Harry Potter y los 4 herederos
Capitulo 10: Regreso a Hogwarts
El regreso de Hermione no fue exactamente como Harry había imaginado, de hecho no se parecía nada a lo que tenía en mente. Para empezar Hermione había resultado ser la verdadera heredera de Ravenclaw y esto había puesto de muy mal humor a Ginny, tanto era así que le había retirado la palabra a Hermione. Para Harry en cambio que Hermione fuese la heredera tenía mucho sentido, y le parecía un poco exagerada la reacción de Ginny. Hermione no tenía culpa de ser quien era, pero a ver quien era el valiente que se lo explicaba a la menor de los Weasley, él desde luego no, y Ron tampoco parecía muy dispuesto. Por otro lado Harry había esperado poder mostrarle a Hermione toda la información que habían encontrado mientras ella estaba fuera. Había algunas cosas a las que no terminaba de encontrarle sentido, pero estaba seguro que ella si sabría como encajarlas. Pero Harry no tuvo ocasión de enseñarle nada, porque Hermione no regrese con ellos al cuartel de la Orden del Fénix como habían esperado. Hermione se marcho con el mismo grupo que la había acompañado a su regreso, así que Harry y Ron no tuvieron más remedio que esperar al 1 de septiembre para poder mostrarle sus progresos.
Sin embargo 3 días pueden ser muy poco tiempo cuando hay tanto que hacer, y en el nuevo cuartel de los Hufflepuff y los Ravenclaw, tenían muchas cosas que preparar. Hermione los veía ir y venir ultimando preparativos, no solo para su vuelta a Hogwarts, sino también para recibir a los que estaban por llegar. Tener a todo el mundo tan ocupado era una ventaja para Hermione, porque nadie se fijaba mucho en lo que hacia o dejaba de hacer y su reciente "insomnio" paso prácticamente desapercibido. Era la última noche antes de volver a Hogwarts. Hermione termino de cenar pronto y dijo a todos que volvía a su habitación para recoger unas últimas cosas. La verdad era que ya lo tenía todo guardado, o casi todo, a excepción de una fotografía y el libro de cubiertas azules que seguían sobre la mesita de noche. Acaba de cerrar la puerta cuando una voz la hizo sobresaltarse.
- Has tardado mucho - gruño una voz femenina.
Hermione se volvió para ver a una mujer de cabello negro agachada delante de su baúl, examinando su contenido con gesto aburrido. Podía recordar claramente la primera noche en que vio a Rowena Ravenclaw, fue la noche anterior a su regreso.
- Flashback -
Hermione regresaba a su habitación para irse a dormir, cuando vio el libro azul abierto sobre su cama. No sabría decir que le sorprendió más, ver el libro abierto o que estuviera sobre su cama cuando ella lo había guardado en un cajón. Miro a todos lados esperando encontrar a alguien allí, pero la habitación parecía vacía. Con cierto recelo se acerco hasta el libro y alargo la mano para rozar la superficie de la primera página con la yema de los dedos. Después se aproximo un poco más para leer lo que había allí escrito.
"Las cosas están cada vez más tensas, Salazar se esta volviendo más paranoico por momentos, ahora cree que conspiramos contra él y no hay quien lo saque de las mazmorras. Godric tampoco es de gran ayuda, solo habré la boca para complicarlo todo más. Temo que de seguir así, no pase mucho tiempo antes de que las visiones de Robert se cumplan" leyó Hermione.
- Ese idiota de Godric - se quejo una voz a la derecha de Hermione haciendo que se sobresaltara y se cayera de la cama.
Sentada sobre su cama con las piernas cruzadas había una mujer de cabello largo y negro como la noche, sus ojos castaños miraban a Hermione con interés. La joven Granger no tardo en reconocer a la fundadora de la casa Ravenclaw, recuperar el habla le llevo un poco más.
- Fin del Flashback -
- Te aburrirías menos si tuvieras alguien con quien hablar - sugirió Hermione.
Rowena se volvió para mirarla brevemente y siguió curioseando entre las cosas de la chica. La fundadora no era un fantasma muy común, no tenía el típico color plateado de los fantasmas, aunque si se podía ver a través de ella. Hermione recordaba haber leído algo al respecto en alguna parte, no eran muy normales los fantasmas de ese tipo, eran fantasmas típicos de magos muy poderosos y su color algo más natural se debía a que conservaban parte de su magia incluso después de muertos. Naturalmente no era una magia muy fuerte y sus intervenciones en el mundo de los mortales estaban muy limitadas.
