El cielo color sangre se reflejaba en la azul superficie metálica del cuerpo de Chaos Dukemon como si se tratase de un espejo recién pulido. El rostro de Milleniumon también se reflejaba, un poco distorsionado pero con la expresión de un animal rabioso al cual se le ha negado un particularmente jugoso trozo de carne.

-"Ya es tiempo que desaparezcas."- Chaos Dukemon dijo al mismo tiempo que levantaba su brazo lanza y la colocaba en posición de ataque. Su voz y su mirada carentes de miedo o duda.

Los niveles de cada Digimon eran casi parejos. Se podía sentir el inmenso poder estando a distancia. El silencio era persistente, como si solamente las miradas bastaran para declarar una batalla titánica.

La desesperación era notoria en el Digimon obscuro, no sólo en su mirada y facciones, sino también en su respiración. Todo parecía resuelto para Milleniumon momentos antes pero la aparición del nuevo ser fusionado era más que simple amenaza. Era algo que podría estar a su altura, que podría vencerle si se descuidaba.

Sin previo aviso, los cañones en la espalda de Milleniumon cargaron una especie de energía purpúrea y la dispararon contra su rival. El rostro del Digimon azul ni siquiera se mostró preocupado a pesar del inmenso poder que los disparos emanaban. Calmadamente, levantó el escudo del valor que llevaba en su mano izquierda, disipando el destructivo aura del ataque como si se tratase de una suave brisa de verano.

Milleniumon no se esperaba que su ataque fuese inútil, que las leyendas sobre el mítico escudo fuesen ciertas. Se dice que el valor es la fuente de la fortaleza y que no existe cosa alguna en el universo que pueda quebrar una valentía real, un valor entregado al máximo a pesar del miedo sobrecogedor. No existe el ser que pueda quebrar una voluntad fuerte iluminada por el amor verdadero, no sólo el romántico o fraterno, sino el amor que nos hace respetar todas las formas de vida, de donde proviene el verdadero valor.

-"Esta es una batalla perdida para ti. Detén esto antes que sea demasiado tarde."- Chaos Dukemon dijo al bajar su escudo.

La desesperación muda se apoderó del obscuro ser haciéndolo embestir contra el Digimon Caballero.

-"Judecca Prison!"- El grito de Chaos Dukemon estalló con su potente voz mientras su lanza era levantada. De la punta de ésta múltiples y delgados hilos de lo que parecía hilos de agua congelada salían y formaban espirales que poco a poco se enredaban en el cuerpo de Milleniumon, congelándolo, como si se tratase realmente de la prisión de Judecca (descrita por Dante en su Divina Comedia), donde se congelaba a los traidores. Un magnífico ataúd de hielo cubría a su víctima.

A pesar de que ambos Digimon compartían la característica de ser virus, eran obvias las diferencias entre sendos guerreros. Chaos Dukemon era un ser que emanaba justicia y seguridad, mientras que Milleniumon era todo lo retorcido que se pueda imaginar.

Fueron muy pocos segundos para cantar victoria. El hielo comenzaba a quebrase. Milleniumon usaba su aura para liberarse con éxito rotundo.

Ambos Digimon se miraron el uno al otro. Milleniumon tenía una mirada cargada de odio y Chaos Dukemon tenía la suya cargada de resignación.

-"DARKNESS BLAST!"- El aura de Milleniumon se concentraba en sus cañones lanzando un rayo índigo.

-"DEMON'S DISASTER!"- Chaos Dukemon levantó su escudo y múltiples rayos eléctricos eran despedidos hacia su oponente.

Sendos poderes chocaron, haciendo retumbar el suelo. No parecía que alguno de ellos cediera ante el otro. La energía avanzaba y retrocedía pero no cedía.

Sin ser notado por los combatientes, Vilo recuperó el conocimiento justo en ese momento.

-"Todo es por mi culpa. Debo remediarlo. Debo expiar mis pecados."- Vilo se dijo así mismo.

A pesar de estar crucificado y débil , Vilo sabía qué hacer. No soportaba el peso del remordimiento. Su emblema, el arco iris de la fantasía, apareció en su pecho. Lágrimas recorrían su bello rostro y caían en su medalla de plata.

