-señorita Granger. –saludo Lucius con una inclinación de cabeza.

-señor Malfoy. –respondiendo Hermione con el mismo gesto.

Narcissa ladeo una pequeña sonrisa, entrelazando su brazo con Hermione, comenzaron a caminar hacia las sala de estar, conversando hasta que el elfo anuncio la cena estaba lista, luego de conversar trivialidades y comer sus postres, se trasladaron nuevamente a la sala…

-y dime, querida. ¿Cómo te ha ido en el ministerio? –pregunto Cissy, acomodándose en el sofá. Lucius y Draco estaban sirviendo las copas de vino.

-muy bien. Pronto presentare mi proyecto de Ley. –dijo feliz, Hermione. Lucius y Draco que se acercaban…

-¿de qué trata su proyecto? –pregunto, Lucius curioso. Hermione lo miro.

-sobre los derechos de los licántropos… -comenzó a decir, Hermione.

-¡ah, sí!, ¿Qué pretende hacer?

-ayudarlos. Todo lo que están maldito con la licantropía, que no fue una decisión suya, tenerlo en sus sangres. Tienen el derecho a ser tratados con respeto, ser tolerados. –aseguro, Hermione.

-aun, cuando no han sido culpa suya de ser licántropos. Te puedo asegurar, que nadie se siente en confianza con esos seres. –comento sin rodeo, Lucius.

-eso está claro. Pero lo que ha empeorado esa desconfianza, es el trato que el propio ministerio mágico de Londres a acarreados con los años. Su falta de tolerancia y respeto han infundado en la comunidad mágica, de no ofrecerle una oportunidad, para probar los licántropos. Tan solo lo han sentenciado por su status y no le brinda una pequeña esperanza. –argumento, Hermione con brillo de determinación en su mirada.

-puede ser. –concedió, Lucius. –pero que harás, para cambiar eso. –pregunto, Lucius. –muchos que esta maldito con la licantropía, se esconden. Poco se sabe, quienes son. Además, si se supiera, y espero que me apoye en esto, serian el punto de mira de la comunidad mágica. –aseguro, Lucius.

Y así, se la pasaron, rebatiéndose, argumento por argumento. De momento, Draco y Narcissa añadían sus comentarios, su apoyo a la ley y algunos consejos que podían ayudar a Hermione en la audiencia y lograr establecer la ley para ayudar a los licántropos. Draco y Hermione se despidieron de Narcissa y Lucius, agradeciendo por la cena amena que tuvieron. Cissy, les recordó sobre la cena de navidad que tendrían.

Al irse la pareja, Lucius se dijo a sí mismo, que comprendía porque su hijo estaba encantado con la sangre sucia, era por su inteligencia y atributos físico, obtenidos en los últimos años. Narcissa le agradeció, por haber entablado conversación a su manera con su futura nuera, Lucius apretó los dientes, al recordar que en el futuro, los Malfoy no seguirían siendo los orgullosos sangre pura, sino mestizo.

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Aparecieron la pareja, al frente de la casa mientras Hermione abría la casa, Draco sonrió, complacido…

-Te dije, que mi padre se sabría comportar contigo. –dijo en tono triunfal. Hermione tiro la llave en la mesita del recibidor, los dos caminaban dirigiéndose a la habitación.

-sí, ya me lo dijiste por enésima vez. -dijo Hermione, rodando los ojos. Draco sonrió, burlón.

-no sabes perder, Granger. –aseguro, Draco, ella bufo.

Estrechando a Hermione contra él, la sostuvo por la cintura y la hizo, que quedara de frente. Siendo el más alto que ella, sintió la excitación evidente de Draco en su vientre. Las miradas cruzadas, la alegría, el amor y la pasión se reflejaban en ellos.

-te amo, Hermione. –aseguro, Draco con una cálida sonrisa, apoyando su frente con la de ella.

-también te amo, Draco. –aseguro, Hermione, abrazándolo.

