Draco, no vuelvas a decir eso- dijo Hermione con voz de ultratumba, y mirándole con un terrorífico vacío reflejado en sus ojos.
¿Por qué?-dijo el chico acercándose aún más a ella.
Por que sería una perdida de tiempo que tú me amases, yo jamás podría amarte, jamás podría amar al hombre que me violó.
Draco sonrió a la chica con cinismo- No importa mi pequeña sangre sucia, esta es la vida- dijo acariciándole la mejilla- Yo ya no puedo sufrir más de lo que ya lo he hecho, así que no me puede doler el hecho de que tú no me ames jamás, aún así, yo siempre estaré a tu lado- le besó con una enfermiza amargura en la mejilla- yo siempre cuidaré de ti.
Como un Déjà vu…
Zabini abrió la puerta principal sin prisa, sabía perfectamente cuál era la razón por la que Voldemort le había mandado llamar. Entró en el salón principal y se arrodilló con lentitud.
-¿me llamabas mi señor?- preguntó servilmente.
-Levántate Zabini, ya sabes para lo que te he llamado.-Voldemort parecía un poco impacientado. El chico se irguió y miró a Voldemort fijamente, quien sostenía una espada dorada cuyo filo reflejaba un extraño brillo, casi macabro.-Ya sabes que no soporto a los traidores.- añadió.
-si, señor.- Zabini continuaba en su posición sumisa
-¿Acaso tú los tolerarías si fueses yo?- añadió Voldemort, con cinismo.
-No señor.- Zabini intentaba parecer calmado, pero la actitud de mago oscuro le estaba inquietando.
-¿qué harías si fueras yo? Zabini.-
El chico pensó la mejor contestación y luego dijo.-Matarlos a todos, señor- ante esa respuesta Voldemort sonrió maquiavélicamente.
-Muy bien Zabini, veo que me comprendes, de modo que puedo entregarte esto- Voldemort alargó hacia el muchacho la espada dorada y se la entregó- Ahora es tuya, ahora tú eres mi nuevo cazador, y tu única misión, lo único por lo que vivas y lo único por lo que mueras, será encontrar a Draco Malfoy y a Hermione Granger y matarlos. ¿Lo has entendido?
Zabini sólo asintió, desde hacia tiempo sabía que Draco había traicionado a mago tenebroso, justo antes de que le mandara a entrenar arduamente, antes de que le convirtiera en un asesino en serie, y Zabini había entrenado mucho, dudaba que alguien se le escapara.
El chico se dio media vuelta y se dirigió a la salida, pero antes de cruzar la puerta preguntó.
-¿Alguna condición Señor?
Aquella sumisión por parte del muchacho agradaba extremadamente a Voldemort, quien contestó- Sólo mátales antes de que nazca el bebé de ambos, si los matas después, tráete al pequeño conmigo.
Zabini, salió veloz, tenía que demostrar al mago oscuro que no se había equivocado a la hora de elegirle como predilecto cazador.
En ocasiones lo imposible se convierte en improbable, dándole a la vida un giro inesperado y brindándole al más desesperado una pequeña esperanza.
4 meses después
Draco y Hermione deambulaban por el desierto, llevaban meses viajando de un lado para otro, sin rumbo, sin contacto con nadie más, sólo ellos dos. Comían lo que Draco cazaba, descansaban en los lugares más recónditos, y se aseaban sólo y cuando podían. En aquellos meses Hermione había comenzado a sentir una extraña sensación en el pecho, no es que estuviese enamorada, pero tanto tiempo al lado del rubio le había hecho comprender que verdaderamente el chico había cambiado. Ahora se sentía protegida, se sentía segura junto a él, y una pequeña esperanza sobre toda su situación había empezado a nacer en la muchacha.
Hermione estaba sentada junto a la hoguera, las noches en el desierto era extremadamente frías, cuando Draco se sentó junto a ella.
- ¿Cómo estás?, preguntó algo preocupado, mientras acariciaba el vientre de la muchacha.
Hermione sonrió y se unió a él en la caricia. –Estoy mejor, gracias
El día anterior Hermione había sufrido unos intensos dolores en la parte baja del vientre que le hicieron pensar que el bebé estaba a punto de nacer prematuramente, pero simplemente fue una falsa alarma.