- Cierto, por eso podrías hacer algo por mi - dijo Rowena ojeando el nuevo libro de Runas antiguas de Hermione.
- ¿De que se trata? - pregunto Hermione con cierta desconfianza.
La última vez que había prometido a Rowena hacer algo ella le había pedido que no le dijese a nadie que estaba allí.
- Nada que no este en tus manos, estoy segura - respondió Rowena volviendo a dejar el libro en su sitio - Me preguntaba si podrías traer a la heredera de Helga hasta aquí.
- ¿A Nilda? Si, bueno, supongo que si. Espera un momento, en seguida vuelvo - dijo Hermione y salio de la habitación.
Mientras esperaba Rowena se acerco a la foto que había sobre la mesita de noche. Era una fotografía tomada uno o dos años atrás. Harry estaba en el centro rodeando con el brazo izquierdo los hombros de Ron y con el derecho los de Hermione. Los ojos de Rowena se clavaron en el chico del centro, y sintió de punzada de nostalgia. En sus tiempos habrían sido 4, pero la distribución no habría sido muy distinta, Godric estaría exactamente donde estaba Harry, y ella ocuparía el mismo lugar que Hermione, Salazar estaría al otro lado con Helga a su izquierda. Era increíble como se habían podido estropear tanto las cosas. Rowena frunció levemente el ceño.
- Estúpido Godric - murmuró antes de apartarse de la imagen en movimiento de los 3 chicos.
Una de las cosas buenas de Nilda era que no hacia preguntas antes de tiempo, era una persona lo bastante paciente como para esperar el momento adecuado para formular sus dudas. De modo que Hermione no tardo en regresar con ella. Nilda pasó rápidamente del asombro a sentirse maravillada. Nilda no se parecía mucho físicamente a Helga, quizás en los ojos y poco más, pero a Rowena le basto apenas un rato de charla con ella para darse cuenta que tenía un carácter muy similar al de la fundadora de Hufflepuff. Rowena pregunto a Nilda por el fantasma de su antepasada, pero ella era el primer fantasma de un fundador del que tenían noticias.
- Puedes preguntar a Céfiro - dijo Nilda con gesto pensativo.
- ¿A Céfiro? - pregunto Hermione.
- Si, es muy perceptivo, no estoy segura de si ve las cosas o sola las percibe con gran precisión, quizás haya sentido la presencia de Helga Hufflepuff aunque ella no se haya mostrado ante nosotros - explico Nilda.
Hermione comprendió entonces porque Rowena no salía de su habitación. El problema era que Hermione pasaba la mayor parte del día fuera de la habitación ocupada, y cuando regresaba Rowena estaba muerta de aburrimiento y tenía muchas preguntas que hacer. Así que generalmente era muy tarde cuando Hermione por fin podía dormirse, de ahí su aspecto agotado de los últimos días.
- Lo pensare - dijo Rowena muy convencida.
De repente se escucho una voz que llamaba gritos a Milo y a Nilda mientras subía a toda prisa por los escalones. Cuando Nilda y Hermione se asomaron al pasillo ya se habían abierto la mitad de las puertas de ese pasillo y algunas cabezas curiosas se asomaban para ver quien estaba armando tanto jaleo.
- Voy a ver que pasa - dijo Nilda y rápidamente desapareció escaleras arriba.
Gaia paso 2 segundos después en pijama por delante de Hermione en dirección al piso superior, sin darles tiempo hacer preguntas.
- ¿Qué habrá pasado? - pregunto Andrea asomada desde la puerta que estaba a la derecha de Hermione.
- Son mortifagos - respondió Céfiro asoma desde la puerta enfrente a la de Hermione.
Cinco minutos después volvió a bajar Gaia, con más prisa que antes si es que eso era posible y se detuvo 2 segundos para llamar a una de las puertas del fondo.
- Ines, mortifagos, rápido - dijo Gaia muy deprisa antes de entrar en su propia habitación.
Unos minutos después bajo Leo con el pelo empapado y metiéndose la camiseta por la cabeza, estaba claro que todo el revuelo le había cogido en la ducha. Al instante siguiente se abrían las 2 puertas del fondo y Gaia e Irene cruzaban el pasillo y se perdían escaleras abajo. Probablemente no habrían intervenido de no ser porque los mortifagos habían aparecido muy cerca de donde debían llegar Amelia y un pequeño grupo de los Hufflepuff.