Separándose, los dos comenzaron a besarse con pasión, quitándose toda la ropa que lo obstruía mientras avanzaban por el pasillo. Estando en la habitación, Draco besaba a Hermione por el cuello mientras una mano estimulaba más, sus senos erguidos y con la otra bajaba por el vientre hasta el punto sensible y húmedo de ella. Hermione se arqueaba por cada punto sensible que Draco tocaba y estimulaba, cada vez más. Sentía que no tenía control sobre su cuerpo ni lo que pensaba.

-Draco… -jadeo Hermione, arqueándose contra él, al sentir el intruso dedo en su vagina.

-te amo, Hermione. No lo olvides. –susurro, Draco antes de besarla, apretándola más contra él. Como si tuviera miedo que ella se fuera de sus brazos y caricias. Hermione que conocía esa aptitud de él…

-soy tuya, Draco, soy tuya… -repetía entre jadeos, separándose del Draco.

Hermione comenzó a besarlo, y con sus manos toco sus fuertes abdominales marcados y las fue bajando hasta su excitado miembro, apretándola, Draco jadeo. Arrodillándose, quedando frente a la virilidad de su novio, la empezó a chupar con maestría. Draco sostuvo su cabello mientras empujaba hasta el fondo de su garganta.

Sintiendo Draco, lo cerca que estaba de llegar al clímax, se detuvo. Hermione iba a protestar cuando fue silenciada por él con un beso casto…

-quiero estar dentro de ti, en todas parte de tu cuerpo… -dijo Draco, con deseo claramente en su mirada.

-te deseo dentro de mí… -jadeo, Hermione, dándole un apasionado beso; lo cual, fue correspondido.

Hermione se colocó bocabajo de la orilla de la cama, abriendo bien las piernas, exponiéndose ante Draco. Él se colocó en el medio y bajando su mano por el cuerpo de ella, tocando sus hinchados senos, haciendo que jadeara.

Hermione sentía cada toque una tortura de placer, sentía el miembro palpitante de Draco en sus nalgas. Draco la penetro con un certero movimiento lento y profundo, ella gemía por cada movimiento circular que él hacia hasta que se detuvo. Hermione con un gruñido de frustración, dijo…

-¡merlín, Malfoy, me quieres matar de la excitación!

Draco se inclinó hacia ella, besándole la columna hasta acercarse a su oído y susurro:

-te equivocas, Hermione. Solo quiero hacerte recordar dos cosas importantes. –dijo Draco, deteniéndose y apretándola más. Hermione jadeo…

-¿Qué… cosas? –pregunto, con dificultada.

-que eres mía y puedes pedirme lo que quieras. –contesto Draco con los dientes apretados. Moviéndose un poco, pregunto… –así que, ¿Qué quieres, Hermione? –ella gimió.

-a ti, Draco. Solo a ti... –suplico, Hermione.

Draco se separó de ella, lubricando la apertura anal. Penetrándola con mucho cuidado para no hacerle daño, Hermione sentía cada centímetro de la virilidad de Draco, penetrándola hasta lo más profundo. Por un corto lapsos, Draco mantuvo el ritmo lento hasta que comenzó a moverse más rápido. Cubriendo el cuerpo de Hermione, con su cuerpo,…

-te amo, Leona… eres perfecta para mí. –aseguro, Draco, apoyando su cabeza en el hombro de ella.

Moviéndose hasta que Hermione llegara al clímax y luego Draco por primera vez en la noche. Él separándose de Hermione, hizo que se diera la vuelta quedando frente a él, encajando su cuerpo a ella, se apoyó sobre sus codos. Mientras se recuperaban, Draco le dio un tierno beso.

-¿estás bien? ¿Te hice daño? –pregunto, Draco.

-estoy bien, no me hiciste daño. –contesto, Hermione con una sonrisa tranquilizadora. Él sonrió aliviado.

