Disclamier: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia vino una noche a mi cabeza.
Sumary: Charlie es el sheriff de Chicago y se metió con la banda equivocada, haciendo que Bella pagara las consecuencias pero… ¿serán buenas o malas?
¿El chico de ojos verdes tendrá algo ver?
Capítulo 11: Problemas
-¿Edward? –le pregunté con curiosidad. -¿Qué pasará ahora con James?
De verdad estaba aterrada de que me pudiera hacer algo, pero aún más al saber de lo que podía ser capaz. Ya lo había demostrado disparando a mi padre, James no estaba bien o bien era un asesino sin remordimientos. Respire tranquila cuando Edward me abrazo apretándome junto a él.
-No lo sé exactamente, pero nos desharemos de él, no quiero que se acerque a ti –me confesó con rabia en la voz. Él estaba preocupado por mi, estaba segura que se sentía como yo en este momento, impotente. No se como me metí en este lío, si no fuera por mi mala suerte ahora estaría en casa. Pero a quien se le ocurre enamorarse de su agresor. Si, aquí estoy yo, esa es la respuesta.
Pero Edward no era mala suerte, solo que nos habíamos conocido en malas circunstancias y cuando no era el momento, porque estaba segura que el destino nos habría unido, él era mi otra mitad.
-Vamos a limpiarte ese labio, cariño –le dije dulcemente, lo único que quería ahora era asegurarme de que Edward estuviera bien.
Él intentó protestar, pero no le deje y lo llevé al baño de nuestra habitación, que bien sonaba eso. Nuestra habitación. Lo senté en el la silla que había dentro, ¿Qué hacía una silla allí? Le miré interrogante, pero él se encogió de hombros y lo dejó pasar.
Fui al armario de encima de la pica y lo abrí rápidamente para sacar alcohol y algodón, me volteé para volver donde estaba Edward, él al ver que era alcohol puso una mueca de dolor.
-No hay algo más suave, algo que no sea alcohol –se quejo como un niño pequeño. Reí al ver el drama que estaba haciendo.
-Vamos, pequeño cobarde, no te dolerá tanto, además tenemos que desinfectar la herida esa –le dije pero negó con la cabeza –hacemos un trato ¿Vale? Si te comportas y me dejas desinfectarte la herida, podrás besarme cuando quieras el resto de día ¿estas de acuerdo? –le chantajeé.
-Si, estoy de acuerdo-dijo con una sonrisa grande –hasta que se acabé el día ¿no? -se aseguró, asentí –sin quejas ¿vale?-.
-Está bien –suspiré y apliqué el alcohol al algodón para ponerlo en su labio roto. Él hizo un ruido de dolor y me cogió de la cintura apretándome contra él, supongo que escocia más de lo que pensaba. Lo deslicé con cuidado por su labio, hasta que limpie toda su herida. Luego de eso, volví al armario y cogí betadine y lo aplique para que se secara antes. Con cuidado me aparté de él y tire los algodones usados.
-Creo que me debes algo, ¿no? –me dijo Edward cuando terminé.
-No -negué sonriendo, estaba apunto de quejarse pero le corte –hasta que no se te seque un poco, nada –le dije, besándole la mejilla dulcemente.
-Eres una pequeña tramposa –me acusó –ven aquí –dijo señalando su lado. Pero me negué y me salí corriendo hacía la cocina, donde estaba John. Me miró rara, pero luego me sonrió.
-Hola –me dijo con una sonrisa tímida, bebiendo agua de un baso de cristal. Le devolví el saludo con otra sonrisa sincera. Ya no me parecía tan frío, y podría decir que hasta le caía bien y se comportaba de buena manera conmigo, también vi un reflejo de arrepentimiento en sus ojos, pero sacudí mi cabeza, no quería que se sintiera culpable después de que yo cause un gran problema en su familia, aunque técnicamente fue mi padre la que la encerró.
Noté unos brazos a mí alrededor y sentí como dejaba u casto beso en a cima de mi cabeza, suspiró para luego girarme.
-De esta no te escapas, pequeña –me comentó con una sonrisa –Hola John, ¿Cómo te va? –le pregunto a John, que nos miraba divertido.
-Bien, bueno tenemos un problema que resolver –le dijo con una mirada seria. Edward asintió y me llevo con él, pero antes de que pudiera llevarme a la sala de reuniones le pare.
