Chris miró a la nada, confundido y preguntándose si eso era real. ¿En serio tendría que ir con él? Hubiese preferido quedarse sin hacer nada y así poder salir con Piers pero el trabajo llama. Tal vez puedan solucionar problemas mientras cumplían la misión pero era absurdo. Requería concentración. ¿Quién puede concentrarse con ese joven al lado? Es imposible. Te atrapa, te hipnotiza. Todo un seductor. Así fue como Chris cayó enamorado de ese joven.

-Lo amo- Susurró abriendo la puerta para dirigirse a la central. Luego de la misión hablarían y pondrían las cosas en claro.

Caminó con las manos en ambos bolsillos de sus jeans, bajando para no ver a las personas que presenciaron aquella escena. Quería llegar lo antes posible para que esas miradas de desprecio no siguieran matándolo por dentro. Alzó la vista cuando se detuvo frente a la puerta corrediza que daba a la recepción de la central. Temiendo de que ese chico se hallara dentro ignorando su aparición. Marcando indiferencia hacia su persona y, con tan sólo su presencia, pudiese ponerlo en nervios. Pero debía entrar, las misiones no se cumplen solas. Lizzy se hallaba con la recepcionista, intercambiando papeles, chismes y demás. Cuando miró entrar al capitán, lo siguió hasta su oficina contándole con lujo detalle la misión a la que fueron designados.

-Deben ir a un almacén abandonado donde se registran movimientos bioterroristas. Deben apropiarse de esa muestra para que no caigan en manos que no deberían...- Ella cortó la explicación debido a la falta de atención por parte del castaño- ¿Pasa algo, capitán? Lo veo un tanto...deprimido. Si es que esa es la palabra correcta.

-Estoy bien- Expulsó sin más. Cortante y sin voltear a verla- Dame las instrucciones y no molestes, ¿entendido?

-Oh...ya entendí. Bueno...-Suspiró aquella mujer revolviendo todos esos papeles que poseía recostados sobre una tablilla- Esto es para ustedes. No olviden el informe detallado. Suerte y tengan cuidado.

"Tengan cuidado" Esas palabras retumbaban en la cabeza de Chris ya que ese "tengan" involucraba a Piers. Seguía creyendo que el joven no perdonaría lo antes dicho a no ser que demuestre lo contrario. Una cena fuera de casa, pasear junto a él. Cualquier cosa de esas que al menor le encantan. Ha sido bastante rudo y descarado como para decirle semejante cosa que, para rematar, era mentira. Le había mentido y su consciencia se encargaba de taladrarle eso durante todo el día. Luego llegó él, todo armado y preparado para la labor pero en ningún momento lo trató como hacía ayer. Ahora era "capitán" y lo trataba de usted. Doloroso. Es tan doloroso para el mayor que sea haya distanciado su joven amante. Ni una sonrisa, ni un mínimo contacto. Nada. Nada en absoluto.

-Apuremosnos que no tengo todo el día- Dijo el joven con su rifle en manos, con deje de molestia porque el mayor se tomaba todo el tiempo.

-Piers...yo..

-No expliques nada- Le interrumpió precipitadamente antes de que el mayor pudiese terminar- No quiero escuchar nada proveniente de ti.

Chris suspiró con sus ojos entristecidos y los labios caídos. Asintió sin más y ordenó a su secretaria que buscase a su equipo que tenían trabajo. Ella, al instante, habló por el micrófono que daba a parlantes distrubuidos en todos los pasillos y salones de la central. Piers volteó para darle la espalda cuando Chris lo miró fijo. Este último lo imitó. Al fin de cuentas, ambos volvieron al mismo lugar antes de que empezaran con la relación. Ahora eran capitán y soldado, nada más ni nada menos aunque en el fondo, morían por el otro pero el dolor y el remordimiento era más fuerte. Al instante, todo el equipo Alpha estaba presente y esperando órdenes.

-Bien, equipo-Comenzó el capitán a explicarle a los demás, viendo de vez en cuando a Piers quien parecía no importarle la situación- Para ti también va, Piers- Interrumpió dado la falta ¿de respeto del joven hacia su superior. El menor refunfuñó y volteó pero sin mirarle en ningún momento- Debemos irrumpir en un almacén donde se han registrado armamento biorgánico, en pocas palabras, armas biológicas. Se cree que haya sido algún ex miembro de Umbrella. Nuestra misión es despejar el área y apoderarnos del virus antes de que caiga en manos equivocadas. ¿Entendido? Y recuerden, nadie es inprensindible y todos somos importantes. Mientras tanto haré todo lo que esté a mi mano para traerlos con vida.