Cubriéndole todo el cuerpo nuevamente, Draco apoyo su frente con la de ella, con una ardiente y amorosa mirada…

-te amo, Leona. –dijo Draco, apretándola hacia él.

-te amo, Dragón. –comento, Hermione, abrazándolo.

El 24 de diciembre, Hermione asistió a la fiesta navideña en la madriguera. Toda la familia Weasley y los Potter estaban reunidos. Bill con su esposa y sus dos hijas, Victoire y Dominique, niñas hermosas muy diferentes tanto en el color de cabello como su carácter. Percy con su esposa, Audrey, relajado como nunca antes. Harry y su esposa Ginny, Ron y Charlie. También estaba Remus, Tonks y sus hijos. Luna, Rolf y algunos amigos más de la familia.

Draco por su parte había asistido a la fiesta navideña de los Nott, donde se encontraba Pansy, Blaise, Daphne y su prometido Neville. Cuando algunos Gryffindor de su generación se enteraron de su noviazgo con una Slytherin, le quitaron el habla y otros, le decían que ella estaba con él por puro interés. Pero Neville con su adquirida seguridad de sí mismo y su amor por Daphne, no le importo y siguió adelante con aquellos que los apoyaba.

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El 25 de diciembre de 2002…

Malfoy Mannor estaba en todo su esplendor, reluciente, mostrando lo que hacen siglos, nunca antes se había visto. La familia Lupin, Andrómeda, los Zabini, los Nott, Luna, Rolf, Hermione, Los Malfoy, Neville y Daphne estaban disfrutando de la velada. Lucius encabezaba la mesa, Narcissa a su derecha, y su hijo a su izquierda, a lado de Draco, estaba su novia, Hermione. Draco le había dicho, que sus amigos y los amigos de Hermione no sabían sobre su relación, lo cual, pedía discreción.

Con exquisita y deliciosa comida preparada a todo los gusto, todos conversaban como una gran familia, Lucius, que inicialmente se sentía incómodo por todos los cambios a su alrededor y en especial, las personas. Estaba relajado, feliz por el amor de su vida, Narcissa Malfoy, que se había reconciliado con su hermana, y que sabía, si algo le pasaba a él, ella no estaría sola, nunca más.

Por otro lado, aceptaba la cordialidad que se mostraba los Lupin, sin cara de menosprecio, ni nada por el estilo. También feliz que su hijo tuviera grandes amigos, que lo valoraban y lo querían, a pesar de la novia que tenía, no podía evitar estar orgulloso de él. Su hijo era todo un Malfoy, siempre se saldría con la suya.

Mientras todo conversaban, Theo le pregunto a Draco, sobre su relación. Todos observaron al rubio…

-muy bien, me va excelente. –contesto, Draco con una sonrisa.

-y ¿tienen pensado casarse? –pregunto, Daphne. Draco por debajo de la mesa, estrecho su mano con la de Hermione.

-por supuesto.

-¿pronto? –pregunto con insistencia, Blaise.

-no, tenemos algunos planes que completar, antes de dar ese paso tan importante. –respondió con tranquilidad, Draco. Hermione ladeo una pequeña sonrisa.

Pansy miro a Hermione.

-y tú, Hermione. Sigues pensando en la comadreja o hay alguien, que te roba el sueño. –pregunto con picardía, la azabache. Hermione se sonrojo.

Lucius levanto una ceja, observando de reojo a su hijo.

-con Ronald no regresaría. Y sí, tengo una relación… -aseguraba Hermione, Draco comenzó acariciar el dorso de la muñeca de Hermione con su pulgar.

-y porque no me lo habías dicho, Jean. Soy tu mejor amiga, tengo derecho a saberlo. –dijo dolida Astoria.

-lo siento, no hemos tenido suficiente tiempo para conversar, Tory. –se justificó, Hermione. Tory iba a replicar pero fue interrumpida

-y ¿Dónde lo conociste? –pregunto, Daphne con curiosidad.

