Cap. 11
-Juguemos otro, si quieres -dijo con una sonrisa, me colgué de una rama sostenida con las piernas.
-Ya no jueguen más, mejor vamos a comer.
- Me parece b...
- Apoyo la idea de Kailen -interrumpí a Vi mientras revisaba mi reloj.
- Creo que aún falta tiempo -miró a Kailen.- ¿Tienes mucha hambre?
Iba a hablar cuando Henry me ganó.- No, aún no tiene mucha hambre -revolvió las cartas. Fruncí el ceño y bajé del árbol.
- Pues que se queden jugando ellos.
- Si quieres, podemos comer aquí -le dijo Nick a Kailen con una sonrisa. Suspiré y miré a Violette emocionada.
- Es que ya me aburrí de verlos -dije con un suspiro. Henry le repartió sus cartas y comenzó a jugar.
- Entonces te acompaño a comer -sonrió más y se levantó. Miré cómo jugaban, tentada a irme con ellos.
- ¿Quieres ir, Clary?-había notado que estaba también ya aburrida. Henry le empezó a ganar casi al instante.
Nick rió.- No tengo hambre pero... -dije cuando me iba a levantar pero Violette me miró.- Creo que... me quedo.
-No la retengas, Vi -reí un poco.- En todo caso te esperamos allá -le dije a Clary con una sonrisa y empecé a caminar hacia el castillo.
Asentí y Nick la siguió.- Admítelo, Violette. No eres buena en eso -murmuré al verla perder, volvió a mirarme.- Los amigos dicen la verdad, no puedo mentirte.
Henry rió y ganó. Empezó a hacer aire frío y me cubrí mejor con mi bufanda.-Creo que este invierno será peor que otros, aún ni llega y ya hace frío... aunque nada igual a tercero.
Nick le pasó un brazo por los hombros.- Y no dudo que llueva...
- Quiero otra partida -dijo Vi y miré a Henry.
- ¿No estás aburrido ya?
-Tal vez... no me agrada eso, no podré salir a jugar en la lluvia -fruncí el ceño.-Creo que ese es un gusto que no se me quitará jamás.
-No en realidad -dijo Henry mientras revolvía las cartas.- Si quieren seguimos jugando en el Gran Comedor, nadie les dirá nada si se sientan en nuestra mesa.
Nick le sonrió.- Jugar bajo la lluvia puede ser divertido...
- Gracias por recordármelo -lo fulminé con la mirada y negué.- Vi no va a querer moverse de aquí... -ella asintió. Me moví para acostarme recargando mi cabeza en las piernas de Henry y cerré los ojos.- Me avisas cuando se canse de jugar.
-Muy divertido -sonreí.
-Yo te aviso -le acomodó el cabello y comenzó una nueva partida.
- ¿Lo ves? -rió.- Y comer también es divertido.
Asentí mientras me empezaba a quedar dormida. Pero a pesar de que Violette estaba concentrada en su juego, no dejó pasar ese detalle.- Clarissa, Clarissa, ¿por qué...?
-Cállate y déjame dormir... -dije sin abrir los ojos.
-Comer también y experimentar con la comida -reí. -Por ahí viene la profesora Sprout -bajé su brazo de mi hombro con cuidado, saludé a la profesora cuando nos encontramos con ella en el pasillo.
-Duerme, Clary -le acarició el cabello con una mano mientras veía sus cartas, luego jugó e inconscientemente acariciaba su pelo cada que esperaba a que Violette pusiera una carta.
Nick quiso reírse pero se aguantó y sólo asintió cuando vio a la profesora pasar. Me acomodé mejor y me quedé dormida, sonriendo cuando sentía como acariciaba mi mano y mi cabello.
Fuimos al Gran Comedor y nos sentamos en un extremo de la mesa de Hufflepuff, esperando ver a los demás entrar en cualquier momento.- ¿Sabías que ahora las atraes más que cuando eras estudiante? -dije al notar que lo miraban un par de chicas de séptimo.
-Acepta que no me vas a ganar, Vi -dijo Henry después de otras cinco partidas.
Siguió su mirada.- ¿En serio? -le sonrió a las chicas y miró a Kailen.
- Lo acepté desde hace tres partidas -dejó las cartas sobre el pasto y sonrió.- Sólo te estoy dando tiempo de que disfrutes un rato -me señaló y se levantó.
