Primero: Vaya el fic llego a los: favoritos 25 y siguiendo 20 eso me gusta dándome mas ganas de escribir como loco… Así que si les agrado como va el rumbo de la historia, les invito a que la pongan como favorita, la sigan y comenten.

Segundo: Una parte de este capitulo fue escrita gracias a un comentario que me mandaron en el capitulo cinco, haciéndome recuerdo de esa frase y algunas cosas. (Editada a mí estilo… XD) Gracias por la idea Guest II

Así que no sean tímidos manden sus ideas o opiniones de lo que puede suceder haciendo que el foco de mi cabeza de prenda.

Tercero: Lamento la demora, ayer intente subirlo pero no podía ingresar a la página ¿A alguien le sucedió esto?

Reviews

En mantenimiento… Gracias por los reviews de esta semana.

Sin mas que decir les dejo con el capitulo de la semana.

Capítulo XI

El adiós

Segunda parte

"Una ayuda inesperada"

– ¡Responde Serena! – dijo Ash soltando la muñeca de Serena.

Serena se quedó quieta, cuando cerró los ojos soltando un par de lágrimas. – ¡Vete…! – fue lo único que dijo huyendo del lugar…

Ash al escuchar esto no le importó, él tenía que saber la verdad…

– Ash ¡Detente! – Se escuchó la voz de Shauna. – Déjala ir.

Ash con toda la impotencia del mundo se detuvo. – Por favor dime que es lo que sucede – dijo esto con una voz muy fría.

– Hoy a las cinco de la tarde ve al aeropuerto, puerta número diez – respondió Shauna para después irse.

Ash ignoro esto comenzando a buscar a Serena corriendo por los pasillos gritando su nombre. - ¡Serena…! ¡Serena! ¡Donde estas!

Después de varios minutos buscado Ash finalmente desistió apoyándose en una pared hasta quedar sentado en el piso. "Porque siempre tiene que pasar esto" pensaba Ash mirando al techo…


Me encontraba con Brock caminado por los pasillos de la secundaria practicando de temas sin importancia cuando…

Si te hago una pregunta, me piensas contestar con la verdad – Brock dijo esto muy seriamente a lo que respondí.

Claro de que se trata – pensando que me preguntaría algo relacionado con el estudio.

¿Te gusta Serena? – la respuesta de mi amigo hiso que me quedara sin palabras. No podía negar que ella era hermosa, pero siempre que me encontraba con ella parecía que nos distanciábamos más, hasta llegue a pensar que a ella le incomodaba mi compañía.

No puedo decírtelo Brock – Fue lo que respondí haciendo molestar a mi compañero.

Pero me dijiste que me responderías con la verdad – tenía razón de estar molesto pero…

Lo se Brock, te dije que te respondería con la verdad… pero ni yo se la respuesta a esa pregunta – estaba totalmente confundido.

Te entiendo amigo se lo difícil que es… tampoco yo me he decidido – Su respuesta me sorprendió ya que pensé que me iba a torturar con esa pregunta toda la semana.

¿Tampoco te has decidió? – fue lo que pregunte ya que nunca lo había escuchado hablar de alguna chica… a menos que…

Si… no me puedo decidir entre el encanto de la instructora Jenny o la belleza de la enfermera Joy – Tenia que imaginarlo él era Brock.


Ash se levantó del piso tomo su mochila y comenzó a correr saliendo de la secundaria a toda prisa, cuando llego a la acera que daba con la calle espero unos minutos esperando a que llegue un taxi.

Al notar que no había indicios de que apareciera una movilidad comenzó a correr… "Tengo que llegar a la casa de Serena, pronto" pensaba Ash muy determinado.

Después de varios minutos corriendo Ash comenzó a sentirse cansado, aun con los entrenamientos con Dawn él no era lo suficientemente resistente llegando a detenerse para recuperar el aire.


Me rindo es imposible – estaba totalmente frustrado me apoye de espaldas contra la pared deslizándome hasta quedar sentado en el piso. – Debería resignarme a reprobar cocina aun con ayuda de Serena no puedo cocinar y para lo peor May no ayuda mucho que digamos, en ese instante vi como Serena se acercaba para sentarse a mi lado.

Al parecer ya te has dado por vencido – al escuchar esto voltee a verla cuando note que ella estaba mirando al suelo. – Simplemente te desconozco, los primeros días estabas decidido a aprender pero ahora te sientas en el piso resignándote a reprobar.

Serena tenía razón me estaba rindiendo demasiado rápido pero. – Aun así aunque lo intente no llego a nada solo pierdo mi tiempo – esto último lo dije sin pensar para después escuchar la respuesta de Serena.

