Dos días después entre a un enorme edificio y en la puerta una amable mujer me esperaba para guiarme con un formalismo impresionante, ni sonreía ni cruzaba más palabras de las necesarias con nadie, me condujo hasta la planta más alta, en el camino sentía las miradas de hombres y mujeres elegantes que trabajaban en aquel lugar, no hubo a mi paso quien no lo hiciera, ¿de pronto me había vuelto famosa? Mi error era aparecer en unas fotos acompañada de su jefe, al parecer era una hazaña, o un delito, o simplemente ambas. Pasamos directamente a una hermosa y enorme oficina, me pidió con una sonrisa que esperara al señor Johnson ofreciéndome de todo, le agradecí estaba bien o sería mejor decir que estaba muy nerviosa y no me pasaría nada por la garganta, no me quedaba la menor duda de que había leído la publicación me miraba con picardía y se esmeraba en atenderme más allá de lo evidente, me senté en el enorme sofá de cuero en una oficina blanca impoluta que me daba hasta pesar tocar el suelo brillante en el que me reflejaba, por el ventanal de piso a techo se observaba Chicago y era precioso tanto como abrumador, cuando se abrió la puerta me puse de pie como un militar, en lugar de entrar a quien esperaba un hombre rubio se dio paso, ajustó su traje fino y me sonrió acercándose

- Buen día señorita – me tendió la mano y cuando se la di para mi sorpresa la giro con delicadeza besándola – mi nombre es Archivald Conrwell, sé que espera a el señor Johnson, pero en este momento está… en una reunión privada, será breve y disculpe mi atrevimiento no quería hacerla esperar y mas que nada quería conocerla, mi hermano tenía razón usted es aún más bonita en persona – su sonrisa perfecta me distrajo del halago

- ¿Su hermano? – pregunté confusa

- Stear, dijo que la conoció en Carolina cuando volaron en parapente – alguno de los dos hombres en overol era entonces su hermano, debió leer mi cara porque sonrió, para ser hermanos era una diferencia del cielo a la tierra

- Mi tío no vuela con nadie nunca lo ha hecho, así que Stear quedó bastante impresionado, puede llamarme Archie si gusta

¿Archie? El Archie de Annie, ¿su tío? sonreí y asentí a mi mente también vino la imagen de la fotografía del estante, la de su familia, identifiqué a el hombre del overol y a su hermano en ellas, dos de sus sobrinos, ¿dijo que no había volado con nadie?... Nuevo y extremo… Me pidió que me sentara frente a él sin dejar de sonreír y comenzó a hablarme del edificio que era en si una de las principales en Estados Unidos, las otras dos estaban en Carolina y la más importante en Nueva York, su explicación formal del funcionamiento bancario me relajó bastante, era muy educado y amable, se notaba que era un hombre que sabía su trabajo y se movía en el como pez en el agua, explicó que era abogado y contador, lo que hizo que me sintiera en confianza era el hecho de que no hacía preguntas, yo iba con la expectativa de que me rodearan de ellas y había preparado muchas formas para explicarme. Annie tenía razón sus ojos se parecían a los de Albert, pero eran más vivaces, tenían una chispa contagiosa, algo seductor, no me extrañaba nada que suspirara por él

- ¡Disculpen la tardanza! - exclamó cuando entró directamente a saludarme

No había tardado ni diez minutos, evidentemente siempre que era muy puntual, nos levantamos para recibirlo y se acercó sosteniendo mi mano mirándome de forma extraña a los ojos como si pudiera encontrar muchas respuestas en ellos, si las hallaba tenía suerte yo nunca podía saber nada de alguien mirándo así, quizá concluyó que estaba bien su actitud cambió drásticamente al ejecutivo que me hacía entrevistas, aunque esa ocasión era más un asunto muy personal, cuando tomamos asiento yo estaba nerviosa otra vez, el señor Johnson siempre me ponía en ese estado, mucho más en ese instante que debía estar enterando de… mi trato con… Su cuñado?

