Capitulo XI

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Se había encerrado en su estudio tirando, destrozando, rompiendo, destruyendo todo lo que estaba su paso. Descargaba su ira y frustración, ya no sabía qué más hacer por mucho que lo intentará.

Acercarse a ella era por completo inútil, una y otra vez lo rechazaba, lo hería y humillaba. No podía soportarlo.

¿Por qué no podían llevarse bien? ¿Por qué no podían siquiera poder hablar más de dos palabras sin que ninguno de los dos explotara?

Recordar el justo momento en que lo vio con su mujer lo hacía gritar de ira, llevándose las manos a la cabeza y jalarse los cabellos.

Caminaba de un lado a otro como animal enjaulada esperando el momento ideal para atacar a lo primero que se cruzara en su camino.

Tenía el corazón hecho pedazos, sus emociones se desbordaron rompiéndose como el frágil cristal. La noche en vela que paso sin descanso alguno pensando las peores cosas, no ayudaba para nada a su estado. Se sentía solo y olvidado, alejado de ella para siempre.

Sus sueños de tener una familia feliz quedaban enterrados en el más profundo de los pozos, sepultando todas sus esperanzas de ser feliz.

Casi muerto, era la palabra ideal para describir el estado en el que se encontraba.

Cuando la vio en brazos de ese tipo todo se volvió oscuro, actuó en automático sin pensar en nada más. No fue consciente de lo que hizo hasta que ya era demasiado tarde para parar, y como digno miembro del clan dominante de la hoja del norte no iba a admitir nunca un error de su parte.

Él se lo advirtió muchas veces.

Miró la botella de alcohol que yacía sobre el escritorio. Lo seducía con la promesa de hacerlo olvidarse de esa mujer que lo tenía en este estado tan deplorable. Se le hizo agua la boca al contemplar una vez, se relamió los labios con deseo y sin más cogió por el cuello esa maldita botella de sake tomándosela de una vez, sin remordimiento alguno, dejando que el líquido raspara su garganta con su delicioso elixir que necesitaba en ese instante como si fuera un droga que su organismo pedía a gritos.

"¡Qué más daba si se perdía en el alcohol o no! ¡Al diablo con todo!" Termino pensando con el orgullo y el corazón herido. Nada tenía sentido ahora que sabía con toda certeza que no importaba lo que hiciera, ella nunca sería suya por las buenas.

Eso era un golpe directo a sus bolas. Uno más para la colección.

Si tan solo ella se hubiera alejado de Sai esto no habría ocurrido ¿Es que no se daba cuenta del enorme poder que ejercía sobre él o qué?

Quería estar con ella, tenía que estar con ella.

¡Era algo completamente irracional!

No comprendía que clase de poder tenía ella sobre él. Lo volvía loco, todo en ella lo enloqueció de tal manera que ya nada tenía sentido para él.

Tomó un gran tragó de su sake especial, era el más fuerte que tenia para cuando quería perderse por completo y no saber nada hasta el día siguiente. El ardor en su garganta calmaba lo suficiente para no pensar en lo que estaba a punto de hacerle a Sakura.

No quería ni pensar en lo que hubiera pasado si Naruto no hubiera llegado para detener la gran estupidez que iba a cometer.

Abrió los ojos asustado de si mismo ante sus acciones, él no era así. Sakura sacaba lo peor de él, cosas que ni siquiera sabía que pudieran estar ahí. Tanto buenas como malas por igual.

Era despreciable, estaba seguro que ahora lo odiaría de forma permanente.

— ¡Bien! El odio es parecido al amor—clamó pensando que eso era mejor a la fría y cruel indiferencia a la que lo tenía sometido de un tiempo para acá. Fue estúpido creer que estaba ganándosela poco a poco con sus atenciones.

¡Mierda!

Eso era todo esto una GRAN MIERDA, una porquería estúpida y sin sentido.

Si esto era de este modo entonces el también la detestaba por rebajarlo a ser un simple hombre que cayó ingenuo ente ella. Lo había seducido con su fuerza, su carácter, su corazón apasionado, con sus ojos llenos de fuego y su inteligencia. No con su cuerpo y las promesas de una noche de pasión.

— No, no podía odiarla por eso. — se dijo arrepentido de pensar en eso. Era él quien la estaba obligando a aceptar su amor, era él quien la perseguía sin tregua alguna, era él el que la deseaba a su lado.

