Oh dios D: pero qué es esto?! tendrá que ver con el fin del mundo...se ha actualizado este fic...CHAN CHAN CHAN -música mala de fondo- Disfruten gente wapa :) los quiero a todos.
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Repiqueteo disparos seguido del murmuro de unas frases fueron suficientes para que Kai Hiwatari se incorporara de golpe y asomara un poco su ojo en uno de los agujeros de la pared agrietada; Soldados japoneses avanzaban como ratas en un laberinto por toda la callejuela y se adentraban en los edificios cercanos buscando por enemigos. Tragó saliva entonces y se giró a ver a Rei quién tenía las mejillas coloreadas y aún ni había abierto sus ojos, por mero instinto palpó su rostro, notando la fiebre que azotaba el cuerpo del oriental.
Chasqueó la lengua contrariado y armándose de fuerzas cargó el cuerpo de Kon sobre sus hombros para salir de la habitación a toda prisa con el sonido de los pasos japoneses sobre sus talones. Comenzó a subir las escaleras intentando ignorar el estruendo de los disparos en el primer piso y solo deteniéndose por un segundo para mirar por una de las ventanas: un tanque comenzaba a transitar la calle y como si no bastase se toparía pronto con una de las barricadas de Rusia donde sabía no tardarían en preparar un lanzacohetes contra la artillería. Ahora que reparaba en aquello consideraba curioso que él y Rei habían dado con aquel lugar sin notar todas las fortificaciones de guerra en los alrededores. Pensó con gracia en aquello de que el amor te vuelve idiota y ese pensamiento hizo bullir una angustia absurda en su pecho y por encima de su hombro intentó mirar a Rei, quien respiraba entrecortado y permanecía aparentemente dormido. Nunca había sido un hombre religioso pero en ese momento rezaba porque el chino pudiese resistir todo aquello y así comenzar una vida tranquila sin guerras. Kai retomó su marcha con un poco más de ánimos al tener la visión de una casa de campo donde solo estuviesen ellos dos, algo cabizbajo cruzó el pasillo del último piso intentando no ser visto por encima de las ventanas pero para su desgracia los disparos en su trayectoria habían comenzado en una ráfaga.
El ruso se echó al suelo en un movimiento y giró para quedar encima de Rei, sintiendo los pausados latidos de su corazón en su oreja, convirtiéndose durante un segundo en el sonido más importante que las balas que ahora zumbaban encima de su cabeza. Miró a Rei, aún dormido apaciblemente y una vez se dispersó la cortina de humo causada por el ataque, miró a su derecha, al muro agujereado para afilar su vista e intentar divisar al mal nacido que tendría que matar cuando terminara de cruzar el pasillo.
Una cabellera lila fue lo único que sus ojos divisaron mas no necesitó otra cosa para saber que el responsable era Boris y tras descubrirlo otra ráfaga de tiros fue disparada contra ellos, en la que Kai cubrió el cuerpo del Rei con el suyo y realizó con terror que no tenía manera alguna de moverse de ese lugar. Su horrible realización llegó al mismo tiempo que un disparo en su muslo y casi podía sentir a Boris Kuznetsov sonriendo a través de las balas.
Con torpeza Hiwatari intentó girarse encima de Rei y tomar uno de los rifles de asalto que traía consigo pues no le daría tiempo de preparar su Mosin Nagant para responderle con un disparo en la frente a Kuznetsov. Revisó las municiones y quitó el seguro antes de girar a un lado de Rei y utilizar una de las ventanas para apoyar el rifle y disparar al edificio contrario. La respuesta no tardó en llegar y Hiwatari recibió otra bala de cortesía esta vez en su pie y notó con horror que, al no cubrir totalmente a Rei este ahora había sido herido. Apretó sus dientes y volvió a disparar desesperado, se negaba a morir en ese lugar ¡se negaba! pero el destino parecía jugarle una mala pasada y una bala rozó su brazo haciéndole soltar el rifle por el impacto.
Una línea tan escarlata como sus ojos comenzó a brotar manchándole el uniforme y aunque el mover su extremidad resultaba un martirio, Kai intentó tomar el rifle de cuenta nueva para responder a Kuznetsov; que ahora que había afilado su vista no estaba solo y la cabellera dorada de Spencer salía a relucir cercana de la lila. Presionó el gatillo una vez tuvo el arma pero notó con horror que las municiones se habían acabado y una sonrisa irónica se asomaba en sus labios ¿así es como moriría? A manos de dos estúpidos lame botas del Sargento Yuriy Ivanov.
