Chishio, Ase ken Namida.

Los sueños que comparten un mismo corazón

Capítulo 10: Hikiai

No podía decirse cuanto tiempo permaneció en silencio mirando para aquella onna totalmente sorprendido por sus palabras, por su significado…pero, en cambio, si estaba claro el momento en que la situación cambió…

"¡¡Ha Ha Ha Ha Ha Ha…!!" la risa de Zoro llenaba la pequeña habitación donde se encontraban.

No era que Zoro se estuviera burlando de ella, aunque nadie sería capaz de rebatirlo, si no que le resultaba algo tan inesperado que realmente no sabía como reaccionar. Así que su cuerpo decidió liberar la tensión de una manera, seguramente, no muy apropiada.

Inapropiada para él mismo, y no digamos para su herido cuerpo al que todo aquello no le hacía ningún bien, y por supuesto inapropiado para Robin porque de esta manera estaba no sólo faltándole al respecto si no que, sin saberlo, le estaba haciendo más daño del que nadie nunca le había hecho en toda su vida.

Por supuesto únicamente había una manera en que esto iba a poder acabar.

¡¡¡PLAAFFF!!!

La bofetada que le arreó Robin no fue, en verdad, un golpe muy fuerte o dado con la intención de hacer daño pero no solamente cortó de raíz la risa de Zoro si no que también le hizo centrarse en lo que tenía planeado hacer y que aquella 'revelación' le interrumpió sin pretenderlo.

La cabeza de Zoro fue ladeada por aquella bofetada y el kenshi podía sentir como el calor del golpe se extendía desde su mejilla dolorida hacia el resto de su cuerpo. De alguna forma sabía que tenía marcada la mano de Robin en la cara…aunque por las palabras de ella, tal vez, podría tenerla grabada en otras partes de él.

A pesar de haber sido él quien, de alguna manera, se había comportado de mala manera, no le impedía sentirse airado por el golpe recibido además de por aquellas mentirosas palabras de las que Zoro no podía entender sus intenciones. Sus ojos no tardaron en cubrirse por una capa de profunda rabia y oscuridad que le dotaba a su rostro de un aspecto tan fiero y letal que muchas veces no necesitaba nada más para derrotar a los enemigos que eran testigos de él.

"¡¿¡Cómo te atreves!?!" la voz de Zoro grave y peligrosa hacía caer de rodillas a sus enemigos. "¡¿¡Quién demonios te crees que eres para decir esas cos-!?!"

Cuando Zoro volvió su mirada de nuevo al rostro de Robin, en vez de encontrarse a una onna con la mirada perdida y el rostro descompuesto…o tal vez temerosa por lo que su acción había podido provocar…Lo que Zoro se encontró fue una mirada tan letal y peligrosa como la que decían que poseía el kenkaku. Aquello sí que le sorprendió, mucho más que las palabras de Robin.

"¡¡¡NO VUELVAS A REÍRTE DE LO NUESTRO NUNCA MÁS EN TU VIDA…O TE ARREPENTIRÁS!!!"

Aquella voz si que metía el miedo en el cuerpo de cualquiera…¿y la amenaza? Pues confundía un poco a Zoro pues tras aquellas palabras tan 'reveladoras', ¿no iba ella y le amenazaba?

'Si esto no es un claro ejemplo de que todas las onna están locas, ¿no sé lo que puede ser?'

"Perdón por encontrar hilarante tu 'gran revelación' pero qué esperabas que hiciera si una onna a la que conozco de apenas medio día, y en el que en apenas unos minutos ya me ataca por el simple hecho de preocuparme por ella." La voz sarcástica de Zoro intentaba sonar indiferente y fría para evitar cualquier tipo de cercanía con Robin.

Sabiendo que Zoro no la recordaba, ni nada de lo que vivieron juntos, sería muy injusto y desalmado por su parte enfadarse con él por aquella reacción, que en cierta manera, incluso la comprendía pues ella misma habría podido reaccionar de igual manera si la situación fuera a la inversa…Pero a pesar de ello seguía firme en su reacción.

"¡¡ME DA IGUAL, KENSHI-SAN!!" Robin dio un amenazante paso hacia Zoro. Sus ojos los de un predador ante su desvalida presa. "¡Como vuelvas a reírte…!"

La verdad era que ni ella misma sabría lo que le haría pues ahora mismo estaba totalmente desbordada y necesitaba aclarar la relación que compartían y no avivar las brasas de sus antagónicos pensamientos.

'La verdad nos ayudará…o eso espero…'

"¡¿Lo nuestro?!" se atrevió a preguntar con un tono escéptico. "Me parece que entre tú y yo me voy a fiar más de lo que yo puedo y recuerdo que de lo que me pueda contar una integrante de "Baroque Works". Y si te digo que entre nosotros no ha habido nada pues te lo crees como si estuviera grabado en piedra."

Zoro pudo notar un encogimiento en el gesto de Robin a sus palabras como si hubiera dicho algo relevante para ella…pero por mucho que Zoro se repitiese esas palabras una vez tras otra no podía entender que fue lo que causó ese efecto en ella.

Recuperándose lo más rápido que pudo, Robin volvió a edificar su protección pero dejando la puerta abierta a sus recuerdos.

"¡Qué no te acuerdes no significa que no sea cierto!" le dijo Robin intentando llegar al corazón de Zoro y de alguna forma conseguir que sea lo que le esté impidiendo recordarla desapareciese de una vez.

Aquellas palabras le sonaban de algo a Zoro, como si las hubiera escuchado no hacía mucho tiempo. Y como sabía que no había sido él quien las dijo no dejaba a mucha gente entre las que encontrar a la correcta.

"Pues entonces el problema no será lo que pueda o no pueda recordar si no que yo a ti, simplemente, no te conozco…de antes del día de hoy." Dijo Zoro mientras recogía la katana. "No sé lo que pretendes conseguir con todo esto pero es inútil y molesto. Así que o me llevas de vuelta al casino ahora mismo, o te apartas de mi camino ya que desde que te conocí, esta mañana, no he hecho nada más que perder el tiempo."

Robin no sabía que hacer pues conocía de primera mano que cuando Zoro se ponía testarudo con algo, ya podías dedicarte a otra cosa porque no daría su brazo a torcer…aunque la verdad era que ella conocía un método pero en estos momentos no veía posible utilizarlo.

"Te llevaré si me permites intentar hacerte ver que te equivocas respecto a nosotros y que en verdad si nos conocimos años atrás." le pidió Robin casi suplicantemente.

Zoro no podía creerse lo testaruda que se estaba poniendo con este tema, cuando a su ver no había sitio por donde seguir cogiéndolo.

"¿Y qué se supone que vas a hacer, contarme nuestras maravillosas aventuras? ¿O tal vez nuestras sexcapadas?" lo último dicho con una sonrisa en los labios.

'Si no puedo conseguir que se lo tome en serio me será imposible hacerle ver la verdad.'

"¿Estarías dispuesto a escucharme, kenshi-san?" la esperanza en su voz resultaba en parte dolorosa de escuchar para Zoro al saber cual iba a ser su respuesta.

"No. ¿Por quién me tomas?" poco a poco, sintiéndose en cierta manera un animal enjaulado, Zoro perdía la escasa paciencia que le quedaba. "Esperas que me siente a escuchar mil y una historias sobre una 'supuesta' relación que según tú mantuvimos hace años y de la cual yo no me acuerdo en absoluto, y todo viniendo de boca…"

'Y menuda boca tengo que admitir.'

"…de la experta en información y espionaje de la "Baroque Works". Pues permíteme que pueda poner aún más en duda cualquier cosa que puedas decirme."

Robin estaba frustrándose a cada segundo que pasaba, pues todo iba a resultar inútil si Zoro no decidía cooperar con ella. ¿Cómo iba a poder hacer para hablarle de ellos si él no quería escuchar? Retenerle, o secuestrarle, estaba fuera de toda discusión por el simple hecho de que le resultaría completamente imposible lograrlo. Simplemente le enfadaría enormemente y, con total seguridad, perdería su única oportunidad de '¿recuperarle?', ¿era eso lo qué pretendía?

'Si. Necesito volver a estar junto a él y esta vez no tener miedo de vivir juntos la búsqueda de nuestros sueños.'

La mirada que podía ver Zoro en aquellos ojos azules, que no paraban de perseguirle desde el primer momento en que los vio en el cartel de "WANTED", era una que te decía que no se rendiría ante nada, ni ante nadie. Y ahora mismo esto era algo que Zoro no necesitaba.

'¿Quién querría tener a una onna detrás de uno todo el rato?'

"…pero es la verdad…" susurró Robin.

Casi tan bajo que por poco se le escapó a Zoro sus palabras.

"Querrás decir…'Tú verdad.' Porque la verdad varía dependiendo del punto de vista de la gente."

Ambos estaban siendo tan firmes en sus posiciones que daba la sensación de que iban a permanecer aquí durante mucho, mucho tiempo. Tiempo que Zoro no tenía pues sentía tan cerca la posibilidad de cumplir su sueño…que el hecho de estar perdiendo un tiempo valioso con algo que no le interesa en absoluto le irritaba.

'…pero no todo tu ser piensa lo mismo…y lo sabes…'

'…más a mi favor para cortar esto de raíz…'

La mirada de ella indicaba claramente que en esta cuestión sólo existía una verdad y era la suya. No la de Zoro.

'Por supuesto.'

Dando un suspiro desesperado y resignado Zoro sólo vio dos soluciones a su problema. Uno acababa con Robin en el suelo bajo él…

'Y no en ese sentido, baka.'

Y la segunda era cediendo a su petición…La cual pensándolo detenidamente pues tenía grandes posibilidades de que también…

'Podría terminar con ella debajo de ti.'

