Al fin subiendo nuevo chap!.. espero que les guste.


IV

La Pelea

Los días pasaron y desde el lunes que no veía a Kale. Esto me tenía con un humor de perros. Era jueves y me sentía asqueada. Lily y James habían peleado toda la clase de historia de la magia y por culpa de los dos nos quitaron ciento cincuenta puntos. Iba caminado por uno de los pasillos menos transitados del tercer. Quería estar sola, pues hace unos minutos me había peleado con Lily y James, y todo por no soportar más sus gritos y ese repentino odio entre los dos, así que opté por lo sano: me largué de ahí dejándolos solos con Remus, Peter, Sirius, Mari y Alice. Esta última intentaba hacerlos entrar en razón.

"Son unos tonto ¿Cómo se les ocurre pelear por semejante estupidez?" me decía sumida en mis pensamientos. Sin poner atención por donde caminaba… estaba tan ensimismada que no vi que alguien, tan despistado como, caminaba en mi dirección. No lo supe hasta que choque con él.

Escuché como se quejaba alguien; miré al causante de mi tropiezo y me encontré con los exóticos ojos de Kale mirándome con atención y una sonrisa en sus labios que me hizo temblar.

--Ho…hola –logré articular un poco desorientada

--May –me saludó con un tono alegre – ¿Te hice daño?... Lo lamento, pero andaba en las nubes –dijo un poco avergonzado. Yo sólo lo miraba embobada.

--No –respondí grogui.

--Y ¿Cómo has estado? –me preguntó con esa hermosa sonrisa.

--Bien ¿y tú? –pregunté esta vez con más confianza.

--Hmmm…. si bien aunque estoy agotado –me contestó –y ¿Qué hacías por estos pasillos?

--Estoy huyendo de mis amigos ¿y tú?

--Nada, sólo paseaba, quería encontrar un lugar donde tocar –dijo mostrándome una mochila con forma extraña.

--¿Qué es?

--Una guitarra

--¡Una guitarra! –exclamé emocionada, ya que me encantaba ese instrumento.

--Si… parece que te gusta

--¿Qué si me gusta?... ¡claro que si, las amo!... pero no sé tocar –terminé de decir con tristeza –mi mamá me obligo aprender a tocar el piano.

--Hmmm… que lastima –susurró y luego, agregó con entusiasmo -¡Tengo una idea!

Lo miré extrañada y pregunté:

--¿Cuál sería esa idea?

--Te enseñare a tocar guitarra si tú me enseñas a tocar el piano –me propuso con una hermosa sonrisa. Lo miré un poco dudosa y luego de unos segundos respondí:

--Ok, acepto.

--Está bien. Qué tal si empezamos el sábado –propuso emocionado con la idea.

Yo asentí con la cabeza sintiendo como su emoción me embargaba.

--Entonces el sábado nos vemos

--Si, obvio.

--¿Qué te párese a las cinco? –me preguntó.

Contesté afirmando con una sonrisa.

--Entones a la cinco será. Nos vemos –dijo y luego me dio un beso en la mejilla –adiós –se despidió con la mano y salió corriendo por el pasillo, mientras que yo seguía embobada por el beso en la mejilla y me la tocaba con ensueño.

El Sábado llegó con mucho frió. Ese día Lily, como de costumbre, se levantó de las primeras, por otro lado, Mari, seguía profundamente dormida. Yo me removí en la cama, pero no quise levantarme tan temprano. Estaba nerviosa, pues ese día iba a estar toda la tarde con Kale; me revoloteaban mariposas de sólo pensar en nuestra "cita". Cerré un momento los ojos para dormir un rato más y lo logré, pero no mucho, ya que la puerta fue aporreada por alguien una media hora más tarde.

--Maylin –sentí que me llamaba la voz de un chico, pero no sabía a quién pertenecía, pues la puerta amortiguaba el sonido. Me levanté ya harta del ruido, cuando abrí, un torbellino dorado entro a la pieza.

--¿Remus?... ¿Qué quieres?

--Son… son….uf!!...-trató de decir-- Lily y James –terminó tomándome de los hombros y zarandeándome.

--¿Qué sucede con ellos?

--Se… se

--Remus, por favor, ¡dilo de una maldita vez!

--Se están matando abajo –contestó lo más rápido que pudo, apenas terminó de decírmelo salí corriendo escaleras abajo para ver qué sucedía. Cuando llegué a la sala común me encontré que esta estaba hecha un desastre. Parecía más un campo de batalla que la sala de Gryffindor. Vi a James detrás de un sillón tirando maldiciones y a Lily tras una mesa tratando de protegerse y respondiendo a las maldiciones de James.

