A/N: ¡Este es el penúltimo capítulo! Muchas gracias por su apoyo. Y este capítulo contiene lemon (y realmente me da paja subirlo a "M" sólo por un capítulo, así que… - shrugs- además que tampoco está tan detallado xD) y quizás haya un poco de OOC de parte de Sasuke, pero intenté que no fuera tanto. Y el fluff es inevitable, my darlings! Gracias por leer. (:
Disclaimer: Naruto no es mío, es de Masashi Kishimoto.
Capítulo XI
No es exactamente el cuento de hadas que siempre soñé, pero es un buen comienzo
Mientras avanzaba, Sasuke acomodó mejor a la chica en sus brazos, sorprendiéndose bastante por su peso; Sakura era tan ligera como una pluma y aquello sólo hacía que la viera aún más frágil. Aunque eso no fue nada comparado con la sorpresa que había tenido hace un momento; el comportamiento de Sakura lo había tomado totalmente desprevenido, por lo que sólo pudo atinar a corresponderle y a dejarse llevar por la situación… y por sus incontrolables hormonas.
Maldijo internamente cuando tomó nota de eso; era increíble el dominio que la chica podía llegar a tener sobre él cuando se lo proponía, aunque era mucho más cuando lo hacía sin siquiera darse cuenta. Era frustrante, sus gestos y ademanes eran demasiado inocentes como para querer provocarlo y, aunque lo más fácil hubiese sido culparla, sabía que Sakura no lo hacía a propósito. La conocía muy bien, después de todo. Aún cuando la mayor parte del tiempo pretendiera no prestarle la suficiente atención.
Súbitamente, la misma duda de antes volvió a invadir su mente. Lo inquietaba saber si se trataba sólo de una simple atracción, producto de sus hormonas y su mente que estaban aún asimilando que Sakura ya era una mujer o… si realmente estaba enamorado de ella. ¿Enamorado? Sasuke frunció el ceño levemente y su rostro se torció en una mueca que podría expresar tanto desagrado como desconcierto.
Él no podía estar enamorado, no debía. Menos de Sakura. Ella era una amiga, sólo eso. Una de sus mejores amigas, junto con Naruto. No podía—
—Ne, Sasuke —la suave voz de la chica interrumpió sus pensamientos, su cálido aliento rozándole el rostro. Había notado la expresión de enfado que tenía el chico y su voz denotaba un leve deje de preocupación—. ¿Qué ocurre? —preguntó con dolorosa inocencia, posando una mano sobre su mejilla.
Sasuke apretó los dientes con fuerza. Maldición. Podía sentir cómo su respiración comenzaba a agitarse y cómo su sangre parecía circular con más rapidez de lo normal. ¿Realmente no lo haces a propósito, Sakura? Bajó la vista hacia la chica, mientras la liberaba de sus brazos, clavando sus ojos en los de ella con fastidio.
Sakura le devolvió la mirada, extrañada por su comportamiento. ¿Acaso había hecho algo mal?
—Sasuke —quiso preguntarle qué sucedía, pero inmediatamente fue interrumpida por los labios del propio chico, que apresaron los suyos con violencia. La chica se tardó sólo un par de segundos en reaccionar y le correspondió con la misma fuerza, sin poder evitar que un pequeño gemido escapara de su garganta.
Sasuke gruñó entre el beso y la empujó contra la pared del pasillo, aplastando su delicada figura entre el frío material de esta y la calidez de su propio cuerpo. A Sakura no pareció importarle en lo más mínimo el golpe que había recibido su espalda y sólo atinó a rodear el cuello del Uchiha con sus brazos y su cintura con las piernas. El chico apoyó su peso con una mano, mientras que con la otra la atraía hacia él, tratando de profundizar aún más el beso. Sakura se pegó más a su cuerpo, enredando sus manos en el pelo negro del muchacho.