En pocos minutos la casa quedo vacía casi por completo. El tiempo comenzó a transcurrir más despacio, y la espera se hizo interminable. El primero en regresar fue Aleo cerca de las 3 de la madrugada, y poco a poco lo fueron haciendo los demás.
A la mañana siguiente a Harry y a Ron los despertaron muy temprano. Debido a las nuevas normas de seguridad todos los alumnos tenían que pasar varios controles antes de poder subir al tren. Por eso se les había pedido a todos que acudieran a la estación con un mínimo de 2 horas de antelación, para que el tren pudiera salir a su hora. Harry no tuvo muchos problemas para estar listo a la hora señalada para ir a la estación, no tenía muchas pertenencias, de modo que no le tomo mucho tiempo guardarlas todas en su baúl. Después incluso tuvo tiempo de ayudar a Ron con su baúl. Sin embargo a Ginny aun le faltaban unas últimas cosas por guardar y Tonks tuvo que ayudarla para que pudiese estar lista. Al final tuvieron que correr un poco para llegar a tiempo. Cruzaron la estación sin apenas detenerse esquivando a los muggles que iban a trabajar y llegaron al andén 9 y ¾ en un tiempo record. Nada más atravesar la barrera mágica se toparon con una marea de estudiantes que se agolpaban en el andén a la espera de que llegase su turno para subir al tren. Los accesos al tren se habían limitado a 3 puntos y antes de que alguien pudiera subir era sometido a un exhaustivo registro por parte de lo los Aurores del Ministerio. Harry y Ron trataron de localizar a Hermione entre toda aquella gente. Probablemente faltaban muchos estudiantes pero el espacio del andén no estaba preparado para acogerlos a todos a la vez y hacía que parecieran una multitud mayor de lo que en realidad eran. Harry haciendo gala de sus buenos reflejos de buscador no tardo en localizar el niño y la chica rubia que había visto el día en que Hermione regreso, Céfiro y Andrea, pero no logro ver a su amiga por ninguna parte. La Señora Weasley los apresuro para que siguieran avanzando, aunque era realmente difícil hacerlo sin chocar con nadie. Crookshanksbufo irritado dentro de su jaula cuando otro carrito choco con el de Harry, y fue entonces cuando decidieron dejar las maletas quietas. La Señora Weasley les dijo que no se movieran de allí mientras ella iba a preguntar porque no empezaban a subir ya al tren. Harry y Ron permanecieron con la mirada fija en la barrera mágica que daba paso al andén, esperando ver entrar a Hermione en cualquier momento, ya no podía tardar mucho más en llegar.
- ¿Estáis esperando a vuestra amiga? - les pregunto una voz.
Al volverse vieron a una chica apoyada en la columna cerca de la que habían dejado los carritos con el equipaje. Harry entorno los ojos tratando de reconocerla, pero estaba casi seguro de que era la primera vez que la veía. Sus ojos eran de un verde claro y su pelo castaño muy oscuro. Debía de ser un poco mayor que ellos, pero no mucho. Por el tono en el que les había hablado, Harry tuvo la certeza de que aquella chica sabía a quien estaban esperando.
- ¿Y tú quien eres? - le espeto Ginny - Vamos, largo de aquí, no nos molestes.
- Tienes muy mal carácter para ser tan pequeña - respondió la chica frunciendo levemente el ceño.
La pelirroja estuvo apunto de añadir algo más, pero antes de que pudiera hacerlo la chica dio la vuelta por detrás de la columna, y un instante después era Gaia quien estaba delante de ellos.
- ¿Así mejor? - les pregunto la joven y los dos chicos asintieron - Hermione no llegara tan pronto - les dijo y no le paso desapercibida la expresión de cierta alegría que paso fugazmente por el rostro de Ginny.
- ¿Por qué no? - pregunto Ron.
- Milo se asegurara que todo esta despejado antes de traerla - les explico Gaia - Yo he llegado temprano con Andrea, y un poco antes que vosotros ha llegado Céfiro. Aun es pronto para Hermione.
Los minutos iban pasando y como había anticipado Gaia, Hermione siguió sin aparecer. Ginny que se había despertado de muy mal humor esa mañana, empezó a mostrarse un poco más animada.
- ¿Así que a 7º curso, eh? - dijo Gaia tratando de darles conversación, mientras sus ojos seguían atentos a cualquier movimiento sospechoso.