--¡PERO QUÉ ES ESTO!!-grité a todo pulmón, los aludidos se giraron a verme y se apresuraron a decir.

--¡Fue Lily!!

--¡Fue James!!

Dijeron respectivamente y apuntándose entre los dos. Los observé con una ceja alzada mientras ellos se miraban con odio.

--James, mírame –mascullé. Él me miró con enojo, pero la suavizó al ver mi cara roja de rabia – ¿Qué fue lo que sucedió?

--Fue James, May –se apresuró a decir Lily.

--¡Me esta preguntando a mi, Zanahoria!! –gritó James. Lily iba a replicar, pero yo la detuve con otro grito.

--¡SE CALLAN LOS DOS! –Suavicé la mirada y me dirigí a James nuevamente –ahora, James, dime ¿Qué fue lo que sucedió?

--Yo estaba sentado en este sillón –dijo apuntando el sillón que anteriormente le protegía –cuando la loca me ataco –terminó por decir apuntando a esta vez a Lily.

--¡Es mentira!! –se defendió Lily.

--Lily, aún no te pregunto –dije con firmeza sin mirarla y la pelirroja se calló, luego de unos segundos de analizar a James miré a Lily y pregunté:

--¿Qué sucedió, Lily?

--Estaba sentada en esa silla –dijo apuntando la silla que se encontraba cerca de la mesa que la protegía hace unos momento –cuando este –dijo despectivamente mirando a James –me ataco, sin que yo le hiciera nada, con una de sus geniales bromas –terminó de decir, fue ahí que me di cuenta de que Lily estaba bañada de una cosa viscosa de color verde y que James mientras no lo miraba reía entre dientes. Me giré hacia él molesta y la sonrisa de sus labios se borró de inmediato y se trato de excusar.

--No era para ella

--Jamesss… -arrastré las palabras –no me subestimes, te conozco muy bien.

--Está bien, era para la zanahoria histérica –dijo dedicándole una mirada de desprecio a Lily --¡Feliz! –agregó con tono irónico esta vez mirándome.

--No me llames así –reprochó Lily más enojada aun; estaba apunto de echarse a llorar, pero al ver que no soportaría mucho más salió corriendo hacia nuestra habitación, pero antes de subir el primer escalón gritó a todo pulmón y roja de vergüenza.

--¡TE ODIO, JAMES POTTER!; ¡TE ODIO! –gritó y salió disparada por las escaleras. Esa fue la última vez que lo llamó por su nombre.

James se sintió dolido por las palabras de Lily, pero no se amedrentó y encolerizado dijo lo primero que se le venia a la mente.

--¡Como si me importara que alguien pobre, histérica y con cabeza de zanahoria me odiara! –gritó, pero cuando se dio cuenta de lo que había dicho era demasiado; con un movimiento rápido se tapó la boca.

--No la vuelvas a llamar de esa forma, oíste… –dije mirándole con rudeza –me da asco lo que dijiste… ¿ahora te importa mucho el dinero? Pareces un Slytherin- agregué con petulancia.-Si tanto te importa el dinero es mejor que te cambies de casa, estarás más a gusto con gente de tu nivel. –terminé de decir. Iba a subir el primer peldaño, pero me detuve y me giré girar para ver a James a los ojos y luego agregué algo más –y pobre de ti que vuelvas a tratar de esa forma a Lily, o a cualquiera de mis amigas, porque nuestra amistada se romperá por completo. De verdad que me has desilusionado, James.-sin esperar a que me respondiera subí las escaleras, dejando a James sintiéndose más culpable y tonto de lo que ya se sentía. Agachó la cabeza y cuando la volvió a levantar vi que Remus estaba frente a él.

--Creo que esta vez te pasaste-dijo Remus poniendo una mano sobre el hombro de James.

--Si, lo sé –respondió James –pero no pude parar –Remus lo miró de forma consoladora y James le agradeció que no le recriminara como yo lo había hecho.

--Es mejor que nos vamos a desayunar –propuso Remus –Sirius debe de estar esperándonos en el gran comedor.

--Si, es lo mejor….

Bajaron las escaleras en completo silencio. Remus sabía que, lo que dijera, no cambiaria la sensación que tenía James alojada en el estomago. Una vez en el gran comedor buscaron con la mirada a Sirius y lo encontraron en medio de dos chicas de séptimo que lo mimaban, del fondo del salón una chica rubia le hizo señas a James para que fuera donde ella.

--Párese que te llaman –le susurró Remus a James para que viera a la rubia que le hacia señas para que se acerara.

--Si, voy donde Janees –respondió con monotonía James y se fue donde se encontraba la rubia que cuando lo tuvo cerca le planto un beso en los labios que le dejó, por unos segundos, la cabeza en blanco.