El movimiento resultó tan rápido que para cuando Robin supo que le había atacado este ya había terminado dejando la katana de empuñadura blanca, una katana que Robin conocía muy bien, con su filo sobre su garganta.

La sonrisa de Zoro sólo recibió una fría respuesta por parte de Robin.

"Podía haberte matado si hubiera querido."

La seguridad en la voz de Zoro desapareció cuando Robin le sonrió con su gran seguridad, como si no tuviera una letal katana unida a la mano de un peligroso kenshi bajo su indefenso y tierno cuello.

"Hazlo, kenshi-san." Robin alzó ligeramente la cabeza para permitir un buen deslizamiento de la hoja. "No te cortes."

Si había algo que Zoro no soportaba, es más, le resultaba irritante, era que le dijeran lo que tenía o no tenía que hacer…y mucho menos cuando se trata de manejar la katana. Ahí solamente tienen voz el kenkaku que la empuña y la propia katana.

"Nada me lo impide."

Aquella voz sonaba sin rastro de misericordia en ella y tan fría que parecía provenir del propio 'Más Allá'. Pero ella ni se inmutaba. Ni un ligero temblor de miedo o duda, ni un pestañeo inquieto. Robin permanecía con su mirada fija en los ojos de Zoro como si así fuera capaz de detener su mano.

Y tal vez si era capaz.

"Pero decidí ofrecerte una oportunidad para que desperdicies tu tiempo mientras yo trato mis propios temas en los que tu presencia no resulte una molestia." Le dijo Zoro con calma mientras envainaba la katana.

Aquellas palabras si fueron capaces de provocar reacciones en Robin. La sonrisa de alivio y felicidad resultaba tan hermosa y sincera que lograba intimidarle a Zoro. Jamás nadie le había ofrecido una sonrisa semejante y no sabía que pensar de ello.

Robin sabía que no la creía pero ahora daba igual porque podría demostrárselo.

'Pronto podrás recordarme, kenshi-san…luego…luego espero que me perdones y podamos volver a estar juntos los dos una vez más y para siempre.'

"Arigatou, kenshi-san." Las mejillas obtuvieron un suave color fruto del alivio que resultaba tierno y agradable para la vista.

'…pero sería mejor que dejases de fijarte en detalles tan insignificantes de ella si no quieres acabar atrapado en su red de mentiras…'

Aquellas palabras acompañadas de una leve inclinación de cabeza le resultaban demasiado formales para Zoro. Además…esto aún no había terminado.

"Con una condición." Le indicó con aire despreocupado Zoro.

A estas alturas y después de lograr que le permitiera intentar hacerle recordar el pasado que compartían, y que de alguna extraña manera él parecía totalmente ajeno, no había nada que pudiera estropear esta oportunidad.

"Lo que sea, kenshi-san." Aquellos ojos aceptaban con gran naturalidad las palabras de Zoro. "¿De qué se trata?"

Pero Zoro solamente le seguía sonriendo y entonces ella recordó ciertos momentos en que había sido testigo de aquella misma sonrisa. No era que estuviera contento por algo o espera conseguir una compensación de algún tipo. No. Esto era más profundo y de gran significado.

'Tiene algo en contra de su aceptación.'

"Con una condición." Repitió Zoro sin perder su sonrisa en un intento por hacerla desistir de sus intenciones.

La cuestión estaba clara. Aceptaba que ella intentase hacerle ver que realmente compartían no sólo un pasado, si no un pasado como aikouka, pero a cambio debería aceptar una carta tapada. Tenía que arriesgarse si pretendía lograr recuperar completamente al hombre que amaba.

"Acepto." Respondió Robin con una sonrisa.

A pesar de todas sus intenciones, Zoro sabía que aquella onna no iba a desistir tan fácilmente, por eso iba a disfrutar mucho viendo que se le podría ocurrir en el absurdo intento por 'devolverle' aquellos recuerdos.

"Tú misma." Dijo Zoro encogiéndose de hombros mientras le dio la espalda y se dirigía a la puerta para salir de aquel lugar.

Robin lo miraba con cara de sorpresa, pero rápidamente se recuperó de la impresión. Lo importante estaba hecho. Tenía su oportunidad ahora solamente faltaba saber la condición pero aparentemente Zoro no tenía la intención de decírsela ahora. Tras todo el tiempo que pasó desde la última vez que se vieron como pareja, esperar por que Zoro se decidiera en hablarle de su condición del trato aparentemente tendría que ser fácil de soportar.

La realidad en cambio era muy diferente.

'No puedo esperar…y él, sabiéndolo, pretende hacerme sufrir…o suplicarle.'

Lo que debía aprender Zoro era que tras todo el sufrimiento que provocó la decisión tomada por Robin hace años, no tenía ganas de perder un tiempo precioso que los podría volver a acercar de nuevo.

La posibilidad de volver a estar juntos era demasiado importante para ella.

"Espera, kenshi-san eso es…"

Empezó a hablarle para ser interrumpida por la voz confiada y burlona de Zoro.

"Mi decisión para decidir cuando contarte mi condición." Dijo Zoro mientras abría la puerta.

"…un armario, kenshi-san."

Ahora fue el tiempo para Robin de tener un poco de diversión a costa de Zoro, el recuerdo de momentos parecidos a este, en el que la falta de sentido de orientación del kenkaku no paraba de ponerle en situaciones realmente embarazosas, trajo una sonrisa en la voz y en el rostro de Robin.

Una sonrisa que Zoro fue capaz de percibir con gran claridad.

Cerrando la puerta se volvió para encontrarla con aquella sonrisa. Esta vez si era la misma onna que se encontró en el casino. Siempre aparentando estar un paso por delante de los demás, controlando las vidas de las personas como piezas de su propio juego personal.

'…mmmm tal vez sea eso lo que pretende hacer conmigo, convertirme en una pieza más del juego de su vida…'

Zoro se fijó que aún quedaban tres puertas más e intentar elegir de cuál de ellas podía tratarse la salida era volver a exponerse a un nuevo momento de humillación. Y Zoro no se sentía con ganas de rebajarse de esa manera ante ella.

"¡¿Quieres darte prisa?!" le pidió con cierta rudeza en un vano intento por ocultar la vergüenza del momento previo. "¡Se supone que debes llevarme ante Crocodile para hoy!"

Robin había adoptado una postura expectante con los brazos cruzados, pero cuando se llevó un dedo a sus labios en actitud pensativa los dos se fijaron que tenía las manos manchadas de sangre.

'Mi sangre.'

Los dos permanecieron en silencio mientras eran incapaces de apartar sus miradas de aquella sangre. Zoro se sentía responsable, a pesar de que había sido una elección propia de Robin. Si no hubiera estado jugando con Mr.1 y hubiera acabado con él en el momento de haberle atacado, nada de esto habría sucedido…nada de todo esto…lo que incluía…

'Sus cuidados…sus caricias y sus palabras…Namida vertidas por mi…y una locura de revelación…'

Inteligente…Hermosa…que tuviese esa extraña fijación por creerse un pasado inexistente entre ellos dos en el que eran aikouka…bueno, la verdad era que él tampoco podía decirse que fuera perfecto.

"¿Te importa si primero me lavo, kenshi-san?"

El momento de diversión se ahogó en el eco de tristeza que acompañaba a sus palabras. Era por causas como estas, aunque Zoro jamás pudo imaginarse un panorama semejante, que prefería enfrentarse a sus enemigos de la manera directa de sus katana. Eso evitaba momentos tan delirantes y extraños como estos.

"Será lo mejor, no quiero interrupciones durante el camino de vuelta al casino."

La voz toda seria y profesional habría podido engañar a muchos pero Robin sabía que estaba preocupado por ella, incluso si no se atreviera a confesarlo.

"Entonces podías limpiar la habitación mientras tanto." Le pidió con su sagaz sonrisa. Y al ver el cambio en el rostro de Zoro sabía que le había vuelto a pillar con la guardia baja.

Zoro la vio entrando en el baño, lo que dejaba solamente dos puertas más para elegir. Y con ella en el baño no tendría que preocuparse por si se volvía a equivocar. Pero por supuesto que no iba a huir de allí ya que eso sólo serviría para empeorar la situación que tenía con esta maldita onna…además, tras su ayuda, era lo mínimo que podía hacer. ¿Tampoco es que fuera muy complicado?

'…'

Ahora bien, ¿dónde se suponía que tendría que arrojar aquella sangrienta agua?

"¿Ves esa maceta con tierra, kenshi-san?" le preguntó de pronto Robin desde el baño. "Pues ahí."

La atención de Zoro se dirigió a la puerta del baño que aunque no estaba cerrada tampoco permitía ver esta habitación…pero ella, de alguna manera, había sabido lo que estaba pensando hacer.

'Akuma no mi.'

Mientras seguía el consejo que le había dado Robin, pues era lo único con cierto sentido para hacer ya que no era plan manchar de sangre nada más, extendió sus sentidos para intentar averiguar si había algo fuera de lo normal en aquella habitación.

En el baño Robin sonreía al ver como se estaba esforzando en encontrar la manera en que le había visto y recordó cuantas veces se había divertido provocándole en el pasado usando su poder. Por supuesto que lo mejor venía luego…aunque ahora esa parte no era posible…

'Aun no es posible pero pronto lo será.'

Zoro no entendía nada. Era capaz de sentir como si le estuvieran observando pero le resultaba incapaz de averiguar el lugar desde donde lo estaban haciendo. En esas se encontró que no sabía que hacer con todos los trapos ensangrentados, pues esta vez la solución no creía que fuera enterrarlos…

"¿Puedes enterrarlos, kenshi-san?" le volvió a leer el pensamiento Robin para fastidio del peliverde. "No te preocupes que este lugar es seguro."

