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Capítulo 11: Reflexión
El viaje en tren estaba resultando aburrido. Hubiera estado más entretenido si al menos hubiera podido hablar con Yubarito. Cierto que ella podía hablar con el ave, más no podía entender sus graznidos y chillidos; se preguntó si Yubaba podía.
Se pasó la mayoría del tiempo pensando en lo que había ocurrido en los últimos días. Estaba tan confundida por todo, más aun por su relación con Haku. Se preguntó en qué punto estaban. Ella sabía que lo amaba con toda su alma y corazón, pero se cuestionaba lo que sentía Haku hacia ella. Eran más que amigos, podía decir que demasiado, pero ¿Cuánto de más? ¿Podía sentir él siquiera algo por una patética mortal? Todos decían que él la amaba, pero ella simplemente no podía ver cómo era eso posible ¿Acaso era verdad que no podía ver lo que para otros estaba tan claro? Todo sonaba como algo salido de una historia de amor.
Pero esto no era una historia. Era la vida real, y la vida real no siempre era justa. No siempre terminaba en un final feliz. Ella tenía la esperanza de un día conseguir la felicidad, pero con tener esperanzas no se consigue nada. Se debe ir y lograr hacer los sueños realidad. Y eso era lo que ella estaba haciendo. Esperaba desesperadamente que Zeniba fuera capaz de ayudarla. Si el convertirse en espíritu era la única forma de estar con Haku, entonces iría a por ello.
Pero incluso entonces no existía la garantía que ella y Haku estarían juntos. Sí, lo amaba, pero si él no correspondía sus sentimientos… el pensamiento desgarró su corazón. Sin embargo, como espíritu al menos tendría una oportunidad. Eso, considerando si Zeniba podía ayudarla. El sello dorado incrementaba los poderes de una bruja, pero ¿Sería capaz de cambiar la humana existencia de Chihiro a una inmortal? Esa era la gran cuestión. Pero no la única, también estaba confundida por su dichosa suerte.
El mensaje de lord Okaia había dejado claro que algo sucedería en el futuro de Chihiro, pero también la dejo en la más completa oscuridad sobre qué ocurriría. Intento meditar sobre lo dicho del mensaje, pero no podía recordar con exactitud las palabras dichas. Demasiado había sucedido y estaba teniendo problemas en comprender las cosas.
De acuerdo a su 'lectura' su confianza sería traicionada por aquellos que eran más cercanos a ella, por consiguiente buscaría ayuda en otros. Lo que ciertamente estaba pasando. Después de descubrir las intenciones de sus amigos de enviarla de regreso al mundo humano, y de haber roto la confianza que tenía en ellos, ahora se encontraba allí, en camino para ver a Zeniba, para conseguir ayuda de otros. También recordó que en algún momento perdonaría a sus amigos por mentirle, e incluso si quisiera seguir molesta con ellos, sabía que tarde o temprano los perdonaría.
Además se suponía que sería probada por las emociones de alegría, tristeza e ira. No tenía ni idea de lo que aquello significaba. Se lo preguntaría a Lord Okaia cuando lo conociera, lo cual, según la lectura, se suponía que sucedería. Tragó saliva con nerviosismo ante la idea de conocer al mago más poderoso de todo el mundo espiritual, en cualquier caso ¿Por qué un ser con tamaño poder quería conocerla? Sólo el tiempo lo diría.
– ¡Próxima parada, Fondo del Pantano!
–Es aquí. –dijo Chihiro, aliviada de que el largo viaje hubiera terminado. Se puso de pie pero al no recibir respuesta de Yubarito bajo la mirada para encontrar a su amigo durmiendo. Gentilmente lo movió con el dedo–. Hey Yubarito, despierta, hemos llegado.
Yubarito lentamente abrió los ojos y soltó un chillido. Brinco hasta el hombro de Chihiro y volvió a cerrar los ojos.
–Hey, no soy un taxi. –bromeó Chihiro.
