¡Hola a todas mis amadas lectoras!

Primero que nada les agradezco muchos sus RR, de verdad me animan a seguir, como a cualquier escritora :D Pero a mi más xD

En fin, les dejo el capi, diciéndoles...¡¡LEMON!

Si, lemon SasuSaku xD ¿Qué más?

En fin, disfrutenlo mucho. xD

Y ya saben, comenten y Sasuke les regalará sus boxers rojos xD A mi me regaló uno rojo xD ¿Para qué lo quiero? Eso ya es privado xD E

Los personajes bla bla bla.... Masashi Kishimoto bla bla bla... Nemo bla bla bla...

¡¡KARIN MUERE!! Cuando eso pase los invito a comer rammen xD


Estaba mucho más apresurada que cuando me levantaba 5 minutos antes de irme a trabajar. No podía creerlo, había perdido mi valioso tiempo hablando con Ino por teléfono. Y es que, mientras hablábamos, pude haber empezado a cambiarme y a elegir lo que utilizaría en la cena con la prestigiosa familia Uchiha.

¡Era frustrante! Estaba apresurada, e incluso más que eso. Al fin había salido de bañarme, estaba mojada, desesperada y frustrada. Empecé a recoger mi cabello mientras revisaba en el armario el vestido que utilizaría en la ya mencionada comida.

Buscaba y buscaba el vestido perfecto, y me probaba toda prenda que hallaba, pero nada me gustaba.

-¡Sakura! ¿Necesitas ayuda?- habló Bella, vaya que estaba desesperada. Y yo ni siquiera traía la ropa interior, estaba totalmente desnuda buscando qué ponerme.

-¡N-no! ¡Enseguida voy!- seguía gritando.

Mientras decía eso, sin querer se rompió un pequeño florero que estaba en la mesita de al lado del armario. Se escuchó seguramente en toda la mansión, así que maldecí, como era mi costumbre, con todo y berrinche.

-¡Maldita sea mi suerte!- dije, mientras pateaba –y dale con las patadas- la mesita de mesa que momentos antes traía en la parte de arriba un coqueto florero y unos arreglos bellísimos.

Me levanté, tomé un vestido rosa y me lo probé más rápido que un ratón. Me miré en el espejo y obtuve el mismo resultado que los otros, no me convencía.

Suspiré y dejé que el vestido se deslizara hasta caer al piso, dejando mi cuerpo de nuevo al descubierto.

-¿Y ahora qué?- susurré.

Estaba tan hundida en mis pensamientos que no noté la presencia de alguien en mi habitación.

Tampoco noté las pisadas que se acercaban a mí. Ni mucho menos que aquella persona había puesto sus manos en mis senos. Al sentir tal contacto, por intuición, grité.

-¡AH…!- fui interrumpida, pues la misma persona me había tapado la boca, y por pérdida del equilibrio, caí encima de él

Me voltee rápidamente, aun con él sosteniendo mis pechos.

Y vi a mi amado azabache.

-ERES UN…- me calló de nuevo, esta vez me voltee completa, quedando enfrente de el.- ¡Me asustaste! Pensé que eras un violador o algo parecido.- susurré.

-Si, creo que soy un violador.- bromeó.- Mírate chica, estas totalmente desnuda, y quebraste la mesita y el florero de la habitación.

-Ups… lo siento, de verdad. – me disculpé.-

-No importa, pero siempre que das una patada es porque estas enojada. ¿Qué te sucede?- preguntó, con tono de preocupación en su voz. Ahora que lo veía bien, el estaba muy elegante con su traje de vestir totalmente negro.

-No encuentro un vestido que me quede bien.- me quejé.- Hay muchos muy hermosos, pero no me gustan cómo se me ven, dejan muy destapados mis senos.-

-¿Dónde buscaste?- preguntó.

-Pues en el armario.- contesté, obviando mi respuesta.

-Si, pero ¿En qué armario?-

-En el único que hay.- contesté, frustrada por sus preguntas.

-Hay dos. El de puertas corredizas, que es sólo para atuendos casuales y el de la puerta de madera, que hay todo tipo de atuendos y es en realidad una habitación más grande que la sala- respondió. Ahora que lo entendía, sus preguntas no habían sido obvias.

-¿De verdad?- pregunté, me sentía muy tonta.- Ah… no me había dado cuenta de ese.- mencioné con una sonrisita.

Rió, se levantó con cuidado y se dirigió a una puerta de la gran habitación. La abrió, prendió la luz y me asombré por lo que vi. Era un lugar con un montón de ropa, parecía una de esas boutiques gigantes de parís. Era simplemente increíble.

-Oh mi Dios…- fue lo único que pude mencionar.

-Pruébate lo que quieras, ¿Vale?- terminó de decir.

Me giré para verlo, mientras él se daba la vuelta dispuesto a salir. Vaya, que aceptaba que en todo los perfiles era todo un bombón, como decía Ino.

Ya dispuesto a salir se giró, me miró de arriba a abajo y habló:

-Si pides mi opinión, el vestido perfecto es el que traes.-

-Pero no traigo nada- me confundí.

-Por eso.- contestó, con su sonrisita adornándole el rostro.

Me sonrojé, pues obviamente estaba desnuda enfrente de el. No era que fuera la primera o la segunda vez, pero aun me sonrojaba.

-¿Q-qué están haciendo tus padres?- pregunté.