Sasuke cerró los ojos con fuerza ante eso, abrazándola por la cintura. Kuso, le encantaba la forma en que le jalaba el pelo y como le rasguñaba el cuello. Sabía que podría acostumbrarse y a hacerse adicto a eso fácilmente. Y ni hablar de que, debido a la cercanía de sus cuerpos, podía sentir perfectamente sus pezones a través de la tela de su camiseta.
El solo pensamiento de que Sakura no estaba usando un sujetador y que podría arrancar ese maldito vestido de un solo tirón, lo estaba volviendo loco… ella lo estaba volviendo loco.
Repentinamente se separó de sus labios, provocando que la chica protestara. Pero sus quejas rápidamente se convirtieron en gemidos, cuando el Uchiha comenzó a bajar por su cuello, besándolo y mordisqueándolo suavemente. Inconscientemente, Sakura ladeó la cabeza, dándole más acceso. Sasuke trazó un camino de besos y saliva a lo largo de su blanca y delicada piel, buscando sacarle más gemidos. La chica lanzó un inesperado grito de cuando el Uchiha la mordió en un lugar específico.
Debo recordar eso, Sasuke sonrió contra su piel, aspirando su embriagante aroma y volviendo a besarla en la boca. Los sentidos de la kunoichi comenzaron a nublarse y de lo único que estaba verdaderamente consciente, era de cómo la lengua de Sasuke se introducía en su boca, hasta toparse con la suya.
Bastardo. Sakura comenzó a arañarle la espalda por encima de la ropa, tiene que ser bueno en todo. Y a juzgar por los gruñidos roncos que emitía el chico, debía gustarle. Kami, ¿pero qué estaba haciendo? Después de lo ocurrido, debería haberlo echado a patadas de su casa, no dejar que la besara y la tocara de esta forma.
Sentía que la temperatura había aumentado considerablemente y el aire estaba más pesado entre ellos. La boca de Sasuke no dejaba en paz la suya y le costaba un poco respirar. Oh, pero a quién quería engañar… le encantaba lo agresivo y posesivo que era. No se lo imaginaba de otra forma. Y el insistente calor que comenzaba a sentir entre las piernas no ayudaba para nada a su sensatez.
—¡S-Sasuke! —soltó un quejido cuando el Uchiha le mordió el labio inferior, hinchándolo más de lo que ya estaba. No le extrañó que de un momento a otro comenzara a sangrar. El Uchiha bufó, molesto por la interrupción.
—Mou, Sasuke —le recriminó, apartándose ligeramente de él. Sasuke hizo un ademán de volver a besarla, pero esta lo detuvo a tiempo—. ¿No puedes tener más cuidado?
—Hn —el chico ignoró su molesto tono de voz y examinó su boca con cuidado, alzando su rostro con suavidad. Sonrió internamente cuando notó que las mejillas de la chica se sonrosaban levemente.
Era curioso. La chica no mostraba ningún signo de vergüenza cuando la besaba o la tocaba a su antojo y sin inhibición, pero toda su timidez parecía salir a flote cuando le dedicaba algún gesto amable o delicado. Era algo lindo, tenía que admitirlo.
—¿Te duele mucho? —Sasuke hizo todo lo posible por disfrazar la preocupación que denotaba su voz. Pero cuando vio cómo la chica esbozaba una sonrisa burlesca, se dio cuenta de que había fallado en disimularla—. Cállate.
—Pero si no he dicho nada —respondió, sonriendo brillantemente. Sasuke entrecerró los ojos con molestia. Iba a abrir la boca para responderle, pero la chica se puso en puntillas y le dio un corto beso en los labios—. Sasuke-kun, no sabía que te preocupabas tanto por mí.
Sasuke volvió a atraerla hacia él por la cintura y apoyó la barbilla en su cuello.
—No tienes idea de cuánto —fijó la vista en su rostro. La chica se mordió el labio ante eso, gesto que no pasó desapercibido para el Uchiha. Le alzó la barbilla con suavidad y juntó su frente con la de ella. Sakura lo miró con asombro en sus ojos verdes, sorprendida por su comportamiento.