Bajaron del tren y se encaminaron hacia la casa de Zeniba. En el camino, fueron recibidos por el farol saltarín.
– ¿Cómo es que siempre sabe cuándo alguien llega? –preguntó Chihiro, sin recibir respuesta.
Localizaron la pequeña casa de Zeniba momentos después. Lucía exactamente igual a como Chihiro la recordaba. No podía esperar el ver a Zeniba y a Sin Cara otra vez, así que llamó a la puerta un poco más fuerte de lo necesario.
Segundos después, la puerta se abrió y Chihiro y Yubarito fueron recibidos por una larga y oscura sombra que usaba una máscara sobre el rostro.
–Sin Cara –dijo Chihiro, feliz de ver a su amigo.
– ¿Ah? –dijo el monstruo entre gruñidos. Con lentitud y shock sus delgados y traslucidos bracitos se elevaron y envolvieron a su amiga perdida–. ¡Ah, ah!
– ¡También es muy bueno verte! –dijo Chihiro, abrazando a su amigo.
–Sin Cara, no la acapares para ti solo. No eres el único que estás feliz de que haya vuelto.
Chihiro levantó el rostro ante el sonido de aquella voz tan familiar. Sin Cara se movió a un lado para permitirle a Chihiro entrar y poder reunirse con su "abuela".
La vieja hechicera lucía exactamente igual a su hermana gemela, Yubaba, y como de costumbre, le sonreía a la humana. –Chihiro, mi niña. Ha pasado el tiempo.
– ¡Abuelita! –chilló Chihiro. Yubarito cayó del hombro de la joven mientras ella corría a abrazar a la anciana–. ¡Abuelita, te he extrañado tanto!
Zeniba rió. –Yo también te extrañe, pequeña. Ahora párate bien para que pueda verte mejor –examinó a la "nueva" Chihiro de arriba hacia abajo–. Vaya, mírate, te has convertido en una hermosa jovencita. El tiempo realmente vuela.
Chihiro sonrió ligeramente. –Para ti tal vez. En cambio el tiempo para mí ha pasado lentamente. Realmente he extrañado este mundo y a todos los que aquí están. Jamás los olvide. Y mira, aún tengo la liga para el cabello que ustedes me hicieron.
Se volteó para poder mostrarle el artilugio que tenía en el pelo.
Zeniba sonrió. –Eso veo, que bueno. Me alegro que lo conservaras. Pero adelante toma asiento, preparare algo de té.
Chihiro asintió. –Te lo agradezco, abuelita –dijo, sentándose.
Zeniba, usando su magia, hizo que el té se preparará solo, para después ella misma entregárselo a Chihiro. Luego tomó asiento decidiendo que era hora para que ellas se pusieran al día.
–Entonces querida, dime que ha sucedido –dijo–. Tengo curiosidad de saber que has estado haciendo. Quisiera saber que te trae por aquí, lo que me alegra por cierto.
Chihiro sorbió un poco de té. Cuando la taza se alejó de su boca, Zeniba vio que tenía el ceño fruncido.
–Es una larga historia, abuelita –dijo Chihiro con tristeza–. Y no una muy feliz a decir verdad.
Zeniba frunció el ceño. –Lamento escucharlo. Por qué no le cuentas todo a la abuelita y yo veré que puedo hacer.
Chihiro dio otro sorbo de té y comenzó a explicarle.
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La casa de baños era un lugar muy grande, y Chihiro probablemente estaba escondiéndose de él, así que Haku no se sorprendió por no verla al día siguiente. Pero tenía que verla, necesitaba hablar con ella, para hacerle entender. Pero al final del día, cuando ni él ni Lin sabían algo de ella, comenzaron a buscarla. Ella no se encontraba en su habitación, ni en el cuarto de las calderas. Ninguno de los empleados la había visto en todo el día. Haku comenzó a preocuparse.
–Probablemente de nuevo está jugando con Bôh –dijo Lin.
