Capitulo 11 Una noche para amar
Mansión Roux
5 de junio de 1999 – 23:35 hrs.
Ya en el cuarto de Draco, en la Mansión Roux. Ambos se contemplaron esta sería la primera vez para ambos, pues si bien Percy contaba con experiencia esta solo era con mujeres y Draco antes de la guerra solo había tonteado con algunas compañeras de Slytherin, sin llegar más allá de unos cuentos besos y manoseos, y durante la guerra estaba más preocupado por mantenerse con vida que en otra cosa, y ni hablar de haber podido obtener alguna experiencia después de esta, ya que todos lo evitaban como si fuera el portador de la fiebre de Dragón.
Hablando con la verdad Draco en toda su vida solo había tenido una experiencia con el sexo masculino, y esa fue en un rincón oscuro de un antro muggle al que fue después de la guerra, en el verano anterior de tener que volver a Hogwars para repetir séptimo año. Aquella vez había tomado unos cuantos tragos muggles, que resultaron ser muy sabrosos. Con el alcohol en la sangre sus inhibiciones bajaron, cosa que le resulto muy favorable a un muggle que lo llevo a un rincón oscuro donde se masturbaron hasta venirse. Luego el muggle había murmurado algo de ir a su casa, fue entonces que Draco se disculpo para ir al baño y se desapareció, ya que no estaba lo suficientemente borracho como para acostarse con un muggle.
Draco al pensar en su experiencia con el muggle, pensó que tal vez si tomaban algo se relajarían. No sabía qué era lo que pensaba Percy, pero él estaba un poco nervioso no quería parecer tan inexperto frente a Percy, que obviamente poseía más experiencia que él a sus recién cumplidos diecinueve. Percy tenía veintidós, y en agosto cumpliría los veintitrés, era en momentos como este que notaba esos cinco años de diferencia, no le preocupaba la diferencia de años en sí, que en realidad no eran muchos, si no la experiencia que significaban esos cinco años. Tampoco podía olvidar que hasta ahora Percy solo había salido con mujeres, ¿y si no le gustaba el sexo entre hombres?, no dudaba de los sentimientos de Percy hacia él, sino de que su propia falta de experiencia arruinara las cosas.
Mientras seguía dándole vueltas a esos pensamientos en su cabeza, no se dio cuenta que Percy estaba parado de tras de él, hasta que sintió sus brazos rodeándolo en un abrazo y el apoyo de la barbilla del otro en su hombro.
- Se lo que estas pensando – hablo Percy.
- Si, ¿y qué estoy pensando?
- Estas nervioso, por lo que vamos a hacer ahora, tienes miedo de no satisfacerme.
- Yo…
- ¿No lo sientes?, el vinculo…
- ¿Tú no estás nervioso?
- Si lo estoy, tengo miedo de lastimarte.
- Tu no harías eso – sentencio Draco, mientras se giraba sin deshacer el abrazo y miraba a los ojos a Percy – tu me amas – dijo ya más seguro.
- Si, te amo y tu también me amas a pesar de que nuestro vinculo aun no está completo puedo sentir un retaso de tus emociones.
- Si – dijo con los ojos cerrados – yo también puedo sentirte. Tienes razón estoy nervioso tu solo has estado con mujeres y si decides que no te gusta hacerlo con un hombre y…
- Draco, desde que hice que te corrieras en la ducha que he fantaseado con llegar más allá contigo, si no lo hice fue porque quería que nuestra primera vez fuera especial, cuando ya estuviéramos casados, cuando ya fueras mío.
- Yo… quiero ser tuyo Percy y que tú seas mío.
- Así será, esta noche es nuestra, para amarnos…
Diciendo esto el mayor lo besa primero despacio, lentamente, saboreando la boca del otro. Luego el beso se hace más profundo, demandante, la pasión que sienten el uno por el otro los devora. Se necesitan, como el fuego necesita al aire para avivarse. Ambos se ayudan a quitarse las ropas que si bien son elegantes y hermosas, ahora solo les estorban en su deseo de recorres la piel desnuda del otro.
Ya desnudos sobre la cama no pueden evitar contemplar al otro con hambre, un deseo instintivo de querer fundirse los domina, los carcome. Vuelven a juntar sus bocas en un beso, mientras sus manos recorren el cuerpo del otro, descubriendo el cuerpo ajeno pero a la vez tan familiar, tan correcto.
- Eres hermoso… – dijo Percy
Mientras recorría con sus manos el pecho de Draco, en estos últimos meses el menor había recuperado unos cuantos quilos que le faltaban, así como su semblante que era ahora aun más bello si es que era posible. Los ojos de Draco brillaban con lo mismo que se reflejaba en los de Percy, amor, pasión y deseo. Siguió bajando sus manos por el torso de Draco, hasta llegar a su meta, la polla del menor. Se relamió los labios, desde hace mucho que se preguntaba cómo se sentiría tener el miembro del menor en su boca, no espero mas e hizo lo que deseaba. Esto provoco un jadeo en el rubio. Mientras el pelirrojo siguió degustándolo, tenía un sabor salado pero a él le sabía a deseo, al deseo que Draco sentía por él.