Eso no tenía que asegurárselo. Viéndolo con detenimiento podía saberse que se trataba de un piso franco para emergencias y no para vivir en él. ¿Emergencias como si tu enemigo se te estuviera muriendo delante de ti? No, más bien serían emergencias como que la persona con la que crees haber tenido una vida en común, íntima y personal vida en común, se estuviera muriendo delante de tus ojos. Pues Zoro vio que esta vez no podía protestarle, mucho, por esa fantasía que le intentaba vender Robin pues le había salvado la vida…

'…o, más bien, impidió que fuera atrapado ya que tampoco estaba tan mal para haberme muerto por tan poca cosa…'

Y aún así había mantenido una extraña conversación con 'Kuina'.

'Abrir los ojos…espero averiguar de qué se trata…y por tu bien más te vale que no tenga que ver con esta oroka o……¡Qué diablos!'

¿De qué servían las amenazas a algo que formaba, en teoría, parte de él?

Intentando apartar esos pensamientos Zoro se calzó y volvió a colocarse su haramaki sin importarle que estuviera completamente manchado de sangre. La verdad era que, con él, el color del haramaki normalmente era rojizo en vez de verde. Y sin importarle aquello colocó en su lugar la katana antes de ser interrumpido…

"¿Podrías cogerme ropa limpia?" le preguntó la voz, ¿juguetona?, del baño.

'¿Pero se puede saber quién se cree que soy? Ni que fuera su criado. Además…'

"¿Y yo que sé dónde tien-?"

"En 'tú salida', kenshi-san." Le interrumpió Robin.

Zoro podía notar la risa en el fondo de sus palabras. 'Tú salida…será desgraciada.' Pensó Zoro mientras caminaba hacia el armario. Además, ¿no dijo qué sólo iba a lavarse para quitarse aquella sangre? ¿A qué cuento venía entonces el mudarse de ropa?

Sumido en este tipo de pensamientos Zoro abrió la puerta del armario para encontrarse frente a frente a una gran colección de ropa o, más bien en su opinión, de una excusa de tela a la que llamar ropa. Todo eran minifaldas, tops que estaba seguro marcarían sus pechos de una manera en que no podrías apartar la vista de ellos, corsés que simplemente podían ser sólo unas cuerdas entrelazadas, pantalones también llamados 'segundas pieles'…En definitiva, aquello era el sueño que cualquier hombre tendría sobre lo que le gustaría que todas las mujeres atractivas y sensuales como Robin estuvieran llevando siempre.

Para Zoro toda esta ropa únicamente le mostraba lo inteligente y peligrosa que era al unir su cerebro a ese cuerpo suyo. No le extrañaba que tuviera esa gran confianza en si misma pues seguramente se cree que puede conseguir todo lo que quiera…o a quien quiera.

Cerró la puerta del armario sin haber cogido la muda pedida.

"Si lo quieres ven y cógelo tú misma."

Zoro sonaba tan tranquilo y confiado como siempre pero en su mente no podía evitar ver desfilar a Robin con alguno de aquellos modelitos y se maldijo por haber caído en su trampa con tanta facilidad.

Por supuesto las ligeras risas que provenían del baño no hacían si no aumentar aquella sensación respecto a ella. Ambas sensaciones si fuera sincero consigo mismo.

"Vamos, kenshi-san. Recuerdo como antes querías comprobar que era lo qu-"

"Mi condición." La interrumpió Zoro provocando el silencio en el baño. "Puedes intentar convencerme de que en verdad tenemos ese pasado tan…pintoresco, pero no puedes contarme nada."

Zoro vio como la puerta del baño se abrió para dejar a la vista aquellos ojos azules que mostraban una gran preocupación.

'…esos ojos…'

"Ahora date prisa que me gustaría hablar con Crocodile hoy mismo."

En silencio, seguramente sumida en miles de pensamientos, Robin se encaminó hacia el armario siempre bajo la atenta mirada de Zoro que no perdía de vista sus ojos azules intentando averiguar hasta dónde le afectaron sus palabras. Cuando abrió la puerta del armario y estaba de espaldas a Zoro, este se volvió y centró su interés en las dos puertas que faltaban por abrir.

Pero a pesar de todas sus intenciones no podía apartar de su cabeza el sonido de la tela deslizándose por la piel de Robin. Suave y cálida piel que…

'…deja de hundirte más en el pozo, baka. ¿Por qué diablos no ves lo que está intentado hacerte? Es lo mismo que todas las demás…así que, ¡compórtate como haces con todas y no te dejes arrastrar a su juego!'

Pero en el momento en que pensó que lo había logrado una duda reptó hasta su cabeza volviéndolo a sumir en ella de nuevo. Su atención había estado en la mirada que proyectaban aquellos ojos azules que lo tenían totalmente atrapado…por eso ahora no podía estar seguro ciertamente si lo que le decía aquella duda era cierto o una más de las tretas de aquella onna.

'Vamos, no puede ser tan difícil recordarlo…¿tenía o no tenía puesto su corsé cuándo salió del baño?'

Y si aquella pregunta no le ayudaba a apartar su mente de la onna, que se encontraba a espaldas suyas medio desnuda vistiéndose, la siguiente que se le pasó por la cabeza terminó de hacerle enloquecer.

'¿Salió del baño completamente desnuda?'

Lo malo era que si así fuera cierto…¿cómo era posible que no se hubiera fijado? Vale que era su enemiga y su reacción al beso era de alguna manera justificado pero…¿ignorar a una onna tan hermosa y completamente desnuda? Eso ya estaba más allá de cualquier actitud posible para alguien.

¿Sería que a pesar de sus palabras, de sus miradas o de sus pensamientos no la encontrase hermosa, atractiva o deseable?

Zoro negó con la cabeza a esa absurdez.

'Ni siquiera yo puedo ser tan cerrado para creer algo así.'

Lo único en lo que podía pensar para justificar sus acciones, y realmente era algo que no le gustaba entrar a valorar, era que la respetaba demasiado para aprovecharse de la situación. Aunque era ella quién provocaba las situaciones eso no le daba el derecho de aprovecharse.

'Y el resto del mundo debe estar coreando tu nombre como el del mayor baka que existe sobre la faz del planeta.'

Pero no eran ellos quienes tenían que tratar con ella. Las maquinaciones eran su especialidad y por ello no podía estar seguro de las intenciones que se podrían ocultar detrás de sus actos.

'…la verdad es que no podría ocultar nada si se encuentra totalmente desnuda…'

Pero sabía que eso no era cierto. Vestida o desnuda daba igual, pues sabía que lo único que tenía ella en mente era intentar convencerle de su absurda teoría de que se habían conocido en el pasado y fueron aikouka.

¿Lo malo de su absurda teoría?

Que ahora mismo Zoro no podía estar completamente seguro de que no pudiera ser remotamente y lejanamente posible en una insignificante probabilidad ya que, ¿qué tipo de credibilidad podía dar si ni siquiera podía recordar si la había visto salir desnuda del baño apenas hace unos segundos?

'Lo único de lo que te debe quedar claro es que ella es tu enemiga.'

'Eso ya lo sé y no necesito que nadie me lo recuerde constantemente.'

'Pues si eso es cierto no debo recordarte que en el amor y en la guerra todo está permitido.'

'……y, ¿esto qué es de las dos posibilidades?'

'¿…realmente necesitas preguntarlo, baka?'

El sonido de su cabello al moverse atrajo su atención antes de escuchar su voz y le apartara aquella discusión de su cabeza.

"Ya podemos irnos, kenshi-san."

Zoro no sabía lo que esperaba encontrarse en su voz después de anunciarle su condición pero de ninguna manera era esa tranquilidad y despreocupación que podía escuchar al oírla hablar.

Echándose a un lado Zoro le dejó el camino libre para que fuera ella quien, de la manera que debía ser, dirigiera el camino pero ella en vez de dirigirse hacia las puertas se volvió hacia la cama.

Y esta vez era un nuevo abrigo morado, a juego con su cambio de ropa, quien la ocultaba a sus ojos.

Volviendo la cabeza sobre su hombro le lanzó una sugerente mirada medio oculta por su sombrero, conjuntado con el mismo color que el resto de su ropa, que logró hacer caminar a Zoro hacia ella antes de que tuviera tiempo de pensar en lo que estaba haciendo.

Cuando estaba justo a su lado apenas a la distancia de un abrazo Robin volvió su vista al frente y antes de que Zoro pudiera decir o, por muy poco fue evitado, hacer algo que estaba seguro que lamentaría al momento el sonido de un engranaje moviéndose llenó el vacío de la habitación.

Zoro vio como la cama se levantaba contra la pared mientras se llevaba consigo la parte del suelo que tenía debajo suya y dejando a la vista unas escaleras que se hundían en la oscuridad.

"Por aquí, kenshi-san." Le había vuelto a sorprender y ambos lo sabían. "Ten cuidado con los escalones."

Mientras descendía por aquella escalera Zoro no pudo evitar pensar en que seguir a Robin iba a ser más peligroso que caminar hacia lo desconocido.

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Por fin se encontraba de nuevo bajo la luz del sol algo que Zoro estaba sintiendo como si hicieran décadas desde la última vez en que había sentido esta calidez. Tan absorto estaba disfrutando de esta sensación que no se daba cuenta de las miradas que le estaban lanzando todas las personas con las que se cruzaban en el camino al ver su aparatoso vendaje y el haramaki todo ensangrentado.

'…o, en verdad, están disfrutando de las increíbles vistas que ofrece esta onna…'

El pensamiento de Zoro pareció haber sido realizado a suficiente volumen para que la susodicha se hubiera enterado ya que decidió que ese era un buen momento para mirarle de reojo mientras no dejaba de sonreírle maliciosamente.