- Candice gracias por venir, espero que no haya tenido hasta ahora ningún inconveniente desagradable a causa del artículo, nuestros abogados están a su disposición por eso Archie está aquí y por política tendrá algunos hombres de seguridad al pendiente de usted, no se asuste, están para velar por su seguridad y no notará su presencia

¿Por mi seguridad? ¿Acaso era inseguro ser parte de un artículo que involucrará a William Andrew? Tal vez si considerando lo importante que era, por mi mente solo pasaban preguntas y pensar que sería yo la que daría respuestas… esa situación era bastante inusual, bien! Se trataba de Albert nada podía ser normal, mientras el señor Johnson hablaba se formulaban en mi mente más preguntas una de ellas era ¿por qué trataba esto como un negocio?, ¿no iba a preguntarme si era cierto?, ¡claro! seguro él lo puso al tanto, estaba comenzando a mover mi pie con esa manía ansiosa mientras seguía hablando o leía la cartilla que para mí era una exageración a todas luces, me decía algo acerca de que no podía hacer nada porque las fotos eran mías, que el periódico, las otras redes y fuentes solo replicaron a la revista del cual era Hannah Cárter, la mujer del motocross que lo escribió, pero que no saben quienes estuvieron detrás del robo, el departamento legal de la revista se respalda con que Hannah solo compro a una pareja cualquiera las fotos, ella es responsable de 3 que tomó a hurtadillas en un sitio público, por ello si pagarían la multa esatipulada por hacerlo sin autorización de los fotografiados, el resto afirman no tuvieron nada que ver, llego a ellos casualmente mi teléfono…. Y los vídeos para placer general, ¡ellos lo habían visto! Dios mío mucha gente que ni conozco había tenido acceso a mi privacidad, saber que los hombres sentados frente a mí eran parte de la familia de Albert y que su posición era las de intermediarios legales era bastante incómodo, comentó acerca del respaldo legal y otra opción que cubría una demanda cuando lo interrumpí

- Disculpe, señor Johnson, esto no es una negociación es algo… Personal y lo único que quiero saber es qué tan grave es esto, asumo que fue culpa mía si debo encargarme puedo hacerlo sola, no quiero causar molestias para Albert… Lo siento – respiré profundamente - el señor Andrew – ambos se miraron con sorpresa, el sobrino me sonrió y él se removió con incomodidad evidente en la silla

- William está preocupado más bien por usted, esto no es más que una cadena de chismes que acabará cuando no tengan como seguir sustentándolo, puede que lo tomen como una farsa y que surja la duda de que sea él realmente en las fotografías, hace años que no lo fotografían y no venía a América, no tiene gravedad incalculable

- ¿Él… en donde está? ¿Que piensa de todo esto? ¿Por qué debo tener a su gente cuidándome?

- Está en Edimburgo de donde no debía salir – quizá pensó que sus palabras eran muy fuertes para mi entendimiento – Candice, William es el patriarca del Clan Andrew además de presidir la compañía y la entidad bancaria más importante de América es muy valioso y todo lo que tenga que ver directamente con su nombre, este… Incidente no es más para él de lo que signifique para usted, quiere que procuremos que no afecte su vida normal, sabemos que no tuvo la culpa así trabajan en prensa, solo lamenta que tenga que pasar percances gracias a su imprudencia – me sentí culpable aunque no podía saberlo, debí haberlo llamado cuando llegó ese extraño al departamento, aunque no me arrepentía - lo han hecho antes los columnistas desesperados y los editores presionando siempre hacen que ocurran estas cosas, se valen de artimañas para inmiscuirse, solo que fueron astutos al no hacerlo directamente con él sino a través de usted que en palabras de William es peor, no quería causarle estos dolores de cabeza, así que queremos de algún modo… indemnizarla por los daños

- Resoplé con fuerza, y reí con ironía – ¿indemnizarme?

