, quería salir, estirar las piernas. Miró hacia su ventana abierta… escapar.
Ladeó la cabeza mirando más de cerca la ventana. Si escapaba ahora que Alphonse se había ido no podían acusarlo nuevamente de secuestro ¿verdad?
A Mei le brillaron los ojos contemplando la idea, que en verdad no era mala. Sin Alphonse no habían acuerdos que se romperían porque no habría intervención de ningún Amestriano en su escape. Li rompería los lazos con el Clan Chang, pero Mei confiaba en la palabra de su hermano Ling para proteger su clan.
Las lágrimas se acumularon en sus ojos, de repente, vio un rayo de luz de esperanza. Volvió a mirar a su ventana, su habitación descendía directamente a un abismo de rocas y sería realmente complicado bajar.
Utilizando el pulso del dragón, Mei notó que no había guardias en su puerta, así que le sería fácil buscar una salida menos peligrosa y estaría atenta con su poder. Abrió la puerta de su habitación y caminó lentamente por los pasillos del palacio. No le importaba salir en pijama y su pelo atado en una trenza, si podía salir de ahí.
Extendiendo el pulso del dragón, manteniéndolo activado, podía estar atenta a cualquier presencia. Puso sentir la de Li y alguien más en sus aposentos cuando paso cerca, y estuvo dispuesta a seguir de largo si no hubiera escuchado algo que llamó su atención.
—¿El Amestriano siempre se fue? —la voz de Li estaba cargada de furia.
—Sí, mi señor. Algunos dicen haberlo visto partir junto a las quimeras —el consejero de la familia Li.
—Bien, con ese niño fuera de nuestro camino, mis planes con Mei siguen hacia delante.
¿Sus planes conmigo?
—El reino pronto será mío, aunque siento que debo dejar preñada a la niña antes de matarla —el corazón de Mei latió a mil, estaba llena de furia y lucho por no entrar y golpear a Li hasta cansarse.
—Claro que tiene que dejar un heredero, mi señor. Además, no puede hacer el golpe tan pronto se case. La muerte del emperador Yao debe ser dentro de un tiempo, y luego, cuando coronen a Lady Mei, que ahí le de ella el heredero.
—¿Pero y si Ling Yao consigue esposa y heredero antes de nuestro plan? Debemos actuar lo antes posible.
—Segun he recibido informes, Ling Yao no tomará esposa hasta romper la tradición de las 50 esposas, se siente demasiado atraído por su guardia personal.
—Y romper una ley tomará meses… tienes razón, haremos el accidente del emperador seis meses luego del matrimonio.
Mei se había quedado totalmente paralizada… con que eso era lo que Li quería de ella. Nunca su intención fue salvar su Clan, sino obtener el trono por medio de su título y el apellido de él.
Sus manos temblaron… necesitaba correr y decírselo a Ling. Caminó rápido sin que sus pasos sonaran y encontró enseguida un salón vacío. Tomó una cuerda y luego de mirar hacia la ventana, notó que no había guardias abajo.
Extendió el pulso y no notó que la seguían o que había alguien cerca. Amarró fuerte la soga y la dejó caer por la ventana.
La bajada fue lo más fácil del mundo. Y cuando ya había pisado el suelo volvió a extenderlo notando las presencias que habían cerca: Dos guardias a la vuelta.
Y su corazón saltó cuando sintió las presencias que habían en el acantilado de rocas: las dos quimeras, su hermano mayor, Xiao Mei… y Alphonse.
Alphonse que no se había ido de Xing, que no la había abandonado.
Corrió sin preocupaciones hacia ahí, anhelando estar cerca de ellos.
.
Alphonse se estaba desesperando. Ling le aseguraba que estarían bien, que el matrimonio de Mei se efectuaría al día siguiente y aún tenían tiempo, aunque podía sentir que había algo más en sus palabras.
