Bueno, no tengo mucho que decir ahora, espero disfruten el capitulo


El último en pie

Capítulo 10: Agresión

- Muere...

- HERMANA ¿QUE ESTAS HACIENDO?...

Kane se paralizó, el fuego se acercaba pero su cuerpo no le respondía, ni siquiera pudo cerrar los ojos cuando un mar de fuego dorado lo cubrió, solo el brillo fue tal que lo cegó al instante, rodeado por el fuego sintió su piel quemarse acompañada de un dolor que perforaba hasta sus huesos, la respiración le falló, el dolor era tal que su mente no lo soportó y cayó inconsciente…

Kane se encontraba caminando por la calle, era un día tranquilo y daba un paseo para descansar del trabajo. En el camino encontró a un soldado que lo saludó y le pidió firmara su rifle, Kane se sorprendió de ser reconocido pero accedió y firmó el rifle, después le dio la mano al alegre soldado y se despidió…pero el soldado no lo soltaba y cuando intentó quitar la mano del soldado, éste tomo su otra mano y lo azotó con la pared cambiando su alegre sonrisa por una macabra sonrisa de oreja a oreja con ojos completamente abiertos dejando salir una aterradora carcajada. Kane forcejeaba para soltarse pero cesó sus intentos cuando vio que un misil caía detrás del soldado, al impactar en el suelo, todo comenzó a ir lento, pudo ver como la explosión avanzaba convirtiendo todo en cenizas, cuando la explosión los alcanzó pudo ver como el soldado pasaba a ser un esqueleto que desaparecía en la luz y el seguía…

Kane despertó aterrado y ansioso, de su mente no salía la imagen de la princesa atacándolo y sus ojos reflejando odio puro, como cuchillas que esperan destazarte. El humano quiso tranquilizarse y ver qué había pasado y donde estaba, pero algo cubría sus ojos y no podía ver nada más que la luz del lugar difuminada, trató de levantarse y quitar lo que cubría sus ojos pero sin previo aviso comenzó a sentir un indescriptible dolor en cada centímetro de su cuerpo, soltando al instante un grito ahogado pues no podía mover la boca.

- ¡Doctor, ya despertó! – dijo una voz joven y femenina.

- ¡Potrilla tonta, no te detengas, ¿acaso quieres que tenga un ataque?! – soltó severamente una voz masculina y mayor a la vez que el dolor se desvanecía.

El dolor desapareció pero una fuerte ansiedad dominó a Kane, necesitaba levantarse, se movía desesperado intentando zafarse de las ataduras pero su cuerpo no le respondía y esto solo lo ponía peor.

- Tranquilo señor, está en el hosp…

- ¡NO! ¡Suéltame SUELTAME!, ¡NO NO NOOO!

- Es inútil, sédalo o se va a matar

Kane sintió una descarga y perdió sus fuerzas, poco a poco se apagó la poca luz que podía ver y de nuevo cayó inconsciente.

Una nube hongo, montañas de cadáveres, un deforme esqueleto riendo a carcajadas, minotauros destazados, oscuridad, gritos, suplicas, viseras, ponies con hendiduras sangrantes en la frente, el esqueleto riendo más cerca, miles de criaturas inteligentes conectadas a bizarros aparatos que reemplazaban partes de sus agónicos cuerpos, una gran fábrica con cientos de pegasos encadenados siendo torturados por sus iguales, hombres masacrándose indiscriminadamente, igual que a mujeres y niños, la sola boca sonriente del esqueleto mostrando sus deformes colmillos, Kane veía escenario tras escenario perturbador, trataba de huir pero sin darse cuenta llegaba a otro y otro, era imposible huir y cada escenario era una daga clavándose en su pecho después de varios, llegó a una planicie vacía, parecía que el horror terminaba pero lo peor estaba por llegar.

A lo lejos comenzaron a oírse lamentos y gritos que a la par que se acercaban se convertían en acusaciones e insultos, pronto un estruendoso mar de gritos cubrió la planicie junto con un cegador brillo seguido de miles de cadáveres, éstos insultaban a Kane, lo llamaban asesino, traidor, monstruo, infeliz, escoria pútrida y mucho más que se perdía entre los gritos, entre los cadáveres Kane pudo reconocer a los más cercanos, eran sus padres, hermanos y amigos maldiciéndolo y deseándole males peores que la muerte y al estar frente a él, lo sujetaron fuertemente haciendo imposible su escape. Poco a poco brillo comenzó a bajar y Kane pudo verlo claramente, era una titánica yegua blanca con melena en llamas y una expresión de odio puro y desalmado, ésta se abalanzó sobre el pasando ser un bestial dragón que lo cubrió con su aliento ígneo.

Justo antes de ser engullido por las llamas, Kane vio un haz de luz azul barrer la planicie, desapareciendo a los agresores y sumergiéndolo en un mar de estrellas y nubes cósmicas, el dolor se fue, junto con la ansiedad y el miedo, por fin Kane pudo relajarse y descansar.