-Edward, puedo salir al jardín un momento, no quiero ser una molestia aquí –le dije, me miró de forma cautelosa –te prometo que no me escaparé, además tengo un trato que cumplir ¿verdad? –le dije sonriendo de una manera para nada dulce.
Él se rió y asintió.
-Confío en ti –se limito a decir, para luego inclinarse y darme un dulce beso en la boca –nos vemos luego ¿vale? –susurró contra mis labios. Asentí y se soltó de mi agarré y se fue siguiendo a John.
Me reí cuando escuche como John le decía que no me iba durante un año.
Caminé y me fui hacía la entrada para abrir la puerta y salirme. Me encontré con Ciara regando las plantas, fui a saludarla, pero me tropecé y caí encima del agua que se había escapado del grifo.
Ciara me ayudo a levantarme y me miró conteniéndose en reír, ya me imaginaba como estaba, pero no me hacía gracia. Estaba mojada toda la ropa y se me apegaba al cuerpo.
Suspiré con resignación y puse una mueca de desagrado en mi rostro.
-Voy a cambiarme de ropa, si quieres luego te ayudo en algo –le dije y ella asintió. Me fui a la habitación, y no se si estuve segura de escuchar como se reía. Pero dejé pasar este incidente.
Entré en la habitación y fue mi sorpresa al saber quien estaba dentro.
-Estas más apetecible con la ropa pegada al cuerpo –dijo James en mi dirección. Yo me asusté un poco, pero ignoré esa sensación y le encare.
-Vete de aquí –Le dije con voz alta y dirigiéndome a la puerta. Pero antes de llegar me atrapo entre sus brazo y yo sentí asco de que alguien me tocara que no fuera Edward, él podría hacer lo que quisiera conmigo que yo no me quejaría, pero al contrario de James, me ponía enferme, él necesitaba ayuda psicológica.
-¡Suelta idiota! –le grité furiosa y con mi fuerza de voluntad y rabia, le metí una pata en su parte más sensible del cuerpo, a lo que soltó un gritó angustiado y me soltó inconscientemente cogiendo su cosita.
-¡PUTA! –gritó, pero no me importaba que me insultará. Salí de la habitación y corrí para buscar a Edward o a alguien, lo necesitaba, pero me encontré con Emmett y me choque con él. Él soltó un pequeño gruñido, pero cuando se giro y me vio me sonrió.
-Hola pequeña, ya pensaba que Edward y tu estaríais todo el día en la habitación –me dijo a lo que me puse roja.
-Tienes que venir conmigo, James esta en mi habitación y no me deja tranquila –le susurré para que nadie me oyera. Él cambió drásticamente su expresión. Me cogió de la mano y me llevo con él hasta mi habitación para encontrar a James aún en el suelo quejándose de dolor.
James abrió los ojos cuando vio a Emmett a mi lado, este puso una sonrisa que hasta mi me dio miedo.
-Tienes cinco minutos para decirme que coño estabas haciendo en esta habitación –gritó Emmett, no muy amablemente, me estremecí de pies a cabeza.
-Vamos Emmett –empezó James haciéndose el valiente- ¿Has visto como esta la niña? –me miró de arriba a bajo, para reforzar sus palabras.-Mira Emmett, no se tú, pero yo llevo días sin tener un poco de diversión, por la estúpida idea de tú hermano, eh, de quedarse en la casa esa, donde teníamos que vigilar a la niña y no podíamos salir, pues por lo menos, que la niña sirva para algo y todos felices. –Acabó recorriéndome con una mirada llena de lujuria y ansias, una mirada que daba miedo.
Me acurruqué contra Emmett, el cual me miró y vi que su rostro esta rojo de ira, estaba temblando y sin poder controlarse, me apartó de su lado y se lanzó hacia James.
Emmett golpeó fuertemente la cara de James, provocando que el labio de este empezara a sangrar. James escupió la sangre que se acumuló en su boca e hizo un intentó de atacarlo, pero no sirvió de mucho, ya que Emmett era mas fuerte y rápido. Al parecer eso cabreó mas a Emmett ya que le pegó otro puñetazo en la cara haciendo que James se tambaleara y se cayeron, lo que Emmett aprovechó para darle patadas.