-no me digas que en el ministerio… -dijo Pansy con desaprobación. Theo, Blaise y Rolf sonrieron por el tono que había empleado. Algunos fruncieron las cejas al igual que Hermione. Draco estaba tranquilo. –no diga que sea malo, pero creo que Hermione se merece algo más que un aburrido empleado del ministerio. –se defendió, Pansy al ver como algunos la miraban con desaprobación. Al escuchar el argumento de la azabache, se relajaron.

-como un empresario… -comento, Tonks.

-o con un prestigioso abogado. –dijo Daphne con una amplia sonrisa.

Hermione estaba mortalmente sonrojada. Ella no estaba acostumbrada a ser el centro de atención y menos que especularan su vida de esa manera.

-chicas creo, que es mejor, que Hermione nos diga quién es y cuando nos lo va a presentar. –Comento, Luna.

-sí, ¿y si tiene nuestra aprobación? –aseguro, Astoria. Hermione levanto una cejas, iba a objetar que ella podía tomar cualquiera decisión. –lo siento, Jean. Pero es la verdad, nosotros no permitiremos que estés con un idiota que no te merece.

-yo… -decía, Hermione.

-Tory tiene razón. No podemos permitir que te hagan daño, la primera vez no quisimos inmiscuirnos y mira cómo te fue. –decía Pansy.

-pero esta vez, si lo haremos por tu bien. –dijo Daphne. Hermione estaba muy sorprendida y avergonzada que la tratara como una adolescente que no supiera cuidarse.

-creo que han avergonzado a Granger. –Comento, Draco mirando la cara enrojecida de su novia. Hermione le brindo una mirada fulminante. Narcissa ladeo una pequeña sonrisa.

-no, Malfoy, solo estoy sorprendida… -aseguro Hermione., mirando a las chicas –de ustedes chicas.

-no debes sorprenderte, para eso son las amigas. –dijo Pansy, quitándole importancia. –pero ahora sí, cuéntanos sobre tu relación. –comento Pansy, reanudando sus pregunta original.

-querida, no se te va ni una. –comento Blaise con sorna. Pansy lo fulmino con la mirada, no comento nada pero miro a Hermione, insistiendo que contestara. Ella suspiro derrotada.

-yo, que puedo decirle… -comenzó a decir, Draco le apretó la mano, dándole su apoyo. –es un mago emprendedor, tiene algunas idea para abrir su propio negocio muy pronto en Francia. –Lucius miro a su hijo, Draco estaba tomando pequeños trago de vino, miraba de reojo a Hermione.

-eso es bueno. –dijo con aprobación, Daphne.

-entonces, lo conoces de Francia. –dedujo, Tory. Hermione no quería mentir, suficiente que no le decía quién era, como para seguir inventando. Así que se decidió por decir medias verdades.

-no, lo conozco antes que me fuera a Francia, pero nos encontramos y nos volvimos, muy amigos hasta que decidimos darnos una oportunidad de tener una relación más que platónica. –confeso, la castaña.

-y ¿Cuándo nos lo va a presentar? -pregunto, Tonks. Hermione lo miro sorprendida, no esperaba que ella le preguntara.

-Él está un poco ocupado… -decía Hermione. Draco le trazo en la palma de su mano, seis. –pero, probablemente en seis a siete meses, sabrán quien es. Y espero contar con su aprobación. –dijo lo último con sorna. Muchos sonrieron…

-no te lo tomes a mal, Granger. Pero necesitas la ayuda de la astucia de los Slytherin, a nosotros no nos engañan. –dijo Theo con orgullo.

-sí, claro. –se burló, Hermione. Los conocían sobre la relación de Draco y ella, sonrieron, sabían porque era la burla.

-creo que es momento de brindar, por nuestros dos queridos amigos. Que pensamos que serían solterones toda su vida pero que por obra de merlín, encontraron las personas que los aguanten… -decía Blaise, ganándose dos mirada fulminantes y otros que sonrieron ante el comentario. -¡salud por Draco y Hermione!