Entonces eso piensas de mi ayuda, que es una pérdida de tiempo – al escuchar su tono de voz sabía que había metido la pata así que intente arreglarlo. – No... No eso lo que quería decir, simplemente no entiendo esto de la cocina.

Así que no entiendes nada de lo que te digo – sentía la molestia de Serena cada vez más, sabía que si volvía a abrir la boca simplemente ella se iría o me abofetearía, así que intente no decir nada pero.

Así que yo soy el problema – simplemente estaba contra la espada y la pared, sabía que si no le respondía ella se molestaría pero si le respondiera ella se molestaría aún más.

¡No Serena! La cuestión es que… – no sabía que decir me quede sin palabras.

¡Es que! ¡Qué Ash! – creía que eso no podía estar más nervioso hasta que ella planto su mirada en mí. Tenía miedo en decir otra estupidez al solo verla sabía que estaba bastante molesta.

¡No puedo aprender a cocinar! – esto lo dije en voz muy alta para después recordar que ella estaba a mi lado, ya me lo imaginaba ella levantándose de su lugar diciéndome: No simplemente soy el problema sino que ahora me gritas.

Pero me sorprendí cuando ella dirigió si mirada al techo. – Los olvidaste verdad – ella no hacia un gesto tampoco su voz sonaba molesta, pero… que fue lo que olvide, tenía que recordar algo.

Aquella vez en el… – en ese instante mi mente intentaba hacer memoria pero no lograba encontrar eso que había olvidado ¿Quizás era algo importante? ¿Pero qué? Simplemente no lo recordaba, pero fue cuando me di cuenta que Serena se encontraba al frente mío poniéndose en cuclillas para estar frente a frente.

No te… – pronuncio Serena esperando una respuesta, cuando mi mente recordó a lo que ella se refería.

Rindas… – continúe la frase que había olvidado.

Hasta el final – ambos terminamos de decirlo al mismo tiempo, para después ver una pequeña sonrisa en el rostro de Serena levantándose y ofreciéndome una mano.

Gracias Serena – dije esto aceptando su mano para luego levantarme.

Que te parece si reanudamos la clase – esto lo decía tomando una cuchara de madera y ofreciéndomela.

Me parece perfecto – respondí tomando la cuchara.


"No me rendiré tan fácil" en ese instante Ash tomo una bocanada de aire comenzando a correr nuevamente. Después de un par de cuadras Ash llego a la casa de serena comenzando a tocar el timbre y posteriormente la puerta.

– ¡Serena! ¡Serena! ¡Abre por favor! – pasaron varios minutos sin respuesta así que Ash retrocedió un par de pasos observando la casa detenidamente cuando hallo una ventana abierta, sin pensarlo dos ves Ash comenzó a escalar para llegar a la ventana.

– Joven que se supone que está haciendo ya nadie vive ahí – un hombre de ochenta años con una chompa café y un pantalón plomo apareció haciendo que Ash se detenga.

– A qué se refiere – lo decía Ash aun colgado en la pared.

– Me refiero a las personas que vivían ahí, se fueron hace media hora – Ash al escuchar eso comenzó a bajar.

– Como que se fueron hace media hora – lo decía Ash estando frente al hombre.

– Si hace unos momentos llego un camión llevándose muchas cosas, probablemente las personas que vivían aquí se hayan mudado – Ash pensaba que quizás el hombre se esté equivocando pero...


Estaba decidió ir por Serena cuando – Ash ¡Detente! – voltee a ver y vi que se trataba de Shauna. – Déjala ir.

Tenía que saber que era lo que sucedía pero Shauna tenía razón, no podía obligarla. – Por favor dime que es lo que sucede – tenía que saber algo.

Hoy a las cinco de la tarde ve al aeropuerto, puerta número diez – ¿Qué significaba eso? No importa tengo que buscarla.


– ¡No puede ser…! Disculpe sabe qué hora es – el hombre asistió con la cabeza para después levantar su muñeca y mirar su reloj.

– Son las seis menos cuarto – respondía el hombre.

– El aeropuerto está demasiado lejos, no llegare a tiempo – esto lo decía con la cabeza baja.

– Veo que muy importante que te encuentras con esa chica – el hombre puso su mano en el hombro de Ash.

– ¿Cómo lo sabe? – preguntaba Ash al hombre.

– Estoy a punto de cumplir una centena de años, creo haber vivido lo suficiente para saber de estas cosas – el hombre mayor intentaba animar a Ash. – no te preocupes yo te llevare al aeropuerto, tengo un auto estacionado muy cerca de aquí, te parece.

– Claro – Ash respondió un poco más animado.

– Entonces que estamos esperando vamos – decía el hombre comenzando a caminar. – Este es mi auto – el hombre mostraba un auto último modelo color negro.

