Siento muchísimo tardar tanto en actualizar, pero el trabajo consume mi vida y me deja poquísimo tiempo libre. Aún así no tengo en mente dejar la historia sin terminar, es más, tengo varias ideas para otras historias rondándome por la cabeza. Muchas gracias de corazón a los que a pesar de la tardanza me siguen ^^
XI
Ahora
-¿Un trago? -preguntó Logan abriendo el congelador y sacando una bolsa de guisantes congelados. Se volvió y se los lanzó a Remy que los cogió con gesto de dolor. Enseguida se los colocó sobre los nudillos de su mano derecha.
-Sí, creo que necesito uno -suspiró contemplando su mano hinchada que poco a poco iba adquiriendo un tono violáceo.
Logan se quitó la sudadera ensangrentada (una nariz rota sangra mucho)y ,desapareciendo en el cuarto de la lavandería, la echó en el cesto de la ropa sucia. Volvió poniéndose una camiseta limpia, abrió de nuevo la nevera para coger dos cervezas frías y golpeándolas sobre la mesa se sentó frente al cajún.
Se mantuvieron absortos en sus pensamientos unos minutos. Finalmente Logan rompió el silencio.
-No he podido decirla nada - susurró observando su cerveza. Remy alzó la vista sorprendido. -Ella estaba tan asustada y no he sabido qué hacer.
Dejó la cerveza en la mesa y se mesó el pelo distraído con ambas manos.
-Aunque no lo creas, tengo miedo. ¡Qué huevos, estoy acojonado!
Se levantó de un saltó y empezó a pasearse por la cocina.
-¿Te imaginas? ¡El terrible Lobezno, padre! ¿En qué cabeza cabe? -se volvió hacia Remy, furioso. -Todo a mi alrededor, desde que tengo memoria, se acaba yendo a la mierda. Sólo me persigue la muerte y la destrucción. ¿Cómo voy a arrastrar a una criatura a mi mundo? ¿Qué puede aprender a mi lado?
Se sentó de nuevo con las manos tapándole el rostro.
-¿Cómo he podido cagarla así? Y lo peor de todo ,¿cómo he podido arrastrar a Ororo en esto?
-¿La quieres?
-¿Qué? -preguntó Logan mirando entre los dedos al cajún que se entretenía quitando la etiqueta de la cerveza.
-A Ro ¿la quieres?
Una suave sonrisa acudió a sus labios.
-Sí, la quiero. Es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.
Remy dejó escapar un suspiro. Estaba claro que no le gustaba la elección de su Tormentita, pero si ella había elegido a Logan como compañero poco podía hacer él.
-Logan, sé que tu vida no ha sido un paseo de rosas, pero echa un vistazo a tu alrededor. Para la mayoría de los que habitan en la Mansión tampoco lo ha sido. Pero aquí hemos encontrado algo que creeríamos que no era para nosotros: paz, seguridad, una familia. Eso significa que las cosas pueden cambiar, y mejorar. No sabemos qué nos deparará el futuro, pero eso no debería detenernos ni impedir que sigamos adelante. La vida sigue, y las cosas cambian. Mira a Scott y Jean, ellos seguro que también están asustados, pero saben que, pase lo que pase, y aunque ellos falten, su hija nunca estará sola.
Logan le escuchaba con el ceño fruncido. Dejando un poco los miedos a un lado, ahora aceptó pensar en lo que sería ser padre. Un bebé, suyo, y con su preciosa Ororo. No podía pensar en nadie mejor con la que tener descendencia.
-Escucha -continuó Remy. -Supongo que tener miedo ante la paternidad debe de ser algo normal, seas humano, mutante o Shi'Ar, pero no todos podrán presumir de tener una madre que les pueda golpear con un rayo en el culo.
Logan rió, más calmado.
-No me puedo creer que esté recibiendo lecciones de madurez por parte tuya, Gumbo.
Remy se encogió de hombros divertido.
-¡Hasta yo estoy sorprendido!
Ambos rieron y chocaron las cervezas. Tras otro silencio, ahora más relajados Remy preguntó:
-¿Ya la has dicho que la quieres?
Logan detuvo la cerveza a medio camino de su boca.
-Sí. Bueno, más o menos.
Unos meses antes
Entró en la habitación, lanzó el macuto sobre la inmaculada cama y empezó a quitarse la ropa rota y ensangrentada sin miramientos. Con un suspiro se acercó a la ventana. Atardecía en Nueva York, y desde donde se encontraba, la Mansión de los Vengadores, parecía como si el cielo de la gran ciudad estuviese en llamas. Tras un último vistazo al exterior se dirigió al baño a ducharse.