-"Danke, Nils, du bist einen sehr guten freund. Aut wiedershen1. LIFE EXPLOSION!"- Las palabras de Vilo fueron llevadas, milagrosamente, al espíritu de Nils llenándolo de miedo porque de alguna forma sabía lo que estaba a punto de pasar. La voz de Vilo parecía estaba cargada de tristeza, remordimiento y decisión. Todo parecía inevitable.

El cuerpo de Vilo se rodeó de una luz blanca. Su emblema brillaba como 7 diferentes estrellas de colores. Una explosión silenciosa destrozó la cruz negra. Miles de pequeños trozos de cristal negro volaron por doquier. Siete luces salieron disparadas hacia el cielo desde el pecho del rubio, mientras su inerte cuerpo caía en el suelo. Su D3 plateado también se elevó siguiendo el camino de las luces.

Chaos Dukemon sólo podía mirar con horror mientras las luces se separaban. Su ataque perdía poder, pero ya no importaba. Su amigo había muerto pero, ¿para qué?

La respuesta lo golpeó en forma de luz azul, el mismo resplandor azul que había formado un color en el arco iris de Vilo.

Todo pareció detenerse . El espíritu de Vilo apareció y comenzó a hablarle directamente al alma de Nils.

-"Nicky, perdóname por ponerte en este problema. Ahora yo te ayudaré. Recibe mi fuerza en tu corazón, mi hermano."- Algo en sus palabras apaciguaba y calmaba.

De pronto, justo antes que el ataque de Milleniumon impactara, el cuerpo de Chaos Dukemon fue invadido por la luz azul. Su capa fue reemplazada por doce alas, más blancas que la nieve de los picos más altos del mundo. Su escudo desapareció y fue reemplazado por una espada digna de un rey. Su lanza se volvió puño.

Su brillo se intensificó, su cuerpo se volvió más esbelto y más imponente . Definitivamente su poder era mayor. Chaos Dukemon Azure Mode había nacido.

La combinación de las energías de ambos ataque golpeó la coraza azul, pero no causó daño alguno. Era como si se hubiesen renovado sus fuerzas. Algo líquido salía de sendos ojos del Digimon alado. ¿Lágrimas? Podría ser. Después de todo era también en parte humano.

-"INVINCIBLE SWORD!"-El desesperado grito del ser azul estaba lleno de pena, esa misma pena que llena nuestras almas cuando hemos perdido a alguien especial. –"¡Vilo, tu sacrificio no será en vano!"

La delgada espada plateada comenzó a brillar con el mismo tono azul del espectro del arco iris.

La espada fue levantada en alto, cargada de ese brillo tan melancólico. Una llamarada azul rodeó la espada. Con esas alas y esa espada, Chaos Dukemon Azure Mode, parecía un ángel como los descritos en la Biblia, aquellos que resguardaban algo sagrado.

Con tremenda velocidad, su ataque no se hizo esperar. Las estocadas eran contra el temido ser obscuro, atravesándolo con excesiva facilidad. Sólo aquel que ha presenciado la muerte de un ser querido puede saber lo que se siente estar invadido por la tristeza, por la rabia y la impotencia y también conocerá esa fuerza que aparece quién sabe de dónde en momentos así.

Los cañones pronto se desprendieron de la espalda de Milleniumon, volviéndose simples datos que se esparcían en el aire, antes de siquiera tocar el suelo. Los gritos de dolor del impotente Digimon maligno no eran escuchados por su verdugo.

Sólo importaba destruir, no se podía desperdiciar las últimas fuerzas del Tamer que decidió usar su esencia digital para crear una explosión que cause vida, una explosión que destruya la muerte.

La última estocada fue directo al pecho de Milleniumon, justo donde estaría el corazón de un humano. La destrucción fue inmediata. El cielo se aclaró lentamente mientras los datos se elevaban como si se tratase de esporas negras. Al fin Milleniumon había muerto.

Tan rápido como se habían fusionado, Gotsumon y Nils, retomaron sus formas originales. La ropa del Tamer se renovaron de la misma forma digital como se habían evaporado momentos antes.

El Tamer no perdió tiempo. Corrió hacia el cuerpo de su amigo de toda la vida. A pesar de tener su ropa rasgada y heridas por todo el rostro, la bella expresión de apacible felicidad en Vilo no pudo ser pasada por alto por Nils.