-¡salud! –exclamaron algunos, sonriendo con complicidad a la pareja.

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Todos disfrutaron de la gran velada hasta que llegó la hora de despedirse. Al día siguiente, Draco había ido a visitar a sus padres, pero solo encontró a Lucius, ya que su madre, estaba visitando a su hermana…

-padre. –saludo, Draco, sentándose en el sillón, frente a Lucius, que estaba leyendo el profeta.

-Draco. –contesto, Lucius, mirando a su hijo, regreso su mirada al periódico. –y tu novia, no viene. –pregunto sin importancia.

-no…

-mejor así. Entonces, podremos hablar sin interrupciones. –comento, Lucius dejando el periódico en la mesita.

-¿de qué tenemos que hablar, para que nadie nos interrumpa? –pregunto Draco frunciendo las cejas. Lucius ladeo una pequeña sonrisa.

-sobre tu novia en especial, ¿de qué más? –comento, Lucius. Draco lo miro con atención.

-¿Qué quieres saber sobre ella? –pregunto directamente, Draco.

-es verdad, que estuvo enamorada de unos de los pobretones de Weasley. –pregunto, Lucius.

-sí, es verdad. –Lucius ladeo una sonrisa

-así que, le quitaste la novia al pobretón. –dedujo erróneamente, Lucius.

-estas equivocado, padre. Soy un Malfoy y no me rebajaría hacer ese tipos de cosas, menos con personas tan insignificante como los Weasley. –aseguro, Draco con una mirada helada.

-entonces, porque esa… -iba a decir "sangre sucia", pero sabía que su hijo no lo perdonaría. –señorita está contigo, no entiendo.

-no hay tanto que entender, padre. La comadreja no supo valorizar lo que tenía, así que, Granger lo dejo. Al final del curso, habíamos establecido una amistad. Por lo cual, en Francia al re-encontrarnos, seguimos conociéndonos hasta que decidimos dar el paso a una relación. –contesto, Draco mirando a su padre.

-no tienes miedo que regrese con la… "comadreja", como lo llamas. –pregunto, Lucius.

-por supuesto que no. Con la comadreja solo fue un enamoramiento de adolescente, solo eso. A diferencia, que yo soy el amor, el único amor de su vida. –aseguro Draco con superioridad, sin esquivarle la mirada a su padre.

-está bien, si tú lo dices. –Dijo Lucius, suspicaz. No quiso añadir más nada, para evitar cualquier discusión con su hijo. –bien, cambiemos de tema. Por lo que entendí en la cena, tu novia dijo que tienes un proyecto de negocio, háblame de ello. –Draco sonrió y con entusiasmo, empezó a decirle los detalles de su negocio en Francia y posiblemente en Londres a su padre.

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Días después de navidad, Hermione había ido a visitar a sus amigos, Harry y Ginny. Conversaron todo un tiempo hasta que Ginny decidió darle espacio; pues sabia, que Harry y Hermione necesitaban privacidad, estando solos…

-sabes, nunca pensé que los Malfoy podrían cambiar. Pero mira que invitar a una bruja muggle a su mansión, es un gran paso. –aseguro, Harry.

-sí, son totalmente diferente a como era antes. En especial, Narcissa y Draco.

-un día que fui a visitar a mi ahijado, me encontré con la señora Malfoy. Me pidió disculpa, sinceramente por la forma en que hablo de mi padrino Sirius, se los di. –comento, Harry. Hermione le brindo una sonrisa de aprobación. –también me disculpe por haber insultado a su familia.

-así que, ¿Qué decisión has tomado? –Harry sonrió.

-me conoces muy bien

-por supuesto, tenemos años de amistad. –dijo Hermione con satisfacción. Harry le brindo una cálida sonrisa.

-muchos y agradables años de amistad. –aseguro, Harry. Hermione sonrió. –decidí darles una oportunidad a los Malfoy.

-es una sabia decisión, Harry. –comento Hermione con aprobación y alegre en su corazón.