- Si, a 7º - dijo Harry sin dar mucha importancia.
No había pensado mucho en ello, cosas más importantes le rondaban la cabeza. Pero ese era el curso de los EXTASIS, y si algún día quería llegar a ser auror, debían comenzar por aprobar los EXTASIS necesarios. Aunque nada de eso importa mucho cuando no estas seguro de llegar con vida a final de curso. Harry regreso súbitamente a la realidad cuando Ron le dio un codazo y algo exaltado le señalo en dirección a la barrera mágica. Harry giro tan rápido el cuello que casi se hizo daño, pero no era Hermione quien acababa de hacer su entrada en el Anden. Dos jóvenes acababan de atravesar la barrera mágica, y Harry reconoció al joven rubio como Leo, el secuestrador de Hermione, que estaba acompañado por Viktor. Leo miro en su dirección y Gaia debió de hacerle alguna señal que ninguno de los 3 chicos logro captar pero los 2 jóvenes si, porque Víctor retrocedió de inmediato y no volvió al Anden. Un momento después Hermione atravesaba la barrera mágica acompañada por Milo.
- ¡Hermione estamos aquí! - grito Harry tratando de hacerse oír por encima del gentío.
Ron que era más alto agito los brazos hasta que los ojos de Hermione los localizaron. La chica sonrió al verlos y los saludo con la mano. Antes de moverse Hermione se volvió hacia Milo para indicarle la posición de sus dos amigos. Los ojos castaños del hombre se clavaron en los dos chicos dedicándoles una mirada severa. Ron trago saliva y dejo de agitar el brazo. Hermione se abrió paso entre la gente seguida de cerca por Milo. Ron se adelanto y recibió el primer abrazo, y luego otro para Harry. Iba a cercarse a Ginny pero la pelirroja le lanzo una fría mirada y Hermione comprendió que aun no era el momento, así que se limito a saludarla con un "Hola Ginny", que la chica Weasley devolvió con fría cortesía. Ron trato de volver a reclamar la atención de Hermione, pero en ese momento apareció Leo con Andrea y Céfiro. Con mucha sutileza el niño fue empujando a Ron hasta colocarse a lado de Hermione. Ron miro a Harry en busca de apoyo, pero el moreno se limito a encogerse de hombros, no tenía intención de discutir con un niño más pequeño que él. Ron se resigno a medias y de nuevo trato de llamar la atención de Hermione, pero ella parecía estar buscando a alguien y no le prestaba atención.
- Hermione ¿has perdido algo? - pregunto Harry intrigado.
- Busco a Neville y a Luna, ¿los habéis visto? - pregunto Hermione, pero antes de que alguien pudiera responder encontró a los 2 chicos - Allí están, ya los veo. ¡Luna! ¡Neville! - los llamo e hizo señas para que se acercaran.
- Hola - los saludo Luna animadamente - No os habíamos visto. Hermione me alegro de verte, ¿Qué tal las vacaciones?
Harry y Ron ya le habían dicho a Hermione que Luna estaba al corriente de su desaparición, al menos en parte. Hermione comprendió en seguida a que se estaba refiriendo y agradeció la discreción de la ravenclaw.
- Han estado bien gracias ¿Y las tuyas?
- Han sido interesantes - comento la rubia.
Luna había pasado los últimos días de vacaciones castigada por haberse marchado sin decir nada. Pero no le importaba, la chica pensaba que a pesar de todo había merecido la pena y volvería hacerlo.
- Tengo que pediros un favor - dijo Hermione.
- Tú dirás - dijo Neville.
- Este es mi primo Céfiro - dijo Hermione poniendo la mano en el hombro del niño - y ella es Andrea Kelvar, una amiga. ¿Os importaría sentaros con ellos en el tren? Es su primer año en Hogwarts, y Harry y yo tenemos que ir a los compartimentos de los Delegados.
- Claro, buscaremos un compartimento para todos - dijo Luna.
- Gracias - respondió Hermione y al ver como Céfiro miraba a Luna y Neville con cierta desconfianza añadió - Luna esta en Ravenclaw.
- Yo también iré a Ravencalw - aseguro el niño encantado dando un paso hacia Luna.
- Entonces seremos compañeros de sala común - dijo Luna con amabilidad - ¿A qué casa vas tú, Andrea?
- Hufflepuff - dijo la chica muy orgullosa.
- Es una buena casa - opino Neville y Andrea le sonrió.