Abrió el grifo de la ducha y se metió con un suspiro de placer. La misión no había terminado aún, pero se encontraban en un momento en el que podían disfrutar de un par de días sueltos. Había pensado en volver a la mansión de Xavier pero Nick Furia les había pedido que estuviesen localizables y juntos por si les necesitaban para una urgencia. Así que a regañadientes aceptó la invitación de Stark. Por lo menos esa noche tomarían una cena caliente y podrían beberse unas cervezas frías en algún bar. Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no notó que alguien se acercaba a la ducha hasta que no se detuvo junto a la mampara. Entonces Logan se volvió rápidamente abriéndola y agarrando al desconocido lo metió amenazador en la ducha con él.
-¡Por la Diosa Logan! ¿Metes a cualquiera que se te acerca en la ducha contigo desnudo? -rió Ororo pasándole los brazos en torno al cuello mientras el agua caía sobre ellos.
-¿Pero estás loca cariño?¡Podría haberte matado!
Él se apartó un poco de ella entre cabreado y expectante.
Ella levantó una ceja.
-¿Matarme? ¡Sí ni te has enterado de que estaba aquí! Por cierto, tienes que hablar con Stark. Su sistema de seguridad se lo puede saltar hasta un niño de 5 años...
Él seguía a un lado dudando entre salir de la ducha o quedarse. Entonces la miró de reojo. Vestía únicamente una camiseta celeste y unos pantalones cortos vaqueros, aunque ahora estaba completamente empapada, lo que hacía que la ropa se le pegase al cuerpo como una segunda piel...Entornó los ojos contemplando su escultural figura.
Ella vio que la miraba y le sonrió seductoramente haciéndole un gesto para que se acercara, y, como un encantador de serpientes hace bailar a su cobra, Ororo le atrajo hacia ella.
En un abrir y cerrar de ojos se abalanzó sobre ella y la oprimió contra la pared mientras le comía la boca.
-¿Y qué haces aquí? -le preguntó sin apenas separar sus labios. -¿Ha pasado algo?
-No, me apetecía verte un rato -respondió ella alzando los brazos para facilitar el paso de la camiseta que le quitaba en esos momentos y que cayó pesadamente en el suelo del baño. Él se detuvo mirándola.
- ¿Y has volado desde Salem sólo para verme un rato?
Ella aprovechó su momento de duda para empujarle a él contra la otra pared. Se quedó delante de él, bajo el chorro, desabrochándose los pantalones y quitándoselos con dificultad.
-Sí ,-contestó tirando la prenda por encima de la mampara y lanzándose de nuevo a sus labios. -¿He hecho mal?
Él la agarró fuertemente atraiéndola hacía él y cubriéndola de besos. ¿Cómo podía parecerle mal que ella desease verle? ¿a él? Nunca podría agradecer suficiente el hecho de poder tenerla entre sus brazos y sentirse tan dichoso por ser correspondido.
-Todo lo contrario... -la susurró haciéndola cosquillas en el cuello con la barba. Ella rió a su contacto. -Me encanta que quieras verme, amo tu risa, tus labios... Es más, me gustas toda tú. Te quiero, Diosa del Clima.
Otra carcajada salió de sus labios al oír cómo la llamaba. Sus lenguas empezaron a jugar nuevamente mientras sus manos se exploraban mutuamente.
-Y yo te quiero a tí -susurró entre besos ella -mi canadiense salvaje.
Entonces llamaron a la puerta.
-¿Logan? - era Steve Rogers. -¿Puedo preguntarte algo?
Logan suspiró cerrando los ojos y apoyando su frente con la de Ororo.
-¡Qué oportuno! -susurró. -¡Sí, pero que sea rápido!
Ella le miraba divertida, y no pensaba darse por vencida tan rápido. El que el Capitán América estuviese en el cuarto de al lado no iba a impedir que pasase el poco tiempo libre que tenía con su hombre.
-Es...sobre chicas - la voz de Steve denotaba que estaba algo avergonzado. -Bueno, sobre una chica en concreto.
-Ajá -Ororo le estaba besando el hombro, el cuello, el lóbulo de la oreja...
-Me gustaría invitarla a cenar, pero no sé si me ha estado mandado señales reales, o que yo las he interpretado como tal o que simplemente es simpática...
-Pues invítala -le aconsejó Logan con sus labios pegados de nuevo a los de Ororo.
-Pero ¿y si las señales no están ahí y me las he imaginado?
-Pues no la invites -exclamó Logan. Ororo bajaba besándole juguetonamente por el pecho.