Tan pronto como la muchacha dijo eso, Haku se relajó, tenía sentido. Lo más probable era que todavía siguiera muy molesta por lo ocurrido, pero no quiera dejarla sola. Así que él junto a Lin se encaminaron hacia la oficina de Yubaba.
– ¿Qué es lo que quieren ustedes dos? –preguntó la aldaba con rudeza.
–Estamos aquí para ver a Chihiro –dijo Lin, sonando igual de ruda.
La aldaba bufó. –Ella no está aquí. Váyanse.
Haku se le quedo mirando. Pensando que a lo mejor Chihiro le había pedido a la aldaba que dijera aquello. –No tengo tiempo para esto –gruñó–. Necesito hablar con ella ahora.
–Ya se los dije, ella no… –Haku la ignoró y abrió la puerta–. ¡Que grosero!
Los dos espíritus ingresaron a la habitación, para encontrar a Yubaba bastante irritada. Obviamente no estaba feliz de que ellos irrumpieran de esa manera.
– ¿Sí? –preguntó irritable.
–Necesitamos hablar con Chihiro –dijo Haku.
Yubaba enarcó una ceja. –Entonces vayan y hablen con ella. No necesitan mi permiso.
Haku hizo una reverencia. –Gracias, señora. –Y ambos caminaron a la habitación de Bôh.
– ¿Perdón? –Dijo Yubaba– ¿Adónde creen que van?
–A ver a Chihiro –dijo Lin.
–Pues ella no está aquí.
Los ojos de Haku se abrieron de golpe e irrumpió en la habitación de Bôh de todas maneras, mucho más para la sorpresa de Yubaba, descubriendo que la aldaba había dicho la verdad.
– ¿Dónde está? –gritó con desesperación. Ahora sí que estaba verdaderamente preocupado– ¿Qué paso con ella?
Yubaba se puso de pie y camino hacia el paranoico espíritu. – ¿Cuál es el problema? Despertaran a Bôh.
– ¿No está aquí? –preguntó Lin.
Haku negó con la cabeza y Lin comenzó a entrar en pánico. Las tres cabezas verdes miraban como los dos espíritus enloquecían mientras Yubaba intentaba descubrir cuál era el problema.
– ¡Cállense! –Gritó, manteniendo en tono bajo su voz para no despertar a su hijo–. Ahora díganme que está pasando.
– ¡Chihiro se fue! –exclamó Haku.
– ¡No la encontramos por ningún lado! –chilló Lin.
Yubaba abrió los ojos con incredulidad. – ¿Qué? –alzó el brazo y con su magia intento sentir alguna presencia humana. Descubrió que tenían razón. No podía sentir a ningún humano alrededor de toda la casa de baños. – ¡No está aquí!
– ¡Eso ya lo dijimos! –gritó Lin.
Yubaba apretó los puños con fuerza. –Esa humana me las pagara. –exclamó gruñendo.
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Chihiro terminó de relatar su historia. Zeniba había estado muy atenta, escuchando cada palabra que la humana decía.
–Así que vine aquí esperando que pudieras ayudarme. –concluyó la chica.
Zeniba permaneció en silencio mientras meditaba en todo lo que Chihiro le había contado. –Mi niña, lo lamento tanto. Nunca pensé que te verías tan afectada por todo lo que sucedió. Puedo imaginar el gran impacto que nuestro mundo tuvo en ti.
Chihiro asintió y miró a Zeniba con esperanzas. –Entonces, ¿puedes ayudarme? –suplicó.
La expresión de Zeniba era ilegible. Chihiro se preguntaba en que estaba pensando la bruja. Si tenía el poder necesario, y si lo tenía, ¿lo utilizaría?
–Chihiro, sé que crees que estás tomando la decisión correcta, pero ¿estás completamente segura de esto? –Preguntó la hechicera– ¿Has pensado en todas las consecuencias?
