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LO MÁS PRECIADO

Dearest-chan

Capitulo 11: "Mi Soledad"

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Resumen:

.- Ella es mía… Quita tus sucias manos de ella… antes de que te mate… -. El timbre ronco y espeluznante produjo en Kagome un ligero temblor. InuYasha parecía perdido en una especie de trance y el brillo diabólico de sus ojos era terroríficamente hipnotizante. Intentó decir algo, pero nada salió de sus labios que quedaron sellados por el ademán inesperado del mitad-bestia que la jaló de una de sus muñecas apartándola con brusquedad del lobo y atrayéndola hasta él de la misma forma poco gentil…

Algo… algo aquí era tan sorprendentemente familiar que hasta podría jurar haberlo vivido en algún otro lugar, la situación era tan similar. Sin embargo, el enfado de InuYasha no tenía comparación… era más extremo… más obsesivo y contra todo pronostico, más que temerosa… estaba fascinada con aquel inimaginable despliegue de celos…

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Continuación:

El silencio que siguió a aquella frase fue estremecedor. Retumbaba en el corazón de la joven miko con un insistente golpeteo provocándole un sin fin de cosquillas; quiso reírse e incluso, llorar de felicidad. Tenía la ligera sensación que sus sentimientos, después de todo, no era completamente "no correspondidos"… quizás, si hablaba con InuYasha, sí le decía lo que sentía… tal vez… tal vez… el sonrojo aumentó en sus mejillas por sus emotivos pensamientos mientras sentía el ronco gruñido de InuYasha tras ella. La sujetaba por la cintura con firmeza y resolución, se sentía una tonta enamorada al saberse importante para él. Sin embargo, todo lo lindo termina y el bello momento fue interrumpido por la grotesca risa del joven lobo, Kagome lo odio por eso en ese instante…

.-Jajaja… tuya, dices…si mal no recuerdo, hace unos instantes atrás la negaste completamente…-.

.-Eso fue… eso fue… ¡Keh! a ti que te importa… ahora más te vale que te largues y dejes tranquilos a los de esta aldea si no quieres que elimine a tu clan, incluyéndote…-. Masculló InuYasha al borde de un estallido.

.-Vaya, vaya… así que te has puesto pretencioso... me desafías y además quieres quitarme a mi mujer…-. Le dijo con aire prepotente, estaba hartándose de los jueguitos del hanyou…

.-Ella no es tu mujer…-. Afirmó el hanyou sin siquiera pensar, a decir verdad, hace rato que lo había dejado de hacer. Ahora lo único que lo dominaba era una furia ciega que lo hacía ver todo rojo. Sentía acrecentado un instinto de posesión que ni siquiera sabía que tenía, es más, comenzaba a dudar de todo lo que sentía, su alma era un revoltijo de sentimientos que creía que no poseía y que a la vez desconocía… no, no los quería… lo único que deseaba era su soledad, la soledad que Kagome le había robado y que jamás le devolvería porque acababa de descubrir que su mundo ya no sería nada sin ella a su lado, la soledad que tanto ansiaba jamás volvería por que los recuerdos de Kagome lo acompañarían a todos lados, ya no había escapatoria…

.- Pues, eso lo solucionaremos… ahora...-.

El joven lobo apenas concluyó aquella irrevocable frase se lanzó hasta su oponente con distinguida agilidad. Bastaron solo segundos para que derribara al hanyou con una perfecta patada en su quijada, que lo mandó a volar varios metros hasta estrellarse con estrépito contra unas cuantas rocas sobresalientes que frenaron dolorosamente aquel impacto. Kagome ahogó un gemido de angustia ante la caída del hanyou y no lo pensó dos veces antes de interponerse en la batalla. Ciertamente, aquella obsesiva actitud protectora de InuYasha no le molestaba para nada, mas bien, lo que la irritaba de sobremanera era la disposición con la que hablaban de ella, un trofeo por el cual pelearse, y aunque, en cierto modo, la situación era bastante atrayente, no podría decir que le agradara totalmente… cuando llegó al centro que delimitaba las líneas opositoras se dejó escuchar…

.-¡¡¡Deténganse!!!-. Gritó con voz potente y al instante los dos contrincantes frenaron en seco sus movimientos. Ella miró a ambos lados respectivamente, dio un gran suspiro y luego se dedico a sermonearlos, tal cual una ama regaña a sus mascotas….-Escúchame bien, tú… primero, no tienes ningún derecho a decidir sobre mi vida y la vida de las personas... así que te exijo que dejes la aldea y te abstengas de molestar a seres tan indefensos…-.