Alcé una ceja y miré a las chicas sonrojadas, lo volví a mirar.- Quieren jugar a las escondidas también, es más emocionante -comí y las volví a mirar fijamente hasta que se sintieron incómodas, entonces sonreí.
Rió.- Igual hay que despertarla, no es muy de comer cuando debe -le acomodó un mechón de cabello mientras la miraba, se acercó a susurrar en su oído.- Despierta, princesa Clarissa.
Nick se rió.- Pero yo sólo juego escondidas con mi pequeña Kailen -miró a las chicas de reojo y se volvió a reír.
- En lugar de que disfrutes el paisaje -soltó una risita y empezó a caminar.- Aún falta para la hora de la comida, ya harás que se alimente después.
Escuché su voz entre sueños y sólo me quejé, estaba cómoda.
-Ya lo entendieron -sonreí y tomé una de sus manos por debajo de la mesa, con la otra seguí comiendo.
Henry sonrió, le haría caso a Violette y disfrutaría el paisaje pero desde otro punto de vista. La acomodó con cuidado en el suelo poniéndole el suéter como almohada, se acostó a su lado y le acomodó el cabello, le gustaba verla dormir.
- ¿No debería ser yo quien te cuide a ti de los que te rondan alrededor? -tomó su mano con una sonrisa y empezó a comer.
Me quejé un poco más y puse mis manos debajo del suéter.
-Ellos saben que los rechazaré porque ya me hice esa reputación -tomé un trozo de pastel.- Los amigos de Henry hicieron eso, además de que casi no se atreven a hablarme, solo me ven entrenar -reí. Henry puso su brazo con cuidado bajo su cabeza y la rodeó con el otro brazo, sonrió.
- Así que te miran durante los entrenamientos... -entrecerró los ojos.- Creo que empezaré a estar presente en ellos.
En mis sueños sentí que Henry me abrazaba, así que inconscientemente me acurruqué hacia él y puse mis manos sobre su pecho. Suspiré.
Reí.- ¿Quieres saber algo curioso? -comí otro trozo. Henry sonrió, besó su frente y la abrazó un poco mejor, luego de un rato comenzó a acariciar su cabello.
- Dime -relajó su expresión y siguió comiendo. Dudaba en que aquello fuera verdad, sólo podía ser parte de mi propia imaginación. Me aferré a su playera y recargué mi cabeza en él.
-A veces me llevan chocolates y me los mandan por alguien más del equipo, saben que me gustan dulces -lo miré de reojo y sonreí.- También he mandado cosas así un par de veces pero creo que nunca llegaron.
Henry la abrazó mejor, estaba feliz, tomó el suéter y la tapó con él, no iba a dejar que el aire frío la despertara tan rápido ni que la enfermara.
Entrecerró los ojos de nuevo.- Ya veo... -no dijo nada y continuó con su comida.
Me sentía cómoda y cálida. Sonreí y pensé: es un sueño, debería aprovecharlo, ¿no? Solté una de mis manos y también lo abracé. Era demasiado real...
-No te llegó nada ¿verdad? -dije sin verlo y sonreí mientras me servía más jugo. -Esos chicos debieron divertirse comiendo los dulces que mandaba una torpe niña de tercero -reí y tomé un trago. Henry sonrió aún más y quiso reír un poco de lo feliz que estaba pero lo resistió, tan solo cerró los ojos disfrutando el momento.
- ¿Me mandaste algo? -la miró sorprendido y meneó la cabeza.- Era delegado, debían hacerme llegar todo... pero eso ya no importa, mientras tenga conmigo a la persona que me los mandó, me es suficiente -le sonrió.
Seguí durmiendo sin moverme. Ahora que había admitido para mí misma que Henry me gustaba, mis sueños parecían ser más reales y los disfrutaba más, a pesar de que el clima empezaba a sentirse más frío.
-Te mandé dos o tres veces algo pero me sentí torpe y algo tonta -le sonreí.
Al poco tiempo Henry se quedó dormido abrazándola y sonriente.
Rió.- ¿Qué me mandaste?
El frío me despertó. Abrí lentamente los ojos y me sorprendí de ver dónde estaba y con quién. Moví un poco la cabeza para verle el rostro. Era Henry y estaba dormido. Estaba confundida, él estaba ahí, abrazándome tranquilamente. ¿Por qué lo hacía? Tal vez podía ser verdad lo que tanto quería... Cerré los ojos y escondí mi rostro de nuevo. Sólo me estaba dejando llevar, nada más.
