. Pienso y luego… ¿Quién soy?

-¿Accedió a hablar con él?- Cloud se encontraba con Sora en la sala. Riku ya hacía un rato que se había ido y el menor había terminado de hablar con su hermano.

-Si- después de despedirse de Roxas, tenía que contarle lo que él consideraba lo más importante. –Creo que sintió un poco de culpa.

-¿Le contaste lo que sucedió con Riku?

-Sí, logre algo que hace mucho quería conseguir… pero…

-No te agrada haberlo hecho de esta forma ¿O me equivoco?- preguntó al ver la expresión que el menor comenzaba a adoptar.

-No, no te equivocas. Me hubiera gustado conseguirlo de otra manera y no por medio de la culpa.

-Bueno Sora, al menos lo lograste.

-Eso creo… ¿A… a qué vino Riku?

-A decirme como se encuentra Axel.

-¿Y qué tal está?

-.. Mal… muy mal.

-¿En serio?

-Eso me temo, pero lo más probable es que si le decimos lo que Roxas acaba de decirte, tal vez se alegre un poco.

-Creo que es mejor que no le digamos nada, además Roxas dijo que hablaría con él hasta las vacaciones de invierno.

-Mejor aún, va a hablar con él en persona. –Decía Cloud emocionado.- Pero, ¿por qué dices que es mejor no contarle nada?

-Porque… dime Cloud, ¿Crees que Axel aun tenga esperanzas de lograr algo con Roxas?

-Creo que lo que más anhela es recuperar su amistad, ¿Por qué preguntas?

-Es que… Roxas ya tiene una relación.

-… ¿Qué?- pregunto un poco sorprendido ¿Había escuchado bien? En verdad que si hermano había logrado un gran avance, ya una relación.

-Es reciente, pero ya está con alguien.

-No me lo esperaba- decía tomando una actitud tranquila, en verdad que su hermano tenía mucha fortaleza, lograba superar los problemas con gran rapidez, incluso más rápido que él.

-Yo tampoco- siempre lo hacía, siempre que Cloud y él se preocupaban por su gemelo; él los sorprendía, les demostraba lo fuerte que era y que no se dejaba vencer por nada.

–Pensabas hablar con Axel de todas formas ¿no es así?

-Si.

-No le digas lo que acabo de decirte… si quieres que se entere deja que yo se lo diga.

-¿Tú?

-Si… Roxas me dijo que si a pesar de que él me dijera que no le dijéramos nada a Axel le diríamos, le dijera yo.

-¿Y por qué razón?

-No sé- decía encogiéndose de hombros- tal vez porque me dijo de qué forma decirle.

-… Bueno voy a hablar con él mañana.

-Supongo que haré lo mismo.

Estaba tentado a decirle lo que el peli plata había comentado, tal vez lograría acelerarle el proceso al chico y Sora olvidaría parte de su enojo para con él… Pero también podía suceder lo contrario.

-¿Y con Riku?, ¿Cuándo vas a hablar con él?

Sora se puso serio cuando escucho el nombre del mayor. Hablar con él, aún no tenía intenciones de hacerlo, estaba molesto, triste, podría decirse que incluso un poco dolido, no aun no era momento para hablar con él. –Cuando sea necesario.- Si, cuando fuera completamente necesario hablar con él hablaría, pero primero tenía que aclarar su mente.

-¿Y cuándo va a ser eso?- pregunto Cloud sabiendo muy bien que el castaño podría tardarse mucho para decidirse.

-No lo sé… cuando sea el momento- Tal vez iba a ser tardado, tal vez no, pero llegaría el momento justo.

"Mírate nada más, cediendo a los sentimientos". Se encontraba recostado en su cama, después de hablar con Sora le había mandado un mensaje a Olette; diciendo que no podría salir. "Te dominaron con la culpa". Había cancelado también con Seifer y le había pedido a Hayner que no se le ocurriera ir por él. Simplemente se sentía confundido y culpable. "¿Cómo pudiste caer con eso? Eres patético." Ahora sólo podía escuchar como su propia persona le reclamaba de su decisión.

"Fue una decisión ridícula. Todo fue planeado." Tal vez no mentía, podría ser que Sora si le había engañado y lo había planeado todo junto con Riku; y él había caído en la trampa. "¡¿Qué diablos paso con tu seguridad?!" Seguridad, ojala la hubiera tenido desde un principio pero no; él sabía perfectamente que solo había tenido miedo. "Das asco como persona, no mereces ser un Strife." Se sentó de golpe dirigiendo una mirada amenazadora y fría a la silueta que se encontraba recargada en la ventana. -Cállate de una maldita vez- dijo de forma sombría, ya se había hartado de las quejas de la sombra, de que las voces que llevaba tiempo escuchando lo hostigaran.

"Ja, ¿sabes? Esa mirada, tan característica de nosotros ya no tiene su efecto." Dijo la sombra cruzándose de brazos. Roxas se puso de pie, él seguía siendo él, aún mantenía su fuerza. –Eso es mentira. –Decía endureciendo más su voz. –Sigo siendo yo, por tanto nada ha cambiado.

"¿Estás seguro de ello?" Preguntaba de forma burlona, ellas mejor que nadie sabían cuánto había cambiado el rubio. Después de todo se encontraban dentro de su cabeza.