Mierda, Sasuke apretó sus puños hasta lastimarse las manos, sintiéndose más caliente de lo normal. ¡Pero qué tenía esta mujer! ¿Es que sólo tenía que mirarlo de esa forma para que él perdiera el control?
Era molesta, jodidamente molesta…
—Sasuke —la chica lo jaló ligeramente de la manga. Eso sacó al Uchiha de sus cavilaciones—. ¿Estás bien?
—Sí —respondió entre dientes, tratando de disimular la erección que comenzaba a sentir en ese momento. Maldita mujer, maldito estrógeno, malditos libros de Kakashi, malditas hormonas.
—Porque te ves… —mientras meditaba sus palabras, Sakura hizo un gesto similar a un puchero, cosa que Sasuke encontró irremediablemente tierna—. Muy tenso.
Sasuke suspiró y sonrió disimuladamente ante eso. La forma en que lo había dicho lo hacía parecer hasta algo lindo.
—Lo estoy —respondió finalmente, disfrutando de la expresión de desconcierto de la chica—. Maldita sea, Sakura. Para ser la kunoichi más inteligente de nuestra generación, eres muy densa.
Sakura abrió la boca seguramente para insultarlo, pero sus palabras se atoraron en su garganta y sus ojos se abrieron más de lo normal cuando el chico volvió a apegarla más a él.
—Sasuke… —tragó saliva con dificultad y la agobiante, aunque placentera humedad entre sus piernas, volvió a abrumarla cuando sintió la rigidez de Sasuke topándose directamente con su propia entrepierna.
Estaba segura de que su sonrojo hablaba por ella.
—Sakura —murmuró el Uchiha bajo su aliento, casi con dolor—. ¿Es que tengo que hacerte un dibujo para que entiendas lo que me pasa contigo? —ironizó, consciente de que estaba hablando de más—. Con tus gestos, tus miradas, tu actitud… todo en ti es jodidamente provocador.
—P-Pero si no hago nada —se defendió la chica, no muy segura de qué responder en realidad. ¿La estaba recriminando por actuar como siempre lo hacía?, ¿tanto le fastidiaba su forma de ser?—. Hace mucho que dejé de tratar de llamar tu atención y ahora ni siquiera –
—Exacto —le remarcó, mirándola con fastidio—. No haces nada para provocarme. Ni siquiera me miras, raramente hablamos, pero tú… siempre estás ahí, distrayéndome. Con las cosas más simples —se cruzó de brazos y frunció el ceño—. Como con ese estúpido vestido…
—¡Pero qué problema tienes con mi vestido! —le reclamó, provocando que hiciera una mueca de irritación debido a su grito. Por un momento había olvidado lo aguda que podía llegar a ser su voz—. ¿Es que tienes una queja para todo lo que tengo?
—No me gusta. Podría sólo… —hizo un ademán de rasgarlo con sus propias manos, pero su sentido común lo detuvo justo a tiempo. Suspiró—. Sólo olvida lo que acaba de pasar, Sakura. No fue nada. Ya me voy de aquí.
—No —la chica lo detuvo tomándolo del brazo. El solo contacto pareció turbar a ambos—. Nunca me dices nada y cuando te pregunto me dices que lo olvide o que no es nada importante. Por Dios, Sasuke. ¡No soy estúpida! No pretendo ser tu mejor amiga como Naruto y que me cuentes todo lo que te ocurre, pero al menos… —hizo una pequeña pausa antes de continuar—. Maldita sea, si lo que te pasa conmigo es una simple calentura pasajera, sólo dímelo.
Sasuke se detuvo, claramente sorprendido por sus palabras.
—No tienes que esquivarlo, Sasuke. No soy tan idiota como crees. Quizás trates de disimularlo, pero noto cómo me miras y lo que te pasa —sonrió amargamente al sentirse subestimada por él—. Y no te preocupes, ya no soy una niña. Puedo entender que esto no es un cuento de hadas y que no eres mi príncipe azul o algo así. No vas a lastimar mis sentimientos por decirme que sólo quieres acostarte conmigo… en serio. No tienes por qué dar explicaciones.