El chico siguió con sus caricias, mientras observaba aquella especie de tatuaje que tenía la chica en el abdomen, y que estaba casi por completo blanco. Hermione ahogó un suspiro que hizo que el rubio saliera de sus pensamientos.
-¿Te ocurre algo?- Preguntó un poco preocupado.
-No-sonrió de nuevo la chica-¿Acaso no puedo suspirar?
Draco le acarició la mejilla y sonrió, cosa inusual en él, pero es que ver a la muchacha sonreír le aliviaba el alma, y hacía que momentáneamente se olvidara de todo lo que había sufrido en el pasado. Le entraron ganas de abrazarla, sin embargo se controló por que no quería incomodarla de ningún modo, sabía que ella aún le guardaba rencor por lo que le hizo.
Hermione había comenzado a conocer al muchacho en profundidad, y casi podía adivinar qué estaba pensando, y sintió que ella también tenía ganas de sentir la calidez de Draco, así que se inclinó ante la sorpresa de él, le rodeó con sus débiles brazos y…
Un ruido metálico le sobresaltó. Draco se levantó rápidamente, sacó su varita con la mano izquierda y su espada con la mano derecha.
-¡Hermione¡Ponte a cubierto!- la muchacha siguió sus indicaciones y se fue al que creía el sitio más seguro, mientras pronunciaba un hechizo de protección que le envolvió, como si estuviese en una burbuja, casi inquebrantable, aquellos hechizos los manejaba muy bien.
Draco se puso en posición de defensa, y esperó a que su atacante apareciera, miró en todas direcciones, pero no vio nada, agudizó el oído, pero tampoco percibió nada en absoluto, el olor en el ambiente no había cambiado, seguía impregnado de la esencia de la Griffindor, y aún así Draco Malfoy sabía que había alguien atacándoles, y alguien muy bueno para saber pasar desapercibido de aquella manera.
-¡plomp!- Oyó un ruido seco del lugar de dónde estaba la chica, y vio como su protección caía con facilidad bajo los brazos de un chico al que conocía extremadamente bien.
-¡Mierda!- gritó, y corrió lo más veloz que pudo hacia el chico de color, quien tenía la espada levantada sobre Hermione que miraba asustada a su agresor intentado pronunciar algún hechizo que no quería salir de su boca.
Hermione miró la espada que se elevaba sobre ella, y sintió una aguda punzada en el estómago, se llevó la mano a él por reflejo olvidándose por completo de la espada que bajaba a toda velocidad sobre su cabeza, se levantó un poco el viejo jersey que llevaba y vio horrorizada como la esfera de la profecía se había tornado totalmente negra. Aquello hizo que su alma diera un vuelco, de pronto sintió algo metálico rozándole la mejilla y se desmayó.
Draco llegó enfurecido, sabía perfectamente que estaba haciendo su viejo amigo allí, antes de que pudiera clavar la espada en la cabeza de la mujer que amaba, pateó a su agresor e hizo que este perdiera el equilibrio, herrando sobre su objetivo, apenas había conseguido hacerle un pequeño rasguño. Aprovechando la debilidad de Zabini, le golpeó en la cara, mientras pronunciaba un hechizo, atando los pies de este con una cuerda invisible.
-¿Así que ahora te ha convertido a ti en tu marioneta?- Preguntó desquiciado- Te consideraba mucho más inteligente.
Mientras Draco hablaba Zabini se soltó de las ataduras, y se incorporó para atacar al rubio.
-¿Tú me hablas de inteligencia Draco?- dijo haciendo hincapié en la última palabra- ¿acaso es que me tienes envidia?- Lanzó un hechizo que arrojó al rubio violentamente contra la arena del desierto.- Reconócelo estúpido- tenía una sonrisa en la boca llena de placer- no soportas que te haya quitado tu lugar junto al señor tenebroso, pero recuerda, que la culpa de todo la tienes tú, tú y sólo tú por haberle traicionado por una puta sangre sucia.
