Capítulo onceavo de este fanfic, uno que permitirá crear ciertas perspectivas de avance, pero todavía no demasiadas, así que no cuenten todavía con pistas muy visibles. Este fanfic fue diseñado originalmente por Minikomicweb, hoy en día AsFoxger, quien sube contenido en Devianart y lo comparte en Facebook (y no sé dónde más).

Luego de unas acaloradas deliberaciones sobre las acciones a tomar con respecto al caso, Yui veía que era el momento justo para que se le asignara un escritorio para que pudiese trabajar con el papeleo que se le designe. El jefe del cuerpo policial había tenido unos cuantos problemas al comienzo, y es que antes no contaba con que Yui fuera asignada allí. El aviso oficial había sido de última hora, por lo que ni el jefe ni ninguno de los que trabajaban a su lado habían podido tomar las medidas mínimas para prepararle un lugar adecuado a Yui.

─ Ya he dicho que no necesito gran cosa. Sólo un escritorio y los archivos me podrían servir ─ dice Yui con humildad.

─ Un escritorio y varios archivos sí que tiene, agente, pero por lo demás... estoy seguro que no se sentirá demasiado a gusto ─ le responde el policía que la acompaña ─. No hemos tenido tiempo suficiente para limpiar y adecuar su sitio, así que puede que se termine quejando, agente.

─ Eso tendría que verlo ─ dice Yui con optimismo.

Una vez que ambos policías llegan a la oficina apartada para Yui, el policía abre la puerta con una llave y le permite el paso a Narumi. La sorpresa de Yui fue enorme y desagradable, justo como se temía el policía. Era imposible ver ningún sitio que no estuviera cubierto de polvo y telarañas, y en el fondo habían cajas que se notaban guardadas desde hace años con lo precarias y mohosas que se veían.

─ Este lugar... ¿Esto es un depósito?

─ Básicamente, agente ─ responde el policía con pena ─. Pero me imagino que el jefe ya le habría advertido de ello.

─ Creo que sí, y posiblemente no le presté la atención que merecía al tema ─ responde Yui rascándose la cabeza ─. Santo cielo, esto va a requerir una buena limpieza si tengo que trabajar aquí.

─ Puedo llamar a algunos compañeros para que traigan escobas y jabón y que la ayuden a limpiar el lugar.

─ Eres muy amable.

─ El honor es todo mío ─ el agente baja la mirada, y entonces nota algo extraño en la muñeca de Yui ─ Disculpe, ¿a usted jamás le dieron...?

─ ¿Qué cosa?

─ Ya sabe, el reloj de oro que suelen obsequiar a los policías cuando son promovidos ¿o es que en la comisaría de su distrito no tienen esa costumbre?

─ Sí, sí la tienen ─ Yui también se mira la muñeca, la cual la alza hasta la altura del pecho ─. Lo que pasa es que no acepté el regalo. No me gustaba mucho ese reloj. Pero como me habían insistido mucho por el estatus que representa, tuve que aceptarlo, pero luego se lo regalé a mi tío. Pensé que con eso se podría animar un poco luego de aquel episodio tan largo de depresión por el que había pasado.

─ Ah, ya veo ─ el policía da entonces media vuelta y sale del despacho ─. Estaré de vuelta en un momento. Espere, por favor.

─ No te preocupes, que no me iré a ninguna parte.

Yui nuevamente mira a su alrededor. En su vida había visto una "oficina" tan asquerosa. Lo único que lograría allí sería ensuciar los expedientes y enturbiar cualquier pista que lo pueda conducir a la identidad del asesino fotográfico, y eso era algo de lo que no podía darse el lujo. Apenas pasa un dedo por el escritorio y siente cómo el dedo se llenaba de polvo y grasa con un tiempo de acumulación imposible de determinar. Se le erizan los pelos de la nuca ante esa repugnante sensación sin precedentes, y unos pasos la hacen sobresaltarse para encontrar a su compañera, aquella policía tan pesada y malévola.

─ ¿Te agarro en un mal momento? ─ dice la compañera con burla ─ Es una lástima que tengas que pasar por esto. Ni siquiera los novatos tienen esta clase de bienvenida.

─ ¿Vienes a ayudar o a molestar? Estoy muy ocupada.

