My Chemical Romance.

Los Vampiros nunca te harán daño.

Capítulo 11.

-"¿Haz pensado en las consecuencias de tus actos, Fernanda..?"

Sudor, frío, miedo... Eso fue lo que sentí al despertar justo a las 3:45 de la mañana, pensando qué había sido esa voz. Era una voz terrible, de una mujer. Su tono me decía que había obrado de mala manera en algún aspecto, pero no entendía cómo. Al volver la mirada a mi costado derecho, pude ver a Gerard, estaba con los ojos abiertos mirando a la ventana por donde una horas atrás había entrado. Se le miraba pensativo, como si un mar de emociones inundara su cabeza. Le tomé del brazo para que me mirada, pero no lo hizo.

-Fer, bella, creo que debo irme. De por sí es malo lo que hice, será peor si en la mañana me encuentran aquí, durmiendo en tu lecho.

-B-Bien, pero, no fue algo malo en sí. Quiero decir, no es malo amarse, lo malo puede recaer en nuestra edad y nuestro estado civil, no nos hemos casado. Pero sé que un día lo haremos.-Su cara cambió a una de sorpresa rotunda-Sí, Gee, te acepto como esposo.

-Un momento, Fernanda, esa decisión estaba tomada aunque no lo quisieras. Yo no hice esto para que me aceptaras. ¿Crees que fornicar contigo era mi plan de conquista?

-Yo nunca dije eso...

-Ya, no sigas. Seguramente crees que ese es mi modo de conseguir lo que quiero, pero te equivocas. Recuerda que soy un vampiro, y de querer obligarte, te habría hipnotizado y ahora me estarías jurando amor eterno y fidelidad y ese montón de cosas cursis de la cultura pop. Yo no necesito de eso. Aunque debo admitir que así habría sido más fácil volverte una vampiro.

-Oye, Gerard Kurtz, te estás metiendo en algo que no tiene ni una milla de cerca de nuestro asunto en cuestión. A mí nadie me va a obligar a nada. Y si no deseo casarme no lo haré y punto. Te guste o, no. Yo soy una chica, no un objeto y para que te lo sepas, no eres el primer tipo que se acuesta conmigo.

-Lo sé. Sé que aflojaste con otros desde hace dos años, no es necesario que me lo digas.

-¡Solo fue con uno, y lo conoces!

-Habiendo tantos chicos en la escuela, obvio debo conocerlo. No lo sé, creo que puedo adivinar.

-Hablas como si yo fuera una cualquiera. ¡Y eso me está ofendiendo mucho!-Tomé una almohada y se la estrellé contra la cara.

-Baja la voz, o tus padres nos descubrirán. Recuerda que son vampiros y su oído es mucho muy sensible.

-No me importa.

Me levanté de la cama cubriéndome con una bata. Abrí la ventana por completo y le indiqué que se largara.

-Vete de una vez, si no deseas que yo misma los llame.

-Llámalos, a ver como toman el asunto ese de que no soy tu primer hombre. Que su querida "pequeña"no es más que otra vulgar del colegio. Eso no te hace tan distinta de Paty, sabes.

Habría soportado que me llamara de cualquier manera, pero, ¿Que me comparara con esa sucia zorra de Paty? Eso fue suficiente para querer matarlo. Sentí como un rubor de vergüenza inundó mi cara. Luego sentí coraje y después ira. Mostré los dientes muy enfadada. Caminé hacia él y le planté una bofetada lo mas fuerte que pude.

-Nunca en tu maldita vida vuelvas a llamarme así. Lárgate de una vez y no me hables de nuevo. Que te quede bien claro que chicas como yo habemos muy pero muy pocas, y sabes que como Paty no faltan. Espero que no te retractes de eso que haz dicho porque nunca te lo perdonaré. Ojala te regreses a Alemania y jamás te vea de nuevo, poco hombre.

Mientras yo seguía con mi rosario de insultos hacia Gerard, éste se estaba vistiendo con mucha calma, como si mis palabras no le afectaran en lo más mínimo. Una vez que terminó de ponerse sus ropas, me miró a los ojos de un modo muy intenso, sin decir nada. De rato, oí su voz en mi cabeza.

-"Mírate, enfadada como una esposa desesperada..."

-¿Pero qué está pasando?-Me dije en voz alta, preocupada y espantada.

-"Tranquila, tus padres no te contaron que una vez que te acuestas con un vampiro un lazo muy fuerte te permite la telepatía con él para siempre. Y eso solo es posible si hay un lazo verdadero"

-P-Pero, creí que podía hablar telepáticamente con todos...

-"No, solo con los vampiros de tu familia cercana, y con el vampiro que una su vida a la tuya"

-De todos modos lárgate, Gerard. No te creí capaz de humillarme como lo haz hecho. Vete.

-"Me iré. Solo me resta decirte que no me regresaré a Alemania, nuestro compromiso es un hecho y no te dejaré de ver. Esas son decisiones que tú no puedes tomar porque no te corresponden. No importa si te llamo ramera, o la mujer más promiscua del mundo. Tú serás mi esposa y se acabó."

Me quedé con cara de WTF! ante lo que dijo. Se acercó a mí y luego me besó tan tiernamente, como si nada de lo anterior hubiera pasado. Se separó de mí y en un instante se escabulló por la ventana. Me dolía la cabeza, era algo incómodo hablar con él por medio telepático. Juro que quiero matarlo.

Es un imbécil, un idiota... De lo peor. Me acosté en mi cama una vez que cerré la ventana, ya harta de esa noche. Y obvio no pude dormir... A la mañana siguiente, mis padres me miraban de un modo muy inquisitivo, tanto, que ni los buenos días me respondieron.