Nils lo tomó en brazos, luego de cerrarle los párpados. Gotsumon lo miraba desde lejos con pena. No se sentía digno de invadir un momento tan privado, tan triste y a la vez tan cruel. El rostro de Nils se encontraba empapado en lágrimas. Ya lo había perdido todo.

Lo que ni Gotsumon ni Nils sabían era a dónde fueron a parar las otras seis luces del arco iris.

Los sollozos del varonil Tamer no paraban y estaban cargados de sinceridad y rabia. Esa sinceridad y rabia propia de un hombre hecho y derecho.

-"¿Por qué lo hiciste?"- Nils le preguntaba a su inerte amigo, la voz se le quebraba por esa pena que desgarra el alma.

La luz roja descendió. Nils estaba de espaldas, por eso le sorprendió escuchar esa ambigua voz que lo había acompañado desde pequeño.

-"Amigo mío, gracias por todo. Ahora soy libre."- La luz roja había tomado la forma de Vilo. Parecía traslucido con un brillo carmesí alrededor de él. –"Destruiste la fuente del virus. Milleniumon ya no puede controlar a los humanos, ni a los Digimon. Tu regalo de cumpleaños te espera en el hospital. Saluda a los demás. Y conoce a tu sobrino."- Con una última sonrisa, el cuerpo espiritual retomó su forma de estrella roja y se elevó al cielo, dejando a un muy confundido Nils de rodillas abrazando el inerte cuerpo físico de Vilo.

-"Gotsumon, ¿viste lo mismo que yo?"- Nils no salía de su asombro. Vilo estaba muerto y aún así su espíritu se veía tan real.

El Digimon de piedra no encontraba palabras para responder. Todo lo ocurrido era demasiado intenso como para asimilarlo tan pronto.

Al parecer la única pista eran esas palabras que indicaban ir al hospital. Había algo en aquella manifestación de Vilo que calmaba el alma, los llenaba de fe y esperanza.

Olvidando su tristeza, Nils levantó el cuerpo de su amigo y avanzó con rumbo al hospital. El suave viento secaba sus lágrimas mientras sacudía levemente la negra gabardina de Vilo. Su corazón estaba más ligero. Gotsumon siguió a su Tamer sin hablar. Seguía queriendo evitar cualquier invasión en esos momentos tan privados para su camarada.

El camino al hospital estaba decorado con la destrucción causada por el devastador ataque de Milleniumon: Edificios en ruinas a diestra y siniestra, sin embargo, conforme avanzaban, las edificaciones mostraban menos daños.

Cuando llegó a la calle del hospital, no pudo encontrar una escena más inesperada.

Catherine estaba de pie. No mostraba rastros de pelea. En su pecho brillaba el emblema de la Esperanza y en su mano derecha un abanico hecho de sinuosas espadas unidas, pequeñas margaritas blancas caían al piso desapareciendo al contacto con éste. Un misterioso brillo morado la rodeaba. Sus ojos cerrados, como si estuviera recibiendo algo desde su interior.

La misma luz morada rodeaba a Floramon.

Los primos estaban en posición similar a ella, junto a sus Digimon. Jean Paul estaba rodeado por un brillo verde. Sobre su espalda se veía una especie de lianas que formaron eventualmente un boomerang gigante con rayas rojas y negras. En su pecho brillaba el emblema de la Confiabilidad (el mismo emblema de Jyou, el antiguo elegido). Ese emblema era una especie de cruz .

Por su parte Giovanni estaba envuelto en un brillo color naranja intenso. Su pecho lucía un Ying- Yang estilizado: El emblema de la Amistad. Su brazo derecho se cubría en reluciente metal del cual surgió un espejo redondo como los de Mercuremon.

Para completar el paisaje, un hermoso bebé con cabellos rubios por la parte superior de la cabeza y cabellos negros en la nuca, un ojos verde y el otro azul, era sujetado por una especie de mujer, pero era obvio que era un Digimon, porque su mano derecha era una garra esquelética y alas de murciélago salían de su espalda. Su vestimenta era parecida a un Kimono negro y morado y su cabello estaba recogido como el de una Geisha. Un brillo índigo la cubría.