─ En absoluto. La verdad es que no veo necesaria tu presencia en este caso, pero el jefe ha dicho que has llegado para colaborar y que ya no hay vuelta atrás, así que tengo que trabajar contigo, me guste o no.

─ Ya sé que no estás de acuerdo. Yo tampoco me siento bien trabajando contigo, eres muy desagradable ─ confiesa Yui con ligera molestia ─. Pero es lo que hay, y tenemos que llevarnos bien y trabajar juntas para resolver esto, y después podré regresar a mi lugar.

─ Yo también lo espero. Una vez que este caso termine, espero no volverte a ver ─ suelta la compañera antes de irse.

A lo pocos segundos aparece el policía que había presentado la oficina de Yui, y traía consigo varias escobas, jabón, mopas, trapos y un par de compañeros que se ofrecían a ayudar. La llegada de estos policías representa un gran alivio para Yui, quien rápidamente va a tomar una escoba para empezar el aseo de aquel lugar, esperando dejarlo presentable ese mismo día. Tenía que empezar a trabajar rápido si quería encontrar a Tsukasa.


Ya habiendo terminado las labores, y luego de haberle dado las gracias a los policías y prometerles invitarles un café, Yui sale de su nueva oficina para traer los archivos que le fueron asignados. Luego de que ya estaba todo listo, ella se pone a revisar cada uno de los expedientes, incluyendo aquel que había señalado como irregular en su exposición introductoria. Era bastante extraño, aunque parecía que ningún otro policía lo había notado: Las ocho muertes atribuidas al asesino fotográfico cumplían un patrón específico, haciendo ver que el asesino tenía una forma de actuar bastante exacta e inamovible. Era una persona respetuosa del orden y el método, al parecer de Yui, si bien la forma de matar le hacía verle también como alguien bastante siniestro.

─ Todo asesino serial tiene en común un mensaje que suelen transmitir a través de sus crímenes... ─ Yui se sostiene el mentón, meditando el tema ─ Sus víctimas mueren solas y desamparadas, según se nota en la mayoría de los informes forenses, pero el asesino jamás ha dejado ningún mensaje, fuera de las fotografías... Y en cuanto al asesinato irregular... ─ Yui saca el archivo de aquella víctima que había muerto presuntamente a manos del asesino fotográfico, pero había algo que no encajaba ─ Esta persona sí murió a causa de las balas de escopeta, además que la preparación del cadáver fue demasiado caótica, además que la fotografía que tuvo no parecía haber sido tomada durante el secuestro. No creo que sea del asesino fotográfico. Habría sido lógico si estuviera entre los primeros casos en su año de debut, pero este caso es demasiado reciente para haber sido obra de un simple error de cálculo o un accidente...

Era un panorama bastante confuso ¿Realmente Tsukasa está en manos del asesino fotográfico, o estaría en manos de alguien más que intenta fallidamente hacerse pasar por él? Yui lamentaba no haber podido hablar con Kagami. Seguramente habría obtenido alguna pista, o bien podrían las dos ayudarse para dar con el paradero de la gemela menor. El trabajo era realmente largo y agotador, y apenas comenzaba. Pero el verdadero problema con respecto a ello era que Yui apenas contaba con un par de horas antes de tener que salir para llevar a cabo el trabajo de campo, así que lo mejor que podía hacer era revisar rápidamente la información más relevante que tuviera a mano.

─ Mmm... Según los datos de la policía en los últimos dos años, han sido interrogadas un centenar de personas que en su momento fueron declaradas sospechosas, y todavía hay una larga lista de personas que ahora mismo están en ese mismo estatus o se piensa que podrían tener que ver de algún modo con el asesino fotográfico... Al menos el área de búsqueda está bien delimitado, aunque se trata de un área muy grande... Supongo que aquí vivirán o trabajarán miles de personas ─ Yui rápidamente toma nota de los nombres, sabiendo que tarde o temprano tendría que ir a verlos ─. Ojalá este pequeño viaje me pueda proporcionar pistas. Aguanta un poco, Tsukasa.

CONTINUARÁ...


¿Qué les pareció este capítulo? ¿Creen que Yui logrará llegar al fondo del caso? Lamentablemente no le daré a Yui todo ese equipo futurista del que goza Norman Jayden en Heavy Rain, así que será un poco más complicado que ella consiga las pruebas, pero con el tiempo irá avanzando, así que no se preocupen.

Hasta otra