He vuelto, y sin más preámbulos aquí les dejo la conti a este fic, he vuelto después de un tiempo (Octubre para ser precisa), pero pues hora ya que tengo tiempo de sobra en la oficina les traigo con mucho amor y cariño una historia que lleva mucho tiempo esperando para ser contada.
Aquel bulto en su estómago simplemente estaba volviéndome loco, los nervios me decían que corriera, pero mi cuerpo y mi corazón no querían separarse de aquella chica frente a mis ojos que parecía sufrir con cada segundo que pasaba. Sus manos presionaban su vientre de una manera extraña, con fuerza.
No me moví, me quedé esperando a que ella despertara, si bien tardo un par de horas, no me alejé de ella en ningún momento. Mi mente estaba inundada de preguntas, muchas sobre ella, pero muchas sobre mí. Había prometido no amar a nadie después de Alma, pero yo…
—¿Kanda?— Sus ojos estaban abriéndose y su mirada se posó en mi.
—¿Te encuentras bien?— La pregunta estaba de más, sabía que no lo estaba.
Sus parpados se cerraron un par de veces más antes de mantenerlos abiertos por intervalos de tiempo más largos.
—Si, un poco mareada y adolorida, pero eso es todo.
Seguí su mirada mientras tomaba con pesadez su vientre. Intentaba encontrar la razón por la que le dolía, o simplemente comprender que había hecho Tikky antes en la orden. Y fue ahí cuando la miré de pies a cabeza por primera vez desde que estábamos ahí. Ella vestía un camisón delgado, posiblemente de seda, de un color azul pastel que le llegaba a las rodillas (o así se veía al verla en la cama). No parecía traer un sujetador puesto, no es que algo se transparentara, si no que por los tirantes tan delgados de aquel vestido era fácil de notarlo.
Me acerqué un poco, uno de los tirantes se le resbaló por el hombro cuando se movió, por lo que intenté levantarlo. Y cuando lo hice los dos nos miramos.
—Lo siento— Le dije mientras mi mano huía de la escena del crimen e intentaba ocultar mi cara ruborizada.
Ella no respondió, solamente me volvió a observar con esos ojos plateados y, sin aviso alguno, comenzaron a soltar lágrimas.
—Perdóname a mí—Me dijo ella antes de que pudiera articular palabra alguna. —No puedo creer que, pese a todo, sigas tratándome igual… después de, pues, mentirte.
—No lo has hecho de mala manera— Mis labios se movieron antes de poder pensar en algo que no sonara tan estúpido. —No fue tu culpa, no sabías la verdad.
—Pero no saber la verdad y mentir son dos cosas diferentes—. Tomó mi mano y siguió hablando. —Si bien yo no sabía la verdad, después la conocí, pero elegí no decirla… es lo mismo que mentir.
No supe que responderle, no quería abrir más las heridas que ella tenía. Solamente la miré mientras ella lloraba en mi pecho, temía que las cosas se complicaran por todo lo no dicho.
—Cuando estés lista yo estaré aquí para escucharte— Mis brazos la envolvieron, y mis manos cepillaron su cabello mientras ella se tranquilizaba. —Y te escucharé atento hasta el final.
Esta persona frente a mí me había cambiado por completo, cuando la conocí incluso había intentado matarla, pero ahora simplemente quería protegerla. No sabía si era por amor o simplemente un capricho, pero mis pensamientos me decían, junto a mi corazón, que ella era alguien muy importante para mí. Incluso pudiera ser posible que aún no me diera cuenta de eso, pero sin duda lo haría en un futuro no tan lejano.
Nuestra escena fue interrumpida por Tikky, que al aclarar su garganta se sentó de nuevo frente a nosotros. No había notado su ausencia hasta que lo vi acomodarse en la silla.
—Y bien, Neah, ¿Cuándo planeabas decirme que habías despertado?
Allen ya no estaba aferrada a mí, se había soltado sin notarlo y miraba al Noé con unos ojos dorados, su piel comenzaba a tornarse oscura, como aquella última vez.
—No sabía dónde encontrarlos,— dijo mientras se limpiaba los rastros de lágrimas que tenía en su rostro, algo que en realidad era inútil, aquellas gotas ya llevaban un rato secas.—Aún si lo hubiera sabido, no quería tener contacto alguno con ustedes-
Su voz se cortó al finalizar aquella oración. Sus manos cubrían su vientre de nuevo y se encorvó sobre mí, no pude quedarme callado.