Era extraño como te hacían actuar los celos, te cegaban por completo y no te dejaban ver más allá de lo evidente. Eran un sentimiento repugnante al que cedió por un instante, pero es que ya había aguantado demasiado.

En un principio los había ignorado, los hecho a un lado tratado de comportarse y de pronto todo exploto en su cara llevándolo a los extremos.

La tristeza lo invadía, era un verdadero idiota sin remedio alguno.

No podía forzarla a que lo aceptara por más que lo deseara. La amaba demasiado para hacerle eso.

Un momento, ¿la amaba? De verdad la amaba.

Era algo desconcertante nunca había amado a una mujer de esa forma, era algo por completo desconocido pero extrañamente placentero a la vez que extremadamente doloroso.

Era un hecho ahora, la amaba.

Comenzó a reír como loco, cuando le llego a la mente que Pein habría estado tan feliz al verlo de este modo, ni planeado le habría salido tan bien su venganza.

— A tú salud por ti bastardo —brindo en nombre de su asqueroso señor del fuego, dando vueltas sobre sí mismo hasta caer de sopetón en sus nalgas.

— ¡Auch!—se quejo sobándose su colita agradeciendo que estuviera solo y nadie pudiera verlo de esta forma tan ridícula.

Busco alrededor con la mano su botella de alcohol. Estaba decepcionado todavía no estaba lo suficientemente ebrio para su gusto, solo estaba algo mareado y lo que quería era olvidar, ahogarse en licor si era necesario. Era en momentos como estos que detestaba su resistencia a la bebida.

Frunció el ceño molesto y empino la botella sobre su boca.

Solo cayó una mísera gota que lo dejo deseando mucho mas. Busco a su alrededor alguna otra botella de su pequeña cava pero no quedaba nada, tendría que salir a buscar más. Trato de levantarse pero el piso de le movía.

— ¡Maldición quédate quieto!— musito contra el suelo arrastrando las palabras concluyendo que tal vez si estaba más borracho de lo que creía. Y se arrastro hasta la pared para poder apoyarse en ella, se levanto poco a poco.

Una vez de pie salió de su estudio tratado de no tropezarse con sus propios pies para no caer y no romperse la cara. El suelo se veía muy duro, era de madera.

Se tambaleaba por todos lados perdiendo el equilibrio una y otra vez hasta llegar a su puerta. Sé paró en seco contemplándola con la boca abierta, sus traicioneros pies lo había llevado hasta ahí.

— ¡Traidores! —señalo regañándolos disgustado. — Son peor que Naruto —sentencio.

Parado en medio del pasillo enfrente a la habitación donde estaba su esposa encerrada, miró a ambos lados para asegurarse de que no hubiera moros en la costa y sin poder evitarlo abrió de par en par.

Asomo su cabeza con cuidado en busca de Sakura y se la encontró en un rincón agazapada llorando mares.

Lo miró aterrada ante su presencia y sintió como el peor bastardo del mundo, le partía el corazón ser el causante de su estado.

Entro a la habitación cerrando la puerta con extremo cuidado tras él y fue a ella como un imán a tratar de consolarla. Se agacho usando toda su destreza posible en su estado para no caer de bruces sobre ella.

—Lo siento— susurro poniéndose a su altura cuando Sakura se alejo de él con los ojos llenos de terror.

Volvió a disculparse tratando de acercarse, estaba mendigando su perdón como un pordiosero.

Sus ojos jade lo miraban hinchados y rojos por las lágrimas. No entendía de qué iba, nunca iba a entender a este hombre

—Estas ebrio—dijo entrecortada al llegarle el aroma del alcohol.

—Si —contesto torpe, tomando su muñeca inflamada por el brutal agarre a la que la sometió, se la llevo a sus labios rosándola con infinita ternura. Le sabía tan mal lo que había hecho.

Deslizo su mano sobre su mejilla para limpiar sus lágrimas.

Era un hecho estaba seguro de que ahora lo odiaba total e irrevocablemente y lo pero si remedio alguno, sin embargo tenía que preguntar para confirmar, tenía que escucharlo de su boca, de su voz.

— ¿Por qué me odias tanto? ¿Por qué te vas con él?—preguntó dolido tenía que saber qué por mucho que doliera.

Tragó duro y continuo.

—Te daré todo solo tienes que pedirlo y te lo daré. Todo el mundo si es preciso, pero jamás te entregaría a otro. Eso es lo único que no puedo concederte.

Estaba sin palabras no sabía que responder.