Días antes:

La princesa Luna volvía de su viaje por los sueños de sus súbditos cautivada por el sueño de una tierna potranca que se imaginaba como una tercera hermana ayudando ponies con su "magia de princesa" y dando felicidad a quien se encontrara. La princesa nocturna deseaba contarle a su hermana de ese peculiar sueño pero no la encontraba, al principio no le preocupó pero el tiempo pasaba y no aparecía así que pregunto a un guardia diurno que vagaba por el palacio y éste le contestó que estaba interrogando al prisionero en el calabozo y parecía odiarlo enserio.

Luna preocupada por su hermana se transportó al instante al pasillo del calabozo y corrió a la única habitación con la luz encendida pero llegó solo para ver como su hermana pasaba a ser una asesina atacando a una criatura indefensa, Luna no podía permitir que eso estuviera en la conciencia de su hermana así que tan rápido como pudo lanzó un hechizo y desapareció junto con un cuerpo envuelto en quemaduras y ampollas.

En el Hospital real de Canterlot, Luna se materializó ordenando atender al herido, los ponies doctores y enfermeras rápidamente lo atendieron y lo llevaron a un quirófano donde durante horas sanaron heridas y lucharon por mantener vivo al ser que llevó la princesa.

El paciente fue estabilizado pero solo sanaron las heridas que ponían en peligro su vida y la recuperación completa llevaría un largo tiempo. En la madrugada el cirujano en jefe fue a hablar con la princesa.

- Su majestad, el paciente está estable y fue llevado a una habitación, si gusta acompañarme – la princesa siguió al doctor mientras hablaban.

- Gracias doctor necesito que esté en condiciones de hablar lo más pronto posible, tengo preguntas para él.

- Claro princesa, haré cuanto esté a mi alcance per tengo una dud…

Un llamado interrumpió al pony mientras hablaba.

- ¡Doctor, ya despertó! - dijo una voz joven y femenina desde una habitación.

- ¡Potrilla tonta, no te detengas, ¿acaso quieres que tenga un ataque?!- el doctor corrió hacia la habitación y lanzó un hechizo sobre el paciente.

Luna siguió al doctor y vio como el extraño ser se retorcía con agónicamente en sus vendajes. Antes de que se pusiera peor, el doctor sostuvo a Kane con un hechizo mientras la enfermera hizo brillar su cuerno y lo sumergió en un frasco lleno de un líquido brillante, cuando sacó su cuerno, el aura mágica había pasado de un gris brillante a un morado oscuro, cubrió al paciente con esa aura y rápidamente se tranquilizó y cayó en un profundo sueño.

- ¿Esta dormido? – Preguntó Luna al doctor

- Está sedado, es más como un desmayo, se quedará así el tiempo suficiente para calmar su dolor.

- ¿Puede soñar?

- Pues si, es posible que este teniendo un sueño, ¿Por qué?, ¿alguna idea?

- Curiosidad…-Dijo la princesa mientras sus ojos se tornaban blancos viendo a Kane.

Luna había entrado al plano de los sueños y localizó la entrada al sueño de Kane, podía reconocer que estaba teniendo una pesadilla pero ella ya estaba acostumbrada a lidiar con pesadillas… ¿o no?, la princesa entro esperando ver algún miedo común, no esperaba presenciar lo que ocurría en la cabeza del humano, escena tras escena, Luna vio a Kane huyendo de los recuerdos que lo atormentaban, al final vio la yegua de fuego a punto de acabarlo y no era otra cosa que una versión bestializada de su hermana, antes del inminente fin, Luna usó su más poderoso hechizo contra pesadillas desapareciendo todo rastro del sueño de Kane, reemplazándolo con su propio lugar feliz pero antes de desaparecer el sueño, una última imagen se materializó… eran dos ponies… en su cabeza sangraba un cuerno roto y destrozadas en su espalda yacían un par de alas largas y finas, su piel se tornaba grisácea y en un agónico último susurro dejaron en shock a la princesa.

- Tia…Woona…las...amamos…

Con esas palabras Luna los reconoció y las lágrimas brotaron de su cara…ahora más que nunca necesitaba a su hermana.


Hasta aquí éste capitulo, lo iba a extender mas pero sentí que hasta ahí esta bien concluirlo, en el siguiente capitulo habrá muchas explicaciones. Si se preguntan porque Lyra, Zecora y las mane 6 no se han dado cuenta de que Kane desapareció recuerden que solo han pasado unas horas.
Quiero cambiar la descripción del fic, pero no creo que una descripción hecha por mi sea adecuada, ¿alguien quisiera ayudarme?.

PD: Tia y Woona es una forma en que se le llama a celestia y luna como "Cariño", lo digo en caso de que no se entendiera.

Espero les haya gustado, si fue así denme sus opiniones y lo que les gustaría ver, ya sea algo sobre la humanidad, mas sobre los ponies, otro capitulo especial o lo que gusten. Si me quieren contactar para darme consejos, opiniones, sugerencias, insultos o amenazas me pueden mandar mensajes a mi pagina de facebook y tan pronto los vea los contestaré, recuerden que acepto critica constructiva y destructiva, hasta luego y les deseo un buen día/tarde/noche y suerte en la escuela a los que estudien :P yo si la ocupo XD.