—¿Qué le hiciste? —. Mi voz había salido de una manera amenazante, pero tenían un dejo de miedo oculto.
Tikky nos explicó, no recuerdo bien sus palabras, pero la manera en que lo explicaba todo de manera tan gráfica con sus manos daba miedo.
—Y entonces parece ser que el experimento tiene buenos resultados—, carraspeó un poco y luego, con una gran sonrisa termino diciendo. —Así que metiendo mi mano dentro de ustedes logré que el cuerpo de ella quedara en cinta, solo queda esperar a ver el resultado final.
No podía creer lo que me decía, pero dadas las circunstancias de lo que ambos sentimos y vivimos en ese momento todo tendría sentido.
—Es como la historia de la virgen María, — Road entró en la habitación. —Allen está embarazada sin involucrar un acto sexual.
"Embarazada"... Hubo un largo silencio, y luego este se rompió.
—¡Espera... ¿Qué?!— Ella y yo hablamos al mismo tiempo, no podíamos creer lo que ambos nos estaban diciendo.
—¿Eso quiere decir que yo... Estoy esperando un bebé?— Allen estaba roja como un tomate, incluso pudiera ser que más. —Un bebé... ¿De Kanda?
Y fue cuando mi mente hizo click con todo lo que estaban diciendo, si aquel Noé había jugado con mi cuerpo y el de ella entonces todo tendría sentido.
—¿Mío? — Las palabras no salían de mi boca, simplemente estaba anonadado de aquello tan repentino... Nunca lo vi venir. Jamás me imaginé creando otra vida, y mucho menos de esta manera.
Las lágrimas de Allen salieron mientras aún permanecía sorprendida. —¿Tan malo es? — Le pregunté con una seriedad que ni yo me la creía, pero luego me dirigió una mirada llena de ternura, y con sus labios formuló una sonrisa que no había visto jamás, tan pura y sincera que me tentó a besarla.
—Al contrario, — me miró con sus bellos ojos. Quedé completamente perdido en ellos. —Creo que esto es lo mejor que pudo pasarnos.
Internamente me sentía muy feliz. Claro que tener un hijo sería un desafío, pero... Con ella a mi lado ya nada me daba miedo.
Y luego lo recordé, aquel sueño que había tenido tiempo atrás, el de Allen muerta frente a mis ojos y la pequeña niña también... ¿Sería ese mi futuro? E incluso, ¿Sería esa mi hija y su futuro, y... El de Allen?
—A mí no me incluyas en esto.
Me puse de pie mientras me la quitaba de encima, ignorando por completo todo lo que ella me gritaba. No, no podía estar cerca de ella, no si eso significaba su muerte.
Fue ahí cuando comprendí, que al igual que Alma, todo aquel que era importante para mí moriría y sufriría. Pero si quería evitar todo eso entonces tendría que alejar mis sentimientos de ella a cualquier costo, incluso si eso significaba que ella me odiase.
No permitiría que nada le pasase, y por esa razón, el alejarme sería lo más conveniente. Si comenzara a ver flores a su alrededor no podría seguir viéndola, e incluso si ella moría... No creo que pueda seguir viviendo.
No podía permitirme que mis sentimientos por ella crecieran... Aún que veía imposible en que algo tan grande pudiera crecer más.
Kanda salió de la habitación, ni siquiera se detuvo a escuchar lo que le decía. La puerta permaneció cerrada durante los siguientes días.
Tikky entró la siguiente mañana, ayer me habían dejado en mis pensamientos mientras seguía llorando, quizás no querían incomodarme más.
—Él es lo que menos me preocupa aquí, — Sus palabras me hirieron, pero si tuviera la razón entonces las cosas estaban a punto de complicarse. —Recuerda que esto es un experimento, por lo tanto no sé cómo van a resultar las cosas, sin olvidar que todo está yendo muy rápido.
—¿A qué te refieres con eso?— No pude evitar mirarlo fijamente.
—¿Tienes una idea de cuánto tiempo ha pasado desde que el experimento comenzó?— Y cuando negué con la cabeza el continuó.—Allen, no ha pasado más de un mes, estuvieron durmiendo cerca de 25 días. Pero parece que todo va exageradamente rápido.