Sasuke estaba en completo en estado completamente etílico, se le veía completamente destrozado, herido, con el orgullo perdido, arrastrándose sobre el suelo como un triste gusano salido de la tierra listo para morir por la insolación de sol. Se dio cuenta en ese momento que no lo odiaba, nunca lo odio en realidad. Era cierto lo que le había hecho no tenía nombre pero al igual que ella, él era un hombre desesperado y sumamente herido.

Estaba muy dolida por lo que le hizo, pero no podía dejar de quererlo. No podía dejar de quererlo y mucho menos dejar de amarlo. En el tiempo que había estado encerrada en su cuarto de planteo la posibilidad odiarlo con todo su ser más no pudo.

Un nudo se hacía tanto en su estomago, como en su garganta protestando ante esa idea.

Amar es conocer lo peor de una persona, ser capaz de aceptarlo y perdonar cuando se haga falta.

Por alguna razón que estaba fuera de su control, ella Sakura Haruno lo amaba. Era el momento de aceptarlo y no había vuelta atrás para esto. Para bien o para mal esta era la verdad y como bien decía el dicho: La verdad te hará libre; y para ser sincera ya esta harta de huir de esta verdad que estaba bien clavada en su corazón.

Era el momento de la verdad, de exponer el corazón y que salga lo que tenga que salir.

—No te odio, nunca lo he hecho— contesto arrastrando las palabras con lentitud mientras se limpiaba el rostro los estragos de las lágrimas. Ya no tenía más que sacar por ahora, parecía que se había secado.—Es solo que…

La miró expectante acercándose mucho más a Sakura.

— ¿Es solo que?— pregunto desesperado.

—Tengo miedo, de ti de mí de todo lo que me rodea. Tengo miedo de abrirme y que al hacerlo me estalle en la cara.

—Ya se la verdad ¿sabes? –dijo riendo como tonto, con sus palabras.

Se quedo sin habla, no tenía ni idea de lo que hablaba.

—Sé lo de Sasori y tú problema con el sonido. Sé toda la verdad y ¿sabes? No me importa Sa-ku-ra Ha-ru-no. —Deletreo su verdadero nombre con suavidad.

—Perdóname por no creerte cuando me lo dijiste. No tienes que temer —se llevo el dedo índice a la boca mirando a todos lados. –Shhhh, no se lo diré a nadie nunca –concluyó en tono confidencial.

Abrió sus orbes jade con mesura por completo sorprendida, no sabía qué hacer o que decir. Lo miró a la cara que de pronto se encontraba a escasos centímetros de ella, podía sentir su aliento a sake.

—No puedo soportar verte así —acaricio sus mejillas y con la otra acomodaba unos cuantos mechones de su cabello detrás de su oreja. –Fue un instante de locura, me cegó verte con, con… ese –casi escupió con asco al recordarlo.—No tengo perdón, no tengo. Me perdí y te hice daño – el alcohol estaba hablando por él, porque de otra forma jamás haría algo así.

Le veía tan mal, vulnerable y arrepentido. Todo su orgullo se había ido por la influencia de lo bebido que estaba, se encontraba en este estado por su culpa.

De pronto se sentía tan culpable y triste al ver que ella era la causante de esto. Era una estúpida al dejarse dominar por sus miedos. Sabía que no estaba mintiendo, estaba demasiado borracho como para hacerlo.

Alzó la cabeza a la altura de su frente y beso la frente mientras acariciaba sus cabellos cual ébano, estaba dejando a un lado sus miedos y prejuicios, esos ya no importaban a estas alturas. Lo quería a pesar de todo era algo inútil negar lo evidente.

Sí el podía perdonarle todos sus desplantes, humillaciones y groserías, ella bien podía perdonarle lo de hace unas horas.

El pasado de ambos no importaba, no ahora, no en ese lugar y no en ese momento.

— ¡Te amo!—exclamó dolido de pronto, echándose a los pies de Sakura llorando como un niño pequeño en busca de consuelo. –No puedo concebir mi vida sin ti.

Alzó la vista concentrándose en sus ojos jade, perdiéndose en ellos.

—Te amo –volvió a repetir con más calma.

El aire se le escapo del todo cuando lo escucho haciendo que su corazón explotara por su declaración.

Lo tomó de la mano para entrelazarla con la suya y ponerla en su pecho estrechándola fuerte.