-sí, aunque me ha tomado tiempo en reconocer que las personas pueden cambiar después de un fuerte suceso.

-No importa el tiempo, lo que importa es que te hayas dado cuenta tú mismo. –aseguro, Hermione. Harry sonrió. – y ¿que opina Ginny de tu decisión?

-ella está de acuerdo, mas, porque seguramente lo veremos con frecuencia. –Hermione asintió.

-y Ron. –pregunto, Hermione.

-a él no le importa. Dice, que después que no lo insulten, para él todo bien.

-clásica de Ron –comento, Hermione. Harry sonrió.

Toda la tarde se la pasaron conversando hasta que Ginny, los llamo para cenar. El 31 de diciembre, los padres de Hermione fueron a visitar a su hija, pasando el año nuevo con ella y Draco. El 14 de febrero, Pansy anuncio que tenía un mes de embarazada, Blaise estaba regocijante. Sus amigos los felicitaron.

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A finales de febrero de 2003, Hermione se fue a visitar a Cissy, pero el elfo le aviso que no estaba. Antes que decidiera irse, Lucius la llamo, saludando con gesto frio como siempre, le pidió que hablaran. Dirigiéndose en silencio al estudio, Lucius y Hermione se sentaron en los cómodos sofás…

-seré directo con usted, señorita Granger… -comenzó a decir, Lucius. Hermione asintió. –no me gusta como novia de mi hijo, pero ha sido la decisión de Draco de estar con usted. No lo apruebo pero lo respeto. –aseguro. Hermione suspiro.

-Sé, señor Malfoy, que no le hace ninguna gracia que este con su hijo, en especial por mi sangre. –comento, Hermione.

-me agrada que entienda esa parte esencial que es para mí. Pero no lo más importante. -aseguro, Lucius. Sorprendiendo a Hermione. –me importa más la felicidad de mi hijo, y como le dije a él. La tolerare y seré cortes como hasta ahora lo he sido, pero no espere más nada de mí. –Hermione asintió, ladeando una pequeña sonrisa. –solo por Draco lo hare. –reitero, Lucius levantándose del sofá. Hermione también se levantó.

-lo sé, señor Malfoy. Por mi parte recibirá el mismo trato. –aseguro, Hermione.

Un sonido en la chimenea, anuncio la llegada de alguien. Lucius retando a Hermione con la mirada gris muy parecida a la de Draco, pero más frio, dijo…

-es Cissy. –aseguro, Lucius. –antes que se vaya a conversar con mi mujer. Debo advertirle que si se le ocurre hacerle daño a Draco, entonces, yo se lo hare a usted. Y deseara nunca haberse metido con mi familia. –aseguro, Lucius con toda la intención de intimidarla, pero diciendo lo que en realidad le haría. Hermione le resistió la mirada y con una sonrisa de altivez.

-no se preocupe, señor Malfoy, eso no pasara. Amo a Draco y no pretendo traicionar su amor por mí. –aseguro, Hermione.

-eso espero…

En ese momento, Cissy toco la puerta y abrió, sonriendo muy alegre, saludo a Hermione y a su esposo. Inmediatamente se fue con Hermione a la terraza mientras conversaban y se ponían al día, ya que, cada quince días, los viernes se encontraban, conociéndose más o hablaba de cosas interesantes.

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4 de julio de 2003, eran las 9 de la noche. Hermione y Draco estaba en la recamara vistiéndose, después de haberse dado una larga ducha, cuando escucharon el timbre…

-valla, esta vez no se han demorado con la comida china. –dijo Draco mientras se colocaba el bóxer, negro.

-voy yo, te espero en la cocina. –dijo Hermione, vestida con una camisa de Draco, que le llegaba arriba de las rodillas.

-está bien.

Hermione salió de su habitación, pero al llegar a la sala, se encontró con una gran sorpresa…

-¡sorpresa! –exclamaron, los visitantes con una gran sonrisa. Hermione abrió los ojos sorprendida, llevándose un susto de muerte.