-Emmett-grité- para, ya esta bien, lo vas a matar.
Pero este me ignoró con facilidad y siguió golpeando a James, una parte me preocupaba James, ya que estaba sangrando mucho, pero por la otra me sentía tranquila, Emmett me estaba protegiendo. Pero finalmente ganó la parte mas noble.
-¡Emmett! –volví a gritar ahora con lágrimas en los ojos, nunca es agradable ver a un hombre golpear a otro hasta casi matarlo.
Este parecía que no me estaba escuchando, así que abrí la puerta rápidamente y baje para buscar a Edward y John, para que hagan parar a Emmett.
-Bella –noté los brazos de Edward envolverme-¿Qué te pasa? ¿Por qué estas llorando? –preguntó preocupado.
Yo no podía hablar de lo nerviosa y asustada que estaba, así que empuje a Edward hacia arriba, pero Edward no estaba por la labor y me agarró mas fuerte pasando una mano por mi cabello, intentándome tranquilizarme, yo me sentía tan impotente.
-Edward, arriba –le dije como pude.
Este asintió y me llevó arriba yo abrí la puerta de un tirón, mostrando a Emmett dándole patadas a James y este último intentado evitarlas, pero estaba tan mal que apenas podía si quiera moverse.
Edward fue hacia Emmett y lo intentó detener, pero Emmett lo empujó haciendo que se cayera y se diera en borde de la cama.
Abrí los ojos asustada y fui a donde estaba él, y vi que estaba empezando a sangrar por la frente, derepente el olor me golpeó de frente y empecé a marearme.
-¿Edward, estas bien? –fue lo último que dije antes de desmayarme y perder la conciencia.
Me desperté con un horroroso dolor de cabeza y me costó orientarme y saber con quien estaba.
-¿Edward? –pregunté suavemente.
Noté como un brazo me incorporo poco a poco, Edward tenía una gran tirita en la frente y una notable preocupación en sus ojos.
-¿Cómo te encuentras, cariño? –preguntó en un murmuro y me di cuenta de que estaba atardeciendo.
-Bien, me duele la cabeza –me quejé, él sonrío un poco, pero enseguida se puso serio otra vez.
-Al desmayarte te golpeaste la cabeza en el suelo –susurró dolido.
-Oh, uff, duele –me queje como niña pequeña, él rió dulcemente acariciando sus labios en mi frente.
-Estaba tan preocupado mi vida, que casi me da un ataque y mató a Emmett –dijo sonriendo. –Me alegro que estés mejor para quejarte.
Yo solté unas risitas, pero luego me acordé de James y me preocupe. ¿Qué habían hecho con él?
-¿Qué pasa dulzura, te veo preocupada? –dijo Edward mientras me acariciaba el cabello de manera dulce. Yo le sonreí por ser tan tierno –Ahora que pienso, aún tengo que cobrar el trato ¿te acuerdas? –me recordó, haciéndome reír.
-Si, es cierto –dije sonriendo pero me puse seria -¿Qué ha pasado con James? –le pregunte. Él hizo una mueca al recordar a James.
-Él esta en un hospital, Emmett lo dejo en un estado complicada –cerró los ojos y apretó los puños –él me contó lo que te dijo James y hubiera deseado ser yo el que lo dejará así-.
-Esta bien, no te preocupes –le dije entrelazando nuestras manos, intentando que relajara sus puños –ven aquí, quiero saber como va tu herida de la frente –le dije mientras le empujaba a la cama para que se tumbara.
-Yo estoy muy bien, solo que estaba muy preocupado por ti –dijo con un puchero y me beso –ahora esto –señalo mis labios –me pertenecen durante lo que queda de día y noche- sonrió como un niño que acaba de recibir un dulce.
Me reí con ganas lo que hizo que se resignara porque no me podía besar, después de un rato consiguió hacerme parar de reír y empezamos una sesión de besos. Le permití que su lengua entrara a jugar con la mía, ya que yo también tenía ganas de besarlo. Jalé su cabello para que se acercara todo lo que podía a mí. Él como las otras veces capturo entre sus manos mi cintura. Nos volteó quedando yo encima de él, y seguimos hasta nos quedamos sin aire.