Draco no soportaba las palabras de su rival, se levantó fuera de sí y fue directamente a golpearle con todas sus fuerzas, sin pensar en nada, acto erróneo ya que Zabini que se lo esperaba se apartó se su trayectoria fácilmente. El chico se dio de bruces contra el suelo, mientras que Zabini le lanzaba el mismo hechizo que el rubio le había lanzado minutos antes. Cuando observó que apenas podía moverse de su lugar, el chico de color ser rió gustosamente- ¿Qué te pasa huroncito¿Acaso te has descuidado en tu entrenamiento en los últimos meses? El rubio quien estaba agotado no contestó, sólo emitió un gruñido y le miró con odio. De repente sintió que su corazón se le salía cuando vio que el nuevo cazador iba hacia hermione que todavía estaba inconsciente.
-¡¡Para cabrón!!- gritó desesperado
Zabini automáticamente se dio la vuelta y sonrió- No me digas Draco que ahora eres un blandengue ¿Acaso ahora te vas a poner a llorar? El rubio sólo gritó impotente ya que todavía no había encontrado el modo de deshacerse de aquellas ataduras.
-¡¡Mátame antes a mí!!- gritó Draco-¡¡Hazlo si eres un hombre!!
Zabini volvió a reír socarronamente-No, traidor, antes voy a matar a la chica, para que sufras todo lo que nos has hecho a los tuyos. Sólo eres una rata.
Levantó su espada sobre el cuello de Hermione, escupió una carcajada fría y hueca y bajó velozmente el filo hacia el cuerpo inconsciente, por suerte Draco fue más rápido, y rozó a la muchacha levemente mientras se transportaba a un lugar recóndito del mundo.
Zabini maldijo al rubio nuevamente, pues de nuevo tenía que volver a empezar, volver a buscar a la pareja, cosa que le había llevado meses, sin embargo sabía que no podían estar muy lejos ya que ambos estaban extremadamente débiles.
En una pequeña isla, Draco acariciaba la cabeza de la aún inconsciente Hermione, que parecía querer salir se su ensueño.
-¿qué ha ocurrido?- preguntó la chica mientras abría lentamente los ojos.
-Nada que no hayamos podido superar- contestó Draco, con dulzura aunque con un gesto serio y extremadamente preocupado.
-¿estás seguro?
-eso creo, al menos durante los próximos dos días.
Draco siguió acariciando a "su mujer" con avidez, ya que aún sentía la horrible sensación en el alma de que podía haberla perdido, y se sorprendió que ella no se quejaba ni oponía, incluso parecía complacida por sus caricias.
Hermione agarró la mano del chico y le miró fijamente a los ojos.
-Tengo un mal presentimiento.
-No te preocupes todo estará bien.
La muchacha recordó el tatuaje negro pro completo, y su corazón se aceleró aterrado.- Creo que no, de hecho no se si todo esto es una buena idea- dijo temiéndose el final de toda esa historia- Quizá debiste haberme matado cuando tuviste la oportunidad.
Draco tapó sus labios y le obligó a callarse,- No digas eso estúpida- estaba lleno de dolor- Ya lo hice, ya te maté y fue el mayor error de mi vida, el peor desastre para mi alma.
Hermione aún no comprendía sus palabras, sin embargo, no se inmutó- Draco, presiento lo peor, siento que algo oscuro está dentro de mí- se levantó la camisa y le enseñó el tatuaje, que en esos momentos estaba la mitad negro y la mitad blanco.
Draco le acarició con tanta dulzura como siempre, y le besó- Dentro de ti sólo hay luz, mi pequeña sangre sucia, la única luz que hay en mi vida.
Ante estas palabras, Hermione sintió que se deshacía, con sus manos sostuvo las mejillas del rubio y le susurró- Hazme el amor, antes de que nos maten.
Continuara…
¿Qué deciros? Bueno opinad lo que queráis, pero como ya os dije, queda poco, muy poco y el final está decidido desde hace un año, publicaré antes de una semana ¿El capítulo final¿Morirán¿Serán felices y comerán golondrinas? Quien sabe, todo es posible en un fanfic, esa es la suerte que tenemos.
Por cierto muchas gracias por vuestro reviews.