'…a estas alturas ya estoy dudando si dejarle hablar para que deje esas miraditas que me está lanzando…'

Robin se rió por lo bajo al ver la cara de pesar que había puesto Zoro.

'…necesito una distracción para intentar volver a pensar con claridad…'

"¡Dichosos los ojos, muchacho!" le habló una voz que venía de una calle adyacente a la que se encontraban. "¡Sabía que eras demasiado testarudo para que te hubieran matado!"

Zoro no pudo evitar tragar saliva al haber reconocido aquella voz.

'¡No tiene gracia, maldita sea! ¡¡Ninguna gracia!! Tal vez si seguimos andando como si no la hubiéramos escuchado…'

Pero para su desgracia vio como Robin se detenía y dirigía su atención a la dueña de aquella voz. Si, la dueña.

'¡Vamos, si ni siquiera estamos en la calle de su maldita tienda!'

La anciana de la tienda de perfumes se acercó a la pareja con una sospechosa curiosidad sobre la posible identidad de la mecchen que acompañaba a Zoro, pero cuando la vio sonreír, supo que se encontraba en problemas…graves problemas.

"Vaya, vaya…mira tú que suerte he tenido que voy a poder conocer a la mecchen de tu cita a ciegas, muchacho."

Las palabras de la anciana casi le provocaron un infarto a Zoro que no se atrevía a mirar hacia Robin por miedo a lo que podía encontrarse en su rostro, y con esta onna eso resultaría un golpe letal.

Sabía que lo único inteligente para hacer sería salir corriendo de allí cuanto antes, pero estaba seguro que la curiosidad de aquellas dos le impedirían cualquier intento de huida.

"¿Así qué una cita a ciegas, kenshi-san?" preguntó con un tono de perfecta inocencia.

Sus primeras palabras y Zoro ya sintió un escalofrío recorrerle por su espalda hasta llegarle a la cabeza. No podía entender por qué le tenían que pasar estas cosas a él pues si no era tan mal tipo. Es que no puede mantener un poco de normalidad en su vida sin que venga alguien a trastocársela.

"¡¡Yo nunca he dicho que fuera una cita a ciegas!!" se defendía Zoro, vete tú a saber por qué, de aquella acusación. "Es más, ¡¡nunca dije que fuera una cita!!"

La anciana miró a ambos jóvenes y no pudo reprimirse el reírse un poco. Aquello ya era lo último para Zoro.

'…tranquilízate…tampoco es plan para que te la cargues así por las buenas…por lo menos espérate a que no haya tantos testigos o tendrás que matarles a ellos también…'

Ajena a la carnicería que le estaba pasando por la cabeza a Zoro, Robin vio esto como una buena oportunidad para vengarse de la condición impuesta.

"Pero si tú mismo dijiste que durante la cita tuvisteis una pelea, muchacho." Le recordó la anciana a Zoro.

'Esto te pasa por hablar con desconocidos, baka.'

"Es cierto, bassan pero también es justo decir que en gran parte la culpa fue mía." La sinceridad en la voz de Robin volvió a captar el interés de Zoro a su pesar. "Kenshi-san solamente pretendía ayudarme pero yo, en esos momentos, no podía permitirle ayudarme."

"¿Y ahora si?" preguntó curiosa la anciana.

Robin sonreía feliz mientras le lanzaba una cariñosa mirada a un ruborizado Zoro. Ciertamente esta onna le tenía atrapado en su mano a pesar de todos sus intentos por controlar la situación.

"Ahora no le voy a dejar marcharse de mi lado." Su voz denotaba un tono de esperanza que lograba enternecer el ánimo de Zoro. "¡¡Nunca jamás!!"

¡¡JODER, CASI PARECE UNA AMENAZA!!'

La anciana no podía evitar sonreír contenta por la dulce pareja.

"Una mujer con una fuerte convicción es imparable." Les dijo con aire melancólico. Aunque casi sonó como una amenaza.

Las dos onna se rieron mientras Zoro tenía la mandíbula desencajada casi tocándole el suelo. De alguna forma había caído en un mundo desconocido para el hombre…pues eso es lo que siempre parece cuando se juntan más de una onna.

'¡¡Sabía que era una amenaza!!'

"Entonces supongo que para arreglaros seguiste mi consejo, ¿no, muchacho?" pregunto curiosa por saber la anciana.

'¿Y ahora de qué diablos me está hablando?'

Al ver el rostro perdido de Zoro la anciana decidió apiadarse de él…

"Darle un buen beso."

'¿Esto es apiadarse de alguien?'

Robin tenía cierto color en sus mejillas pero en comparación con Zoro se podía decir que estaba pálida como una aparición, ya que al kenshi parecía estar ardiéndole el rostro.

"Te lo vuelvo a repetir una vez más: ¡¿¡PERO CÓMO IBA YO A BESARL-!?!" pero entonces se acordó de que en verdad si se habían besado.

'¡¡PERO NO FUI YO QUIÉN EMPEZÓ EL BESO!!'

"Entonces, ¿no la besaste?" por alguna causa la anciana parecía tener una fijación con los dichosos besos, casi como si con ello se podrían solucionar todos los problemas. "Al veros tan monos pensé que lo habías hecho, muchacho."

'¡¿¡MONOS!?!'

Zoro sentía como si estuviera perdiendo el rumbo y la razón con el paso de los segundos, tal vez pronto todo dejaría de importarle y de esa manera sería más feliz que estar preocupándose por todas las sandeces que estas onna no paraban de decir.

"Fui yo quien besó a kenshi-san." Dijo con total naturalidad Robin.

Si al escuchar esas palabras la anciana parecía haber rejuvenecido unos años pero Zoro, en cambio, parecía haber sido desenterrado de su tumba tras cientos años después de haber fallecido…de vergüenza.

'Pero, ¿qué les pasa a las onna? ¡¡Están todas locas!!'

"Es que si esperamos a que se decidan ellos…" Robin pareció perderse en sus recuerdos, algo que a Zoro no le gustaba nada, antes de poner una radiante sonrisa en su rostro. "…nos pueden llegar a asustar por sus acciones."

De alguna manera Zoro sabía que aquellas palabras podían incurrir en el quebranto de la condición que le impuso…pero al estar hablando con la anciana podía ser que…

'¡¡Todo esto es una maldita locura!!'

"Lo sabía, un buen beso siempre soluciona cualquier tipo de problemas." Dijo la anciana mientras asentía para si misma.

La mirada asesina que le lanzó Zoro a Robin fue respondida por un seductor guiño que acabó por desarmarle completamente. Con ella no le servían sus amenazas o coacciones pues teniendo ese convencimiento de haber compartido un pasado como pareja lo hacía completamente inútil.

Entonces se acordó de que el muchacho no le había dado su regalo durante la cita y no pudo preguntarse si tras el beso se acordaría de entregárselo…aunque por la pinta que tenía Zoro estaba dispuesta a apostar a que se le había olvidado de nuevo.

"Oye, muchacho me gustaría preguntarte si le habí-"

Cuando la anciana volvió a abrir la boca con intención de continuar con esta tortura, Zoro decidió que ya había tenido suficiente por hoy, y para el resto de su vida. Sin previo aviso, menuda huída sería si lo fuera pregonando, salió corriendo agarrando a Robin de una mano, y casi llevándosela a rastras si no fuera que logró mantener el ritmo de Zoro.

"Lo siento pero tenemos mucha prisa ahora mismo." Dijo Zoro sin molestarse en volver la vista atrás.

Robin no dijo nada, sólo quería disfrutar de este momento con Zoro.

En cambio la anciana emitió un suspiro al ver a la joven pareja alejarse con tantas prisas que provocaban decenas de miradas hacia ellos.

"Supongo que ahora, tras la pelea y el beso, toca la mejor parte de una reconciliación."

Poniéndose en marcha pensando, no queramos saber en qué, ajena a las miradas espeluznadas de las personas que habían escuchado sus palabras.

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Cuando Zoro se acercó finalmente al edificio que había puesto como el objetivo a alcanzar, para lograr alejarse todo lo posible de la anciana, empezó a disminuir el ritmo de sus pasos hasta que terminó yendo a un lento paseo.

"¿Sabes qué lo más seguro es que le hayas dado una errónea impresión de adonde nos dirigíamos a esa bassan, kenshi-san?" le preguntó Robin cuando fue capaz de recuperar el aliento. El cual no había perdido mucho, ya que había usado sutilmente su hana hana no mi para ayudarla en la carrera.

Zoro la miró de reojo intentando evitar mucho contacto con ella.

"¿De qué hablas ahora?"

Robin sonrió al seco tono de Zoro. Le parecía muy tierno como seguía intentando aparentar ser distante y frío con ella, a pesar de que a estas alturas debía saber que era inútil.

"Bueno, primero está lo de la cita a ciegas…" Robin esperó por si se le ocurría decir algo al respecto pero solamente se puso algo tenso mientras permanecía en silencio. "…luego está el hecho de tener una, digamos, 'pelea de enamorados'…" ahora Zoro si parecía que iba a decir algo pero siguió controlándose apretando con fuerza los dientes. "…para que luego admitamos habernos reconciliado tras besarnos…" la mirada de Zoro no se apartaba del edificio al que aún se dirigía a pesar de que ya no era necesario seguir alejándose de la anciana, pero sentía la necesidad de hacer algo en estos momentos. "…y ahora nos marchamos corriendo…" ahora fue el turno de ella para mirarle de reojo. "…dime kenshi-san, ¿cuál crees que será el motivo en el que estará pensando para que nos hubiéramos marchado de esa manera?"

Incluso Zoro fue capaz de saber de lo que estaba hablando Robin, si se puede suponer por la manera en que se le abrieron los ojos.

'Lo que le faltaba por pensar a esa bassan y vas tú y se lo ofreces en bandeja.'