El Uchiha permaneció allí observándola, completamente en silencio.
—Creo que será mejor que te vayas —convencida de que ya había hecho el ridículo suficiente como no salir de casa por una semana, Sakura se dio la vuelta y comenzó a bajar las escaleras.
—Estúpida, estúpida, estúpida… —se maldijo a sí misma, mientras tomaba un trapo húmedo de la cocina e intentaba quitar la mancha de jugo que había quedado en la alfombra, como queriendo sacarse un peso de sí misma al hacerlo—. ¿Por qué no le mencionaste que seguías enamorada de él y que le dedicaste todo un diario de vida? Eres tan idiota, ¡idiota!
—¿Quién lo es? —la voz grave de Sasuke la interrumpió. Sin querer levantó la mirada y lo observó, tan sereno como siempre y recargado en la pared.
Sakura se puso de pie, arreglándose el vestido.
—Creí que ya te habías ido.
—Aún tenemos cosas pendientes —la chica lo miró, expectante y algo agobiada—. No me respondiste por qué abandonaste el duelo y tampoco me has respondido lo que…
—Sí.
Sasuke la miró con extrañeza, su postura ya no tan segura y arrogante como siempre.
—¿Qué?
—Dije que sí. Esa es la respuesta —explicó, mientras caminaba hacia él con mucha desconfianza en sus ojos. Sasuke decidió ignorar la pequeña opresión que sintió en el pecho al notarlo—. ¿Qué si aún estoy enamorada de ti? La respuesta es que sí. Lo estoy, Sasuke. Aún te amo.
Sasuke quiso decir algo, pero ningún sonido salió de su garganta.
—¿Es lo que querías escuchar, verdad? Que aún tenía sentimientos por ti —la sonrisa de Sakura era tan falsa y forzada que lo hacía sentir mal de solo verla—. Pues los tengo, Sasuke. Tú y tu ego pueden estar en paz ahora. Si quieres burlarte de mí, de lo patética e ilusa que soy, adelante. Haz lo que quieras.
—Sakura…
Esto no le gustaba. Se suponía que cuando Sakura le confesara que aún tenía sentimientos por él, se sentiría bien.
Pleno, confiado, lo debería animar… no hacerlo sentir como la peor basura de todas.
—Sasuke, por favor… por nuestra amistad o lo que quieras, déjame en paz —mencionó la chica, sin tener idea de cuánto habían afectado aquellas palabras a Sasuke—. Si soy aunque sea algo para ti, no me hagas sufrir más —inevitablemente las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, pero no se molestó en limpiarlas. Tampoco Sasuke—. Esto ya no es divertido. Porque si para ti es un juego… —no pudo reprimir un sollozo, que terminó por hundir a Sasuke—. Te aseguro que yo no lo estoy disfrutando.
El chico retrocedió un poco, dándole su espacio. No podía soportar verla así. Hace apenas unos momentos estaban bien, más que bien, pero el tema había salido entre ellos y Sakura había reaccionado peor de lo que se pudo haber imaginado. ¿Tanto daño le hacía?
—Será… mejor que me vaya, Sakura —casi susurró su nombre mientras caminaba hacia la puerta, aguantándose las ganas de volver donde ella—. Nos vemos.
El Uchiha cerró la puerta después de darle un último vistazo a la chica y suspiró con pesadez, apoyando su frente en la madera. ¿Por qué no había dicho nada? Podría haberle respondido que ella no era sólo un estúpido capricho, que él tampoco estaba jugando, que también tenía sentimientos hacia ella. Se llevó las manos a la cara con gesto de pesadez. Ya había hecho el idiota por mucho tiempo, estaba enamorado de la chica y debía aceptarlo de una jodida vez.