- Si, además él fue específico quiere que se quede con el departamento del Magnolia, podemos instaurar la demanda a la revista solo por su parte si esta de acuerdo – Archie me extendió una carpeta sobre la pequeña mesa de vidrio frente a nosotros - los papeles están listos para firmar, en una semana a lo sumo este percance quedará archivado y el departamento estará a su nombre desde este instante - mencionó sin dejar de sonreírme como si compraran con eso los dos meses que ese hombre estuvo en mi vida, era como "gracias Candy por ser el juguete, ten por tus servicios de entretenimiento en la página de chismes", me estaba conteniendo

- El departamento es suyo yo pago un alquiler – casi dije entre dientes

- William es dueño del edificio Candice, allí viven personas que quiere, lo restauró para ellos – abrí los ojos de par en par… El tío abuelo - la aprecia mucho por ello quiere que tenga su lugar favorito, pero si no lo quiere como un regalo entonces el banco le otorgará un crédito que pueda pagar

Apretaba los dientes porque sentía mi mandíbula rígida, mis ojos se empañaron, además podría considerarme como a sus ex empleados y jubilarme de su vida, o aceptaba o lo aceptaba sin opciones, me colgué mi bolso sin poder contenerme más y me puse de pie ellos también lo hicieron con preocupación, exploté

- Señor Johnson no quiero volver a escuchar más ofertas de caridad, si quiere venderlo que lo haga sé lo que cuesta y jamás podré pagarlo, nunca fui su empleada, no quiero sus regalos, seguiré pagando el alquiler hasta que se venza el contrato, creo recordar que fue un año y medio ya usted fue muy caritativo desde un principio se lo agradezco y lo haré siempre, me queda muy poco para graduarme, al regresar esta última etapa es bastante absorbente y no tengo cabeza para comenzar a moverme de lugar - suspire audible y profundamente - esa es la única razón por la que no le devuelvo el contrato en este instante, el señor Andrew no me debe nada, creí... que todo esto de las fotos le afectaba, pero si no es así a mi menos, no soy una artista no impresionare más que a mis conocidos ni le veo lucro a esa payasada, todos ya leyeron el fabuloso cuento de hadas no tiene que preocuparse no diré nada ni daré explicaciones a nadie, nadie más que yo quiere acabar con esta historia, ya no quiero tener que ver con esto ni que me sigan hombres de seguridad, ni con demandas ni con nada que pueda darme como premio de consolación, haré como que nunca pasó si es lo que quiere, que hablen los demás no me importa y que disfruten la historia... se lee mucho más bonita de lo que fue parece que tuvo final feliz - sonreí con ironia - le agradezco que me recibiera se que es un hombre ocupado, que pase buenas tardes - me gire a su sobrino que me veía con las cejas arqueadas muy serio – adiós Archie me dio gusto conocerte

- La acompaño…

- No, ya conozco el camino, gracias

Salí tan rápido que no me detuve a admirar nada, solo quería irme, tirarme a mi cama y llorar un rato, no allí en ese lugar en donde todos tenían los ojos puestos en mi mientras un nudo apretaba mi garganta y no quería ni parpadear para dejar salir lágrimas de frustración, ¡qué humillante!, ¡me sentía tan tonta!, ojalá se reanudarán mis clases y mi vida en el hospital, borrar todo, tal vez algún día lo recuerde como la revista lo escribió y logre quitarme ese momento amargo. Dueño del edificio, dueño del banco quizá también de la montaña y la cueva, pero no de mi vida, en la nota que me dejó me escribió que le había enseñado que una sonrisa era más valiosa, yo solo quería su sonrisa por las mañanas no él departamento en el Magnolia; de cualquier forma las lágrimas ganaron la partida mientras veía el movimiento de la ciudad sentada en el taxi de vuelta a mi hogar. Como podía odiarlo si me dolía así?

Por un tiempo fui el chisme de mis conocidos y de muchos otros sin oficio, la seórita Pony y la Hermana Maria tampoco hicieron mencion de nada, esto debia superarlo sola y con el tiempo, habían terminado con nuestro romance de varios meses al no tener más material como predijo el señor Johnson, si había visto unas personas rondándome como moscas en el hospital, tomaba muchas rutas alternas para llegar a casa y nadie supiera en donde vivia, las mismas rutas extrañas que usaba Albert cuando iba por mí, no podría saber si era la supuesta seguridad o algún periodista mi rutina era fuerte,al poco tiempo se cansaron, mis turnos eran rotativos y estaba segura que muchas veces me perdieron la pista, como prometí no mencione absolutamente nada al respecto, a nadie, no volví a mencionar a Albert, ni negaba ni afirmaba nada con mis conocidos, aunque seguía presente en mis pensamientos, en cada rincón del Magnolia, en el osito marrón en mi cama, en las fotografías, y aunque no quisiera en mi corazón.

