HOLA DE NUEVO! AQUÍ ESTOY CON EL SEGUNDO CAPÍTULO DE HOY

ANTES DE NADA QUERÍA DECIR ALGO. ESTE ES UN CAPÍTULO HOMENAJE A CUATRO PERSONAS QUE ILUMINARON LOS MOMENTOS MÁS OSCUROS DE MI ADOLESCENCIA. ESAS CUATRO PERSONAS SON Y ERAN UN GRUPO DE MÚSICA LLAMADO TAKE THAT. EN ESTE CAPÍTULO TENEMOS COMO ESTRELLA INVITADA A GARY BARLOW.

SIENTO SI A ALGUIEN NO LE GUSTA ESTE CAPÍTULO O NO LE PARECE BIEN. ERA ALGO QUE SENTÍA QUE TENÍA QUE HACER. LO HE HECHO CON TODO EL CARIÑO Y EL RESPETO QUE SOLAMANETE PUEDE TENER UN FAN. (HACIA TAKE THAT Y HARRY POTTER, POR SUPUESTO)

ESPERO VUESTROS COMENTARIOS!!

-(TRABAJANDO EN NUEVOS FIC)-

BESOS. SE OS QUIERE

CAPÍTULO 10: TODO IRÁ BIEN

"Esto es de cuento de hadas, de bellas historias que

Escritas dicen que su cuerpo es el de el angel que calló del cielo

Y juran que visto de cerca se les hace eterno sin saber

Que yo soy el guardián que cuidará de él, escuchando tantos te quiero

Y por ella yo me arranco hasta la piel

La mente se dispara, se me arranca el corazón

Escucha vida mía que tengo que decirte

Si el sol brilla es porque tú se lo pides"

Alex Casademunt: Jugándome la vida entera

Aquello que sentía oprimirme el pecho era lo más parecido a la felicidad pura y dura que había sentido jamás. Volvía a tener una familia, iba a tener una hermana, tenía unos amigos estupendos y una novia preciosa y maravillosa ¿Qué más podía pedirle a la vida?. Tenía todo aquello que siempre había soñado. Lo tenía todo. Hacía una semana que Hermione había aceptado ser mi novia y me sentía henchido de felicidad, como si estuviera colgado de las nubes continuamente. Y en ese estado casi catatónico nada malo podía alcanzarme. Andaba por casa con una sonrisa permanente pintada en la cara Y cuando estaba con ella… simplemente era maravillosa. Era dulce, era simpática, era divertida, era cariñosa… y cuando me besaba todo mi cuerpo se ponía loco. La amaba con todo mi corazón y no había nada que pudiera cambiar eso. La mañana del día de Nochevieja me levanté con una sonrisa de oreja a oreja. Bajé las escaleras trotando mientras canturreaba. En la cocina me encontré a papá, a mamá, a Sirius, a Tonks, a Remus y a Teddy.

- Buenos días mamá- dije dándole un beso en la mejilla- Buenos días a ti también Jen- dije ponsando mi mano sobre el vientre de mamá- Buenos días papá- le di un beso también- Buenos días Sirius.

- ¡A mi ni se te ocurra besuquearme!- dijo Sirius.

- Pues yo sí quiero que me besuquees- dijo Tonks. Se puso en pie y nos dimos dos besos.

Teddy se deshizo de los brazos opresores de Remus y echó a correr, todavía de forma bastante torpe hacia mi para agarrarme la pierna y no soltarme. Cuando me senté, lo cogí para sentarlo en mis rodillas.

- ¿Y a qué viene tal despliegue de alegría mañanera?- dijo Sirius fingiéndose ofendido aunque con un destello de diversión en su mirada.

- ¡Deja en paz a Harry!- dijo mamá.

- Está enamorado…- murmuró papá por lo bajo.

- Eso ya lo sabía… de esa chica con nombre raro… ah, sí, Hermione- dijo Sirius- ¿Hay alguna novedad que deba saber ahijado?

- No…- dije seriamente pero no pude contener la sonrisa por mucho tiempo- salvo por el hecho de que me quiere tanto como yo a ella y que desde el día de Navidad estamos saliendo juntos.

- ¡Pero eso es estupendo Harry!- exclamó Tonks.

- Me gusta Hermione, tiene algo que me gusta- dijo mamá

- Será porque las freakys de los estudios se reconocen entre sí- dijo Sirius con sorna.

- ¡¡Ehhhh!!- exclamamos mamá y yo a la vez.