No tenía caso seguir negándolo y engañándose a sí mismo. Mucho menos a Sakura.
—Ya basta —murmuró. Iba a dejar de perder el tiempo y empezaría a hacer las cosas bien.
Sakura salió de la ducha, sintiéndose algo más relajada. Ni siquiera quería pensar en lo que había sucedido hace un momento. Después de su discusión (o más bien de su monólogo, ya que Sasuke no había abierto siquiera la boca) no tenía ganas de saber nada de él.
—Estúpido… —se recostó en su cama, quitándose la toalla del pelo y comenzando a secárselo. Estaba a punto de vestirse, cuando un ruido del exterior llamó su atención. Con rapidez tomó el kunai que guardaba bajo su almohada y se acercó a su balcón. No pudo disimular su sorpresa.
—¡Sasuke! —Sakura se cubrió lo que más pudo con su diminuta toalla, antes de acercarse a él—. ¿Pero qué haces aquí? —demandó, abriendo la ventana—. ¿No puedes tocar la puerta como la gente normal?
—Estuve golpeando la maldita puerta por casi media hora, pero no me abrías —explicó, entornando los ojos y haciendo esfuerzos por no distraerse debido a su apariencia—. Supuse que estabas en tu cuarto o tomando un baño.
—Pues sí, tenías razón. Ahora que sabes que no me ahogué en la ducha, puedes largarte —le dijo hostilmente, dispuesta a cerrarle la ventana en la cara. Pero el Uchiha la detuvo justo a tiempo, tomando su muñeca—. ¿Qué quieres?
—Hablar —explicó simplemente, ignorando su expresión de enfado y entrando al cuarto de la chica. Inmediatamente sintió el exquisito aroma en el ambiente, producto de la ducha y el shampoo de la chica—. ¿Puedo?
—Sasuke…
—Sólo quiero que me escuches —la interrumpió suavemente—. Si después de oírme aún quieres que me vaya, lo haré. Lo prometo.
Sakura permaneció en silencio unos momentos, pero terminó accediendo de todos modos. Sasuke sonrió levemente ante la oportunidad, aunque luego su sonrisa se desvaneció al notar las circunstancias en las que se encontraba: él, Sakura con sólo una toalla que no dejaba nada a la imaginación y ambos en un mismo cuarto.
—Sakura… —no sabía cómo empezar. Joder, nunca se había caracterizado por ser bueno con las palabras—. Sobre lo de hace un rato, quiero que sepas que –
—No hace falta, Sasuke —lo interrumpió rápidamente. Ya era muy doloroso, pero escuchar del propio Sasuke que ella no le interesaba en lo más mínimo era demasiado. No podría soportarlo—. Te dije que no había nada que aclarar. Sólo olvidémonos de eso.
Sasuke avanzó hasta ella, cubriéndola la boca con una mano.
—¿Me vas a dejas hablar? —al ver que asentía, aunque aún algo desconfiada, prosiguió—. Decía que lo de hace un rato no es lo que te imaginas. No estoy jugando contigo y créeme que yo tampoco me divierto con todo esto.
Retiró la mano lentamente.
—Lo que quiero decir… —hizo una mueca de esfuerzo. ¿Por qué tenía que dar tantas explicaciones para algo tan simple?—. Sakura, dudo que pueda ser algún príncipe azul —no quiso ver a la cara a la chica—. Pero, de una cosa estoy seguro.
La kunoichi alzó la vista hacia él, sin ninguna expresión clara en su rostro. Sasuke pareció irritarse y desvió la vista, mientras un sonrojo casi imperceptible aparecía en sus mejillas.
—No eres… la única que tiene sentimientos hacia mí.
—¿Qué? —Sakura frunció el ceño levemente—. ¿Me quieres decir que tú también te amas a ti mismo, Sasuke?
—¿Qué? —aquello tomó totalmente desprevenido al Uchiha. Se llevó las manos al rostro en señal de desesperación. ¿De verdad podía ser TAN densa? Ya era suficientemente difícil (y humillante) tratar de confesarle lo que sentía, pero la densidad de Sakura sólo dificultaba las cosas.