Hice un movimiento involuntario y nuestros sexos se rozaron y deje escapar un gemido al mismo tiempo que él gruñó. El roce se sintió delicioso, se sintió bien, quería volver a sentir esa sensación, pero estaba segura de que empezaríamos algo no podríamos acabar por lo que me quede quietecita, pero el tuvo la misma idea que yo al principio, y volvió a moverse. Esta vez gemí más alto y me deje llevar por el momento.
Cuando noté que me quedaba sin respiración me aparte de él y descanse mi cabeza en la base de su cuello respirando su aroma. Él intentó tranquilizarse también, ya que tenía un pequeño problema. Me mantuvo abrazada a él hasta que volvimos nuestra respiración normal.
-Edward –susurré para no romper el mágico momento en el que me sentía.
-mmm… -me contestó girando su cabeza y mirándome con una sonrisa, sonrisa que le devolví.
-Quedé en ayudar a Ciara, tengo que ir –le dije besándole el cuello.
-¡No! No puedes irte, ¿dejarás a tu novio aquí, solito? –dijo haciendo un mohín. Me hizo gracia ver al jefe de una banda suplicando, haciendo un mohín.
-Si, pero me tendrás de vuelta cuando acabe –le dije y me levante de la cama. Él se sentó en la cama y suspiró resignado.
-Esta bien, pero antes de irte… -dijo y me volvió a besar con una sonrisa, puse los ojos en blanco. Y me separé de él.
-No es como si me fuera un año –le repetí lo que había dicho John y le guiñe un ojo, dirigiéndome a la puerta de la habitación y saliendo.
Caminé hasta la cocina para ayudar a Ciara a hacer la cena ya que era eso o que estaba haciendo en este momento. No más me vio por la puerta me dio una sonrisa preocupada y agradecida al mismo tiempo.
-Estoy bien, de verdad, solo me mareo cuando veo sangre y de nada, no me importaría ayudarte en las tareas de la casa –le dije antes de que pudiera hablar.
Asintió y nos pusimos manos a la obra y empecé a preparar la pasta de la lasaña y puse los ingredientes que iba pasándome Ciara, y después de media hora de trabajo lo pusimos al horno. Estuvimos hablando de trivialidades hasta que casi una hora después estuvo lista, y paramos mesa.
-Ves a avisar a Edward y yo avisaré a los otros –me comentó Ciara a lo que asentí y me fui hacia la habitación donde había dejado a Edward hace un poco más de una hora, al llegar Edward estaba tumbado leyendo un libro. Por lo que sin que se enterase le quité el libro y puse mis labios en los suyos para darle un beso dulce que se convierto en apasionado. Me separé lentamente de él, no quería hacer esperar a los otros y que se enfriara la cena.
-Vamos a cenar Edward, levántate –le dije con cariño y diversión en la voz.
-Levántame tu –me replicó con una sonrisa y una mirada picara, le di un golpe en el brazo y él se quejo.
-No te hagas el tonto –le contesté sacándole la lengua –arriba, nos esperan -.
Nos fuimos abajo y estaban todos en mesa, John, Ciara, Jasper, Alice y faltábamos nosotros dos.
-Ya era hora –dijo Alice, sin disimular nada.
-Alice –le dijo con tono de advertencia Jasper.
Alice iba a protestar, pero Ciara le interrumpió.
-Vamos a cenar –dijo con voz amistosa, cortando toda la tensión que había antes, Edward y yo nos sentamos en la mesa y nos dispusimos a comer.
La conversación fue bastante amena hasta que Ciara dijo las palabras equivocadas que hicieron saltar a Alice.
-La comida la ha preparado Bella –dijo sonriendo con verdadero apreció.
-¿Qué? –Soltó Alice -¿Por qué le has dejado? –gruñó furiosa escupiendo el trozo de lasaña que tenía en la boca. –Nos pudo haber envenenado.
-Alice –gruñó esta vez Edward –Contrólate, puedo olvidar que eres una mujer –le cogí la mano a Edward para que se tranquilizara y que la dejara.
-Oh vamos Edward, la niña tonta, ¿Te ha comido el cerebro o que? –le escupió con veneno.