- Hermione y mamá no son unas freakys, son inteligentes…- maticé

- Para que veas, Black- dijo mamá.

Sirius puso los ojos en blanco y los demás rieron. Aunque a mamá parecía que no le hacía mucha gracia que la llamase freaky. Después del desayuno cogí mi escoba y salí a volar. Todos los días entrenaba Quidditch, con o sin Ron y Ginny.

La mañana del día de Nochevieja después de desayunar mi madre me envió derecha a limpiar mi habitación. No estaba muy descolocada, lo justo, pero mi madre era una maniática del orden. A la tarde mamá me había cogido vez para ir a la peluquería. Sabía que íbamos a salir esa noche pero Harry no hacía más que darme largas y decirme que era una sorpresa, que no preguntase. Y yo me moría de la curiosidad. Pero igualmente sabía que me iba a gustar la sorpresa.

- ¡¡Hermione, teléfonoooo!!- gritó mi madre desde la sala de estar.

Bajé las escaleras corriendo y me lancé sobre el teléfono. Mamá me miró con y una sonrisa traviesa.

- ¿Sí?- dije.

- Hola guapa- dijo Harry del otro lado del teléfono.

- Hola ¿Desde donde llamas?

- Desde una cabina. Ya sabes que en casa no tenemos teléfono. ¿Sigue en pie lo de esta noche?

- Claro, tú solo recógeme a las ocho.

Mis padres tenían una cena importante en la universidad. Yo no había querido asistir. Los Potter me habían invitado a cenar en su casa, pero Harry había acudido a mi rescate. Y había ideado una noche perfecta para los dos. La mayoría de la tarde estuve en la peluquería, alisándome el pelo, depilándome o haciéndome la manicura. Pero cuando salí de allí estaba perfecta. Mamá también había ido. Solamente podía imaginar la cara que iba a poner Harry cuando me viese. Al llegar a casa me encerré en mi cuarto para empezar a prepararme. Había comprado un vestido increíblemente bonito y elegante. Era de color turquesa, de tirantes, con bordado en pedreria y corto por medio muslo. Me sentaba genial. Me puse sujetador sin tirantes, un diminuto tanga y medias. Me cepillé el pelo con cuidado. Después me senté en mi tocador y empecé a maquillarme. Después me puse el juego de pendientes y colgante que mamá me había comprado. Tenía una lágrima de color celeste. Había acabado justo de ponerme los pendientes cuando llamaron a la puerta. Miré el reloj y me sorprendí al ver que eran las ocho ya. Segundos después mi padre estaba llamando a la puerta de mi habitación.

Mi vida, Harry te está esperando abajo- dijo él.

Dile que me de cinco minutos…

Me eché colonia, mi colonia favorita, Halloween de Jesús del Pozo. Después cogí la cartera que había comprado para llevar cuatro cosas. Era de color azul. Me calcé los zapatos de tacón que me hacían unas piernas interminables. Me puse la bufanda, los guantes y me puse el abrigo negro. Antes de bajar fui a la habitación de mi madre.

Mami… ya me voy- dije.

A ver… qué guapa estás hija…- dijo mamá con orgullo.

No te doy un beso porque te pinto, chao mamu.

La cara de Harry fue bastante cómica. Se quedó mirándome, pestañeando con fuerza como si pensara que se lo estaba imaginando

- Hola papu. ¿Nos vamos Harry?- dije sonriendo con esa nueva sonrisa que tenía cargada de felicidad.

- Pasadlo bien, chicos, Ah, Harry, cuídamela.

- Descuide señor Granger- dijo Harry.

Los dos salimos de casa. Me agarró de la mano y amparados en la oscuridad nos desaparecimos. Aparecimos en un callejón de Londres. Comenzamos a caminar y unos minutos después nos encontramos de frente en uno de los restaurantes más famosos de Londres. Era el "Café de París"

- Pero Harry… esto debe ser carísimo- dije en un susurro.

- Tengo mis contactos. Sirius no es tan terrible como parece, cuando quiere.

Entramos en el Café. En el hall había una chica vestida de gala con un vestido negro y zapatos de tacón de aguja.

- ¿Su reserva por favor?

- Harry James Potter.

- Ah, sí, señor y señora Potter.

Mi cara en ese momento fue de completa incredulidad. Harry ahogó una risita nerviosa. La chica nos quitó los abrigos. No pude dejar de notar la cara de sorpresa de Harry, ni de que mientras nos acompañaban a la mesa no dejaba de mirarme de reojo.