Era demasiado. Lo haría a su modo y punto. No era muy bueno con lo de expresar sentimientos, era más un hombre de acción.
—Sakura, espero que con esto me entiendas —Sasuke tomó su rostro con ambas manos y se inclinó hacia ella, rozando sus labios con los suyos delicadamente. Aquel gesto era tan opuesto a Sasuke que la chica no supo cómo reaccionar ante él. El Uchiha delineó su boca con la lengua, como pidiéndole permiso para besarla. Sakura se sonrojó con violencia y le dio todo el acceso que buscaba.
¿Pero por qué se sonrojaba tanto? Prácticamente sentía cómo le ardía el rostro en ese momento.
Qué importa, pensó luego de un momento y rodeó el cuello de Sasuke con sus brazos, olvidándose de sujetar su toalla. El chico la atrajo más hacia él, acariciándole la espalda y usando todo su autocontrol para no arrancarle esa infame toalla y hacerla suya en ese mismo instante. Pero por ahora, esto estaba bien. Sólo tenía que mantener las manos en lugares seguros y no habría problema.
Un Uchiha perdiendo el control de sus hormonas. Qué patético.
Luego de unos minutos, ambos se separaron por falta de aire; ella con las mejillas claramente más sonrosadas y él con una media-sonrisa en el rostro,
—¿Ahora lo entiendes, Sakura? —preguntó, alzando una ceja—. Sabes que no soy del tipo romántico, pero…
—Eres un idiota, Sasuke —le respondió, conteniendo la risa. Sasuke frunció el ceño; esa no era exactamente la respuesta cariñosa que esperaba de ella—. Ya no tengo doce años. No vivo en esas fantasías. Nunca te pediría que fueras un príncipe o algo parecido. Me gustas tal cual eres —el chico le dirigió una mirada solemne—. Por más amargado e insociable que seas.
—Hn. Digamos que tú también me gustas tal cual eres —le dijo, haciendo que la chica lo mirara con ilusión en sus ojos—. Aunque seas infantil, irritante, ruidosa… —ignoró la mirada de odio que le enviaba ahora—. Tengas esa fuerza horrible, tu comida sea horrorosa…
—¡Ya entendí! —le amenazó.
—…y molesta —finalizó, cerrando los ojos. Por primera vez, Sakura no se sintió herida u ofendida con aquel adjetivo. Hasta parecía que lo hubiera dicho con un deje cariñoso.
—Puede ser, y tú eres un bastado insensible y egocéntrico —sonrió, acercándose a él con lentitud. No se perdió detalle de cómo parecía estar desnudándola con los ojos—. Pero no podía ser de otra forma, ¿verdad?
—Lógicamente —Sasuke la tomó de la muñeca y se sentó en la cama, con ella en su regazo. La chica le dio un pequeño beso en los labios y lo abrazó. El hecho de que estuviera sentada encima y tan cerca de… el, sin contar que su busto estaba prácticamente al frente de su rostro, fue suficiente para que las hormonas de Sasuke comenzaran a reaccionar—. Oi, ¿dónde están tus padres? —le preguntó, con la voz más ronca de lo normal.
Aquello no pasó desapercibido para Sakura, quien recién en ese momento se dio cuenta de la posición en la que estaban.
—Salieron —respondió la chica, realmente feliz de que sus padres no estuvieran allí—. No volverán hasta mañana.
Se iba a levantar, pero el chico la sujetó justo a tiempo. Hizo otro intento, pero este se desvaneció por completo cuando, una de las manos de Sasuke, se movió de su cintura hasta su muslo, acariciándolo. Maldición, podía sentir como su cuerpo comenzaba a reaccionar ante su tacto; sus pezones se endurecieron y toparon contra la textura de la toalla y comenzó a sentir un ardor en su entrepierna.
