Moshi, moshi mis queridos lectores! hoy es viernes, y saben lo que significa? sii! nuevo capitulo! Muchas gracias por sus geniales comentarios! nunca pense que mi historia les gustara tanto! los amo! perdonen si hago los capitulos muy pequeños, ultimamente no tengo tiempo para escribir.

bueno, sin mas rollos, que lo disfruten!

Era él mismo, era el Ciel Phantomhive de este futuro…

-¿Recuerdas?...-

Pregunto el Ciel mayor y estiro una mano para tocar el rostro de la chica; esta retrocedió dos pasos evitándolo.

-Lo hago-

Le soltó secamente sin apartar la mirada. Si, lo recordaba, pero todo aquello seguía pareciéndole irreal…

Alois se aproximo al lado de Lizzy y este Ciel lo miro con desprecio.

-tu eras quien abría la puerta del despacho ¿cierto?-

Interrogo la rubia y el conde le respondió con una sonrisa de lado.

-No exactamente, fue Sebastian, claro, bajo mis ordenes-

-¿Por qué lo hiciste? ¿Para que querías que recordara? Para ti hubiera sido mejor que permaneciera sin reconocerte-

Sus ojos rojos se clavaron en la chica y suspiro cansadamente.

-Tenia que arreglar las cosas contigo, tenia que hacerte entender… quería que supieras que lo lamento… y que te necesito…-

Elizabeth cerró los ojos y apretó los puños con fuerza; realmente quería creerle, pero las circunstancias se lo impedían.

-creía que ya había quedado aclarado el tema ¿no? La última vez que hablaron-

Menciono ácidamente Alois.

-No es que pudiéramos hablar lo suficiente…-

Le escupió de vuelta el pelinegro con fastidio.

-Ese no es el punto Ciel, preferiste ignorarme que hacerme saber… no estuviste cuando te necesite y volviste creyendo que nada cambiaria. Ahora somos enemigos, tú entiéndelo-

Si, era verdad, se habían convertido en enemigos. Ahora el era un demonio y ella se dedicaba a cazarlos…

Pero lo peor de todo, es que la había defraudado…

Alzo una de sus espadas hacia el, justo como la ultima vez. No, no era como la última vez… en aquel momento ella había perdido la compostura y el dolor la había embargado. Era la primera vez que lo veía desde que se había convertido, desde que ella comenzó a cazar, desde el día en que la había dejado sola.

Esta vez, mantenía la calma, sabia lo que tenia que hacer, acabar con esto de una vez por todas…

Ciel observaba la escena desde lejos. Por mas que intentaba no podía entenderlo.

¿Qué sucedía? ¿Cómo es que el había terminado siendo un demonio?

Sebastian observaba a aquel Ciel y su versión futura algo frustrado. Se suponía que el se llevaría el alma del conde, no que el se convertiría en su eterno sirviente.

El Ciel demonio suspiro y la miro resignado, ya sabía que terminarían en esto, pero había querido evitarlo.

-¡Sebastian! Es una orden. No intervengas-

-Yes, My Lord-

Contesto el demonio mayo haciendo una reverencia.

Alois se volvió hacia la rubia y la miro en busca de una respuesta.

-Tú tampoco intervengas-

Dijo secamente, pero le dedico una leve sonrisa.

Era más una petición que una orden. Le estaba pidiendo que la dejara concluir su lucha por si sola.

El rubio también hizo una reverencia y se alejo muy a su pesar, esta seria una batalla a muerte, y solo uno lograría sobrevivir.

Elizabeth y Ciel se miraron fijamente buscando algún tipo de duda, no la hallaron, esa era la señal que esperaban.

El Ciel del pasado vio como la rubia arremetía contra el demonio y el la esquivaba de inmediato. Por más que ella se esforzara el solo se dedicaba a esquivarla. Todos lo notaron, Ciel solo la evadía, no tenia intenciones de atacarla.

-¡Deja de hacerte el tonto! ¡No juegues conmigo!-

Le grito Lizzy fastidiada. Odiaba que siempre la dejara de lado; ella ya no era mas la niña pequeña de antes.

-como quieras…-

Respondió Ciel y corrió hacia ella casi al instante; la tomo de las muñecas y la inmovilizó.

Era cierto que Elizabeth había combatido con muchos demonios, pero Ciel había aprendido todo de Sebastian, lo había convertido en un demonio poderoso. Además, Lizzy perdía la cordura a su lado…

-Detente, no tiene porque terminar así…-

Le susurro Ciel y ella negó con la cabeza.

-Tiene que terminar, ya no puedo seguir con esto…-

Le respondió la chica con un dejo de dolor en la voz. El demonio se sentía como basura, la había lastimado demasiado y ya era tarde para remediarlo.

Lizzy sintió como el joven aflojaba su agarre y trato de librarse, sin embargo Ciel hizo algo inesperado. Le soltó las muñecas pero la tomo por la cintura y la atrajo hacia el, la estaba abrazando, y la desconcertó tanto que dejo de forcejear.

Ciel se deleito con el calor de la chica, podía oír su corazón latiendo fuerte contra su pecho, hacia mucho que no sentí algo así, hacia mucho que no la tenia entre sus brazos.

-Perdóname…-

Murmuro el contra el oído de la rubia, los ojos de ella se inundaron y oculto el rostro en el hombro de el chico, movió sus brazos y le correspondió el abrazo.

Seguía siendo Ciel, a pesar de la forma que tuviera, Seguía siendo SU Ciel.

-Lo intento… pero es mejor terminar con esto de una vez por todas-

Respondió Lizzy alejándose un poco para poder mirarlo a los ojos. Ya no eran del color azul que tanto le gustaba, pero ese rojo carmesí seguía hipnotizándola.

Soltó una de sus espadas y condujo su mano hacia el rostro del chico; la coloco en su mejilla y la acaricio lentamente. Lo miro una vez mas y le sonrió levemente, una sonrisa sincera dirigida solo a el…

Ciel acorto la distancia entre ellos y sintió sus alientos entrelazarse. Lo había anhelado desde hace mucho, ambos lo hacían, así que solo se dejaron llevar…

Los labios de Ciel atraparon a los de ella y la besaron con desesperación, Lizzy correspondió el beso saboreando la extraña esencia del joven, aquel era su primer beso con el, y probablemente seria el ultimo…

El Ciel del pasado se cubrió de un tono escarlata y desvió la mirada azorado; Sebastian le dedico una sonrisa burlona y se rio internamente.

El shinigami pelirrojo sufría de un ataque de ternura y se movía de un lado a otro emanando corazoncitos.

Alois también desvió la mirada y apretó los puños con fuerza. No quería aceptar lo que en su mente había sabido por mucho tiempo.

Dejaron de besarse cuando sus pulmones rogaron por oxigeno; Elizabeth se aferro mas a el y el joven sintió una horrible punzada que venia desde su espalda y llegaba hasta su estomago.

La miro confundido sin entender el porque, ella tan solo le sonreía amargamente mientras las lagrimas caían de sus ojos.

Había atravesado a Ciel con su espada, pero al estar abrazados, había terminado atravesándose también a si misma…

muajajajja

yo siempre dejandolos en suspenso jeje

y? ¿les gusto el beso?

dejenme sus hermosisimos reviews!

asi sabre si les gusta lo que hago y me motivaran a seguir escribiendo!

Anfernarusaku fuera*