- En un momento les atenderán- dijo la chica y se fue.

Harry se quedó mirando para mi fíjamente.

- Siento lo de señora Potter… seguro que es una broma pesada de Sirius. Tiene un sentido del humor bastante peculiar.

- ¿Me vas a contar a quién has tenido que sobornar para conseguir esta mesa en este lugar?

- Sirius fue cantante en su época jóven, conoce al dueño de esto. Vino a cantar muchas veces. Creo que estudiaron juntos en Hogwarts o algo así…

- Así que Sirius fue un cantante famoso… ¿Quién lo iba a decir no?

- Azkaban es lo que tiene. Desmejora mucho.

- Entonces… ¿No me vas a decir si te gusta mi vestido?. Ya que tú tenías una sorpresa para mi, yo también quería tener una sorpresa para ti…

- Pues me has sorprendido… te miro… y no te conozco… estás tan… mujer… tan hermosa… Estás preciosa.

Justo en ese momento fuimos interrumpidos por un camarero inoportuno. El restaurante fue llenándose poco a poco hasta que estuvieron todas las mesas abarrotadas de gente. La cena fue exquisita y maravillosa. Nunca me había sentido de esa forma tan especial.

- ¿No se enfadará Ron porque decidiste pasar la nochevieja conmigo en lugar de con ellos?- dije.

- Que se enfade, me da igual. Tú eres más importante.

Yo sonreí de oreja a oreja y él me cogió la mano por encima de la mesa. Mientras que miles de mariposas se instalaban en mi estómago. Entonces un hombre moreno, de mediana estatura embutido en un traje de marca subió al escenario. Era el dueño de aquel lugar, deseaba que hubieramos disfrutado de la cena, etc…

- Como guinda especial al pastel, contamos con la presencia de un viejo amigo. No es por que sea viejo, pero somos amigos desde hace mucho tiempo. No podía dejar pasar la ocasión de que nos cantase unas pocas canciones… Con todos ustedes Gary Barlow.

Y allí estaba él. No conocía a Gary Barlow ni a Take That hasta que llegué a Inglaterra. Mi prima Marlene me habló de ellos y me hizo escuchar su último cd "Beautiful World". Fue un flechazo en toda regla. Al día siguiente estaba en la tienda de discos haciéndome con todos los discos de Take That y de Gary Barlow. No es que fuese una fan histérica, pero me gustaban mucho. Gary era, en mi opinión el que mejor había resistido el paso de los años. Estaba incluso más sexy que cuando era un crío y cantaba en Take That. Y esa noche estaba más sexy que nunca. Llevaba unos pantalones de traje y un chaleco de color negro con camisa blanca y sin corbata.

- ¿Sabías que iba a estar aquí?- pregunté con la emoción brillando en mis ojos.

- ¿Me creerías si te dijera que no?

- Mmm… no.

- Vale lo sabía. Fue entonces cuando le pedí a Sirius a ver qué podía hacer.

Gary empezó cantando algunas de las viejas canciones de Take That, mezcladas con las nuevas, sus propias canciones en solitario… era como una restrospección sobre su carrera. Yo estaba emocionadísima y coreaba todas las canciones. Harry no podía hacer más que reír. Cuando se iba acercando la medianoche comenzaron a repartir uvas en todas las mesas y copas con Champagne. De repente bajó un reloj del techo y todos se acercaron a él para tomar las uvas. Harry y yo también lo hicimos. Comimos las uvas sin mayor problema. En cuanto todo el mundo rompió en aplausos Harry me tomó entre sus brazos y me besó. Durante un rato el pinchadiscos estuvo poniendo música. Entonces se nos acercó el hombre que había presentado a Gary.

- Tú debes ser Harry Potter ¿no?- dijo.

- Sí.

- Bienvenido- dijo dándole la mano a Harry- Sirius me dijo que vendrías. ¿Lo pasáis bien?

- Sí- dijimos los dos a la vez.

- Me alegro. ¡Eh Gary, ven aquí!

Gary había pasado un par de veces por mi lado pero a pesar de los ánimos de Harry yo no me había atrevido a acercarme a él. De repente empecé a temblar y un nudo enorme se instaló en mi estómago. Noté cómo mis mejillas empezaban a arder repentinamente.

- Este es Harry, el ahijado de Sirius.