Nils no pudo evitar sentir un sobresalto mayor, pues el bebé tenía entre sus manos lo que evidentemente era una fusión del D3 plateado de Vilo y el dorado de Gia, pero no había rastro de ella alrededor. ¿Quién era ese Digimon?

La respuesta llegó de los labios de un renovado Gennai. Era obvio que el virus ya no lo dominaba.

-"Lilithmon es la forma evolucionada de Bastemon. Ha nacido por la fusión del espíritu del Tamer con el Digimon. El cuerpo de Gia ha desaparecido para que el bebé que llevaba en su vientre hace sólo dos meses pudiese completar su desarrollo y nacer. El Sr. Vilo pensó que sería mejor que el bebé herede un mejor mundo. Su madre no lo ha dejado pues Lilithmon es su madre y su Digimon. No hay ser que pueda lastimar al pequeño Seraph, pues Lilithmon se encuentra en la etapa Mega."- Gennai parecía haber retomado su yo verdadero.

Fue en ese momento que Nils cayó en cuenta. El arco iris tiene siete colores. Si sus cuentas no fallaban, aún hacía falta un color: El amarillo.

Una esperanza lo invadió. Una esperanza que sería demasiado buena, pero todo era posible por lo que había visto ese día.

-"Yo cuidaré a Vilo"- Gennai dijo tomando el inerte cuerpo del rubio de los brazos de Nils. –"Hay algo que debe ver"- Gennai dijo como si leyera la mente de Nils y supiera lo que pensaba.

Nils no lo pensó dos veces. Entró al hospital y subió las escaleras de dos en dos. Gotsumon decidió quedarse abajo para cuidar de los demás. Sabía que no debía subir. El corazón del Tamer latía a mil por hora. No quería creer para luego desilusionarse.

Una vez que llegó a la puerta que lo separaba de su mujer, un amarillento brillo se escapaba por la rendija.

Abrió la puerta y pudo ver lo que tanto deseaba ver. El mejor regalo que alguien le pudo haber dado.

Francesca estaba con los ojos cerrados, aún recostada pero el aparato que monitoreaba su actividad mental mostraba señales positivas. Sobre ella un Digihuevo apareció. Su Digimon también estaba renaciendo.

Lentamente los ojos de la italiana se fueron abriendo. Nils no pudo evitar sentir felicidad.

-"Hola mi amor."- La voz de Francesca sonaba somnolienta, como si solamente hubiese estado durmiendo.- " Vilo ya me lo explicó todo. Lo vi en mi mente y me dijo que era tiempo de volver, que me necesitabas. Me dijo que siguiera cuidándote."

En ese momento sus ojos se llenaron de lágrimas.-"Vilo ha despertado los emblemas de Jean Paul y Giovanni y les dio sus armas. Catherine también recibió su arma. Me pidió que cuidáramos de nosotros. Su hijo está abajo. Algo me dice que necesitaremos esas armas algún día y que su hijo será muy importante ese día, pero Vilo me dio a entender que ese día está lejos todavía".

Con sorpresiva facilidad para alguien que ha estado en coma se sentó en la cama tomando el Digihuevo entre sus manos. El brillo que la rodeaba comenzó a opacarse hasta desaparecer.

Ambos intercambiaron miradas llenas de tristeza. Ahora sí era innegable que Vilo había muerto. ¿La culpa del sobreviviente? Es posible, después de todo Vilo no había sido culpable.

En la calle los brillos también desaparecían y Tamers y Digimon despertaban del trance. ¿Será posible que la esencia digital de Vilo también haya hablado directamente a los espíritus de Jean Paul, Giovanni y Catherine dándoles paz? De ser así, ellos no lo comentaron nunca, pero su actitud con respecto a la vida había cambiado. En silencio subieron a desatar a Nicole, quien ya debería estar sin la influencia del virus, no sin antes dedicarle una mirada cargada de pena al cuerpo de Vilo quien aún era sostenido por Gennai.

Lilithmon no se había movido. La parte de Gia y de Tailmon que la formaban definitivamente sentían la muerte de su amor y Tamer respectivamente. El pequeño Seraph la miraba como comprendiendo lo que pasaba. Sus balbuceos eran incomprensibles, pero ¿podría ser posible que fuesen muestras de respeto a su padre?