Chihiro asintió. –Lo he hecho. Haku, Lin, y Kamajii piensan que no, pero lo he hecho. También sé que muchos espíritus odian a los humanos. Sé que nunca seré capaz de regresar al mundo humano. Y sé que nunca más seré capaz de ver a mis padres ni a ninguno de mis amigos humanos otra vez, pero estoy dispuesta a hacer ese sacrificio. No tengo un amigo verdadero en ese mundo, y mis padres y yo hemos estado tan distanciados. No nos hemos visto en cuatro años y tampoco nos hablamos demasiado.
Zeniba asintió, pero notó que Chihiro no se había dado cuenta de algo. –Entiendo a lo que te refieres –dijo–. Pero sólo estás viendo un lado de los hechos.
Chihiro inclinó la cabeza a un lado. – ¿Qué quieres decir?
Zeniba suspiró. –Tú estás dispuesta a nunca más volverlos a ver, pero ¿Qué hay de ellos? ¿Cómo crees que se sentirán tus padres y amigos al no verte otra vez o siquiera escuchar de ti?
Los ojos de Chihiro se ampliaron ante la realidad. Por supuesto, ¿Cómo pudo no pensar en sus padres? Le lastimaría en el alma el perder a su única hija para siempre.
Dejó caer la cabeza con vergüenza. –Tienes razón. He sido egoísta. No pensé en ellos. Soy tan idiota –entonces otra verdad la golpeó–. Oh Dios. Ellos tenían mucha razón. Haku, Lin y Kamajii estaban en lo cierto. No pensé bien las cosas.
Zeniba volvió asentir. –Ellos sólo quieren que no comentas un error del que luego te arrepentirás. Y quien sabe si más adelante ocurre algo que no previas. Si tomaras una decisión como esta, tienes que pensar en cómo y cuánto afectara no sólo a ti, sino a todos.
Chihiro asintió comprendiendo. –Es verdad. He sido una tonta ¡Tan estúpida!
Sin Cara posó una mano en su hombro. –Ah, ah.
Lo que sea que él haya dicho, Zeniba lo apoyaba ya que estaba asintiendo. –Él tiene razón. No eres estúpida. Sólo estabas precipitando las cosas.
Chihiro no contestó. De hecho, parecía al borde de las lágrimas. Zeniba decidió que necesitaba un minuto a solas.
–Te diré algo, querida. Te dejaremos sola un momento para que pienses mejor las cosas.
Chihiro asintió y Zeniba, Sin Cara, y Yubarito abandonaron la habitación. Chihiro pensó y pensó en todo lo que Zeniba había dicho. Había mucho por considerar. Se dio cuenta de algo, sus amigos siempre estuvieron en lo correcto. Habían estado intentando ayudarla, no quería librarse de ella, querían que tomara la decisión correcta para no arrepentirse después. No habían manipulado la situación a su conveniencia, sus intenciones fueron buenas. Tenía que disculparse con ellos más tarde. Pero antes de hacer eso, necesitaba resolver sus propios problemas.
Hubiera deseado postear este capítulo antes, hace dos días que lo tenía listo pero, teníamos el internet cortado. Pero bueno, ya lo solucione y aquí me tienen.
Algo con lo que muchos se confunden y al parecer no tomaron en cuenta son las fechas, me han escrito diciendo que llevo un año sin actualizar este fic O.O ¡EH! así aprovechare en decirlo aquí para que todos lo lean y lo tengan claro.
Esta traducción se publicó el 16 de Agosto del 2015, la última actualización fue el 23 de Mayo de este año (Sin mencionar el de hoy, claro). Así que no, no es un año sin actualizar, solo llevo... o mejor dicho, llebava un casi un mes sin actualizar. 'Updated' significa actualizado… seguido de la última fecha en que se subió un nuevo capítulo. Tenganlo en cuenta.
Dejando aclarado esto, les digo hasta la próxima, nos leemos en el próximo capítulo.
Saludos,
Rossy.