Volvió a cubrir el cuerpo de Rei con esperanza de recibir toda la pólvora que estaba por venir y que este se levantara al mejorar. Quizás resultaba ridículo pero eran las únicas opciones que tenía por el momento. Besó los labios de Rei por un segundo, quizás despidiéndose o quizás disculpándose por no haber podido protegerle.
Todo se hizo silencio.
Cuando alzó su vista notó a alguien avanzando por el pasillo; una mujer con un uniforme de las fuerzas japonesas. Vaya que tenía mala suerte, si Kuznetsov no lo eliminaba lo harían los japoneses. La mujer, de ojos y cabello castaños prácticamente removió a Kai de un movimiento, pues el ruso estaba demasiado aturdido como para evitarlo, y le notó observando a Rei Kon, abriendo sus parpados y revisando con una pequeña linterna la dilatación de sus pupilas. Asomó una de sus manos por las ventanas e hizo una seña, luego de ello miró a Kai -"¿puedes caminar?"- preguntó en japonés, cargándose el cuerpo de Rei encima, parecía algo robusta debajo de ese uniforme.
Kai quería cargarle pero suponía que con la herida en su muslo solo los retrasaría, por lo que solo asintió algo reticente y comenzó a seguir a la soldado. La muchacha había subido las últimas escaleras hasta dar con el tejado del edificio donde un joven tenía un rifle y disparaba a la posición donde se encontraban Kuznetsov y Spencer.
El soldado que disparaba tenía una cabellera rubia y solo giró su rostro un poco para notar a la muchacha y luego mirar con horror a Hiwatari -"¡¿quién es ese Tachibana?!"- terció en japonés cargando su arma y disparando unas cuatro veces antes de empezar a recargar su rifle sin mirarlos -"se te pide rescatar a un rehén y me traes a media armada rusa..."
-"¡yo no puedo estar preguntando su vida! ¡además estaba protegiendo al chino!" - chilló la japonesa dejando el cuerpo del oriental sobre el suelo y revisando la herida de bala que había recibido en el brazo y luego su temperatura corporal -"necesito bajar la fiebre, Tate!"- chilló ella antes de escucharse una explosión entre los edificios, el cañón había empezado a disparar.
-"tenemos que movernos"- El rubio del nombre Tate levantó la mano en una seña a su compañero que estaba en el edificio de al frente y Kai le reconoció a pesar de la distancia; era el mismo japonés de cabellera oscura que acompañaba a Rei en el momento que le capturaron. El ruso intentó abrir sus labios para preguntar pero las manos de la chica le sacaron de su trance; ella estaba colocando unos vendajes para hacer presión sobre sus heridas y así detener el sangrado.
-"...vamos Kinomiya sal de ese edificio"- susurró el rubio antes de cargar en su hombro un bolso con municiones para desplazarse fuera del edificio. Tachibana guardó sus implementos con torpeza al ver al otro desplazarse.
-"¿y Kinomiya?"- preguntó la chica contrariada cargando de cuenta nueva a Rei y siguiendo a Tate, quien obviamente era su superior.
-"hierba mala nunca muere"- dijo Tate corriendo en dirección contraria por el tejado del edificio. Bajo los pies del grupo podía sentirse el repiqueteo de la tierra que venía acompañada del estruendo de las explosiones, el suelo bajo sus pies comenzó a ganar una contextura de arena y el edificio a sus espaldas fue desmoronándose con cada paso agigantado que daban. Todo obra del cañón en el tanque militar.
Antes de que la estructura se destruyese por completo dieron un salto al edificio contiguo mas Hiwatari trastabilló ante la hazaña heroica por la herida de su pie y solo logró sostenerse de la cornisa mas la herida en su brazo debilitaba la fuerza en sus dedos. El rubio Tate se regresó al notarlo y le tomó los brazos y haló con todas sus fuerzas -"no mueras rojo..."- dijo refiriéndose probablemente a la bandera de su país con una sonrisa confiada. Notó entonces el rostro pecoso y los grandes ojos azules, no tenía duda que se trataba de alguien de etnia americana.