-… Claro que lo estoy- había dudado, no tenía por qué haberlo hecho, se supone que estaba seguro de quien era pero demostraba lo contrario. "No lo pareces, te has vuelto débil" Roxas no podía visualizarla, no por la luz que entraba por la ventana, simplemente no podía, cada que la veía solo observaba el color negro. -Deja de molestar, ¿Quién diablos eres?- preguntó un poco cansado por no saber con quién hablaba. "Soy la unión de todas las voces que oías en tu cabeza." Pudo escuchar un leve eco, uno que no había escuchado en todo lo que llevaba de conversación. Más bien uno que apenas en ese instante se había dejado notar. -Eso explica por qué te empeñas en hacerme la vida imposible. –Dijo llevándose las manos a la cabeza.

"Lo ves, te has vuelto débil, no te reconoces"

-¡¿Qué?! ¡Claro que me reconozco! – Dijo al momento en que levantaba la cabeza con una expresión desesperada.

"¿En serio?, Entonces… ¿Puedes identificar tu reflejo?" Decía la silueta mientras señalaba el espejo.

Roxas dirigió su mirada al objeto ¿Podría? Tenía que, a final de cuentas seguía siendo él.

-Claro que puedo- contesto dirigiéndose al espejo. –No es algo nuevo- se encontraba frente al objeto, con su mirada fija en la sombra que lo observaba con suma atención.

"Demuéstralo entonces." Le decía incitándolo a que se mirara.

-Lo haré- se sentía con confianza, él no había cambiado en nada, sólo era que había dudado un poco, sólo eso. Pero al momento de observar su reflejo no pudo hacer más que sorprenderse. -¿Qué… diablos?

"Dime donde te encuentras Roxas." Decía la sombra con mofa al ver como el rubio se quedaba estático. Ya sabía lo que el chico encontraría en el reflejo; absolutamente nada.

-… Pero- veía a su persona, sí, eso estaba claro pero no era él simplemente no era Roxas. –Ese…

"Es él tú de ahora, frágil e inútil." Decía completamente serio "En eso te has convertido todo por dejar que el miedo te dominara."

Veía su cuerpo; pero era distinto, se veía frágil, incluso pequeño, como si necesitará protección. Su piel era más blanca de lo que recordaba y sus ojos, sin duda eran lo que más había cambiado. Mostraban el miedo, el terror que hasta ahora guardaba. Todo era mentira y lo sabía, no había superado nada, al contrario cada día que pasaba se hundía más en su propia miseria. –Miedo- dijo en un susurro.

"Es sorprendente el poder de esa palabra." Fue lo último que dijo para después desaparecer como la vez anterior.

-Miedo- volvió a decir en un intento de recordar el significado de la palabra.

"Tienes que vencerlo si quieres ser de nuevo un Strife."

-Un Strife- solo una risa mientras ponía una mano en el espejo. –Creí que aún lo era- decía al recordar como aun había logrado infundirle un poco de miedo a Hayner.

"Pierdes tu esencia a cada segundo" dijeron dentro de él.

-Es gracioso esto… creí que había podido levantarme- alejo su mano del cristal y la llevo a su cuello. –Creo que por eso fue tan sencillo que Seifer me hiciera esto- delineo la herida que resaltaba de su piel.

"Porque eres frágil"

-Creo que si- comenzó a recordar lo sucedido la noche anterior, realmente no había tomado mucho por eso podía recordar que fue lo que hicieron.

FLASH BACK

-Que mal que el café estuviese tan lleno. –Se quejaba Seifer entrando detrás de Roxas a casa del menor.

-Bueno creo que era algo más que obvio, comienza a hacer mucho frío. –Decía mientras se recargaba en el sillón –Y lo que la mayoría busca es algo caliente.

-Bueno, creo que el frío podemos quitárnoslo de otra forma- decía el mayor mientras se acercaba al chico y lo tomaba de la cintura.

-¿A sí?- preguntaba mientras rodeaba el cuello del otro. -¿A qué forma te refieres?

-A esta- decía para después juntar sus labios. Definitivamente ese rubio tenía algo que le encantaba. Siempre que lo veía quería devorar sus labios, morderlos a más no poder.

-Auch- se quejó Roxas al sentir la mordida por parte de Seifer- Eso dolió- decía separándose del otro.

-Lo siento, es sólo que cada vez que veo tus labios me dan ganas de morderlos- decía mientras pasaba sus dedos por el labio lastimado del chico.

-¿Quién diría que ibas a ser tan salvaje?

-Bueno tú tienes la culpa- decía acercándose más y más al rostro del rubio, dejando que los labios se rozaran.

-¿Yo? ¿Por qué razón tengo la culpa?

-Por tener labios tan apetecibles- mientras hablaba iba intercalando besos. –A vista de cualquiera.

-Entonces tú eres un suertudo por tenerlos tan al alcance.

Ninguno quería separarse del otro les agradaba estar juntos, ambos se sentían cómodos. Después de estar así un buen rato Seifer decidió ir por una botella de licor. Los dos se encontraban en el sillón cada uno con su vaso respectivamente ya sin las chaquetas debido al efecto de la bebida.

Seifer dejo el vaso en la mesa de centro para después quitarle el suyo a Roxas.

-¿Por qué me…- nuevamente los besos no se hicieron esperar, mientras el mayor recostaba al chico para quedar encima de él.

-Me gustas- dijo de repente.