Percy aun no quería que el menor se viniera, por lo que dejo lo que estaba haciendo para dirigir su boca un poco más abajo, pasando su lengua por los sacos de Draco siguió bajando hasta toparse con su entrada rosada y fruncida. Le dio un lengüetazo, y sintió que Draco daba un respingo.
Se incorporo un poco, y tomando su varita murmuro un hechizo lubricante en la entrada de Draco, luego empezó a prepararlo con un dedo entrándolo y sacándolo.
- Percy…
- ¿Estás bien Draco?
- Si yo… puedes poner otro – y haciendo le caso puso otro dedo – Ah…, ah…, ah…
- Voy a poner otro.
- Está bien…
Ya cuando los tres dedos entraron con facilidad Percy dijo
- Date la vuelta para que sea más fácil…
- No, quiero que lo hagamos de frente, quiero ver tu cara.
- Estas seguro así puede que te duela más…
- Estoy seguro ¡solo hazlo!
- Está bien, está bien, no te enojes – y le beso la nariz mientras sonreía, pues le gustaba cuando el otro se comportaba un poco infantil, le parecía tierno.
- Mm… - fue lo único que respondió Draco
Entonces Percy alineo su miembro en la entrada de Draco, donde fue empujándolo lento pero firmemente. Una vez dentro se quedo un momento quieto, ya que no quería lastimar a su Dragón.
- Dime si te estoy lastimando.
- No lo haces, solo quédate quieto un momento…
Entonces al mayor se le ocurrió una idea. Dejaría que el menor marcara el ritmo, por eso el los cambio de posición dejando al menor a horcajadas encima suyo.
- Que haces…
- Dejarte marcar el ritmo.
- Pero…
- Está bien ve a tu propio ritmo. Tu placer es el mío Draco…
- Percy… – fue lo único que dijo mientras se acercaba para un beso arrollador, donde sus lenguas peleaban por dominarse la una a la otra.
En eso Draco comenzó a mover las caderas marcando un ritmo lento pero placentero. Fue en una de esas envestidas que la polla de Percy toco ese punto dulce, que le provoco espasmos de placer al rubio.
Draco tratando de repetir la sensación movió con más ímpetu sus caderas, marcando ahora un ritmo frenético y errático. Esto no solo le daba placer a él, pues en cada espasmo su entrada se contraía, apretando el miembro de Percy mientras este lo envestía. Así, los dos eran incapaz de acallar los gemidos que salían de sus bocas, pues aun aunque se besaban con pasión estos brotaban.
Con ese ritmo estuvieron con un buen rato, que a ellos les parecieron décadas pero el momento más alucinante aun estaba por llegar, ya que en esos segundos donde estaban al borde del orgasmo algo literalmente mágico sucedió. Al igual que en la ceremonia sus magias se hicieron visibles en un espectáculo de luces, pero eso no fue lo que los trastorno, sino las sensaciones que venían acompañadas con ello.
Al igual que sintieran antes sus magias danzaron y se reconocieron, pero esta vez la sensación no fue solo de bienestar y paz sino también de placer, un placer tan intenso que los llevo al orgasmo más espectacular que hubieran tenido en toda su vida. Nada que pudieran haber experimentado antes se puede comparar con lo que en ese momento ambos sintieron. Era perfecto, como dos mitades de una sola pieza que fueran hechas para encontrarse y unirse en la perfección más absoluta.
El ritual estaba completo, ahora eran uno. Sus magias y destinos estaban entrelazados la suerte de uno seria la del otro, así también como el poder y la magia.
- Ahora somos uno… – dijo Percy.
- Sí, es como recuperar una parte que no sabía que no tenía…
- Sí, me siento completo… como si siempre hubiera tenido que ser así, tú y yo juntos… complementándonos. Siendo uno solo, como ahora.
- Percy… te amo, ahora y siempre, te amo… – dijo Draco mientras lo abrazaba aun unidos en la misma posición que estuvieran mientras hacían el amor. Así, sin que el mayor saliera del interior del otro.
- Yo también te amo Draco, como jamás pensé amar a nadie – y diciendo esto lo besa, con un beso desbordante de pasión.
Y así, mientras se besaban volvieron a intercambiar posiciones, ahora Percy estaba encima, mientras que el menor estaba de espaldas al colchón. Las caricias poco a poco fueron subiendo de tono para posteriormente iniciar de nueva cuenta esa danza de amor en la que ellos eran los protagonistas. Porque esa noche recién comenzaba y era toda suya para amarse con pasión y ternura, en ese instante que solo era una noche para amar.