– Este es su auto – Ash se quedó muy impresionado al ver la clase de auto que estaba en su frente.

– Si pero antes espera un momento – dijo el hombre mirando a todos lados. – Puedes hacer guardia unos momentos.

– Claro – dijo Ash comenzando a observar a los lados. – ¿Qué se supone que está haciendo?

– No me mires y sigue haciendo guardia – dijo el hombre para después abrir la puerta. – Todos abordo, siguiente parada el aeropuerto – el hombre entro al auto.

El hombre puso sus manos en el volante quedándose quieto. – ¿Sucede algo? – preguntaba Ash ya que el hombre no se movía.

En ese instante el hombre encendió el auto comenzando a acelerar feroz mente, para después soltar el embriague haciendo que el auto corra a toda velocidad.

– ¡Aaaaah…! Creo que debería ir un poco más despacio – decía Ash aferrándose al asiento.

– ¡Oh! ¡Sí! Había olvidado lo divertido era conducir.

– A qué se refiere con eso – preguntaba Ash por la actitud del hombre.

– A que no había conducido así en veinte años – la respuesta dejo más que aterrorizado a Ash, cuando en ese instante se comenzaron a escuchar las sirenas de policiales.

Al escuchar esto a Ash se le vino a la mente la peor y más correcta situación que podía pasar. – No me diga que este no es su auto… – Ash fue interrumpido.

– Si este no es mi auto, es el auto de mi vecino por suerte siempre deja las llaves adentro – lo decía el hombre con una sonrisa lunática.

– Entonces usted robo este auto – lo decía Ash temeroso a la respuesta del hombre.

– No es robar yo más bien lo llamo prestado indirectamente – lo decía el hombre comenzando a acelerar.

"En que me acabo de meter" pensaba Ash viendo la situación.

– Quieres o no encontrarte con esa chica y por cierto cuál es su nombre.

– Se llama Serena y si quiero llegar a verla por última vez, pero esto no es una locura – respondía Ash.

– No es una locura esto es vivir – el hombre dirigió su vista hacia Ash – te daré un consejo ¡Una vida sin arriesgarse, no es vida!

En ese instante Ash sintió que quizás el hombre no esté tan loco cono creía. Cuando noto que el hombre no miraba al frente donde se encontraba un camión. – ¡Cuidado…!

En ese instante el hombre movió su vista al frente notando el camión y esquivándolo. – Vaya eso estuvo cerca. Me agradas chico, pero no deberías ir a verla sin llevar nada – En ese instante el hombre soltó el volante comenzando a revisar sus bolcillos.

– ¡Que está haciendo! – dijo Ash dando un salto y agarrando el volante del auto.

– Donde lo puse – decía el hombre revisando cada uno de sus bolcillos. – Aquí esta sabía que lo había traído – El hombre saco una pequeña cajita de su bolsillo – Gracias por sostener el volante por mí – el hombre agarro con una mano el volante y con la otra le entrego la cajita a Ash.

– ¿Qué es esto? – decía Ash mirando la cajita.

– Velo por ti mismo – respondía el hombre.

Ash abrió la cajita notando que en su interior se encontraba un brazalete metálico color plateado con una piedra de color cristalino al centro. – No puedo aceptar esto.

– Claro que puedes – respondía el hombre.

– No, no puedo.

– Si no lo aceptar estrellare el auto – dijo el hombre mostrando una sonrisa dando a entender que lo haría.

– Esta bien, muchas gracias – respondía Ash mirando el brazalete.

– Sabes ese brazalete es muy especial, creara un lazo irrompible entre tú y la persona a la que se lo obsequies sin importar la distancia que los separe.

– Eso es cierto – decía Ash algo incrédulo.

– No… – el hombre solo sonrió al decir esto. – Mira ya llegamos – el hombre detuvo el auto.

Ash en ese instante salió del auto para después darse la vuelta y mirar al hombre.

– Suerte muchacho – el hombre acelero y salió a toda velocidad del lugar.

"Rayos me olvide preguntarle su nombre" – pensaba Ash mirando como el auto se perdía a lo lejos… – ¡Ash! – decían dos chicas saliendo de la puerta del aeropuerto llamando la atención a Ash.

– Korrina, Shauna donde esta Serena – pregunta Ash llegando a la puerta y preocupado de que Serena ya se haya ido.

– Su avión está a punto de salir apúrate – respondió Korrina.

– Gracias – continúo Ash, entrando al aeropuerto.

Continuara…

PD: ¡Que! ¿Acaso querían más drama…? ¿Ash llegara a tiempo? ¿Quién era ese hombre? ¿Algo paso entre Serena y Ash que no haya escrito? ¿Por qué hago tantas preguntas?

Próximo capitulo

"El adiós"

Tercera parte