Realmente me sentí mal ¿Tan mala opinión tenía de mi? Tanta como para decir esas barbaridades, Edward se tensó él realmente lo estaba pasando tan mal como yo, ¿Qué le había hecho yo? ¿Por que no me aceptaba como lo hacia Emmett? Yo no pedí estar aquí. ¿Ella acoso cree que no estoy haciendo sacrificio, estando aquí? Hecho mucho de menos a mis padres, sentí alivio al llamar a mi padre y saber que estaba bien.
-Alice –dijo John en tono profundo –Ya basta, ella no tiene la culpa- le gruñó.
-¿Cómo que no? Por su culpa estoy aquí, en vez de diseñando vestidos, y llevo mucho tiempo sin comprar –le espetó enfadada.
-Alice –dijo ahora Jasper en tono calmado –Cariño, escucha a John, él tiene razón.
-No, Jasper, tú no-dijo ofendida.
-Comprende Alice, que ella no decidió estar aquí y te recuerdo que nosotros, y digo nosotros fuimos quien la secuestramos. –dijo Edward muy calmado, mientras su mano daba dulces apretones a la mía.
Ella se fue de la mesa sin dedicarnos una mirada más, no entendía su rechazo hacia mi, me hacia sentir mal, yo no tenía la culpa que mi padre fuera sheriff.
Jasper la siguió dedicándonos una mirada de disculpa.
Acabamos de cenar aunque ya no se sentía la misma tranquilidad que antes, ahora solo había tensión.
Edward me arrastró a la habitación cuando yo le dije que quería fregar los platos, él rió y me trajo aquí.
Me tumbó en la cama con cuidado de no ser brusco y empezó a darme besos por el cuello y le dio un ligero mordisco.
-Creo que me debes besos ¿no? –dijo Edward en tono juguetón, haciendo que yo sonriera.
-¿Tu crees? –le deje provocándolo.
-No lo creo, lo sé –dijo volviendo a besarme pero ahora en la boca, arrogante.
Sus labios hacían una gran presión contra los míos y su lengua pidió permiso para entrar en mi boca, permiso que accedí a darle, provocando una lucha para ver quien era el dominante, poco a poco el calor fue subiendo, me rompí el beso para coger aire, cosa que aprovecho para seguir besando mis hombros y cuello, mis manos enseguida subieron hacia su pelo, para llevar su boca a la mía otra vez. Sus manos fueron hacia mi camiseta, donde la subió un poco para acariciarme mi plano estomago, cosa que me hizo sentir bien. Sus labios mordieron levemente mi labio, haciéndome gemir, cosa que a él le pareció gusto, ya que volvió a morderme otra vez, provocando que gimiese.
Cogió mi camiseta por debajo y me hizo levantar las manos para poder quitármela. Yo sentí vergüenza ya que nadie me había visto así. Aunque mi cuerpo estaba preparado mi mente no, era una discusión entre dos bandas, pero finalmente gano la parte de la mente, aún no estaba preparada.
-Edward –dije vacilando, y en un susurro. Me corto enseguida
-shh, cariño, no voy hacer nada que no quieras, te lo recuerdo, eres demasiado importante para mi –dijo y me beso el estomago –solo siente y relájate-.
Suspiré y me deje llevar por sus caricias, ahora era su lengua que exploraba mi cuerpo y lo hacia con una dulzura grandísima, estas sensaciones eran grandiosas. Ahora noté mis músculos más relajados, su lengua había ascendido hasta mis pechos y él me miró a los ojos pidiéndome permiso para sacarme el corpiño y accedí ruborizada, nadie me había visto desnuda excepto mis padres cuando era pequeña.
Edward se acerco a mi oído y me susurró:
-No sientas vergüenza, eres hermosa, amor –dijo con su voz aterciopelada y sentí mariposas en el estomago.
Asentí, pero mi cara aún ardía, pero iba hacer lo que me había dicho me iba a relajar y ha olvidarme de todo y todos. Estaba segura que lo hacia para olvidarme del mal momento con Alice, y se lo agradecía de verdad.
Su lengua buscó mi pezón donde lo succionó y chupó haciéndome gemir su nombre, mientras que su mano me acariciaba en el otro.
Su boca siguió subiendo hasta mis labios y su lengua acarició mis labios, haciendo que suspirase de fustración, el se rió descaradamente en mi cara y yo le di un empujón quedándome encima de él.
Volví mi boca a la suya y esta vez fui yo la que llevo el control del beso, jalé su cabello, y los enrede con mis dedos.