-Sì, señor-Respondieron todos al unísono. Corrieron hacia el patio central donde yacían los helicópteros que esperaban por ellos. Piers se quedó esperando al mayor, después de todo seguía siendo su mano derecha. Esto alegró al capitán y lo demostraba con una sonrisa de determinación. El joven respondió con una sonrisa tímida y luego se marchó hacia donde sus colegas lo esperaban. Chris se posicionó a su lado, cerca del joven como para captar su atención. Dio unos saltitos para ponerse un poco más cerca del joven a lo que Piers notó y se movió un poco. Chris volvió a hacer lo mismo pero esta vez riendo divertido ante aquella lejanía que el menor provocaba pero de todas formas reía.

-Chris, basta ya-Rió antes de moverse otro poco. Chris siguió con su juego y rió al ver algo molesto al joven.

-No hice nada- Volvió a reírse y dando un salto más grande hasta quedar casi rozando al joven. Piers lo trató de empujar de vuelta a su lugar pero el mayor se resistía y ejercía fuerza hacia delante.

-No se vale. Eres más fuerte- Dijo Piers empujándolo aún más pero el mayor se dejó caer intencionalmente para que el menor cayera consigo sobre su pecho. Este último se sonrojó considerablemente cuando aquellos ojos brillantes y castaños lo miraban tomados de la mano con una sonrisa amplia y feliz. Inmediatamente se reincorporó volviendo a su perfil serio, distante y cortante.

-¿No me digas que te enojaste?- Inquirió el mayor acercando su barbilla al hombro ajeno que luego sería removido de allí.

-No, no estoy enojado.

Chris se sonrió amando la ternura desbordante de ese ser. Sintió ese ardor en su pecho cuando vió esos ojitos tan desesperados por un abrazo. Tomó fuertemente al joven y lo envolvió completamente con sus brazos en un abrazo casi asfixiante. Piers, al principio intentó zafarse pero cada segundo que pasaba hacía de ese abrazo algo cálido. Como si le transmitiera su calor y aura por lo que decidió quedarse allí, rendido ante tal sensación. El mayor supuso que la rabia del menor se había esfumado. Por eso besó su cabeza con ternura y acarició sus cabellos alborotándolos un poco. Ahora era el momento de hacer bien las cosas y no ser tan rudo y rprecipitado con sus palabras porque las palabras duelen, más que miles de puñaladas. De ahora en más cuidaría del joven que ahora descansaba sobre su hombro.

Al llegar, Chris movió suavemente el cuerpo de aquél chico que tanto lo enloquecía. Este se desperezó estirando los brazos y bostezando profundamente y refregándose sus ojos aún somnolientos. Besó su frente y le dio la orden de liderar al equipo dando la excusa que algún día tendría que ocupar su lugar. El joven se subió sobre su regazo, con ambas rodillas hincadas sobre a cada lado del mayor y los brazos rodeándole el cuello con fuerza. Chris sonreía feliz y respondiendo al abrazo apoyando sus manos sobre la cintura del joven.

-Te quiero, tonto- Susurró escondido debajo del cuello ajeno sin soltarlo en ningún momento. El mayor palmó suavemente la espalda ajena, sintiendo ese vacío por haber tratado tan mal a la persona que daría la vida por él.

-Te amo, Piers. Perdón por todo- Fue lo único que pudo decir. Se le notaba la culpa, la tristeza y el dolor de dañar a quien amaba.

-Te perdono- Dijo separándose para mirarlo a los ojos y para colocarle un dedo sobre esos labios rodeados de una barba de pocos días- Cuando estemos en casa hablamos. Ahora tenemos que seguir con la misión.

-Tienes razón- El mayor besó esos labios dulces y húmedos con suavidad y lo cortó a los pocos segundos de haberlo empezado.

-No...

-¿No qué?

-No dejes de besarme...-Respondió apenado.

-En casa daré miles de besos...y jugaré con tu cuerpecito de hombrecito- Se sonrió con picardía acariciando las nalgas del joven.

-¡Eres un idiota, Redfield!- Exclamó el joven rojo de la vergüenza, llamando la atención del piloto quien se hallaba aterrizando en el lugar mencionado en los papeleos. Todos ya se encontraban en el lugar indicado y, por lo visto, no era nada reconfortante. Edificios destruídos alrededor y muertos andantes, algunos con mutaciones pero nada grave. Chris ordenó a todos por su comunicador que iniciaran la limpieza de área. Esto incluía a los francotiradores más experimentados, entre ellos, Piers Nivans. El joven puso a dormir a varios caminantes cercanos al lugar de bajada. Las escaleras cayeron y con ellas bajaron todos los miembros del equipo bajo el mando de Chris Redfield. Ni apenas entraron al lugar antes mencionado, comenzaron con el reconocimiento de la zona. Chris y Piers por un lado y los demás en distintos sectores. Ambos hombres llegaron a un pasillo oscuro, con olor penetrante y putrefacto.

-Este olor está que mata- Manifestó Piers tapándose la nariz con su pañuelo.

