PADRES POR ACCIDENTE
CAPITULO 10.
Ya faltaba cada vez menos para irse a casa, este día en su agenda decía que era el día de aceptación, confesión y superación. Esperaba la ojijade que no fuera tan intenso como en otras ocasiones, al menos ya se había sincerado consigo misma; era un ser único y no era ni sería como Konan, porque el destino le dio su propio camino.
—Buenos días chicas—Saludaba a mientras cargaba a Nanami— ¿Están listas para hoy?
—Sí, vamos por ello—Miraba Ino sonriente a sus amigas—Hinata, ¿No deberías ir al médico?
—Sí, lo sé—Mencionaba mientras se recuperaba de un mareo—Iré con el doctor con Sakura llegando.
—Sí, ya sabes iré a la revisión mensual de Nanami—Miró a la bebé—Y a la mía. Ya sabes rutinas de salud.
—De acuerdo—Miraba su teléfono—Odio que ya pronto nos iremos… Pero bueno, apurémonos.
—Sí, dejaré a Nanami y las alcanzo—Sonreía radiante.
—Claro, vamos Ino.
Caminaron directamente a su clase, ya en pocos días verían a los chicos los cuales no se habían comunicado ellas en varios días. Pero valía la pena el enojo de ellos, pues aprendieron mucho de sí mismas en esos días.
Mientras tanto, en otra parte muy retirada, en la casa del novio de la rubia. Estaban los tres hombres reunidos viendo un partido de americano en el cual los dos pelinegros iban contra el rubio, el cual iba perdiendo su equipo y este se deprimía más en el mullido sofá.
—Diablos, chicos—Comentaba mientras bebía cerveza—Extraño a las chicas por aquí.
—Lo sé, incluso me muero por la respuesta de Ino ya—Comentaba Sai impaciente—Pero según dijeron eran trece días…
—Hmp. Como sea—Sasuke bebía su cerveza—Me preocupa el tipo de lugar al que hayan ido.
—Eso es cierto—Asentía Sai mientras Naruto estaba paranoico.
Mientras pensaban en que realmente esas mujeres eran indispensables, el pelinegro se dio cuenta que la vida sin esa pelirrosa no era lo mismo. Ya estaba acostumbrado a convivir con ella y la pequeña que, pareciera que de verdad esa pequeña fuese de ellos de alguna forma. Aunque lo era, pues se convirtieron en una especie de padres para esa pequeña, pero por otra parte, cuando pensaba en su hermano y en ella… Sentía una opresión en el pecho. Y no era más que la pérdida pura del ser querido.
—Supongo que debemos ir preparando las cosas—Sai lo sacó de sus pensamientos—Porque si vienen y ven la casa de Naruto…
—Oh no… ¡Ino me va a poner como Chancla! —Naruto se levantó como rayo y buscó su agenda— Necesito limpieza ya…
—Hmp, Dobe—Negaba mientras veía como marcaba buscando ama de llaves por un día.
—Sí, si—Asentía mientras hablaba desesperado—Mañana, temprano…
—Es un idiota mi cuñado—Comentaba sonriendo divertido Sai.
—Lo sé, pero único en su especie—Comentaba el pelinegro.
—Gracias—Miró a sus amigos—Bueno Teme, Sai… Ya está mi casa.
Los chicos miraron incrédulos al rubio, no lo habían dicho por la suciedad en especial. Pero si se alarmó y llamó desesperado significaba que en verdad estaba hecha un asco su casa, no querían ni imaginar como la habrá dejado. Si cuando soltero, el chico tenía su departamento como un basurero. Bueno, es una bendición que Hinata limpiara y lo controlara.
Mientras empezaba el otro tiempo de su partido, los chicos encargaron un par de pizzas, cervezas y botanas. Ya luego se preocuparían por la llegada de las chicas desde la India.
Mientras que la clase de las chicas por su lado, estaba empezando. Era el turno de Hinata de sincerarse con el grupo que buscaba paz interior. La sentaron en medio del circulo de "aceptar y perdonar" para que narrase lo que ella temía en su pasado y en qué cambiaría.
—Yo… —Miró a sus amigas y se motivó—Le temía a no ser vista… ser marginada social, en la escuela nunca fui vista por los populares o por alguien. Estuve años enamorada del gemelo de una de mis amigas, jamás había tenido muchos amigos.
—Tranquila querida—Hablaba el gurú— ¿Qué pasó con el "había"? Recuerda algo dulce y que te motivó.
—Bueno… realmente conocí en clase a Sakura—La señaló—Ella me enseñó a su grupo de amigos, me aceptaron demasiado rápido y yo temía que fuera una mentira… que, que sólo me hablaran para jugarme una broma.