- No sé que tiene de bueno ir allí, nadie quiere ir a Hufflepuff - intervino Ginny.
- No esperaba que alguien como tú lo comprendiera - dijo Gaia.
- Gaia, no empieces - dijo Milo en tono de advertencia.
La señora Weasley regreso un rato después diciendo que los Delegados y Prefectos debían ir subiendo ya al primer vagón del tren. Harry y Hermione se despidieron de sus amigos y tras someterse a los controles de seguridad de los aurores, subieron al tren. Los primeros compartimentos estaban reservados para los profesores, después estaban los de los Delegados y por último los de los prefectos que eran los que quedaban más próximos al segundo vagón. Hermione entro en uno de los compartimentos vacíos y dejo salir a Crookshanks que empezaba a ponerse algo nervioso por tener que estar encerrado. Luego se sentó y apoyo la cabeza en el cristal de la ventanilla. Harry la observo durante unos momentos desde la puerta, tenía claro que algo le sucedía a su amiga, pero el que, era lo que se le escapaba. Desanimado pensó que de haber sido al contrario, ella ya sabría lo que le sucedía. Hermione podía leer en él como si fuese un libro abierto, pero Harry no lo tenía tan fácil. De modo que no le quedaba más remedio que preguntar y esperar que ella fuese sincera. Coloco su baúl en el portamaletas, soltó a Hedwing y se sentó a su lado. Hermione lo miro de reojo un instante sin llegar apartar la cabeza del cristal.
- ¿Te encuentras bien Hermione? - pregunto Harry inclinándose un poco hacia delante para poder verle la cara.
Hermione volvió a mirarle y estudio su expresión durante unos segundos que a Harry se le hicieron eternos.
- Me duele la cabeza - respondió finalmente cerrando los ojos.
Hermione había evaluado la sinceridad de Harry y supo con solo mirarle que no preguntaba por mera cortesía, estaba preocupado de verdad. Pero no había esperado que el dijera o mucho menos hiciera algo al respecto. Por eso la pillo completamente por sorpresa cuando Harry le paso el brazo por los hombros y la obligo a separarse del cristal para depositar la palma de la mano en su frente. En un principio el pulso se le acelero, y sus músculos se tensaron, pero no tardo en volver a relajarse. Harry supo que había hecho algo muy bien al verla sonreír y se sintió envalentonado para apartarla completamente de la ventana y hacer que apoyara la cabeza en su hombro. Hermione encontró una postura cómoda rodeando la cintura de Harry con los brazos y se quedo dormida. Unos 10 minutos después subieron al tren Hannah Abbot y Ernie Macmillan, los Delegados de Hufflepuff. Al igual que había hecho Hermione antes, los 2 chicos evitaron el compartimiento donde estaban Blaise Zabini y Pansy Parkinson, y entraron sin hacer ruido en el que se encontraban Harry y Hermione. Ron, Luna y los demás tuvieron que hacer cola durante un buen rato para poder subir al tren. Cuando por fin pasaron todos los controles de seguridad, buscaron un compartimento vació donde poder sentarse todos. Los primeros ya estaban ocupados, así que fueron hacia los del final. Encontraron uno casi al fondo donde solo había un chico que iba a ir a primero.
Más de una hora después, el tren dio una sacudida y se puso en marcha, pero Hermione ni si quiera lo noto y siguió durmiendo. Hermione no despertó hasta unas horas después. El Expreso avanzaba sin detenerse bajo un tremendo aguacero. Las puertas del tren habían sido selladas con magia para que nadie pudiera subir. También se había prohibido a los alumnos salir de sus compartimentos, a menos que fueran Delegados o Prefectos. Pero como no había nadie en los pasillos no tenían nada que hacer, así que el viaje estaba siendo algo aburrido. Cuando Hermione abrió los ojos vio a Ernie roncando suavemente en el asiento de enfrente, Hannah estaba en el otro extremo arrinconada leyendo un ejemplar del Profeta. Harry, que no se había movido ni un milímetro para no despertarla, estaba algo entumecido.
- Lo siento, te he usado de almohada - se disculpo Hermione enderezándose.
- No importa - dijo Harry estirándose restándole importancia - Parece que lo necesitabas.
- Si, no he dormido muy bien últimamente, ya sabes - dijo Hermione.
Harry estuvo apunto de decirle que no sabía si dormía bien o mal porque no dormía con ella por las noches, pero en seguida se dio cuenta de que aquello sonaría mal y probablemente Hermione no lo había dicho con aquella intención. Harry sacudió la cabeza cuando ideas raras empezaron a rondarle la cabeza.