- ¡Oh, cierto!- dijo dándole la mano a Harry- que sepas que tu padrino es un tío grande.

- Lo se- dijo Harry- Esta es Hermione… una gran admiradora de tu música.

- Encantado señorita.

Gary me cogió de la mano y me la besó. Harry no pudo evitar reir ante mi cara. Me hubiera podido derretir allí mismo

- Sirius me dijo que vendríais. Hermione… ¿Te gustaría cantar un tema conmigo?

Yo abrí los ojos como platos y me quedé inmóvil.

- Yo… no… yo… no… canto… canto… mal…- dije.

- Bobadas, es modesta.

Dudaba de que Harry me hubiera oído alguna vez cantar. Pero segundos después vi cómo Gary me proponía cantar "I'd wait for life" y me vi aceptando. Pero entonces Gary subió al escenario y comenzó cantando "Babe", una canción preciosa.

- Ahora quiero que le deis un fuerte aplauso a mi amiga Hermione que va a cantar conmigo I'd wait for life.

Me quedé inmóvil. Harry me empujó hacia el escenario. Gary me ayudó a subirme y me dio el otro micro. Entonces el pianista comenzó a tocar.

Gary: There's a place we used to be

There's a face that I used to see.

Había llegado el momento. Gary me miró asintiendo con la cabeza. Yo veía a toda esa gente mirándome. Sentí que me desmayaba. Pero de repente, sacando valor de donde no lo tenía tomé el control de mi cuerpo. Aquella era una situación que no se repetiría en toda mi vida. Yo, allí, cantando con Gary Barlow, uno de mis ídolos. Así que abrí la boca y recé a todas las musas de la canción para que no me saliera ningún gallo.

Hermione: There's a picture with you by my side

There's a moment that I want to find.

Both: I don't know where to start

Or how to begin

But I know I love you still

Gary: If you ever turn away

If you ever change your mind

If the road ahead becomes too hard to climb

If there's something in your heart that tells you to stop

Oh to hold you close, tonight

I'd wait for life.

Hermione: There's a voice shouting inside my head

There's a space on your side of the bed

Gary: There's a hope everytime there's a sound

There's a silence that's playing too loud

Both: I don't know where to start

Or how to may be

But I know I love you still

Hermione: If you ever turn away

If you ever change your mind

If the road ahead becomes too hard to climb

If there's something in your heart that tells you to stop

Oh to hold you close, tonight

I'd wait for life.

Hermione: If I close my eyes

I'll dream a little deeper baby

Gary: 'Cause you are always in my mind

Yeah, you are always in my mind… For life

Both: If you ever turn away

If you ever change your mind

If the road ahead becomes too hard to climb

If there's something in your heart that tells you to stop

Oh to hold you close, tonight

I'd wait for life.

Cuando las últimas notas de "I'd wait for life" dejaron de sonar y un intenso aplauso comenzó a alzarse me di cuenta de lo que había hecho. Gary me abrazó con fuerza y me dio dos besos.

- Lo has hecho genial, Hermione- dijo sonriéndome- Como si fueses profesional.

Estaba tan aturdida que me bajé del escenario para refugiarme en los brazos de Harry, muerta de vergüenza.

- Te mataré por esto- le dije a Harry desde el cuello de su camisa.

- No lo harás. Lo hiciste genial y sabes que en el fondo, muy en el fondo, lo disfrutaste.

- Dime que no desafiné por favor…

Harry solamente rió y me abrazó con más fuerza. Unas pocas canciones después me seguía muriendo de vergüenza pero podría soportarlo. Aquella sería una de las anécdotas que algún día les contaría a mis nietos.

- Una persona especial para mi, un viejo amigo me pidio un favor. Harry, Hermione, esto va por vosotros.

Y comenzaron a sonar las notas de su conocida canción "Forever Love". Harry me agarró por la cintura y comenzamos a bailar en medio de la pista. No me importaba mucho si los demás nos miraban o no. Estaba refugiada entre los brazos de Harry, a salvo en su mirada. Eran las tres de la mañana cuando Harry me propuso que nos fuesemos. Por insistencia de Harry buscamos a Gary que estaba con Dawn, su mujer.

- Muchas gracias- le dije sonriendo.

- Ha sido un placer. Los amigos de Sirius son mis amigos. Eh! Harry dile a Black que se pase por casa un día, Mark estará encantado de verle. Veniros vosotros también.

- Nosotros estudiamos en un colegio internos, en el norte- dijo Harry.