"Hinata" pensaban sus amigas mirándola tristes, no sabían que ella se había sentido así en aquel entonces.
—Pero… cuando pasó un tiempo—Sonrió al resto— Supe que lo que me ofrecían era sincero. Lo supe cuando Sakura me defendió de una chica que me molestaba.
Sakura recordaba ese día, ella caminaba tranquila por los pasillos hasta que cierta cabellera negra detuvo su paso. La entonces Hyuga estaba arrinconada por otra chica la cual la miraba con interés y desprecio. Se acercó y lo que escuchó fue suficiente para que se metiera a por la ojiperla.
—Vamos Hinata—Hablaba la chica—Tu JAMÁS conquistarás a nadie. Y por dios, eres lo que me impide a su vez estar un rato con tu primo.
—Y-yo, n-no sabía q-que te gus-gustaba Neji—La miraba con terror.
—Vamos tartamuda idiota—En eso sintió a alguien detrás—Qué demon…
—Deja de molestarla—Comentaba tranquila la Haruno—O me veré en la penosa necesidad de contar tu terrible secreto ya sabes a… Neji y los chicos.
—Yo… ¿Qué secreto me dice niña? —Sonreía nerviosa—No hay nada de eso.
—Ah… ¿Segura? —Miró a Hinata y luego a la chica, tranquila y sin emoción comentó—Pues primero, el que molestas a la prima de Neji, lo que le hiciste a la novia de Kiba… Y sé lo que hiciste en la anterior fiesta a la que fuiste.
—Yo…—Palideció—Bien, lo siento Hinata… Me largo.
Y desde allí no habían vuelto a molestar a la pequeña Hinata, aunque claro, la menor del grupo era la Haruno. Cumplía un año después que todos en esa época 16.
—Cuando Mis amigas estuvieron para mí cuando sufrí de amor—Miró al gurú—Me sentía en paz.
— ¿Qué fue de ese amor? —La miraba con interés.
—Bueno… pues hoy es mi marido—Sonreía al cielo— Claro que también agradezco a la gemela de este, pues sin ella… no hubiera cambiado mi ropa y quitar mi pena cuando lo veía. Me desmayaba a veces de la misma pena.
Ino recordaba muy bien lo que pasó la vez que le ayudó en su look, la había obligado a dejarse crecer el cabello. Sin fleco claro, así ella le daría una transformación total. Como parte de la estrategia de conquistar a su hermanito.
—Vamos Hinata—La jalaba a la estética—Te darán un cambio bello.
—No lo sé Ino… ¿Y si no le gusta? —Miraba temerosa mientras la chica la adentraba— Me da miedo y…
—Basta, te cambiarás el cabello y luego compraremos cosas—Vio a la encargada—Hola, queremos capas de 45 grados… fleco recto un poco degrafilado. Oh sí y una manicura y pedicura completas en color salmón.
—Claro, vamos señorita—La sentaba para su transformación.
—Yo… de acuerdo—Se dejó hacer todo—Vaya, esto se siente bien.
—Te ves hermosa, ahora vayamos de compras—La jalaba.
Toda la tarde se la pasaron de compras, y la rubia daba consejos de moda, maquillaje y de cómo no desmayarse frente a su torpe hermano.
—Poco a poco fui cambiando—Miró al gurú—Y gracias a usted… Aprendí que eso me hizo fuerte como persona, ahora mi meta es ser mejor cada día en todo lo que pueda.
—Bien querida, ahora va de ti el ir o no en el camino y educar a sus hijos con esa sabiduría—Miraba el sonrojo de la chica—Bueno sigue… Ino, ven a hablarnos de ti.
—De acuerdo—Se levantó y cambió de lugar con Hinata—Bueno, yo le temía al hecho de que no hubiese nadie para mí, que siempre me vieran como la niña boba, rubia y rica.
—Y, ¿Por qué se sentía así? —Hablaba el gurú—Recuerda que hay que conocer a la gente, que la gente buena existe aunque lo creamos imposible. Siempre el destino pone algo bueno dentro de lo que vemos mal.
—Lo sé, pero digamos que siempre con mis novios era lo mismo—Recordaba—Claro que nunca tuve problemas con mi físico o algo así, tampoco en la escuela… pero siempre era lo mismo con cada chico con el que salía, resultaban ser patanes.
—Las personas a veces pensamos que no buscamos patrones en parejas—La miró dulce—Pero niña, eso es lo que todo ser humano hace. Pero si dejas de buscar ese patrón y miras en lo que te quieres reamente y en que darás por ello… encontrarás eso que buscas.
—Vaya… bueno en su tiempo me lo dijo otra persona…
Recordaba bien cuando Sakura se reunió con ella para tomar un café y hablar sobre la reciente ruptura de Ino con sus tres citas con aquel muchacho…
—Te lo juro Sakura, todos son iguales—Lloriqueaba—Luego ese idiota de Sai no sirve como segundo mejor amigo.