—¿25 días?— ¿Cómo era posible que durmiéramos tanto?, por mi parte lo entendía... Pero ¿Y Kanda?
—No es momento para que te preocupes por él, — me regañó, y yo lo sabía... A él yo ya no le importaba, pero igualmente no podía dejar de pensar en todos esos días. —Él es igual que tú, igual que nosotros, no es humano.
Y ahí ya no comprendía para nada lo que él quería decir, el que Kanda no fuera un humano como siempre lo había pensado quedo fijo en mi mente.
—Allen, es momento de que prestes atención a lo que Tikky tiene que decirte, — la voz de Road apareció junto a ella, por detrás de la puerta. —Algo no es como lo teníamos planeado.
Mi vientre comenzó a doler de pronto, no entendía nada.
—El tamaño de tu estómago no es normal, mucho menos para alguien con menos de un mes de embarazo, —Tikky se acercó a mí, y con sus manos envueltas en unos guantes de plástico se introdujo dentro mío, como si mi piel no estuviera ahí. —Aunque no lo parezca, antes de despertar como un Noé era una persona entrenada en el campo de la medicina.
Su cara se tornó extraña, y mientras seguía tocando Road abrió la boca.
—¿Qué crees que esté ocurriendo? — Su voz sonaba dudosa. Antes de que yo pudiera articular palabra alguna las manos de Tikky ya estaban fuera.
—Lo que me temía, — dijo mientras se sacaba los guantes. —Esto está peor de lo que pensaba.
Road y yo nos miramos mutuamente, Tikky seguía pensado, pareciera estar haciendo cálculos con las manos.
—¿Y bueno?— Road y yo dijimos al mismo tiempo.
—Teniendo en cuenta de los 5 días que llevas dentro de esta habitación, yo te calcularía un mes cuanto mucho, pero...— volvió a quedarse pensando y finalmente concluyó. —A juzgar por el tamaño del bebé que está dentro tuyo yo diría que tienes unos tres meses.
—¿Será acaso que el crecimiento del bebé es lo que causa los dolores de Allen?—
—Eso debe ser lo más probable... Allen,— sus ojos se posaron en los míos con una frialdad tan cálida que pensé estar equivocada. —Al parecer el embarazo está avanzando tres veces más rápido que uno normal, deberás atender todas mis indicaciones si quieres que ambos estén bien, ¿Entendido? —
Solo asentí, seguía sosteniendo mi vientre, el dolor que sentía desde los anteriores días ya no era algo insoportable, extrañamente me había acostumbrado tanto a él que solamente cuando era muy intenso me dolía.
En los últimos días solamente seguí las indicaciones de Tikky, no me dejaba comer tanto como antes, pero era algo bueno. Gracias al embarazo había dejado de tener tanta hambre, y ahora extrañamente dormía todo el tiempo, ahora entiendo el por qué comenzaba a aumentar de peso.
Cada mañana era una rutina para mí, me levantaba, comía un pedazo de pan o galletas y me dormía. No me levantaba hasta la mañana siguiente, y no era algo que pudiera controlar, este bebé consumía mi energía por completo. Las cosas se complicarías cuando las náuseas matutinas llegaran.
Y es que en realidad no tardaron, solo le tomó un día más a mi cuerpo para no soportar el desgaste de energía desproporcionado.
Esa mañana después de desayunar y de dirigirme a la cama las cosas comenzaron a moverse, y después las náuseas llegaron como un tren que me arrollaba con mucha fuerza. Logré llegar al baño y después de unos minutos lavé mi boca, enjuague mi cara y me mire al espejo. Mis facciones se notaban más, subía de peso en el vientre, pero mi rostro era un desastre. Salí de aquel lugar y antes de que pudiera hacer algo... Todo se desvaneció.
—¡Oye!— Escuche que alguien me gritaba justo cuando mis rodillas tocaban el suelo, no sentí dolor. Alguien me había detenido.
Exijo mucho y lo sé, pero porfa… cuéntenme que les pareció, y sobre todo, díganme sus expectativas para esta historia. Les juro que aún queda mucha historia, ni siquiera vamos por la mitad. Saluditos y los leo en sus reviews