-Lo sé.

-Te quiero- decía mientras besaba su mejilla –No me gusta que otros te vean con deseo –decía pasando a su cuello.

-¿Te pones celoso?- era gracioso, no se imaginaba que el chico sufriera de celos, pocas veces se había sentido halagado por un comentario así.

-Me carcomen los celos- paso uno de los brazos del chico por su cuello, dándole a entender que quería que lo abrazará. Cosa que sucedió, el rubio inmediatamente pasó sus brazos, descendiendo por la espalda.

-No tienes por qué sentirlos- decía en un tono sumamente tranquilo. -También me gustas y te quiero.

-Lo sé, pero no puedo evitarlo- colocó su boca en la curvatura del cuello y el hombro, primero besándolo dulcemente intentando despistar así a Roxas para después morderlo con fuerza.

-¡Ah! Seifer… duele- dijo al sentir la mordida, dolía pero el otro no hacía ningún movimiento que le indicara que se alejaría, al contrario se aferraba más. -…duele- se quejaba mientras agarraba con fuerza la camisa del mayor. Si se movía posiblemente le dolería más, por eso opto por dejar que terminará.

-Lo siento- se disculpó cuando hubo acabado, besando la zona que ahora se mostraba roja. –No pude evitarlo- decía mientras se apoyaba en sus brazos.

-Para la otra intenta no ser tan bruto ¿Quieres?- decía mientras pasaba la mano por la herida, no le dolía pero era cuestión de que se relajara y sentiría el dolor.

-Lo siento- volvió a besarlo, pero no importaba había logrado lo que quería, había dejado algo como evidencia de que Roxas ya tenía una pareja.

FIN FLASH BACK

-¿Qué diablos pasa conmigo?- se alejó del espejo, no soportaba verse de esa forma tan vulnerable -¿En qué momento fue que necesite protección?- se preguntaba mientras se dirigía a la ventana. -¿Por qué me fui hundiendo en mi derrota?- él así lo consideraba, como una derrota, por no haberlo superado con la facilidad que lo caracterizaba. Ahora que se había percatado en lo que se había convertido se sentía vacío, ridículo… un simple perdedor, hubiera seguido con sus pensamientos de no ser que vio a Hayner acercándose a su casa. -Le dije que no viniera- dijo entre dientes mientras se alejaba de la ventana. Ese chico no entendía, era terco a más no poder y lo único que lograba era sacarlo de sus casillas. Decidió tumbarse una vez más en su cama, si el chico comenzaba a insistir simplemente lo ignoraría, a final de cuentas terminaría cansándose, después de todo nadie puede tener tanta paciencia.

20 minutos, ¿Cómo era posible que estuviera aún fuera de su casa después de 20 minutos?

-No me iré hasta que me abras Roxas- había escuchado que le gritaba ¡Demonios! ¿Qué acaso no entendía que quería estar solo? No importaba, no cedería, ya había tomado una decisión y seguiría aferrado a ella, claro que hubiera sido más sencillo de no ser porque el chico comenzó a tocar como desesperado la puerta. Él era una persona paciente, siempre había podido jactarse de eso, pero teniendo en esos momentos un gran problema existencial pues no era tan sencillo mantener la paciencia que decía tener. Se levantó de la cama de mala forma, tomo una chamarra y salió de la habitación. La verdad es que si quería estar solo, pero soportar a Hayner con sus preguntas y sus reclamos no era algo que sonará muy convincente.

Al momento en que abrió la puerta quedo frente a frente con Hayner.

-Sabía que abrirías- dijo con una sonrisa triunfal, creyendo falsamente que el chico le dejaría pasar, pero cambio totalmente de opinión al ver como este salía y cerraba la puerta.

-No te confundas, simplemente voy a salir un rato- decía comenzando a caminar, yendo el rubio detrás de él.

-Entonces te acompaño- no iba a dejar que el otro se fuera así nada más, iba a hablar con él quisiera o no.

-No creo que te agrade el lugar, pero como quieras. –decía levantando los hombros y dejándolos caer ¿A dónde iría? Quien sabe, solamente a caminar un rato intentando despejar su mente y buscar una respuesta a la pregunta que lo atormentaba.

-¿Qué te sucede Roxas?-pregunto de repente Hayner. –Has cambiado mucho en tan solo cuatro meses.

-Lo sé- Y vaya que lo sabía… Tal vez no había sido el primero en notarlo pero si era el primero en percatarse de lo mucho que había cambiado. –No creas que no me he percatado de ello. –Desconocía a donde se dirigía, simplemente caminaba por el gusto de.

-Entonces… ¿Qué te ha sucedido? Tal parece que cada día te alejas más de nosotros. –Respuestas, eso era lo que quería. Una maldita respuesta sobre la actitud del chico.

-Tal vez sea debido a que te empeñas tanto en interferir en mi vida por lo que me alejo. –La vista la mantenía fija en el camino, había dado otra vuelta. Por un momento se detuvo para intentar identificar donde se encontraba pero siguió su camino al ver que Hayner intentaba verlo a los ojos.

-Todos estamos algo inquietos contigo Roxas, nos preocupas –Se estaba hartando de seguir al chico así que decidió tomarlo del brazo; forzándolo a detener su camino. –Si podemos ayudarte necesitamos que nos lo digas.