—Segundo… ¿Quién es el primero? —La miró sorprendida— Y respecto a eso… quizá es porque no sabes ni tú lo que quieres en este momento.
—Sí, segundo. Es Shikamaru aunque este me cambie—Hacía un puchero—Ese es el problema, yo quiero algo duradero… un amor real y muy lindo.
—Suena a cuentos de hadas—Se burlaba la pelirrosa—Y ya sabes que Shikamaru siempre está para ti… a su loca manera.
—Ya lo sé—Tomó café—Y sí, suena a cuento de hadas. Pero eso es lo que quiero, algo así aunque suena tonto.
—No es tonto—Aseguró—Es lo que quieres y lo que te motiva, eso debe de ser tu lucha.
—Sí, ya buscaré a ese chico—Siguió la plática de cosas más triviales.
La chica recordaba ese día como si pasara hace poco, también el cómo ese comentario la impulso a ser más centrada en sus ideas.
—Y dime Ino, ¿Qué pasó después? —Miró como la chica se sorprendía—Supongo que llegó ese ser especial.
—Así es, es mi actual pareja—Sonrió a Sakura—Llevamos muchos años juntos, lo quiero y me quiere. Aunque eso es parte de mi motivo de cambio. Mejoraré en mi control de impulsos, claro sin dejar mi esencia a un lado.
—Así se habla joven Ino—Felicitó—A veces las pequeñas cosas son los más grandes recuerdos.
En eso la chica no pudo estar más de acuerdo, recordaba como en su primer año de relación con el chico ella acababa de sufrir un ataque de molestia al verlo con la que hace años fue de cierta manera la que hizo que se conocieran. Los vio tan juntos y se molestó, aunque eso se le esfumó después de que hablara con todas sus amigas.
—Ino, ¿Podemos hablar? —Tocaba la puerta el chico—Por favor.
—Yo…—Abrió la puerta—Creo que fui una inmadura Sai.
—No, yo fui quien hizo mal—Le entregó una caja pequeña—Este… fue el motivo por el que la vi, si no quieres esto… yo…
—No, son perfectos—No se había dado cuenta de que notó que le gustaron esos pendientes—Sai, muchas gracias. No había porque disculparse querido.
—Es que no te quiero perder—La abrazó tiernamente—Eres lo mejor del mundo.
—Sai—Lloraba la chica—Me haces tan feliz con el hecho de estar aquí, y que recuerdes hasta el mínimo detalle de mí.
—Lo que sea para ti—Ese día fue uno memorable.
—Creo que usted es muy sabio—Miraba a la gente.
—Qué cosas, nadie es lo suficientemente sabio nunca—La hizo levantarse—Vamos con usted, Sakura.
—Bien, pues yo tenía miedo a ser la sombra de mi difunta hermana—Suspiró— Ella siempre para todos fue sinónimo de perfección, mientras que yo… simplemente era la pequeña hermana de Konan Haruno. A veces la gente ni sabía mi nombre, sólo el de ella.
La navidad caía en su hogar, la primer navidad donde solo estarían ella, Konan y algunos amigos. La chica se esmeró en preparar la cena, todo parecía perfecto. Se puso un suéter que fue regalo de Tenten hace un año, era de lana y con motivos navideños. Su favorito.
—Sakura, ya llegaron las personas—Tocaba su hermana—Baja que ya cenaremos.
—Sí—Abría su puerta—Vamos hermana.
Ambas bajaron y saludaron a las personas que estaban allí, Konan presentó a un par de amigos y se fue a servir un poco de galletas al resto de los invitados.
—Hola, tú eras la hermana de Konan, ¿no? —Saludaba un pelirrojo—Bueno ya sabes.
—Sí, soy Sakura—Saludaba—Mi hermana está en la cocina.
—Hey hermano, ¿Quién es la niña? —Comentaba viendo el peculiar abrigo de la chica.
—Oh es la hermana de Konan… —Trataba de recordar su nombre—Ya sabes, es la menor.
—Ah, Un placer amiga—Saludaba— Y… ¿Dónde está Konan?
—En la cocina, me dijo su hermana—La dejaron sola—Vamos a decirle de…
La chica se sentía excluida en esa fiesta, sus amigos la final no pudieron ir y sólo estaban esos hermanos Uchiha, aunque seguro buscarían a Konan como siempre.
—Tú hermana, ¿Qué decían que la hacía especial? —Preguntaba el gurú interesado—Porque he visto algo.
—Era hermosa, inteligente… todo lo que se imagine de la perfección en persona—Comentaba desanimada—Así que siempre supe que yo era un estorbo para mi familia.