Un poco más alejado, de la escena de James y su novia, estaba Sirius con un grupo de chicas. Él les sonreía y aceptaba los mimos que estas le daban.

--Eres tan dulce, Sirius –comentó una de las chicas

--Sí –corearon el resto de chicas

--Sirius –llamó Remus –podemos hablar un momento –pidió el rubio.

Sirius lo miró con el seño fruncido por haberle interrumpido los halagos de las chicas, pero cuando vio la cara que traía Remus prefirió ir con él.

--Miren chicas si es Remus –dijo una morena del grupito que adulaba a Sirius.

--Hola, Remus ¿ya no nos saludas? –preguntó otra haciendo pucheros, Remus las miró a todas y una sonrisa se posó en sus labios.

--Buenos días, chicas –saludó con caballerosidad e inclinándose un poco.

--Oooh, Lindo –pegó un grito una de las del "grupito"

--Si eres todo un caballero, Remus –condescendió una rubia platinada

--Sirius, vamos –Dijo Remus mirando a Sirius y luego, agregó –chicas, los siento, pero debemos irnos.

--Si, claro. –contestó una de las muchachas con una sonrisa.

El grupo de chicas se despidió del los dos con besos y otros mimos.

--Adiós –dijeron los dos y se marcharon del comedor. A fuera del colegio el frió azotaba a los alumnos con crueldad.

--¿Qué es lo que pasa, Remus? –inquirió Sirius una vez que se sentaron en una banca bajo de uno de los árboles.

--James peleo de nuevo con Lily –musitó Remus con voz suave.

--¿Y?... ¿Qué tiene eso de raro?... Se la pasan así –se extrañó Sirius por la preocupación de Remus.

--Es que esta vez James se pasó de la raya

--¿Qué quieres decir con eso?

--Que rompió el trato que teníamos con las chicas y de pasada le dio un sobrenombre a Lily

--¿Cómo?

--Que…..aaah te cuento todo desde un principio… estábamos James y yo en la habitación, cuando él me dijo que se iba a adelantar y que me iba a esperar en la sala común mientras yo me bañaba y me bestia… bueno, una vez que yo terminé de hacer lo que iba hacer bajé las escaleras rápidamente y me encontré con Lily bañada en moco de troll y a James partiéndose de la risa , luego de eso todo fue muy rápido, Lily al ver que era James el de la broma le lanzó un hechizo y comenzó una guerra campal entre los dos. Los hechizos no cesaban y me asusté un poco, así que decidí llamar a Maylin para que los separara, cuando llegué arriba ella aún dormía, así que golpeé la puerta hasta que me abrió… Le dije lo que ocurría, ella bajó corriendo las escales y detuvo la pela, pero a James se le ocurrió la genial idea de decirle pobre, histérica y cabeza de Zanahoria a Lily

--¿Pobre, histérica y cabeza de zanahoria? –repitió Sirius interrumpiendo a Remus

--Si, y cuando se dio cuenta de lo que había dicho se arrepintió, pero no fue capaz de retractarse, así que Maylin le soltó unas cuantas verdades.

--Pero ¿Qué le dijo?

--Que le daba asco lo que dijo… Que si ahora te importa mucho el dinero, que parecía un Slytherin y unas cuantas cosas más, pero lo que más le dolió a James fue cuando le dijo que la había desilusionado. –Contestó Remus y luego, agregó –sabes que son como hermanos.

--James debe estar muy mal –dijo Sirius un poco preocupado – ¿Dónde está ahora?

--Con Janees…. –respondió Remus

--Aaah… es mejor que hablemos con Maylin

--Si, hay que decirle que fue muy ruda con James

--Vamos –dijo Sirius levantándose de la banquita

Mientras todo esto ocurría, Mari y yo tratábamos de reconfortar a Lily.

--Lily, James nunca quiso decir eso –le decía Mari abrazándola.

--Si, Lily. Tú sabes que James es un poco tonto –dije acariciándola la cabeza. Las dos me miraron con una ceja alzada –bueno, un idiota rematado –dije para que estas se vieran complacidas.

--Nunca pensé que James sería capaz de decirme algo así –dijo Lily en un hilo de voz.

--Lo sé, yo tampoco pensé que llegara a ese extremo –comentó Mari –James es un pesado, pero nunca hiriente.

--Si –afirmé con tristeza –con todo lo que ha pasado siento que ya no lo conozco.

Las chicas me miraron apenadas y me abrazaron. Cuando nos separamos Lily me quedó mirando fijamente y me dijo:

--Gracias

Yo la miré un poco aturdida, pero luego sonreí y la volví a abrazar.

--¿Te encuentras mejor? –pregunté con cariño.

--Si, no te preocupes –me respondió con una media sonrisa.