"¿Ayudarme?, ¿Qué podría hacer un inútil como tú?" pensó al momento de escuchar las palabras del rubio, más no dijo nada se quedó callado, temía que si abría la boca posiblemente se arrepentiría.

-Quiero ayudarte Roxas pero ¿cómo voy a hacerlo si no me dices que te sucede?

-No quiero tu ayuda Hayner- dijo de forma sombría, pero sabía que algo andaba mal, su voz seguía perdiendo intensidad. –No necesito la ayuda de nadie.

Se estaba cansando de esa actitud, hizo que Roxas volteara a verlo, para intentar descubrir que le sucedía. Y lo único que descubrió fue un vació. –La necesitas y lo sabes.

Dio un manotazo logrando que el otro lo soltará. –Lo que necesito no es tu ayuda ¿Comprendes?- decía mientras bajaba la mirada y cerraba las manos en puños. –Quisiera que por una maldita vez me dejarás solo ¿Si logras entenderlo verdad?- decía levantando la vista y mostrando un ligero destello de lo que alguna vez fue.

-Roxas… no creo que…

-No te pregunte qué es lo que piensas Hayner, simplemente quiero que te vayas, quiero estar solo y tú sigues empeñado en brindar una ayuda que no te he pedido. –Sus nudillos se ponían cada vez más blancos, la ira que tal vez había olvidado en algún rincón de su mente; crecía más y más. –Te lo he pedido por las buenas y no haces caso. Quiero que te largues. –Dijo mirando al otro a los ojos, mostrando la ira, la confusión, la decepción; todo a la vez.

-… Roxas…

-¡Lárgate!- la presión en sus manos seguía en aumento, ese ligero destello batallaba entre desaparecer o perseverar un poco más y Hayner se percató de ello. Sólo bastó un momento, uno en el cual Roxas cerró los ojos y el otro pudo hacer lo que desde hace tiempo deseaba. De forma rápida y aprovechando la pequeña falta de atención del otro; lo tomo de los hombros y pudo por fin probar los labios que tanto anhelaba.

Roxas abrió los ojos al sentir el contacto y se separó al instante.

-Yo… querías estar solo, así que me voy- no espero a que el chico le dijera algo, simplemente echo a correr.

Se quedó viendo como Hayner se alejaba cada vez más, solamente observando la figura desaparecer y cayendo en cuenta de lo que acababa de suceder. La ira lo invadió por completo, estaba harto, harto de tener la imagen de alguien débil. De la misma forma que hizo Hayner, él hecho a correr al lado contrario. -Es suficiente- se decía apretando con fuerza la quijada, presionado lo más que podía los dedos contra las palmas. –Ya estoy harto. Aumentaba la velocidad de su carrera. Se detuvo al percatarse de que llego a un lugar donde no había tanta gente. -Estoy cansado de esto- decía llegando a un árbol y golpeándolo con los puños. –De tener esta imagen- poco le importaba el dolor que aumentaba a cada golpe. Cerró sus ojos; no queriendo ver a nadie, distrajo su mente centrándose sólo en el sonido del puño impactando con la corteza. La rabia lo había invadido por completo.

"Te estás haciendo daño." Escucho que le decían, ¿quién? Poco importaba si venía de dentro de él o no, simplemente quería desahogarse.

Se encontraba vagando por las calles, cuando Roxas le cancelo ya no pudo encontrar nada más que hacer, era tarde para hacer planes con sus amigos; seguramente todos ya se encontraban ocupados. -¿Qué le habrá pasado para cancelar a última hora?- se preguntaba, había querido ir a casa del rubio para comprobar que se encontrara bien, pero decidió no hacerlo porque seguramente el chico quería estar solo. Estaba comenzando a cansarse del ambiente en que se encontraba, donde quiera que mirase veía a parejas por todos lados. –Esto es un poco incómodo- y lo era, porque bien hubiera podido estar igual que todos ellos si Roxas no hubiera mandado el mensaje. Decidió irse a un lugar más tranquilo, al ver que si seguía ahí sólo lograría sacar ideas tontas de su situación; se levantó pesadamente de donde se encontraba y comenzó a caminar.- Sería buena idea ir ahí- se decía mientras ubicaba el lugar al cual se refería. Conforme avanzaba la multitud desaparecía, de un momento a otro se encontró solo, llegando por fin a su destino.

-Hace tiempo que no venía aquí… creo que fue después de lo de Hayner. –se decía a sí mismo, recordando la última vez que estuvo en aquel lugar. Comenzó a vagar buscando un sitio adecuado para quedarse un buen rato. No tenía caso regresar a casa; porque a pesar de que la encontraría sola no estaría con nadie. Seguía caminando, recordando los alrededores, pero se detuvo al ver una silueta conocida. -¿Roxas?

Seguía golpeando el tronco del árbol, sabía que le servía porque de alguna forma podía sentir que el sentimiento disminuía, pero aún no era suficiente.

"¿Cuándo piensas detenerte?"

"Esto es solo una pérdida de tiempo."

No importaba, que más daba que sólo estuviera perdiendo el tiempo, eso era lo que menos le preocupaba.

-Roxas, ¿Qué haces aquí?- escuchó que le preguntaban, pero sólo atinó a cerrar con más fuerza los ojos y seguir golpeando, ignorando por completo al recién llegado. -Roxas…- se interrumpió al ver los nudillos del chico, los cuales ya se encontraban sangrando. –Oye… ¿Estás bien?