Muy consciente de eso y de todas las cosas que podría estar haciéndole para que su cuerpo siguiera respondiendo de esa forma, Sasuke la recostó en la cama y se posicionó sobre ella, apoyándose en sus codos y piernas, con cuidado de no aplastarla. La chica se mordió el labio, notando lo condenadamente atractivo que se veía de esa forma; estaba ligeramente agitado y el pelo le caía sobre los ojos. Sasuke también tomó nota de la apariencia de ella; La toalla había comenzado a resbalarse de su pecho y tenía unas cuantas gotas cayendo de su cuello hasta su escote.
Hundió el rostro en el cuello de la chica, besándolo y mordisqueándolo, arrancándole suaves gemidos. Sakura llevó sus manos hasta el pelo del chico, mientras se arqueaba hacia él, frotando insistentemente su pecho con el suyo. Sasuke no pudo evitar gemir ante la fricción, más aún cuando una de las piernas de la chica rozó su entrepierna. Joder. El Uchiha dejó su cuello y, dejando pequeñas marcas, fue subiendo hasta el lóbulo de su oreja, el cual lamió y mordió suavemente. La kunoichi murmuró algo y tomó el rostro del chico con ambas manos, buscando sus labios nuevamente. Sasuke hizo un ademán de besarla, pero en el último instante se detuvo.
Sonrió levemente al oírla protestar.
Sakura frunció el ceño al notar que estaba jugando con ella, pero justo cuando iba a reclamarle, el chico estrelló su boca contra la suya, usando su lengua y dientes para abrirse paso dentro de su cavidad. Entre sorprendida y excitada, la chica rodeó su cintura con las piernas y metió las manos dentro de su camisa. Sasuke gruñó y se separó por un momento para quitarse la molesta camisa. Volvió a besarla, llevando una de sus manos hasta el muslo de la chica, sorprendido por la suavidad de este. Sakura estaba demasiado pendiente de cómo una mano de Sasuke comenzaba a subir por su pierna, como para notar que la otra ya estaba quitándole la toalla.
Cuando fue despojada de la prenda, abrió los ojos de golpe y se encontró totalmente desnuda frente a Sasuke. Intentó cubrirse lo más rápido posible, pero el chico sujetó sus muñecas a tiempo, mientras la observaba con un brillo extraño en los ojos. No pareció importarle mucho el repentino pudor de la chica, ya que la observó de pies a cabeza, totalmente absorto. Soltó sus muñecas y se lamió los labios inconscientemente ante la vista.
Casi se maldijo por no seguir los consejos de Naruto. ¿Por qué cuando estuvo en su cuerpo no había aprovechado mejor las circunstancias?
Qué mierda importa ahora. Llevó sus manos hasta los pechos de la chica, masajeándolos y apretándolos suavemente. Sus pulgares rozando sus pezones, endureciéndolos más aún. Estaba en lo correcto; tenían el tamaño ideal y cabían dentro de sus manos perfectamente.
La respiración de Sakura se entrecortó y sintió que se humedecía cuando los labios de Sasuke ocuparon el lugar de sus manos, lamiendo y besando sus pechos con total tranquilidad. La chica gimió levemente y llevó una mano hasta su nuca, incitándolo a seguir. Sasuke sonrió contra la suave piel de ella y se entretuvo con su pecho por unos momentos más. Bajó hasta su vientre, besando su ombligo y luego volvió a subir por su busto, cuello, hasta sus labios de nuevo. A estas alturas, la presión dentro de sus pantalones era dolorosamente insoportable. Tenía que tirársela. Ahora.
Al parecer, Sakura estaba tan desesperada como él, ya que llevó sus manos hasta el cierre de su pantalón, casi rasgándolo. Sasuke no pudo evitar reír levemente; él mismo se liberó de sus pantalones y sus boxers, arrojándolos al suelo sin cuidado. La chica tragó saliva y se mordió el labio inferior al ver la erección de Sasuke.