- Si ¿has visto la que esta cayendo ahí fuera? - dijo Harry señalando al exterior.
- Vaya, si que llueve - dijo Hermione volviéndose hacia la ventana.
El espeso manto de nubes negras que cubría el cielo había hecho que el día se convirtiera en noche. Un relámpago ilumino el cielo y Hermione creyó ver pasar una sombra en dirección a la cola del tren. Hermione dio un salto y se pego al cristal tratando de ver mejor la sombra, pero ya no estaba allí.
- ¿Qué ocurre? - pregunto Harry alarmado por la reacción de su amiga.
- Creo que he visto algo ahí fuera - dijo la chica sin dejar de escudriñar la oscuridad.
- ¡¿Qué?! - chillo Hannah levantándose de un salto - ¿Estas segura?
- No, solo ha sido un momento - dijo Hermione esforzándose por ver algo en medio de la oscuridad - A lo mejor ha sido una nube.
- A lo mejor - dijo Harry no muy convencido, ya a su lado escrutando la oscuridad.
Un nuevo relámpago ilumino la oscuridad y la sombra volvió a cruzar en esta ocasión justo por delante de la ventana. Hannah soltó un grito que despertó a Ernie, mientras que Hermione y Harry saltaron hacia atrás aferrando sus varitas, olvidando por un segundo que estaban separados por un cristal.
- ¿Qué era eso? ¿Un Dementor? - pregunto Hannah muy nerviosa.
- No lo sé, no he podido verlo, ha pasado muy deprisa - admitió Hermione y miro a Harry.
- Yo tampoco lo he visto bien - dijo Harry negando con la cabeza - Pero sea lo que sea, ahí fuera hay algo.
- ¿Cómo que hay algo? ¿Qué es lo que hay? - pregunto Ernie muy despierto de repente.
- Será mejor avisar a los aurores que están en el tren - propuso Hannah muy lejos de la ventana Proxy aquello que merodeaba entre las sombras quería entrar.
- Si, buena idea - dijo Hermione sin soltar su varita, probablemente temiendo lo mismo que Hannah.
Ernie salio al pasillo seguido de Hannah, Hermione y Harry, que se quedo en la puerta del compartimento mirando a la venta.
- ¿Lo habéis visto? - les pregunto muy alterado uno de los Prefectos de Ravenclaw que había salido también al pasillo.
- Si, lo hemos visto, vamos a buscar a los aurores, pero tú vuelve a tu asiento y deja de dar voces - le dijo Ernie muy serio.
El chico pareció un poco inseguro, era evidente que no quería estar cerca del cristal, pero finalmente obedeció y regreso a su asiento. Ernie abrió la puerta que conectaba con el 2º vagón y se topo con uno de los aurores que traía cara de pocos amigos.
- Volved a vuestros asientos - le ordeno el auror.
- Hemos visto algo ahí fuera - dijo Hermione al ver que Ernie se había quedado sin habla.
- Lo sé, está controlado. Volved a vuestros asientos - volvió a repetir el auror que no tenía mucha paciencia.
- ¿Cómo que esta controlado? ¿Cómo puede controlarlo desde aquí dentro? - dijo Ernie algo alarmado por la tranquilidad del auror.
- Ya me ocupo yo, Moor - intervino Kingsley Shacklebolt apaciguando un poco a su compañero.
Moor resoplo y dejo paso a Kingsley, regresando a los vagones del fondo.
- El maquinista nos ha informado que el conjuro de guía esta fallando y Carter ha salido a comprobarlo - les explico el auror y al ver sus expresiones de confusión añadió - Estamos viajando sin luz para aprovechar la oscuridad, por eso usamos un conjuro de guía para evitar que el tren se salga de las vías. Así somos más difíciles de localizar para los mortifagos.
- Pero no para los dementotes - objeto Harry.
- Cierto, pero el tren lleva un hechizo que altera la percepción de los dementotes. No es 100 efectivo, pero funciona bastante bien - dijo Kingsley.
Se escucho un golpe seguido de gritos en uno de los compartimento de Prefectos. Kingsley y los 4 Delegados se precipitaron hacia el interior compartimento y pudieron ver que Carter se había estampado en la ventana. Al ver a Kingsley le hizo un gesto indicándole que estaba bien y de nuevo desapareció. No era fácil volar en escoba con semejante temporal, llovía y hacía bastante viento, lo que dificultaba bastante la inspección de Carter.