.-Comprendo… haré lo que pides…-. Acató el lobo con total convicción. Kagome por su parte ya iba a continuar su discurso "civilizado" cuando descubrió que el lobo había acatado la orden sin rechistar, algo que le pareció impensable dada la situación en la que se encontraban…

.- ¿Lo harás…?-. Le preguntó con voz titubeante, y es que aún dudaba de lo que había escuchado, quizás sus oídos le habían jugado una mala pasada…

.-Claro, eres mi mujer… tus deseos son ordenes para mi…-. Señaló el joven lobo comandante, no sin antes hacer una reverencia sofisticada como un alarde de sus encantos para conquistarla. Para InuYasha, aquel gesto fue como un puñetazo en el estómago… ¿quién se creía este lobo de pacotilla?... maldito, petulante, engreído… Kagome era suya, con que derecho venía y… un momento, desde cuando había decidido eso, es decir, en verdad… ¿lo deseaba… deseaba a Kagome como su mujer, suya…?Ahhh, ahora no era el momento de pensar en aquello, después tendría tiempo de sobra para aclararse y decidir… además, del cuestionario de preguntas indeseables que de seguro la joven miko le tendría preparado…

.-Ya te dije que no soy tu mujer… -. Menos mal que Kagome había intervenido porque InuYasha estaba seguro de que le habría cerrado la boca a golpes si ese tipo seguía afirmando tal mentira…

.-jejeje… bueno, eso lo podemos arreglar… ahora…-. Kagome iba a discutirle aquella afirmación cuando notó que el lobo se acercaba a ella hasta tenerlo al frente, sólo unos centímetros los separaban. Vio como aquella mirada azul cobalto la recorrió palmo a palmo hasta descolocarla y provocar un irrefrenable sonrojo. Para su propia sorpresa notó como inclinaba la cabeza y se acercaba hasta ella y enrojeció aún más al percatarse de aquella gran mano que aferra su espalda baja que la acercaba hasta él… ¿la besaría… en verdad… la besaría…?

La pregunta flotó en el aire unos segundos y antes de obtener respuesta a aquella inestable incertidumbre, Kagome escuchó un gruñido feroz… lo había olvidado, había olvidado por completo a InuYasha… giró el rostro y descubrió al hanyou que ya estaba frente a ellos con el ceño fruncido y los labios apretados. Ni siquiera la miró, solo sintió aquellas garras aferrarse a su brazo y jalarla sin más…

.-Te voy matar…-. Masculló dominado por los celos que lo gobernaban y a los que ni siquiera puso oposición. Ese lobo ya se estaba pasando de la raya. Empujó a Kagome y la dejó junto a él. Afiló sus garras que resonaron con ligero sonido platinado y se preparó para el ataque, sin soltar a Kagome…

.-Comandante Kôga, hemos recibido un mensaje del clan de los lobos de las montañas del Oeste… necesitan nuestra ayuda…-.Exclamó el lobo mientras se acercaba hasta su Líder dispuesto a esperar una orden. Kôga ni siquiera dudó al responder…

.-Oh… ya tengo que partir…-. Antes de que el hanyou eliminara toda su furia en un puñetazo, las palabras del lobo hicieron eco dejando a todos estupefactos… Se acercó hasta la joven miko con aquella petulancia, le tomó la mano y le beso con delicadeza los nudillos al más puro estilo isabelino que arrancó un nuevo sonrojo a la joven miko, quien; contra todo pronostico estaba fascinada con aquellas actitudes tan caballerescas y sofisticadas, impropias para un youkai lobo que disfrutaba masacrando aldeas…