-No lo estoy- respondió por inercia, aún no lograba identificar bien de quien se trataba y no estaba concentrado en ello.

-Detente de una vez- le decía intentando tomar sus manos.

-No quiero- seguía aumentando la fuerza en los golpes.

-¡Roxas!- le grito tomándolo de los hombros alejándolo con rudeza del árbol. -¿Qué te sucede?- le preguntaba mientras sostenía con fuerza las muñecas del menor.

-Déjame- exigía intentando soltarse del agarre.

-Roxas, abre los ojos- le pidió en un tono serio, esperando con ello que el chico reaccionara.

-Suéltame- decía de nuevo, aun sin abrir los ojos. En su mente comenzaba a visualizar un rostro, uno que todavía no estaba decidido a ver; junto con esa imagen vino una voz, una que no iba acorde a la imagen. –Suéltame.

-Roxas, vamos abre los ojos- Eso no estaba funcionando y lo sabía, él chico ponía más y más resistencia. –Roxas… por favor- con un poco de esfuerzo bajo las manos del menor; logrando de forma rápida abrazarlo para que se tranquilizará un poco. –Abre los ojos.

Al sentir el contacto su cuerpo se tranquilizó un poco, en un instante regreso a la realidad, recordando que la persona a quien comenzaba a visualizar no se encontraba, que la voz que escuchaba no le pertenecía… Que aún estaba en Inglaterra y no en Japón.

-Abre los ojos- dijo a modo de susurro al ver que Roxas se había calmado un poco y ya no forzaba el agarre.

-¿Seifer?- pregunto al abrir los ojos y ver al chico.

-¿Qué sucedió?

-… Nada… todo está bien.

-¿Quieres que piense que estas heridas en tus nudillos son por nada?- pregunto un poco molesto. –Además hace un momento me dijiste que no estabas bien.

-No, es sólo que…

-No digas nada, ven vayamos a mi casa a curar tus heridas.

-Pero…

-Vamos- dijo llevando al chico a rastras.

-No… yo…- Estaba pasando de nuevo, estaba siendo protegido por Seifer. –Seifer, suéltame.

El mayor se detuvo al escuchar el tono en el cual le dijo eso. -¿Algún problema Roxas?

-¿Por qué tengo que ir a tu casa?, ¿Por qué tengo que ser yo el que tiene que ser protegido?- preguntaba volviendo a lastimar sus palmas.

-Roxas- le preocupaba esa actitud, era cierto que el chico se veía frágil y daba la sensación de necesitar protección pero no sabía por qué le molestaba tanto si desde que lo conoció daba esa impresión.

-No Seifer… yo… no lo entiendo.

Dio un suspiro, el chico estaba sufriendo o si no al menos se mortificaba por algo que no era tan importante. –No hay nada que entender Roxas.

-¡No!, si lo hay.

-Bien; mira, ¿Te parece si vamos a mi casa a curar tus heridas?- le preguntaba tomándolo de los hombros- Queda más cerca que la tuya, por eso fue mi primera opción.

Tomo un poco de aire para después sacarlo a modo de suspiro, tenía que calmarse nuevamente. –Bien- dijo sin muchas ganas, el mayor sólo se limitó a reír un poco.

-¿Arde?- preguntó al ver como el chico alejo su mano por un momento.

-Un poco- dijo para volver a dejar sus heridas al alcance del algodón.

-¿Qué te sucedió Roxas?

-Fue… un ataque de locura… creo- dijo sin pensarlo muy bien, tal vez sólo había sido eso.

-¿Un ataque de locura? Y ¿Qué lo provocó?

No podía decirle que el beso que Hayner le había dado había sido el detonante para su actitud. Aunque en verdad sabía que era a causa de alguien más.

-Últimamente he… estado pensando en alguien- dijo el chico de pronto.

-¿En quién exactamente?- Roxas ya sabía que Seifer se ponía celoso, venga que se lo había dicho el mismo, así que si quería evitar un problema tenía que explicar lo mejor que pudiera las cosas.

-Antes de venir a Londres, tuve una pelea con una persona que apreciaba mucho… todo termino mal y últimamente eso no me deja estar tranquilo.

-Y si tanto te preocupa, ¿por qué no hablas con esa persona?

-No lo sé.

Ambos se quedaron en silencio, tal pareciera que ya no había nada que decir o al menos nada que algunos de los dos quisiera hablar.

-¿Ya estas mejor?- le pregunto al terminar de curar sus heridas.

-Creo que si…- aún seguía pensando en la pregunta de Seifer.

-¿Quieres tomar algo?- preguntó al menor levantándose y yendo a la cocina.

-No… no quiero nada- se quedó viendo como el otro se perdía en la entrada, en ese momento recordó su problema y miles de ideas llegaron a su cabeza.

¡Soluciones! Tal como si la luz llegase a un lugar oscuro; una respuesta llegó a su cabeza. Era posible que su cuerpo ya se hubiese recuperado del problema que le había sucedido pero también era claro que su mente podría perderse más de lo que ya estaba.-Puede que sea una buena idea.

"¡No lo hagas!" Le pedían sus voces, tal vez si lo hacía su vida comenzaría a mejorar o también podría volver a hundirse en la nada de la cual quería salir. "Simplemente empeoraras todo." Seguían diciéndole intentando lograr que desistiera… cosa que no parecía muy posible. -Es una buena idea.