-Eres tu la que te tienes que relajar, pequeña –susurró contra mis labios y nos cambio de posición a la anterior. De nuevo abajo el se dedicó a masajear mis pechos con sus manos mientras besaba mi cuello y dejaba pequeños mordiscos. Gemí varias veces al sentir estas sensaciones. Noté como sonreía contra mi cuello.
Sus manos bajaron hasta mis pantalones y los sacaron de un empujón hacia abajo. Él me miró por unos instantes y vi que no me iba a obligar a nada, volvió besarme en la boca y su lengua entro en mi boca con un apasionado beso, hizo un movimiento, que su sexo rozó el mío, gemimos al unísono, yo quería mas fricción y moví mi cadera hacia adelante. Provocando otro gemido de parte de los dos.
Sus labios apenas rozaban los míos mientras nos movíamos, esa fricción era lo mejor, el placer que recibiría cuando decidiera entregarme a Edward era más grande que esto, lo veía muy difícil, él volvió a juntar nuestras caderas. Gemí vergonzosamente alto.
Edward me miro directamente a los ojos para avisarme de que haría su próximo movimiento. Su boca descendió otra vez, se entretuvo con mi pecho izquierdo para al momento pasar al derecho, sus manos acariciaban mi cintura y apoyaba los brazos en la cama, para no dejar todo su peso sobre mi cuerpo.
Poco a poco, su boca se dirigía a mis caderas, besando cada parte y conociendo cada centímetro de mi piel, luego bajo hasta mis piernas y las acarició con las manos hasta los pies, noté la suavidad de sus dedos por mis piernas, sus labios acariciaron mis pies, besándolos y tratándolos con dulzura y subió por la pierna hasta la rodilla y luego hizo lo mismo con la otra. Gemí sonoramente y me deleite con sus caricias, era lo mejor del mundo, me sentía perfectamente y me olvidé de todos mis problemas, si cada vez que Alice decía algún comentario ofensivo hacia mi, Edward haría esto, esperaba que me soltara comentarios mordaces todos los días.
Sentí su respiración que iba subiendo por el muslo y ahora su lengua iba señalando cada lugar de mi piel, cuando acabo me miró a los ojos y vio mi indecisión, por lo que solo sonrió con dulzura y me volvió a besar. Ahora su mano derecha se deslizo de mi cintura hasta el borde de mis bragas, y las quito lentamente.
Cuando estuve desnuda ante él, me entraron ganas de taparme, no quería que me dejara por mis imperfecciones, pero él tuvo otros pensamientos, porque sonrió después de mirarme.
-Eres perfecta, estas hecha para mi –me sonrió y no pude evitar devolverle la sonrisa, eliminando cada pensamiento de duda en mi. –Ahora cariño, solo disfruta, es tu turno –dijo dulcemente.
Volvió sus labios contra los míos y gemí otra vez por el contacto, su mano se deslizo hasta mi entrepierna, él me hizo separar las piernas para poder tener acceso dentro de mi, y hizo eso, sus dedos acariciaron mi clítoris para que pudiera deslizarse más fácilmente, gemí, se sentía placentero, moví mi cadera para tener más de ese delicioso placer, estaba impaciente pero Edward tenía la culpa, iba demasiado lento, era una adolescente hormonal, no me podían decir nada. Gemí otra vez cuando su dedo pulgar rozo mi clítoris mandándome mil descargas eléctricas. Beso mis labios cuando sentí como un dedo suyo se iba adentrando en mí poco a poco, al principio sentí un poco de molestia, pero conforme iba moviéndose sentía cada vez más placer.
Gemí cuando su movimiento se hizo más rápido.
-Edward –gemí, él me besó con más pasión que antes y se multiplicó la tensión que tenía en el estomago, que parecía querer explotar. Añadió otro dedo más y ahora eran dos dedos los que entraban y salían más velozmente que antes. Gemí fuertemente pero su boca ahogo mi gemido y mis paredes se tensaron y se apretaron contra sus dedos, él para acelerar mi orgasmo con su boca acarició mis pezones y los mordió. Causando que mi tensión en el estomago explotara y tuviera mi primer orgasmo.
Edward me beso cuando grite su nombre y temblé violentamente durante unos momentos hasta que se me acabó el orgasmo, me tendí en la cama, intentando relajarme, Edward se tumbó a mi lado y me beso la sien.