No tenía ninguna duda. Debía terminar sus asuntos en esta ciudad y largarse cuanto antes para, esperemos, nunca más volver. Pero para eso lo primero era hablar con Crocodile y la única manera era yendo al casino de su propiedad.

"Bueno, ahora que nadie está molestando pienso que es hora de que nos lleves al casino, ¿no crees, Robin?" por primera vez desde que salieron corriendo Zoro la miró directamente a la cara.

Por supuesto que ella lo recibió con su dulce sonrisa, pero Zoro intentó mantener la compostura y no rehuir a su mirada. No es que resultase una horrible condena pero…debía mostrar que no todos sus gestos tenían que llegar a alterarle con tanta facilidad.

"¿Al casino "Rain Dinners"?" preguntó inocentemente Robin.

Zoro tuvo que hacer grandes esfuerzos para no perder la poca paciencia que aún permanecía en él, testaruda, intentando hacerle parecer un ser humano normal y corriente.

"Pues claro que al casino "Rain Dinners". Ya te dije varias veces que quería hablar con Crocodile y por su bien espero que esté allí." Le habló entre dientes Zoro. "Así que deja de perder el tiempo y llévame allí."

Robin se colocó un mechón de pelo detrás de una oreja en un gesto que, a su pesar, logró alterar el latido del corazón a Zoro. Sus labios sonreían con una felicidad que logró que Zoro volviera a apartar sus ojos de ella.

'¡Maldita sea esta tía!'

"Yo, como saliste corriendo de aquella manera, pensé que ya te dirigías al "Rain Dinners", kenshi-san." La dulce voz que ponía Robin le sacaba de quicio a Zoro, más por el hecho de que se veía en parte incapaz de hacer algo al respecto.

"Si salí corriendo fue para detener aquella absurdez de conversación que no llevaba a ningún sitio." Admitió Zoro sin ningún complejo de culpa. "No porque supiera donde está ese casino."

"¿Ah no?" dijo Robin con una ligera inclinación de la cabeza.

La cabeza de Zoro parecía a punto de entrar en erupción y él dispuesto a arrancarle la cabeza de un bocado.

'…aunque para boca…¡¡¡CENTRATE, BAKA!!!'

Zoro respiró con calma y se tranquilizó hasta que su enfado fue cosa de un pasado muy lejano. Con un suspiro intentó de nuevo hacer entrar en razón a Robin para que le llevase al "Rain Dinners".

"Vamos, sólo te pido que me lleves al casino y nada más."

La cara de lastima que tenía Zoro le enternecía el corazón a Robin al mismo tiempo que le producía cierta risas que temía que surgieran en el peor momento e hicieran regresar la volcánica situación anterior.

'Lo mejor será hacer lo que me pide.'

"Pues entonces, ¿cómo es que ya llegamos al "Rain Dinners"?"

Zoro no podía creer lo que había escuchado y empezó a mirar hacia todos lados en busca del casino sin encontrarlo y entonces, cuando se disponía a pegarle un par de gritos a Robin por haberse vuelto a burlar de él, se fijó en el edificio que tenía en frente de él.

Un edificio en forma piramidal con una enorme estatua de un bananadrilo en la cumbre…y, si aquello le sonaba de algo, la pieza final fue cuando se fijó en el puente.

"¡¡Allí es donde se me cayó la botella de whisky!!" exclamó Zoro sin pensar.

Robin esta vez no pudo evitar las risas al comprobar el detalle que hizo recordar a Zoro que habían llegado al casino.

Sintiendo como sus mejillas se ruborizaban Zoro se encaminó de mala gana hacia el casino.

"¡Vamos!"

Robin le acompañó mientras procuraba controlarse, no obstante estaban llegando a su lugar de trabajo y no era plan entrar riéndose de aquella manera.

Una vez más el aspecto de Zoro atrajo la atención de los de seguridad que intentaron impedirle el paso. Por supuesto que no esperó a que Robin les dijera que tenía permiso o que iba con ella, porque a la primera ocasión que se les puso a tiro les dio unos cuantos golpes que necesitaba soltar para aliviar la tensión en su cuerpo y su mente…El corazón era un caso…aparte.

'…por no decir perdido…'

Rápidamente llegó el vicegerente a comprobar que estaba ocurriendo, pues si nunca quería tener ningún tipo de problemas, ahora mismo, con Mr. Crocodile en el edificio, mucho menos. La idea era solucionar lo más rápido posible cualquiera que fuera la emergencia pero no pudo evitar perder el color del rostro cuando vio de quien se trataba.

"¡¿¡T-Tú otra v-vez!?!" la incredulidad por ver de nuevo al kenshi, que no hacía apenas unas horas ya había armado un buen jaleo en el casino, era casi tan grande como ver la persona que lo acompañaba. "L-Los soldad-dos dijeron que estabas m-muerto."

Estas si eran situaciones en las que Zoro se sentía a gusto.

"Supongo que se puede decir que los rumores sobre mi muerte fueron exagerados." Sus palabras salían a través de su mueca burlona.

El vicegerente no podía creerse lo que le mostraban sus ojos, y no solamente por la presencia del kenshi, si no por ver quien le acompañaba.

"¡¿G-Gerente!?"

Era cierto. Ante él se encontraba la gerente del "Rain Dinners" junto al kenshi peliverde mientras se reía por las palabras dichas por este último. Y a pesar de verlo con sus propios ojos le resultaba muy difícil creérselo.

'Será una broma.' Pensó mientras su mirada estaba fija en la pareja.

"Discúlpenos pero tenemos que tratar diligentemente unos asuntos con Mr. Crocodile." Le avisó Robin mientras se ponía en marcha guiando a Zoro a su cita de negocios.

El vicegerente se quedó allí de pie, pasmado, sin aún poder creérselo.

Todo lo ocurrido en el día de hoy le habría parecido el germen de un mal sueño si no fuera que al final no se había podido quedar con el tío bueno o, por lo menos, haber podido disfrutar de él durante un buen rato. Lo peor fue lo mal que se sintió cuando los soldados habían estado preguntando por él y la mandaron llamar para que les contara todo lo que sabía sobre el kenshi. Por supuesto que la noticia de su muerte había sido una tremenda e inesperada sorpresa para ella, y más después de haberle visto deshacerse de los miembros de seguridad con aquella facilidad. Lo único bueno que tuvo fue que pudo adornar, a su favor, el contacto con el kenkaku ya que él no podría rebatirlo estando muerto y a los demás no les importaba mucho un pequeño ligue en el casino.

La fortuna, como muchas otras cosas en este mundo, tenía dos caras en constante batalla y según quien fuera ganando la batalla las personas tendrían buena o mala suerte.

Sharia no sabía decir si ver vivo al kenshi podía entrar en la categoría de buena suerte pues, aunque le podía dar la posibilidad de intentar hacer realidad su fantasioso adorno, también era posible que su lengua, esta vez, la hubiera metido en un problema muy grave al ver a la persona que le acompañaba. La misma persona con la que se había ido del casino la vez anterior, la persona por la que había venido al casino la vez anterior. Y ahora regresaba al casino con ella.

Juntos se fueron, juntos volvieron.

Por lo que la idea que le cruzaba la cabeza no podía considerarse muy descabellada pues seguramente todos los presentes estarían haciéndosela también.

'¿El kenshi y la gerente son pareja?'

Eso era lo que le faltaba a Sharia, haber intentado ligar con el novio de la gerente delante de sus narices. Ahora si que sentía que su trabajo corría un grave peligro.

Pero lo que podía considerar buena y mala fortuna era que, si bien, podía dar unos gritos exageradamente altos y ruidosos, lo normal era que únicamente lo hacía cuando estaba en la cama, o donde fuera, teniendo un buen rato de sexo. Por lo que al ver a la pareja su grito fue tan ahogado que ni siquiera ella misma pudo notarlo…

¿Su mala fortuna? La mirada que le lanzó la gerente en su dirección.

¿Su buena fortuna? La sonrisa victoriosa que la acompañaba haciéndola ver que por su propio bien mantuviera sus pechos lejos de su hombre si quería que todo en su vida siguiera tal y como estaba.

Sharia no notó como Zoro le había cogido una de las botellas de whisky que llevaba en la bandeja pues estaba más pendiente en alejarse de la pareja que en estar atenta a su mercancía…y no, esta vez se refería a la bebida…no a sus pechos.

Zoro bebía tranquilo mientras la acompañaba por los pasillos que les llevaban hasta la presencia del hombre que parecía tener el destino de los sueños de ambos en sus manos. A pesar de todo, Robin temía por la vida de Zoro pues sabía que, aunque había momentos en que podía actuar con calma atendiendo y comprendiendo la situación en la que se encontraba, también había muchas veces en que dejaba que su lengua de doble filo le guiase en sus acciones. Y con Crocodile eso podía resultar muy peligroso. Además no se había olvidado de sus palabras, sus promesas.

'Matará a quien se interponga en su camino.'

Robin no podía permitir que Zoro luchase contra Crocodile y no porque no pensase que tuviera alguna oportunidad de derrotarle, pues Zoro jamás le había dejado de sorprender con la habilidad que tenía con sus katana logrando hacer posible lo que había parecido una simple quimera, si no porque su propio sueño se encontraba unido al destino actual del shichibukai.

Debía procurar que fuera lo que fuese lo que Zoro quisiera de Crocodile lo pudiera obtener sin necesidad de luchar porque en estos momentos no podía permitirse perder a ninguno de los dos…y si tuviera que elegir…¿a quién elegiría salvar?

'…ahora mismo sólo podría salvarle a él…'

Al final del pasillo se encontraron frente a una puerta en donde Robin se detuvo.