-Salieron, fueron a comprar unos cuantos jardineros nuevos, para que arreglen el patio principal.-dijo

-¿Y Bella e Itachi-Kun?- pregunté, aun sonrojada.

-En el patio principal, haciendo… "cosas prohibidas".- mencionó, con un tono pervertido.

No dije absolutamente nada, después de un rato de silencio, sonrió, cerro la puerta por la que momentos antes saldría y se dirigió a donde me encontraba en estado de shock.

-¿Porqué no hacemos lo mismo que ellos?- preguntó, en tono serio e irresistible.

-Disculpa… ¿Dónde quedó el Sasuke divertido?-pregunté con una sonrisita en mi rostro, él se acercó a mi oído y lamió desapercibidamente el lóbulo de mi oreja, mientras me susurraba muy sensualmente:

-Está descansando, quiere darle diversión al Uchiha pervertido y salvaje.-

Acerqué mi cuerpo a el, lo besé desenfrenadamente y por mero instinto me guió a la cama de la habitación, donde me seguía besando los labios salvajemente.

-Yo digo que hay que divertirnos.- mencioné entre el beso.

El sonrió y se colocó encima de mí, acariciando con ambas manos cada rincón de mi cuerpo, pasando una y otra vez una de sus manos por mis muslos y con la otra acariciando mi espalda de arriba a abajo, acariciando mis nalgas cada vez que llegaba a ellas.

Estábamos hundidos en un beso en el que nuestras lenguas peleaban territorio en mi cavidad bucal, y danzaban de una forma excitante pasando por cada rincón de mi boca.

Movíamos nuestras cabezas para tener una mejor posición y que nuestras lenguas tomaran más territorio dentro de mi boca, mientras que una de sus manos dejó de apretar mi trasero para dirigirse directo a mi seno izquierdo, apretándolo con fuerza, a lo que yo reprimí un gemido en el beso.

Con la otra mano alcanzó mi intimidad y la acarició suavemente, haciéndome interrumpir el beso para tener aire para gemir.

-¡Ahh!- solté.

-Cómo me vuelven loco tus gemidos… Tus…maravillosos y excitantes gemidos.- decía el azabache mientras tomaba de nuevo mi boca entre sus labios. Seguía acariciando mi húmeda intimidad sin meter ni un solo dedo en el, algo que me estaba desesperando.

Ya estábamos totalmente desnudos ambos, pues en un movimiento rápido y desesperado se había deshecho del precioso traje que momentos antes cubría su perfecto cuerpo.

-¿Lista para sentir algo que te encantará?- preguntó con voz ronca.

-Has lo que quieras, Sasuke-Kun…- dije, muy agitada.

Se alejo de mi boca y bajó sus labios hasta llegar a mi intimidad, y besó desesperadamente la misma, causando un gemido irremediable de mi parte.

-¡Ohh! Sa-Sasuke-Kun…-dije, pues de verdad que estaba más roja que nada en todo el mundo.

Luego de eso, al fin metió su lenga dentro, y sentí su mojada lengua estimular mi clítoris, algo que me volvía sencillamente loca.

-Ahh... ¡Ahh!- seguía gimiendo, él metió más su lengua y para tener mejor control, se hincó subiendo mis caderas hasta donde estaba su boca, sin dejar de tener adentro su lengua.

-Oh si, me encanta... ¡Me encanta!- seguía.

Luego sentí que sacaba su lengua, e inmediatamente lo remplazaba por un dedo, haciendo exactamente lo mismo. Mientras me estimulaba con su mano, subió hasta mis labios y me besó, y pude sentir en su saliva los fluidos que momentos antes había liberado de mi cuerpo.

Sacaba y metía su dedo, y mientras lo hacía se excitaba con mis gemidos.

Pocisionó su entrepierna entre mi entrada, y ya sabía lo que venía.

Y de una fuerte y placentera embestida, lo sentí dentro de mí. De inmediato empezó a embestirme fuertemente mientras subía mis piernas hasta llegar a su cuello.

Seguíamos gimiendo como locos, luego, soltamos un inevitable gemido orgásmico.

Se corrió dentro de mi, y luego salió. Ambos respirábamos agitados, pero sonreíamos, de las pocas veces que habíamos tenido sexo, esta era la mejor.

O al menos hasta ahora.

-¿Sabes?- habló.

-Dime...- dije con voz agitada.

-¡A la próxima es en el patio!- gritó.

-Claro, siempre y cuando uses tu sexy uniforme de policía.- respondí.

Sonreí, y me puse de pie.

-Cámbiate rápido o dirán que me violaste. Y si lo hiciste. Ah, por cierto, me pondré el vestido rosa que estaba en el armario de puertas corredizas.- dije, tomando el vestido mencionado.

-¿No que te dejaba al descubierto los senos?- preguntó, confundido.

-Por eso mismo me lo pongo.- dije de manera pervertida, el sonrió y empezó a cambiarse.

La verdad era que el vestido no lo dejaba todo al descubierto, de hecho se veía formal, sencillo y simplemente hermoso. Me encantaba, y ese mismo utilizaría.

-¡Sasuke-Chan, Sakura-Chan! Llegamos, ¿Están ahí?- preguntó la voz de Mikoto desde el primer piso.

-¡Enseguida vamos!- gritó Sasuke, mientras bajábamos listos para cenar.