-Comparto el sentimiento-Agregó Chris llevando el dorso de su mano a la nariz. A medida que avanzaban, se intensificaba un extraño sonido, como si tratase de un llanto acompañados de golpes retumbantes. Corrieron hacia una habitación donde dos caminantes golpeaban una puerta de madera. Dentro parecía que se escuchara una niña pequeña, aterrada e indefensa. Ambos hombres dispararon contra ellos, dejándoles de recuerdo sus sesos volados contra la pared y el suelo. Guardando sus armas, procedieron abrir aquella puerta donde salió una niña castaña clara, como de dos o tres años, corriendo y empujando a ambos hombres en el intento en vano de llamar a sus padres. Chris, por suerte, pudo alcanzarla y retenerla tomándole el brazo.

-¡Hey, niña! No puedes salir corriendo así. Ellos te atraparán- Dijo el mayor cuando la niña dejó de forcejear, luego prosiguió arrodillándose hasta quedar a la altura de la menor- Soy Chris y vengo a resc...-Rápidamente, la nena se aferró al cuello del capitán. Abrazándolo con ganas y entre sollozos ahogados por haber estado llorando. Piers vio reflejado el lado paternal de Chris cuando cargó en brazos a la menor, acurrucándola y acobijándola cual padre lo haría con su hija- Tranquila, cielo. Todo va a estar bien. Lo prometo.

Al volver a reencontrarse con el resto del equipo, Chris ordenó la búsqueda del virus. Pero sus compañeros se adelantaron suponiendo que el capitán diría eso por lo que ya habían encontrado la muestra mucho antes de que Chris se lo pidiese. Esto produjo que Chris sonriera satisfecho por el rendimiento grupal. Piers comunicó a la central para avisar de que la misión había sido cumplido sin ningún inconveniente y necesitaban regresar. La misión fue fácil, demasiado. Tanto que Chris sospechaba sobre la misión en sí. Piers palmó el hombro de su capitán llamando así su atención para señalarle que los transportes habían llegado. Chris asintió acobijando a la menor contra su pecho antes de subirse con ella al auto en el que viajarían con Piers. Tardaron algunas horas en llegar a la central debido ya que en auto era más extenso el viaje. Al llegar, Piers bajó seguido de Chris quien llevaba en sus brazos a una niña bastante tierna. Entraron y Chris se quedó jugando con la menor hasta que Piers volviese de entregar el informe.

-¿Cómo te llamas?- Preguntó el mayor a la niña que estaba situada en su regazo.

-Biail- Balbuceó ella con una sonrisa dulce y compradora.

-¿Qué?- Dijo confundido y enarcando una ceja.

-Biail- Insistió la pequeña.

-¿Abigail?- Eso fue lo que entendió puesto que la niña apenas balbuceaba. De seguro sus padres le enseñaron su nombre ya que no la había escuchado decir otra palabra. La menor asintió y le envolvió el cuello con sus pequeños bracitos y entre abrazos murmuró "papá". Chris quedó atónito y perplejo pero debía aclararle a la pequeña de que no era lo que ella creía.

-Escucha, niña. Yo no soy tu papá, ¿Sí? Pero pronto encontraremos a tus padres y volverán a estar juntos- La menor se le humedecieron los ojos y el puchero en sus labios fue suficiente como para que ese hombre se arrepintiera de lo antes dicho. Casi se pone a llorar por haberle roto la ilusión de haber encontrado a su "padre". Tal vez el capitán era bastante parecido a su padre y por eso la confusión. No tardó en abrazarla, frotándole la espalda y tarareando una canción de cuna que la madre de Chris y Claire les cantaba para hacerlos dormir y así logró calmarla, haciendo que se quedara dormida sobre su pecho. Así se quedó, meciéndose mientras envolvía ese cuerpecito hasta que Piers volvió. Tal escena provocó ternura y plena confianza de que Chris tal vez fuese un buen padre. La forma en que la sostiene entre sus brazos, las canciones y su paciencia se veían reflejadas en aquella escena. Lizzy llegó transpapelada y con cientos de informes por archivar.

-Con que esa es la pequeña...- Dijo alzando ambas cejas por la forma en que Chris la cuidaba.

-Se llama Abigail- Agregó el mayor, bajando la mirada para verla dormir plácidamente.

-Bueno, no se te dan tan mal los niños, Chris- Dijo sonriendo divertida a lo que el mayor frunció el entrecejo- Tranquilo, eso es bueno. ¿Qué piensan hacer con ella? La Casa de Niños no ha respondido nada y nosotros aquí no tendremos espacio. Piers miró a su amante haciendo pucheros y ojitos. Chris captó la intención y negó con un rotundo y potente "NO".

-La llevaremos a casa- Dijo el joven soldado volteando hacia la secretaria y, luego, viendo un Chris hirviendo de enojo.

-De acuerdo pero cuiden de ella. Serán sólo unos días- Respondió la castaña de anteojos.

-Claro- Susurró Chris con un deje de desgano y malhumor.