"Creo que ahora será mejor que no entremos juntos, pues no quiero que Mr. Crocodile se lleve a hacer ningún tipo de pregunta respecto a nosotros, kenshi-san." Le dijo Robin mirándole de reojo con una dulce y sutil sonrisa.

'Ya estamos otra vez con lo mismo.'

"Tú sabrás, pero no entiendo por qué tendría que pensar que pueda haber algo entre nosotros si tú no dices nada." Zoro mantenía las distancias incluso al hablar.

Cuando ella no le respondió, como Zoro había previsto que hiciera, soltó un bufido de resignación y le lanzó su propio mirada de reojo. Y allí se encontró con la de Robin, la mirada y la sonrisa. Antes de que pudiera decir algo más vio como Robin bajaba su mirada e instintivamente Zoro la imitó.

Lo que se encontró casi le detiene el latido de su corazón.

"¡¿D-Desde c-cuándo…?!" preguntó Zoro incapaz de terminar su propia pregunta.

Robin estaba disfrutando el momento…es más, lo llevaba disfrutando desde hacía un buen rato pero ahora, una vez Zoro era consciente de la situación en la que se encontraban, era el momento álgido.

"¿No te acuerdas, kenshi-san?" la dulzura de su voz sólo se podía comparar al shock que sentía Zoro. "Haz memoria, pues no es muy difícil recordar el momento."

Aunque a Zoro no le gustaba que le dijeran lo que tenía que hacer ni siquiera cuando realmente necesitaba que lo hicieran, como ahora, esta vez hizo una excepción por encontrarse demasiado sorprendido para que le llegase a importar lo más mínimo.

Siguiendo el consejo de Robin empezó a rebobinar sus pasos desde este mismo momento hasta llegar al que le importaba ahora.

Por suerte no necesitaría mucho tiempo pues aparte del paseo por "Rain Dinners" todo fueron carreras desde que decidió poner tierra por medio con la anciana de la tienda de…

'¡La anciana!'

Ése había sido el momento.

Zoro recordó como la bassan se disponía a hablar sobre la ridícula compra que había hecho en su tienda, algo que seguramente le iba a resultar de una manera muy contraproducente en la, llamémosle, 'disputa' que mantiene con Robin. Por supuesto eso era algo que no podía permitir, ya había dejado pasar lo de la cita...'dirás la no cita'…y de ninguna manera iba a dejarla creer, falsamente por supuesto, que le hubiera comprado un regalo para ella. Fue entonces cuando decidió que era hora para largarse y había cogido a Robin de la mano antes de salir corriendo…

'Y ahora estamos aquí, frente a la puerta que nos separa de Crocodile y yo me encuentro cogiéndole de la mano a Robin.'

Su mirada seguía fija en aquel gesto tan inocente pero que para él, en estos momentos de confusión sobre los dos, resultaba perturbador y muy confuso. Pues…

'¿Por qué no le solté la mano cuando nos detuvimos?'

Robin no se sentía capaz de poner en palabras lo que sintió todo este tiempo cogida de la mano con Zoro. Para ella había sido un fugaz viaje al pasado donde gestos como este también habría sido muy difícil de conseguir ya que, con recuerdos o sin ellos, Zoro era un testarudo en querer dejar mostrar sus sentimientos a los demás.

'"…a los únicos a quienes debería importarles es sólo a nosotros, Robin…los demás que se busquen una vida propia…"'

Podía escuchar sus palabras con total claridad incluso tras todos estos años. Había guardado cada experiencia vivida, cada palabra y gestos ofrecidos y recibidos con gran cariño y pesar en su corazón.

'Y pronto volveré a recuperar al hombre que amo y que me ama para siempre.'

"Entonces, ¿qué me dices kenshi-san, nos soltamos las manos o entramos así?" la voz de Robin dulce y juguetona ya no mostraba ningún signo visible de la profunda tristeza que la había sumido el estado de Zoro tras su combate.

Las palabras de Robin le mostraron a Zoro que, a pesar de todo lo que había recordado y de todo lo que le dijo a ella desde que despertó en aquella habitación con su mano apresando su tierno cuello, aún mantenía agarrada su mano.

"¿Tú que crees?" dijo Zoro soltándose de aquella mano. Y sólo fue perder el contacto con ella que sintió nostalgia de aquella calidez. "Abre de una vez la puerta y acabemos con esto de una vez."

Crocodile se encontraba tras su mesa con toda su atención centrada en unos informes sobre la fabricación y costes del "Dance Powder" necesario para la realización de sus planes para Arabasta. Ni siquiera cuando oyó la puerta abrirse se molestó en alzar la vista pues sabía de quien se trataba. La única persona que podía entrar en esta sala aparte de él mismo.

La pieza clave de su plan.

Nico Robin.

Por eso es comprensible su sorpresa cuando escuchó otra voz.

"Sigo opinando que es un gasto innecesario para unos simples bichos."

"¡¡¿¡¡PERO QUÉ DIABLOS!!?!!"

Ante él se acercaban Zoro y Robin y si ella mostraba un rostro serio sabiendo el riesgo que estaba corriendo, él no podía evitar sonreír superiormente al ver la reacción de Crocodile a su presencia en su "Santa sactorum".

"¡Mira que bien! Me parece excelente que verme con vida te resulte tan sorprendente pues eso indica que no eres tan inteligente como piensas." Zoro se acercó hasta aquella mesa y sin esperar por una invitación que, dudaba fuera a recibir, se sentó sin más preámbulos. "Tal vez debiste hacer caso a Miss All Sunday y haber adelantado trabajo buscando nuevos miembros para sustituir a los que se enfrentarían conmigo."

La mirada de Crocodile pasó del bravucón kenkaku a la onna que permanecía en silencio de pie al lado de Zoro. Esta imagen únicamente lo producía una clase de sensación.

"Sé lo que estás pensando. "Me ha traicionado por este increíble kenshi."" Robin logró controlarse y no se puso a reír pero si que sonrió a sus palabras. Algo que no le gustaba a Crocodile. "Pero como te he dicho, no eres tan inteligente como piensas." Zoro ladeó un poco la cabeza mientras se acomodaba en la silla. "Si lo que quieres es buscar a un culpable de tu actual situación simplemente tienes que…" la sonrisa de Zoro se hizo más grande. "…mirar detrás de ti."

Sin poder evitarlo Crocodile se volvió como le había dicho Zoro para encontrarse con el fondo marino de su foso por donde nadaban ajenos a sus problemas su manada de bananadrilos. Cuando uno de ellos pasó cerca del enorme cristal pudo ver un reflejo.

Su propio reflejo.

El grave sonido de la risa de Crocodile resonó en la enorme sala.

"¿Te crees muy gracioso, Roronoa?" le preguntó Crocodile volviendo se atención al peliverde mientras se preparaba para encender un puro.

La sonrisa de Zoro no disminuyó lo más mínimo a pesar del cambio de actitud mostrado por Crocodile. No sentía ningún temor y no porque pensase en poder derrotarle, si no porque sabía que no había ninguna necesidad de iniciar un combate contra él.

"La verdad es que no, pues no puede decirse que eso sea mi fuerte, aunque tendrás que fiarte de mi palabra pues aquí no hay nadie que pueda confirmarlo." Incluso en estos momentos Zoro intentaba minar la decisión de Robin.

Crocodile no entendía de lo que hablaba y le daba completamente igual. Lo único que importaba era que Zoro era una gran molestia para sus planes y debía ser eliminado. Lo cual al encontrarse aquí…

"Supongo que habrán muchos testigos que te han visto entrar en el "Rain Dinners", ¿verdad?" la situación no era tan sencilla como pudiera aparentar. "Y después de que el ejercito real hubiera venido a hacerme preguntas sobre ti antes…complica un poco las cosas."

"Mira, ama. No sé que estás planeando ni me importa." La mirada de Crocodile se dirigió hacia Robin como si intentase leer en su rostro o en sus ojos si aquello era cierto. Por supuesto Zoro lo notó y no le gustó en absoluto. "Ella no me a dicho nada que no supiera de antemano. La verdad es que si lo hubiera hecho nos habríamos ahorrado tiempo y fuerzas, y algunos la vida, en situaciones innecesarias." La mirada de Zoro, fría y calculadora, se centró en Crocodile. "No he venido nada más para que me deas la información que necesito, hama."

Si todo lo que estaba sucediendo era demasiado extraño esto último le ganaba la partida a todo lo demás.

"¿Y qué te hace pensar que te voy a decir algo, Roronoa?" Crocodile se mostraba muy seguro de si mismo disfrutando de su puro.

"Porque si no lo haces…¡¡¡te mato!!"

La seguridad y certeza en que lo había dicho no dejaba sin lugar a dudas de que cumpliría con su palabra. Crocodile ni pestañeó. En cambio Robin no pudo evitar mirar hacia Zoro para encontrarse el rostro serio y decidido que conocía tan bien.

'El que no dejaba de meterle en problemas.'

La risa de Crocodile volvió a ser escuchada entre aquellas paredes. Le resultaría tan fácil acabar con él allí mismo que incluso sería injusto hacerlo, además tenía cierta curiosidad por el tipo de información que haría a una persona como Zoro entrar en territorio enemigo sin ningún apoyo o plan de seguridad. Solamente con sus palabras y sus katana como únicos argumentar para manejar.

"¿Y puede saberse cuál es esa información tan valiosa para alguien como usted?" aquella voz no mostraba curiosidad ni esperanza simplemente un sonoro vacío y seco como el que se encontraría uno en el desierto.

"Donde puedo encontrar a 'Taka no me'."

Una vez más Crocodile fue incapaz de ocultar la sorpresa en su rostro. Aquello se estaba volviendo de una tarea sencilla como era matar a un simple kenkaku a algo mucho más complicado y peligroso al haber la posibilidad de que se implicase en sus planes otro shichibukai…y el más peligroso de todos ellos.