Por Dios, estaba segura de que sin mucho esfuerzo podría partirla en dos.
El Uchiha fingió no darse cuenta de su sorpresa, pero su expresión de autosuficiencia lo delataba.
Volvió a recostarse en la cama, acomodando a Sakura debajo de él. Gimió roncamente cuando, sin aviso, ella tomó su miembro entre las manos. Sakura… separó las piernas de la chica con sus rodillas y entró en ella con una sola estocada.
El grito de la mujer fue inmediatamente cortado por sus labios, que la besaron con violencia. Sakura no tardó en acostumbrarse al ritmo de las embestidas de Sasuke, mientras rasguñaba con fuerza su espalda y hombros. El Uchiha apenas tomó en cuenta las dolorosas marcas que estaban dejando las uñas de Sakura sobre su piel, ya que su mente y atención estaban en otro lado; como en la expresión que tenía la chica en el rostro, el color oscurecido de sus ojos, sus agudos gemidos y en cómo sus suaves y cálidas paredes lo apresaban cada vez que la penetraba.
Sakura inclinó la cabeza hacia atrás, con su largo pelo esparciéndose sobre la almohada. Sasuke la estaba volviendo loca. Su olor, su tacto, su fuerza… todo. Estrujó las sábanas bajo sus dedos cuando el chico aumentó aún más el ritmo, ya rayando en lo violento. Casi podía escuchar el sonido de sus cuerpos cada vez que se encontraban. Otro gemido escapó de su garganta cuando sintió un desesperante cosquilleo dentro de ella, comenzando desde su estómago hasta su entrepierna. Acercó su rostro al de Sasuke para besarlo violentamente, al mismo tiempo que sentía como su orgasmo la consumía por completo. Sasuke gimió al sentir que las suaves paredes de ella aprisionaban su miembro con fuerza, claramente viniéndose en ese mismo momento. Forzó su miembro dentro de su estrecha entrada un par de veces más, hasta llegar él también.
Los gemidos, suspiros y murmullos en la habitación fueron desvaneciéndose lentamente, hasta que se sumió en completo silencio. Sasuke salió de la joven con delicadeza y se recostó a su lado, tratando de relajar su respiración. Sakura se quitó el pelo del frente e hizo lo mismo, volviendo a acomodarse. Sasuke la observó de reojo y una expresión arrogante surcó su rostro. Se veía más que agotada.
Disimuladamente se acercó más a ella, pasando un brazo por su cintura. La chica sonrió.
—No te lastimé, ¿verdad?
—¿Qué? —Sakura abrió los ojos—. Claro que no, Sasuke-kun. Si hubiera sido así, te lo hubiera dicho —Sasuke asintió ante eso—. Además, no es la primera vez que…
—Hn —el chico la interrumpió y besó su frente. Ya tendría tiempo de buscar al (o los) bastardos que hubieran estado con ella antes. Aún tenía la lista, después de todo. La chica notó su molestia y rió por lo bajo, mientras se acurrucaba sobre su pecho. Casi por reflejo, la mano de Sasuke comenzó a acariciar su espalda.
—Y… ¿tienes más preguntas que hacerme, Sasuke-kun? —le preguntó la chica con tono algo sugerente, mientras se acomodaba más sobre su torso y le acariciaba el rostro con delicadeza. Aquel gesto hizo que Sasuke sonriera levemente.
—Aa —asintió, mientras tomaba la pequeña mano de Sakura entre la suya y le besaba los nudillos con suavidad—. Tengo todo el tiempo para saber más de ti y preguntarte todo lo que quiera.
La kunoichi sonrió también al notar el brillo en la mirada del Uchiha.
—Tenemos toda la noche para conocernos mejor, Sasuke-kun.
—Hn —Sasuke invirtió rápidamente las posiciones, quedando él de nuevo arriba y clavando sus ojos negros en los jade de ella—. Toda la noche no será suficiente, Sa-ku-ra.
Le aclaró y volvió a juntar sus labios con los de ella.