El funeral de Vilo se llevó a cabo a los dos días: La noche del 31 de octubre, la fecha espiritualmente más poderosa del año.

Nils recordó que de pequeños Vilo le había mencionado como sería su funeral y era su deber cumplir esa voluntad.

Su ataúd era de color negro con aplicaciones doradas. Entre sus manos habían 3 rosas: Una roja por el amor, una blanca por la eternidad y una negra por la muerte. Su arete en su oreja derecha, plateado al igual que su placa en su cuello.

Jean Paul y Giovanni tocaban a dúo una melodía en piano a modo de elegía. Catherine había decorado todo el ambiente con flores. Nils había encontrado una canción en italiano que expresaba todo su sentir, esta canción pertenecía a un grupo de viajeros de un circo cuyo espectáculo "Corteo" hablaba de la muerte: Le Cirque du Soleil. Jean Paul ayudó a traducirlo y Francesca lo escribió con su hermosa letra en letras doradas sobre un pergamino enorme:

Paradise

Seven Memories, All My Life

Seven Secrets All For You

This Silence Is Just An Illusion

Seven Memories To Stay With You

A Key, A Lock, A Door You'll Be Able To Open

I'll Never Forget About You

A Key, A Lock, A Door You'll Know How To Open

I'll Never Forget About You

Seven Memories, All My Life

Seven Memories To Stay With You

The Suitcase, The Horse, Sun And Moon I'll Leave For You

I'll Never Forget About You

The Suitcase, The Horse, Sun And Moon I'll Leave For You

I'll Never Forget About You

When You Think Of Me

When You Remember, Do It Laughing, Always Thinking

That I'm Flying Around You

When You Remember, Do It Laughing, Always Thinking

That I'm Dancing Around You

No se podría encontrar un escrito mejor para describir a Vilo, su deseo puro de ver a sus seres queridos felices, es como lo recordaba Nils. Aunque no asistió mucha gente, se notaba la belleza del ritual fúnebre.

Desde la lejanía Lilithmon observaba la escena con Seraph en brazos. No se sentía cómoda cerca a los demás. Lilithmon sería la única Digimon que podría sobrevivir en el mundo real debido a su parte humana. Los otros viajaron al Digimundo el día anterior con Gennai, a la espera de que sean llamados nuevamente, puesto que sus vidas se extinguirían de quedarse en el mundo real.

El deseo de Vilo era ser cremado. Una vez que su cuerpo sea cenizas, éstas se arrojarían al viento para que caigan en la tierra y el agua. Los cuatro elementos juntos.

Esta labor le correspondía a Nils. Los primos no le permitieron gastar un solo centavo en el funeral, por eso él exigió esa labor.

Con lágrimas en los ojos, Nils se acercó al Gran Canal y cumplió la voluntad de su amigo, su esposa tomaba su mano delicadamente.

Una mirada nostálgica al cielo le mostró una misteriosa estrella roja. Tal vez sería su imaginación, pero Nils escuchó claramente aquel silbido que tanto caracterizaba a Vilo. En verdad Vilo no lo abandonaría nunca. No sólo en sus corazones, sino también los cuidaría desde arriba. Nils dentro de sí sabía que esa luz roja era Vilo y no pudo evitar sonreír.

Al final la amistad demostró ser lo más fuerte, incluso más que la muerte...

COMENTARIOS FINALES:

Inicialmente esta historia tendría 12 capítulos, pero me dije que sería alargar demasiado por lo que fusioné mi idea original en este capitulo.

Digital Dreams me sirvió para madurar como humano, para desahogar mi alma y para darles un tributo a mis seres queridos. Este capítulo se terminó el 12/11/2006 a las 13:00 y lo comencé el 12/09/2006 a las 15:40.

Los ratos de inspiración fueron espectaculares. Es increíble como es que mi forma de escribir ha ido evolucionando y eso es gracias a los comentarios de mis fieles lectores.

Muchos de nosotros ponemos parte de nuestra alma al escribir, pienso que he derramado bastante de la mía en esta historia. Espero que haya sido de su agrado, la tensión, el drama, la amistad e incluso la relación de los personajes.

Gracias a mis personajes, por prestarme su personalidad y nombres y sobre todo gracias por leer.

1 Gracias, Nils, eres un buen amigo. Adiós en Alemán.