"¿Para qué puede querer un gusano como tú encontrarse con ese hombre?" la pregunta de Crocodile, esperada, había sonado con más enfado de lo que podía esperarse.

"Para derrotarle." Dijo Zoro con un rostro decidido. "Jurakyuru Mihawk es el mejor kenshi del mundo, es normal que quiera enfrentarme a él en combate singular para derrotarle si mi ambición es la de convertirme en el mejor kenshi del mundo."

Podía verse en el rostro de Zoro y en sus palabras que no había fuerza en este mundo que le pudiera hacer desistir de esa idea, ni siquiera de replanteársela.

'Es para lo que ha nacido.'

"Muy bien."

Las palabras de Crocodile fueron inesperadas para Robin que no podía creer que fuera a ayudar a Zoro con tanta facilidad. Le conocía demasiado bien para no sospechar que había algo más oculto en sus acciones y que no era simple altruismo lo que le movía ayudar a Zoro.

"¿Entonces me dirás dónde puedo encontrarle?" le preguntó ilusionado Zoro.

La sonrisa burlona del rostro de Crocodile era lo que Robin se había estado temiendo desde que Zoro le contó lo que pretendía hacer.

"Lo que me gustaría a mi sería que me dijeras por qué crees que puedo saber donde se encuentra ese hombre."

¿Por qué? ¿Cómo no iba a saberlo? Era algo lógico y esperado.

"Porque los dos sois shichibukai." La voz de Zoro le tembló ligeramente al ver como sus esperanzas empezaban a caminar sobre el filo.

"Ser shichibukai no implica que seamos amigos o nakama, simplemente quiere decir que tenemos el beneplácito del Sekai Seifu para actuar en contra del resto de los kaizoku sin temor a represalias por su parte." La voz serena de Crocodile alteraba más a Zoro que el significado de lo que le estaba contando. "Nosotros actuamos de manera independiente a no ser bajo una orden directa de Sengoku o del Gorousei." Crocodile adoptó una postura relajada en su asiento. "Por lo tanto no sé donde pueda estar ese hombre al que buscas."

El rostro de Zoro se convirtió rápidamente en una mascara de sensaciones enfrentadas entre si. Esperanza…rabia…pero con la misma rapidez en que surgieron se desvanecieron dejando tras de si el rostro tranquilo de Zoro.

"Entonces supongo que tengo que volver a iniciar la búsqueda o…podría hacer que él viniera a mi." Zoro se mostraba pensativo mientras calculaba su próximo movimiento.

A Robin aquel rostro no le gustaba nada. Eran problemas, graves problemas.

"¿Y qué podrías hacer para atraer la atención de ese hombre?" preguntó curioso Crocodile.

La mirada letal de Zoro se clavó en la del shichibukai.

"Acabar contigo." La sonrisa en el rostro de Crocodile desapareció al oír aquellas palabras. "Seguro que tendría curiosidad por ver quien se enfrentó a un shichibukai y lo derrotó…además, si aún así no viniese pues espero que el Sekai Seifu se lo pudiese ordenar." La mirada de Zoro no bromeaba y su mano derecha tentando a su katana tampoco lo hacía.

Robin recordó las palabras de Zoro: 'Si Crocodile no quiere darme la información que necesito acabaré con él…y aunque me la dé, y luego si tú me lo pides mataré a todos los de "Baroque Works"'. ¿Podía ser que estuviera cumpliendo con su palabra, una palabra que ella había rehusado aceptar?

Al notar que Crocodile podía atacar en cualquier momento, lo mismo podía decir de Zoro, decidió que debía intervenir antes de que los actos de Zoro acabasen con la posibilidad de realizar su sueño.

"No entiendo cuál es el problema si la solución puede ser satisfactoria para ambos."

Las palabras de Robin captaron la atención de los dos hombres pero ninguno apartó la mirada del otro.

"¿A qué se refiere Miss All Sunday?" preguntó Crocodile.

Robin sentía que había dado un buen paso si Crocodile aceptaba poder escuchar lo que se le había ocurrido. En cambio Zoro no dijo ni una palabra mientras todo su cuerpo estaba en tensión dispuesto a ejecutar su ataque a la primera oportunidad que se le presentase.

'…mmmmm ese cuerpo en tensión……'

"Bueno, usted quiere muerto a kenshi-san para eliminar un posible contratiempo en sus planes y kenshi-san quiere un combate contra 'Taka no me' Jurakyuru Mihawk. La mejor solución sería mandar mensajeros a todas las direcciones conocidas por donde suele moverse y hacerle saber que alguien le está buscando para retarle a un combate."

La idea era sencilla pero lógica y en verdad servía para solucionar el problema de los dos con una sola acción.

"Parece ser que está algo molesto por haber perdido a su rival y tal vez no le importaría luchar contra Roronoa." El que Crocodile estuviera pensándoselo seriamente indicaba las pocas ganas que tenía de enfrentarse a Zoro por miedo a atraer demasiado la atención. "Pero el problema radicará en que piense que vale la pena venir a luchar contra Roronoa. Ese hombre es muy caprichoso."

Zoro le sonrió maliciosamente como si estuviera a punto de rebanarle la cabeza con sus propias palabras.

"Entonces tal vez sea mejor que te mate primero para que vea que valdrá mucho la pena venir a luchar contra mi, ama."

Crocodile ignoró sus palabras y meditó si por querer quitarse a un molesto mosquito de encima no estuviera atrayendo a un akuma para que ocupase su lugar. Aunque la presencia de Mihawk podría hacer desaparecer cualquier sospecha que sus acciones pudiera estar atrayendo ya que, ¿quién se atrevería a traer a alguien como Mihawk mientras está planeando un golpe de estado?

"Muy bien. Encárguese de enviar los mensajes, Miss All Sunday." Crocodile exhaló el humo hacia donde se encontraba Zoro. "Mientras tanto se un buen muchacho y no te metas en líos, lo que significa que no hagas nada que me irrite o si no todo esto quedará anulado…¡¡a excepción de tu muerte!!"

Zoro se levantó estirándose mientras bostezaba de puro aburrimiento, no de sueño, y se dirigió hacia la salida.

"Trato hecho pero no pienso quedarme mucho tiempo, digamos que tenéis hasta que consiga un reemplazo para mis dos katana rotas." Ahora si, la mano de Zoro descansaba sobre su única katana. "Buscaré un lugar donde quedarme mientras tanto."

"Yo me encargaré de eso, kenshi-san. No se preocupe por nada." Robin no se molestó en volverse hacia donde se encontraba Zoro y miraba a los ojos a Crocodile. "Hay que mantener cerca a los amigos pero a los enemigos aún más cerca."

La sonrisa de Crocodile contrastaba con la mueca cansina de Zoro.

"¡Bah, lo que sea!" masculló Zoro mientras abría la puerta.

La voz de Robin le detuvo en el umbral.

"Espéreme un momento ahí mientras trato algunos detalles con Mr. Crocodile."

A pesar de que no hubo ninguna respuesta a sus palabras ella sabía que le había escuchado sin problemas. Otra cosa era que decidiera hacerle caso.

Varios minutos más tarde Robin salió del despacho de Crocodile y para su sorpresa se encontró esperándola a Zoro que estaba evitando mirarle a la cara. Ella sonrió divertida a sus acciones. Tal vez no la recordase pero eso no importaba para que se comportara de igual manera a como lo haría si lo hiciera.

"Arigatou por esperarme, kenshi-san."

Solamente acababan de reencontrarse y ya estaba usando de nuevo aquel tono condescendiente con él a la primera oportunidad que se le presentaba.

"Y ahora, ¿qué?" le preguntó rudamente Zoro no queriendo mostrarse a ella.

Robin se acercó a Zoro y alzó una mano en su dirección. Él se la quedó mirando como se le hubieran salido un par de ojos más en el rostro…aunque, eso tal vez no fuera tan descabellado como parecía.

"Lo siento, pensé que querrías volver a cogerme de la mano, kenshi-san." Le dijo divertida Robin.

La reacción natural de Zoro fue ruborizarse levemente por el comentario y por lo que le hizo recordar. Aún ahora no sabía como no se dio cuenta de que iban de la mano.

'…ella si lo sabía pero no dijo nada porque seguro que lo estaba disfrutando…'

Como vio que Zoro no iba a hacer o decir nada decidió seguir adelante con su plan. Tal vez pensó que con aquella condición que le impuso se había librado de sus intentos por hacerle recordar…pero eso claramente mostraba que no la conocía en absoluto.

'Pero haré todo lo posible para que eso cambie pronto, kenshi-san.'

"Sígueme. Te llevaré a tu suit privada." Le dijo mientras empezó a caminar en dirección de la susodicha suit. Zoro se quedó petrificado en el sitio.

Robin se detuvo al notar que Zoro no la estaba siguiendo y volviéndose hacia él volvió a ofrecerle la mano para que se la cogiera. Aquello fue suficiente para hacerle caminar y para traer una sonrisa, y unas risas, al rostro de Robin.

No queriendo forzar la delicada 'relación' que tenía con Zoro decidió no hacer ninguna otra provocación mientras durase el paseo hasta la suit.

'…y ahora, ¿por qué de pronto se ha callado? Es que con esta onna no se puede estar seguro de nada.'

La verdad es que Zoro habría preferido que ella hubiera seguido con sus comentarios y acciones irritantes a que se quedase en silencio, porque eso solamente significaba que estaba pensando detenidamente en algo y Zoro sabía que fuera lo que fuera no le iba a gustar.

La suit resultó ser la habitación más lujosa que Zoro hubiera visto en su vida y por alguna razón no le gustaba nada tener que quedarse en ella. Robin le explicó que era una manera de tenerle 'controlado' aunque solamente sería ella la encargada de su vigilancia. Por algún motivo eso no le resultó un alivio a Zoro.