Los meses pasaron y una vez aprobada por fin mi fase académica me postulé para el examen de internista que otorgaba becas completas a los mejores estudiantes, estudié muchísimo, como nunca, toda mi energía la dediqué a ello para no pensar, para no sentir y estaba funcionando, mis antecedentes en enfermería y prácticas médicas realizadas el último año validaron todo para el Hospital General de Massachusetts en Boston, se venían los últimos meses del año, yo estaba feliz por tan importante logro para mi carrera, Gis como siempre quería festejarlo como unos de sus parrandas, pero opte por descansar, finalmente estaba mental y físicamente agotada, inverné por tres largos días en casa y cocine como él me había enseñado, además de llenarme de comida chatarra y comer helado en pijama frente al televisor riendo con las películas de comedia son las que me permitía ver, nada de romance ni despecho, dormitaba de a ratos y salía a dar largas caminatas al final de la tarde.

Para mí despedida de Carolina brindamos con un grupo grande de amigos desde la mañana en la playa hasta que en la noche pasamos un rato agradable en un bar, entre risas, bailes, muchos tragos y un montón de gente pude dejar mi mente en blanco, después de todo ese tiempo al fin reía desde el fondo de mi corazón, aunque sabía perfectamente que ese no era mi estilo, la idea era "vivir al máximo". Cuando llegué casi a media noche Milton me estaba esperando, me miró negando con la cabeza y se acercó para sostenerme con una sonrisa, no estaba tan mal, me erguí y parecía sería al decirle que podía sola, no parecía convencido pero lo persuadí, no fueron tantos tragos el problema radicaba en que no había comido nada bien y estaba agotada, subí con lentitud contando escalones, finalmente apoyada en la puerta había una caja con un enorme moño rojo, me sobresalte al verlo, tenía una tarjeta que decía felicidades no había remitente, entre y dejé el resto de mis cosas tiradas mientras colocaba la caja en la mesa y destapaba el regalo, de el saque, papeles, envolturas y un precioso abrigo de terciopelo, por dentro estaba forrado en piel y cómo me serviría en el frío Boston, era azul, mi color favorito, lo abrace sintiendo su suave textura y al mirar la caja en el fondo estaba la nota, cerré los ojos tratando de contener los latidos de mi corazón.

Siempre pienso en ti princesa. Albert

Por más que traté no pude dejar de añorarlo menos, ni de pensar en que estaría haciendo, en mis ratos libres mi mente siempre volvía a él, me preguntaba si estaría bien, en qué parte del mundo, si se acordaba de mí, si por las noches deseaba que estuviese a su lado tanto como yo, por lo que me daba cuenta solo unas palabras hacían que lo sintiera de nuevo tan cerca como si hubiese sido el día anterior la última vez que lo vi, pensé mucho sobre las palabras del señor Jonhson parecía que cumpliera una condena en Inglaterra, lo justifique pensando que quizá por ello no estaba conmigo pero deseche las esperanzas, no podía aguardarlas cuando entre nosotros quedamos que era una despedida, salí un par de veces con un ex compañero de clases que siempre me insistía, traté, Dios sabe que hice el intento y nada fue igual, no negaré que disfrute su compañía, pero mi corazón ya no era mío solo quería sentir sus manos, su boca, su cuerpo, aparté los pensamientos así nada funcionaría para mí nunca, tenía que superarlo o buscarlo de una vez, me puse el abrigo abrazándome para sentir que era él quien lo hacía, era un suplente bastante vago, pero podía imaginarlo, eso nadie lo sabría ni me quitaría, esa noche me quede dormida y en el sillón con el abrigo puesto y la nota aferrada en mi mano.