gracias por sus reviews! aquí os dejo un capítulo nuevo con un momento muy tierno
saludos ;-)
CAPÍTULO 11
La película continuó con el hombre de negro que consiguió dar con Sophie y Samantha.
El hombre primero capturó a Sophie, y en lo que lo hacía Samantha pudo escapar corriendo hacia el bosque, donde tropezó con Diane.
- ¡Aaaaahh!! – gritaron las dos al unísono.
- ¿Diane?
- ¿Samantha?
- ¿Qué te ha pasado? – preguntó Samantha al ver estado de Diane.
- Un loco, nos ha atrapado a mí y a Matt.
- Oh no, ¿el hombre de negro?
- Sí. Yo he podido escapar, pero ha matado a Nicole y a Matt.
- Y acaba de llevarse a Sophie.
- ¿Sophie estaba contigo?
- Sí.
- ¿Y Carol?
- La ha matado, estábamos en la casa viendo una película y oímos un ruido en la cocina. Ella dijo que era la ventana y se levantó a cerrarla. Como no volvía, fuimos a ver qué pasaba y la vimos allí en la cocina, muerta. La había degollado, y también vendrá a por nosotras.
- No si logramos escapar. Vamos, tenemos que encontrar una casa o algo, tiene que haber alguien que pueda ayudarnos.
- Sophie y yo estuvimos buscando, pero no vimos nada excepto este caserón abandonado.
- Tiene que haber alguien más viviendo aquí, así que vamos, no podemos quedarnos aquí paradas esperando a que ese psicópata nos encuentre. Oh espera, tengo una idea mejor, volvamos a la casa de Carol.
- ¿Qué? ¡No, no podemos ir ahí, ese tío nos encontrará!
- Es nuestra única salida, cogeremos el coche de Matt y saldremos de todo esto, no tenemos otra opción.
- Está bien, tienes razón, ¿pero cómo llegaremos? Ni siquiera sé en dónde estamos.
- Yo creo que si lo sé. Seguiremos por ahí – dijo señalando una dirección -. Vamos, hay que darse prisa.
Las chicas comenzaron a correr hacia donde había indicado Diane.
El hombre de negro llevó a Sophie a su caña la torturó, y luego la metió en otra urna de cristal y le echó dentro decenas de culebras y serpientes de todos las tamaños y colores.
Brennan, dada su fobia a estos reptiles, se asustó tanto o más que Sophie.
- ¡Aaahh! – gritó levemente Temperance y buscó refugio en su compañero, abrazándose a él como pudo, ya que entre ellos se situaba un fastidioso apoyabrazos.
Booth se sorprendió ante esta reacción de ella, pero enseguida se dio cuenta de lo que sucedía, y la abrazó fuerte mientras con sus manos le acariciaba la espalda, tratando de calmarla.
- Eii… tranquila. ¿Estás bien? – le preguntó un poco preocupado al notar que temblaba ligeramente y que respiraba agitada.
- Sí – contestó ella y poco a poco se separó del agente, avergonzada por lo que había hecho -, es sólo que odio esos bichos.
- Pero Huesos, no hay que tener miedo de eso, es absurdo tener miedo por algo que sucede en una película, nada es real – se burló de ella recordando sus mismas palabras, para quitar hierro al asunto.
- Sí, pero es que esos bichos sí que son reales – dijo ella -. Quiero decir, que los fantasmas y los monstruos no existen en la vida real, pero sí esas… culebras – dijo poniendo cara de asco y de miedo.
- Ya… - dijo Booth sin terminar de creérselo -. Oye Huesos, algún día me tienes que contar a qué viene esa fobia a las serpientes.
- Culebras, no serpientes.
- Bueno, pues eso.
- Puede que te lo cuente, cuando tú me digas por qué le tienes miedo a los payasos.
- ¡SSHH! – ya la gente se empezaba a hartar de sus continuos comentarios.
- ¡Será posible…! – se oyó decir a alguien.
Booth y Brennan guardaron silencio, el primero sonriendo para sus adentros al recordar el impulsivo abrazo que le había dado su compañera. Le encantaba sentirla así tan cerca suya, y poder sentir como el ritmo de sus corazones y de su respiración se acompasaban juntos. Con ese abrazo Booth se olvidó de todas las impertinencias de Temperance desde que habían llegado al cine.
La película seguía con el hombre de negro que ya había acabado con Sophie y que ahora iba en busca de Diane y Samantha.
Las dos chicas seguían corriendo por el bosque en dirección a la casa de Carol. Tras mucho tiempo corriendo, Samantha paró un momento para coger aire. Diane se dio cuenta unos metros más delante de que la chica no la seguía y se giró para ver qué ocurría.
- ¡Vamos Samantha! ¡No podemos detenernos! ¡Ese loco puede aparecer en cualquier momento!
- No puedo más – dijo la joven agotada, intentando recobrar el aliento -. Estoy muy cansada, no puedo seguir, sálvate tú.
- No, de eso nada, no pienso dejarte aquí. Vamos Samantha, tú puedes, no puedes darte por vencida. Venga, vamos, queda poco para llegar, mira, ya se ven las luces – dijo señalando un punto a lo lejos.
La chica le hizo caso y ambas siguieron corriendo en la dirección que había señalado Diane. Tal y como había dicho esta última, la casa estaba cerca, y en unos minutos llegaron a la misma.
- Vamos Samantha, entremos.
- ¿Qué? ¡No, no pienso entrar ahí! ¡Ese tío puede estar ahí dentro! – protestó la chica.
- Debemos entrar, la llave del coche debe estar en el salón, en la ropa de Matt.
- ¿Cómo que en la ropa de Matt?
- Es una larga historia… Venga, entremos, debemos permanecer juntas si queremos salvarnos.
Las chicas entraron pero no encontraron nada de ropa en el salón, cosa que hizo sospechar a Diane de que ese psicópata había estado o estaba nuevamente allí.
- Salgamos de aquí – dijo Diane asustada.
- ¿Qué pasa?
- Creo que ese tío está aquí.