--Qué tal si vamos al lago a dar una vuelta –propuso Mari.

--Me párese genial –contesté –abriguémonos y salgamos

Las horas pasaron muy rápidas para las chicas y para mí. Cuando, sin darnos cuenta, ya era la hora de almorzar. Caminamos sin parar nuestra conversación. Llegamos al gran comedor que estaba repleto de alumnos, buscamos un lugar y dimos con unos al fin de esta donde Alice nos hacia seña con una mano, nos acercamos hasta la morena que sonreía. Le contamos todo lo ocurrido a Alice, esta se quedo en silencio unos minutos, hasta que, al fin, volvió a abrir la boca.

--Es un imbécil –masculló entre dientes. Nostras sonreíamos, pues Alice nunca se enojaba y verla con el seño fruncido era realmente divertido.

Comimos tranquilamente. Vimos cuando los chicos entraron en el gran comedor y se sentaron al otro extremo, mis ojos chocaron con los de James y de inmediato cambiaron del enojo a la indiferencia; giré la cabeza y me topé con los ojos de Kale, suavicé rápidamente la mirada al verlo sonreírme, no pude evitarlo y le devolví la sonrisa, correspondiéndole. Las chicas me miraron con extrañeza y dirigieron sus ojos donde los míos estaban clavados, cuando dieron con lo que miraba se giraron y sonrieron entre dientes. La risa de Mari y Alice me sacó de mi embobamiento.

--¿De qué se ríen? –pregunté un poco temerosa, ya que por la cara de Lily supe que había sido descubierta.

--De nada, sólo de un Slytherin –respondió con desinterés Alice.

Preferí no volver a preguntar; vi mi reloj de pulsera y este marcaba las tres treinta de la tarde.

"Aún tengo tiempo de inventar alguna excusa y deshacerme de las chicas" pensé mientras acababa mi flan de chocolate.

Eran las cuatro de la tarde y recién subíamos a la sala común con las chicas.

--¿Qué creen que entrara en el examen de pociones? –preguntó Mari mirando una hoja de pergamino que tenía en su jeans.

--No lo recuerdo, pero no te preocupes lo tengo en mis apuntes –respondió Lily –por que no vamos al dormitorio así lo busco y estudiamos –propuso, pero al ver la cara de Mari cuando dijo "estudiamos", agregó – ¿Si quieres?

--No quiero, pero si quiero saber cuando es.

--Ok.

--¿Vas? –me preguntó Mari.

--Si claro, quiero ver que me falta para el ensayo de adivinación –contesté

Cuando estábamos entrando chocamos de frente con los chicos que iban saliendo.

--Tengan mas cuidado –les regañé mientras los miraba uno por uno, pero cuando mis ojos se posaron en los de James los desvié rápidamente. Pasamos por un costado con las chicas, sin darles tiempo para que se disculparan

--Párese que está muy enojada –le susurró Sirius a Remus mirando con preocupación a James que se encontraba ido y pensativo. Peter suspiró con pesar – ¿tú crees que se reconcilien? –Preguntó Sirius a Remus en otro susurro, este le devolvió la mirada con tranquilidad y respondió:

--Son amigos desde siempre.

--Si, tienes razón –contestó Sirius un poco más tranquilo.

Luego de nuestro encuentro con los chicos subimos a nuestra habitación.

--¡Aquí está! –exclamó Lily al encontrar sus apuntes

--Déjame ver –dijo Mari tomándolo y leyéndolo –hmmm…. No esta difícil… la más difícil es la poción para dormir por sus ingredientes, pero lo demás esta sencillo.

Las chicas se encontraban hablando mientras yo revisaba los pergaminos donde se encontraba mi tarea de adivinación completa. No sabía qué excusa inventar para escapar de las chicas e ir con Kale, seguí buscando en el trabajo alguna falta, hasta que di con una.

--Chicas me falta información del oráculo de los elfos –dije mientras me levantaba de mi cama para ir al baño.

--No te preocupes –dijo Lily –yo tengo un libro donde sale mucho de eso –terminó de decir con tono desinteresado, ya que odiaba adivinación, mientras yo me golpeaba mentalmente en el baño, pues se me había olvidado que Lily tenía un libro en el que salía. Pensé por unos segundos, hasta que se me ocurrió algo más.

--Lo que tengo lo saque de tu libro y aun así me falta –contesté mientras salía del baño un poco más peinada, las chicas me miraron con una ceja alzada, pero yo las ignoré.

--Me voy… a la biblioteca –dije mientras abría la puerta de la habitación para salir.

--Ok no te vayas a perder –me gritó Lily cuando ya había cerrado la puerta tras de mí.

Continuará...


Pronto volveré con más!

besos a mis queridas lectoras!