Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia si.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.
En esta historia los personajes son humanos.
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11.
- ¿Qué?
- Es él, Jacob. – gritó Alice, mirando a Emmett fijamente. – Él es el amante de Victoria.
Me quedé helado. No supe como reaccionar en ese momento. Alice me había dicho que había visto a Victoria con un chico que no era su novio. Y ahora resulta que ese chico era Emmett, el amigo de Renesmee, que había sido secuestrado por Victoria. No entendía nada de nada.
- Puedo explicarlo. – dijo Emmett, apartándose, ya que Alice no dejaba de seguirle.
- Más te vale, musculitos, porque Renesmee está allí. – dijo, señalando hacia la casa de los empleados. – Y no te voy a dejar verla hasta que sepamos la verdad.
- Vale, vale, pequeñaja. – dijo, alzando ambas manos. – Yo salía con Victoria hacía unos años. Lo dejamos y comenzó a salir con James. Hace unos años, organizaron un secuestro en el que yo no quise participar y les jodí el plan. Fueron a secuestrar a Renesmee para joderme a mí, pero fui yo quien abrí la puerta, con Eddie a mi lado, y ya la jodimos a lo grande.
- ¿Has dicho James? – exclamé, al relacionar los nombres. Esperaba equivocarme.
- Si.
- Es el policía que investiga el secuestro de Eddie.
- Oh, no. Mierda. ¿Conoce a Renesmee?
- Si. Se han hecho amigos.
- Eso es malo. Eso es muy malo. – Emmett se veía asustado. Muy asustado en realidad.
- Tenemos que llamar a la policía.
- No. James lo sabría. – dijo Emmett, quitándole el móvil a Alice de la mano.
- ¿Cómo?
- Es un pirata informático de primera. Él me lo enseñó todo.
- ¿Entonces que hacemos? – pregunté.
Empezaba a no encontrarme muy bien. Esa situación me superaba. Tenía ganas de ir a por Renesmee y protegerla. Ella sufriría mucho si se enterara de todo.
- Jacob, ¿te encuentras bien? – Alice me cogió del brazo y me ayudó a entrar en la casa. Ni siquiera me había dado cuenta de que nos estábamos moviendo.
- Solo estoy un poco mareado.
- Vamos, siéntate.
Me senté en una silla y Alice me dio un vaso de agua.
- ¿Qué debemos hacer? – oí que decía Emmett. A mí me daba vueltas la cabeza.
- Deberíamos coger a Renesmee, llevarla a casa y joder a James. – dijo Alice. Le vi enfrentarse a Emmett. – Tenemos que conseguir que James nos diga donde está el hermano de Renesmee. Y llamar a la policía local para que pillen a la zorra de Victoria.
- Si… Si… Yo… Voy a buscar un par de cosas… - me puse en pie y fui como pude hacia las escaleras, aunque todo daba vueltas a mi alrededor.
- Jacob!
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Desperté cuando noté algo húmedo en mi mejilla. Abrí los ojos lentamente y la vi.
- Al fin. Pensaba que te había pasado algo.
- Estoy bien, Renesmee.
- Me alegro, cariño.
Me dio un brinco el corazón cuando oí que me llamaba cariño. Comencé a sentirme culpable de nuevo.
- Alice me ha dicho que vamos a ir a ver a mis padres. – dijo, mientras me sentaba en la cama. Ella se sentó a mi lado. – La he visto un poco preocupada.
- Se le pasará.
- Jacob, puede que no recuerde nada, pero no soy idiota. – pasó una mano por mi pelo y se detuvo en seco. – Lo siento.
- Tranquila. Ya he aceptado que se me está cayendo el pelo.
Besó mi mejilla y me abrazó.
- ¿Quién es ese chico que está a las órdenes de Alice?
- Un amigo.
- Vale… Cariño.
- Dime. – dije, sintiendo otra punzada de culpa.
- Nada. Te quiero.