-Chocolates, dulces y un dibujo...creo -tomé jugo.
Henry despertó poquito después, sonrió y le acarició el cabello.-Ya hace frío...-susurró más para sí mismo.
- ¿Un dibujo? -la miró y sonrió.
Cuando sentí su mano en mi cabello y lo escuché hablar, pensé que era mejor fingir que dormía aún. Pero también quería salir huyendo de ahí, era mi amigo y los amigos hacen cosas como esas, ¿no?- Sí, hace frío -dije mientras me quitaba su suéter y me levantaba rápido.
-Dibujo mucho... hice un dibujo de ti en un entrenamiento y quise mandártelo -dije sonrojada.
Henry se asustó pues creyó que estaba aún dormida, sonrió un poco sonrojado.- ¿Vamos a comer? -se levantó y le ofreció su mano.
Sonrió más.- Me habría gustado tener ese dibujo... -apretó su mano.
- No, no tengo hambre -me levanté sin su ayuda. Quería irme de ahí ya.- Creo que... me iré a... -empecé a caminar sin completar la frase.
-Tengo muchos que tal vez podría mostrarte -dije aún sonrojada, me sentía un poco acosadora.
-No huyas... -dijo siguiéndola.- Perdona si te incomodé.
- ¿Tal vez? -levantó una ceja y sonrió.- Quiero ver.
- No es eso... -susurré y seguí caminando ligeramente sonrojada.
-Solo... no te sientas acosado, ni celoso de los otros chicos que he dibujado, ni nada así...-tomé mi morral que había dejado en el suelo y saqué un pequeño cuaderno de hojas blancas, se lo di.- Ese cuaderno es casi nuevo, tengo uno ya completo en mi baúl y otros en casa de los Teshbock y otros en casa de Henry.
-Vamos al Gran Comedor, tienes que comer bien y a veces ni comes -dijo con una sonrisa y la tomó por los hombros como solía hacer.
Asintió.- No te preocupes -tomó el cuaderno y lo abrió, empezó a ver los dibujos.
- Henry... -me detuve y me volteé casi en contra de mi voluntad.- No tengo hambre...
Me sentí algo avergonzada mientras los veía, solo Henry sabía que me la pasaba dibujando y era el único que había visto mis dibujos, de hecho me había encargado dibujos de Clarissa, me burlaba de él cuando me encargaba cosas así.
-Igual deberías comer, me preocupa que un día te vayas a enfermar por no hacerlo -le dijo sinceramente.
- Dibujas bien -dijo con una sonrisa mientras pasaba las hojas.
- Me he alimentado bien estos días... -me le quedé viendo. (No, tengo que irme.) Empecé a caminar hacia atrás.- Ya comeré después...
-Gracias -sonreí un poco.- Dibujo desde siempre.
-Está bien... ¿podemos al menos volver juntos al castillo? -le dijo con media sonrisa, alcanzándola.
- Eso puedo notarlo... -se detuvo en una hoja y sonrió.- Es mi prima, ¿no?
Me encogí de hombros.- Supongo... -ya empezaba a sentirme más inquieta cuando él estaba cerca, y ese sentimiento no me gustaba para nada.
Miré el dibujo y me quedé pensando en él, finalmente reí.- Sí, se supone que debí haberlo entregado, se me olvidó... creo que no me lo pagó así que da igual.
Henry sonrió otro poco y caminó a su lado, mirándola de reojo de vez en cuando.-Creo que te encogiste un poco.
Nick se rió.- ¿Henry te encarga dibujos de Clarissa?
- ¿Encogerme? ¿De qué hablas? -seguí sin mirarlo.
-Sí, es tonto pero sí -reí.-Le he dado varios, a veces me paga con dinero y a veces con dulces.
-Te veo ligeramente más bajita...como un centímetro. Recuerdo perfectamente que me llegabas aquí...-dijo mientras intentaba medirse con ella.- O tal vez crecí un centímetro... ya no quiero crecer.
- Interesante... -sonrió como Violette lo hacía.- ¿Podrías hacerme uno?
- Creciste.
-Seguro ¿de quién? -lo miré con curiosidad.
-Ya no quiero crecer, ¿tú qué opinas? ¿Debería dejar de crecer ya?
- De Henry -rió y la miró.- Para mi querida prima.
- Supongo que sí.