- ¿Lo veis? Todo esta controlado. Volved a vuestros sitios - pidió Kingsley.
Los chicos no estaban muy seguros de que todo estuviera bajo control, fuera había un auror que a duras penas podía dirigir su escoba y el tren marchaba en ese momento sin luces y con un conjuro de guía que iba a y venía de manera intermiten. En cualquier caso siempre era mejor eso antes que un dementor o algo peor. Carter zarandeado por el viento, volvió a golpearse contra el techo del tren y un par de veces más contra los costados del tren, antes de conseguir restablecer el conjuro de guía. El resto del viaje fue bastante monótono, nadie tenía muchas ganas de hablar. Cuando el tren comenzó acercarse a su destino, los aurores empezaron a reunir a todos los alumnos nuevos en compartimentos que habían quedado vacíos, la idea era hacerlos bajar antes del tren. Los Delegados y Prefectos ya habían recibido instrucciones para esperar en el andén hasta que se formara un grupo para llenar un carro y acompañarlos hasta la parada de carruajes, sin dejar que se entretuvieran por el camino. El Expreso de Hogwarts aminoro la marcha y se detuvo en la estación. Harry vio por la ventana como Tonks recibía a los alumnos de primero comenzaban a bajar al anden. Eran un grupito de unos 15 chiquillos, algunos parecían asustados por el despliegue de seguridad, mientras que otros se tomaban todo aquello un poco a broma y Tonks tuvo algunos problemas para hacerse obedecer. No mucho después, Harry se encontraba ya en el andén esperando bajo un tremendo aguacero a que el resto de sus compañeros fuesen bajando. Fuera seguía lloviendo a mares, Harry y Hermione trataron de resguardarse bajo un techado que había en la estación, pero el viento arrastraba el agua y no tardaron que quedar empapados. Por fortuna los alumnos no tardaron tanto en pasar los controles de seguridad como había sucedido ese mañana, y en apenas 20 minutos estuvieron todos subidos en los carruajes de camino a Hogwarts. Normalmente el trayecto hasta el castillo era suave y tranquilo, pero en esta ocasión los carruajes avanzaban a más velocidad, dando saltos cada vez que cogían un bache. Harry comprendió en seguida porque habían instalado cinturones de seguridad. Nunca se había alegrado tanto de cruzar las puertas de Hogwarts y llegar a su calido interior. Harry, Hermione y Ron entraron en el Gran Comedor y fue entonces cuando fueron realmente conscientes de la cantidad de compañeros que habían decidido no regresar. Ginny ya estaba sentada en la mesa de Gryffindor charlando animadamente con Lavander. En el curso de Ginny solo había quedado Colin que mostraba a Neville y Dean su nueva cámara de fotos. En 7º solo faltaba Seamus, quien no había logrado convencer a su madre de que lo dejase volver, y Parvatil. Dean miro de reojo a Harry cuando se acercaron a la mesa y luego hizo como si no estuviera. Harry suponía que debía seguir enfadado con él por lo sucedido el curso anterior, aunque en realidad él no había hecho nada malo, Dean ya había roto con Ginny cuando él empezó a salir con la pelirroja.
- ¿Os importa si nos sentamos delante? Quiero ver la selección de las casas de cerca - les pregunto Hermione y los dos chicos asintieron.
Sin embargo Harry ya había notado que ese no era el único motivo que tenía Hermione para querer sentarse delante. La chica se había detenido un segundo en la puerta al ver a Ginny, insegura de cómo reaccionaria la pelirroja si se sentaba a su lado, y había optado por no complicar las cosas. Harry no comento nada, suponía que era algo que debían resolver entre ellas dos. La profesora Sprout entro en el Gran Comedor seguida por los 15 nuevos alumnos de primero, desenrolló el pergamino con los nombres y uno a uno los fue llamando por orden de lista. Cuando llego el turno de Céfiro, Hermione se situó para ver mejor, y Ron se sintió un poco molesto al ser ignorado. Harry observo que el niño palidecía repentinamente, sin duda el Sombrero debía de haberle dicho algo realmente horrible, como que estaría bien en Slytherin, aun recordaba como se había sentido él al escuchar esas palabras.
- ¡RAVENCLAW! - proclamo finalmente el sombrero y la mesa de Ravenclaw aplaudió con fuerza.
