Segundo escape

Parte 1

El viento susurraba quedamente entre las columnas una paz que parecía eterna, así que terminada la cena todos se ocuparon de sus asuntos, en dos día el cometa llegaría y sin duda alguna la verdadera batalla comenzaría. Aang se sentía un poco nervioso, pondría a prueba su verdadero poder, trabajo arduamente con Zuko para estar preparado aquel día; Zuko no estaba en un estado muy diferente al del avatar, se enfrentaría a su hermana y si el destino lo pedía, a su padre.

-Habla por favor, me vuelve loca que estés así- al principio todos creían alucinar al verlos juntos, conviviendo de una manera… tan poco natural en ellos- ya te dije que pateare el trasero de tu hermana si es necesario.

-Yo te dije que no se te oucurra…

-Interferir en la pelea… si si lo se- pero poco a poco fueron entendiendo que en aquel viaje la relación entre ambos mejoró, el lazo que los unía era fuerte y difícil de entender para ellos, pero a fin de cuentas fácil de aceptar.

Appa comenzó a bostezar, avisando a todos que había que dormir, reuniéndose alrededor de la fogata todos dormían tranquilos, ansiosos por el día de mañana. El príncipe exiliado miró a su alrededor, al cerciorarse que todos dormían profundamente y Sokka roncaba tan fuerte como de costumbre, tomó la mano de Toph y la besó, haciéndola sonrojase en sueños.

Rosaban apenas sus dedos, haciéndose sentir cómodos con la presencia del otro, apenas el se alejaba un poco de ella y esta buscaba de inmediato la mano. En el cuarto intento y el ultimo, según pensaba Toph, sintió una pequeña vibración- debe ser Appa- y se volvió a acomodar dispuesta a dormir, pero entonces, varias docenas de pasos se sintieron a lo lejos.

-Embos…- comenzó a gritar cuando varias navajas rasgaron su ropa, dejando finos rasguños sobre su piel- Zuko- se agachó sobre el, intentando protegerlo, y al gritar su nombre despertó a los demás.

-Toph- se giró sobre su espalda, llevando a la chica tierra y alejándola por poco de las cuchillas que alguien conocido le lanzaba.

Mai estaba parada a un lado de Azula, con el gesto frió como siempre, daba miedo debido a la extraña luz que le proporcionaba las ráfagas de fuego que la princesa lanzaba. La chica del circo coqueteaba un poco con Sokka mientras lo acorralaba contra uno de los pilares del templo, Aang y Katara combatían a la más temible de las enemigas con la poca agua que tenían.

-No quiero hacerte daño- Zuko protegía a Toph, se colocó frente a ella impidiendo a su ex novia atacarla- pero si te atreves a tocarla otra vez…

-¿Que harás Zuzu?- el tono burlón de la chica lo sacó de sus casillas, aquel sobrenombre solo lo usaba su hermana cuando quería burlarse de el- me atacarás… ya quiero verlo- con agilidad burló la defensa del maestro fuego y lanzó algunas dagas contra la maestra tierra, la cual, predijo su movimiento al sentir sus pisadas y las vibraciones de estas.

-Esta es mi pelea- ahora ella se colocó frente a Zuko- no interfieras- sin más comenzó a atacar con proyectiles de roca a su oponente, quien estaba a desventaja, dada la oscuridad de la noche que se veía interrumpida solo por los ataques de Azula.

Zuko confió en su pequeña novia, la terca y fuerte chica que fue capaz de librarlo una vez de la muerte que su hermana tan "cariñosamente" le había sentenciado. Se unió a la pelea a lado del Avatar y la maestra agua, los rayos pasaban rozando a los tres chicos, dejándoles algunas quemaduras en brazos y piernas, Sokka seguía en una danza con la dulce chica que jugaba con el cada vez que se encontraban.

Appa y Momo hacían lo que podían por mantener el templo en su lugar, las columnas se derrumbaban, y el techo se desquebrajaba ante la falta de soporte. Al darse cuenta de esto la maestra tierra quebró el suelo bajo su oponente, lo suficiente para hacerla caer y de las paredes del acantilado hizo salir soportes- no aguantara más, terminamos con la pelea o todos caeremos- Azula por supuesto vio su oportunidad de triunfo en aquellas palabras, corrió a ayudar a Mei, que se sujetaba de la roca más firme que alcanzó y le comunicó su plan.

-Vamos, después podrás hacer lo que quieras- como respuesta obtuvo un ataque que tomó por sorpresa a sus oponentes- bien hecho Mai- llamó a la otra chica y esta terminó su juego tocando algunos puntos clave del cuerpo de Sokka, camino a Azula repitió los movimientos con los distraídos maestros y el Avatar, los cuales intentaban esquivar las dagas y los rayos que Azula lanzaba.

-Aang, chi…- solo sintió una fuerte punzada en la cabeza y el suelo se desvaneció a sus pies.

En cuanto Toph se desmayó el templo comenzó a desquebrajarse, suelo, techo y los pilares improvisados. La maestra tierra fue tomada por Azula y con una malévola sonrisa se despidió de su hermano, quien miraba con odio e impotencia como secuestraban a la persona que más amaba en el mundo. Poco le importaba que estuviera a punto de morir, desde esa altura y con ese peso, si quedaban rastros de ellos sería toda una bendición.

Como pudo sacó fuerzas, poco a poco recupero su movimiento- Toph- era demasiado tarde, la nave de su hermana estaba ya demasiado lejos como para saltar sobre ella y si no se daba prisa, sus amigos y el quedarían resumidos en un simple recuerdo. Tomó a Katara y la subió a Aapa lanzándola como un costal, después a Aang y lo arrastró hasta donde estaba Sokka, los sujetó con las cuerdas que sujetaban las provisiones cuando viajaban y los amarró a una de las patas del bisonte, subió a la espalda de este y le ordenó que se moviera, sin obtener éxito alguno, después recordó- Yip-yip- y el animal se movió cautelosamente, sin embargo, la nave de Azula comenzó a atacar, las bolas de fuego pasaban cerca del animal, haciéndolo asustarse, como pudo Zuko lo guió a un lugar seguro y lo dejó bajar.

-Bien hecho amigo- le acarició la cabeza, tomó a Katara y la colocó en la espalda, bajó del animal y la dejó reposando recargada en un árbol, ya un poco recuperada del ataque de la cirquera.

-Lo lamento Zuko.

-Nos tomo desprevenidos, no fue tu culpa- desamarraba a sus compañeros.

-Pude haberla deteni…

-Dejen de echarse la culpa, aquí no hay más culpable que yo…- sabía bien que de no ser por que el la había elegido, su hermana jamás se la habría llevado- pero la traeré de vuelta…

-Traeremos, no irás solo.

Miró a su alrededor, todos tenían un mal aspecto, pero dada todo por lo que los había visto pasar, sabía que esas palabras eran imposibles de cambiar. Intentó conciliar el sueño, pero a pesar de lo exhausto que estaba le fue imposible, temía por Toph, aunque estaba seguro que ella la mantendría viva, era una carnada perfecta.

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Bien mucho sin actualizar, no prometo nada pero pss aquí voy espero les guste. Bye biii