Me abracé a él y descansé mi frente en su pecho. Suspiré contra se pecho y sus bellos se erizaron ante mi suspiro.
-Gracias –me dijo y le mire sin comprender –gracias por dejarme hacer esto, necesitabas relajarte y disfrutar, gracias cariño –volvió a agradecerme.
-Se supondría que tendría que ser yo la que agradezca, he sido yo quien he sentido y he disfrutado, no tú –le dije enterrando mi cabeza en su pecho.
-No amor, yo también he disfrutado y me has complacido gimiendo mi nombre –me recordó abrazándome con una mano y jugando con mi pelo con la otra.
-Pero tú… -comencé a decir pero me interrumpió no más en empezar.
-Yo nada, era tu momento Bella, y deja de replicar, ¿lo has disfrutado? –preguntó levantándome la cara y mirándole a los ojos directamente.
-Si, lo he hecho –le dije al cabo de un rato, ya que me había perdido en sus ojos. Me ruboricé no más decir esas palabras. Había sido mi mejor momento de mi vida, aparte de cuando conocí a Edward.
Edward me sonrió y volvió a permitir poner mi cabeza en su pecho. Ahora sus dos manos estaban en mi cintura desnuda y me dejaron un momento de lado.
-¿Te importa que me cambie? –pregunté y negué con la cabeza. Se quito su camisa y sus pantalones vaqueros y se metió en la cama con boxer y volvió a abrazarme y dejarme en la misma posición que antes. Sus piernas se entrelazaron con las mías y después de un suspiro, me dormí con mi cabeza en su pecho.
Me desperté un poco confundida, hasta que me dí cuenta de que estaba desnuda, fue en entonces cuando me acordé de anoche y me sonrojé.
Noté unos labios en mi frente, entones levanté la cabeza hacia arriba, encontrándome con los ojos de Edward.
-Buenos días, cariño –me saludó con dulzura.
-Buenos días –murmuré de vuelta, dándole un dulce beso.
Él me empezó a acariciar el pelo.
-¿Cómo dormiste? –me preguntó sonriendo.
-Bien –dije riendo.
Me empecé a desperezar y a estirar los músculos del cuerpo, avergonzada de estar desnuda, cogí rápidamente la ropa y me fui al baño, donde me pegué una larga ducha relajante.
Cuando acabé salí y vi a Edward esperándome con su sonrisa.
-Vamos a desayunar, pequeña –dijo, mientras me cogió de la mano y me arrastraba escaleras abajo.
Abajo en la sala, estaban todos, incluso Alice que me dedico una mirada envenenada, cosa que me importó poco, porque estaba de buen humor.
De repente los dibujos que estaba viendo Emmett se pararon y salió una noticia de última hora, que hizo que nos quedamos petrificados.
Hace poco días, una persona vio a la hija del sheriff, corriendo por el bosque, este que no sabía quien era la dejo pasar, ahora les informaremos mejor –dijo el chico de la noticia.
-Aquí, está Jacob Black, el chico que la vio pasar, dígame Jacob ¿Cómo fue que la vio? –dijo ahora la chica que la entrevistaba.
-Estaba paseando por el bosque y de repente la vi, corriendo, ella se paró a mi lado y me pidió el móvil –dijo Jacob relatando tranquilamente. –Le presté el móvil hizo una llamada, me lo devolvió y se fue corriendo.
-¿Sabes a quien llamó? –preguntó la entrevistadora.
-No –dijo Jacob y volvió a salir el hombre del principio.
-Ahora mismo van a enviar a agentes a que busquen en el bosque…-
Alice apagó la televisión mandándome una aterradora mirada.
Holaa chicas ¿Cómo están? Aquí les dejo otro capitulo y espero que sea de su agrado,
Les he puesto un acercamiento a Edward y Bella que todos estábamos esperando, y he cambiado el rango al M, a las que no les gusten las partes más lujuriosa de la pareja, os pido perdón.
E intentado hacer el capitulo mas largo, por ahora es el mas largo que he hecho :)
Gracias a los que se pasan y me dajan un reviws y a los que se pasan y no dejan tambien :), gracias a los alertas y favoritos.
Dejen un review diciendo que les pareció el capitulo.
Besoos
IRenee