.-Mis disculpas, querida mía… pero te prometo que nuestra situación no se aplazará demasiado y muy pronto serás mía…-. La desfachatez de este tipo era el colmo o al menos eso pensó InuYasha en tanto se predisponía a asestarle un severo golpe con sus garras ya preparadas ante la mirada perpleja de Kagome, quien prácticamente se había quedado muda…

.- ¡¡¡Sankontessou!!!-. Exclamó al instante en que el joven lobo esquivaba el ataque con engreída desenvoltura y luego continúo su retirada con el resto de sus camaradas. Sin embargo, antes de perderse en la densidad de los bosques de la zona, giro el rostro por sobre el hombro al tiempo que soltaba unas cuantas frases que más se asimilaban a una advertencia…

.-Más te vale que cuides a mi mujer bestia…-. La sarta de improperios que el joven hanyou le lanzó después de aquella orden quedó en el aire. El silencio no abandonó después de aquello y se podría decir que reinó la paz de no ser por la actitud colérica de InuYasha para con la joven miko quien, por temor a perder su propio control de irritabilidad prefirió ignorarlo, después tendrían todo el tiempo del mudo para hablar y aclarar unas cuantas cosas que le rondaban en la cabeza, sobre todo una que la tenía al borde de un colapso de furia… ella no era la mujer de nadie, ni mucho menos pertenecía a alguien… ella debería ser la molesta, la furiosa… a ella la habían tratado como un objeto, un ser sin derecho a protestas…ella debería estarlo, no él, no señor.

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Al rato después…

.-Le estaremos agradecidos eternamente, sin usted, nada de esto hubiera sido posible…-. Murmuró el apacible jefe ya más aliviado luego de que todo el gran alboroto hubiera sido solucionado.

Los daños no habían sido demasiados, por lo menos nada de lo que preocuparse, todo sustituible. Mucho más dolorosa hubiera sido la irrecuperable perdida de una vida humana, algo que había sido totalmente lamentable comparado con los ínfimos daños materiales que habían obtenido. En eso pensaba Kagome cuando la voz del monje la abstrajo de sus ensoñaciones…

.-Espero que nos veamos pronto mí querida señorita…-. Le dijo el monje con total serenidad.

.-Oh, yo también lo espero…-. Afirmó Kagome a la vez que ya se volteaba para emprender el camino de regreso al bosque en donde "convivía" con el hanyou, que por cierto, ya le llevaba aventajados unos cuantos pasos. Kagome lo miró irritada… ¿por qué no podía ser más cortés, sólo tenía que despedirse?, tanto le molestaba decir "adiós"… era el colmo. Pero al parecer, para InuYasha la cortesía era algo sin duda de lo que carecía con creces…

.- ¿No se va a llevar sus regalos, señorita…?-. Preguntó el jefe de la aldea en tanto apuntaba a dichos obsequios: Una carreta completamente llena de variados objetos de valor, desde las telas más fina hasta las joyas más valiosas… un tesoro incalculable, pero del cual no requería mayor uso, de qué le servirían… pensó, además, dudaba que InuYasha le permitiera quedarse con algo tan estorboso…

.-Muchas gracias por su ofrenda, pero no… no las necesito…-. Aseguró la joven.-Bueno, nos vemos…-. Concluyó en tanto emprendía carrera para alcanzar al hanyou que ya ni se veía al final del camino empedrado…

.-No lo dude, señorita… Ansío ese encuentro…-. Murmuró el monje con una voz tan imperceptible que ni siquiera su amigo pudo oírlo… Pero Miyatsu estaba seguro que aquel encuentro no había sido casual y casi podría jurar que volverían a encontrarse, quizás no en esta vida… pero talvez, en otra… o quizás… ya se habían encontrado hace mucho tiempo atrás… pero de lo que estaba seguro es que… se volverían a ver…