-¿Qué es una buena idea?- preguntó el mayor al entrar a la sala.

-Nada, hablo conmigo… Seifer.

-Hmm- dijo dejando el vaso vació.

-¿Tus padres van a llegar pronto? –preguntó un poco nervioso, jugando con sus manos.

-Se fueron hace dos días y no van a regresar en un mes. –Contestó sentándose a un lado del rubio y pasando un brazo por sus hombros. -¿Por qué la pregunta?

Necesitaba pensar bien en sus palabras puesto que lo que iba decir no era algo muy sencillo, al menos no para él. –Te parece si…

-…

-Si… vamos a tu habitación.

-¿Lo dices en serio?- pregunto atónito por la proposición del chico.

-Sí, es en serio- si quería llevar a cabo su "plan", su solución, tenía que darse prisa o la fuerza y valor que había logrado juntar desaparecería.

-Roxas…

-Vamos, anda- se levantó de golpe del sofá y jalo a Seifer impidiéndole continuar con lo que iba a decir. Ya estaba asimilando la situación y simplemente no podía detenerse ahora.

El mayor se dejó guiar por Roxas, en verdad que ese cambio y esa proposición le habían tomado por sorpresa pero no iba a decir que no le había agradado, la verdad es que la esperaba.

Cuando llegaron a la habitación de Seifer; el menor fue directamente a la cama, sentándose, intentando calmarse ante la situación; tratando de convencerse de que hacía lo correcto y no actuaba impulsivamente.

-¿Es enserio esto Roxas?- Aun no estaba del todo convencido, hace apenas unos días él había dicho que esperara un poco y ahora él tomaba la iniciativa.

-Sí, lo es. Anda, ven- decía golpeando a un lado de él. El mayor dio un suspiro para después dirigirse a la cama. –Entonces si es así…- colocó su mano en la mejilla de Roxas moviéndolo lentamente. Sonrío un poco antes de besar al menor, no fue sorpresa el hecho de que le correspondiera, ni mucho menos que participara en las caricias.

Los nervios no disminuían pero continuo con la acción, abrazo un poco dubitativo el cuello de Seifer, sintiendo como este colocaba una mano en su nuca y la que estaba en su mejilla bajaba a su cuello.

"¡No está bien!" le gritaban, pero él quería seguirse convenciendo de que estaba actuando a su favor.

Con delicadeza fue recostando a Roxas posicionándose al mismo tiempo sobre él. Se separaron por un momento, Seifer busco los ojos del menor pero este los tenía cerrados. –Oye, no tengas miedo, prometo que lo disfrutarás- le dijo al oído provocando que el chico los abriera bruscamente.

-¿Qué dijiste?- pregunto.

-Que intentes calmarte un poco- le dijo descolocado por la reacción. -¿Estas bien?

-Si… no importa.

-Pero…

-No importa- dijo jalando a Seifer para besarlo de nuevo, estaba exagerando las cosas y tenía que apresurarse si quería que todo saliera bien. Comenzó a levantar la playera del otro, lo que tenía que hacer era no pensar tanto las cosas y solo limitarse a actuar.

El mayor decidió seguir el juego aunque todavía dudaba un poco, la playera de Roxas pronto termino en el suelo junto con la del otro chico, Seifer se detuvo un momento con las caricias, aun besaba al menor pero se separó para acariciar un poco su pecho.

-¿Te duele mucho?- preguntó mientras sus dedos paseaban por el cuello del chico.

-Ya no tanto- sintió las manos bajar lentamente a su pecho, provocando un escalofrío.

-¿Qué sucede?- le preguntó debido al temblor repentino.

-Sólo me dio un poco de frío.

Seifer ya no quiso darle más vueltas al asunto y decidió continuar, sólo que esta vez se dirigió al cuello del menor para besarlo de forma delicada.

-… Seifer- dijo en un susurro, por el momento todo iba bien, sentía como las manos del otro paseaban por su pecho y deteniéndose donde comenzaba su pantalón, también sentía como se entretenía con el cuello; provocándole unas pocas cosquillas.

Fue bajando lentamente, tomando como víctima los pezones del rubio, estimulándolos con su mano y su boca e intercalando por momentos.

-Ah… Sei… Seifer….- dijo llevando sus manos a los hombros del chico para interrumpirlo un poco- llévalo… llévalo con calma- pidió viendo al otro a la cara.

-Es lo que intento…- dijo acercándose una vez más a sus labios- pero no puedo- terminó de decir antes de volver a besarlo, tomando ambas manos.

-¿Qué… vas… a… hacer?- pregunto al sentir como sus manos quedaban inmovilizadas por una sola mano del mayor por sobre su cabeza.

-Relájate… confía en mi.- le susurro sin soltarlo. De forma un poco desesperada busco en el buró a un lado de la cama, sacando después de un rato una cinta delgada y suave a primera vista. No dejo que Roxas la viera, decidió distraerlo besándolo de nuevo uniendo más sus muñecas y amarrándolas con algo de trabajo.

-¿Seifer?- preguntó con un toque de miedo en su voz.- ¿Qué es esto?

-Ya te dije, relájate- descendió nuevamente por su pecho para continuar con el trabajo que dejo a medias.