De vez en cuando, Alphonse tenía que expandir el pulso del dragón para verificar que estuvieran solos, así que cuando lo extendió y sintió la presencia que se acercaba saltando, su corazón hizo lo mismo.
Apenas se levantó cuando vieron la pequeña figura de Mei, en pijama, con los ojos brillantes quedarse quieta frente a ellos.
—Están aquí —sollozó ella y lo primero que hizo fue lanzarse a Alphonse que la sumergió en un fuerte abrazo— No te fuiste…
—No podía hacerlo —le dijo Alphonse enterrando su cara en su pelo. Cómo quería besarla, pero no podía, no con todo el mundo observándolos.
Sin embargo, la sonrisa que Mei le dio cuando se separaron fue lo único que necesitó. Xiao Mei se lanzó a ella chillando y llorando, y la adolescente soltó una risita, luego fue a abrazar a las quimeras que la cargaron y la sostuvieron entre ellos como si fuera una muñequita.
—No podíamos dejarte, Mei —le dijeron, Al estaba seguro que estaban apunto de llorar.
Cuando la bajaron, Mei enseguida miró a Ling.
—¿Qué haces aquí? —le preguntó el emperador.
—Había escuchado que Alphonse había regresado y decidí escapar. Que se notara que era un escape propio mío y que no rompieran lazos debido a un absurdo secuestro. Pero ahora… iba a buscarte primero.
—¿Qué pasó?
—Li planea un ataque hacia ti luego del matrimonio —y comenzó a contar todo lo que había escuchado a hurtadillas.
Alphonse no se sorprendió que Lan Fan hubiera tenido razón en todo, absolutamente todo el plan. Incluso en el de que Mei le diera un heredero a Li antes de su muerte.
Aquello le hizo hervir la sangre al pobre de Alphonse, pensar que la mujer que amaba embarazada de alguien más… y luego se sonrojó ante el pensamiento de que él prefería que fuera de él.
—Tienes que volver, Mei —le dijo Ling acariciando su cabeza. Mei le frunció el ceño y Alphonse se enojó.
—¡Pero Ling…!
—Si no es ella, es otra princesa, pero Li hará todo lo posible para obtener el trono.
—¿Así que solo dejaremos que el hombre ese se salga con la suya? —gruñó Zampano en defensa de Mei.
—Le entregaremos a la señorita Mei en bandeja de plata —gruñó Jerso. Ling negó con la cabeza.
—Tenemos ya un testigo, y el testimonio de Mei vale más siendo su esposa que su prometida.
—Pero Ling… —fue a hablar Mei, pero su hermano la interrumpió.
—Además, si la boda no se efectúa, la madre de Mei puede casarla con alguien más. Sin embargo, si la boda se hace, Mei ya estará casada cuando Li quede apresado y podrá mantener el apellido mientras cancelo las leyes de matrimonios arreglados. Además… —miró a su hermana— puedes sacarle más información a Li si lo emborrachas la noche de bodas —Mei se sonrojó furiosamente y Alphonse estaba en silencio. Trataba de mantener su corazón en calma.
—¡Ling, yo…!
—Sé que es mucho lo que te pido, Mei. Pero si tuviera más pruebas, dejaría que te casaras y enseguida tomaría preso a Li, pero no las tengo y quiero evitar un desastre en el país. Esto es por el bien de los dos, de nuestro país, hermana…
—Los hombres sueltan más la lengua con el alcohol.
—Y luego no se acuerdan de nada —Mei escuchó cuando Alphonse tiró su mochila al suelo y estaba buscando algo. Ella podía notar su tensión en los hombros, estaba molesto, pero sabía que no podía hacer nada.
—Lo haré —dijo Mei con temblor en su voz. Decidió acercarse a Alphonse para hablar con él, fue a tocarlo en el hombro cuando él se levantó y se giró a ella.