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Una hora después…

Kagome estaba más que feliz, las cosas nos podrían estar mejor. Y es que aún no creía que todo se hubiera arreglado tan fácil. Por lo menos aquel tipo lobo no era tan descarrilado como pensaba… si incluso la había escuchado atentamente. Se sentía una gran mediadora al haber logrado traer la paz a la aldea Himeji… Nunca creyó que "Kôga", el comandante del clan, abría aceptado sus términos de forma tan complaciente, sin oponerse siquiera… claro esta, que todo radicaba más que nada en el hecho que el ya la consideraba "su mujer" cosa que ella negaba rotundamente, pero aquel tipo parecía no darse por vencido, era demasiado persistente a la hora de hacerlo entrar a razón y eso que InuYasha había intentado por todos los medios negar tal afirmación… es cierto, InuYasha, aún no comprendía porque todavía seguía tan molesto, no lo entendía… sabía que en parte sus celos tenían algo que ver y eso era un hecho que la hacía sonreír tontamente. Sin embargo, su mal humor y pesadez se había extendido hasta con ella, que a decir verdad, se consideraba la más afectada en este asunto… ¿por qué entonces, él insistía en ignorarla con el frío absurdo de sus celos…?

Lo miró de soslayo y vio sus mirada seria y firme hacia al frente, él parecía esquivarla, ni siquiera la había mirado desde que partieron de la aldea Himeji y solamente una vez se había dignado a dirigirle la palabra, sólo para decirle: -"Kagome, nos vamos"-… Idiota, pero que ni se creyera que iban a dejar las cosas así, ella no había hecho nada para recibir el trato indignante de él, eso era algo que no estaba dispuesta a tolerar y lo aclararía ahora mismo…

.- ¿Se puede saber que rayos te pasa…?-. Le preguntó con voz afilada, en un cuestionamiento que no admitía esquivos, sólo exigía respuestas, respuestas claras y contundentes…

¿Cómo responder a algo que ni el mismo sabía?... era imposible, estaba enojado y aún no comprendía bien las razones de tal malestar. Sabía que en parte era aquel extraño sentimiento de "posesión" que tenía hacia Kagome el que lo irritaba más de la cuenta, lo hacia perder su auto aprendido control, sus barreras parecían desequilibrarse cuando se trataba de Kagome y el hecho de admitir que la quería sólo para él era algo que lo enervaba rotundamente, pero que por más que intentaba no podía negar, ni omitir… ese sentimiento estaba ahí, escociendo sus entrañas, obligándolo a actuar de maneras que ni el mismo entendía, quería apartar a Kagome de todos, del monje, del lobo, de cualquiera que pudiera arrebatársela… Quería protegerla, tenerla para él, que fuera de él, quería imaginar una vida con ella, quería pasar el resto de sus días con ella… quería amarla…

Continuará…

n/a: Holis mis queridas lectoras¿cómo les va?, espero que bien, yo aquí estoy mucho más relajadita ya que mis exámenes me salieron bastante bien y no tendré que preocuparme hasta julio por eso…jujuju…¡¡¡URESHI!!!

Ah, sip!!! Les gusta como esta quedando la historia, de a poquito nos vamos entrando en un terreno más nudoso y puede que hasta ahora muchas no entiendan que rayos está pasando con la historia… bueno, bueno, solo les puedo decir, calma y paciencia que todo se sabrá a su debido tiempo, por lo menos las he complacido con develar un poco más de los sentimientos de nuestro querido Inu, que aún no comprende muy bien lo que siente; recuerden¿cómo reconocer el amor, si jamás lo has vivido…? Ah, y es que me puse poética, últimamente he estado leyendo muchas novelas rosa (románticas) porque me encantan jujuju… (Lisa Kleyas y Stephanie Laurens me encantan, se las recomiendo…jejeje… ¬¬ soy una pervertida) y sip, entremedio he estado pensando en publicar otra historia INUXKAG de la que ya tengo tres capis adelantados pero sin editar… pero eso será más adelante cuando a esta que estoy publicando le falte mucho menos, por lo menos ya tengo el título y se llama: "Sed de Venganza". Bueno, sólo quería decirles que me pondría muy, muy, muy contenta que cuando termine esta historia y empiece la siguiente sigan todas ustedes acompañándome, porque son ustedes mi principal motivo de inspiración, es como decir, "¿que haría un actor sin el aplauso de su público?", así que, pues, muchisisisisisisimaaaaaaaaaaaaaassssssssssssssss gracias por leer y por sus review a todas ustedes y como siempre, un bezote para todas, cuídense un montón y nos vemos en un próximo capi…

Matta nee…