Esas dos simples palabras era todo lo que necesitaba para llenar su vacio corazón y que desde siempre había soñado. Sonrió llena de alegría conmovida y el llanto volvió a ser de las suyas, comprobando que siempre se puede llorar. Ya sea por infinita tristeza o alegría como ahora.

Sasuke la miró con sorpresa muda, no lograba comprender que pasaba, alzo su rostro al tiempo en que ella bajaba el suyo para ir a su encuentro.

Sus labios se hallaron a mitad de camino entregándose con completa libertad, sin tapujos. Era un contacto suave por completo casto y puro, no había lujuria alguna en ese beso era solo afecto, solo amor.

El sabor a sake de Sasuke sabia al elixir más dulce y divino que hubiera probado alguna vez en su vida, su suavidad era como si flotaran en una nube dentro de una burbuja donde solo estaban ellos dos. Era un mundo perfecto lleno de amor y felicidad que jamás en su vida había sentido.

Una corriente eléctrica los atravesaba a ambos de punta a punta haciendo que profundizaran aun más su beso.

Pidió su permiso para entrar en ella con su lengua, Sakura accedió al instante dejándose llevar por fin sin importarle nada más. Era su pequeño mundo, solo ellos dos, los de afuera no importaban en lo más mínimo.

Él la animo a explorar también su boca con gran intensidad, demostrándole lo mucho que la deseaba. Era más que una comunicación carnal la que tenían, era una muestra de fe, de confianza, al que correspondían mutuamente.

Deseaba sentirse mujer ahora, lejos de su armadura que hacer rato que ya había caído. Sasuke Uchiha logro tirar la fortaleza y ahora solo quería entregarse libre al amor, a su amor.

A Sasuke, su esposo.

Rompieron su beso para verse cara a cara y recuperar el aliento.

Colocó su cabeza en los muslos de Sakura y acaricio sus largos cabellos rosados, embriagándose aun más con su aroma a cerezos que siempre lo atrajo. Sonrió dulce y cerró los ojos con cansancio rogándole a Dios en silencio que no permitiera que este momento fuera una de sus fantasías y que si era un sueño no le permitiera despertar de este jamás por piedad.

Podía ser capaz de vivir para este momento y luego morir llenó de felicidad.

Era su pequeño pedazo paraíso lo llenaba por completo.

—Yo también te amo —susurró Sakura a su oído.

Fue lo último que escucho antes de sumirse por competo al reino de Morfeo en brazos de su esposa.

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N/A: Sé que algunas odiaron el capítulo anterior y otras lo amaron, por lo visto no hubo puntos medios en el esto, pero en fin. El punto es que ya esta, se han besado y se confesaron por fin – ¡aplausos! – Y sip fue en capítulo algo corto pero lleno de emoción y no quería arruinarlo con más cosas. Este era el momento de Sakura y Sasuke, además a poco Sasuke ebrio no es encantador. XD La verdad ciento que me quedo muy ñoño este episodio, pero a mi mami le gusto. XD Aun falta un poco para que todo entre esos dos este completo y todo vaya como miel sobre hojuelas pero han dado un súper paso.

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Ok llega el momento de los rr que no puede contestar porque no están registrados o no aceptan privados y por eso les contesto por acá.

vicolove13: Hola gracias, que bueno que te guste la historia y con este capítulo creo que te pondrás un poquito más sentimental XD o eso creo yo, ya me dirás tú si estoy no en lo correcto. Si Sasuke enloqueció pero es que el chico es muy intenso.

Mina: Si Sasuke es un bruto y lo reconoce, borracho pero lo reconoce ò.ó y Sakura bueno ya ves solo quiere con todo. El amor es ciego que se le va a ser. XD

msdupree22: Graciaaaaaaaaas, ya está la continuación tan esperada a ver qué opinas.

Lado Oscuro: Bueno ya está todo se arreglo más o menos. Todavía le falta un poquito para estar completos y que esto vaya sobre ruedas. XD

Alina: Hola gracias, si fue un capítulo intenso pero este también ;)

OOANDISAOO: Hola, bueno ya vez que Sakura no ama a Sai para nada y aun que Sasuke se comporto como un completo imbécil lo ama, ya se confesaron pero descuida aun le falta un poco para que todo este en completo orden con esos dos.

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Bueno como siempre agradezco a las personas que leen esta pequeña historia, los favoritos, alertas y sus comentarios que alegran este fic y aun más mi dulce correo. Ya saben flores o tomatazos son siempre bienvenidos se cuidan mucho y hasta la otra.