Ino y Hinata miraban tristes a Sakura, sabían todo lo que sufría la chica. Desde ese día la chica se veía apagada en las épocas navideñas, hasta el día de hoy no habían sabido el motivo. Vaya que la ojijade si había sufrido mucho siendo la hermana menor de la diosa de la perfección.
—Eso no es perfección—Comentaba el gurú tranquilo—Sólo son algunas cosas que el destino te hizo ver en aquel entonces, recuerda tus logros. Mira donde estas hoy, recuerda que es tu vida y que sino aprovechas de esta… un día que no puedas hacer eso que ansias ya no habrá tiempo.
—Créame que siento que no tengo tiempo—Comentaba bromista—Pero no sé, la vida me dio golpes duros con mi hermana, la amaba mucho. Eso sin dudar. Pero siempre me sentí inferior, sigo haciéndolo, y se lo juro que ella se llevó al que creía me quería, y a pesar de su muerte—Lloraba.
—Saku…—Susurraban sus amigas, no la habían visto llorar en años.
—A pesar de su muerte—Comentaba con lágrimas—Amo a su hija, amo que me tuviera confianza. Aunque a veces siento que fue sólo porque su cuñado y exnovio estaba conmigo ese día… Yo… No me perdono eso, nunca supo cómo me sentía, eso lo agradezco; pero simplemente me digo siempre que hubiese sido mejor que muriera yo, la tonta hermana menor.
—No llores pequeña Sakura—Animaba el anciano—Nunca desprecies tu vida, piensa que si no hubiese pasado eso… no estarías aquí hoy. Que si murieses tú en ese accidente, tu alma no se iría tranquila.
—Pero Gurú-sama—Lloraba amargamente—Yo me siento culpable, sé que si no hubiera… si yo…
—No querida, nadie es culpable del destino ajeno—Le tomó de las manos—Escucha, las personas están acostumbradas a que se culpe a terceros de sus desgracias o de las ajenas. No eres culpable, eso ya estaba escrito en el destino de tu hermana. En el tuyo se ve un cambio, perdonar y perdonarte, Eso es lo que se ve en tus ojos.
—Oh pero no… no puedo—Lloraba fuerte—Jamás me permití llorar tanto…
—Esto está bien, es la limpieza de esos pensamientos—Miró al resto—La sesión se levanta. Bienvenidos al nuevo tú.
Despejaron el área sintiéndose limpios, puros y nuevos. Ese viaje que el día siguiente en la noche sería una experiencia, había valido la pena. Aunque el anciano sabio se quedó un rato con la ojijade hablando. Ino y Hinata fueron por la bebé y esperaban pacientemente mientras empacaban.
—Mira pequeña Sakura—Llamaba el gurú—Sé que eres de aquí la que quizá se sentía peor al inicio del viaje. Pero avanzaste mucho, realmente no tienes la culpa. Lo que pasó fue uno de esos golpes de la vida que trabajamos en estos días todos.
—Yo, lo siento lo avergoncé—Se disculpaba—Es que cargo esa culpa.
—Querida, no te debes sentir mal nunca. El destino te tiene algo bueno—Le sonrió—Por algo estas viva, por algo estas aquí hoy. Estas aprendiendo que el destino es bueno después del dolor que causa. Ánimo niña, deja atrás ese dolor. Suena difícil pero no es imposible, solo es cuestión de que te concentres en lo que realmente quieres, que ames la vida que tienes hoy. Que aprecies el milagro de estar en la tierra caminando… haciendo cosas que muchos solo hacen en sueños.
—Tiene razón—Sonreía mientras quitaba las lágrimas—Estoy viva y lucho diario a ello, nunca lo vi así.
—Lo verás así desde hoy—La levantaba—Ve con tus amigas, vive feliz y recuerda que eres una gema que busca resplandor. No dejes que alguien te ensucie de tierra negra.
—Lo tendré en mi mente siempre—Lo abrazó—Muchas gracias.
La chica avanzó hasta el dormitorio con una sonrisa llena de esperanza, desde hoy en adelante… demostraría lo valiosa que era y dejaría que la sombra de ser la pequeña hermana tonta de Konan muriera junto con los amargos recuerdos, aunque los buenos momentos con su hermana eran irremplazables y esos serían los que quedarían en su mente. Solo lo bueno, para que ella respondiera positiva a la vida.
TAN TAAAAAAAAAN
¿QUÉ LES PARECIÓ? ¿BASURA O BUENO?
ESPERO ME COMENTEN SUS IDEAS Y OPINIONES Y LEAN MIS ONE SHOTS AISHITERU 7n7r
SALUDOS Y NOS LEEREMOS PRONTO.