—¿Podemos hablar en privado? —le preguntó. Mei miró a los otros hombres tras ella. Ellos entendieron el asunto y se alejaron, no había muchos lugares en donde esconderse, pero les darían su buena privacidad.
—¿Alphonse, yo…?
—Sé que no tienes otra opción —le dijo Al mirándola y ella pudo sumergirse en esos bellísimos ojos dorados… se veían tan tristes. La mano de Alphonse acarició su mejilla y Mei la sostuvo ahí cerrando los ojos, tratando de memorizar aquella caricia.
Sintió que Alphonse tomaba su otra mano y colocaba algo ahí. Mei abrió los ojos y miró.
—Es un objeto que cree, graba cualquier cosa. Es para tener una prueba más directa, cuando Li diga lo que tenga que decir, usted lo tenga grabado y pueda usarse en su contra —Mei le sonrió, ya estaba pensando en como hacer eso.
Temblaba de miedo, pero se llenó de valor y asintió.
Ella vio en los ojos de Alphonse una petición y decidió darle el gusto, también porque ella lo deseaba más que nada. Junto sus labios a los de él con dulzura, porque Alphonse era siempre suave con ella.
El beso era triste, pero también había un dejo de esperanza en él.
—Por favor, cuídate.
—Alphonse —susurró Mei—, no soy de hablar de estas cosas, pero es posible que me toque… hacer cosas con mi marido —ambos temblaron. Mei de pavor y Al de dolor—. Cuando todo se resuelva ¿No le importará estar con una mujer manchada? —Alphonse pegó su frente a la de Mei con un suspiro. Mei cerró los ojos y presionó su mano sobre la de él que estaba aún en su mejilla.
—No hay nada de manchas sobre ti, Mei. Ni las habrá. Y si las hubiera, nunca me importaría mancharme contigo ¿Recuerdas lo que te dije, Mei? Por ti, daría hasta mi alma —Mei soltó un sollozo y unas lágrimas se filtraron por sus ojos.
Sabía que debían separarse o nunca lo harían.
Con el dolor en su corazón, se separaron. Mei estaba dispuesta a irse, sin embargo, antes de alejarse, Ling la tomó de la mano y la acercó a él para sumergirla en un abrazo. Esto era lo más fraternal que Alphonse había visto en ellos, puesto que muchas veces peleaban.
Esto era el amor de dos hermanos que, a pesar de antes odiarse a muerte, tuvieron un vínculo que creció durante un viaje de desierto y luego dos años más. Esto era el amor por su pueblo y el dolor de Ling de prácticamente entregar a su hermana favorita por el bien de todos.
Pero él confiaba en Mei, él confiaba en lo que ella era capaz de hacer.
Alphonse miró con dolor cuando Mei se alejó.
—Deberías en verdad volver a casa —le dijo Ling—. Lo que queda ahora son problemas nuestros —Alphonse suspiró.
—Me iré cuando sepa que Mei está bien.
Ling supuso que él diría eso.
Nota: SEP, algo corto pero necesitaba que terminara aquí.
Definitivamente terminaré este fic antes de centrarme en los otros que tengo, me estoy inspirando muchísimo más… en verdad me gusta cómo va quedando todo.
Sacrificar a Mei es lo mejor que se ha podido hacer, pero a Ling le duele. Mei es la que tiene más posibilidades de sacarle las palabras a Li, dado que ya lo sabe.
Mei se casará con Li sí o sí.
Si él y Mei tendrán relaciones después de su boda, eso no se sabrá.
Creo que una de mis partes favoritas fue cuando ella le fue franca a Alphonse y le dijo que si querría estar con una mujer manchada, recordemos que en esas culturas, más que todo en la antigüedad, una mujer viuda o divorciada (poquísimas veces se podía eso), eran supremamente difícil que se volvieran a casar dado que ahí la pureza de la mujer era importante.
Gracias por leer!
Los quiero mucho!
Fullmetal Alchemist © Hiromu Arakawa