-¡merlín!, que susto me han dado. –comento, Hermione llevándose la mano al corazón.

-hay Jean, no exagere. –dijo Tory, restándole importancia.

-que no exagere, merlín, ni siquiera los esperaba. –exclamo Hermione, molesta.

-se nota, Hermione. Mira que vestida de esa manera. –comento, Pansy. Hermione enrojeció, pero no sabía si de molestia que la criticaran o más de vergüenza.

Los chicos sonrieron al ver la expresión de ella, pero ante que la siguieran molestando…

-Hermione, ¿Qué paso? –exclamo, Draco saliendo con su varita en mano. Pero se percató que había muchas personas conocida en la sala.

Los Nott, los Zabini, Daphne, Rolf y Neville se quedaron sorprendidos, Luna tenía una cálida sonrisa. Se hizo un silencio sepulcral. La primera en reaccionar fue Pansy…

-Hermione Granger, puedes explicarnos que hace él aquí. –dijo, señalando a Draco.

-no es obvio, Pansy. Soy el novio de Hermione. –declaro, Draco acercándose a Hermione. –será mejor que te vayas a cambiar. –le susurro a su novia, ella asintió.

Con protesta de algunas de las chicas, Hermione se cambió rápidamente con magia en su habitación mientras que Theo le daba 20 galones a un sonriente Blaise.

-Theo porque le entregas dinero a Blaise. –pregunto, Astoria. Atrayendo la atención de todo.

-Blaise y yo, habíamos hecho una apuesta sobre la novia que tanto hablaba Draco. –algunos lo miraron sorprendidos.

-¿Cómo llegaste a esa conclusión? –pregunto, Hermione a Blaise.

-hice algunas conjetura cuando Draco hablaba de la novia bruja muggle, pero lo confirme en dos momento que se trataba de ti. –Todos miraban con atención a Blaise, él miró a Draco. –La primera vez fue cuando te convertiste en padrino de la hija del hombre lobo… –Hermione frunció las cejas. Otros sonrieron. –…Y llegaste de improviso a mi mansión, todo entristecido por haber sido un idiota con tu novia…. –Draco lo fulmino con la mirada. –pero te fuiste rápido para arreglar tu desliz. Lo curioso fue, si tu novia esta en Francia, ¿Cómo es que te peleaste con tu novia, si tu estuviste por aquí en la mañana, feliz? Conclusión, Granger.

- la segunda, fue en la cena navideña que tus padres ofrecieron, Hermione la habían sentado a tu lado, tu madre estaba encantadísima con ella. Y lo más importante, tu padre no había dicho nada contra ella. Si solo fuera tu amiga, tu padre se fuera atrevido hacer algún comentario incomodo, pero siendo tu novia, no. –aseguro, Blaise. Dejando muy impresionado a sus amigos.

-eres muy inteligente, Blaise. –comento, Luna con una sonrisa.

-gracias, querida Looney. Es agradable recibir elogio de una Ravenclaw. –comento, Blaise con sonrisa petulante. Algunos rodaron los ojos. –y ahora, dígannos. ¿Por qué no nos dijeron nada, desde el primer momento que eran novio?

-sí, porque, pues, sabemos que ninguno de nosotros, lo fuera criticado, es más, lo apoyaríamos. –aseguro, Daphne. Draco suspiro.

-no se lo dijimos, ya que, yo prefería comunicárselo a ustedes y a los amigos de Granger, después que terminara mi estudio y regresara a Londres… -entrelazando su dedos con Hermione. –además, si nuestra relación no fuera funcionado, no queríamos ponerlo en una situación un tanto problemático. Por cómo tratarnos a nosotros. –aseguro, Draco.

-Después de un año de noviazgo y estar seguro que funcionaba todo bien, decidimos decírselos a mis padres y a Cissy. –comento, Hermione.

-pero solo a ellos. –reitero, Draco. Se hizo un nuevo silencio.