Roxas intentaba relajarse, había visto en Seifer la tranquilidad y confianza que quería transmitirle, pero aun así no lograba calmarse. "¡Cuidado!" Le gritaron sus voces con temor marcado, "¡Volverá a suceder!" las escucho despavoridas, pero intento pensar en que iba a ser bueno, convenciéndose o tratando de hacerlo; de que todo iba a estar bien.

De forma repentina sintió como el mayor comenzaba a desabrochar su pantalón, tocando lo más que podía sus caderas.

-Seifer… yo…- comenzaba a dudar y lo sabía, el miedo lo invadía poco a poco y la sensación de gritar empezaba a parecer de lo más normal.

-Tranquilo- le dijo al notar como el cuerpo debajo de él tembló un poco- todo va a estar bien.

Roxas cerró la boca, temía que si la abría sólo saldría un grito de terror, pidió dentro de sí que su cuerpo se controlará, que no demostrara el miedo que sentía. Su pantalón poco a poco dejo libre sus piernas al mismo tiempo que Seifer se acomodaba entre ellas. Las manos del mayor comenzaron a acariciar sus muslos de forma pausada y tranquila, muy cariñosa, quería que Roxas se sintiera bien, que lo disfrutara de la misma manera que él lo hacía.

Cerró los ojos nuevamente con fuerza al sentir como su ropa interior comenzaba a descender por sus caderas, "tranquilo, tranquilo" se repetía una y otra vez pero lo único que lograba era recordar la cara de sus atacantes; cada una de ellas de forma pausada, sus risas, sus voces y sus ataques.

-Roxas, ¿Qué sucede?- pregunto bastante preocupado y es que en el momento en que levantó el elástico de los bóxers del chico, este comenzó a temblar de forma descontrolada.

Cuando visualizo el rostro del mayor llevo las manos a su cuello, fue cuando se dio cuenta que estaba desatado, estaba temblando demasiado… estaba aterrado.

-¿Oye estas bien?- abrazó al chico y como pudo logro sentarlo junto a él, tal vez había hecho algo mal o en verdad había ido muy rápido. No importaba que hubiera pasado, tenía que calmar al chico.- Calma, todo está bien- decía juntando más al menor, sintiendo como este también se aferraba más a él.

-Tranquilo… tranquilo… tranquilo…- escuchó como susurraba de forma repetitiva.

-Roxas…- No sabía que hacer o cómo actuar, no si no sabía que le pasaba al menor.

-Deténganse… suéltenme- seguía susurrando, no podía olvidar los rostros, las sensaciones, en verdad dudaba lograrlo.

-Roxas, calma- lo separó de él para poder verlo a la cara- Mírame, todo está bien, estoy aquí contigo. –Decía tomando su rostro y obligándolo a verlo. Empezó a preocuparle lo que el chico comenzó a murmurar.

Al ver a Seifer a los ojos pudo regresar a la realidad, se obligó a que sus temblores pararan, también a separarse del otro, lo había echado todo a perder. Todo había ido bien pero dejo que el miedo lo invadiera, ahora no sabía lo que iba a decir.

-Seifer… yo.

-¿Qué sucede Roxas?- preguntó llevando una de sus manos al cabello rubio- ¿Qué escondes?

Lo sabía, lo había descubierto escuchando lo último que el chico había susurrado.

-Yo…- quería decirle, en verdad que quería pero comenzaba a sentir un nudo en su garganta. –Yo…- su cuerpo lo iba a traicionar, poco a poco comenzaba a sentir como las emociones se juntaban. Seifer lo notó, noto la duda en su rostro, el miedo que aún lo invadía y supo que lo único que podía hacer era tranquilizarlo lo más que pudiera. Una vez más unió sus labios, no buscaba un fin de lujuria, tampoco de seducción, solamente quería que el chico compartiera su miedo, que se diera cuenta que contaba con él, que lo apoyaría en lo que fuera y eso Roxas se lo agradeció, correspondió el beso con un poco de desesperación pero en verdad que lo necesitaba, necesitaba de un sustento. Se separaron, Roxas un poco más tranquilo y Seifer aun con un rostro serio.

-¿Qué escondes Roxas?, ¿Qué te da miedo?

-Lo siento Seifer, creí que estaba listo…pero, aun no.

-¿Quieres hablar de eso?

-Si quiero… pero no sé si pueda.

-Tomate tu tiempo.

-Esto no es fácil- decía mientras se ponía de pie y tomaba una camisa del piso siendo la del mayor. –Y dudo que algún día lo sea.

Seifer sólo se limitaba a verlo, le hizo un poco de gracia al verlo con su playera puesta ya que le quedaba algo grande, pero no importaba tenía otras cosas de las que preocuparse. –De hecho aún… aún me es difícil olvidarlo- decía recargándose en la pared dirigiendo su mirada al suelo pero quedando frente al mayor. –Tal vez nunca lo logre.

-¿De qué hablas Roxas?- preguntó, quería levantarse e ir a su lado; abrazarlo y evitar que hablara pero tenía que contenerse.

-El día en que me ofrecieron la beca… no la acepte. –se recargo en la pared llevando las manos a su espalda. –La rechace una y otra vez durante casi un mes. – Una leve risa salió de su garganta al recordar todo lo que sucedió. –Mi hermano mayor intento de todo para que yo la aceptara; incluso dijo que me obligaría, bueno no tan en sentido literal pero algo así, fue una temporada complicada. También comencé a tener problemas con…- tomo un poco de aliento- con un buen amigo. Pero por desgracia eso no termino ahí… Un día por las mismas discusiones termine en la azotea del instituto, sin duda fue mi peor error, mi gemelo subió primero a intentar hablar conmigo pero digamos que no le fue como esperaba.