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Pov Renesmee
Estaba tumbada en mi cama cuando oí tres voces conocidas. Me asomé a la ventana de la casita y vi a tres personas, aunque solo conocí a dos en un principio. Sentí unas punzadas de dolor en la cabeza y varias imágenes aparecieron en mi mente. Eran imágenes de mí y de ese chico. El chico que estaba aguantando los gritos de Alice.
-Emmett. – murmuré al reconocerle. Estaba empezando a recordar algunas cosas, y algunas cosas que prefería seguir ignorando.
Miré a Jacob y me dieron muchas ganas de pegarle. Empezaba a recordar demasiadas cosas. "Jacob me ha mentido y ha jugado conmigo. Y ahora ha encontrado a Emmett y no me ha dicho nada."
Fui a vestirme, con unos vaqueros y un top y fui hacia la casa, en la que habían entrado los tres. En la cocina encontré a Alice y a Emmett. En cuanto me vieron se me quedaron helados, así que decidí disimular y hacerme la amnésica.
- Hola.
- Hola, Renesmee.
- ¿Qué pasa? – dije, mirándola. - ¿No vas a presentarme a tu amigo?
- Claro, claro. – dijo Alice. Se la veía más aliviada. – Este es mi amigo…
- Me llamo Emmett. – dijo, tendiéndome su mano. Tomé su mano y, al momento, besó el dorso de mi mano. – Encantado de conocerte.
- Lo mismo digo, señor oso. – dije, llamándole como le llamábamos Eddie y yo en casa.
Emmett se quedó helado. Lo noté en su mano, pero no dije nada más y le solté.
- ¿Jacob está en su dormitorio?
- Si. Se ha mareado y Emmett le ha subido.
- Voy a ir a verle.
- Renesmee, hemos pensado que te gustaría ir a casa, a ver tus padres. A ver si recuerdas algo.
. Eso sería genial. Voy para arriba.
- Va- vale.
- Renesmee. – dijo Emmett, cogiéndome por la cintura. – Lo siento. – me susurró al oído.
- Luego nos vemos.
Subí lentamente las escaleras y fui hacia el dormitorio de Jacob. Estaba en la cama, dormido. Me acerqué y le acaricié la frente. Se le cayeron unos mechones de pelo, que aparté. Me dolía ver que al final le estaba sucediendo lo que más temía. No quería perder el pelo y es lo que le estaba pasando. Besé su mejilla y, al momento, abrió los ojos. Sonreí como pude.
- Al fin. Pensaba que te había pasado algo. – dije, acariciando de nuevo su frente.
- Estoy bien, Renesmee.
- Me alegro, cariño. – dije, dejándome llevar, aunque me gustaba poder llamarle cariño con libertad. Me gustaba, mucho, y ya que él se aprovechaba de m habitación, yo iba a hacer lo mismo.
- Alice me ha dicho que vamos a ir a ver a mis padres. – dije mientras Jacob se sentaba en la cama. Yo hice lo mismo a su lado. – La he visto un poco preocupada.
- Se le pasará. – dijo, quitándole importancia al asunto.
- Jacob, puede que no recuerde nada, pero no soy idiota. – no pude evitar contestarle. Sin darme cuenta, pasé mi mano por su pelo. Volví a quedarme con un mechón en la mano. – Lo siento. – dije. Me sentía mal.
- Tranquila. Ya he aceptado que se me está cayendo el pelo.
Besé su mejilla y le abracé. Me gustó que me devolviera el abrazo.
- ¿Quién es ese chico que está a las órdenes de Alice?
- Un amigo.
- Vale… Cariño. – dije, disfrutando de nuevo al decir esa palabra, aunque no me atreví a decirle lo que realmente quería decir. Quería darle las gracias por encontrar a Emmett.
- Dime. – dije, sintiendo otra punzada de culpa.
- Nada. Te quiero.
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Hola, hola. De nuevo por aquí.
Espero que os haya gustado.
Si quereís dar alguna idea, saberis que siempre acepto sugerencias. Lo único que quiero es que os guste la historia.