Reí.- Me agrada la idea ¿a tal nivel que dejemos a Clarissa con los ojos pegados al papel? -sonreí mientras guardaba las cosas en mi morralito.
-Está bien -dejó de sonreír al mirar que nada cambiaba en su expresión, metió las manos a los bolsillos y caminó en silencio.
Asintió sin dejar de sonreír.- Será divertido...
El silencio me puso más nerviosa y lo vi de reojo.- Si sigues creciendo, te volverás un gigante...
-Entonces... iré por pergamino, carboncillo y otras cosas. Tendremos que mantener a Henry quieto pero por sí mismo no lo hará si no le entrego el dibujo al final... -sonreí.- Un inmovilus estaría bien en lo que lo hago ¿no crees?
-Tal vez... podría ser jugador de basketball -dijo sin mirarla, pensando.
- Sí, creo que sería suficiente con ese hechizo... -asintió
- ¿Basketball? -fruncí el ceño.- No sé qué es eso...
-Entonces... yo voy por mi material y ¿tú lo buscas? ¿Nos vemos en tu despacho? -pregunté mientras terminaba mi jugo.
-Es un deporte muggle donde se bota un balón por toda la cancha, el objetivo es meterlo arrojándolo en unas canastas que son altas, se juega un equipo contra otro, gana quien hace más anotaciones -le explicó.
- Me parece bien... -se fijó en la mesa de Slytherin y se levantó.- Violette está sola, supongo que están juntos.
- Aaah... no sabía cómo se llamaba -se me olvidaron mis nervios al recordar los partidos que había visto y lo miré con una sonrisa.- Me gusta ese deporte muggle.
-Pídele ayuda a Violette, le va a gustar participar en esto -sonreí.- Nos vemos ahorita entonces -fui por mis cosas.
-A mí a veces me aburren... deberían televisar los partidos de Quidditch -rió.
- Le diré que entretenga a Clarissa mientras haces el dibujo -susurró y asintió mientras iba a la mesa de Slytherin. Violette lo vio y se levantó cuando Nick le dijo lo que pretendían hacer. Asintió emocionada y lo acompañó.
- ¿En serio? -fruncí el ceño y entramos al castillo.- A mí no me aburren...
Busqué lo que creí que me serviría, sería de los mejores dibujos que había hecho, luego corrí al despacho de Nick.
-Si te digo por qué no me gusta el basketball en realidad... te vas a reír -le sonrió un poco.
- Siempre me rio de lo que dices, así que no importa, dímelo -sonreí. Nick y Vi estaban saliendo del Gran Comedor y esperaron un poco al vernos en la entrada del castillo.
-Abie y Kailen me ganan cuando jugamos aún y cuando soy alto -sonrió avergonzado.
Abrí la boca sorprendida.- ¿En serio? -me empecé a reír.- No me la creo, Stuart -me agarré el abdomen por la risa.- Dos niñas... te ganan... en un deporte muggle...
-Te lo dije, te reíste -rió también.- Es triste pero cierto.
- A un capitán... de Quidditch... increíble... -seguí riendo porque me imaginé a dos niñas de la mitad de su estatura anotando sin que el grandulón hiciera nada.- Tengo que ver eso... algún día...
-No creo... aunque si le dices a mi hermana es probable que pase... nunca le digas nada -rió, vio a Vi y Nick cerca, alzó una ceja al no verme pero lo dejó pasar.
- Le diré... definitivamente...
- ¡Clary! -gritó Violette y llegó corriendo conmigo. Me jaló del brazo.- Tienes que ir conmigo a la sala común...
- ¿Para qué? -fruncí el ceño.
-¿Es urgente? -preguntó Henry mirándolos.
Violette asintió.- Ahorita te la regreso -me despedí de Henry con una mano y la seguí. Nick llegó con él.
- Necesito hablar contigo, Henry -le dijo en tono serio.
-Está bien -dijo algo extrañado, volvió a meter las manos en los bolsillos y lo siguió.
- Vamos a mi despacho -empezó a subir las escaleras en silencio, interpretando bien su papel. En el camino, interrogué a Violette.
- Pequeña mentira, sólo quería dejar que Nick se llevara a Henry -sonrió cuando entramos a la sala común. Levanté una ceja.- No sé, sólo eso me pidieron -me encogí de hombros.
Henry lo siguió hasta el despacho, preguntándose de qué quería hablar, cuando abrieron la puerta lo hechicé y quedó inmóvil.