Ravenclaw con 4 alumnos, acababa de empatar con Hufflepuff en número de nuevos alumnos, los seguía Slytherin con 3 y por último estaba Gryffindor que hasta el momento solo tenía 2 nuevas incorporaciones. Era una competencia un poco absurda, pero los estudiantes de cada Casa aplaudían como si hubiesen ganado la copa de quidditch cada vez que el Sombrero les asignaba un nuevo alumno. Posiblemente aquello sería lo más parecido a una competición que verían en ese curso, puesto que el quidditch había quedado suspendido por motivos de seguridad. Habían estado debatiendo aquel asunto hasta casi el último momento pero finalmente McGonagall había tenido que anunciar la suspensión de los partidos. Aun estaban en el aire las excursiones a Hogsmeade. De los 2 últimos chicos uno fue a parar a Gryffindor y el otro a Ravenclaw. Después McGonagall se puso en pie y tomo la palabra. Tras darles la bienvenida al nuevo curso, paso a recordarles las nuevas medidas de seguridad, que como no eran pocas, le llevo su tiempo. Cuando Harry pensaba que se quedaría dormido sucedió algo que lo despejo de golpe, McGonagall pronuncio un nombre "Draco Malfoy" y su mente se puso de nuevo en funcionamiento. Sintió la mano de Hermione en el brazo tratando de calmarlo.
- El señor Malfoy estuvo bajo la maldición Imperios, por ese motivo ha recibido permiso del Ministerio de Magia para regresar a Hogwarts un año más - estaba diciendo McGonagall
Harry que sentía como la sangre le hervía, busco en la mesa de Slytherin al chico de ojos grises, pero no estaba allí.
- Así que espero que todos sepamos comportarnos, y dejar estos asuntos a las personas competentes - añadió McGonagall dando una mirada en redondo que se detuvo un segundo más en Harry antes de pasar al siguiente tema.
El discurso de McGonagall no duro mucho más y en seguida apareció la cena las 4 mesas. Pero Harry había perdido el apetito y solo esperaba la ocasión de hablar con McGonagall.
- Eztuido Mafoy - gruño Ron con la boca llena - ¿Ómo emoio se habrá librado? - pregunto a la vez que tragaba.
- Ron, no hables con la boca llena - lo reprendió Hermione - Y que más da como lo haya hecho, lo ha hecho y punto. Hablemos de otra cosa - añadió mirando de reojo a Harry de reojo que parecía ya bastante tenso.
El pelirrojo miro a Hermione y luego a Harry y al ver como su amigo trataba de asesinar a la patata con el tenedor comprendió que era lo que trataba de decirle la chica, y cambio el tema de conversación.
Al término de la cena Hagrid le dijo a Harry que McGonagall quería hablar con él antes de que se fuera a dormir. Cuando Harry por fin llego a la torre de Gryffindor, en la sala común solo quedaban Ron y Hermione.
- Si no os importa hablamos mañana, estoy cansado - dijo Harry al ver que Ron abría la boca para preguntar.
El pelirrojo dudo y miro a Hermione como preguntándole que debía hacer.
- Claro, Harry, mañana hablamos - dijo Hermione esforzándose por sonreír.
Los dos chicos se despidieron de su amiga y subieron las escaleras que llevaban a los dormitorios de los chicos. Harry tenía ya la mano en el pomo de la puerta de su habitación de siempre cuando Ron lo detuvo.
- Harry, tú no duermes ahí - le dijo el pelirrojo.
- ¿Ah no? - pregunto Harry pensando que su amigo le estaba tomando el pelo.
- No, los Delegados tienen una habitación para ellos solos - le explico Ron - Creía que lo sabías.
- Habitación individual. Genial - dijo Harry malhumorado - ¿Y cual se supone que es?
- Aquella del fondo. Tus cosas ya están allí.
- Encima la del fondo del pasillo - se quejo Harry mientras caminaba hacia su nueva habitación - Buenas noches - dijo y entro en la habitación cerrando con un pequeño portazo.
Ron se quedo un momento en el pasillo dudando si acercarse hablar con su amigo para calmarlo hasta que lo escucho patear su baúl y decidió que lo mejor era dejar que se calmara solo, ya hablaría con él por la mañana.
Continuara………
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Por fin he terminado este capitulo, no sé cuanto tiempo he pasado dándole vueltas, he llegado incluso a pensar en saltarme esta parte. En fin, espero que os haya gustado, siento haberos hecho esperar.