-Hermione, ¿podemos hablar a solas contigo? –pregunto, Pansy. Hermione asintió. –chicos, salgan de aquí. –los hecho de la casa, Pansy, sin delicadeza.

Refunfuñando los chicos, salieron de la casa. Astoria hechizo el lugar, insonorizándolo. La castaña miro a Hermione, con aire de indignación.

–Granger, eres mi amiga, pero me excluiste de esto. Yo te dije que me gustaría que fueras la novia de Draco y no me dijiste nada. –reclamo muy molesta.

-perdóname, Tory. Pero Malfoy me pidió que no se lo dijera a nadie hasta que regresara a Londres… -se trató de defender, Hermione.

-pero, yo soy tu mejor amiga, tengo ciertos derecho por ello. –aseguro, Tory. –Como ejemplo saber que Draco era tu novio… -siguió con los reclamos.

-merlín, Tory, puedes parar de quejarte… –exclamo, Daphne exasperada de escuchar a su pequeña hermana, haciendo sus reclamos descomunales. Astoria lo fulmino con la mirada. –solo Theo puede aguantarte. –su hermana le brindo una gran sonrisa.

-porque Theo me ama como yo lo amo a él. –aseguro Astoria con satisfacción. Su hermana y Pansy rodaron los ojos.

-sí, sí, lo que tú digas. –dijo quitándole importancia, Pansy. Mirando a Hermione. –dime, Hermione. ¿Cómo te va con Draco? –Hermione sonrió, muy feliz.

-todo ha ido muy bien. Malfoy es lo mejor que me ha pasado en mi vida, no hay nada que se le pueda comparar. –aseguro, Hermione. Las chicas sonrieron.

- a los Malfoy no se le puede comparar. –aseguro, Daphne. Las chicas asintieron.

-son especiales, como los Zabini, los Scamander o los Nott. –Aseguro, Pansy. Nuevamente, las chicas asintieron.

En la terraza de la casa de Hermione, los chicos conversaban con Draco…

-le dirán enseguida a los Potter y los Weasley, que ustedes son novios. –pregunto, Theo.

-no, esperaremos un poco. Hermione lo conoce mejor que yo, así que, esperare que ella me avise. –contesto, Draco.

-tu no crees que ellos te apoyen, verdad. –afirmo, no pregunto, Neville. Draco asintió.

-por eso, no querías que sus amigos se enteraran. E inventaste tantas excusas de decirnos a nosotros, pero en especial a ellos. –comento, Rolf.

-así es, solo una vez le plante ese panorama, y resulto muy mal. Luna debe saber que tan mal. –aseguro, Draco.

-fue ese día que llegaste mal a mi mansión. –aseguro, Blaise. Draco asintió.

-Hermione tiene la esperanza que sus amigos se enojaran al principio pero que al final, lo aceptaran. –comento, Draco. –Sospecho que el único que podría aceptar o tolerarlo, como lo quiera llamar, será Potter. La comadreja lo dudo, aunque Hermione no me ha dicho nada, sé que la comadreja está intentado regresar con ella. Los Weasley no los conozco, pero todo lo que ha pasado en su familia y con mi tía que asesino a uno de los gemelos, no creo que le haga alguna gracia que yo este con Hermione. –aseguro, Draco.

-pienso, que es mejor esperar, como racionaran ellos. Como lo has hecho, sabes que los impulsos no ayudan en nada… -comento, Rolf, siendo el mayor del grupo. Draco asintió.

-será un gran paso para ella, tú ya lo hiciste con tu padre. Pero a pesar que a él no le guste la idea que Hermione sea tu novia, la ha tolerado. Pide a merlín, que te equivoque como muy poco lo has hecho. –comento, Blaise.

-será mejor que te equivoques, porque, si llegara a pasar. Sera un duro golpe para ella. –aseguro, Neville. Draco asintió, pero preocupado por todo los cambios que pasaría Hermione.