Nick se rió y cerró la puerta, moviendo al Henry hechizado.- Bien, haz tu trabajo, pequeña Kailen -sonrió. Violette se fue a la habitación mientras yo me quedaba pensando mirando la chimenea, recordando lo de hace rato.
- Si te vas a poner nerviosa cada que pase algo así, esto de ser amigos no va a funcionar y tiene que funcionar -me dije en susurros.
-Sí -sonreí y lo acomodé como quise, entonces comencé a dibujarlo. Fue un tardado trabajo de poco más de dos horas pero logré un dibujo de Henry mejor del que esperaba, sin duda el mejor que había hecho.- Esto cuenta como el regalo de Navidad -reí y se lo di a Nick ya que estuvo completamente terminado.
- Un buen regalo de Navidad -asintió con una sonrisa y lo guardó en su cajón.- Eres genial dibujando -miró a Henry.- Ahora hay que liberar a la lechuza.
-Liberar a la lechuza...-me quedé pensando un poco.- Ya no le he visto plumas ni ha ido a la enfermería ahora que recuerdo. Dejémoslo así otro rato -reí.
- Tal vez dejó de practicar -dijo sonriendo, aunque él sabía la verdad.- Como quieras, ¿quieres hacer algo mientras tanto?
-Lo que quieras -sonreí y me estiré, le puse las manos en las mejillas dejándole marcas de carboncillo, reí.- Lavaré mis manos primero.
- Está bien -rió y la siguió.- Y yo iré a lavar mi cara porque un duendecillo hizo travesuras...
-Soy una cosa rara... duendecillo, gato... ¿qué más?
- Mi duendecillo, mi gatito, mon cygne... -sonrió y se adelantó a abrir la puerta de la habitación para ir al baño.- Y mi pequeña Kailen, hasta el momento.
-Me pregunto cuántos más "títulos" podré juntar -reí, entré a la habitación y lo miré.- Tú eres mi Nícolas, mi Alessandro, mi Nick, mi niñera y mi cuidador, no tengo creatividad para eso.
Nick se rió.- También soy tu almohada -abrió la puerta del baño y entró a lavarse el rostro.- No dudo que obtengas más títulos.
-Cierto, eres mi almohada -sonreí y esperé a que saliera para lavarme las manos.
Se volvió a reír y salió secándose el rostro con una toalla.- ¿Ya lo habías olvidado? -la miró haciendo un puchero.
-¿Cómo se me iba a olvidar? -reí y entré a lavar mis manos.-Mi escapista también podrías ser.
- ¿Escapista? -terminó de secarse y esperó a un lado de la puerta.
-Cada que algo pasa escapas y te tengo que buscar -le sonreí y sacudí mis manos, salí del baño.
- No siempre... creo -dijo con media sonrisa y le secó las manos.
-Casi siempre -besé su mejilla y miré como secaba mis manos, ya me había olvidado de Henry.
- Pero siempre que me buscas, me has encontrado, ¿no? -terminó de secarlas y las tomó para darle un beso a cada una. Sonrió sin soltarlas.
Me sonrojé un poco.- Cierto -sonreí y entrelacé nuestras manos sin dejar de mirarlo.
También la miró, todavía preguntándose por qué no la besaba ahí mismo si tenía tantas ganas de hacerlo... A veces odiaba su propia prudencia, sabía que lo haría hasta que fueran novios, porque sabía que lo serían... y pronto.- ¿Ya te dije que me gustan tus ojos?
-No -dije un poco más sonrojada e inconscientemente miré a otro lado. Me parecía recibir ciertos pensamientos quejumbrosos de algún lugar pero los estaba ignorando.
- Me gustan tus ojos -dijo con una sonrisa y la hizo mirarlo tomándola de la barbilla.- Y tu cabello también.
No dije nada en un rato, lo miré sonrojada, sonreí. -¿Ah sí? -fue lo único que atiné a decir.
- Ajá -dijo sin dejar de sonreír.- En realidad, todo de ti me gusta.
Me sonrojé otro poco y reí un poco, me estaba poniendo nerviosa y no sabía por qué.- También me gusta todo de ti...-susurré avergonzada. Volví a oír un pensamiento de protesta que parecía lejano.
- ¿En serio? -se acercó un poco más a ella todavía sonriendo.
-Sí...-susurré, ya estaba roja, quise voltear a otro lado pero me perdí en su mirada. El pensamiento no se iba pero ahora era insignificante.