Repitieron el proceso de saltar tejados hasta dar al menos con una cuadra más abajo, a partir de allí el rubio comenzó a bajar las escaleras a toda prisa. Hiwatari esperaba llegar a un lugar seguro para hacer preguntas. ¿se trataba de las fuerzas aliadas o japonesas? ¿Era Rei tan importante como para que le rescataran?
-"si te estaban persiguiendo..."- comentó el rubio corriendo, cargando una de sus armas que llevaba en su espalda y extendiéndosela al cojo de Hiwatari -"presumo que desertaste..."
-"Mas o menos..."- terció amargo Hiwatari, tomando el rifle de asalto y revisando la munición. Se detuvieron en un callejón solo para revisar que no hubiesen soldados enemigos a la vista -"¿Americano?"- preguntó entonces, buscando saciar su curiosidad.
-"soy complicado..."- Sonrió Tate casi divertido e hizo una seña luego con sus dedos para que avanzaran tras las barricadas colocadas en las aceras y de allí hasta las ruinas de un edificio que aún ardían con pocas llamas. El olor a pólvora y muerte era tan fuerte que Hiwatari creyó que en algún momento se desmayaría o quizás había perdido ya demasiada sangre.
Tras cruzar el umbral derruido dieron con otra callejuela donde el rubio removió con sus dedos enguantados la tapa de una alcantarilla y bajó de un salto las escaleras, solo para extender sus brazos y atajar a Kon que Tachibana había entregado. Hiwatari fue el último en bajar y cerrar, intentando lidiar con su cojera.
Durante los próximos veinte minutos ninguno emitió palabra y cada paso que daban en el agua del alcantarillado parecía ser totalmente medido y contado; cualquier chapoteó extra sería motivo de alerta y no durarían en disparar. El agua finalmente fue secándose y el trayecto se volvió más oscuro y derruido, muchos de los caminos estaban derribados y eran solo grandes pedruscos interrumpiendo el servicio del acueducto. Kai no supo en qué momento pero el alcantarillado se convirtió entonces en túneles hasta dar con una puerta de madera mal iluminada con un farol.
El soldado Tate susurró algo al orificio de madera y la puerta se abrió lentamente, asomándose un rifle cargado por otra mujer pelirroja y con anteojos, seguida de otros tres, un pelirojo larguirucho y dos hombres robustos que también apuntaban -"¿y el rojo?"- preguntó la chica.
-"protegía al intérprete..."- Se encogió de hombros Tate y avanzó entre ellos -"desertó, probablemente le quieren muerto"- se giró entonces y miró a Hiwatari -"porque...buscas asilo americano ¿verdad?"
Kai se encogió de hombros y hasta le pareció buena idea vivir en América lejos del comunismo ruso.
-"God bless America"- susurró sarcástico el pelirrojo larguirucho mientras bajaba el arma. Los otros dos hombres robustos ayudaron a Tachibana a cargar el cuerpo del oriental y dejarlo sobre una camilla.
-"York, necesitaré tu ayuda para curarlo..."- comenzó la japonesa tras cerrarse la puerta y buscando un sinfín de medicinas -"tenía fiebre antes de traerle para acá..."- dijo la chica y solo se giró un momento a ver a Hiwatari -"en un momento trataremos tus heridas"- avanzó hasta el final de la mal decorada habitación y corrió unas cortinas mientras la mujer de anteojos le seguía.
-"menudo momento para que este se enferme la única persona que puede leer chino"- dijo remangándose su uniforme y colocándose guantes.
Kai hizo ademan de seguirlas pero el rubio le detuvo tomándole del hombro -"estará bien...solo estorbarás si estás viendo"- La palabra estorbar hizo eco en la cabeza del ruso, de haber sido por él Rei estaría muerto. -"mejor desvístete, yo puedo ir tratando tus heridas"- le señaló entonces un cubículo y el rubio comenzó a quitar el montón de armas que traía encima y guantes -"recuéstate...y si te duele puedes decirme que pare"- dijo todo en un tono sugestivo y divertido que Hiwatari no estaba seguro de querer continuar -"jaja. Rusos. No tienen sentido del humor"- comentó al ver la frialdad del otro.
Hiwatari no era efusivo pero esa no era la razón de su silencio, sino la terrible sensación de nulidad y vacío que comenzaba a acentuarse en su pecho, el había sido incapaz de proteger a Kon.