-Es que es complicado...
Steve se asustó cuando de repente y sin previo aviso la puerta del baño se entre abrió y Logan sacó la cabeza empapada.
-Mira Steve, si quieres lo hablamos tranquilamente en una hora... -volvió el rostro hacia el interior del baño para asomarse de nuevo al poco. - Mejor en dos horas tomando unas birras. Pero ahora estoy ocupado. -Y cerró bruscamente la puerta.
-Va...vale.
-Toc toc... -Tony Stark entró en la habitación distraídamente con las manos metidas en unos elegantes pantalones. -¿Estamos listos?
-Logan va tardar un poco más en bajar -comentó Steve acercándose a la puerta. -Está ocupado.
-Ya -rió Stark. -Ocupado, sólo y en la ducha, ya sabemos por dónde van los tiros...
Entonces, para sorpresa de ambos, una carcajada de mujer les llegó desde el cuarto de baño.
-Será mejor que vayamos adelantándonos -sonrió Steve saliendo al pasillo.
-¡Pero qué cabrón sortudo! - susurró picado Stark siguiéndole.
Ahora
-¿Más o menos? -repitió Remy. -Espero que no fuese mientras os lo montabais, porque no se si eso es válido.
Entonces le vinieron a la mente imágenes lascivas de Ororo. Su precioso cuerpo del color del ébano brillante de sudor, sus labios carnosos, su suave pelo cayendo por su espalda desnuda, su cálido aliento en su cuello...sólo que no era él el que estaba con ella en su imaginación, si no Logan. Rápidamente, con una sacudida de cabeza y un escalofrío desechó esas imágenes poniendo cara de disgusto.
-Mira, no quiero ni saberlo.
Bebieron una segunda cerveza en silencio. Remy abría y cerraba de vez en cuando la mano para comprobar que no tenía ningún dedo roto.
-¿Desde cuándo lo sabes? -preguntó Logan dando un largo trago a su cerveza.
-¿Qué estáis juntos?
Logan asintió.
-Sospeché que Ororo se podía estar viendo con alguien desde Abril o Mayo. Tenía ropa interior nueva y, bastante bonita por cierto. A parte de que su habitación tenía cierto olor a tabaco, cuando a mi casi nunca me deja fumar en ella. En un principio pensé que había vuelto con Forja, e iba a averiguar si fumaba o no para confirmar mis sospechas cuando pasó algo una mañana que me hizo atar cabos.
Logan levantó una ceja expectante.
-Una soleada mañana de Mayo, Remy disfrutaba en la cocina de la soledad mientras leía interesado las noticias de economía del periódico matutino ante una humeante taza de café...
-Traduciendo, acababas de volver de fiesta y estabas leyendo las tiras cómicas del domingo.
-¿Lo cuento o no?
-Vale...
-Estaba tranquilo en la cocina cuando entraste tú bostezando y rascándote el trasero.
Remy hizo caso omiso al gruñido de Logan.
-Te serviste una taza de café, pero en vez de tomártela en seguida, como es tu costumbre, empezaste a pelar y cortar fruta que colocaste en un bol dentro de la nevera. Entonces, arrancándome el periódico de las manos, muy educadamente, eso sí, te sentaste por fin a tomarte el café. Al cuarto de hora Ororo entró en la cocina saludando muy animada. Como ya empezaba a hacer calor llevaba un pijama de tirantes con pantalón corto que no pude dejar de admirar. Al pijama, no a ella, aunque le sentase estupendamente... A lo que iba, al alzarse a coger una taza vi que por los pantalones le sobresalía la tira de unos calzoncillos de corazones y no una de sus braguitas de algodón. Me sorprendió un poco, porque además me sonaban de algo. ¡Y cuál es mi sorpresa cuando abre la nevera y coge el bol de frutas que tú habías preparado! ¿Cómo podía saber ella que le habías preparado fruta si ni os dirigisteis una mirada? Eso significaba que lo habíais hablado antes, y siendo tan temprano sólo lo podíais haber hablado durante la noche o muy temprano, por lo que tendríais que haber despertado juntos. Entonces recordé unos calzoncillos muy horteras de corazones que Júbilo te regaló de broma por San Valentín... Dos más dos...
Logan se quedó en silencio analizando todo lo que había oído.
-A veces das miedo, Cajún.
-Sólo soy observador, y más cuando se trata de mi Tormentita...
-Eso da más miedo aún...Espera...-exclamó Logan frunciendo el ceño a la vez que Gámbito se escabullía por la puerta. -¿Y cómo sabes lo de la ropa interior y el olor a tabaco en su habitación?