"Aunque me da igual." Dijo Zoro mientras quitaba su katana del haramaki.

"¿Puede saberse por qué, kenshi-san?" le preguntó sin curiosidad Robin.

Zoro se volvió hacia ella y le quitó importancia a sus palabras encogiéndose de hombros ligeramente.

"A parte por el hecho de que nada me haría quedarme bajo el techo de ese hama, voy a estar ocupado buscando mis dos nuevas katana. No creas que voy a esperar a que me traigáis noticias sobre 'Taka no me', buscaré mis katana y si él no está aquí pues seguiré mi propio plan."

Robin sabía cual era ese plan.

"Matar a Mr. Crocodile."

Su frialdad no mostraba pena por la vida o la muerte de ese hombre pero Zoro sabía lo importante que parecía ser para ella, pues se lo había confesado. Y como él le había dicho la ayudaría…

'Lo quiera o no.'

"¿Eso es todo?" le preguntó Zoro fijándose en que Robin se había quedado tan inmóvil como lo había estado él antes en el pasillo. "Porque me gustaría estar solo en 'mi…suit'."

Robin le dedicó una cálida sonrisa antes de volverse.

Sintiendo la necesidad de mantenerla lo más lejos posible de él, Zoro no esperó para dirigirse al baño. El cual encontró al tener la puerta abierta, de otro modo seguramente se habría pasado un buen rato en su búsqueda.

El sonido de la puerta de la habitación cerrándose logró que pudiera relajarse por primera vez en mucho, mucho tiempo.

Dejando la katana apoyada contra la pared cerca de la ducha, Zoro empezó a desvestirse. Lo primero quitarse aquellas incómodas vendas que no le permitían moverse con normalidad. Pronto le siguió el pantalón y en poco tiempo se encontraba completamente desnudo en el interior de la ducha.

'Y otra vez con esta facilidad de agua.'

Pero en estos momentos aquellos pensamientos desaparecieron de la misma manera que la tensión de su cuerpo cuando el agua empezó a deslizarse por toda su piel. La verdad era que hacía mucho tiempo que no tenía un momento de relajación como este y pensaba disfrutarlo aunque sólo fuera por hoy. A la mañana siguiente buscaría un par de katana e iría en busca de Crocodile para acabar con él. Y si con eso 'Taka no me' no aparecía por allí…

'Pues tendré que buscarle a la antigua usanza…a golpe limpio.'

A pesar del ruido del agua, de estar totalmente relajado y, en definitiva, que había pensado que estaba solo en la habitación, Zoro se volvió hacia su atacante antes de que este tuviera tiempo de hacer un movimiento contra él.

Debía haberlo esperado pero por alguna ingenua esperanza no lo hizo.

Ante él se encontró aquellos ojos azules que parecían estar persiguiéndole desde que los vio por primera vez en el rostro de una niña de un cartel de houshoukin. La suerte era que estaban tan cerca el uno del otro que únicamente podía ver su rostro pero no hacía ser muy inteligente para saber que ella se encontraba tan desnuda como lo estaba él.

"¿Qué quieres?" le preguntó Zoro sin permitir aflorar los nervios en su voz.

'¿Acabas de preguntar a una onna desnuda que está contigo en la ducha que qué quiere?……¡Tú estás mal!'

"Ducharme." La sonrisa de su rostro la iluminó por completo. "No obstante es mi ducha…mi cuarto."

Zoro recordó el momento en que Robin se había quedado en silencio mientras se dirigían a la suit. Había supuesto que estaba pensando en algo que no le iba a gustar en absoluto pero resulta que al final…

'…pues me equivoqué…' pensó Zoro viendose reflejado en aquellos ojos azules. 'Si me ha gustado.'

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Fin del capítulo 10…y un buen final todo hay que decirlo. Fíjate cuantas cosas han sucedido y que pocas parecen en verdad.

Espero que os haya encantado y esperéis impacientes por más porque hasta el año que viene no vas a tener más capítulos. ;DDD

Y ahora a esos valientes que se atreven a tener contacto con mi humilde persona a base de reviews…una manera segura y eficaz n.n'.

Stnuky: Pues entonces no sé que dirás de la manera en que se terminó este capítulo…ya sé que no tiene punto de comparación…Aquí Robin dijo lo que quería, ¿verdad? ^o^

¿Así que querías saber, no sé qué? Bueno, espero que pronto tu curiosidad pueda ser saciada. ;DDD Y no, no lo hago a propósito. Ni que fuera una mala persona o algo así. n_n

Cuerpo y cerebro y…bueno, creo que eso es todo.

¡¡A tus órdenes!! FLASH!!! Listo todo aclarado…¿qué dices ¿qué no ha pasado nada? Que raro…me pregunto qué habrá podido ir mal… ;P

Mira lo que conseguís entre la vieja, Robin y tú…y Zoro no es tonto…simplemente que el pobre necesita su tiempo para aclararse…¡Oh, mira! Si ya está aclarado…bueno, primero debe enjabonarse antes de aclararse..;DDD

OMG!!! No puedo creer que te hubiera estado dando la murga con que actualizases tu fic y voy yo y cuando por fin cuelgo el siguiente capítulo de este fic tú ya has actualizado La leyenda de la Isla Wakareru desde hacía días…como puedo ser tan injusto contigo pidiéndote que actualices La leyenda de la Isla Wakareru una y otra vez cuando yo tengo mis fics sin actualizar…T.T

Soy una muy mala persona T.T que pide por tu perdón…y la actualización de La leyenda de la Isla Wakareru si no es mucha molestia. ;P

Y, hablando en serio, no puedo creerme el acoso al que me he visto sometido por tus comentarios para que actualizase este fic. Alusiones directas sobre Robin en tu review de "¿Perdido y Encontrado?" y lo peor de todo fue en la review de "The cold rain is warm" en la que no sólo me acosas para que actualizase este fic si no que también lo haces para que actualize el "Donde tu corazón vive".

La verdad es que no sé de dónde has aprendido estas tácticas de acoso en las que solamente se consigue perturbar el estado del escritor impidiéndole ejercer su único deseo que es el proporcionar más y mejores momentos a sus lectores con buenos capítulos. Pero cuando alguien está todo el tiempo encima de uno sólo se consigue estresarle y que eso repercute de manera negativa en el propio fic.

Esperando que mis palabras constructivas lleguen a buen puerto y que el tiempo para la actualización de La leyenda de la Isla Wakareru se vea reducido de ese aterrador MES me despido deseándote unas felices fiestas!!

En las que puedes aprovechar para trabajar con muchas ganas en La leyenda de la Isla Wakareru y así actualizarla cuanto antes. ;DDDD

Un Beso…Dos Besos…Tres Besos…Cuatro Besos…Cinco Besos…Seis Besos………..actualizando……actualizando……Siete Besos…… ;DD

DragFire: Gracias por leer este capitulo y espero que pronto termines tus exámenes, de manera brillante y perfecta, y puedas leer todo lo que quieras…quien sabe tal vez en esos momentos incluso esté el capítulo séptimo de La leyenda de la Isla Wakareru y todo. ^^ Crucemos los dedos ;P

Christti: Me parece que te estás haciendo un lío con estos horarios…n_n' pero mientras tengas un tiempecito para dedicarlo a la buena lectura no habrá ningún problema…y si luego te pasas a leer alguno de mis fics pues la felicidad completa. ;DD

Lo malo es que siempre que hablas de alguien ¡¡¡BAM!!! Siempre termina apareciendo…bueno, no con todos pues lo he testado y a mi no me funciona…ya ves, intentando que aparezca el siguiente capítulo de La leyenda de la Isla Wakareru pero nada de nada y de ni te digo que creo que tiene un hechizo de protección o algo que no hay manera… U.U

Supongo que cuenta el que las puedas encontrar en el diccionario que tienes al lado o.O', así que acepto intelectual para christti, ; ))

¡¡Hay mi madre!! ¡¿¡Cómo que estás pervirtiendo a otro pobre ordenador!?! Pero que clase de monstruo eres que no te detienes ante nada ni nadie…Sólo con pensarlo…todos esos pobres ordenadores sin saber a quien tienen al lado…T.T' Supongo que sabré el final leyéndolo en los periódicos o viéndolo en las noticias…T.T pero que triste de mundo en el que vivimos…T.T

……es Zoro……¿no te llega con saber eso?

Y ya ves que ambos tienen sus ideas que al final acaban en un buen lugar…; P

¡¿La verdad es que serías tú capaz de saber si Robin está escuchándote atentamente o está perdida en un flashback?! Con esas miradas que se gasta…O.O'

No HotFlashback…por ahora…mientras tanto tendrás que ¿conformarte? Con el final de este capítulo y rezar porque en el siguiente no aparezcan desayunado con una sonrisa en sus rostros…;DDDD ¡¡¿¿¡¡PUEDE PASAR ESO!!??!! ^o^ (he he he he he)

Respuesta: ¿Tal vez?...pero al final el cántaro siempre termina de la única manera posible… ;DD

Glosario rápido:

Hama: Beach: Playa.
Ama: Bitch.¿necesitas una traducción?)

Despidiéndose Flames to dust (huy, me he hecho puré los dedos al teclearlo ; P)

La verdad es que ya tienes una más cortito para ti…El nombre, más corto el nombre!!

BESOS y más BESOS para ti. ;)

Y a todos los que habéis leído el capítulo y habéis disfrutado haciéndolo (leyéndolo n.n') espero vuestros comentarios y opiniones que siempre son bienvenidas y recibidas con expectación y cariño. Para un escritor saber de sus lectores siempre es gratificante.

Felices Fiestas y nos leemos pronto en La leyenda de la Isla Wakareru ;DDD