-¿No hablaste con él?- pregunto arrepintiéndose al momento por haber interrumpido al chico. –Lo… lo siento.

-No hay problema- contestó sin cambiar su posición. –Hable con él pero no como esperaba, solo duro un rato y se fue… Pero después llegó el verdadero problema. Antes de venir estuve internado en el hospital… Mira Seifer- decía levantando los ojos y visualizando al mayor- tengo muchas ideas del como reaccionaras y estoy preparado para cualquiera.

-¿Qué dices Roxas?

-Esa vez en la azotea, a mi…- se detuvo un momento, era complicado lo que estaba a punto de decir-…

-Oye- decía levantándose para ir a un lado del menor- si no quieres decirlo, no lo digas.- se encontraba frente a él con las manos sobre sus hombros.

-No, quiero decírtelo… a mi… -intento calmarse primero, después se tomó un momento para arreglar las palabras en su cabeza, tomo un poco de aire, sentía que el que tenía en los pulmones no le alcanzaría para decir algo de tanto peso.- me… me violaron Seifer- dijo dejando sus brazos a cada lado de su cuerpo, esperando en cualquier momento el rechazo del mayor, cualquier palabra o algo, así que cuando por fin lo dijo bajo su cabeza. Pero, las palabras o acciones pensadas no llegaron, sintió como el mayor lo abrazaba tiernamente.

-…- abrió la boca una y otra vez pensando en que decirle pero nada acudía a su mente y es que nunca había pasado por una situación así. – Roxas… yo… no, no sé qué decir.

-No digas nada, no tienes que decir nada- se apegó más a chico, no se atrevía a contestar el abrazo, solo quería sentirlo.

-Pero… ahora entiendo algunas cosas…

-Tampoco tienes que esforzarte.

-No me esfuerzo… sólo que ahora comprendo- apego más al chico.- Aunque tal vez me cueste algo de trabajo… aceptarlo por completo.

-…- No eran las palabras que esperaba, sinceramente esperaba algo peor, pero aun así dolió un poco.

-Eso no significa que no lo logré- dijo de forma rápida al reaccionar por lo que había dicho. –Haré lo mejor que pueda para hacerlo ¿sí?- decía alejándose un poco del chico; tomándolo del mentón para levantar su rostro. -¿Te agrada la idea?- preguntó para besarlo de manera dulce en la frente.

-… Creo que si- un escalofrío recorrió su cuerpo, era claro que la tarde comenzaba a refrescar. No se había percatado de lo rápido que había pasado el tiempo.

-Oye… ¿Quieres comer algo?

-Si…- contesto intentando formar una sonrisa.

La tarde siguió sin mayor problema, ninguno de los dos volvió a tocar el tema, en cambio pasaron juntos el resto del día y parte de la noche.

-Ya es tarde- dijo Seifer al ver su reloj el cual marcaba las 10:00 pm. -¿Quieres que te acompañe a casa?- le preguntó al chico a su lado el cual tenía abrazado.

-Estaba pensando si… ¿podría quedarme contigo esta noche?- tenía frío y ni loco saldría a la calle a esas horas además de que no quería estar solo, no por miedo sino por precaución, en esos momentos todavía tenía que soportar una tormenta.

-… Claro, no hay problema… entonces.

-¿Qué?- preguntó separándose un poco del mayor.

-¿Quieres ir a la cama? El frío comienza a aumentar.

-Está bien.- contestó con una leve sonrisa.

Esa noche ambos durmieron en la cama, abrazados intentando disipar el poco frío que aún quedaba. La escena se repitió las siguientes semanas; hasta el día en que Roxas tuvo que partir a Japón, el inicio de las vacaciones.

-¿Alguno de ustedes ha visto a Roxas?- pregunto el rubio a los otros dos.

-Ha de estar en el aeropuerto con Seifer, recuerda que nos comentó que hoy se iba…- la chica se quedó callada por un momento. –últimamente no se ha despegado de él. ¿Tú sabes por qué?, sigue hablándonos- decía llevando su mano a su mentón- pero ya no pasa la tarde con nosotros y tampoco quiere salir.

-Además de que Seifer va por el todo los días terminando sus clases- conto Pence.

-Y… ¿han ido a su casa?- pregunto Hayner algo tímido.

-Sí, yo fui como 3 veces- dijo la chica- pero no estaba…. Ahora que lo pienso; puede ser que se estuviera quedando con Seifer.

-Pero Seifer no vive solo ¿o sí?- pregunto Pence.

-No, pero algo había escuchado que sus padres se fueron y él se quedó solo en casa.

-ya veo, puede ser eso pero ¿qué le habrá pasado?, estoy seguro que no hicimos nada para molestarlo.

-No creo…- los dos se quedaron callados por un momento para después ver directamente al rubio.

-¿Qué le hiciste?- preguntaron al uníso.

-Na… nada, sólo… fue un leve comentario, no creo que se haya enojado por eso, él no es así.

-Pues quien sabe- dijo Olette esperando que Hayner dijera algo más, pero el rubio no dijo nada.