- Pues venid en las vacaciones, haremos una barbacoa.

- Descuida, se lo diremos.

Buscamos nuestras cosas y nos fuimos. Harry aprovechó que en ese momento no nos veía nadie para desaparecerse. Pero cuando abrí los ojos me di cuenta de que no estaba en mi casa.

- Harry… no estamos en Oxford.

- No. Vamos dentro.

La casa era adosada con varios pisos. Era bastante estrecha. Entramos dentro y un elfo doméstico con aspecto muy viejo salió a recibirnos.

- Bienvenido, Harry Potter.

- Hola Kreacher. ¿Qué tal todo por aquí?

- ¿Desean algo?

- No, puedes retirarte, Kreacher, ya me encargo yo.

El elfo hizo una especie de reverencia y se fue. La sala de aquella casa era bastante poco acogedora. En realidad lo era toda la casa. Harry me cogió de la mano y subimos las escaleras hasta el segundo piso. Entramos en una habitación estrecha y decorada de forma escueta. Había una cama con dosel, una mesita de te cerca de la ventana, una chimenea y un armario. Pero lo que lo hacía bonito y acogedor era la chimenea prendida, las velas que estaban esparcidas por toda la habitación. El fragante olor a rosas.

- ¿Dónde estamos?- pregunté

- En el número 12 de Grimmauld Place. La casa de Sirius.

- El cuartel de la Orden del Fénix.

- Sí. En esta habitación dormía con Ron cuando veníamos en vacaciones. Y cuando nos escondíamos también dormía aquí.

De repente un enorme desasosiego empezó a inundarme al pensar en el propósito con que Harry había preparado todo aquello. El pánico empezó a correr por mis venas.

- ¿Qué te sucede?- me dijo Harry.

- Yo… no… no se… si… yo… si estoy preparada…- dije en un susurro.

- Perparada ¿para qué?

- Pues para eso…

- ¿Te he dado esa impresión?...- dijo Harry sorprendido- No… yo solamente quería que esta noche fuese perfecta. Solo quería despertarme a tu lado en la cama… no lo hice con esa intención.

- Perdona… qué vergüenza- dije.

- Tranquila. No haremos nada que tú no quieras. Te gustaría ponerte cómoda y que nos metiéramos en la cama…

Yo solamente asentí. Estaba profundamente emocionada. Harry me indicó donde estaba en cuarto de baño y me dijo que rebuscase en su armario lo que quisiera. No tenía mucha ropa allí. Pero pude encontrar unos boxer y una camiseta de color blanco sin mangas. Fui hacia el baño. Allí me lavé la cara para quitarme lo mejor posible el maquillaje, dado que no tenía mis potingues a mano. Me quité los pendientes y el collar y lo metí en la cartera. Me recogí el pelo en una coleta y por fin me quité los tacones sentándome en el borde de la bañera. Me quité las medias y las estiré y doblé. Después me quité el vestido y el sujetador. De buena gana me hubiera dado una ducha. Pero a mamá no le hubiera hecho demasiada gracia porque se me arruinaría el peinado.Así que me puse los boxer y la camiseta. Cogí mis cosas y volví a la habitación. Dejé mi ropa sobre una silla y me lancé hacia la cama, al lado de Harry.

- Es increíble cómo te sienta esa ropa… mejor que a mi- dijo Harry.

Yo sonreí mientras me ponía colorada. Él me hizo hueco para que me acomodase sobre su pecho. Él llevaba un pantalón de pijama y una camiseta. Durante un rato estuvimos abrazados, besándonos.

- Harry…- dije finalmente rompiendo el silencio.

- Mmmm- gruñó él.

- Cuando pasado mañana volvamos a Hogwarts… seguirá siendo todo igual…

- ¿A qué te refieres?

- A que somos muy diferentes. Tú eres el bombón del colegio y yo… yo solo soy una rata de biblioteca.

- Pero eres mi ratita de biblioteca. A mi me gustas tal y como eres. Te amo así… Nuestros amigos se alegran de que estemos juntos, ya lo has visto… y los demás están sobrando. Si nos mantenemos juntos, todo irá bien.

Yo asentí y dejé que Harry me besase en la frente. Quise con todas mis fuerzas creerle. Poco a poco el sueño nos fue venciendo y nos quedamos dormidos abrazados el uno al otro. Era tan feliz que me aterraba la idea de perder esa sensación tan maravillosa.