-Papá, mamá, ¿Ocurre algo? Los noto muy serios, y eso no me gusta nada.

-Fernanda, hace una hora vino el padre de Gerard, dice que su hijo ha desaparecido. Que nunca llegó a casa. ¿Sabes algo?

-Euh...-Caray... Ahora sí que estaba en un lío-No, no mamá, no lo sé,

-Espero que no nos esté mintiendo, hija. Nos dijo el señor Kurtz que hace dos días recibieron la visita nada esperada de Clarisa, la bruja de los Vientos Afilados. No creo que la conozcas.

-No, de hecho, madre, no conozco casi nada de lo que hablan.-Me senté a la mesa, desayunando un cereal de chocolate.

-Es la hermana menor de Charlotte. Ellas dos son enemigas a muerte, no pueden verse ni en pintura. Clarisa no es malvada pero sí muy dada a obtener cosas para su propio bien.

-Bueno, papá, entonces no es buena.

-Es neutral. Pero por sabotear a su hermana es capaz de aliarse con Lucifer.

-Ja, ya lo creo, uniéndose con el diablo.

-Hija, Lucifer es un Heraldo de la Muerte. No se aliaría con ella. Su nombre verdadero es Billie Joe.

-Ah, creo que es otro tío que no conozco.

-Bien, deja que te cuente.

Mi padre arrimó su silla a la mía, mientras yo seguía con el desayuno, en tanto mi madre tomaba su té rojo.

-"Cuentan que cuando Dios creo el cielo y el infierno tomó forma, uno de sus ángeles le desobedeció porque deseaba ser igual a él. Sus arcángeles le ayudaron a desterrarlo a los avernos, acompañado de los demás ángeles descarriados. El ángel del infierno fue llamado Lucifer, el cual se dedicaba a hacer caer en pecado a los humanos desde la creación de la tierra para llevarlos, una vez muertos, a los calderos infernales. Como no pudo quedarse con la tierra, debido a la era del Cristianismo, decidió ir a gobernar otro mundo, El Black Parade. El paraíso de los vampiros. Pero Eternal lo venció luego de una pelea no muy aguerrida. Eternal asesinó a Lucifer, pero éste reencarnó en uno de los hijos de Castiel y Emiliet. Por razones que no puedo decirte, solo diremos que Lucifer, el nuevo, se convirtió en el Heraldo de la Muerte. Ahora se encarga de llevarse a toda los vampiros a su destino final. Aunque claro, los humanos creen en un tal Asrael, un ángel de la muerte el cual será el último en morir, justo al final de los siglos."

-Se llama igual que el cantante de Green Day... Vaya.

-Claro que su trabajo es de lo más holgado, ya que no todos los días muere un vampiro. Espero que nunca lo conozcas.

-Eh, como sea. Bueno, padre, madre, debo ir a la escuela. Ah, nunca me dijeron para qué vino la hermana de Charlotte.

Mi madre se acercó a mí y me djo algo al oído.

-Cuídate, hija. Charlotte ha provocado algo que no debió pasar. No somos ignorantes, sabemos lo que hiciste anoche. Pero descuida, mientras no se entere el consejo real de vampiros no hay problema. Si ves a Gerard Kurtz, dile que se presente en esta casa cuanto antes.

Me dio una vergüenza tal, que no pude ni decir pío. Corrí a mi habitación por mi mochila y salí por la ventana, usando una escalera de cuerda que ocultaba para fugarme. Corrí como loca, no quería ni ver a mis padres. Estaba tan apenada, que creí moriría. En lugar de irme a la escuela llegué a una biblioteca para respirar un poco y despejar mi mente. Tomé mi móvil y vi siete mensajes no leídos. Eran de Gerard, pero para ser franca, no estaba segura de querer leerlos.

Me puse a leer unos libros de Sherlock Holmes, Edgar Allan Poe y Stephen King. Clarooo, vaya literatura para relajarme. A las 12:35 de la tarde, me dirigí a la escuela para saber de Anne. Uno de los chicos me dijo que no había ido a la escuela ese día y decidí ir a visitarla a su casa. Vaya sorpresa, estaba Gerard a su lado, estaba muy enferma.

-G-Gerard... Tú, aquí...

-Te mandé varios mensajes para que vinieras, pero te tardaste un poco.

-Anne, debiste llamarme a mí.-Le reproché, bastante ofendida.

-No quise molestarte, y menos con lo que te pasó con este canalla de al lado.-Dijo sonriendo muy apenas.

-Seee...-Dije con los ojos entrecerrados.

-Creo que deberé disculparme. Lo lamento, Fernanda.

-Jijijiji, Gee, solo la harás enfadar.-Le dijo Anne algo divertida, mientras yo hervía de coraje.

-No todo se resuelve así. Mis padres lo saben y desean verte ahora. Y más te vale ir a mi casa enseguida. Faltaron a sus empleos por esperarte. Además tus padres te buscan porque no llegaste a dormir.

-Ellos saben de sobre que si Clarisa sigue en mi casa yo no volveré. Por eso rompí mi telepatía con ellos.

-¿Quien es Clarisa?-Preguntó Anne con curiosidad.

-Cuéntale, Fer, yo me voy a ver a tus padres. Luego te veo. Y ya no te molestes, sabes de sobre que te amo y no creo que seas como Paty.

-Pero me lo dijiste, tarado.-Le apremié irritada.

-Solo lo dije por molestarte. -Y dicho esto, se fue muy campante y contento.

Me senté al lado de Anne, quien de pronto dejó su semblante contento por uno muy serio.

-Fer, amiga... Creo que debo confesarte algo que nunca te dije. No lo tomes a mal, es solo que... Bueno, creí que terminarías por verme con pena y pues... Gerard me convenció de decírtelo.

CONTNUARÁ...