- Me alegra oír eso -dijo también en un susurro. Se rió y subió la voz.- Así se hace, Daimon. Consejo para que conquistes a mi prima -siguió riendo y abrazó a Kailen.
Fruncí el ceño ¿Me había hecho sonrojar solo por eso? Saqué mi varita y deshice el hechizo, Henry se estiró y frunció el ceño.- No tenían que inmovilizarme -se levantó.- Tal vez lo haga -salió enojado, reí un poco.
- Un tal vez no le asegura nada -siguió riendo y la miró.- ¿Por qué esa expresión?
-Nada -me estiré y guardé la varita. -¿Le vas a dar el dibujo de una vez?
Se puso a pensar en eso con el ceño fruncido y negó.- Esperaré un poco -sonrió.- Hasta que acepte en mi cara que le gusta o... cuando la vea derritiéndose por él.
-Deberías llevarla un día a un entrenamiento de Quidditch... hasta a mí me ha hecho sonrojar Henry -reí y me acosté en el sillón.
Levantó una ceja y metió las manos a sus bolsillos.- ¿Por qué?
- Un Henry más despeinado de lo normal... algo sudoroso que hace que el cabello se acomode diferente... con esa sonrisa de "soy un gran capitán y han hecho un gran trabajo hoy", luego a los chicos les vale y se quitan las playeras antes de que lleguemos a los vestidores... y todos están algo musculosos, Henry se la pasó haciendo ejercicio en verano así que... no se ve mal -reí y me giré dándole la cara al respaldo del sillón, sabía que me iba a sonrojar al recordar comentarios que habíamos estado haciendo las chicas del equipo y yo un día en lo que salían todos del vestidor.
Nick no cambió su expresión.- Interesante... -pensó si era buena idea lo que estaba pensando. Caminó hacia la chimenea y le dio la espalda.- Creo que me ensuciaron la camisa de carboncillo... -empezó a desabotonarla.
-¿Ah sí? Según yo tuve cuidado de no... -me giré y lo miré de espaldas, parecía que se iba a quitar la camisa, me sonrojé y mi corazón comenzó a latir rápido.-Voltéate Kailen...-pensé más no me moví.
- ¿No me crees? -se la quitó y se acercó para dársela.- Mira, está llena de carboncillo.
-No es verdad -dije sonrojada mientras lo veía, me sentí más nerviosa y me dio calor.- No tiene carboncillo -desvié mi mirada a la camisa, como si realmente buscara las manchas oscuras aunque quería gritar.
- ¿En serio? -frunció un poco el ceño.- Yo sí veo las manchas -se arrodilló frente a ella y las señaló.- ¿Ves? Aquí están...
-Son las sombras... no es carboncillo -lo miré y me sonrojé otro poco. -Tal vez... debería irme ya -dije al notar que me estaba poniendo más nerviosa y había sentido el impulso de huir.
- ¿Por qué? -dijo mientras la miraba y ladeaba la cabeza un poco.- Aún falta para que anochezca.
-Porque... porque... -me levanté.- Porque tengo tarea... sí, tengo tarea -caminé rápidamente hacia la puerta.
Se puso la camisa sin abotonársela, tratando de no sonreír, y alcanzó a interponerse entre la puerta y ella.- Entonces te acompaño a que hagas tu tarea.
-La haré en mi sala común... -me pregunté si estaba jugando conmigo, a sonrojarme, me sentí retada.- Le diré a Henry que me ayude a resolver algunas dudas que tengo.
Su sonrisa interior desapareció pero se mantuvo tranquilo por fuera.- Está bien -le abrió la puerta.- Nos vemos después entonces, no quiero que faltes con tus tareas por mi culpa.
-Tonto -dije mientras salía, metí las manos a mis bolsillos y comencé a caminar tratando de controlar ese sonrojo que aún permanecía.
Nick la siguió. No debería ponerme celoso.- Perdón, no escuché lo último que dijiste -la alcanzó y caminó a su lado.
-Te dije tonto -bajé de dos en dos los escalones.- ¿Por qué no se quedó? -me pregunté, tratando de huir.
- ¿Tonto? -le siguió el paso.- ¿Por qué? ¿Qué hice ahora?
-Pues... pues... solo eres tonto - bajé a saltos los escalones pero él fácilmente me alcanzaba, me estaba poniendo más nerviosa y no sabía por qué, eso me frustraba.
